'Mi gran delito es ser indígena', dice Evo Morales y reprocha la deslealtad de policías y militares
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Alberto Pradilla

'Mi gran delito es ser indígena', dice Evo Morales y reprocha la deslealtad de policías y militares

El exmandatario dijo que sus opositores buscan destruir los logros de su gobierno y adelantó que si el pueblo lo pide regresaría a Bolivia a pacificar al país.
Alberto Pradilla
13 de noviembre, 2019
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El expresidente de Bolivia, Evo Morales, reprochó la deslealtad que han mostrado policías y militares hacia él y al pueblo boliviano. 

“Mi gran delito para que tenga esta clase de problemas es ser indígena”, dijo en conferencia de prensa desde la Ciudad de México, un día después de haber llegado al país como asilado político.

Aseguró que “el poder económico no acepta que saqué de la pobreza a las familias más humildes. No aceptan la nacionalización de los recursos naturales, la industrialización de varios productos, lo que ahora estamos exportando antes lo importábamos”.

Señaló que buscan destruir los avances que realizó su gobierno en más de 10 años en la presidencia de Bolivia.

Morales pidió a los comandantes dejar de usar sus armas contra el pueblo. 

“No entiendo cómo mis comandantes podrían tener tanta deslealtad”, señaló luego de narrar que al inicio de su mandato hace 14 años había solo un helicóptero para las fuerzas armadas y que actualmente son una decena.

También llamó a un diálogo nacional y pidió a la ONU no aceptar el golpe de Estado.

Aseguró que regresaría para “pacificar” su país si los bolivianos se lo piden, tras semanas de protestas violentas que llevaron a su dimisión.

“Si mi pueblo pide estamos dispuestos a volver para apaciguar, pero es importante el diálogo nacional”, dijo Morales, y añadió: “vamos a volver tarde o temprano. Que mejor lo antes posible para pacificar Bolivia”.

Evo Morales ofreció una conferencia de prensa apenas 24 horas después de aterrizar en Ciudad de México. Solo, camisa blanca a rayas y una pluma negra asomanda por el bolsillo, un vaso de agua que no llegó a tocar. Así se presentó el mandatario que llegó al poder en 2006 como primer presidente indígena del país con mayor población indígena de América Latina y que asegura haber renunciado para evitar un derramamiento de sangre.

México, siguiendo con su tradición de asilo (José Martí, republicanos españoles, León Trotsky, Sha de Persia, víctimas de la dictadura Argentina, huidos del conflicto armado en Guatemala) recibió a Morales en medio de una gran incertidumbre.

En La Paz acaba de juramentarse la senadora Jeanine Yañez, que no cuenta con quórum suficiente en la Cámara y que recibió la banda presidencial de un uniformado. Además, el Ejército ha salido a la calle y se prevén manifestaciones y enfrentamientos.

Un golpe de Estado que, denuncia Morales, se puso en marcha desde el 21 de octubre. Ese día después de las elecciones en las que según el Tribunal Supremo Electoral el Movimiento Al Socialismo se impuso por más de diez puntos y según la Organización de Estados Americanos (OEA) hubo graves irregularidades.

La primera media hora de la conferencia Morales la dedicó a realizar balance sobre las últimas tres semanas. Básicamente se dedicó a profundizar el discurso que ya había apuntado la víspera, cuando fue recibido en el antiguo hangar presidencial por el canciller Marcelo Ebrard.

Su relato de los hechos es el siguiente: su movimiento se impuso en las elecciones del 20 de octubre, con el 47.08% de los votos, superando al expresidente Carlos Mesa que tenía un 36.51%. Esto le permitía no concurrir a una segunda vuelta en la que una unión de sus rivales le hubiese puesto las cosas difíciles. En anteriores citas electorales, Morales se impuso con el 51%, el 64% y el 61%. Al superar la mitad de los sufragios emitidos no tuvo que competir con el segundo en liza.

“Nunca he pedido a instituciones que hagan una cosa ilegal. Practicamos el no mentir, no robar”, dijo.

Pero la OEA aseguró que había irregularidades. Aunque, según dijo Morales, su informe definitivo estaba previsto para hoy, día 13.

“El golpe policial, cívico y político de la derecha llegó el día 21”, denunció Morales. “Se queman oficinas del tribunal donde están las actas de sufragio”, dijo.

Según su relato, a partir del día después de las elecciones se desata una campaña de protestas opositoras con diversos actos violentos que buscan su salida del poder.

Morales responsabilizó a líderes de la oposición como Carlos Mesa o Luis Fernando Camacho. También a la OEA, liderada por Luis Almagro, de la ola de violencia que sufre Bolivia. Denunció ataques contra sedes sindicales y sociales, contra instituciones, e incluso el secuestro y la amenaza de quemar vivos a familiares de líderes del MAS.

Por eso dijo Evo Morales que había renunciado, para evitar más violencia.

“Se van Evo y Álvaro (García Linera, su vicepresidente), hemos renunciado, ahora paren. ¿Por qué siguen con violencia?”, dijo Morales. Aunque en todo momento abogó por las vías pacíficas para resolver la crisis boliviana, sí dejó una advertencia. “El pueblo reacciona, los movimientos sociales”, señaló.

Destacó políticas aplicadas en 13 años de gobierno, como bajar del 38% de pobreza extrema al 15% o la construcción de 5 mil kilómetros de carreteras.

