close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
AF Rodrigues / Agencia Pública

‘Saben que soy inocente, saben que mintieron’: entrevista con Lula da Silva previo a su liberación

En entrevista con la Agência Pública, el político reafirmó su inocencia y defendió que el PT va a regresar en las elecciones municipales de 2020.
AF Rodrigues / Agencia Pública
Por Marina Amaral y Thiago Domenici / Agência Pública
9 de noviembre, 2019
Comparte

Traducción: Diajanida Hernández

Con la votación en el Supremo Tribunal Federal (STF), la justicia brasileña autorizó la liberación de Luís Inácio Lula da Silva, el Lula, después de 580 días encarcerado. Al salir, el expresidente fue recibido por una aglomeración de personas, que se unieron a la habitual vigilia Lula Livre -militantes y miembros movimientos sociales que se instalaron en los alrededores de la Superintendencia de la Policía Federal, en Curitiba-, para apoyar a Lula y manifestarse hasta que fuese liberado.

Cuando recibió a los reporteros de Agência Pública la semana pasada para una de las últimas entrevistas que concedió en la prisión, había un clima de discreto optimismo entre los asesores y abogados de Luís Inácio Lula da Silva. La votación en el Supremo Tribunal Federal trae, por primera vez, una posibilidad concreta de libertad para el expresidente de Brasil, incluso en noviembre. Otro juicio, sobre acusación de corrupción relacionada con un sitio en Atibaia, había sido suspendido en el Superior Tribunal de Justicia.

Te puede interesar: Sonriente y rodeado de sus seguidores Lula da Silva sale de prisión

Presidente de Brasil entre los años 2003 y 2010, Lula continúa siendo uno de los más populares políticos brasileños, a pesar de estar preso hace más de un año. Condenado en primera y segunda instancia por corrupción y lavado de dinero en la compra de un apartamento en el litoral de São Paulo, Lula se ve como un preso político.

El proceso fue conducido por el Grupo de Trabajo Lava-Jato y juzgado por el juez Sérgio Moro, hoy ministro de Justicia del gobierno de ultraderecha de Jair Bolsonaro. Su prisión, a las vísperas de la elección presidencial de 2018 ―cuando él era el candidato mejor ubicado en las encuestas― abrió el camino para el atractivo populista del exmilitar Bolsonaro. “Ellos saben que soy inocente, saben que mintieron”, afirma. “Yo, que podría haber salido de Brasil como algunos querían, resolví venir para acá, porque es de aquí que quiero liberarme con la cabeza en alto. Y ojalá el día que haya justicia en este país, mis verdugos vengan a la cárcel”.

En esta entrevista, Lula elogia a los gobiernos de izquierda que gobernaron en América Latina hasta la última década y habla incluso de la relación con la expresidenta Dilma Rousseff, su sucesora, y de las decisiones sobre las próximas elecciones, dejando claro que Lula, preso o suelto, va a comandar la campaña para los gobiernos municipales de 2020.

Lee más: Permiten a Lula Da Silva salir de la cárcel para ir al funeral de su nieto

A continuación, la entrevista completa, realizada en la sede de la Policía Federal en Curitiba, en el sur de Brasil:

Thiago Domenici – La suspensión del juicio, por el STJ, sobre el proceso del lugar de Atibaia es una victoria para su defensa. ¿Cómo usted ve ese escenario?

Lula – Es una cosa que yo debería tratar con mucha más seriedad, pero usted percibe que yo sonreí, porque es tan hilarante lo que sucedió en mi vida… Hay una avalancha de procesos con una mentira más grave que la otra. Es una avalancha de fantasías creada por esa cuadrilla de promotores del Lava Jato ―que es una cuadrilla dirigida por Dallagnol―, hecha por delegados que no tuvieron siquiera respeto por la institución Policía Federal, que mintieron en sus investigaciones, para un juez mentiroso y para un tribunal partidista.

