Madre y hermana de Lozoya recibieron depósitos por 67 mdp en dos años, aunque dijeron ser maestra y estudiante
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Madre y hermana de Lozoya recibieron depósitos por 67 mdp en dos años, aunque dijeron ser maestra y estudiante

El depósito más cuantioso que recibió Gilda Austin fue por 5 mdp, en 2010; la hermana de Lozoya recibió 60 mdp en 2012, aunque aseguró que es estudiante. 
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5 de noviembre, 2019
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Gilda Austin, madre del exdirector de Pemex Emilio Lozoya, y su hija Gilda Susana Lozoya, recibieron en tan solo dos años depósitos por hasta 67 millones de pesos, a pesar de que la primera dijo que su actividad profesional es la de maestra particular, y la segunda declaró que es estudiante.

Así se dio a conocer en la audiencia inicial del caso, en la que un juez decidió vincular a proceso a Gilda Austin por considerar que la Fiscalía General de la República (FGR) tiene elementos suficientes para acusarla por los probables delitos de lavado de dinero y de asociación delictuosa, los cuales, en su conjunto, podrían sumar hasta 25 años de cárcel. Gilda Austin es la primera persona en México vinculada a proceso por este caso de corrupción con ramificaciones en múltiples países de América Latina. 

Durante la comparecencia del sábado pasado ante el juez Jesús Eduardo Vázquez, luego de ser extraditada de Alemania, país donde estuvo detenida tres meses a raíz de una orden de aprehensión que giró la justicia mexicana, la FGR acusó a Gilda Austin de ayudar a su hijo Emilio Lozoya a ocultar el dinero procedente de los presuntos sobornos que le habría pagado Odebrecht, a cambio de beneficiarlos con contratos durante la presidencia de Peña Nieto.

En el caso de la madre de Lozoya, la Fiscalía detalló que en 2009 una cuenta bancaria en México, cuyas últimas cinco cifras son 78154 y en la que también era cotitular su hijo Emilio Lozoya, recibió depósitos por al menos 7 millones 400 mil pesos. 

Los depósitos los realizó -vía banco suizo- la empresa fachada Tochos Holdings Limited, de la que es copropietario Emilio Lozoya y su hermana Gilda Lozoya. 

El dinero depositado por Tochos Holding a Gilda Austin procedía, según la investigación de la Fiscalía, de los sobornos pagados por Odebrecht al exdirector de Pemex, Emilio Lozoya.

El depósito más cuantioso que recibió Gilda Austin en su cuenta fue por 5 millones de pesos, el 16 de noviembre de 2010.

Y otro depósito por 185 mil dólares -2 millones 401 mil pesos mexicanos- se hizo el 23 de noviembre de 2012, días antes de que Emilio Lozoya fuera nombrado director general de Pemex tras participar en la campaña de Enrique Peña Nieto, quien a la postre fue electo presidente para el sexenio 2012-2018.

Estos ingresos millonarios contrastan con lo declarado por la propia Gilda Austin, quien refirió ante las autoridades hacendarias que su ocupación profesional es la de maestra de clases particulares.

“Los ingresos reportados en su cuenta bancaria no se corresponden con su actividad declarada de maestra particular”, acusó la Fiscalía ante la mirada impasible de Gilda Austin, que prácticamente no se pronunció en toda la audiencia por recomendación de su equipo jurídico.

Gilda Austin, además, declaró ante el fisco mexicano que en el año 2012 tuvo ingresos por “cero pesos”, a pesar de que ese año pasaron por su cuenta, al menos, 185 mil dólares americanos, unos 2 millones 401 mil pesos en moneda mexicana.

“Hay un marcado incumplimiento de deberes fiscales que muestran una intención dolosa de ocultar recursos que la señora Gilda Austin sabía que eran de procedencia ilícita”, insistió la Fiscalía, que preguntó en la audiencia cómo una maestra particular podría amasar tal cantidad de dinero, que además no declaró ante la Hacienda mexicana, ni tampoco en Alemania, país donde residía hasta su extradición. 

