Sobrevivientes de cáncer batallan contra la ignorancia y los estereotipos para ser contratados
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Foto: Manu Ureste

Sobrevivientes de cáncer batallan contra la ignorancia y los estereotipos para ser contratados

Que haya cambios a la ley del trabajo para tener una mayor protección frente a despidos injustificados o la discriminación laboral, piden personas que han sobrevivido al cáncer.
Foto: Manu Ureste
8 de octubre, 2019
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Tan solo seis meses después de que en marzo de 2017 terminara la carrera de psicología, una bolita en un seno le recordó a Yahel Leguel que la vida a veces te golpea con terribles ironías.

Tenía 33 años y acababa de terminar su servicio social como psicóloga oncológica en el Hospital General de la Ciudad de México, cuando le confirmaron que el tumor en su seno era maligno y que esa palabra, cáncer, que tanto había estudiado en la universidad, estaba ahora creciendo en su propio cuerpo.

“La vida me puso la maestría de lo que es el cáncer en carne y hueso”, dice Yahel con una sonrisa de resignación, sentada a la mesa en el comedor de su departamento rodeada de libros, figuras esotéricas y de su pareja, Vladimir.

A partir de esa bolita, todo se desencadenó: a Yahel le extirparon el tumor y con él también desaparecieron los dos senos y buena parte de su autoestima.

Luego, durante todo 2018, llegaron las quimioterapias y las radioterapias. El pelo se le cayó a mechones. El cansancio físico sustituyó a su habitual energía. Y con la remoción de los ganglios de la axila también tuvo que decir adiós al ballet, su otra profesión y gran pasión.

Entérate: Personas con cáncer enfrentan discriminación y presión para renunciar a su trabajo

Pero Yahel resistió: el tratamiento oncológico dio los resultados esperados y el cáncer de mama, aun hoy bajo vigilancia de su oncólogo, se batió en retirada dejando que volviera a recuperar su cabello, y las ganas por reinsertarse en su propia vida.

Sin embargo, la reinserción no está siendo total. Todavía hay algo que Yahel no ha podido recuperar: el trabajo.

“Cuando buscas empleo y ven en tu currículum que en los dos últimos años de tu vida te dedicaste a un tratamiento de cáncer…”

La también fotógrafa deja una pausa y sonríe nerviosa, para completar la frase.

“Pues aunque no te lo digan a la cara, no te contratan porque lo que piensan es: bueno, y para qué voy a contratar a esta mujer si ya se va a morir pronto”.

El problema, añade, es que aún existe un profundo desconocimiento de la enfermedad y de sus alcances, a la par de los estereotipos que la televisión y el cine han fomentado, donde el personaje con cáncer es alguien que está todo el día en la cama vomitando, hasta que el final de la película siempre se muere.

Y sí, en algunos casos, así sucede. “Pero no se habla del cáncer como es”, lamenta Yahel. “No se habla de que hay una gran cantidad de sobrevivientes y que si se trata a tiempo los medicamentos contra el cáncer funcionan”.

Tampoco se habla, subraya la psicóloga con especialidad en Tanatología, de que una persona que ha pasado por el cáncer no deja de ser funcional, ni útil para un empleo. No se le olvidan sus habilidades, ni sus talentos, ni lo que ha estudiado en la escuela o en la universidad.

Al contrario, recalca, “superar un cáncer, o estar en esa lucha, es algo que debería ser presumido en el currículum”.

“El cáncer te lleva a conocer tus fortalezas. Y eso es algo que los empresarios deberían reconocer como una virtud para un trabajo. Porque una persona que ha luchado por salir adelante, es alguien que va a darlo todo en su trabajo en agradecimiento por esa nueva oportunidad”, subraya Yahel.

“No es un tema de humanidad, sino de derechos humanos”

Sin embargo, las empresas no están viendo esa parte positiva.

De acuerdo con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), en una respuesta dada a este medio por transparencia, el 82% de los expedientes de queja que abrió entre 2015 y agosto de este año es por discriminación por motivos de salud. Muy por delante de otras causas, como discriminación laboral por embarazo u orientación sexual.

“El desconocimiento es lo que está generando que muchas empresas digan: no contrato a esa persona, tiene cáncer. Ya para qué. Además, me va a estar pidiendo permisos para ir al doctor a cada rato”, explica Elizabeth Lavín, presidenta de Oncoayuda; se trata de una organización civil que desde 2012 da apoyo a personas con cáncer brindándoles desde pelucas, hasta asesoría legal y orientación laboral.

