Sala Negra y El Faro narran la violencia y las migraciones de Centroamérica (capítulo de regalo)
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Sala Negra y El Faro narran la violencia y las migraciones de Centroamérica (capítulo de regalo)

Cinco periodistas de distintos países narran, con crónicas basadas en investigación periodística, las violencias que enfrenta Centroamérica e incluyen casos de México, Estados Unidos, Italia y España.

“Teníamos alrededor de 30 años. Nos dimos cuenta de que no entendíamos la violencia en la región y que nunca habíamos sido capaces de explicar por qué éramos una de los países más hundidos del mundo”, mencionó Óscar Martínez, cronista y editor de investigaciones especiales del portal de noticias El Faro en El Salvador.

Ante el reto de ser jóvenes reporteros y la necesidad de entender las violencias de la región es que surge, en 2011, el proyecto periodístico Sala Negra del reconocido medio salvadoreño, especialista en temas de violencia en Centroamérica.

“No entendíamos bien a las pandillas, ni la rivalidad entre una y otra. No entendíamos la relación del crimen organizado en mi país. No entendíamos la ausencia del Estado y sus razones en lugares que terminan siendo gobernados por el crimen organizado, por las pandillas”, agregó Martínez en entrevista con Animal Político.

Lee: ¿Qué pasó con los migrantes que llegaron a México hace un año en la caravana?

De este proyecto surgió el libro Crónicas desde la región más violenta, mismo que en este segundo compendio (ya hubo un primer libro) recoge una serie de textos periodísticos que retratan los contextos de violencia y migraciones en los que continúan sometidos los países que componen la franja centroamericana.

Este libro intenta explicar el hilo negro desde una región del triángulo norte de Centroamérica, compuesto por Honduras, El Salvador y Guatemala.

“Ha sido complicado entrar a terrenos dominados por grupos del crimen organizado porque es lidiar con víctimas y con fuentes valientes cuyas vidas dependen de que sepas descubrirlas y protegerlas”, señaló.

Aunque el grado de dificultad y peligro que representa el cubrir temas de violencia en Centroamérica es mucho, Martínez considera que el trabajo de Sala Negra y El Faro es satisfactorio.

Hay crónicas en el libro que implican viajes, crónicas que tardaron en investigarse más de un año y también en escribirse.

La Mara Salvatrucha y las historias de Sala Negra

En crónicas desde la región más violenta, el periodista Óscar Martínez presenta El viaje de la Mara Salvatrucha 1. El origen del odio, crónica que narra los orígenes de la MS en Estados Unidos y su retorno a Centroamérica, hasta presentar al lector a Ernesto Daras, el líder de la clica 13.

El periodista enuncia algunos de los factores que llevaron a la Mara Salvatrucha a saquear Centroamérica a través de una serie de factores como: la ausencia de políticas públicas desde los años 80 o los planes de deportación de los Estados Unidos.

2,800 mexicanos murieron tratando de cruzar la frontera con EU, en los últimos 10 años

Indicó que la mara salvatrucha 1 venía de El Salvador y nació en California. A ese grupo de jóvenes migrantes los deportaron a un país que estaba destruido por la guerra que los mismos americanos habían financiado.

“No había instituciones públicas. El país inyectó cuatro mil pandilleros expertos criados en la capital de las pandillas en California, ahora son 60 mil miembros en un país como el mío entre las dos pandillas, 40 mil del MS y los demás de otras pandillas. Lo que quiero decir es claro: la creación de las pandillas como las entendemos ahora, violenta, masiva, sangrienta es gracias a decisiones de políticos, es un crecimiento de un Estado donde no hubo”, agregó.

Además de la MS, el lector encontrará historias que narran masacres históricas, peleas por la tierra en Honduras, policías corruptas, capturas del narco extraditados en Estados Unidos y cómo fueron capturados.

La entrega contiene crónicas contadas desde España, Italia, Estados Unidos, México, Honduras, El Salvador y Guatemala. Son crónicas de cinco periodistas que llevan 8 años sin apartar la mirada de los temas que manejan para entender esta región de violencias.

“Creemos que son historias que describen muy bien la violencia y las razones de esa violencia en Centroamérica”.

Narrar violencias, el periodismo de El Faro

Para Martínez narrar violencias le deja la idea de que el periodismo sirve para cambiar cosas y la comprensión de la gente sobre ciertos fenómenos.

