Gobierno de AMLO aún es más discurso que hechos al proteger derechos humanos: Amnistía Internacional
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Gobierno de AMLO aún es más discurso que hechos al proteger derechos humanos: Amnistía Internacional

La estrategia de seguridad aún es militarizada y aunque parece que hay buena intención para atender los problemas de desaparición, agresiones a personas defensoras de derechos humanos y violencia de género, todavía no se pasa de las palabras a los hechos.
Cuartoscuro
27 de noviembre, 2019
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A un año de iniciado el nuevo gobierno del presidente Andrés Manuel Obrador hay más palabras que acciones para proteger los derechos humanos en el país. Así lo demuestra la estrategia militarizada para atender la seguridad pública y la migración, lo que podría generar una mayor vulneración de derechos.

Pero también lo prueban los meros actos simbólicos o anuncios en los que han quedado la atención de las agresiones y muertes contra personas defensoras de derechos humanos, la crisis de desapariciones o los feminicidios.

A esas conclusiones llega el informe de Amnistía Internacional, México: cuando las palabras no bastan. Situación de los derechos humanos a un año de gobierno. Este documento se centra en cuatro áreas: las estrategias de seguridad y su impacto en los derechos humanos, las condiciones para garantizar un espacio seguro y propicio para la sociedad civil, la violencia basada en el género en contra de mujeres y niñas, y la situación de personas migrantes y solicitantes de asilo.

Lee: Militares y marinos sí pueden usar la fuerza, pero con respeto a derechos humanos, dice AMLO

Sobre el ámbito de la seguridad, Amnistía Internacional recuerda en su documento que de acuerdo al derecho internacional, el orden público interno y la seguridad ciudadana de un país deben estar reservados a los cuerpos policiales civiles. La participación de fuerzas armadas debe permitirse sólo en las más graves circunstancias y limitarse al máximo.

En México no se cumple esto: 79.22% de los elementos desplegados de la Guardia Nacional provienen de las fuerzas armadas y solamente 20.78% de la Policía Federal. Pese a que en la reforma para crearla se estipuló que sería de carácter civil.

A los elementos de las fuerzas armadas se les ha transferido a la guardia sólo mediante oficios administrativos, sin que se haya roto su dependencia y adscripción original.

Además, el gobierno nombró comandante de la Guardia Nacional a Luis Rodríguez Bucio, que entonces era un General de Brigada del Ejército Mexicano. Aunque las autoridades indicaron que estaba en proceso de retiro del Ejército, las normas legales del mismo prevén que los militares en retiro siguen siendo personal militar y están sujetos a la disciplina y cadena de mando militares.

Esta Guardia tiene facultades de investigación de delitos, cuando la misma Corte Interamericana de Derechos Humanos ha aclarado que las fuerzas armadas no deben asumir esas labores, señala Amnistía Internacional en su informe.

Casi a la par de la reforma que creó la Guardia Nacional se emitió la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza, pero –alerta el informe de Amnistia– esta no establece con claridad que su uso debe ser siempre la última alternativa para hacer cumplir la ley.

Tampoco está delimitado el uso de la fuerza letal y no contempla la protección de terceras personas. Además permite muchas armas y no dice cómo y cuándo usarlas, es el caso de dispositivos  para descargas eléctricas.

Tortura, desapariciones y detenciones arbitrarias 

Las autoridades insisten en que la tortura no es un problema generalizado en el país, en clara contradicción con los hallazgos de organizaciones de la sociedad civil y de diversos expertos en la materia, incluyendo el propio Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.

La obligación de crear un programa nacional de prevención y sanción contra esto no se ha cumplido, aunque existe la obligación legal de tenerlo a partir de La Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, publicada en junio de 2017

En cuanto a desapariciones, en México se desconoce el paradero de alrededor de 40 mil personas. El caso más emblemático de desapariciones sin resolver es de los 43 normalistas de Ayotzinapa que sigue estancado.

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Durante su primer año, señala Amnistía Internacional, el gobierno se centró en una estrategia para hacer frente a las carencias institucionales para gestionar e identificar miles de restos humanos. Aunque el plan va avanzando poco a poco, no hay aún resultados. Lo positivo es que se reinstaló el Sistema Nacional de Búsqueda, y se le asignaron más recursos.

Las detenciones arbitrarias son otro problema que podría agravarse en lugar de combatirse. Una reforma constitucional de abril de 2019 amplió la lista de delitos a los que se aplica prisión preventiva oficiosa.

