Megadesfile de Día de Muertos: ruta, horarios, cierres de Metrobús y lo que puedes disfrutar
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Cuartoscuro

Megadesfile de Día de Muertos: ruta, horarios, cierres de Metrobús y lo que puedes disfrutar

La procesión cultural trazará un puente entre el pasado prehispánico y los rituales católicos de la Colonia.
Cuartoscuro
1 de noviembre, 2019
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Calaveras monumentales, carros alegóricos, catrinas, marionetas gigantes, el color y olor característicos de las flores de cempasúchil, y el aroma a incienso guiarán este sábado 2 de noviembre el Megadesfile de Día de Muertos.

El recorrido iniciará a las 13: 00 horas en la Estela de Luz, muy cerca del Metro Chapultepec, y avanzará sobre Paseo de la Reforma, seguirá por Avenida Juárez hasta tomar 5 de mayo y llegar al Zócalo, donde estará instalada la Ofrenda Monumental.

El desfile contará con 30 proyectos artísticos y diversos grupos coreográficos que llenarán las calles de la Ciudad de México de color, para evocar los rituales fúnebres alrededor del mundo, y en especial los rituales típicamente mexicanos, con vestidos tradicionales y más.

Lee: 7 ofrendas y altares en CDMX para visitar este Día de Muertos

En este desfile participarán más de tres mil artistas y se podrán ver 12 carros alegóricos, 50 comparsas, marionetas monumentales, chinelos, tecuanes, zanqueros, malabaristas, acróbatas y otros contingentes escénicos con llamativos vestuarios y máscaras temáticas.

“La procesión cultural trazará un puente entre el pasado prehispánico y los rituales católicos de la Colonia”, de acuerdo con la Secretaría de Cultura, por lo que se podrá disfrutar de construcciones monumentales, algunas prehispánicas y otras del siglo XX.

Además, el desfile contará con la participación de una delegación de China, quien mostrará a los asistentes el ritual que se realiza en ese país para recordar y venerar a sus muertos.

La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México informó que mil 890 policías participarán en el operativo para garantizar la seguridad de los visitantes.

El desfile durará aproximadamente cuatro horas. Se recomienda llegar desde temprano para tener la mejor vista, llevar ropa y zapatos cómodos, gorra o sombrero y agua.

En esta ocasión, la Ofrenda Monumental de Día de Muertos “Altar de altares” en el Zócalo capitalino representa las festividades y ofrendas del norte, sur, este y oeste de México.

El Altar del Norte simboliza al pueblo Yaqui de Sonora, en esa región las ofrendas con agua y alimentos se colocan sobre cuatro troncos de mezquite que forman tarimas.

Por su parte, el Altar del Oeste es una muestra de la cultura de Cuanajo, Michoacán, donde las flores y frutas están sobre caballos de madera rosados, que carga la gente por las calles hasta la casa del difunto, para reconocer la morada.

El Altar del Sur representa a Yucatán con “la comida de las ánimas”. En esa zona los tamales se cocinan bajo tierra y van acompañados de atole, aguardiente y flores silvestres.

La Huasteca está representada por un arco de Xantolo (celebración de muertos en la región), el cual simboliza el portal entre el mundo terrenal y el de la muerte.

El “Altar de altares” fue asignado a Vladimir Maisilin, quien ganó la consulta popular para elegir la ofrenda de este año. Él explicó que cada elemento de las ofrendas fue hecho por manos mexicanos, y que este año el objetivo fue mostrar la diversidad que reviste la festividad en todo el país.

Metrobús cerrará estaciones

El Metrobús informó que el 2 de noviembre habrá cierres en algunas estaciones de las líneas de las 12:00 a las 18:00 horas debido al Megadesfile de Día de Muertos 2019.

Línea 1:  Suspenderá su servicio de 12:00 a 15:00 horas en las estaciones Hamburgo y Reforma, por lo que sólo estarán abiertos los circuitos Indios Verdes-Plaza de la República y Glorieta de los Insurgentes-El Caminero.

Línea 3: De 12:00 a 16:00 horas permanecerán cerradas las estaciones de Mina e Hidalgo, y operarán los circuitos de Tenayuca-Buenavista y Juárez-Etiopía.