“Creo que el proyecto de Sala Negra logró situar el discurso, que estaba muy viciado y con mucho ruido, con temas como las pandillas, la migración, los refugiados y el narcotráfico en  Centroamérica. En mi caso, el discurso periodístico, el material periodístico y las pruebas que muestro, eso cambia cosas”.

Óscar también habló de las experiencias gratificantes que el periodismo deja como la manera en que la memoria histórica de algunas comunidades indígenas las hace levantar la voz y luchar, como el genocidio cometido a la comunidad indígena Ixil en Guatemala donde la comunidad preservó la memoria de la masacre cometida a ese grupo y perpetrada durante la guerra civil hasta lograr enjuiciar a Efraín Ríos Montt, político y dictador guatemalteco en los años 80.

“Me interesa mucho que se lea más en México, que se lea en Estados Unidos. En México por el papel que ha asumido con los centroamericanos, porque ha decidido de momento ser el muro de contención del Sur y eso les va a generar que haya cada vez más centroamericanos, no solo de tránsito sino tratando de quedarse en México”, añadió.

Con autorización de editorial  Penguin Random House y de los autores de Crónicas desde la región más violenta, Animal Político te regala el primer capítulo de este libro que ya puedes encontrar en la librería de tu preferencia.

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Getty Images

Los espeluznantes experimentos que Canadá hizo con niños de escuelas indígenas

Los niños indígenas separados de sus familias eran sometidos a invasivos y crueles procedimientos en "nombre de la ciencia".
Getty Images
Por BBC
3 de julio, 2021
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El descubrimiento de cientos de restos de niños en Kamloops, Brandon y Cowessess, en Canadá, ha puesto de manifiesto la devastación absoluta que los colonos infligieron en los niños, las familias y las comunidades originarias a través del sistema de Escuelas Residenciales Indígenas.

Como investigadora especializada en nutrición y colona-canadiense, hago un llamado a mis colegas para que reconozcan y comprendan los daños que han causado los experimentos de desnutrición y nutrición en los pueblos indígenas y el legado que han dejado.

Más fácil de asimilar

Ian Mosby, historiador de la alimentación, salud indígena y política del colonialismo de los colonos canadienses, descubrió que entre 1942 y 1952 los científicos en nutrición más prominentes de Canadá llevaron a cabo investigaciones muy poco éticas en 1.300 indígenas, incluidos 1.000 niños, en comunidades cree en el norte de Manitoba y en seis escuelas residenciales en Canadá.

Muchos ya sufrían desnutrición debido a las políticas gubernamentales destructivas y las terribles condiciones de las escuelas residenciales.

A los ojos de los investigadores, esto los convertía en sujetos de prueba ideales.

Niños indígenas en Canadá

Archivo de Saskatchewan / EPA. Los niños eran separados de sus familias por la fuerza.

Frederick Tisdall, famoso por ser cocreador de la comida infantil Pablum en el Hospital para Niños Enfermos de Toronto, junto con Percy Moore y Lionel Bradley Pett fueron los principales arquitectos de los experimentos de nutrición.

Ellos aseguraron que la educación y las intervenciones en la dieta harían que los pueblos indígenas fueran activos más rentables para Canadá, que si los pueblos indígenas fueran más sanos, la transmisión de enfermedades como la tuberculosis a los blancos disminuiría y la asimilación sería más fácil.

Presentaron con éxito su plan para experimentos de nutrición al gobierno federal.

Pocas calorías, nutrientes y vitaminas

Tisdall, Moore y su equipo basaron su propuesta en los resultados que encontraron después de someter a 400 adultos y niños Cree en el norte de Manitoba a una serie de evaluaciones intrusivas, que incluyeron exámenes físicos, radiografías y extracciones de sangre.

El plan de Pett y su equipo se centró en determinar una base de referencia.

Querían darles a los niños de la Escuela Residencial Indígena Alberni durante dos años una cantidad de leche tan pequeña que se les privara de las calorías y nutrientes necesarios para su crecimiento.

Otros experimentos consistieron en no darles vitaminas y minerales esenciales a los niños de los grupos de control, mientras evitaban que los Servicios de Salud para Indígenas les brindaran atención dental con el pretexto de que esto podría afectar los resultados del estudio.

E incluso antes de estos experimentos, los niños de las Escuelas Residenciales Indígenas pasaban hambre, que se confirmaba con informes de desnutrición grave y signos de deficiencias graves de vitaminas y minerales.

