Santa Rosa de Lima, la colonia estigmatizada por la estrategia contra el huachicol en Guanajuato
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Santa Rosa de Lima, la colonia estigmatizada por la estrategia contra el huachicol en Guanajuato

Los habitantes aseguran que se les ve como criminales solo por vivir en el lugar que lleva el mismo nombre del cártel dedicado al robo de combustible.
Cuartoscuro
Por Rodrigo Soberanes
7 de noviembre, 2019
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Los habitantes de la colonia Santa Rosa de Lima, en el municipio de Villagrán, Guanajuato, están convencidos de que portan un estigma solo por vivir en el sitio considerado la cuna de un cártel de huachicoleros que lleva el mismo nombre de la localidad y que, a decir de las autoridades a cargo de seguridad en el estado, es uno de los causantes de la violencia en esa región del centro de México. 

La muerte de Leonardo Aguilar, vecino de la colonia y asesinado el 11 de julio presuntamente por la policía estatal, es para ellos evidencia de que son criminalizados solo por vivir en Santa Rosa de Lima.

La familia del joven panadero de 24 años asegura que él no tenía ningún vínculo con el delito del robo de combustible y que, pese a ello, las autoridades lo abatieron durante un supuesto enfrentamiento con presuntos delincuentes.

Su asesinato provocó protestas de los vecinos que han exigido justicia para el joven y un alto a la criminalización de quienes nacieron y viven en la colonia Santa Rosa de Lima, para que se deje de vincularlos con el cártel del mismo nombre.  

Leer: Leonardo, el joven querido y tímido que fue asesinado presuntamente por policías de Guanajuato 

Pues Leonardo no es el único caso. Incluso, producto de esa manifestación, las autoridades detuvieron a ocho vecinos de la colonia Santa Rosa de Lima y los acusaron de terrorismo, lesiones y daños a vehículos oficiales. Todos ellos podrían alcanzar penas por hasta 12 años de prisión, según la Fiscalía General de Justicia de Guanajuato, dependencia que integró las averiguaciones.

 “Mi mamá no es terrorista”

El pasado 10 de octubre, Animal Político visitó la colonia Santa Rosa de Lima y se reunió con vecinos del sitio, entre ellos amigos y familiares de los ocho detenidos.

Previo a la entrevista, los vecinos se organizaron y emprendieron una caminata silenciosa en la colonia a manera de protesta por el crimen de Leonardo y por las detenciones del pasado 11 de julio.

En la caminata había adultos y niños que portaban cartulinas con diferentes consignas. 

“Mi mamá no es terrorista”; “son inocentes”; “los queremos fuera”; “abuso de autoridad”.

“Los que están detenidos tienen familia. Creo que el gobierno ya investigó y saben que no se dedican a nada ilícito”, dijo María de los Ángeles Ruiz, hermana de una de las mujeres detenidas el 11 de julio y quien se quedó al cargo de sus dos sobrinos.

Te puede interesar: La otra ‘cara’ del huachicol en Guanajuato: homicidios al doble, más secuestros y extorsiones

“Es la discriminación por el simple hecho de ser de aquí”, dijo por separado una de las vecinas que habló con Animal Político de manera anónima.

María de los Ángeles Ruiz describió que cuando se corrió la voz de la muerte de Leonardo García, la gente se organizó de inmediato para protestar en la carretera Salamanca-Celaya.

“Mi hermana está encarcelada, ella iba a la carretera, iba junto con toda la gente para apoyar a los familiares de Leonardo porque su muerte fue una injusticia”, comentó.

Pero la versión oficial es que esa manifestación se trató de un bloqueo orquestado por José Antonio Yepez conocido como “El Marro”, líder del Cártel Santa Rosa de Lima, y el hombre más buscado por las autoridades de Guanajuato. 

María de los Ángeles, en cambio, niega que haya sido una acción del grupo criminal u organizada por alguna persona en particular. “Fue una protesta espontánea por el asesinato de nuestro vecino Leonardo. Solo eso”.

Lee: Ataque a bar en Salamanca, Guanajuato, deja cinco muertos

“Tenemos miedo de salir a la calle”

Pero aún cuando los vecinos sostienen que sus protestas son legítimas, el escrutinio social pesa sobre los habitantes de Santa Rosa de Lima, quienes reconocen que no solo las autoridades los criminalizan, también lo hacen otros ciudadanos. 