En uno de los foros de orientación que, precisamente, organizó Oncoayuda el pasado 25 y 26 de septiembre en el Hospital Siglo XXI de la Ciudad de México participó Gabriela Medina, de la fundación Manpower, una empresa que se dedica a ayudar a buscar empleo a la gente.

Durante su intervención, Medina señaló que, si bien cada vez más empresarios mexicanos están abriendo las puertas a emplear a personas sobrevivientes de cáncer, aún persisten las barreras.

“La falta de información es el mejor ejemplo de por qué hay tantos casos de despidos injustificados, porque (los empresarios) no saben cómo actuar en estos casos por desconocimiento de la enfermedad”, planteó Medina, quien añadió que una de las tareas que está realizando su fundación es, precisamente, reunirse con los empresarios y hablar de la inclusión laboral.

“Todos los empleadores debemos estar claros de que este no es un tema de humanidad, sino de derechos humanos”, recalcó Medina.

En el mismo foro, el abogado laboralista Luis Armando Castañeda recordó que tanto la Constitución Mexicana, como la Ley Federal del Trabajo, protegen al trabajador con cáncer ante un posible despido injustificado, o un caso de discriminación laboral.

Incluso, en caso de ser funcionario público, el empleador puede verse sujeto a una fuerte sanción por permitir o promocionar la discriminacion de cualquier tipo.

Ahora bien, Castañeda matizó que si bien es cierto que una persona no deja de ser funcional, ni se olvida de sus habilidades por un tratamiento de cáncer, también debe ser consciente de cuáles son “sus posibilidades físicas” a la hora de reincoporarse a un trabajo, o de buscar uno nuevo.

“Hay que ser muy realista: ¿realmente podemos trabajar o no? Si mi trabajo antes de la cirugía del cáncer era cargar muebles, creo que ya no voy a poder hacer ese trabajo. Pero si mi empleo es ser administrativo en una oficina, o contable, entonces tal vez sí”.

Sobre este mismo punto, Gabriela Medina también recordó que es obligación del empresario velar por la salud de sus empleados. Y ello, lógicamente, también conlleva una importante dosis de responsabilidad en casos de empleados sobrevivientes de cáncer.

Y aquí es cuando entra en juego la negociación. O “los ajustes razonables”, como apuntó Medina: “Hay que hablar con el patrón, con el jefe, y negociar. Hablamos de ajustes razonables. Por ejemplo, ya no cargar peso, o no tener desplazamientos largos, o no estar muchas horas de pie o sentados. O en algunos casos reducir las jornadas, aunque, claro, también eso va a conllevar recibir una compensación económica menor”.

“A veces es más práctico llegar a una negociación con el empresario -coincidió el abogado Castañeda-. Pero como trabajadores también debemos cambiar la mentalidad: la empresa es fría y no está obligada a facilitarnos todo. Y papá Gobierno tampoco”.

Cambios a la ley y trabajo en casa

Artemisa Del Valle, sobreviviente de 34 años de cáncer de tiroides, asegura que no está pidiendo “limosna” a las empresas ni que el Gobierno la mantenga. Solo pide una actividad laboral que, además del sustento económico y el seguro médico, de vital importancia para hacer frente al tratamiento oncológico, la vuelva a hacer sentirse lo que es: una mujer en tratamiento de cáncer pero “plenamente funcional”.

Por ello, durante su participación en un foro en la Cámara de Diputados el pasado 24 de septiembre, junto a la Asociación de Pacientes con Cáncer de Tiroides México (AMECAT), Artemisa pidió a los legisladores que estudien posibles cambios a la Ley del Trabajo, para que haya una mayor protección laboral a personas con cáncer, y también una mayor apertura por parte del empresariado.

Por ejemplo, pidió que en casos que esté plenamente justificado con un comprobante médico, el empresario no pueda descontar un día completo de trabajo al empleado por llegar tarde tras asistir a una consulta de seguimiento del tratamiento oncológico, como fue su caso.

O que, de nuevo, en casos plenamente justificados médicamente, a las personas en tratamiento oncológico se les permita hacer “home office” (trabajo en casa) determinados días a la semana o al mes. O, incluso, trabajar por objetivos y sin un horario rígido.

“Necesitamos que nos sigan dando oportunidades de trabajo”, insiste Artemisa. “Somos personas que, como sobrevivientes, ya tenemos un mayor compromiso con la vida, porque ya la defendimos una vez y vamos a seguir haciéndolo. Y la parte laboral es muy importante para mantener nuestra estima, y nuestra mente sana para que el cáncer no regrese”.

