'Ya no queremos más promesas', los reclamos de la Caravana de madres de migrantes desaparecidos
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Andrea Vega

'Ya no queremos más promesas', los reclamos de la Caravana de madres de migrantes desaparecidos

Como cada año, desde hace 15, madres y familiares de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua recorren México para buscar a los integrantes de sus familias de quienes se ha perdido el rastro en este país.
Andrea Vega
30 de noviembre, 2019
Comparte

“¿Dónde quedan los gritos de las madres de los desaparecidos? ¿Dónde quedan también los del resto de sus familiares? Venimos aquí y lanzamos consignas. Hablamos con las autoridades. Pero parece que no nos escuchan. Creo que ya son tantos casos, tantas historias, que ya solo nos dicen que los van a buscar y después, ¿dónde queda todo eso?”, pregunta Lidia Marilú López, integrante de la Caravana de Madres Centroamericanas de Migrantes Desaparecidos.

El contingente llega a México cada año para recorrer los 5 mil kilómetros de la ruta migratoria que debieron hacer sus familiares antes de perderse, en un intento más por encontrarlos. El grupo se reúne con autoridades, organiza mítines, intercambia experiencias con organizaciones mexicanas y busca, busca y busca. 

Este año, la caravana la integran 45 mujeres y cinco hombres de Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. El 27 de noviembre llegaron a la Ciudad de México y este viernes 29 están en convivio con organizaciones mexicanas de búsqueda en la explanada del Monumento a la Madre. La mayoría son eso: madres, pero también hay hermanas, hermanos, padres e hijos de desaparecidos. 

Te puede interesar: Familia salvadoreña se reencontrará después de 30 años en la caravana de migrantes desaparecidos

Ese es el caso de Lidia. A ella le ha tocado hacer la búsqueda a la inversa. La que desapareció fue su madre Alicia Méndez y su hermana Suceli Elizabeth Méndez, entonces de ocho años. A ellas las secuestraron en Motozintla, Chiapas, donde vivían y trabajaban vendiendo productos de Omnilife. 

Ese día también se llevaron al hijo de Lidia, quien había venido junto con el niño desde Guatemala a visitar a su madre. La señora salió al mercado juntos con los dos menores. Nadie supo qué pasó. No hubo testigos. Solo desaparecieron. Después el niño apareció en un parque golpeado y traumatizado. 

“No sé por qué a él lo regresaron. Yo estoy segura que mi madre hizo algo para que lo devolvieran. Amaba mucho a mi hijo. Era su primer nieto. Me gustaría que supiera que él está bien, donde esté, que sepa que su nieto está bien”, dice Lidia.

La mujer lleva tratando de encontrar a su madre y a su hermana desde 2004. Esta es la primera vez que participa en la caravana. Lidia dice que no ha encontrado más que promesas. 

“Hay autoridades de unos lugares que nos dicen que no tienen la capacidad de buscarlos. En otros lados nos dicen que los van a buscar. Yo tengo todos estos años tratando de encontrar a mi madre y a mi hermana y lo único que he conseguido es una carpeta de investigación llena de oficios, pero de búsqueda real nada”.

Esa es la exigencia de los integrantes de la caravana, que pretende visitar 13 estados de México, que las autoridades pasen de la búsqueda de escritorio, como ellos le llaman, a la búsqueda en campo. 

“Ya son 15 años de organizar la caravana y no queremos que solo nos vean y luego que pasamos ya se olvidó el tema. Ya no queremos promesas. Queremos un compromiso de los gobernantes de que el tema de los migrantes desaparecidos lo llevarán a sus mesas de trabajo, y que no nada más año con año saquen los expedientes que tiene ahí engavetados. Queremos una búsqueda de campo”, dice Anita Celaya, salvadoreña que busca a su hijo, Rafael Alberto Rolín, desaparecido en México desde hace 17 años. 

La señora dice que en todo el recorrido se han reunido con diferentes autoridades. “A todos les hacemos la misma exigencia: que se pongan de verdad a buscar a nuestros migrantes”. 

Anita dice que si el Movimiento Migrante Centroamericano y las madres de la caravana han logrado ubicar en los recorridos a 315 migrantes, con una sola persona que se dedica a hacer los rastreos, “¿por qué las autoridades no dedican a unas 20 personas, aunque sea, a que busquen en campo a nuestros familiares? Nosotros les damos los datos y las pistas y que los busquen”. 