En la pequeña manifestación de octubre, una joven narró que ha visto cómo a sus vecinos ni siquiera les reciben los papeles cuando buscan trabajo en empresas. “Están completas las áreas”, les dicen cuando ven su identificación oficial donde se especifica la dirección. “Es la discriminación por el simple hecho de ser de aquí”, lamentó.

También estuvo una señora de la tercera edad que vive en la localidad Santa Rosa de Lima y que cuenta que ya no recibe visita de su familia; y que cuando sale a visita al médico a Celaya, los taxis la dejan en la entrada del municipio porque se niegan a entrar a la colonia. “Tengo un hijo en Celaya que le da miedo venir”, agrega. 

“Tenemos miedo de salir, en la calle nos paran los policías nos acusan de cosas que no tienen nada que ver con nosotros; pienso que están haciendo abuso de autoridad. Desde antes ya era un poco así pero desde el caso de Leonardo comenzaron a ser más malos”, agregó la señora, quien habló de manera anónima.

“Silvia”, una menor de edad, dijo que es frecuente que en el trayecto a su escuela, en el autobús, los policías se suban y los obliguen a mostrar lo que traen en las mochilas. “Ocurrió como tres veces que veníamos de la escuela y nos decían que abriéramos las mochilas”.

Otra habitante de Santa Rosa de Lima narró cómo al caminar frente a los puestos de vigilancia ha sido sometida a cuestionamientos de los policías estatales sin argumento alguno, solo por caminar en la vía pública. 

Lee: Detienen a tres policías municipales de Cortazar, Guanajuato por secuestrar a elementos estatales

Una década criminal

En Guanajuato, el Cártel de Santa Rosa de Lima se convirtió en el símbolo del robo de combustible y junto con sus operaciones e inflcuencia, también creció la percepción de que cultivó una amplia base de apoyo entre los pobladores de la colonia con el mismo nombre y de los habitantes de Villagrán.
Villagrán es uno de los 19 municipios de Guanajuato que forman el corredor industrial del estado, por los que cruzan los ductos de Petróleos Mexicanos conectados a la Refinería Salamanca. 

Es en esa región en la que, desde hace una década aproximadamente, comenzó a tomar fuerza el robo de combustible, según la Fiscalía estatal.

El estado de Guanajuato informó que, solo en 2018, se decomisaron 7 millones de litros de combustible robado, en operativos de vigilancia y de combate a este delito

José Antonio Yépez, “El Marro”, ha consolidado su presencia en los municipios de Salamanca, Villagrán, Cortazar, Celaya, los Apaseos y Jerécuaro; todos ellos en zona de ductos, explicó Juan Miguel Alcántara Soria, extitular del Sistema Nacional de Seguridad Pública y exprocurador de Guanajuato.

Tanto Alcántara, como otras fuentes oficiales consultadas por Animal Político en Guanajuato, coinciden en que esa agrupación criminal tiene dos particularidades: es un “cártel” que nació y creció por el robo de combustible, sin traficar drogas u otras mercancías ilícitas, y es una organización que procuró hacerse de una amplia base de personas que los apoyan.

La hipótesis de que poseen un grupo amplio de apoyo ciudadano se basa en las muestras que han recibido públicamente por parte de pobladores de esta zona, con manifestaciones que han derivado en bloqueos y quemas de vehículos, dijo en entrevista con Animal Político, la comisionada de seguridad, Sophia Huett.

Ese grupo delictivo fincó una “base social” en la región, y en el caso de la colonia Santa Rosa de Lima, Villagrán, reveló que el apoyo fue tal que ni siquiera el Ejército podía entrar al municipio por ellos, recordó.

Explicó que los pobladores de la región han mostrado su apoyo al Cártel en diversas ocasiones, una de ellas con los bloqueos carreteros ocurridos el 4 y 5 de marzo pasado, esto como respuesta a un operativo realizado en Villagrán con la participación de fuerzas estatales y federales.

“Ya era imposible entrar, esto implicaba que los que estuvieran metidos estuvieran contentos con los recursos económicos, porque eso les permitía mantener la base social. Por otro lado se encuentra la gente que no esta metida pero cada día vive peor”, señaló la funcionaria.

“Golpe de Timón” al Cartel 

El 4 de marzo de 2019, el gobierno de Guanajuato puso en marcha el operativo Golpe de Timón, teniendo como punto de partida la colonia Santa Rosa de Lima, con la participación de 250 elementos de la policía estatal acompañados de la Policía Federal y la Marina Armada de México. 

