Migración encierra en antigua bodega a 8 cameruneses que sobrevivieron al naufragio en Chiapas
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Migración encierra en antigua bodega a 8 cameruneses que sobrevivieron al naufragio en Chiapas

Vieron ahogarse a dos compañeros y ahora permanecen encerrados, sin atención psicológica y sin saber cuál es el procedimiento que se va a seguir con ellos.
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Los ocho migrantes cameruneses sobrevivientes del naufragio ocurrido el 11 de octubre en las costas de Chiapas permanecen encerrados en unas precarias dependencias del Instituto Nacional de Migración (INM) en Tuxtla-Gutiérrez.

Se trata de las dependencias conocidas como “La Mosca” o “El Cupape 2”, donde se ubicó hasta 2013 una planta que sirvió para producir moscas estériles que se utilizaban en la agricultura. Este complejo industrial, que pertenece al Instituto Nacional de Avalúos y Bienes Nacionales (Indaabin), se reconvirtió en centro de detención de extranjeros en el mes de junio, poco después de la firma del acuerdo entre México y Estados Unidos por el que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se comprometió a reducir el flujo migrante. Antes fue utilizado por la Policía Federal y la Guardia Nacional. 

En el accidente perdieron la vida dos personas, cuyos cuerpos aparecieron en la costa: Emmanuel Cheo Ngu, de 39 años, y el de Michael Atembe, de 32. Ambos eran cameruneses, según la Fiscalía de Chiapas, que cita testimonios recogidos durante la investigación, otras dos personas están desaparecidas. 

Los sobrevivientes llevan encerrados en “La Mosca” desde el sábado, confirmó David Tobasura, del Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos del Sureste Mexicano, que tuvo acceso al interior del centro y pudo hablar con ellos. 

El activista denunció que ninguno de ellos tuvo oportunidad de comunicarse con el exterior y tampoco han recibido atención médica desde la primera revisión en el hospital de Tonalá. Tampoco han sido atendidos psicológicamente, a pesar de ser víctimas de una experiencia traumática en la que vieron cómo se ahogaban algunos de sus compañeros. 

“No tienen información sobre cuál es el trámite que les van a hacer”, comentó el activista.

Dee Clinton Ngang; Tohnyi Constant Djuawoh; Agbor Aaron Agbor; Goden Mbah Gatibo Werewai John; Etiondem Gabriel Anjawoh Justine;  Nchonganyi Elvis Fomenken; Echengangap Maxcellus Asong y Aghot Arron Agbot, todos ellos de nacionalidad camerunesa, son los sobrevivientes del naufragio. Son siete hombres y una mujer. Todos ellos víctimas de un naufragio y encerrados por no tener los papeles en regla, algo que en México no es un delito, sino una falta administrativa. 

Animal Político quiso conocer la versión del INM, pero al cierre de la nota no había recibido una respuesta. 

Leer más: 979 migrantes africanos que el gobierno considera “apátridas” piden ser regularizados

No saben dónde embarcaron

El naufragio en el que perdieron la vida dos migrantes tuvo lugar aproximadamente a las 7:00 horas del 11 de septiembre. Horas antes, al menos 12 cameruneses habían tomado una embarcación en un punto indeterminado de la costa de Chiapas. Su objetivo era sortear por mar los retenes que el INM instala en las carreteras de Chiapas y Oaxaca para poder seguir su camino hacia Estados Unidos. Según lo que transmitieron a Tobasura, desconocen dónde se embarcaron porque no están familiarizados con la geografía mexicana. 

Algunos apenas llevaban un mes en el país mientras que otros acumulaban más tiempo. Todos ellos, según dijeron a Tobasura, habían comenzado su proceso de regularización con el INM pero se desesperaron al ver que no había avances. 

Tras el accidente, los migrantes fueron atendidos en el hospital de Tonalá. Después de darles el alta y tomarles declaración, pasaron a manos del INM, que les encerró en “La Mosca”, en Tuxtla. 

Actualmente hay 361 migrantes en el interior de esta improvisada estación migratoria, operativa desde finales de junio. Antes, los migrantes eran encerrados en el centro de detención conocido como “El Cucupape”. Sin embargo, el incremento de las detenciones provocadas por el cambio de política tras el acuerdo con Estados Unidos saturó las instalaciones.