Ellos saben que soy inocente, saben que mintieron, y todo eso sustentado por la necesidad que la TV Globo tenía de destruir al PT. Y, para destruir al PT, tenía que destruir al gobierno de Dilma y, para destruir el gobierno de Dilma y que la vuelta de Lula no funcionara, entonces tenía que destruir a Lula también. Todo eso es una connivencia sin precedente en la historia del país.

Yo, entonces, que podría haber salido de Brasil como algunos querían, resolví venir para acá, porque es de aquí que quiero liberarme con la cabeza en alto. Y ojalá el día que haya justicia en este país, mis verdugos vengan a la cárcel.

No ando preocupado con mi proceso jurídico, porque tengo mucha conciencia de que mi condena tiene 99.9% de política. Lo jurídico tiene ahí medio por ciento.

Marina Amaral – Quisiera que usted comentara los cambios de coyuntura política de América Latina. Hubo la elección de Alberto Fernández y de Cristina Kirchner en Argentina. Se está dibujando la victoria del Frente Amplio en Uruguay, está Evo Morales en Bolivia, y en los países donde la izquierda está fuera del gobierno, en Ecuador y en Chile, hubo todas aquellas protestas. ¿Usted ve un giro?

Lula – Quien ama y vive la democracia necesita percibir lo siguiente: en 500 años de historia, América Latina nunca había tenido la experiencia de izquierda que tuvo con la llegada del gobierno de Chávez, el mío, de Evo, de Kirchner, de Tabaré y después de Pepe Mujica. Nunca la había tenido. Tuvo a [Álvaro] Colom en Guatemala, a Mauricio Funes en El Salvador. Fue un giro histórico.

Había tenido al general Cárdenas en México, en la década del 30, a Perón en Argentina, a Getúlio Vargas aquí. Pero no eran personas de izquierda, era gente de la élite que tenía pensamiento progresista, pero gente con pensamiento de izquierda fue la primera vez.

Para lo que teníamos que prepararnos es que, de la forma más democráticamente posible, usted gana y usted pierde. Esa rotación en el poder es sana para la democracia, es muy saludable el cambio de gobierno, la alternancia en el poder es importante.

El PT tenía que saber que un día iba a dejar de gobernar ―no por un golpe. Esa es la indecencia de quien dio el golpe. El miedo de ellos era que hubiese continuidad.

Cristina perdió electoralmente, con mucha mentira, pero perdió. Ahora regresó. Nosotros ya gobernamos en Uruguay ―cuando digo nosotros, digo todos mis amigos, tanto Tabaré como Pepe Mujica― ya hace quince años. Entonces, llega una hora en que las personas quieren cambiar. Pero nada impide que se pierda y gane de aquí a cuatro años. Evo Morales va a continuar, pero puede perder. Es así, no tenemos que ver la derrota democrática como un mal. Es siempre malo para el partido, que nunca quiere perder, todo el mundo quiere quedarse todo el tiempo.

Ay de nosotros, a todo el mundo le gustaría tener sesenta años en el poder, tener cincuenta años en el poder. Tenemos que tener noción de que el tiempo es así.

¿Cuál es el problema? Es que el mejor periodo de América Latina fue ese periodo en que la izquierda gobernó. Y si usted lo ve, el mayor adversario en todos los países ―en Bolivia, Venezuela, Argentina― es la prensa conservadora, los dueños de los medios de comunicación.

Thiago Domenici – ¿Usted vislumbra una posibilidad en Brasil de algo como el Frente Amplio de Uruguay?

Lula – Cuando dejé la presidencia, soñé eso. Fui atrás, estuve en Uruguay conversando, viendo como es. Si usted lo analiza bien, el PT ya es casi un frente amplio. El PT tiene diez, doce tendencias. Yo soñaba con crear un frente amplio, ¿sabe? Traer a todo el mundo.

El PT, para desgracia de mis adversarios, es el partido político de izquierda más importante de América Latina. Nosotros no queremos compararnos con el cubano ni con el chino, peo nadie tiene la experiencia democrática.