El mismo día del inicio del operativo se liberó a cuatro personas secuestradas en Santa Rosa de Lima, se decomisaron 13 vehículos y cinco armas largas, además de diversas cantidades de droga, según informó el gobierno de Guanajuato. 

El objetivo de ese operativo, reiteró el fiscal estatal, seguía siendo desmantelar al Cártel y detener a su líder, “El Marro”. 

Sophia Huett abundó que ese operativo permitió la entrada al municipio de las fuerzas estatales, pero además envío el mensaje de que el gobierno guanajuatense trata de recuperar el tejido social en esa zona. 

Para el Fiscal Carlos Zamarripa, las acciones y operativos implementados contra el robo de combustible han permitido disminuir hasta en 80% la estructura del Cártel Santa Rosa de Lima.

Aunque el fiscal no especificó detalles, sí dijo que en el estado hay 39 detenidos en los últimos dos años acusados de terrorismo, incluidos los ocho habitantes de la colonia Santa Rosa de Lima que se manifestaron por el muerte de Leonardo. Según Zamarripa, existen pruebas firmes que los relacionan con las actividades de “El Marro”, quien es, dijo, “objetivo número uno” de la justicia en Guanajuato. 

Esas 39 personas están relacionadas a bloqueos carreteros que derivaron en la quema de vehículos y otros actos violentos atribuidos al Cártel local. También, dijo el fiscal, son acusados de quemar patrullas de la policía local. 

Pero aún cuando el propio fiscal Zamarripa considera que el operativo Golpe de Timón llego tarde, el funcionario presume que gracias a estas acciones la dependencia a su cargo ha dado resultados.

Puso de ejemplo el hallazgo de una casa en la colonia Santa Rosa de Lima en la que se encontraron tambos y solventes químicos que presuntamente serían utilizados para disolver cuerpos. Ahí mismo fueron halladas pertenencias de personas reportadas como no localizadas, aunque no se localizó ningún resto humano.

También dijo que se halló un paraje ubicado en los límites entre Villagrán y Celaya con nueve cuerpos. No era una fosa clandestina propiamente, explicó, sino un tiradero de cascajo en el que los restos estaban semi enterrados en dos puntos distintos.

“En ese lugar encontramos varios cuerpos pero también encontramos restos óseos de diferente naturaleza. Fue algo horrendo. Si los hubieran enterrado hubiera sido muy difícil encontrarlo. Hemos identificado a la mayoría”.

De acuerdo con la declaración de Zamarripa, la información que obtuvieron les permitió saber que se trató de seis personas cuya desaparición correspondió a un mismo evento. 

Además confirmó que hay dos personas más que eran taxistas, desaparecidas en otro evento y una mujer que ya fue identificada.

Para la comisionada Huett es evidente que existe un estigma contra los pobladores de Santa Rosa de Lima, Villagrán, pero dice que también es un hecho que la localidad es el punto de partida para investigar y combatir al cartel huachicolero. 

“Es complejo porque hay una gran mayoría de gente buena. Y su capacidad de acceder a mejores oportunidades laborales se ven limitadas por un estigma”, reconoció la Comisionada, quien agregó que con el operativo “Golpe de Timón” lo que buscan es que “las nuevas generaciones tengan otras opciones para decidir”.

Pero mientras las autoridades enfocan sus acciones en un operativo contra la violencia y el robo de combustible que consideran que “llegó tarde”, los habitantes de la colonia Santa Rosa de Lima se sienten criminalizados, perseguidos y cada vez con menos oportunidades. 

 

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Cómo la COVID está causando una crisis de oxigeno en América Latina y algunos países en desarrollo

¿Por qué los gobiernos de África, América Latina y Asia están luchando por conseguir oxígeno durante la pandemia?
29 de enero, 2021
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Antes de que la clínica se quedara sin oxígeno, Maria Auxiliadora da Cruz había mostrado alentadores signos de progreso contra la covid-19.

El 14 de enero, sus niveles de oxígeno habían estado por encima del nivel normal del 95%, pero pocas horas después de haber sido privada de ese recurso vital, sus niveles cayeron al 35%.

En esta instancia, a los pacientes normalmente se los intuba y se les suministra oxígeno a través de una máquina. Esto no ocurrió con esta enfermera jubilada de 67 años, que falleció.

“Fue horrible”, dice su nuera Thalita Rocha. “Fue una catástrofe. Muchos pacientes ancianos comenzaron a deteriorarse y ponerse azules”.

