‘Saben que soy inocente, saben que mintieron’: entrevista con Lula da Silva previo a su liberación
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AF Rodrigues / Agencia Pública

‘Saben que soy inocente, saben que mintieron’: entrevista con Lula da Silva previo a su liberación

En entrevista con la Agência Pública, el político reafirmó su inocencia y defendió que el PT va a regresar en las elecciones municipales de 2020.
AF Rodrigues / Agencia Pública
Por Marina Amaral y Thiago Domenici / Agência Pública
9 de noviembre, 2019
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Traducción: Diajanida Hernández

Con la votación en el Supremo Tribunal Federal (STF), la justicia brasileña autorizó la liberación de Luís Inácio Lula da Silva, el Lula, después de 580 días encarcerado. Al salir, el expresidente fue recibido por una aglomeración de personas, que se unieron a la habitual vigilia Lula Livre -militantes y miembros movimientos sociales que se instalaron en los alrededores de la Superintendencia de la Policía Federal, en Curitiba-, para apoyar a Lula y manifestarse hasta que fuese liberado.

Cuando recibió a los reporteros de Agência Pública la semana pasada para una de las últimas entrevistas que concedió en la prisión, había un clima de discreto optimismo entre los asesores y abogados de Luís Inácio Lula da Silva. La votación en el Supremo Tribunal Federal trae, por primera vez, una posibilidad concreta de libertad para el expresidente de Brasil, incluso en noviembre. Otro juicio, sobre acusación de corrupción relacionada con un sitio en Atibaia, había sido suspendido en el Superior Tribunal de Justicia.

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Presidente de Brasil entre los años 2003 y 2010, Lula continúa siendo uno de los más populares políticos brasileños, a pesar de estar preso hace más de un año. Condenado en primera y segunda instancia por corrupción y lavado de dinero en la compra de un apartamento en el litoral de São Paulo, Lula se ve como un preso político.

El proceso fue conducido por el Grupo de Trabajo Lava-Jato y juzgado por el juez Sérgio Moro, hoy ministro de Justicia del gobierno de ultraderecha de Jair Bolsonaro. Su prisión, a las vísperas de la elección presidencial de 2018 ―cuando él era el candidato mejor ubicado en las encuestas― abrió el camino para el atractivo populista del exmilitar Bolsonaro. “Ellos saben que soy inocente, saben que mintieron”, afirma. “Yo, que podría haber salido de Brasil como algunos querían, resolví venir para acá, porque es de aquí que quiero liberarme con la cabeza en alto. Y ojalá el día que haya justicia en este país, mis verdugos vengan a la cárcel”.

En esta entrevista, Lula elogia a los gobiernos de izquierda que gobernaron en América Latina hasta la última década y habla incluso de la relación con la expresidenta Dilma Rousseff, su sucesora, y de las decisiones sobre las próximas elecciones, dejando claro que Lula, preso o suelto, va a comandar la campaña para los gobiernos municipales de 2020.

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A continuación, la entrevista completa, realizada en la sede de la Policía Federal en Curitiba, en el sur de Brasil:

Thiago Domenici – La suspensión del juicio, por el STJ, sobre el proceso del lugar de Atibaia es una victoria para su defensa. ¿Cómo usted ve ese escenario?

Lula – Es una cosa que yo debería tratar con mucha más seriedad, pero usted percibe que yo sonreí, porque es tan hilarante lo que sucedió en mi vida… Hay una avalancha de procesos con una mentira más grave que la otra. Es una avalancha de fantasías creada por esa cuadrilla de promotores del Lava Jato ―que es una cuadrilla dirigida por Dallagnol―, hecha por delegados que no tuvieron siquiera respeto por la institución Policía Federal, que mintieron en sus investigaciones, para un juez mentiroso y para un tribunal partidista.

Ellos saben que soy inocente, saben que mintieron, y todo eso sustentado por la necesidad que la TV Globo tenía de destruir al PT. Y, para destruir al PT, tenía que destruir al gobierno de Dilma y, para destruir el gobierno de Dilma y que la vuelta de Lula no funcionara, entonces tenía que destruir a Lula también. Todo eso es una connivencia sin precedente en la historia del país.