Marina Amaral – Usted indicó a Dilma para la presidencia, fue la primera presidenta del Brasil, pero las mujeres fuertes y petistas históricas como Luiza Erundina, Marta Suplicy, Heloísa Helena, Luciana Genro, Marina Silva, todas terminaron saliendo del partido en una situación de pelea, de discordia.

Lula – Estoy orgulloso de haber indicado a Dilma para la presidencia de la república. Tal vez yo tenga culpa de no haber contribuido para que ella aprendiese un poco de maleabilidad política.

Porque Dilma fue indicada por mí porque ella fue la persona más extraordinaria que yo conocí desde el punto de vista de seriedad, desde el punto de vista de competencia de gestión.

Dilma me dio la tranquilidad para gobernar este país. Yo tenía que entregar el país a alguien y Dilma fue una extraordinaria presidenta.

Marina Amaral – Usted dijo que ella no disputaba nada con nadie. Pero una vez que ella fue electa…

Lula – Yo cometí otro error, yo podría haber discutido con ella en 2014. Yo sentía a Dilma después de las elecciones un poco triste. La sensación de que no era aquello lo que ella quería. Recuerdo que ella me dijo: “nunca más participo en un debate”.

Dilma era una mujer que conocía Brasil a la perfección. Ella tenía a Brasil en la palma de la mano. Pero parece que ella tenía inseguridad. Ella iba para el debate, sabe, escribía verdaderos libros para ir para el debate, ella no necesitaba nada, ella debía ir de mano y pecho abiertos.

Creo que a ella y al partido le faltó comprensión política del impeachment. De cualquier forma, sucedió y no resuelve nada quedarse llorando por la leche derramada. Se trata de sacar leche nueva y comenzar.

Thiago Domenici – Usted dio una entrevista a la BBC recientemente, en la que afirma estar orgulloso de Belo Monte. ¿Usted está realmente orgulloso, incluso con todas las críticas del movimiento indígena, los ribereños, del MPF?

Lula – Las personas que hoy critican a Belo Monte, lo hacían antes. Hay gente que no acepta la energía hidroeléctrica ni siquiera si el Papa Francisco viene aquí a ofrecerla. Cuando nosotros comenzamos a pensar Belo Monte, la exigencia que yo hacía era que solo podríamos construir Belo Monte, si era de filo de agua . No podía tener lago.

Fueron hechos varios acuerdos con el MAB . Fue hecho un plan de desarrollo regional. En octubre de 2010 yo firmé un decreto que instituyó un registro socioeconómico de los afectados por represas. La condición sine qua non que di para hacer Belo Monte era que fuese conversado con todas las personas involucradas.

Para comenzar la obra, la empresa tuvo que cumplir 60 exigencias ambientales y sociales colocadas por el Ibama y por las poblaciones locales. Y ella cumplió rigurosamente todas, o no la habríamos autorizado.

Thiago Domenici – ¿Qué diferencia la política del PT para la Amazonia de aquella defendida por Bolsonaro y los militares del actual gobierno?

Lula – Te voy a decir que en nuestro gobierno disminuimos 80% la deforestación en la Amazonia. Fuimos a Copenhague y asumimos el compromiso, y fue aprobado en ley, de que Brasil iba a disminuir la emisión de gases de efecto invernadero en 80%. Y cumplimos. Después de que Dilma dejó el gobierno, creció 280% la deforestación.

Marina Amaral – Usted es un hombre de la política del ganar-ganar. Teníamos una visión de la sociedad brasileña cuando usted estaba en el gobierno, de que había conciliación posible. ¿Usted descubrió que había un Brasil, ese Brasil que votó por Bolsonaro, o antes estaba engañado? ¿Qué sucedió? ¿Dónde estaban esas personas?

Lula – Esa gente fue a la playa con usted, mucha de esa gente ya almorzó con usted, ya cenó con usted, ya trabajó con usted. Esa gente no se manifestaba porque después de que terminó el régimen militar era muy vergonzoso que las personas asumieran que tenían alguna alianza con el régimen militar. Ni los militares se presentaban.