Bajo esta norma, las personas acusadas de alguno de esos delitos enfrentarán su juicio en prisión sin que una autoridad judicial pueda valorar la necesidad de esa medida. Amnistía Internacional, dice el informe, considera que esta privación de la libertad es arbitraria.

El avance en el tema es que el Congreso aprobó, en mayo, la Ley Nacional de Registro de Detenciones, pero no se ha implementado bien y le falta incluir en su regulación la obligación de registrar a todas las personas detenidas en todos los lugares, como en los hospitales psiquiátricos y las estaciones migratorias.

El espacio social 

Durante años se han usado detenciones arbitrarias masivas y acusaciones penales no sustentadas para acallar a las personas que se oponen a alguna política gubernamental. Pese a que el gobierno ha prometido el fin de este tipo de hostigamiento, durante los últimos meses se han aprobado dos leyes que limitan la posibilidad de ejercicio de los derechos humanos al desproteger o criminalizar la protesta social.

La primera es la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza, que prescribe que esta no se usará contra “manifestaciones o reuniones públicas pacíficas con objeto lícito”, lo que abre la posibilidad a que la policía pueda determinar si el propósito de una asamblea es legítimo y, sobre esa base decidir si utiliza o no la fuerza.

La segunda es la del estado de Tabasco, donde en julio se aprobó una reforma a su código penal que aumentó las penas y modificó las definiciones de varios delitos, entre ellos los delitos de “impedimento de ejecución de trabajos u obras” (artículo 196Bis) y el de “oposición a que se ejecuten trabajos u obras públicas” (artículo 299).

Personas defensoras de derechos humanos y periodistas 

El 17 de enero de 2019,  Noé Jiménez Pablo y José Santiago Gómez Álvarez, dos activistas de los derechos humanos y miembros del Movimiento Campesino Regional Independiente (MOCRI) fueron privados ilegalmente de su libertad por personas armadas no identificadas que atacaron una manifestación pacífica en Amatán, en el estado de Chiapas, después de unas elecciones cuestionadas.

Al día siguiente sus cadáveres aparecieron en un vertedero local. En reacción a este ataque, el gobierno federal tomó algunas medidas como enviar fuerzas de seguridad a la zona, pero no se han aclarado los hechos ni sancionado a los responsables.

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Durante el primer año de este nuevo gobierno, advierte Amnistía Internacional, no se ha logrado disminuir la violencia en contra de las personas defensoras de derechos humanos y de los periodistas. En octubre, el gobierno reportó que, durante la actual administración, 23 personas defensoras de derechos humanos y 15 periodistas o trabajadores de medios de comunicación han sido asesinados.

Varias de las personas asesinadas habían alertado a las autoridades sobre su situación de riesgo y tres de ellas eran beneficiarias del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.

En este contexto, preocupa que el presidente López Obrador haya utilizado sus conferencias de prensa para denostar la labor de la sociedad civil organizada y para señalar a periodistas y medios de comunicación que han criticado sus políticas.

Pese a eso, Amnistía Internacional ha verificado una mayor disposición de las autoridades federales para reaccionar a eventos de ataques a personas defensoras de derechos humanos, movilizando recursos y personal en breve tiempo. Pero es necesario que estas respuestas se institucionalicen y funcionen en todos los casos; además de que se desarrollen e implementen estrategias integrales de prevención de ataques y amenazas.

Violencia contra las mujeres 

En México persisten patrones de uso generalizado de la violencia por razón de género contra las mujeres y las niñas, incluidas la violencia física, psicológica, sexual y económica, así como el aumento de la violencia doméstica, las desapariciones forzadas, la tortura sexual y los asesinatos, especialmente los feminicidios.

Las autoridades mantuvieron activos 20 protocolos conocidos como “Alertas de violencia de género contra las mujeres” en 18 estados. Sin embargo, las alertas carecen de una metodología clara que permita diseñarlas con base en las necesidades de cada localidad y dar seguimiento a su implementación, así como una evaluación de su impacto.

En Jalisco, por ejemplo, está el caso de Alondra, víctima de feminicidio presuntamente por parte de su expareja. Alondra había denunciado, un mes antes, a las autoridades que él había amenazado con matarla. Se emitió una orden de protección, pero las autoridades nunca notificaron a la policía ni a la persona señalada como el agresor, así que esa orden en realidad no se implementó.

Lee: Suman casi 3 mil mujeres asesinadas en México en 2019; solo 726 se investigan como feminicidios

Además, las autoridades mexicanas no producen aún estadísticas confiables sobre el feminicidio y sobre otras formas de violencia de género; aun así, entre enero y septiembre de 2019, las fiscalías habían registrado 748 víctimas de feminicidio. El año anterior, según datos oficiales, al menos 3,548 mujeres habrían sufrido muertes violentas, que incluyen tanto homicidios como feminicidios.