Yo, entonces, que podría haber salido de Brasil como algunos querían, resolví venir para acá, porque es de aquí que quiero liberarme con la cabeza en alto. Y ojalá el día que haya justicia en este país, mis verdugos vengan a la cárcel.

No ando preocupado con mi proceso jurídico, porque tengo mucha conciencia de que mi condena tiene 99.9% de política. Lo jurídico tiene ahí medio por ciento.

Marina Amaral – Quisiera que usted comentara los cambios de coyuntura política de América Latina. Hubo la elección de Alberto Fernández y de Cristina Kirchner en Argentina. Se está dibujando la victoria del Frente Amplio en Uruguay, está Evo Morales en Bolivia, y en los países donde la izquierda está fuera del gobierno, en Ecuador y en Chile, hubo todas aquellas protestas. ¿Usted ve un giro?

Lula – Quien ama y vive la democracia necesita percibir lo siguiente: en 500 años de historia, América Latina nunca había tenido la experiencia de izquierda que tuvo con la llegada del gobierno de Chávez, el mío, de Evo, de Kirchner, de Tabaré y después de Pepe Mujica. Nunca la había tenido. Tuvo a [Álvaro] Colom en Guatemala, a Mauricio Funes en El Salvador. Fue un giro histórico.

Había tenido al general Cárdenas en México, en la década del 30, a Perón en Argentina, a Getúlio Vargas aquí. Pero no eran personas de izquierda, era gente de la élite que tenía pensamiento progresista, pero gente con pensamiento de izquierda fue la primera vez.

Para lo que teníamos que prepararnos es que, de la forma más democráticamente posible, usted gana y usted pierde. Esa rotación en el poder es sana para la democracia, es muy saludable el cambio de gobierno, la alternancia en el poder es importante.

El PT tenía que saber que un día iba a dejar de gobernar ―no por un golpe. Esa es la indecencia de quien dio el golpe. El miedo de ellos era que hubiese continuidad.

Cristina perdió electoralmente, con mucha mentira, pero perdió. Ahora regresó. Nosotros ya gobernamos en Uruguay ―cuando digo nosotros, digo todos mis amigos, tanto Tabaré como Pepe Mujica― ya hace quince años. Entonces, llega una hora en que las personas quieren cambiar. Pero nada impide que se pierda y gane de aquí a cuatro años. Evo Morales va a continuar, pero puede perder. Es así, no tenemos que ver la derrota democrática como un mal. Es siempre malo para el partido, que nunca quiere perder, todo el mundo quiere quedarse todo el tiempo.

Ay de nosotros, a todo el mundo le gustaría tener sesenta años en el poder, tener cincuenta años en el poder. Tenemos que tener noción de que el tiempo es así.

¿Cuál es el problema? Es que el mejor periodo de América Latina fue ese periodo en que la izquierda gobernó. Y si usted lo ve, el mayor adversario en todos los países ―en Bolivia, Venezuela, Argentina― es la prensa conservadora, los dueños de los medios de comunicación.

Thiago Domenici – ¿Usted vislumbra una posibilidad en Brasil de algo como el Frente Amplio de Uruguay?

Lula – Cuando dejé la presidencia, soñé eso. Fui atrás, estuve en Uruguay conversando, viendo como es. Si usted lo analiza bien, el PT ya es casi un frente amplio. El PT tiene diez, doce tendencias. Yo soñaba con crear un frente amplio, ¿sabe? Traer a todo el mundo.

El PT, para desgracia de mis adversarios, es el partido político de izquierda más importante de América Latina. Nosotros no queremos compararnos con el cubano ni con el chino, peo nadie tiene la experiencia democrática.

Marina Amaral – Usted indicó a Dilma para la presidencia, fue la primera presidenta del Brasil, pero las mujeres fuertes y petistas históricas como Luiza Erundina, Marta Suplicy, Heloísa Helena, Luciana Genro, Marina Silva, todas terminaron saliendo del partido en una situación de pelea, de discordia.

Lula – Estoy orgulloso de haber indicado a Dilma para la presidencia de la república. Tal vez yo tenga culpa de no haber contribuido para que ella aprendiese un poco de maleabilidad política.

Porque Dilma fue indicada por mí porque ella fue la persona más extraordinaria que yo conocí desde el punto de vista de seriedad, desde el punto de vista de competencia de gestión.