En un emotivo video que se viralizó en las redes sociales, Rocha describió lo que sucedía en la Policlínica Redenção en la ciudad de Manaos, en el norte de Brasil.

“Estamos en una situación desesperada. Toda una unidad de emergencia simplemente se ha quedado sin oxígeno … Mucha gente está muriendo”.

Rocha le dijo al Servicio Brasileño de la BBC que diez personas en la sala de guardia murieron ese día y que cree que su suegra podría haber sobrevivido.

“Ella no murió de covid. Lamentablemente, falleció por la falta de oxígeno“.

Thalita Rocha

Thalita Rocha
El video de Thalita Rocha pidiendo ayuda se hizo viral en las redes sociales.

Brasil tiene el segundo mayor número de decesos por covid del mundo, con más de 219.000 muertos.

En Manaos, el sistema de salud de la ciudad colapsó dos veces durante la pandemia y las muertes se duplicaron entre diciembre y enero, lo que llevó al gobierno local a anunciar planes para 22.000 nuevas tumbas.

Pero los hospitales y clínicas de Brasil no son de ninguna manera los únicos que luchan por conseguir suministros de oxígeno.

En México, donde más de 152.000 personas han muerto por la pandemia, ha habido informes de ladrones que se llevaron cilindros de oxígeno de hospitales y clínicas.

En un caso, dos hombres fueron arrestados luego de que un camión cargado con cilindros de oxígeno robados fuera encontrado al norte de Ciudad de México.

A principios de este mes, aparecieron videos que denunciaban la escasez de oxígeno en al menos dos hospitales en Egipto.

En uno, un hombre filmó camas cubiertas con mantas en el hospital al-Husseiniya en la gobernación nororiental de Sharqia y afirmó que “todos en la UCI han muerto“.

Las autoridades egipcias dijeron que cuatro pacientes habían muerto debido a condiciones crónicas preexistentes, no por falta de oxígeno, y han negado rotundamente que haya problemas de suministro.

Pero informes de incidentes similares en varios países han puesto de relieve la presión sobre los gobiernos para que proporcionen este tratamiento básico que permite salvar vidas.

“Crisis de oxígeno”

Un paciente recibe terapia con oxígeno en Lagos.

Getty Images
Uno de cada cinco pacientes con covid requerirá oxígeno, dice la OMS, pero la proporción es mayor en los casos graves.

La organización dice que no tiene datos específicos por país, pero agrega que algunos hospitales han visto aumentar la demanda de oxígeno entre cinco y siete veces los niveles normales debido a la afluencia de pacientes con enfermedades graves y críticas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada cinco pacientes con covid-19 requerirá oxígeno. En casos severos, esto aumenta a tres de cada cinco.

PATH, una organización mundial sin fines de lucro que ayuda a varios gobiernos a responder a la pandemia, encontró que la demanda de oxígeno “aumentó dramáticamente” en 2020 debido a la afluencia de pacientes con hipoxemia (bajos niveles de oxígeno en la sangre) por la covid-19.

“Necesitamos pensar en el oxígeno tanto como pensamos en la electricidad, el agua u otros servicios básicos”, dice Lisa Smith, del programa de dinámicas de mercado de PATH.

“Esto no puede ser algo que solo nos preocupe cuando está mal, porque cuando está mal, la gente se muere”.

Actualmente, se necesitan cerca de 1,5 millones de cilindros de oxígeno todos los días en países de ingresos bajos y medianos para hacer frente a la demanda adicional generada por la pandemia, según una herramienta interactiva creada por PATH para rastrear las necesidades de oxígeno.

Esta herramienta digital ayuda a estimar la escala del desafío para quienes se encargan de formular políticas y fue desarrollada por el proyecto Covid-19 Respiratory Care Response Coordination que incluye a PATH y a Every Breath Counts (Cada respiración cuenta), una asociación público-privada que aboga por un mejor suministro de oxígeno en países de ingresos bajos y medianos.

“Existe una crisis de oxígeno en el África subsahariana, Asia y América Latina“, dice Leith Greenslade, de Every Breath Counts.

“Los países no se dan cuenta de la cantidad de oxígeno que necesitan los pacientes con covid-19: algunos requerirán diez, veinte veces más oxígeno del que necesitaría un paciente normal que necesita oxígeno”.