Otra forma de violencia basada en el género es la prohibición del aborto y la criminalización de su práctica. En septiembre, el gobierno del presidente López Obrador presentó una iniciativa de ley que preveía una amnistía para mujeres que hubieran abortado. Esta medida, de ser adoptada, tendría la desventaja de que aplica solamente a casos juzgados ante tribunales federales y la mayoría están ante tribunales de los estados.

Lee: Mujeres que piden respeto a sus derechos no deben portarse como criminales, dice Rosario Piedra sobre marcha

Personas migrantes 

A pesar de que el nuevo gobierno empezó su administración anunciando un enfoque de derechos humanos en las políticas de atención para personas migrantes y solicitantes de asilo, las medidas humanitarias cambiaron por otras de restricción y endurecimiento de la gestión migratoria.

En enero y febrero, el gobierno mexicano emitió 14 mil 174 visas humanitarias. A los pocos meses ese número descendió en forma abrupta. Después llegó a un acuerdo con el gobierno de EU sobre varias medidas como el despliegue de seis mil elementos de la guardia nacional en la frontera sur.

Para septiembre, las autoridades habían detenido a 158 mil 200 migrantes, incluyendo 46 niñas, niños y adolescentes. Por lo menos tres personas, incluyendo una niña de 10 años, murieron bajo custodia del Instituto Nacional de Migración (INM).

Entérate: Titular del INM se disculpa por decir que migrantes serán deportados así sean de Marte

En total 102,705 personas fueron deportadas a sus países de origen. El 98% de los deportados procedían de América Central, más de la mitad de ellos de Honduras. De estas personas deportadas, mil 808 fueron niñas y niños no acompañados.

México recibió más de 50 mil personas solicitantes de asilo retomadas por los Estados Unidos. Se había asegurado que recibirían visados humanitarios de seis meses mientras esperaban aquí su proceso de asilo, pero se han entregado muy pocas.

Como conclusión, Amnistía Internacional señala que México ha mostrado interés en avanzar en el respeto, garantía y protección de los derechos humanos en algunas áreas clave, pero problemas en el diseño e implementación de políticas públicas, incluyendo en la asignación de recursos, podrían mermar su capacidad de lograr cambios reales.

Amnistía Internacional ha solicitado una reunión con López Obrador para presentarle los resultados” y esperamos que no pase a la lista de mandatarios de la región que no nos reciben para mostrarle la evidencia de violaciones a derechos humanos”, dice Erika Guevara, directora para las Américas de AI.

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Cómo explica la ciencia que haya canciones que no olvidamos jamás

La música tiene un alto componente emocional en nuestra vida, que está relacionado incluso como nos hablan nuestros padres cuando estámos bebés y que perdura incluso cuando nos ataca una enfermedad degenerativa.
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22 de noviembre, 2020
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Para tener memoria, el mundo creó la música.

En el inicio de las civilizaciones, los principales conocimientos que se iban creando en las diferentes culturas se traspasaban de generación en generación a través de la tradición oral.

Y esta tradición oral dependía de la memoria.

“Antes de que las narrativas pudieran estar escritas o ser parte de un texto, fueron recitadas o cantadas”, señala el profesor de psicología de la Universidad de Duke David C. Rubin en su libro “Memoria en la tradición oral”.

Por eso textos como La Ilíada, la Odisea, los salmos y otras grandes épicas antiguas se transmitieron primero en forma de versos.

Luego la música ocupó este mismo espacio. Y ahora tal vez no escuchemos la epopeya de Eneas o el extenso viaje de regreso de Ulises a Ítaca en las voces de nuestros mayores, pero hay canciones que nos llevan a un lugar. A un aroma. A un momento. La canción favorita, la melodía que evoca.

Y sin que sepamos muy bien por qué, la música es una de las pocas armas que tienen los terapeutas para hacer frente al avance de mal de Alzhéimer, la forma más común de la demencia en los mayores.

Pero, ¿cómo es que la música tiene ese efecto en la memoria? ¿Por qué una de las últimas cosas que olvidamos son nuestras canciones favoritas?

La música tiene la doble capacidad de crear recuerdos y recuperar recuerdos dentro del cerebro humano”, le cuenta a la BBC Mundo Lucía Amoruso, neuróloga e investigadora de la Universidad de Buenos Aires que investiga aspectos del comportamiento y la música.