Línea 4: No tendrá servicio de las 12:00 a las 19:00 en las estaciones Buenavista, Delegación Cuauhtémoc, Puente de Alvarado, Bellas Artes, Glorieta de Colón, Plaza de la República y Museo de San Carlos, y en su horario normal funcionarán los circuitos Expo Reforma-San Lázaro en Ruta Sur, así como Teatro Blanquita-San Lázaro en Ruta Norte.

Línea 7: De 10:00 a 15:00 horas permanecerán cerradas las estaciones que van del Campo Marte al Caballito, horario en el que sólo habrá servicio en los circuitos Indios Verdes-Hidalgo y Hospital Infantil La Villa-Hidalgo.

Las festividades realizadas el fin de semana, que incluyeron la Procesión de las Catrinas, el evento deportivo Fórmula 1 y el homenaje a José José reunieron a más de dos millones de habitantes y visitantes, que dejaron una derrama económica superior a los 4 mil 200 millones en hoteles y restaurantes de la capital, informó el gobierno capitalino.

Si tienes planeado estar cerca del lugar te recomendamos utilizar vías alternas.

Para evitar la zona, el Centro de Información Vial de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México recomendó utilizar:

– Circuito Interior al norte y al sur

– Anillo de Circunvalación

– Eje 1 Norte

– Las avenidas Chapultepec, Doctor Río de la Loza y Fray Servando Teresa de Mier.

-Avenidas José María Izazaga, Arcos de Belén y su continuación por la avenida Chapultepec.

 

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La carrera contrarreloj de Alemania por llevar ante la justicia a los últimos criminales nazis

La justicia alemana intenta ajustar cuentas con los últimos responsables vivos del Holocausto, todos ellos mayores de 90 años de edad.
Por BBC
14 de febrero, 2021
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Tienen más de 90 años de edad y el dudoso honor de ser considerados como los últimos criminales nazis en enfrentar la justicia.

No formaron parte del alto mando militar de Adolf Hitler, ni comandaron algún escuadrón de las SS. Eran guardias de seguridad, secretarias o empleados administrativos que trabajaron en los campos de exterminio del Tercer Reich y ahora, más de 75 años después del final de la II Guerra Mundial, finalmente están enfrentando a la justicia.

El martes pasado, fiscales en Alemania acusaron a un hombre de 100 años de edad por ayudar en el asesinato de 3.518 personas que fallecieron mientras él trabajaba como guardia de la SS en el campo de concentración de Sachsenhausen, ubicado a unos 35 kilómetros de Berlín.

La semana anterior, una mujer de 94 años de edad que trabajó como secretaria en el campo de concentración de Stutthof (Polonia) fue imputada como cómplice en 10.000 casos de asesinato e intento de asesinato por su trabajo en apoyo a las atrocidades que se cometieron allí.

Aunque ahora es nonagenaria, dado que era menor de 21 años cuando ocurrieron esos hechos, es probable que esta mujer termine siendo juzgada ante una corte juvenil.

Entrada del campo de exterminio de Auschwitz.

Getty Images
Las investigaciones recientes han logrado imputar a varios exfuncionarios del campo de exterminio de Auschwitz.

Sus casos forman parte de un pequeño grupo de empleados de bajo nivel del régimen nazi que en los últimos años han estado siendo investigados por las autoridades alemanas en un último esfuerzo por ajustar las cuentas pendientes con el pasado nazi: una carrera contrarreloj pues cada vez quedan menos sobrevivientes de aquella época.

Persiguiendo los crímenes del Tercer Reich

Pero, ¿por qué se está investigando ahora a exfuncionarios que ni siquiera tenían puestos de mando durante el Holocausto?

Las indagaciones sobre las atrocidades cometidas por el Tercer Reich comenzaron formalmente en 1943, cuando se creó una comisión internacional para investigar los delitos cometidos por las potencias del Eje. Su trabajo llegó a la imputación de 36.000 funcionarios alemanes y japoneses, de los cuales al menos 10.000 fueron condenados en juicios realizados hasta 1948.

Imagen de los juicios de Nuremberg.

Getty Images
Muchos de los principales líderes nazis fueron condenados en los juicios de Nuremberg.

Al mismo tiempo, entre 1945 y 1949, los tribunales en la zona de Alemania occidental dictaron unas 4.600 condenas por crímenes del nazismo.

Sin embargo, tras el establecimiento de la República Federal Alemana (RFA) en 1949, decayó el interés de seguir persiguiendo los crímenes nazis y, de hecho, se dictaron numerosas amnistías e incluso se aprobó una legislación que permitió que antiguos soldados nazis accedieran a cobrar pensiones.