Pacientes con covid en Sudáfrica

Getty Images
PATH dice que la demanda de oxígeno ha “aumentado drásticamente” en los países de ingresos bajos y medios debido a la covid-19.

Según el rastreador, Brasil ha experimentado uno de los aumentos más drásticos en la demanda de oxígeno del mundo desde noviembre, requiriendo aproximadamente 340.000 cilindros adicionales al día para tratar casos de covid.

Después de que Manaos llegó a un punto crítico, se enviaron donaciones de oxígeno desde otros estados y desde el otro lado de la frontera con Venezuela.

Pero Jesem Orellana, epidemiólogo de la Fundación Oswaldo Cruz, le dijo a la BBC que el riesgo de escasez continúa y se ha agravado por la demanda global.

Maria Auxiliadora da Cruz

Familia de Maria Auxiliadora da Cruz
La salud de Maria Auxiliadora da Cruz se deterioró rápidamente cuando se acabaron los suministros de oxígeno en la clínica de Manaos.

En otros países en desarrollo, como India, hubo un aumento del 68% en la demanda de oxígeno entre abril y julio, luego un salto del 84% entre julio y el momento más álgido en septiembre.

Adamu Isah de Save the Children en Nigeria, donde se necesitan 10.000 cilindros adicionales al día, señaló que hay una “percepción generalizada de que hay escasez de oxígeno en casi todas las regiones del país”.

En Sudáfrica, el rastreador estima que el país necesita 100.000 cilindros adicionales al día.

El ministro de Salud, Zweli Mkhize, dijo que el gobierno estaba haciendo “todo lo posible para asegurarse de que haya oxígeno disponible” y ordenó a los fabricantes de oxígeno, cuyos principales clientes son normalmente grupos mineros, que prioricen las necesidades médicas.

¿De dónde proviene el oxígeno médico?

Un trabajador desinfecta cilindros de oxígeno en El Cairo, Egipto.

EPA
Solo una proporción pequeña del oxígeno que se produce el mundo se destina a fines médicos.

Según PATH, el oxígeno médico representa solo el 5-10% de la producción mundial de oxígeno. El resto se utiliza en diversas industrias, como la minera, química y farmacéutica.

Se produce en grandes cantidades en las plantas y se entrega a los hospitales de dos formas: a granel en tanques de líquido o como gas presurizado en cilindros que contienen volúmenes más pequeños.

El oxígeno líquido es la mejor y más barata tecnología disponible, pero requiere que los hospitales tengan la infraestructura adecuada para canalizar el oxígeno al lado de la cama del paciente. Esto es común en países desarrollados como Estados Unidos y Europa.

Los cilindros no requieren tuberías y se pueden entregar a clínicas sin una infraestructura sofisticada. Sin embargo, su distribución a menor escala significa que son menos rentables, además de ser engorrosos de transportar y manipular, lo que también conlleva un mayor riesgo de contaminación cruzada.

“Algunos países dependen casi por completo del envío de oxígeno a los hospitales, que son transportados en cilindros por terrenos accidentados y largas distancias”, explica el profesor Mike English, que codirige la Unidad de Servicios de Salud del Programa de Investigación del KEMRI-Wellcome Trust en Nairobi y los Sistemas de Colaboración en Salud de la Universidad de Oxford, en Reino Unido.

“Este es un gran problema y las cantidades necesarias son casi imposibles de proporcionar”.

Según English, la distribución de oxígeno ya era un problema en África antes de la pandemia.

“Antes de la covid, había muchas ocasiones en las que incluso en los hospitales adecuados, un niño enfermo, un recién nacido enfermo o cualquier persona en una situación de emergencia, podía no haber recibido el oxígeno que necesitaban”, explica.

“La covid ha hecho que este problema sea más visible porque ahora también afecta a los adultos”.

Opción tardía

Máquina concentradora de oxígeno utilizada en Nueva Delhi, India.

Getty Images
El oxígeno se puede suministrar a través de una variedad de formas, una de ellas es a través de máquinas que lo filtran del aire, llamadas concentradores.

El oxígeno ha sido considerado un medicamento esencial por la OMS desde 2017.

Pero Smith dice que ha sido tratado hasta el momento como “algo en lo que se piensa después”.

Para ella, se trata “verdaderamente de un problema de los sistemas de salud” en el que se necesitan varios “componentes” a un tiempo para mejorar la situación.

Todos los expertos consultados por la BBC remarcaron el mismo punto, incluyendo en su análisis la necesidad de equipos, entrenamiento y soluciones a largo plazo.

