El asilo político a Evo Morales es un asunto humanitario, no político: Pablo Yankelevich
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El asilo político a Evo Morales es un asunto humanitario, no político: Pablo Yankelevich

Durante 10 años Pablo Yankelevich estudió la política migratoria en México, su evolución durante la primera mitad del siglo XX y las prácticas corruptivas a las que estuvo expuesta. Aborda el tema en su más reciente libro.
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17 de noviembre, 2019
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El asilo y el refugio a perseguidos políticos es parte de una tradición humanitaria en México, para salvaguardar la vida de quienes resulten amenazados en sus países, de acuerdo con el investigador y director del Centro de Estudios Históricos del Colegio de México, Pablo Yankelevich, quien aborda este tema en su más reciente libro titulado: Los Otros. Raza, Normas y Corrupción en la Gestión de la Extranjería en México, 1900-1950.

Se trata de un libro en el que Yankelevich aborda la situación de los refugiados en México, así como el análisis y estudio de la política migratoria en la primera mitad del siglo XX, junto con las prácticas corruptivas que desde las instituciones se manejaron.

Lee: De Trotsky a Evo Morales: los asilados y refugiados políticos que ha recibido México

“Hay una tradición mexicana que tiene ver con una historia más larga y con la propia Revolución Mexicana, que sucede en un momento particular del continente americano. Es una revolución que tempranamente promete la construcción de una sociedad más justa, más igualitaria, más democrática”, dijo el investigador en entrevista con Animal Político a propósito de su libro.

“ Es el resultado de una investigación de casi 10 años sobre la historia de la política migratoria mexicana en la primera mitad del siglo XX. Tuvimos acceso a documentación histórica de lo que hoy es el Instituto Nacional de Migración que, en aquel entonces, era el Departamento Migratorio de la Agencia del Gobierno Mexicano que tenía la responsabilidad de controlar la política migratoria de México”, señaló.

La obra se lee en dos partes, la primera dedicada al tema de la inmigración, donde extranjeros consiguen o intentan llegar a México. La segunda parte del libro, el autor la dedica a los extranjeros que se naturalizaron mexicanos para adquirir la ciudadanía mexicana.

“Una parte tiene que ver con la Secretaría de Gobernación, que es la encargada de gestionar la política inmigratoria y otra, tiene que ver con la Secretaría de Relaciones Exteriores encargada de otorgar cartas de naturalización a extranjeros”, agregó.

Corrupción en la política migratoria

En la investigación, Pablo Yankelevich ahonda en las prácticas corruptivas de la política migratoria mexicana, al señalar que “desde su origen el Servicio de Migración estuvo impregnado de vicios y corrupción, al tratarse de irregularidades que hacían posible el funcionamiento de una institución”, menciona el autor en el capítulo Negocios de la migración.

“Gracias a la documentación histórica que encontramos, correspondiente al antiguo departamento migratorio pudimos reconstruir el tramado de las normas y las leyes que regularon esto. La política migratoria es la manera en que se gestionaron las normas que regularon esto”, dijo.

En el libro, el lector encontrará las prácticas de corrupción, extorsión y soborno que se gestaban entre extranjeros y autoridades migratorias.

Entérate: ‘Mi gran delito es ser indígena’, dice Evo Morales y reprocha la deslealtad de policías y militares

Lo anterior resulta importante porque es la primera vez que encuentran fondos migratorios documentales, explorados por primera vez, informes de lo que sucedía en las agencias migratorias, informes de cómo se tramitaba, gestionaba o extorsionaba y que fueron elaborados por las propias autoridades migratorias.

En Los Otros, Yankelevich reconstruye una serie histórica de 40 mil extranjeros que se naturalizaron en México a lo largo del siglo XX, puesto que no se había hecho antes, en la que incluye datos como la nacionalidad a la que pertenecían, a qué se dedicaban, qué edad tenían, sus trabajos de origen, “es toda una reconstrucción sociodemográfica”, señaló.

Asilo político, un asunto humanitario

Recientemente, Evo Morales, dejó presidencia de Bolivia debido a las presiones militares en su país. En ese contexto, México, otorgó asilo político al exmandatario por razones humanitarias.

“Esta historia que discutimos de Evo tiene casi 100 años, donde México se convirtió en un lugar de refugio de perseguidos políticos de gente que venía de izquierdas perseguidas por dictaduras militares y gente de derecha”, dijo Yankelevich.