De repente esa gente parece que resurgió, como los dinosaurios. Esa gente estaba ahí y fue promovida por el odio diseminado por la política de Rede Globo de Televisão.

La Rede Globo tiene mucha responsabilidad por el odio diseminado en este país. Porque ella pregonó el odio de la política. Una vez que usted pregona el odio a la política, lo que nace es peor. Una vez que usted levanta el discurso de que el problema del país es la corrupción, lo que viene es peor.

La sociedad brasileña está ideológicamente dividida así: hay un 30% que está más a la izquierda. Hay 30% que está más a la derecha, y hay un poco más de un tercio que es la sociedad que está a la expectativa de ver lo que va a suceder, de ver si el candidato es bueno.

Entonces de ese tercio Bolsonaro ganó una parte a través de la mentira. Que puede llegar al 15% ―y ahí está la fake news.

Ahora, él aprendió a gobernar con fake news. Las fake news son de quien no quiere responder, de quien no quiere hablar. Entonces el presidente de la república… Él y Trump. El otro día vi un reportaje, Trump cuenta no sé cuántas mentiras por día. ¿Ustedes ya contaron cuántas mentiras dice Bolsonaro?

Él no tiene ningún compromiso con la verdad. Y Bolsonaro habla las boberías de él para entretener al pueblo, entretener a la prensa, y Guedes va vendiendo a Brasil, y va vendiendo a Brasil y de aquí a poco nosotros no somos más una nación. Perdemos nuestra soberanía.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Encuentro entre Moctezuma y Cortés: los descendientes que viven en México y España 500 años después

Cuando se cumplen cinco siglos del encuentro entre Hernán Cortés y Moctezuma II, son muchos los que se presentan como descendientes del gobernante azteca, tanto en España como en México. ¿Qué tan real es ese reclamo?
8 de noviembre, 2019
Comparte

Cuando Moctezuma II se encontró con el conquistador español Hernán Cortés en Tenochtitlán no se tocaron.

Los historiadores aclaran que el ceremonial de la corte azteca dictaba que el tlatoani -término que a menudo se traduce como emperador- no debía mantener contacto físico.

Aquel encuentro distante entre dos mundos sucedió el 8 de noviembre de 1519. Y, junto ala sumisión del imperio azteca a la corona española, supuso un punto de inflexión en la Conquista de México.

500 años después, el gobernante azteca continúa siendo una figura casi mítica y reivindicarse como descendiente del gran tlatoani es para algunos un motivo de orgullo.

Pero, ¿realmente se puede rastrear el linaje de Moctezuma después de tantas generaciones? ¿Quiénes son sus familiares lejanos actuales? Y, ¿qué implicaciones tiene este parentesco?

Los cientos de descendientes de Moctezuma

La respuesta a la primera pregunta es contundente.

“No es un mito. Yo calculo que hoy en día en México habrá más de unos 300 descendientes documentados solo de Isabel de Moctezuma, hija de Moctezuma II”.

“Y descendientes de Pedro Moctezuma, hermano de Isabel, hay también una gran cantidad”, le dice a BBC Mundo Alejandro González Acosta, investigador de la Universidad Autónoma de México y uno de los mayores expertos del mundo en el linaje del tlatoani.

Ilustración de Moctezuma II

Getty Images
Hay cientos de descendientes de Moctezuma II, pero muchas personas alegan un vínculo sanguíneo que es falso.

“Acá en México, algunos de los descendientes suelen hacer una reunión anual muy bien organizada. Cada una de las ramas dentro del linaje se identifica con un color. Yo creo que los de España no se reúnen tanto como los de aquí, que tienen más vínculo entre ellos”, agrega el historiador.

Mirar atrás y determinar quiénes fueron los hijos de Moctezuma es uno de los primeros pasos para poder discernir quiénes son sus descendientes reales en la actualidad.