Los sobrevivientes encerrados desconocen qué es lo que el INM tiene previsto hacer con ellos. No pueden ser deportados ya que Camerún no reconoce a sus nacionales y estos son considerados como “apátridas”. Además, son víctimas de un delito, por lo que podrían solicitar su regularización. Nadie les ha explicado sus opciones, denunció Tobasura, quien aseguró que los migrantes demandan recuperar la libertad.

Por el momento, comparten encierro con migrantes arrestados durante la caravana del sábado y con otros, de origen centroamericano, que fueron recientemente trasladados de Monterrey para su posterior deportación. Entre los arrestados en la marcha se han registrado diversos casos de separación familiar, ya que algunos fueron enviados a Siglo XXI, en Tapachula, y otros a La Mosca, en Tuxtla. 

A principios de octubre, el Colectivo de Observación hizo público un comunicado en el que denunciaba las condiciones de la estancia. Entra las carencias, señalaron la falta de servicios médicos o la escasez de agua, que ha llevado a que algunos pasen tres días sin beber. Actualmente el recinto está custodiado por la policía estatal de Chiapas, apenas hay funcionarios del INM y no hay representantes de la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado (Comar).

Te puede interesar: Migrantes africanos varados en Tapachula, Chiapas, acusan que no les dan soluciones para ir hacia EU

Más de 5 mil africanos entre enero y agosto

El INM tiene registrada la llegada de 5 mil 286 migrantes africanos entre enero y agosto. Casi la mitad de ellos, 2 mil 613, eran originarios de Camerún, como las víctimas del naufragio. El otro colectivo más numeroso es el procedente de la República Democrática del Congo, con mil 396 personas.

Muchos de ellos llevan atrapados en Tapachula desde hace cuatro meses. Todos han recorrido miles de kilómetros y atravesado medio continente. La mayoría, al menos, han pasado por Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras y Guatemala hasta llegar a México. 

Hasta el 10 de julio de este año, los migrantes africanos llegaban y se entregaban directamente al INM para que los encerrara en Siglo XXI. Al recuperar la libertad, se les daba un oficio de salida que les daba dos opciones: regularizar su situación o abandonar el país en 20 días. Este plazo era aprovechado por los extranjeros para atravesar México con destino a Estados Unidos. 

Todo cambió con un documento firmado Ana Laura Martínez de Lara, entonces directora general de Control y Verificación Migratoria. En él se cambian las reglas y se dice que tendrán que salir por la frontera sur, algo que no viene regulado en la ley mexicana. 

Desde entonces, cientos de migrantes africanos están atrapados en Tapachula. Muchos de ellos duermen en tiendas de campaña en el exterior de la estación migratoria Siglo XXI. Se quejan de que han intentado realizar los trámites de regularización que les pide el INM pero que, a pesar de todo, no reciben documentos para seguir su camino.

Por eso, desesperados, una docena de cameruneses trataron de sortear los retenes por vía marítima. Al igual que les sucede a miles de compatriotas en el mar mediterráneo tratando de alcanzar Europa, naufragaron. Ahora dos están muertos, otros dos desaparecidos y ocho sobrevivientes tratan de manejar su trauma encerrados en la bodega de lo que antes era una planta agrícola. 

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Coronavirus: ¿Por qué los brotes infecciosos se están volviendo cada vez más comunes?

SARS, MERS, ébola y, ahora, el coronavirus de Wuhan se propagan rápidamente y ponen en riesgo la salud de miles de personas. ¿Por qué estamos viendo tantos brotes últimamente?
30 de enero, 2020
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A lo largo de los últimos 30 años, el número de brotes virales se ha incrementado y las enfermedades infecciosas de rápida propagación -como el actual coronavirus en China- se están volviendo cada vez más comunes. Pero, ¿por qué?

Es un hecho evidente que hay muchas más personas en este planeta que nunca antes -la población global es de 7.700 millones y continúa en ascenso- y también estamos viviendo cada vez más cerca los unos de los otros.