Motivos raciales

El interés en la investigación de la nutrición aumentó dramáticamente en la década de 1940, después de que el Consejo Canadiense de Nutrición declarara públicamente que más del 60% de las personas en Canadá tenían deficiencias nutricionales.

La mayoría de los experimentos hasta entonces se habían realizado en animales, pero investigadores como Pett, quien fue el autor principal de lo que luego se convertiría en la Guía de Alimentos de Canadá, aprovecharon la oportunidad de utilizar a los indígenas como ratas de laboratorio.

Si bien los perpetradores como Pett a menudo actuaban bajo la fachada de comprender y ayudar a los pueblos indígenas, estaba claro que estos experimentos de nutrición tenían una motivación racial.

Los investigadores intentaron desentrañar el “problema indígena”. Moore, Tisdall y sus colaboradores atribuyeron estereotipos discriminatorios como “descuido, indolencia, imprevisión e inercia” a la desnutrición.

A.E. Caldwell, director de la Escuela Residencial Indígena Alberni, afirmó que la desnutrición fue causada por dietas y formas de vida tradicionales, que también llamó “hábitos indolentes”.

Los experimentos de nutrición, junto con los alimentos profundamente inadecuados y de baja calidad que se les daba a los niños en estas escuelas, se alinearon perfectamente con el mandato de asimilación de Caldwell.

Prohibir a prácticamente todos los niños alimentos tradicionales adecuados es otro medio más de colonización y genocidio cultural.

Homenaje a las víctimas

Getty Images. Tras el hallazgo de cientos de restos de niños en las inmediaciones de varias escuelas, muchos se acercaron a rendirles tributo.

Según los hallazgos de Mosby, Pett afirmó que su objetivo era comprender mejor la transición “inevitable” al estar lejos de los alimentos tradicionales, sin embargo, las Escuelas Residenciales Indígenas fueron diseñadas a propósito para provocar esto.

Su investigación no es ética según los estándares contemporáneos, y es difícil creer que alguna vez haya sido aceptable experimentar con cualquier persona, y mucho menos con niños, sin su consentimiento.

Las secuelas del Holocausto y los experimentos biomédicos en los campos de concentración llevaron al desarrollo del Código de Nuremberg en 1947, que establece que el consentimiento voluntario para la investigación es absolutamente esencial y que los experimentos deben evitar todo sufrimiento físico y mental innecesario.

El código se creó el mismo año en que Pett se embarcó en sus experimentos de nutrición en seis escuelas residenciales.

Consecuencias de la malnutrición y experimentación

La desnutrición infantil puede ser mortal, especialmente cuando se combina con el riesgo de enfermedad, que era con frecuencia el caso en los internados.

El Informe Final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación indica que las principales causas de muerte de los niños en las escuelas residenciales fueron los daños físicos, la desnutrición, las enfermedades y el abandono.

Para los sobrevivientes de escuelas residenciales, los efectos de la desnutrición aún duran.

El hambre durante la niñez aumenta el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, e investigaciones indican que la desnutrición severa puede incluso causar cambios epigenéticos que pueden transmitirse de generación en generación.

Experimentar con niños que ya estaban sufriendo fue inmoral.

Efectos a día de hoy

Los problemas de inseguridad alimentaria y nutrición en las comunidades indígenas son problemas importantes en Canadá, como resultado de las escuelas residenciales y las políticas coloniales que continúan hasta el día de hoy.

Los experimentos en estos internados y en las comunidades han hecho que los sitios de atención médica sean lugares precarios y traumáticos para muchas naciones indígenas y han llevado a que muchos tengan dudas en torno las vacunas durante la pandemia de covid-19.

Homenaje a las víctimas

Reuters. La noticia del hallazgo de cientos de cuerpo de niños indígenas causó indignación en Canadá y en el mundo.

Al mismo tiempo, persiste el estigma, la violencia y el racismo hacia los pueblos indígenas en estos contextos.

Esta historia particular de experimentos de desnutrición y nutrición en niños y adultos indígenas se ha contado antes. Atrajo la atención de los principales medios de comunicación en 2013 después de la investigación de Mosby.

Y no sorprende a los pueblos indígenas, cuyas verdades debemos finalmente escuchar con atención.

*Allison Daniel es candidata de PhD en Ciencias Nutricionales, Universidad de Toronto.

*Esta artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original (en inglés).

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