Dilma me dio la tranquilidad para gobernar este país. Yo tenía que entregar el país a alguien y Dilma fue una extraordinaria presidenta.

Marina Amaral – Usted dijo que ella no disputaba nada con nadie. Pero una vez que ella fue electa…

Lula – Yo cometí otro error, yo podría haber discutido con ella en 2014. Yo sentía a Dilma después de las elecciones un poco triste. La sensación de que no era aquello lo que ella quería. Recuerdo que ella me dijo: “nunca más participo en un debate”.

Dilma era una mujer que conocía Brasil a la perfección. Ella tenía a Brasil en la palma de la mano. Pero parece que ella tenía inseguridad. Ella iba para el debate, sabe, escribía verdaderos libros para ir para el debate, ella no necesitaba nada, ella debía ir de mano y pecho abiertos.

Creo que a ella y al partido le faltó comprensión política del impeachment. De cualquier forma, sucedió y no resuelve nada quedarse llorando por la leche derramada. Se trata de sacar leche nueva y comenzar.

Thiago Domenici – Usted dio una entrevista a la BBC recientemente, en la que afirma estar orgulloso de Belo Monte. ¿Usted está realmente orgulloso, incluso con todas las críticas del movimiento indígena, los ribereños, del MPF?

Lula – Las personas que hoy critican a Belo Monte, lo hacían antes. Hay gente que no acepta la energía hidroeléctrica ni siquiera si el Papa Francisco viene aquí a ofrecerla. Cuando nosotros comenzamos a pensar Belo Monte, la exigencia que yo hacía era que solo podríamos construir Belo Monte, si era de filo de agua . No podía tener lago.

Fueron hechos varios acuerdos con el MAB . Fue hecho un plan de desarrollo regional. En octubre de 2010 yo firmé un decreto que instituyó un registro socioeconómico de los afectados por represas. La condición sine qua non que di para hacer Belo Monte era que fuese conversado con todas las personas involucradas.

Para comenzar la obra, la empresa tuvo que cumplir 60 exigencias ambientales y sociales colocadas por el Ibama y por las poblaciones locales. Y ella cumplió rigurosamente todas, o no la habríamos autorizado.

Thiago Domenici – ¿Qué diferencia la política del PT para la Amazonia de aquella defendida por Bolsonaro y los militares del actual gobierno?

Lula – Te voy a decir que en nuestro gobierno disminuimos 80% la deforestación en la Amazonia. Fuimos a Copenhague y asumimos el compromiso, y fue aprobado en ley, de que Brasil iba a disminuir la emisión de gases de efecto invernadero en 80%. Y cumplimos. Después de que Dilma dejó el gobierno, creció 280% la deforestación.

Marina Amaral – Usted es un hombre de la política del ganar-ganar. Teníamos una visión de la sociedad brasileña cuando usted estaba en el gobierno, de que había conciliación posible. ¿Usted descubrió que había un Brasil, ese Brasil que votó por Bolsonaro, o antes estaba engañado? ¿Qué sucedió? ¿Dónde estaban esas personas?

Lula – Esa gente fue a la playa con usted, mucha de esa gente ya almorzó con usted, ya cenó con usted, ya trabajó con usted. Esa gente no se manifestaba porque después de que terminó el régimen militar era muy vergonzoso que las personas asumieran que tenían alguna alianza con el régimen militar. Ni los militares se presentaban.

De repente esa gente parece que resurgió, como los dinosaurios. Esa gente estaba ahí y fue promovida por el odio diseminado por la política de Rede Globo de Televisão.

La Rede Globo tiene mucha responsabilidad por el odio diseminado en este país. Porque ella pregonó el odio de la política. Una vez que usted pregona el odio a la política, lo que nace es peor. Una vez que usted levanta el discurso de que el problema del país es la corrupción, lo que viene es peor.

La sociedad brasileña está ideológicamente dividida así: hay un 30% que está más a la izquierda. Hay 30% que está más a la derecha, y hay un poco más de un tercio que es la sociedad que está a la expectativa de ver lo que va a suceder, de ver si el candidato es bueno.