Precisamente, esta inconsistencia entre los ingresos y la actividad laboral de Gilda Austin, aunado al hecho de que no declaró los ingresos, fue uno de los motivos que llevó al juez a determinar que hay indicios suficientes para vincularla a proceso, e iniciarle un proceso judicial en el que se determinará si, como acusa la Fiscalía, ocultó dinero de los sobornos de Odebrecht y forma parte de una red delictiva integrada por su hijo, su hija, su nuera, y otra persona que la autoridad ministerial no precisó durante la audiencia.  

Estudiante y con millones de dólares en su cuenta

El caso de Gilda Austin y la presunta inconsistencia entre su actividad laboral y sus ingresos no es el único en la familia del exdirector de Pemex, quien actualmente se encuentra prófugo de la justicia por el caso Odebrecht.

De acuerdo con lo expuesto por la FGR, la hija de Gilda Austin y hermana de Emilio Lozoya era la beneficiaria de Latin America Asia Capital Holding LTD, una empresa offshore que recibió depósitos por hasta 3 millones 150 mil dólares -unos 60 millones de pesos, aproximadamente- entre abril y junio de 2012 de otra compañía vinculada a la constructora Odebrecht: Innovation Research Engineering.

La empresa Latin America Asia Capital Holding LTD, constituida en el paraíso fiscal de Islas Vírgenes, tenía como accionista y “única beneficiaria” a Gilda Lozoya Austin. 

En este caso, la inconsistencia entre la ocupación -estudiante- y la abultada cuenta bancaria de Gilda Lozoya fue motivo de sospecha en el Banco Gonet & Cie, donde se encontraba abierta la cuenta de Latin America Asia Capital Holding LTD. 

El banco, tras un análisis de las transferencias bancarias de la compañía -que excedían los 300 mil dólares permitidos- y del perfil de la “estudiante” Gilda Lozoya Austin, decidió clausurar la cuenta el 22 de junio de 2012 y emitir alertas por posible lavado de dinero. 

“La hermana (de Emilio Lozoya) dijo que era estudiante, pero recibió millones de dólares en su cuenta. Hay elementos para que pueda ser considerada como testaferro (de Emilio Lozoya)”, acusó el ministerio público, haciendo referencia a que Gilda Lozoya podría ser una prestanombres de su hermano Emilio.

“No es ilegal tener dinero en una cuenta bancaria”

Por su parte, la defensa de Gilda Austin, encabezada por el abogado Javier Coello Trejo, quien también defiende a Emilio Lozoya, calificó como “irrisorios” los elementos de prueba presentados por la Fiscalía. 

“Recibir 185 mil dólares en tu cuenta bancaria no es algo ilícito”, expuso la defensa, que señaló que ese dinero depositado en la cuenta de Gilda Austin y de Emilio Lozoya provenía de una relación comercial lícita “entre particulares” por unas asesorías financieras que Lozoya habría dado a Odebrecht para acceder al mercado mexicano, antes de que Lozoya fuera funcionario de Gobierno a finales de 2012. 

“Es dinero lícito, no son sobornos”, sostuvo Javier Coello Trejo.

“Es irrisorio que esté imputada esta mujer (Gilda Austin)”, añadió su equipo de litigio, que aseguró que no “no hay prueba alguna” que demuestre que la madre de Emilio Lozoya supiera que los depósitos recibidos en su cuenta por más de 7 millones de pesos provenían de Odebrecht, ni de empresas fachadas constituidas en paraísos fiscales.

Además, Javier Coello Trejo expuso que los 185 mil dólares que recibió Gilda Austin fueron utilizados para el pago de sus impuestos.

“La FGR no investigó a quién se pagó con ese dinero. Pues bien, fue parra pagar a un notario”, dijo Coello Trejo, aunque la Fiscalía reviró asegurando que no hay ninguna prueba de que ese dinero se usara para tal fin. 