“Durante la década de 1950, en Alemania occidental no había mucho deseo de perseguir los crímenes nazis, lo que resultó en un verdadero escándalo en el resto del mundo. Alemania oriental, en particular, impulsó una campaña de propaganda que destacaba cómo había antiguos líderes nazis en posiciones destacadas tanto en el sector privado como en el sector público. Eso fue verdaderamente embarazoso para el gobierno de la RFA”, explica Devin Pendas, profesor del Boston College especializado en la historia de los juicios contra los nazis tras la II Guerra Mundial.

La respuesta de la RFA fue la creación en 1958 de la Oficina Central de Investigación de Delitos del Nacional Socialismo, que es la instancia que hasta ahora se sigue encargando de indagar sobre estos temas.

Ficha de Adolf Hitler en la la Oficina Central de Investigación de Delitos del Nacional Socialismo.

Getty Images
La Oficina Central de Investigación de Delitos del Nacional Socialismo tiene un archivo con más de 1,7 millones de fichas de personas y eventos relacionados con los crímenes del Tercer Reich.

Algunos expertos han señalado que esta agencia gubernamental hizo un muy buen trabajo durante las décadas siguientes, mientras otros destacan que había mucha resistencia de parte de las autoridades judiciales alemanas ante estas investigaciones, Pendas cree que estos dos hechos coexistieron.

“Claramente, muchos jueces y fiscales estaban renuentes en las décadas de 1950, 1960 y 1970 de procesar con fuerza los crímenes nazi, en parte, porque muchos de ellos habían estado trabajando en el Poder Judicial durante el Tercer Reich pero también porque no querían lavar ante el mundo los paños sucios de su país”, dice Pendas a BBC Mundo.

“Pero también es cierto que la Oficina Central y muchos fiscales y jueces individuales se tomaron esto muy en serio, sacando a la luz mucha evidencia y prestando un gran servicio al llevar ante las justicia muchas de estas atrocidades”, agrega.

El trabajo de la Oficina Central se vio limitado además por varias cuestiones legales como el hecho de que las leyes alemanas no contenían disposiciones específicas para procesar crímenes de guerra y por las normas vigentes entonces sobre prescripción de los delitos, que dificultaban que muchos de los casos pudieran ser llevados a juicio después de 1960.

Una fila de mujeres prisioneras en el campo de concentración nazi de Auschwitz.

Getty Images
Se estima que más de un millón de personas, la mayoría judíos europeos, murieron en el campo de Auschwitz.

Esta dependencia gubernamental sufrió además un fuerte revés cuando, en 1969, la Corte Suprema revocó la condena de un antiguo miembro de las SS que trabajó como dentista en el campo de Auschwitz (Polonia) con el argumento de que trabajar en un campo de exterminio no era un crimen en sí mismo.

Como resultado de ese dictamen, la Oficina Central debió abandonar una investigación sobre la Oficina Central de Seguridad del Reich, una dependencia del ministerio de Interior controlada por las SS que era la principal responsable para ejecutar la política de asesinatos masivos de Hitler.

A estas limitaciones hay que sumar el hecho de que la Oficina Central es una entidad pequeña, dotada de poco personal y solamente tiene la potestad para investigar los casos, pues una vez que encuentra evidencias de posibles hechos punibles debe pasar los expedientes a los fiscales que son los responsables finales de llevar a juicio a los presuntos criminales.

El impulso del 11 de septiembre

Todas estas restricciones redujeron la capacidad de acción de la Oficina Central durante muchos años.

Pero las cosas cambiaron a partir de 2007, cuando un tribunal alemán condenó a 15 años de cárcel al marroquí Mounir el Motassadeq por haberle transferido dinero a Marwan al Shehhi, el presunto responsable de estrellar el vuelo 175 de United Airlines en contra de la torre sur del World Trade Center en Nueva York, según la Comisión que investigó los ataques del 11 de septiembre de 2001.

Mounir el Motassadeq

Getty Images
Mounir el Motassadeq fue condenado a prisi[on por haber enviado dinero a uno de los atacantes del 11-S.

Este precedente impulsó al entonces fiscal de la Oficina Central Thomas Walther a buscar el enjuiciamiento de guardias y otros funcionarios de los campos de concentración, aunque no hubieran participado directamente de estos crímenes.