Para Yahel esa flexibilidad sería fundamental a la hora de reinsertarse al mundo laboral. Aunque, al día de hoy, lamenta que no la ha recibido, y por eso debe mantenerse haciendo trabajos por su cuenta de fotografía.

“Actualmente no existe una iniciativa, o alguna propuesta, que diga: ‘bueno, esta mujer está en tratamiento oncológico, pero también tiene muchos días buenos y puede seguir trabajando’”.

“Pero para eso se necesita flexibilidad con los horarios. Por ejemplo, si hoy tienes una quimio y no puedes venir tres días, pues esos tres días te doy chance de recuperarlos más adelante, o puedes hacer trabajo desde tu casa. Pero esa flexiblidad, especialmente con los pacientes oncológicos, no existe”.

Como tampoco existe, añade la psicóloga, políticas públicas que favorezcan la reinserción social y laboral de las personas con cáncer, y que no solo se enfoquen en la prevención y el tratamiento médico de la enfermedad.

“¿Por qué si hay centros especiales para capacitar y contratar a personas con Síndrome de Down, por ejemplo, no hay uno para mujeres que han tenido cáncer de mama?”, cuestiona Yahel.

Un paso hacia adelante en este sentido es la iniciativa que se presentó en julio pasado en el Parlamento de Mujeres de la Ciudad de México, para reformar y adicionar diversas disposiciones de la Ley para la Atención Integral del cáncer de mama de la ciudad.

Esta iniciativa busca sentar y mejorar las bases jurídicas para prevenir y resolver los conflictos emanados por falta de información, discriminación o desconocimiento de los derechos de las mujeres con cáncer. Y también busca responsabilizar al Estado en la restitución del daño, en los casos de quienes hayan sufrido discriminación laboral.

La iniciativa ya fue aprobada en el Parlamento de Mujeres capitalino. El objetivo ahora es que los legisladores y las legisladoras capitalinas la lleven al Congreso de la Ciudad, para su discusión y posible aprobación.

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Lo que se sabe de ómicron, la nueva variante de COVID hallada en Sudáfrica

Es temprano y los casos confirmados todavía se concentran principalmente en una provincia de Sudáfrica, pero hay indicios de que puede haberse extendido más.
26 de noviembre, 2021
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Estamos de vuelta en un territorio familiar: una preocupación creciente por una nueva variante del coronavirus.

La última es la versión más mutada descubierta hasta ahora, y tiene una lista tan larga de variaciones que un científico la describió como “horrible”, mientras que otro dijo que es la peor variante que habían visto, según reportó James Gallagher, corresponsal de Salud de la BBC.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró este viernes que esta nueva mutación es una “variante de preocupación” y la bautizó como ómicron.

Anteriormente conocida como B.1.1.529, también fue identificada en Botswana, Bélgica, Hong Kong e Israel.

La OMS dijo en un comunicado que la evidencia preliminar sugiere un mayor riesgo de reinfección.

Este viernes, Bélgica confirmó el primer infectado con la nueva variante. Se trata de un pasajero que llegó de Egipto el pasado 11 de noviembre, según confirmó el virólogo Marc Van Ranst, investigador de la respuesta a la pandemia en este país europeo.

Aunque es pronto para sacar conclusiones, ya que los casos confirmados se concentran principalmente en una provincia de Sudáfrica, los distintos países ya han empezado a tomar medidas.

Estados Unidos anunció que, a partir del lunes 29 de noviembre, se suspenderá la entrada de viajeros extranjeros desde Sudáfrica, Botsuana, Zimbabue, Namibia, Lesoto, Esuatini (Suazilandia), Mozambique y Malaui.

Las autoridades de Reino Unido también decidieron tomar precauciones y los viajeros procedentes de esos mismos países que estén ya en su territorio deberán hacer cuarentena, y a partir de este viernes la llegada de viajeros con ese origen quedará restringida.

Francia suspendió los vuelos desde estos destinos, además de Suazilandia, con efecto inmediato y durante al menos 48 horas.

Alemania, Japón, Italia y Singapur también impusieron restricciones similares.

Y la Comisión Europea les recomendó a los países miembros la introducción de un “freno de emergencia” a todos los viajes desde el sur de África.