Arraigo domiciliario y retiro de pasaporte

A pesar de los argumentos del equipo de abogados de Gilda Austin, la madre de Emilio Lozoya se convirtió desde el sábado pasado en la primera persona vinculada a proceso en México por los sobornos millonarios del caso Odebrecht. 

El juez de control Jesús Eduardo Vázquez decretó la vinculación por los probables delitos de lavado de dinero y de asociación delictuosa, y dictó, además, tres medidas cautelares para que evitar que la mujer, de 71 años, pueda sustraerse de la justicia: arraigo domiciliario, retiro del pasaporte, y vigilancia policial las 24 horas, tanto en el exterior como en el interior de su domicilio. 

Ahora, la Fiscalía tendrá un plazo de seis meses para presentar pruebas complementarias del caso. Durante ese tiempo, Gilda Lozoya permanecerá recluida en su domicilio. 

La vinculación a proceso no implica culpabilidad ni inocencia. Lo que significa es que el juez vio indicios suficientes para que se abra una investigación y un proceso judicial que culminará con un juicio donde se determinará la culpabilidad o inocencia de la persona imputada. 

Hasta ahora, la Fiscalía está imputando a Gilda Austin por el depósito recibido de 185 mil dólares en noviembre de 2012, aunque durante la audiencia advirtió que aún puede ampliar la imputación por otros depósitos recibidos en su cuenta. 

No obstante, los presuntos sobornos del caso Odebrecht van mucho más allá: de acuerdo con las investigaciones del Ministerio Público, Emilio Lozoya habría recibido de Odebrecht sobornos por 9.15 millones de dólares. Mientras que de la empresa Altos Hornos, habría recibido otros sobornos por 3.4 millones de dólares, sumando entre ambos casos más de 12.5 millones de dólares.

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Los exclusivos barrios en EU con clínicas privadas de test de covid-19 y médicos a domicilio

La pandemia ha evidenciado la extrema desigualdad en la atención sanitaria en la primera potencia mundial: mientras unos tienen acceso a tests rápidos y a domicilio, otros esperan largas colas para acercarse a uno de ellos... y a veces ni eso.
20 de abril, 2020
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Fisher Island.

Getty Images
La exclusiva isla de Fisher Island, uno de los barrios más ricos de Estados Unidos.

Una imagen en muchas ocasiones vale más que mil palabras y en Miami ahora mismo hay dos que reflejan cuasi a la perfección el sistema sanitario de Estados Unidos.

Por un lado, colas de vehículos en el aparcamiento de un estadio para hacerse una prueba de coronavirus; por otra, una exclusiva isla y hogar de las élites con una clínica privada abierta solamente para hacer pruebas rápidas de covid-19 a todos sus residentes y empleados, más de 1,000.

Hay muchos detalles que no se ven en esas imágenes, como que las pruebas en uno y otro lugar son distintas y, por ende, cumplen diferentes funciones, pero ambas evidencian la profunda desigualdad en el acceso a la sanidad en la autodenominada tierra de la libertad.

En medio de una pandemia como la del coronavirus, esa diferencia puede llegar a determinar si vives o mueres, por lo que no es de extrañar que ante la situación tan dramática que vivimos esas dos fotografías generen polémica.

Fisher Island

La controversia creció después de que el diario The Miami Herald publicara que Fisher Island, uno de los barrios más ricos de Estados Unidos, había decidido comprar miles de tests rápidos de covid-19 al Sistema de Sanitario de la Universidad de Miami (UHealth), una entidad privada.

“Para minimizar aún más la propagación en la isla densamente poblada, en la que la mitad de los residentes tienen más de 60 años y están en alto riesgo, Fisher Island pidió a UHealth que les proveyera tests de anticuerpos de covid-19 para todos sus empleados y residentes“, explica a BBC Mundo la portavoz de la isla, Sissy DeMaria.

Fisher Island, pegada a la icónica Miami Beach, abrió un centro para la ocasión y las pruebas se están llevando a cabo, junto a otras medidas de prevención.

Fisher Island, edificios.