“El asunto de asilo y refugio son de índole humanitario y no político, donde se trata de salvar la vida de la gente que puede ser encarcelada o asesinada, por lo que México siempre ha tenido abiertas sus embajadas”.

Evo Morales no es el primer presidente que encuentra asilo político en México. Es importante entender que a partir del año 2000 la figura del asilo se amplió con la aparición de la figura del refugio político y que tiene una connotación diferente.

Según el autor, el refugio político tiene que ver no solo con el aspecto político sino que influyen otros factores sociales como: ser perseguido por razones de género, violencia generalizada, violencia en el hogar, cuestiones étnicas o religiosas. La figura del refugio en México es nueva y se incluyó, apenas, en el año 2000 mientras que el asilo político se introdujo en los años 20.

Hasta la fecha, lo que el libro arroja en materia de política migratoria es su historia y el entendimiento de saber hacia dónde vamos y qué está sucediendo hoy, ante una administración actual que habla de erradicar la corrupción en las políticas migratorias o el señalar el descubrimiento de enormes estructuras de corrupción en las políticas migratorias.

“Esta historia es muy vieja que no tiene ni 20 o 30 años, son 100 años. Hoy, la dimensión es otra, son mucho más extranjeros y es mucho más dramática la situación”, agregó el autor.

Con autorización de Pablo Yankelevich y El Colegio de México junto con Bonilla Artigas Editores, Animal Político te regala el primer capítulo de Los Otros. Raza, Normas y Corrupción en la Gestión de la Extranjería en México, 1900-1950, que el autor presentará el próximo 27 de noviembre a las 18:30 horas en el salón 5524 de El Colegio de México.

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Cómo tu personalidad cambia a medida que cumples años

Por mucho tiempo se ha pensado que nuestra personalidad se fija, aproximadamente, para cuando alcanzamos los 30 años de edad. Investigaciones recientes revelan que no es así.
1 de febrero, 2021
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“Señor presidente, quiero plantearle un tema que creo que ha estado rondando durante dos o tres semanas y presentarlo específicamente en términos de seguridad nacional… “, dijo el periodista Henry Trewhitt, mientras miraba fija y seriamente al presidente estadounidense Ronald Reagan.

Era octubre de 1984, y Reagan estaba en el circuito de debates, luchando por permanecer en el cargo por un segundo mandato.

Unas semanas antes había tenido un mal desempeño frente a su rival principal. Entonces se rumoreaba que, a los 73 años, simplemente era demasiado mayor para el trabajo.

En ese momento, Reagan ya era el presidente más mayor en la historia de Estados Unidos, un récord que ha sido superado por Donald Trump (74) y ahora por el actual presidente Joe Biden, de 78 años.

Trewhitt quería saber si Reagan tenía alguna duda de si podría funcionar en circunstancias estresantes.

“No, ninguna, Trehwitt”, respondió Reagan, conteniendo una sonrisa.

Expresidente de EE.UU. Ronald Reagan en 1984

Getty Images
En 1984, Reagan era el presidente de mayor edad que había gobernado EE.UU. hasta la fecha.

“Y quiero que sepa que tampoco voy a convertir la edad en un tema de esta campaña. No voy a explotar, con fines políticos, la juventud y la inexperiencia de mi oponente”.

Su respuesta fue recibida con risas estridentes y aplausos, que precedieron a una victoria aplastante en las elecciones.

La broma de Reagan, sin embargo, contenía más verdad de lo que sabía entonces.

No solo tenía la experiencia de su lado, también tenía una “personalidad madura”.

Cambio misterioso

Todos estamos familiarizados con la transformación física que conlleva el envejecimiento: la piel pierde su elasticidad, las encías retroceden, nuestra nariz crece, los pelos brotan en lugares peculiares -a la vez que desaparecen por completo de otras partes- y esos preciosos centímetros de altura a los que nos aferramos comienzan a desaparecer.

Ahora, después de décadas de investigación sobre los efectos del envejecimiento, los científicos han comenzado a descubrir cambios más misteriosos.

“La conclusión es exactamente esta: que no somos la misma persona durante toda nuestra vida“, señala René Mõttus, psicólogo de la Universidad de Edimburgo.

Mujer mayor disfrutando de una piscina de agua caliente.

