¿Lo que compras es realmente bacalao? Detectan fraude en su venta
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Cuartoscuro

¿Lo que compras es realmente bacalao? Detectan fraude en su venta

La organización Oceana hizo un estudio de ADN al bacalao que se vende en 44 establecimientos de la CDMX, entre estos el Mercado de la Nueva Viga.
Cuartoscuro
26 de noviembre, 2019
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En la Ciudad de México (CDMX) el 31.5% del bacalao que se vende en restaurantes, supermercados y pescaderías es en realidad tiburón o tilapia, de acuerdo con el último estudio realizado por Oceana, la mayor organización internacional centrada exclusivamente en la conservación de los océanos.

A esa conclusión llegó la organización luego de analizar por el método de identificación genética de ADN el bacalao que se vende en 44 establecimientos de la CDMX, entre los que se encuentra el Mercado de la Nueva Viga, el segundo mercado de pescados y mariscos más grande del mundo, así como los restaurantes más tradicionales de la capital del país dedicados a la venta de tortas de bacalao. Se trata de una muestra representativa que retrata los patrones de comercialización del Bacalao que se vende y consume en la CDMX.

De acuerdo con Oceana, en el caso de los establecimientos donde se detectó el fraude se descubrió que en el 66% de los bacalaos analizados se trató de mantarrayas y tiburones; en 28% eran pescados como el mero, esmedregal, robalo y merluza y en un 6% se trató de tilapias.

Lo más grave de todo, a decir de Renata Terrazas, directora de campañas de transparencia de Oceana, es que el gobierno mexicano sabe que existe este fraude por lo que desde abril del presente año publicó en el Diario Oficial de la Federación el Programa Nacional de Normalización con especificaciones para regular la trazabilidad de los productos de origen pesquero y acuícola, pero hasta el momento no ha presentado ninguna regulación. La fecha estimada de terminación de una política de trazabilidad de productos pesqueros y acuícolas es en diciembre de 2019.

No sólo eso. Como parte de este compromiso las autoridades mexicanas, a través de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), se comprometieron a impulsar un grupo interdisciplinario para regular los productos de origen pesquero sin que hasta el momento se tenga noticia de que hayan sesionado.

“En mayo nos dijeron que si aceptaban que nosotros como Oceana participáramos en este grupo pero no hemos visto que suceda nada”, dijo Renata Terrazas en entrevista con Animal Político.

Más. Terrazas recordó que el pasado 31 de octubre Oceana entregó a las autoridades mexicanas una propuesta de trazabilidad para garantizar el flujo de información sobre la identidad y el origen real de las especies a través de la cadena comercial, pero tampoco han tenido noticias sobre ese tema.

Específicamente Oceana recomendó las siguientes acciones: reglas de mejor etiquetado para los productos del mar, que le den a los consumidores la información que necesitan; una norma obligatoria de trazabilidad en los productos del mar, que permita rastrear el pescado del barco al plato y una lista oficial de los nombres con los que está permitido llamar a las especies de peces y mariscos que consumimos en México.

“Gato X Liebre”

Como parte de esta investigación realizada por Oceana en la CDMX, titulada: Gato X Liebre, venta y sustitución en la venta de bacalao”, la organización detectó que como parte de este fraude existen personas que se están beneficiando económicamente, pues el kilo de bacalao oscila entre los 220 y 299 pesos, en tanto la tilapia y la mantarraya se vende entre 85 y 80 pesos el kilo, respectivamente.

“No sabemos exactamente donde ocurre la sustitución, pero es evidente que la falta de de trazabilidad permite que cualquier pescado pueda ser vendido como bacalao, sin importar que sea de menor valor y por ello se defrauda a los consumidores”, aseguró Terrazas.

“La gente sigue sin poder decidir qué quiere comer, ya que una de cada tres veces nos cambian el pescado que pedimos y por el que pagamos, y nos dan animales completamente distintos, como lo es el tiburón… pero además esta falta de trazabilidad abre las puertas a la comercialización de pesca ilegal”.