Entonces de ese tercio Bolsonaro ganó una parte a través de la mentira. Que puede llegar al 15% ―y ahí está la fake news.

Ahora, él aprendió a gobernar con fake news. Las fake news son de quien no quiere responder, de quien no quiere hablar. Entonces el presidente de la república… Él y Trump. El otro día vi un reportaje, Trump cuenta no sé cuántas mentiras por día. ¿Ustedes ya contaron cuántas mentiras dice Bolsonaro?

Él no tiene ningún compromiso con la verdad. Y Bolsonaro habla las boberías de él para entretener al pueblo, entretener a la prensa, y Guedes va vendiendo a Brasil, y va vendiendo a Brasil y de aquí a poco nosotros no somos más una nación. Perdemos nuestra soberanía.

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Cómo la pesca ilegal de la 'cocaína del mar' en México amenaza la existencia de la vaquita marina

La vaquita marina se encuentra solo en México. Es el mamífero marino más amenazado del planeta y su supervivencia está más en riesgo por un choque de intereses entre la pesca y la conservación.
15 de mayo, 2021
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El explorador Jacques Cousteau decía que el mar de Cortés, en el noroeste de México, es “el acuario del mundo”.

Uno de sus tesoros es la vaquita marina, una marsopa plateada con grandes ojos de panda. Pero sus pueden estar contados por la pesca ilegal de otra especie protegida: la totoaba.

Se trata de un pez que puede crecer tan grande como una vaquita marina y que era un alimento antes de ser incluido en la lista de especies amenazadas de México.

“Lo pescábamos en los años 60 y 70”, recuerda Ramón Franco Díaz, presidente de una federación de pescadores en la localidad costera de San Felipe, en la península de Baja California.

“Entonces vinieron los chinos con sus maletas llenas de dólares y compraron nuestras conciencias”.

Los asiáticos llegaron buscando la vejiga natatoria de la totoaba, un órgano que ayuda a los peces a mantenerse flotantes. En China es muy valiosa por sus presuntas propiedades medicinales, las cuales no están comprobadas.

Según la ONG Earth League International, las vejigas natatorias secas de 10 años pueden venderse por US$85.000 el kilo en China. Los pescadores de San Felipe ganan solo una pequeña fracción, pero siendo una comunidad pobre, el negocio ha florecido por la llamada “cocaína del mar”.

Lanchas con totoaba

Sea Shepherd
Pescadores de localidades cercanas a San Felipe se han beneficiado de la extracción ilegal de totoaba.

“Los pescadores ilegales pueden ser vistos a plena luz de día con sus redes ilegales y sus totoaba”, dice Franco Díaz.

Sueltan un “muro bajo el agua”

Todas las tardes, durante la temporada, las camionetas que remolcan botes de pesca bajan por una rampa en la playa pública de la ciudad y las sueltan en el agua.

La mayoría de estas embarcaciones no tienen licencia y sus pescadores usan redes que pueden matar a la vaquita marina.

“Las redes de enmalle pueden tener cientos de metros de largo y 10 metros de alto“, dice Valeria Towns, que trabaja con una ONG mexicana, el Museo de la Ballena.

“Se convierten en un muro bajo el agua“, afirma.

Para proteger a la vaquita, este tipo de redes de enmalle están prohibidas en la parte alta del Golfo. Sin embargo, son muy utilizadas, incluso por pescadores con permisos de pesca de rodaballo o langostino.

Las más peligrosas para la vaquita marina son las redes de malla grande que se utilizan para la totoaba. “No es fácil para los mamíferos marinos liberarse de ellas, la vaquita queda atrapada”, cuenta Towns.

Una vaquita marina en una red de pesca de totoaba

PA Media
No es difícil que una vaquita marina quede atrapada en las redes usadas para pescar totoaba.

Frente a la costa de San Felipe, se supone que toda la pesca comercial está prohibida dentro del Refugio para la Protección de la Vaquita Marina, un área de más de 1.800 kilómetros cuadrados. Dentro del refugio hay una zona más pequeña de “tolerancia cero”.

El Museo de la Ballena apoya a un puñado de pescadores interesados en acabar con la dependencia de las redes de enmalle y patrocina alternativas a la pesca como el cultivo de ostras.