“Y cuando las personas sufren de demencia senil o de alzhéimer, en muchos casos la música es la única llave que les queda para abrir esos recuerdos”, agrega.

Música maternal

Aunque existen muchas teorías, no hay una definitiva que explique cuándo la música apareció en la vida del ser humano.

De todas las hipótesis que se han elaborado -incluida la que señala que pudo haber tenido la intención de imitar el ‘canto’ de los animales-, hay una más llamativa: la que sugiere que fue el modo que encontraron las madres para calmar a su descendencia.

“En la prehistoria, las madres tenían que dejar a sus bebés a intervalos regulares para tener las manos libres para otras actividades, y usaban una forma temprana de hablar como bebés, o ‘modo maternal’, para tranquilizarlos”, explica Dean Falk, antropóloga de la Universidad de Florida en su libro “Cómo los humanos lograron sus palabras”.

"Cuando las personas sufren de demencia senil o de alzhéimer, en muchos casos la música es la única llave que les queda para abrir esos recuerdos"", Source: Lucía Amoruso, Source description: Neuróloga, Image:

La tonalidad, esa musicalidad con la que nos hablan especialmente nuestras madres cuando somos bebés, nos abren nuestros primeros canales en la memoria.

“Varios análisis han señalado que el cerebro de los bebés tiene una capacidad para responder a la melodía mucho antes de que se pueda establecer una comunicación mediante la palabra”, señala Amoruso.

“La música, de alguna manera, en este caso nos sirve para crear nuestro primer vínculo social, que es con nuestros padres. Y después eso se replicará en nuestros otros vínculos sociales en el futuro y por supuesto, con la música”, señala.

Entonces cuando crecemos, con esta programación a cuestas, cada vez que escuchamos una melodía ocurre un llamativo proceso en nuestro cerebro: en vez de activarse una zona o región, se activan varias.

Lo primero que se produce en el cerebro cuando escuchamos música es que nuestro centro de placer se activa y libera dopamina, que es básicamente un neurotransmisor que nos hace felices”, le explica a BBC Mundo Robert Zatorre, músico, psicólogo y fundador del laboratorio de investigación Brain, Music and Sound (cerebro, música y sonido), en Canadá.

Por lo general esas canciones que memorizamos se alojan en el lóbulo frontal, donde está ubicada nuestra “discoteca” mental.

“Sin embargo, aunque pareciera que simplemente la música nos da placer y la guardamos en nuestra memoria, lo cierto es que ocurren muchas cosas más en nuestra cabeza”, señala Zatorre.

bebé con un piano de juguete.

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Desde pequeños tenemos una fuerte conexión con la música.

El cerebro, para empezar, compara la melodía que está escuchando con la que tiene grabada en la cabeza, lo que nos permite reconocer una canción simplemente con escuchar sus primeras notas.

Y otro proceso que ocurre es que el cerebro debe separar la música del ruido exterior. Ese proceso también es bastante complejo, porque debemos poner en marcha varios procesos cognitivos”, explica Zatorre.

Canciones favoritas

Pero, ¿qué pasa cuando una canción no solo nos transmite placer, sino también emociones -que pueden ser hasta de tristeza- y nos despiertan sentimientos?

Hace poco, con motivo del día mundial en lucha contra el mal de Alzhéimer, en BBC Mundo le preguntamos a nuestros lectores sobre las canciones que ellos pensaban nunca iban a olvidar.

Y aunque muchas de ellas estaban relacionadas con el amor, lo cierto es que la mayoría estaba determinada por un momento preciso de la vida: el nacimiento de un hijo, el primer viaje al exterior, la muerte de un amigo, la salida de la cárcel.

Desde la ciencia, esa correlación también se explica desde la conexión de las melodías con la memoria.

Hay varios sistemas de memoria: la episódica, la temporal, la semántica, la de corto plazo, la de largo plazo”, enumera Amoruso.

Musica

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La música está relacionada con el placer, pero también se conecta con las emociones.

Así como una canción puede hacer parte de un momento concreto -un viaje inolvidable, el momento en que uno se enamora de alguien, un logro importante-, también el artista que interpreta la canción o la letra de la canción juegan un papel importante.

“Un viaje, un momento, hacen parte de la memoria episódica, pero resulta que la canción es interpretada por un artista que conocemos bien, del que sabemos sus rasgos, su historia… Entonces, también se activa la memoria semántica”, señala la especialista.

“Para almacenarse en nuestro cerebro, la música se apoya en todos estos sistemas de memoria”, agrega.