Siguiendo esta argumentación se logró que en 2011 un tribunal alemán condenara a John Demjanjuk, un antiguo guardia del campo de exterminio de Sobibor (Polonia), por colaborar con el asesinato de las 28.000 personas que fueron muertas allí.

“Se volvió más fácil conseguir una condena. Hasta entonces tenías que demostrar que alguien había estado involucrado directamente en una muerte. En este caso, la Fiscalía argumentó que -y el tribunal estuvo de acuerdo- que dado que estos campos eran centros de exterminio, cualquiera que hubiera pertenecido al personal nazi que estaba allí contribuyó con esas muertes. Ya no tenías que demostrar que un guardia mató a alguien en ese campo, basta con demostrar que había sido un guardia que trabajó allí”, explica Pendas.

Justicia e historia

La condena de Demjanjuk le dio un nuevo impulso al trabajo de la Oficina Central, que durante la última década ha remitido a los fiscales más de 200 casos para su imputación.

Thomas Walther

Getty Images
El abogado Thomas Walther impulsó el enjuiciamiento de exfuncionarios de bajo nivel que trabajaron en los campos de concentración nazis.

No se trata de una cifra menor cuando se considera que esta agencia gubernamental solamente cuenta con un puñado de investigadores, que para armar los casos tienen que buscar información en distintas partes del mundo y que, por su avanzada edad, muchas veces los presuntos criminales mueren antes de que el expediente esté concluido.

Sin embargo, hasta ahora, solamente se han producido un puñado de condenas, incluyendo la de Oskar Groening, un exmiembro de las SS conocido como el “contador de Auschwitz”, pues trabajó en las oficinas de este campo de exterminio y, entre otras cosas, se encargaba de contar el dinero robado a las víctimas.

En 2015, Groening, quien entonces tenía 94 años de edad, fue sentenciado en 2015 a cuatro años en prisión por haber facilitado el asesinato de 300.000 prisioneros. Sin embargo, falleció en 2018 sin haber ingresado en prisión a la espera del resultado de sus apelaciones.

Oskar Groening

Getty Images
Oskar Groening, el llamado “contador de Auschwitz” falleció sin pagar su condena.

Reinhold Hanning fue condenado en 2016 -a los 95 años de edad- por cooperar con la muerte de 170.000 personas en Auschwitz, donde trabajó como guardia de las SS. Aunque durante el juicio dijo estar avergonzado por haber presenciado las muertes sin hacer nada para evitarlas, negó ser culpable de las mismas y apeló la sentencia. Murió al año siguiente sin haber ido a la cárcel.

En 2020, una corte de Hamburgo sentenció a Bruno Dey, un exguardia del campo de concentración de Stutthof, por haber colaborado con el asesinato de las 5.230 personas fallecidas en ese centro mientras él trabajó allí.

Sin embargo, como él era adolescente cuando ocurrieron los hechos fue procesado por un tribunal juvenil y fue recibió una sentencia suspendida de dos años de cárcel.

Bruno Dey.

Getty Images
Bruno Dey intentó ocultar su rostro usando carpetas en las audiencias del juicio en el que fue condenado por colaborar en el asesinato de 5.230 personas.

Aunque han tenido mucha visibilidad, el hecho de que se trate de juicios contra exfuncionarios de bajo rango que ahora están tan mayores y que, hasta ahora, no han cumplido sus sentencias de forma efectiva ha llevado a algunos críticos a cuestionar si tiene sentido seguir con estos procesos.

“Creo que no hay ninguna razón para que una persona tenga inmunidad ante la justicia criminal debido a que era un funcionario de bajo rango”, dice Todd Buchwald, exembajador y coordinador especial de Justicia Criminal Global de Estados Unidos, a BBC Mundo.

Indica que estos juicios tienen muchos objetivos incluyendo llevar a la justicia a algunos de los responsables de las terribles atrocidades que se cometieron, crear un registro histórico de lo que ocurrió y fortalecer el mensaje disuasorio para todos aquellos funcionarios de bajo nivel que en el futuro se encuentren en una situación en la que se vean tentados a pensar que por su bajo rango no pagarán por estos crímenes.

“No está bien ayudar a perpetuar semejantes atrocidades, así que conviene reforzar el mensaje disuasorio de cara al futuro”, señala Buchwald.

“Los crímenes que se cometieron en Alemania fueron tan devastadores que entiendo bien el esfuerzo por intentar llevar ante la justicia a quienes tuvieron responsabilidad en lo ocurrido”, concluye.

 

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