Getty Images
Si bien nuestras personalidades cambian constantemente, lo hacen en relación a quienes nos rodean.

A la mayoría de nosotros nos gustaría pensar en nuestra personalidad como algo relativamente estable a lo largo de nuestra vida. Pero diversas investigaciones sugieren que este no es el caso.

Nuestros rasgos cambian constantemente, y para cuando entramos en la década de los 70 y 80 años, hemos experimentado una transformación significativa.

La modificación gradual de nuestra personalidad tiene algunas ventajas sorprendentes. Nos volvemos más conscientes, agradables y menos neuróticos.

Los niveles de los rasgos de personalidad de la llamada “Tríada Oscura” -el maquiavelismo, el narcisismo y la psicopatía- también tienden a disminuir, y con ellos, nuestro riesgo de caer en comportamientos antisociales como el crimen y el abuso de sustancias.

Las investigaciones han demostrado que nos convertimos en personas más altruistas y confiadas. Nuestra fuerza de voluntad aumenta y desarrollamos un mejor sentido del humor.

Finalmente, los adultos mayores tienen más control sobre sus emociones.

Es sin duda una combinación ganadora, y una que indica que el estereotipo de que las personas mayores son gruñonas y cascarrabias necesita ser revisada.

Nuestras personalidades son fluidas y maleables

Lejos de asentarse en la infancia, o alrededor de los 30 años -como pensó la comunidad científica durante años-, parece que nuestras personalidades son fluidas y maleables.

“Las personas se vuelven más agradables y más adaptadas socialmente”, dice Mõttus.

“Son cada vez más capaces de equilibrar sus propias expectativas de vida con las demandas de la sociedad”.

Los psicólogos llaman al proceso de cambio que ocurre a medida que envejecemos “maduración de la personalidad”.

Mujer mayor

Getty Images
Aquellos con mayor autocontrol serán probablemente más saludables de mayores.

Es un cambio gradual e imperceptible que comienza en nuestra adolescencia y continúa al menos hasta nuestra octava década en el planeta.

Curiosamente, parece ser universal: la tendencia se observa en todas las culturas humanas, desde Guatemala hasta India.

“Generalmente es controvertido hacer juicios de valor sobre estos cambios de personalidad”, dice Rodica Damian, psicóloga social de la Universidad de Houston, en Estados Unidos.

“Pero al mismo tiempo, tenemos evidencia de que son beneficiosos”.

Por ejemplo, la falta de estabilidad emocional se ha relacionado con problemas de salud mental, tasas de mortalidad más altas y divorcios.

Entretanto, Damian explica que la pareja de alguien con un grado elevado de conciencia probablemente sea más feliz, porque es más probable que estas personas laven los platos a tiempo y sean menos propensos a engañar a su pareja.

Un lado más estable de nuestra personalidad

Resulta que, si bien nuestra personalidad cambia en cierta dirección a medida que envejecemos, lo que somos en relación con otras personas del mismo grupo de edad tiende a permanecer bastante estable.

Por ejemplo, es probable que el nivel de neurosis de una persona vaya bajando en general, pero los niños de 11 años más neuróticos siguen siendo, en general, los ancianos de 81 años más neuróticos.

“Hay una base de quiénes somos en el sentido de que mantenemos nuestro rango en relación con otras personas hasta cierto punto”, dice Damian.

“Pero en relación a nosotros mismos, nuestra personalidad no está escrita en piedra, podemos cambiar”.

¿Cómo se desarrollan estos cambios de personalidad?

Dado que la maduración de la personalidad es universal, algunos científicos piensan que, lejos de ser un efecto secundario accidental de haber tenido más tiempo para aprender las normas sociales, las formas en que cambia nuestra personalidad podría estar genéticamente programada, tal vez incluso moldeada por fuerzas evolutivas.

Por otro lado, otros expertos creen que nuestra personalidad está en parte forjada por factores genéticos y luego esculpidas por presiones sociales a lo largo de nuestra vida.

Por ejemplo, una investigación de Wiebke Bleidorn, psicóloga de la personalidad de la Universidad de California, concluyó que, en culturas donde se esperaba que las personas maduraran más rápido (en términos de casamiento, empezar a trabajar, asumir responsabilidades adultas), sus personalidades tienden a madurar a una edad más temprana.

Niño con traje

Getty Images
Las personas de culturas donde se espera que se casen o empiecen a trabajar más jóvenes, tienen personalidades que maduran antes.