Los hijos del tlatoani

Esa tarea resulta compleja dado el difícil acceso a fuentes fiables y a la práctica de la poligamia, muy extendida en aquella época entre los aztecas, que hizo que el tlatoani tuviera un número indeterminado de vástagos con varias mujeres.

Sin embargo, el número de hijos de los cuales se conservó documentación, cuyos nombres fueron castellanizados, es limitado.

“Documentados tenemos a doña Isabel, Leonor y doña María, que muere joven y sin casarse.”

“También está doña Francisca, que opta por mantenerse en el círculo de la nobleza indígena y se le pierde el rastro”, cuenta María Castañeda de la Paz, historiadora del Instituto de Investigaciones antropológicas de la Universidad Autónoma de México, en diálogo con BBC Mundo.

“Tenemos por tanto registros de descendientes de doña Isabel y de doña Leonor. Y luego está don Pedro, el otro hijo, del que también existen descendientes documentados”, agrega la investigadora.

De estas líneas proceden los actuales descendientes confirmados de Moctezuma repartidos por México, España y, en menor medida, por otros países como Argentina, Italia y Estados Unidos.

Apellidarse Moctezuma

Pese al parentesco, muchos de ellos, aclara González Acosta, no mantienen el apellido Moctezuma.

Un mosaico que muestra el encuentro entre Moctezuma y Cortés, fuera del Templo del Hospital de Jesús Nazareno, en Ciudad de México, donde descansan los restos del conquistador español.

Getty Images
Un mosaico que muestra el encuentro entre Moctezuma y Cortés fuera del Templo del Hospital de Jesús Nazareno, en Ciudad de México, donde descansan los restos del conquistador español.

Casi el 99% de los descendientes auténticos de Moctezuma hoy en día no portan el apellido porque a través de la historia ha pasado por la línea femenina y se ha perdido”, apunta el historiador.

“Por otro lado, el hecho de tener el apellido Moctezuma no significa necesariamente que sean descendientes”.

“Si no existen los papeles probatorios no tienen por qué serlo. Es como sucede con muchas personas que tienen apellidos de gran notabilidad como Álvarez de Toledo o De la Cerda, que son apellidos de la alta nobleza titular española, pero que en realidad muchas veces son descendientes de sujetos que estaban en América y fueron apadrinados, bautizados o incluso esclavizados por estos personajes que les aportaban su apellido”, agrega.

Los “privilegios” de los Moctezumas

El rastreo de los antepasados de los actuales descendientes de Moctezuma a lo largo de los siglos es posible, apuntan los expertos, gracias a los privilegios y la consideración de nobles que la corona española mantuvo con la familia del tlatoani.

Algunos de sus hijos entroncaron con españoles y sus huellas perduraron en documentos y archivos.

Los Moctezuma tienen unos privilegios especiales porque su padre le entregó su reino al rey de España a través de Cortés. Por eso se le reconoció como su más fiel vasallo. Nunca se enfrentó”, apunta María Castañeda de la Paz.

“Los indígenas participaron en la conquista junto a los españoles y fueron un elemento muy importante. Por tanto, la corona reconoce a la mayoría de nobles indígenas, que siempre mencionan su participación en la conquista”, explica la experta en historia mexicana del siglo XVI.

Moctezumas a caballo entre España y México

Desde muy temprano, señalan los investigadores, se producirán continuos “trasvases” de descendientes de Moctezuma a uno y otro lado del Atlántico.

Esto explica que sus familiares actuales estén repartidos sobre todo entre México y España.

“La línea del primogénito varón, don Pedro de Moctezuma, está perfectamente documentada y legalizada. El principal descendiente de esa línea es el duque de Moctezuma de Tultengo actual, que reside en España”, señala González Acosta.

El escudo de armas de los Duques de Moctezuma de Tultengo.

Dominio público
El escudo de armas de los Duques de Moctezuma de Tultengo.

“También hay dispersos por el mundo descendientes de Isabel Tecuichpo Moctezuma, hija de Moctezuma. En Granada, por ejemplo, están los condes de Miravalle, que descienden de ella”.