Para Renata Terrazas este fraude que se da con el Bacaloa no solo tiene repercusiones económicas para el consumidor, sino que también afecta la salud de los mares.

En el caso de los tiburones, el estudio revela la venta de especies amenazadas, vulnerables y en peligro, de acuerdo con la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Entre los tiburones amenazados identificaron al cazón mamón, tiburón toro y tiburón coralino. Como tiburones vulnerables detectaron al tiburón de puntas negras, tiburón zorro y tiburón sedoso. Y más grave aún fue encontrar a un tiburón en peligro el tiburón martillo. Todas especies que ayudan a mantener la salud del océano.

Animal Político buscó a la Conapesca para conocer su postura sobre este estudio y la falta de regulación en la materia, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta oficial a la petición informativa.

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¿Cómo contarán la pandemia de COVID los libros de historia?

Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.
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6 de septiembre, 2021
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Después de casi dos años -y de un extraordinario parón mundial cuyo impacto aún no está claro- es inevitable que muchos escriban sobre la COVID-19 durante las próximas décadas.

Ahora que entramos en un largo período de reflexión, los estudiosos de las artes y las humanidades tienen mucho que ofrecer, especialmente una vez que la intensidad de la cobertura científica y médica ha empezado a disminuir.

Al principio, cuando muchos de nosotros nos confinábamos y nos preocupábamos por cómo íbamos a salir de la pandemia, el único capítulo de cualquier libro sobre la COVID que cualquiera de nosotros quería leer era el de la vacuna.

¿Habría una y funcionaría? Pero la descripción técnica de esta preciosa intervención médica en las próximas publicaciones será concisa y breve. La historia más completa está en otra parte.

Lo que verdaderamente importa

La historia médica de las plagas es fascinante, pero rara vez es la cuestión crítica. No sabemos con certeza qué fue la epidemia ateniense del siglo V a. e. c., ni la devastadora del siglo II y III e. c.

La peste de los siglos VI a VIII e. c. en el imperio romano es objeto de discusión, pero probablemente se trataba de varias infecciones diferentes. Sabemos cómo se propagó la peste negra, pero eso no es lo más interesante.

Lo más interesante es cómo reacciona la gente ante las epidemias y cómo los escritores describen sus reacciones.

Vacuna contra la covid-19

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Hoy estamos centrados sobre todo en el aspecto científico de la pandemia, pero seguramente esto perderá importancia en el futuro.

El relato del historiador y general griego Tucídides (460-400 a. e. c.) sobre cómo respondieron los atenienses a la virulenta plaga del siglo V influyó directa o indirectamente en la forma en que muchos historiadores posteriores las describieron.

Estableció la pauta para una narración de los síntomas junto con el impacto social.

Atenas y la peste

Atenas estaba en el segundo año de lo que se convertiría en más de 20 años de conflicto con su rival Esparta.

La peste se extendió rápidamente y mató con rapidez: los síntomas comenzaban con fiebre y se extendían por todo el cuerpo.

Pericles

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Tucídides dijo que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo.

Algunos atenienses fueron diligentes en el cuidado de los demás, lo que normalmente les llevó a la muerte, pero muchos simplemente se rindieron, o ignoraron a la familia y a los muertos, o persiguieron los placeres en el tiempo que les quedaba.

Es discutible hasta qué punto la peste cambió a Atenas: no detuvo la guerra ni afectó a su prosperidad.

Lo que sí dice Tucídides es que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo y eliminó algunos de sus rasgos moderadores.

Queda implícito que los atenienses pueden haber abandonado su tradicional piedad y respeto por las normas sociales.

Esta fue la generación que produciría el cuestionamiento más radical del papel y la naturaleza de los dioses, de lo que sabemos del mundo y de cómo debemos vivir.

Pero también condujo a un renovado sentido del militarismo y a una eventual catástrofe: la derrota de Atenas ante Esparta y la pérdida de su imperio.