También es una de las ONG que retira las redes de enmalle del área protegida. Esta es una actividad que ha aumentado las tensiones entre los lugareños y los conservacionistas.

El 31 de diciembre de 2020, un pescador murió y otro tuvo heridas graves después de que su barco de pesca chocara con un barco más grande perteneciente a la ONG internacional Sea Shepherd que estaba quitando redes de enmalle.

Los hechos son controvertidos, pero el resultado fue un motín en San Felipe, donde atraca el barco del Museo de la Ballena.

Map of the protected area

BBC
Map of the Gulf of California showing the protected area

“Iban a quemar nuestro barco”, dice Towns, que estaba en el mar en ese momento, probando redes aptas para las vaquitas.

“Cuando regresé, otros pescadores que trabajan con las redes alternativas estaban defendiendo nuestro barco, diciéndoles: ‘¡Este no es su enemigo! No quemen este barco'”.

El barco se salvó, aunque quedó con algunas ventanas rotas. La Marina de México no tuvo tanta suerte, pues una de sus lanchas de patrullaje fue incendiada en el puerto.

Ahora hay una tregua incómoda.

La Marina dice que continúa patrullando y retirando las redes del santuario. Pero hay pocas ONG involucradas: el Museo de la Ballena espera un permiso para reanudar el trabajo y el barco Sea Shepherd nunca regresó a San Felipe después del incidente.

“Gente loca con armas”

La impunidad y la ausencia de fuerzas de seguridad pueden explicar por qué decenas de barcos salen de la playa de San Felipe en la búsqueda de totoaba en el santuario.

“Ni una sola autoridad los detiene”, se queja Ramón Franco Díaz. “Si te atreves a acercarte a ellos, te dispararían. El crimen organizado ha robado el mar de Cortés”.

Ramón Franco Díaz

BBC
Franco Díaz dice que es muy peligroso interferir con quienes pescan totoaba de manera ilegal.

Un hombre que antes pescaba totoaba dice: “Ahora ves a muchos locos con armas”.

Los violentos sucesos del 31 de diciembre fueron noticia internacional y pusieron a San Felipe en el centro de atención.

Ahora el gobierno mexicano está considerando propuestas que podrían gustarle a los pescadores, pero enfurecerán a los conservacionistas preocupados por el precario destino de la vaquita marina.

Uno es levantar el estatus de especie en peligro de extinción de la totoaba. Otro es legalizar la otra pesca que ya se realiza en el santuario.

“Queremos establecer diferentes zonas de pesca, por ejemplo, para la corvina y el camarón”, dice Iván Rico López, del grupo de trabajo del gobierno que explora la sostenibilidad en la parte alta del Golfo.

“El santuario es enorme. Si se mantiene la prohibición de pescar allí, los pescadores simplemente no comerían. Así que tenemos que avanzar hacia la legalización de la pesca”.

Un barco del Museo de la Ballena

BBC
El Museo de la Ballena es una de las ONG que retira las redes de enmalle del área protegida

El gobierno mexicano también ha distribuido 3.000 “suriperas”, unas redes seguras para las vaquitas marinas. Pero los pescadores se quejan de que con ellas se reducen sus capturas en un 80%.

“Tenemos que buscar formas de aumentar eso”, dice Rico López. “Estamos buscando alternativas, pero tenemos que convencer a las comunidades: si no están involucradas en la toma de decisiones, no lo lograremos”.

¿Es posible proteger a este precioso mamífero y garantizar que los lugareños sigan viviendo?

En San Felipe, el comercio ilícito de totoaba, la amenazante participación del crimen organizado y la poca diversidad económica crean una mezcla tóxica.

Lanchas en Puertecitos

Getty Images
En las localidades del algo golfo de California no hay mucha diversidad económica.

También existe una arraigada cultura de la pesca tradicional.

Valeria Towns tiene una advertencia para las familias de pescadores de San Felipe que ignoran el llamado para hacer cambios para salvar a la vaquita: “No creo que nadie vaya a comprar productos de un área donde la gente provocó la extinción de una especie”.

Después de la temporada de totoaba, ¿apostaría a que la vaquita marina sobrevivirá hasta el próximo año?

“¡Por supuesto! Siempre hay esperanza. Si no, no estaría aquí”, dice sin dudarlo.


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