Getty Images
Hasta la isla solo es posible ir en barco.

Desde UHealth reconocen que su servicio “puede haber dado la impresión de que algunas comunidades recibirían un trato preferencial”, pero aseguran que no fue su “intención”.

“Uno de los primeros casos confirmados de coronavirus en el condado de Miami-Dade fue en Fisher Island, más de la mitad de la población es mayor de 60 años y muchos residentes estaban volviendo del noreste”, la zona más golpeada por la covid-19, destaca la portavoz Lisa Worley en un escueto comunicado.

El centro universitario ha estado colaborando con las agencias gubernamentales y de salud pública y llevó a cabo una iniciativa para hacer pruebas de anticuerpos de covid-19 a 3.500 personas al azar en Florida, recogen medios locales.

Pese a ello, la noticia sobre Fisher Island generó rápidamente una oleada de frustración y enfado, ante la escasez de equipos y el acceso limitado a tests.

“Los estadounidenses y, a veces, el resto del mundo, están escandalizados de descubrir que gente muy adinerada puede usar sus recursos para conseguir ventajas cuando tienen una necesidad médica, incluido en una plaga, pero eso siempre ha sido así. Es algo que los estadounidenses parecen tolerar”, apunta Arthur Caplan, director de Ética Médica de la Universidad de Nueva York.

“Estados Unidos nunca ha reconocido el derecho a la sanidad. Muchos estadounidenses obtienen su cobertura sanitaria a través del trabajo, lo que significa que éticamente tienen que ganársela. Y si dejan de trabajar, la pierden”.

El sistema sanitario estadounidense funciona mayoritariamente a base de seguros privados, pero millones de personas no disponen de uno o tienen coberturas insuficientes.

“Cuando no tienes un sistema del que todo el mundo forma parte, entonces existe un menor sentido ético de responsabilidad comunitaria”, reflexiona el experto.

"Éticamente es bastante despreciable usar dinero en el libre mercado para desviar recursos para quien puede pagar y no para quien más lo necesita"", Source: Arthur Caplan, Source description: Director del Área de Ética Médica de la Escuela de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York., Image: Professor Caplan

En esta crisis, el gobierno está adquiriendo un mayor papel del habitual a nivel federal, pero en muchos aspectos, son los estados los que tienen el control. También en cuestiones sanitarias.

En Florida, las autoridades han instalado ocho clínicas móviles en las comunidades más afectadas, según explican desde el Departamento de Salud a BBC Mundo.

Uno de los servicios con mayor demanda se ubica en uno de los aparcamientos del estadio Hard Rock en Miami, donde se celebró este año la final de la Super Bowl.

Médicos en Hard Rock.

Getty Images
El del aparcamiento del estadio Hard Rock es uno de los sitios de pruebas que instaló Florida en el estado.

Allí, los equipos médicos realizan diariamente los llamados test PCR, que constata si una persona tiene covid-19, a través de una muestra recogida de la nariz o la garganta y un análisis de laboratorio.

Esa consulta es diferente a la de Fisher Island, una prueba rápida de sangre que solo puede determinar si una persona ha pasado ya la enfermedad, pero no si está infectada.

Dada la cantidad de personas que acudieron al aparcamiento de Hard Rock, el personal sanitario tuvo que colgar el cartel de cerrado poco tiempo después de abrir las puertas en varios días de la pasada semana.

Ello llevó a que aumentaran la capacidad, de 400 test diarios a 750, y se rebajaran los requisitos.

Médicos “concierge”

No obstante, el de Fisher Island no es el único caso que evidencia las desigualdades en esta crisis sanitaria, de la que Estados Unidos ya es la nación más afectada en número de muertos y contagiados, según los recuentos oficiales.

La prensa local recoge, por ejemplo, el caso de una multinacional biomédica en Colorado que decidió comprar pruebas rápidas de anticuerpos de covid-19 para todo un condado, en el que habitan unas 8.000 personas, entre ellas, dos de sus ejecutivos durante una parte del año.