“Hace un tiempo falleció la condesa de Miravalle, pero heredó el título su hija, Carmen Ruiz Henríquez de Luna”, agrega.

El historiador de la UNAM desgrana nombres y anécdotas sobre los descendientes del tlatoani y destaca la importancia que tuvieron algunos de ellos en la historia española.

“Hubo un conde de Moctezuma, Alonso Marcilla de Teruel Moctezuma, que fue alcalde de Madrid en la época de Fernando VII. Y otro Moctezuma, Francisco Javier Girón, duque de Ahumada, fundó la Guardia Civil española. Su fundador fue un Moctezuma”, apunta entre risas.

¿Qué derechos tienen los descendientes?

Pero, ¿hasta qué punto el abolengo y las glorias pasadas o presentes otorgan a los continuadores de este linaje ilustre algún derecho dinástico sobre una supuesta corona imperial mexicana, como se ha sugerido en ocasiones?

Acosta descarta ese tipo de planteamientos y los califica de “locura”.

“Descendencia dinástica no hay ninguna. Cuando Moctezuma II muere, el cargo de tlatoani, jefe de la triple alianza, continúa hasta Cuauhtémoc. Por tanto, descendencia que pueda alegar algún derecho monárquico a alguna corona de México, no existe”.

“Lo que sí hay es descendencia sanguínea”, matiza el historiador.

Ilustración de Francisco Javier Girón

Guardia Civil
El fundador de la Guardia Civil española, Francisco Javier Girón, duque de Ahumada, era descendiente en undécima generación de Moctezuma II.

La “pensión de los Moctezuma”

No obstante, durante siglos, una de las ramas de descendientes de Moctezuma percibió una cantidad de dinero derivada de su condición de terratenientes -la conocida como “pensión de los Moctezuma”- que se convirtió en un terreno abonado para los reclamos y la polémica.

Esta renta era en realidad un censo enfitéutico, una cantidad que recibían los propietarios a cambio de ceder el usufructo de tierras o edificios.

“No era pensión ni era de los Moctezumas en general. No se les pagaba por ser descendientes de Moctezuma sino por ser propietarios de una tierra que les concedió el rey de España”, apunta González Acosta.

“Además no era a todos los Moctezuma. Los herederos de Pedro de Moctezuma nunca la recibieron”.

Esta ‘pensión’ se dispone por una cédula de Carlos V de 1552 a favor de Isabel de Cuichpo Moctezuma y es solamente para sus descendientes. Una parte son los Miravalle, que están en Granada, y otra parte viven acá en México”, agrega el estudioso.

Durante más de 300 años, los descendientes de la hija del tlatoani percibieron ese pago, que se mantuvo durante todo el virreinato y también tras la independencia de México, cuyos gobiernos lo respetaron hasta 1934.

En ese momento, el entonces presidente Abelardo L. Rodríguez abolió la “pensión de los Moctezuma”. Fue una decisión que algunos descendientes disputan hasta hoy.

Ilustración de Moctezuma II

Getty Images
México abolió la “pensión de los Moctezuma” en 1934.

“Después de aquello vino la Guerra Civil Española en 1936 y se rompen relaciones entre México y España. Tras la muerte de Francisco Franco, en 1975, hubo gestiones de los descendientes para reclamar este asunto”, dice González Acosta.

“Ellos me han dicho que no les interesa la parte económica sino la parte simbólica. Ser reconocidos como los descendientes de Moctezuma”, sugiere el historiador.

La “farsa” de los “Moctezumas catalanes”

Este tipo de privilegios -además del prestigio asociado a ser descendiente de la realeza azteca- hizo que a lo largo de los siglos surgieran numerosos reclamos falsos de consanguinidad con Moctezuma.

De entre estos pretendientes dudosos, uno de los que más tinta hizo correr es el que sitúa una línea de descendientes de Moctezuma en el pequeño pueblo de Toloriu, en el Pirineo catalán.