Más gente ocupando menos espacio significa un mayor riesgo de exposición a los patógenos que causan enfermedades.

El coronavirus que surgió en Wuhan, China, parece ser transmitido entre los humanos por las gotitas despedidas cuando las personas tosen o estornudan. El virus puede sobrevivir por corto tiempo fuera del cuerpo, así que el emisor y el receptor deben estar relativamente cerca para que se produzca el contagio.

En 2014, la epidemia de Ébola se transmitía a través de la sangre u otros fluidos corporales, sólo aquellos en proximidad cercana podían caer infectados.

Pero no todos los virus se pasan de humano a humano. El zika, por ejemplo, se contagia por picadura de mosquitos a humanos pero también se beneficia de la cercanía entre las personas.

Los mosquitos que transmiten este virus prosperan en zonas urbanas donde pueden alimentarse de la sangre humana. Se reproducen en lugares densamente poblados, húmedos y cálidos.

Desde 2007, más humanos han vivido en ciudades que fuera de ellas. Más de 4.000 millones de personas viven ahora en 1% de la masa terrestre de la tierra.

Y muchas de las ciudades a las cuales nos estamos mudando no están preparadas para nosotros. Así que muchas personas terminan en zonas marginadas, sin acueducto ni un sistema de aguas residuales adecuado, permitiendo la rápida propagación de las enfermedades.

Movilidad

Trabajadores rocían con atomizadores antisépticos como prevención contra el síndrome respiratorio de Medio Oriente (Mers).

Getty Images
Trabajadores rocían con atomizadores antisépticos el interior de un avión en Tailandia, en 2015, como prevención contra el síndrome respiratorio de Medio Oriente (MERS, por sus siglas en inglés).

Aviones, trenes y automóviles significan que un virus puede viajar al otro lado del mundo en menos de un día. En unas pocas semanas, se registraron posibles brotes de coronavirus en más de 16 países.

En 2019, las aerolíneas transportaron 4.500 millones de pasajeros -diez años antes apenas fueron 2.400 millones.

Wuhan es una de las paradas principales del servicio de tren rápido de China y el virus surgió precisamente cuando el país asiático se alistaba a dar inicio a la mayor migración humana en la historia -más de 3.000 millones de viajes a través de todo el territorio para la celebración de Año Nuevo lunar.

Una de las peores pandemias jamás registradas fue la influenza de 1918, conocida como la gripe española. Brotó en Europa durante otro período de migración masiva, hacia el final de la Primera Guerra Mundial.

Cuando la influenza empezó a propagarse, los soldados estaban regresando a sus países de origen y portaron la gripe con ellos. Llevaron el virus a comunidades que no habían desarrollado una resistencia contra éste, tomando completamente por sorpresa sus sistemas inmunes.

Durante la epidemia de la influenza de 1918, tuvieron que adecuar bodegas para mantener a las personas infectadas en cuarentena.

Getty Images
Durante la epidemia de la influenza de 1918, tuvieron que adecuar bodegas para mantener a las personas infectadas en cuarentena.

Un estudio realizado por el virólogo John Oxford afirma que la fuente del virus pudo haber sido un campamento transitorio por el cual pasaban unos 100.000 soldados cada día.

Aun antes de la era de la aviación, la epidemia se propagó a casi todas partes del mundo. Cobró las vidas de entre 50 millones y 100 millones de personas.

Con todo y eso, le tomó a la gripe española entre seis y nueve meses para diseminarse por el mundo. En una época cuando podemos viajar alrededor de planeta en un día, un nuevo virus infeccioso podría propagarse mucho más rápido.

Más carne, más animales, más enfermedades

Un criador de cerdos en China

Getty Images
La proximidad de humanos y animales incrementa la posibilidad del contagio de enfermedades zoonóticas.

Ébola, SARS (síndrome respiratorio agudo severo) y ahora el coronavirus de Wuhan son todos virus zoonóticos, trasmitidos de animales a humanos.

El nuevo coronavirus parece haberse originado en una mercado de carne que vende animales vivos. Los primeros informes especularon que pudo haber sido trasmitido por serpientes.

En estos días, casi tres de cada cuatro enfermedades son zoonóticas.