Celaya cuenta que se reunieron ya con la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas. Nos reunimos con ellos para darle seguimiento a las denuncias que ya están interpuestas. Hay madres y familiares de nuevos casos que apenas las interpusieron, pero cuesta mucho que de verdad se investigue”. 

De las buenas noticias que hay en la caravana están dos reencuentros de familiares. En Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, se reunieron las hermanas Claudia Joaquina y Socorro Jaqueline Valladares, originarias del departamento de Francisco Morazán, en Honduras. 

Socorro Jaqueline salió de su país buscando una vida mejor. Llegó a México, pero después ya no pudo comunicarse con su familia. La marcación cambió. Cuando ella llamaba, una operadora le decía que el número había cambiado. 

Su familia en Honduras empezó a buscarla y a través del Movimiento Mesoamericano la localizaron hace un año. Apenas este martes 19, después de 16 años, Claudia y Socorro volvieron a abrazarse. 

También María Inés García tendrá un reencuentro en esta caravana. Ella verá el lunes 2 de diciembre a su hijo René Alonso Bolaños, pero el suyo será un reencuentro menos feliz. 

René está preso en el penal de Almoloya de Juárez, ahí lo verá María Inés. El joven, originario de El Salvador, lleva siete años preso acusado de secuestro y está en espera de sentencia. 

“Mi hijo es inocente. Él llevaba apenas 13 días en México cuando lo detuvieron en un albergue en Hidalgo. Cómo iba a andar secuestrando, iba de paso para Estados Unidos. Tuvo que huir de El Salvador porque las pandillas lo iban a matar”. 

Al joven de entonces 20 años lo estaban extorsionando. Él trabajaba ayudando al chofer de un bus. Les cobraban la renta, el piso. Ya no podían pagar, así que “los amenazaron y mi hijo mejor pensó en huir. Pero acá lo detuvieron y lo acusaron de secuestro”. 

Apenas después de siete años, René tendrá un abogado particular. Integrantes de la Red Retoño, en México, apoyarán para su defensa y María Inés tiene esperanzas. “Mi hijo es inocente. Me lo han tratado como criminal, mira dónde está preso, en ese penal donde están verdaderos criminales, pero mi hijo es inocente y yo tengo esperanza en que saldrá libre”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cómo el ejercicio físico puede ayudarnos a crear nuevas neuronas y a mejorar la memoria

Por mucho tiempo se pensó que el cerebro no podía generar nuevas neuronas, pero ahora se sabe que la neurogénesis no se detiene ni siquiera durante la vejez.
31 de agosto, 2021
Comparte

Hace tiempo se pensaba que en el cerebro no se podían generar nuevas neuronas. Éste se entendía como una entidad estática e invariable que, simplemente, degeneraba a medida que envejecíamos o debido a lesiones cerebrales.

No obstante, a partir de los experimentos de la bióloga de la Universidad de Berkeley (Estados Unidos) Marian Diamond, se demostró en 1964 que el cerebro adulto era plástico y adaptativo.

Ese estudio fue pionero en identificar cómo las características del entorno afectaban directamente al desarrollo y crecimiento cerebral.

El experimento realizado contaba con una jaula grande y espaciosa con doce ratas que crecían en un ambiente enriquecido (elementos para jugar o correr en la rueda giratoria, compañía, alimentación diversa), así como con otras doce ratas que se encontraban en una jaula pequeña, aisladas, sin estímulos sociales o de juego.

Tras ochenta días, Diamond analizó sus cerebros y descubrió que el córtex cerebral se había modificado en el grupo del ambiente enriquecido.

En estos, la corteza cerebral era más extensa, debido al crecimiento de las espinas dendríticas de las neuronas, se observó angiogénesis —mayor número de vasos sanguíneos—, se vió incrementado el nivel del neurotransmisor acetilcolina, así como el del factor neutrófico derivado del cerebro, conocido por sus siglas en inglés BDNF, una proteína que se expresa especialmente en la corteza cerebral y el hipocampo, áreas fundamentales para procesos como aprendizaje y memoria.

Estos datos han generado un sinfín de estudios dirigidos a analizar el papel de cada uno de los elementos que componían ese ambiente enriquecido.