Se trata de una iniciativa inédita en el país, que enfrentó dificultades pero que parecía estar de nuevo en marcha, según un comunicado del gobierno del condado.

BBC Mundo contactó con la firma para recabar más información, pero no recibió respuesta.

Una joven mira a una mujer a través de una ventana

Getty Images
Estados Unidos se ha convertido en el epicentro de la pandemia.

El experto en Ética Médica menciona por su parte el caso de una comunidad adinerada en Westport, Connecticut, que también trató de acceder a tests privados, y cita los servicios de los llamados médicos “concierge“, que están ofreciendo pruebas a domicilio.

David Nazarian es uno de estos profesionales. Con clínica en el lujoso barrio de Beverly Hills, en Los Ángeles, el médico ha registrado un persistente aumento de consultas desde el principio de la epidemia y montó un centro de pruebas con atención a personas desde sus vehículos.

“He trabajado muy duro desde el principio porque considero que es muy importante (…) Esta es una crisis que todos estamos enfrentando. Pobres y ricos. No se trata de eso. Se trata de lo que todos podemos hacer para controlar este virus. Si no lo hacemos, no pararemos los contagios y no podremos hacer que la gente retome sus vidas. Esa es la cuestión más importante, porque si no, todo el mundo va a sufrir”, considera.

Su clientela se compone de familias o individuos del mundo del entretenimiento o altos ejecutivos, pero asegura que sus servicios están disponibles para todos a un precio que prefiere no revelar.

No obstante, Nazarian lleva 10 años atendiendo a un porcentaje de sus pacientes gratis, una tarea que sigue llevando a cabo en este crucial momento, asegura en conversación con BBC Mundo.

Beverly Hills Hotel en época de coronavirus.

Getty Images
California es uno de los estados que mejor respondió a la covid-19 en Estados Unidos, según los expertos.

El equipo del médico ha realizado pruebas de PCR o de anticuerpos a domicilio o en su clínica móvil, además de para empresas, con los materiales que pudo comprar y un poco de innovación ante la falta de recursos, creando ellos mismos algunos materiales.

“No hay ninguna duda de las desigualdades y desafortunadamente siempre ha sido así. Ojalá no lo fuera. Todo el mundo debería tener acceso a una buena sanidad. Todo el mundo debería poder hacerse la prueba”, afirma.

En su opinión, el gobierno debería estar haciendo más: “Es lamentable que vivamos en Estados Unidos y nos estemos quedando atrás en capacidad de tests comparado con otros países”.

Tras los problemas con los tests al principio de la pandemia, EE.UU. ahora está haciendo unas 150.000 pruebas por día. Pero los mayores expertos en el campo consideran que el número debería ser muy superior: entre los 5 y los 22 millones diarios.

Este país es un estado fallido“, lamentaba un enfermero anestesista de un hospital de Nueva York a principios de mes, revelando uno de los momentos más trágicos de su carrera.

El profesional, Derrick Smith, compartió en Facebook las últimas palabras de un paciente de covid-19 en estado crítico antes de intubarle y conectarle a un respirador.

“Who’s going to pay for it?”Last words I’ll never forget // the response my patient gasped out (between labored…

Posted by Derrick Smit on Friday, April 3, 2020

“¿Quién va a pagar por esto?”, le espetó el enfermo con visibles problemas para respirar y hablar, y antes de que le dejaran llamar a su mujer, pues muchos enfermos “nunca se recuperan tras ser intubados”, relató.

La dramática escena lleva inevitablemente a la reflexión: ¿provocará esta brutal pandemia un cambio en EE.UU.?

“No apostaría por ello”, zanja Caplan.

En Estados Unidos, remarca el experto, las viejas ideas conservadoras pesan: la salud es un privilegio, no un derecho.


Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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https://www.youtube.com/watch?v=3FlrsNfKguk

https://www.youtube.com/watch?v=QBv7nudMSpc

https://www.youtube.com/watch?v=WhjChg-SfiE

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