Nuestro apetito global por la carne va en aumento, las crías de animales se están expandiendo a medida que partes del mundo se enriquecen y desarrollan una dieta con mayor contenido de carne.

En China, los mercados de animales vivos y de carne son comunes en áreas densamente pobladas. Eso podría explicar por que dos de las últimas epidemias tuvieron su origen allí.

Los virus de las gripes tienden a infectar a los humanos por la vía de animales domésticos. Así que las probabilidades de que animales infectados entren en contacto con humanos también van en aumento.

Además, a medida que nuestras ciudades se expanden, invaden zonas rurales donde los humanos entran en contacto con animales salvajes. La fiebre de Lassa se propagó de esta manera -cuando la gente empezó a despejar los bosques para la agricultura, las ratas que allí vivían tomaron refugio en las casas y trajeron con ellas la fiebre de Lassa.

Simplemente no estamos preparados

Aunque el mundo está más conectado que nunca antes, todavía no contamos con un sistema global de salud que pueda responder a estas amenazas.

Un miembro del personal médico se prepara para tratar el virus de ébola en Guinea, en 2015

Getty Images
Cuándo el ébola afecto a África Occidental, en 2013, nunca se había visto antes en esa región y los cuerpos médicos fueron lentos en detectarlo.

Para detener el brote, dependemos de los gobiernos de los países donde surgen. Si no actúan, todo el planeta está en riesgo.

Eso no pudo quedar más evidente que en África Occidental, durante el brote de ébola. Cuando los sistemas de salud locales en Guinea, Liberia y Sierra Leona fracasaron en detener la propagación del virus.

El ébola mató a 11.310 personas en África Occidental.

Por fortuna para el resto del mundo, ese es un virus que se propaga lentamente, pero los virus respiratorios como la influenza y el coronavirus se diseminan mucho más rápido.

Tampoco ayuda que los brotes son más probables que ocurran en lugares pobres con sistemas de salud inadecuados. La falta de regulaciones, educación sobre higiene o instalaciones sanitarias, así como una densa población aumentan el riesgo.

Al mismo tiempo, muchos de estos países sufren una fuga de cerebros de sus mejores profesionales de la salud.

Jóvenes tailandesas con mascarillas protectoras

Getty Images
El público en Tailandia está usando mascarillas después de que seis turistas chinos fueran diagnosticados con el coronavirus que emergió en Wuhan.

Muy pocos sistemas de salud están dispuestos a invertir sus escasos recursos en prevención de brotes extremos de enfermedades que pueda que no ocurran. Cuando la gripe porcina sucedió hubo un lanzamiento global de fármacos, que fue criticado por la sobrerreacción contra un virus que terminó siendo leve.

Aunque contamos con la tecnología para desarrollar fármacos que podrían salir al paso de algunos de estos virus, para la industria farmacéutica no vale la inversión –si el virus sólo va a matar unos cuantos miles, no hay dinero para hacer.

A pesar de que sabemos que van a suceder, no podemos pronosticar dónde y cuándo se darán. La mayoría de los brotes de enfermedades infecciosas casi siempre nos toman por sorpresa.

Buenas noticias

Aunque estamos viendo más brotes que nunca antes, menos personas se están enfermando y muriendo a causa de ellos, según un estudio del Royal Society, una academia científica en Reino Unido.

Una niña recibe una vacuna contra el ébola en la República Democrática del Congo

Getty Images
Una vacuna contra el ébola ha sido desarrollada desde el devastador brote en África Occidental. outbreak

Cuando las economías crecen rápidamente, como hemos visto en China, la higiene básica y el acceso hacia el cuidado de salud mejoran. Igualmente los sistemas de comunicación que difunden mensajes sobre cómo evitar la infección.

Los tratamientos son mejores, más personas tienen acceso a estos y nos estamos volviendo más efectivos con la prevención. Las vacunas se desarrollan mucho más rápido.

De ninguna manera la respuesta global es perfecta, pero estamos mejorando la capacidad de detectar y responder a los brotes.

Un país como China puede construir un hospital con 1000 camas en una semana, algo que hubiera sido completamente impensable en 1918.


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