Neurogénesis y ejercicio físico

Desde los estudios pioneros de neuroplasticidad, múltiples han sido las evidencias científicas que demuestran cómo factores tales como la dieta, la actividad cognitiva diversa, el ambiente social, la novedad y el ejercicio físico son elementos que favorecen indiscutiblemente este fenómeno.

Cerebro.

Getty Images
El ejercicio físico regular puede contribuir a la neurogénesis.

Centrémonos en el ejercicio físico.

Los múltiples beneficios del ejercicio físico regular se han demostrado ampliamente en modelos humanos y animales. Sabemos que puede contribuir a la neurogénesis, así como poseer un rol importante para revertir y reparar el daño neural existente, tanto en mamíferos como en peces.

Comprender cómo se produce este proceso, y qué factores lo ponen en marcha, puede resolver el rompecabezas para mejorar la pérdida de memoria relacionada con la edad y tal vez prevenir enfermedades neurodegenerativas, incluido el Alzhéimer.

El cerebro promedio contiene alrededor de 100 000 millones de células cerebrales, la mayoría de las cuales se formaron antes del nacimiento. En las primeras etapas de la infancia se siguen generando nuevas células cerebrales a un ritmo acelerado.

Con los años, la neurogénesis disminuye gradualmente, pero el proceso no se detiene ni durante la vejez. Los factores neurotróficos ayudan a estimular y controlar este proceso, siendo el BDNF el más importante.

Entre 700 y 1.500 nuevas por día

Eso es especialmente cierto en el giro dentado del hipocampo, a pesar de que hay otras regiones cerebrales que también producen nuevas células cerebrales.

Recientemente, un equipo de investigación de la Universidad de Harvard, liderado por Rudolph Tanzi, ha encontrado que el hipocampo puede producir entre 700 y 1.500 nuevas neuronas cada día.

Hipocampo.

Getty Images
El ejercicio consigue acelerar la maduración de células madre a células adultas totalmente funcionales.

Quizás esto pueda no parecer mucho si tenemos en cuenta la vasta galaxia de neuronas que poseemos, pero incluso este pequeño número tiene valor, ya que mantiene activas muchas conexiones neurales ya existentes.

Así, si bien la mayoría de los cerebros puede desarrollar nuevas células, el objetivo de la ciencia ahora es encontrar las mejores maneras de hacerlo.

La idea sería que, si se puede aumentar el número de neuronas aún más a través de la neurogénesis, se podría intensificar la función principal del hipocampo y mejorar la forma en que las personas aprenden nueva información y acceden a la memoria a corto y largo plazo.

Los resultados de este estudio respaldan el vínculo entre ejercicio y neurogénesis.

Se encontró que el ejercicio aeróbico durante ocho semanas puede doblar la ratio de generación de nuevas neuronas en el hipocampo, en relación a aquellos sujetos que no realizan ejercicio.

Además de producir BDNF, el ejercicio aeróbico podría ayudar a aumentar la producción hepática de una enzima (Gpld1), que también puede ayudar con la neurogénesis.

Sabemos que el ejercicio consigue acelerar la maduración de células madre a células adultas totalmente funcionales y fomenta el principal mecanismo celular existente para el aprendizaje y la memoria, denominado aprendizaje a largo plazo. Todos estos elementos son clave para fomentar el aprendizaje y la memoria.

¿Cómo reducir el riesgo de enfermedades como el alzhéimer?

Aunque estos hallazgos provienen de estudios en animales, las personas podrían obtener los mismos beneficios cerebrales a través del ejercicio aeróbico. En este momento, no hay sustituto para el ejercicio regular para ayudar con la neurogénesis.

Mujer haciendo deporte.

Getty Images
Cualquier ejercicio físico que aumente la frecuencia cardíaca es ideal.

Sin embargo, no está claro qué tipo de ejercicio aeróbico funciona mejor, ni cuánto tiempo y cuánto es suficiente. Existen datos que sugieren entre 120 y 150 minutos recomendados de ejercicio de intensidad moderada por semana.

Estudios apuntan a la natación como uno de los deportes más completos. Promueve un claro beneficio cognitivo (mejoras en procesos atencionales, flexibilidad cognitiva, memoria) tanto en jóvenes como en personas mayores.

No obstante, cualquier ejercicio físico que aumente la frecuencia cardíaca, como usar usar una cinta de correr, andar en bicicleta o caminar con fuerza, son ideales. El cerebro en movimiento aprende más rápido.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=PpyNdI_pg38

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.