Las pandemias y su impacto

La tentación es decir que las pandemias lo cambian todo.

El historiador bizantino Procopio (500-570 e. c.), que sobrevivió a la aparición de la peste en el siglo VI, estaba al tanto de esto.

Niña en una clase virtual

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Es tentador decir que todo ha cambiado a causa de la pandemia, ¿pero es realmente así?

Todo el mundo se volvió muy religioso durante un tiempo, pero luego, en cuanto se sintió libre, volvió a su antiguo comportamiento.

La peste fue un símbolo evidente de la decadencia del sistema, pero la gente se adapta.

¿Estaba el mundo bizantino tan fatalmente debilitado por la peste y su resurgimiento que fue incapaz de resistir la embestida de los árabes en el siglo VII?

Esto puede ser cierto en parte, pero la peste precedió significativamente a la conquista árabe, hubo tanta continuidad como alteración visible en su cultura y en la vida de las ciudades. Además, el mundo árabe tuvo sus propias pestes. La historia no es tan sencilla.

¿Y qué hay de nuestra pandemia? Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.

Los fuertes lazos de la sociedad han sobrevivido bien.

Quizá la peor consecuencia sea el retroceso en el progreso de los países en desarrollo.

Eso y las repercusiones a largo plazo sobre la salud mental y la educación en todo el mundo son excepcionalmente difíciles de calibrar, aunque esta será la pandemia más estudiada de nuestra historia. Y serán los estudiosos de las artes y las humanidades y los científicos sociales quienes realicen gran parte de este incisivo trabajo, y ya lo están haciendo.

La ciencia de la pandemia

Entonces, ¿qué nos dice la historia que sería lo útil? Que hay que investigar más y profundizar en el conocimiento.

Niña con mascarilla

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La historia de la COVID no será solo la descripción del virus. Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder ante ello.

Por eso la historia de la COVID no será solo la descripción del virus y la vacuna, o el misterio de si vino de un murciélago o de un laboratorio.

Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder como individuos y familias, comunidades y políticos, naciones y organismos mundiales.

Lo que los mejores historiadores desde Tucídides nos han dicho es que la biología de la enfermedad es inseparable de la construcción social de la enfermedad y la salud.

Y también vemos que los humanos somos muy malos a la hora de pensar en las consecuencias.

Una de las consecuencias potenciales más interesantes de esta pandemia es la relación entre la política y la ciencia.

Investigadores en el laboratorio

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La ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

La peste ateniense puede haber impulsado a los pensadores a ser más radicales al cuestionar las visiones tradicionales de la vida, la muerte y el papel de los dioses.

Y la Peste Negra se considera a menudo como un cambio de juego en términos de religión y filosofía, y que fomentó cambios en la ética médica y mejoras en la atención social.

Incluso cambió la balanza sobre el valor del trabajo, pero todavía tenemos que ver si nuestra pandemia ha hecho incursiones duraderas en los patrones de trabajo en las oficinas o virtualmente.

Esta última pandemia ha mostrado lo mejor y más esencial de la ciencia, pero también la ha colocado incómodamente en el centro de la toma de decisiones políticas.

Junto con la crisis climática, mucho más peligrosa, la pandemia ha animado a los políticos a afirmar que “siguen la ciencia”.

Pero la ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

Cómo se desarrolle la conversación entre la política y la ciencia, y cuáles sean sus consecuencias, podría ser una de las sorpresas de este momento tan extraño.

A largo plazo, la comprensión de las repercusiones de este virus -y de los retos culturales, sociales y económicos más amplios en los que se inserta- requerirá que despleguemos una visión más generosa y holística de la ciencia.

Sólo así podremos escribir el relato de esta pandemia que su fuerza disruptiva exige.

*Christopher Smith es director ejecutivo del Consejo de Investigación de Artes y Humanidades, Escuela de Clásicos, Universidad de St. Andrews, Reino Unido.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.


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