De acuerdo con esta historia, una supuesta hija de Moctezuma llamada Xipaguazín -o María, tras su bautismo- llegó a Cataluña de la mano de un -también presunto- Joan de Grau, varón de Toloriu, que habría acompañado a Cortés en la conquista de México.

Algunas versiones añaden que, en su viaje al Pirineo, la supuesta princesa llevó consigo un valioso tesoro del cual se perdió el rastro.

Con estos elementos no es de extrañar que este relato haya servido de fuente de inspiración para novelas y artículos.

Los historiadores consultados, en cambio, descartan la veracidad de esta historia y sitúan su origen en los años 50 del siglo XX.

Banderas de México y Cataluña

Getty Images
Las versiones de que una hija de Moctezuma viajó a Cataluña con un valioso tesoro que se perdió son falsas, aseguran los historiadores.

En aquella época, señalan, el barcelonés Guillermo Grau Rifé la utilizó para presentarse como descendiente de Xipaguazín y autoproclamarse príncipe Guillermo III de Grau-Moctezuma.

Fue una farsa, un fraude. Además, muy burdo. Este señor Grau se inventó que era descendiente y se autonombró gran emperador de México, pero fue desenmascarado”, asegura Acosta.

“Para empezar, María Xipaguazín no existió. Ni con ese nombre. Además, no existe ningún documento que diga que una hija de Moctezuma navegó y se fue a España. No hay nada de eso”, añade.

Y -concluye- no existió ningún conquistador con el nombre de Joan de Grau.

El barón que no existió

Tampoco en la zona del Pirineo que supuestamente fue escenario de aquellos hechos se tiene constancia de la existencia de un barón de Toloriu llamado Joan Grau.

“No hubo nunca una baronía en Toloriu. Con lo cual no hay base real. No es ni siquiera una leyenda local. Es una invención de este señor que en los años 50 subía al pueblo y se declaraba descendiente de aquel supuesto matrimonio”, le explica a BBC Mundo Carles Gascón, técnico de patrimonio del Consejo Comarcal del Alt Urgell, al cual pertenece Toloriu.

Sin embargo, indica el historiador, esta historia llegó a cuajar hasta cierto punto a nivel local a lo largo de los años.

Aún hoy en día, en la iglesia de Toloriu se puede ver una placa conmemorativa del enterramiento de la presunta princesa azteca. Un “homenaje” que el mismo Guillermo Grau hizo colocar.

“Es un constructo que nació en los años 50, pero la memoria es muy fina. Es algo de lo que se ha hablado tanto y se ha hecho tanta propaganda que es natural que alguna gente lo acabe creyendo”, sugiere el escritor e historiador local Albert Villaró.

El Penacho de Moctezuma

Getty Images
El Penacho de Moctezuma, como se conoce al tocado de plumas engarzadas en oro que supuestamente usó el líder azteca, se conserva en el Museo de etnología de Viena, en Austria.

Reclamos de falsos descendientes

Pero los presuntos descendientes catalanes de Moctezuma no fueron los primeros en querer sumarse a la saga.

“Son muchos los casos que no se pueden probar. En el siglo XVIII se copian muchos papeles y documentos y hay personas que se dicen descendientes sin que esto sea cierto”, afirma María Castañeda.

Por este motivo, los expertos consultados por BBC Mundo insisten en la necesidad de que existan documentos fiables para hablar con propiedad de descendientes del tlatoani.

“Lo primero es probar que los papeles son auténticos”, insiste González Acosta.

“No hay que olvidar que detrás de estas pretensiones había muchas veces un interés económico. Durante siglos tener un título implicaba una serie de privilegios. Después ya no”.

“Ahora los aristócratas titulados viven de su trabajo. En todo caso reciben beneficios por las propiedades que tienen, pero nadie recibe un dinero por ser duque. Hoy en día tener un título hasta te cuesta dinero”, concluye el historiador.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=_cDXqCfnycM

https://www.youtube.com/watch?v=cqGT5wh5REw

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.