“Estamos mejor económicamente después de liberarnos de las políticas del FMI”, dijo.

Por primera vez Morales explicó las penurias que tuvo pasar para llegar sano y salvo a México, después de que varios países impidiesen que el avión militar que debía trasladarlo sobrevolase su espacio aéreo. Relató que, durante toda la jornada, unos 10 mil campesinos pertenecientes a su movimiento se encontraban en el aeropuerto para impedir que fuese capturado y que pudiese tomar el avión sin problemas.

Por el perfil que ha marcado en las primeras 24 horas, parece que Morales aprovechará su exilio en México para denunciar la crisis en Bolivia.

Su receta: un diálogo nacional acompañado por instancias internacionales.

“Vamos a volver, tarde o temprano”, dijo.

Con información de AFP.

 

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Médico de China intentó alertar sobre el coronavirus y fue obligado a callar

A comienzos de año, un oftalmólogo de Wuhan detectó siete casos de un virus muy similar al SARS. Cuando advirtió sobre su descubrimiento a sus colegas en un chat, la policía fue a visitarlo y lo amenazó con llevarlo ante la Justicia si continuaba divulgando "comentarios falsos".
4 de febrero, 2020
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A principios de enero, las autoridades de la ciudad china de Wuhan trataban de mantener en secreto la noticia sobre la aparición de un nuevo coronavirus.

Cuando un médico intentó advertir a sus colegas sobre el brote, la policía le hizo una visita y le dijo que dejara de hablar de ello.

Un mes más tarde, y después de que publicase su historia desde su cama en el hospital, mucho lo consideran un héroe.

“Hola a todos, soy Li Wenliang, un oftalmólogo del Hospital Central de Wuhan“, comenzaba diciendo su mensaje.

Lo que le ocurrió a este doctor revela la respuesta fallida de las autoridades locales de Wuhan en las primeras semanas del brote de coronavirus.

Visita policial

En diciembre, Li estaba trabajando en el epicentro del brote cuando detectó siete casos de un virus que se asemejaba al SARS, el que provocó una epidemia global en 2003.

Se sospechaba que los casos provenían del mercado de pescados y mariscos Huanan, en Wuhan, y los pacientes fueron puestos en cuarentena en su hospital.

El 30 de diciembre, Li le envió un mensaje a sus colegas en un chat, en el que les advirtió del brote y les recomendó usar ropa protectora para evitar contagiarse.

Wuhan

Getty Images
Las autoridades obligaron a Li a decir, en una carta, que había difundido “comentarios falsos”.

Li no sabía en aquel entonces era que lo que acababa de identificar era un coronavirus completamente nuevo.

Cuatro días más tarde, recibió una visita de funcionarios de la Oficina de Seguridad Pública, quienes le dijeron que firmase una carta.

En ella, lo acusaban de “hacer comentarios falsos” que habían “perturbado severamente el orden social”.

“Le advertimos solemnemente: si sigue siendo terco e impertinente, y continúa con esta actividad ilegal, será llevado ante la Justicia ¿se entiende?”.

Debajo, Li escribió: “Sí, entiendo”.

Disculpas tardías

Él fue una de ocho personas que la policía dijo que estaban siendo investigadas por “divulgar rumores”.

Al final de enero, Li publicó una copia de la misiva en Weibo, explicando lo que pasó.

Entretanto, las autoridades locales le ofrecieron una disculpa. Pero es una disculpa que llegó muy tarde.

En las primeras semanas de enero, las autoridades en Wuhan insistían en que solo aquellos que entraban en contacto con animales infectados podían contraer el virus.

Médicos en Wuhan

Getty Images
En un principio, a los médicos no se les advirtió que usaran mascarillas o ropa protectora.

A los médicos no les dieron instrucciones para protegerse.

Y una semana después de que recibiera la visita de la policía, Li tuvo que tratar a una mujer que sufría glaucoma.

No sabía que ella había contraído coronavirus.

En el texto que publicó en Weibo, el médico describió cómo el 10 de enero empezó a toser, que al día siguiente tuvo fiebre, y dos días más tarde estaba en el hospital.

Sus padres también se enfermaron y fueron trasladados al hospital.

Decenas de milones de Li Wenliang

Fue 10 días más tarde, el 20 de enero, cuando China declaró la emergencia a raíz del brote.

Li contó que le hicieron pruebas varias veces para ver si se trataba de coronavirus, y que todas dieron negativo.

El 30 de enero volvió a hablar del tema en las redes sociales.

“Hoy me dieron el resultado de las pruebas de ácido nucleico y es positivo. Finalmente he sido diagnosticado”, publicó.

Paciente en Wuhan

Getty Images
El número de infectados ha superado los 20.000.

Al final de este breve mensaje añadió el emoji de un perro con los ojos mirando para arriba y la lengua afuera.

Su mensaje recibió miles de comentarios y palabras de apoyo.

“El doctor Li Wenliang es un héroe”, señalaba un usuario, preocupado por lo que esta historia dice sobre su país.

“En el futuro, los médicos tendrán más miedo de hacer advertencias tempranas cuando detectan signos de enfermedades infecciosas”.

“Un entorno de salud pública más seguro… requiere decenas de millones de Li Wenliang”.


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