Los hospitales, por ejemplo, podrían construir sus propias plantas de oxígeno para producir un suministro regular.

Pero son costosas, necesitan electricidad confiable y requieren una experiencia considerable e ingenieros calificados para mantenerlos, lo que no siempre es posible, dice English.

“Como cada ‘solución aparentemente fácil’, las plantas de oxígeno requieren partes mucho más amplias del sistema de salud para ser funcionales”, agrega.

Grycian Mussa en el Hospital in central de Lilongwe

UNICEF Malawi/2020/Govati Nyirenda
Grycian Mussa opera una de las plantas de oxígeno en Malawi, establecida con la ayuda de Unicef y UK Aid.

En Malawi, hay tres plantas de este tipo: en el Hospital Central Queen Elizabeth de Blantyre, el Hospital Nkhata Bay y el Hospital Central Kamuzu en Lilongwe.

Para construirlos, el país necesitaba traer equipos y conocimientos técnicos de Sudáfrica, dice Grycian Mussa, principal ingeniero médico del hospital.

Con el confinamiento se produjo una crisis porque todo venía de Sudáfrica y Sudáfrica estaba en cuarentena y Malawi estaba en cuarentena”, explica.

“Creo que es hora de que los países africanos capacitemos a técnicos locales en nuestros países y veamos cómo podemos sostenernos a nosotros mismos. De lo contrario, siempre dependeremos de la ayuda de otros países en medio de las crisis”.

La necesidad de entrenamiento fue puesta en evidencia anteriormente en Nigeria por la “mesa de trabajo sobre oxígeno”, establecida con la ayuda de organizaciones sin fines de lucro y otras agencias para brindar asesoramiento sobre el suministro y el uso de oxígeno, dice Isah.

“Incluso si tienes todos los sistemas de oxígeno del mundo, si no capacitas a las personas sobre cómo detectar niveles bajos de oxígeno en la sangre, realmente estarás perdiendo el tiempo”, añade.

Un oxímetro controla los niveles de oxigenación en la sangre de un bebé en Francia.

Getty Images
“El oxígeno es útil en muchos casos, desde para el bebé más pequeño que necesita oxígeno hasta alguien con enfermedad pulmonar crónica avanzada en poblaciones de edad avanzada”, dice la Greenslade.

Los oxímetros, que se colocan en el dedo para medir los niveles de oxígeno en la sangre, son una forma asequible de controlar a los pacientes si las personas están capacitadas para usarlos. Pero aún queda el problema del suministro.

“Incluso estos, que deberían ser más fáciles de poner a disposición a gran escala, no suelen estar disponibles en los países de bajos y medianos ingresos de África. Proporcionarlos también es algo que recién está empezando a suceder”, dice English.

“Necesitamos ver el suministro de oxígeno como un desafío para todo el sistema y abordar todos los elementos juntos”.

Otras soluciones a corto plazo incluyen el uso de concentradores de oxígeno, una máquina que filtra el aire y lo convierte en oxígeno de grado médico.

La OMS ha distribuido unos 16.000 a nivel mundial durante la pandemia, pero advirtió que “no son suficientes para los pacientes con enfermedades críticas que necesitarán más flujo de oxígeno”.

Mujer con un oxímetro en el dedo en Nigeria.

Reuters
Los oxímetros son una forma barata y efectiva para medir las necesidades de oxígenos, dicen expertos en salud.

Incluso antes de la pandemia, agencias multilaterales como Unicef ​​habían estado distribuyendo concentradores de oxígeno e invirtiendo en plantas de oxígeno en hospitales en el mundo en desarrollo para combatir enfermedades como la neumonía, el “asesino silencioso” que se estima que mata a 800.000 niños cada año.

Ahora existe la preocupación, respaldada por organizaciones como Save the Children y expertos como el profesor English, de que la demanda adicional por la covid-19 de suministros de oxígeno pueda tener un efecto en cadena para el tratamiento de otras enfermedades.

“El oxígeno es útil en muchos casos, desde para el bebé más pequeño que necesita oxígeno, hasta alguien con enfermedad pulmonar crónica avanzada en poblaciones de edad avanzada”, dice la Greenslade.

“La covid nos ha demostrado cuán esencial es en países donde no hay vacunas contra la ella, ni medicamentos. Si vives o mueres, depende a menudo de si consigues oxígeno o no”.

* Investigación adicional de Vinicius Lemos en Sao Paulo


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