“Tócala de nuevo, Sam”

Para Zatorre, además de este proceso, con la música también se da un fenómeno asociado a la repetición.

¿Qué pasa cuando una canción nos gusta mucho? La repetimos“, señala.

“Y no solo por un breve lapso. Por ejemplo, un tema que nos marcó cuando teníamos 15 años, podemos escucharlo muchas veces durante el resto de nuestras vidas. Eso termina grabado en nuestra memoria de una forma excepcional“, explica Zatorre.

“Algo que no pasa de la misma manera con otras cosas que nos dan placer: comer nuestra comida favorita o visitar nuestro lugar favorito”, añade.

"¿Qué pasa cuando una canción nos gusta mucho? La repetimos. Y eso tiene que ver mucho con las emociones y la memoria" ", Source: Robert Zatorre, Source description: Psicólogo, Image:

Y aquí entra otro factor: la música no solo crea memorias y evoca emociones, sino que también condiciona nuestro comportamiento y nuestros recuerdos.

Uno de los principales estudios de Amoruso observó cómo a través de la música las personas podían anticipar el comportamiento de otras.

En su investigación “Tiempo de tango: experiencia y anticipación contextual durante observación de acción“, la neuróloga señala que las personas estudiadas que habían escuchado un tango por muchos años -y lo habían bailado también- podían anticipar, por apenas milésimas de segundo, los errores que iban a cometer personas que nunca habían escuchado la famosa melodía argentina mientras lo bailaban por primera vez.

Lo que muestran los resultados de este estudio es que las reacciones en el cerebro que permitían anticipar ese error se debían enteramente a la experiencia que tenía la persona que había escuchado y bailado tango por muchos años”, explica.

Hasta el último suspiro

Hace poco se hizo viral un video de una anciana sentada en una silla, que después de que alguien le hiciera escuchar la famosa pieza de ballet “El lago de los cisnes”, de Piotr Ilich Chaikovski, parece que se pone a bailar.

En su silla de ruedas, con los ojos cerrados como evocando una luz, ejecuta con sus manos los movimientos de ballet casi como si estuviera frente a un auditorio repleto.

Música.

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No todos los pacientes de alzhéimer reaccionan igual a la música.

Pero lo cierto es que estaba en un geriátrico. Su nombre era Marta González y sufría de alzhéimer (murió en 2019, poco después de grabar el video). Pero había estudiado ballet en Cuba y esos bellos movimientos del Lago de los Cisnes no los había olvidado a pesar del avance de la enfermedad.

Y se activaban al escuchar la música.

¿Cómo puede ocurrir esto, si uno de los lugares más afectados por el alzhéimer es el lóbulo frontal?

Es algo que todavía no podemos responder de manera concluyente. Lo que sí podríamos afirmar es que la música es la llave de entrada a muchos recuerdos que se encuentran todavía alojados en nuestra memoria, a pesar de que suframos una enfermedad degenerativa”, explica Amoruso.

Sin embargo, no cualquier música sirve para tratar a personas afectadas por la demencia senil o el alzhéimer.

No se puede decir con certeza que la música sea lo último que olvidamos. Muchos pacientes con alzhéimer no reaccionan a los tratamientos con música”, señala Zatorre.

Pero el especialista sí señala una diferencia: cuando la música del tratamiento es elegida por el paciente, cuando es él o ella quien escoge las canciones, es cuando se registran los mejores resultados.

Mujer escuhando musica

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“No se puede decir con certeza que la música sea lo último que olvidamos. Muchos pacientes con alzhéimer no reaccionan a los tratamientos con música”, señala Zatorre.

“El vínculo con la música y la memoria tiene un alto grado emocional. Muchos de estos pacientes acceden a esos recuerdos gracias a la música. De hecho, es a veces el último recurso para acceder a esos recuerdos”, anota Amoruso.

Tanto para Zatorre como para Amoruso la música también ha sido un elemento fundamental para lidiar con el confinamiento. Y tal vez sea la manera como recordemos este 2020 y el contexto de la pandemia del coronavirus.

“Muchos de los pacientes que he atendido me han confesado que ni el sexo, ni la comida, ni el licor han sido de gran ayuda para lidiar con el encierro y las circunstancias a las que nos ha llevado a vivir la pandemia”, señala Zatorre.

La mayoría indica que la música ha sido su mejor aliado. Que esa ha sido una forma de soportar lo que está ocurriendo. Y estoy seguro que muchos recuerdos se han creado a partir de esa combinación”, concluye.


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