Inmediatamente surgen preguntas sobre la rapidez con la que se propaga la nueva variante, su capacidad para eludir parte de la protección que brindan las vacunas y qué se debe hacer al respecto.

Hay mucha especulación, pero muy pocas respuestas claras.

Esa incertidumbre ha contribuido a una caída de los precios de las acciones en varios mercados. En los asiáticos, el índice Nikkei de Tokio y el Hang Seng en Hong Kong cayeron más del 2%. Entre las más afectadas están las acciones en negocios relacionados con viajes.

¿Entonces que sabemos?

Es difícil decir si la nueva mutación causará mayor gravedad, pero algunos análisis sugieren que existe la “posibilidad” de que tenga un “impacto diferente” en los infectados.

También sabemos que ha mutado mucho. El profesor Tulio de Oliveira, director del Centro de Innovación y Respuesta a Epidemias en Sudáfrica, dijo que hay una “constelación inusual de mutaciones” y que es “muy diferente” a otras variantes que han circulado.

“Esta variante nos sorprendió. Tiene un gran salto en la evolución y muchas más mutaciones de las que esperábamos”, señaló.

África

PA Media

En una conferencia de prensa, el profesor de Oliveira dijo que hubo 50 mutaciones en general y más de 30 en la proteína de pico, que es el objetivo de la mayoría de las vacunas y la llave que usa el virus para abrir la puerta a las células de nuestro cuerpo.

Acercándonos aún más al dominio de unión al receptor (que es la parte del virus que hace el primer contacto con las células de nuestro cuerpo), tiene 10 mutaciones en comparación con solo dos para la variante delta.

Es muy probable que este nivel de mutación provenga de un solo paciente que no pudo vencer al virus.

El hecho de que haya muchas mutaciones no es automáticamente algo malo. Es importante saber qué están haciendo realmente esas mutaciones.

Pero la preocupación radica en que este virus ahora es radicalmente diferente al original que surgió en Wuhan, China. Eso significa que las vacunas, que fueron diseñadas con la cepa original, pueden no ser tan efectivas.

Algunas de las mutaciones se han visto antes en otras variantes, lo que da una idea de su papel en esta variante.

Por ejemplo, la N501Y parece facilitar la propagación del coronavirus. Hay otras que dificultan que los anticuerpos reconozcan el virus y pueden hacer que las vacunas sean menos efectivas.

El profesor Richard Lessells, de la Universidad de KwaZulu-Natal en Sudáfrica, dijo: “Nos preocupa que este virus pueda tener una transmisibilidad mejorada, una capacidad mejorada para propagarse de persona a persona, pero también podría evitar partes del sistema inmunológico”.

Ha habido muchos ejemplos de variantes que parecían aterradoras sobre el papel, pero que no llegaron a nada. La variante Beta estaba en la cima de las preocupaciones de los expertos a principios de año porque era la que mejor para escapaba del sistema inmunológico. Pero al final fue la delta, que se extendió más rápido, la que se apoderó del mundo.

Coronavirus

Getty Images
No sabemos qué tan rápido se propaga esta nueva variante.

Es pronto para sacar conclusiones

Los estudios científicos en el laboratorio darán una imagen más clara, pero las respuestas llegarán más rápidamente al monitorear el virus en el mundo real.

Aún es pronto para sacar conclusiones claras, pero ya hay indicios que están causando preocupación.

Ha habido 77 casos totalmente confirmados en la provincia de Gauteng en Sudáfrica, cuatro casos en Botswana y uno en Hong Kong (que está directamente relacionado con los viajes desde Sudáfrica).

Sin embargo, hay indicios de que la variante se ha extendido aún más.

Esta variante parece dar resultados extravagantes en las pruebas estándar, que se pueden usar para rastrear la variante sin hacer un análisis genético completo.

Eso sugiere que el 90% de los casos en Gauteng ya puede ser esta variante y “ya puede estar presente en la mayoría de las provincias” de Sudáfrica.

Pero esto no nos dice si se propaga más rápido que la delta, si es más severa o hasta qué punto puede evadir la protección inmunológica que proviene de la vacunación.

Tampoco nos dice qué tan bien se propagará la variante en países con tasas de vacunación mucho más altas que el 24% de Sudáfrica, aunque un gran número de personas en el país han tenido covid.

Así que por ahora tenemos una variante que genera preocupaciones importantes a pesar de los enormes agujeros en nuestro conocimiento sobre ella.

La lección de la pandemia es que no siempre se puede esperar hasta tener todas las respuestas.


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