“Las personas simplemente se ven obligadas a cambiar su comportamiento y, con el tiempo, a volverse más responsables. Nuestras personalidades cambian para ayudarnos a enfrentar los desafíos de la vida”, dice Damian.

¿Pero qué ocurre cuando nos volvemos muy mayores?

Hay dos formas posibles de estudiar cómo cambiamos a lo largo de nuestra vida.

La primera es tomar un grupo grande de personas de muchas edades diferentes y luego observar en qué se diferencian sus personalidades.

Un problema con esta estrategia es que es fácil confundir accidentalmente los rasgos generacionales que han sido esculpidos por la cultura de un período de tiempo particular -como la mojigatería o una adoración inexplicable por las natillas y el jerez- con los cambios que ocurren a medida que uno envejece.

Estudio de largo plazo

La alternativa es tomar un mismo grupo de personas y estudiarlas a medida que crecen.

Esto es exactamente lo que sucedió con el Lothian Birth Cohort (estudio de cohorte de Lothian), un grupo de personas en Escocia a quienes se les examinaron sus rasgos de personalidad e inteligencia en junio de 1932 o junio de 1947, cuando aún estaban en la escuela.

En ese momento, las personas tenían cerca de 11 años de edad.

Junto con colegas de la Universidad de Edimburgo, Mõttus rastreó a cientos de las mismas personas cuando tenían 70 u 80 años, y les hizo dos pruebas idénticas más, con varios años de diferencia.

Señor mayor en un parque

Getty Images
Un famoso estudio con personas en Escocia mostró resultados notablemente diferentes para dos generaciones de personas.

“Debido a que teníamos dos grupos diferentes de personas, y ambas fueron medidas en dos ocasiones, pudimos utilizar ambas estrategias a la vez”, dice Mõttus.

Fue una suerte, porque los resultados fueron notablemente diferentes para las dos generaciones.

Si bien las personalidades del grupo más joven permanecieron más o menos iguales en general, los rasgos de personalidad del grupo mayor comienzan a cambiar, de modo que, en promedio, se volvieron menos abiertos y extrovertidos, así como menos agradables y concienzudos.

Los cambios beneficiosos que habían estado ocurriendo a lo largo de sus vidas comenzaron a revertirse.

“Creo que esto tiene sentido, porque en la vejez las cosas comienzan a pasarle a la gente a un ritmo más rápido”, dice Mõttus, quien señala que la salud de estas personas podría haber estado en declive y es probable que hayan comenzado a perder amigos y familiares.

“Esto tiene cierto impacto en su participación activa en el mundo”.

Nadie ha investigado aún si esta tendencia continuaría después de los 100 años.

Investigaciones sobre japoneses centenarios han descubierto que tienden a obtener una puntuación alta en la conciencia, la extroversión y la apertura, pero es posible que hayan tenido más de estas características para empezar, y tal vez esto incluso contribuyó a su longevidad.

Mujer mayor asiática

Getty Images
Nuestra personalidad está muy ligada a nuestro bienestar.

De hecho, nuestra personalidad está intrínsecamente ligada a nuestro bienestar a medida que envejecemos.

Por ejemplo, aquellas con un mayor autocontrol tienen más probabilidades de ser saludables en la edad adulta, las mujeres con niveles más altos de neurosis tienen más probabilidades de experimentar síntomas durante la menopausia, y cierto grado de narcisismo se ha asociado con tasas más bajas de soledad, que en sí mismo es un factor de riesgo para una muerte más temprana.

En el futuro, comprender cómo ciertos rasgos están vinculados a nuestra salud -y cómo podemos esperar que nuestra personalidad evolucione a lo largo de nuestra vida- podría ayudar a predecir quién está en mayor riesgo de padecer ciertos problemas de salud y poder intervenir.

El conocimiento de que nuestra personalidad cambia a lo largo de nuestra vida, lo queramos o no, es una prueba útil de lo maleables que son.

“Es importante que sepamos esto”, considera Damian. “Durante mucho tiempo, la gente pensó que no”.

“Ahora estamos viendo que nuestra personalidad puede adaptarse, y esto nos ayuda a enfrentar los desafíos que nos presenta la vida”, agrega.

Al menos, nos da a todos algo que esperar a medida que envejecemos y la posibilidad de descubrir en quiénes nos convertiremos.


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