‘Ella estaba en todas nuestras luchas’: yaquis lamentan el asesinato de Raquel Padilla en Sonora
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‘Ella estaba en todas nuestras luchas’: yaquis lamentan el asesinato de Raquel Padilla en Sonora

La investigadora y activista había acompañado la lucha de la tribu por defender su territorio y el agua de su río contra proyectos como el Acueducto Independencia.
Cuartoscuro
9 de noviembre, 2019
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Este jueves 7 de noviembre, cerca de las 4 de la tarde, Raquel Padilla fue apuñalada varias veces, presuntamente por su pareja sentimental, Juan Armado “N”. 

Su muerte deja tristeza y rabia. Pero también mucho miedo, en un estado donde solo en esta semana han sido asesinadas, en diferentes hechos, cinco mujeres adultas (tres de la familia LeBarón, de la que también asesinaron a nueve niños). 

“Hay muchas compañeras que no pudieron ni dormir. Muchas mujeres tienen temor, jóvenes sobre todo. Dicen que si esto le pasa a una mujer empoderada,  tan preparada, tan reconocida, pues qué nos pueden hacer al resto”, dice Silvia Núñez, representante en Sonora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF). 

La pasión de Raquel Padilla eran los yaquis. Conocía perfectamente su forma de vida y organización, su historia. Pero sobre todo conocía sus luchas. Había rescatado de entre libros, documentos y charlas con ellos, las misiones, la guerra, el exterminio, las deportaciones que sufrieron. 

Después lo compartía, su pasión para hacerlo era tal, que casi era irremediable no entrar al mundo de la tribu de la mano de ella. Fue a muchos a los que guió hacía allá, como a su amigo, el geógrafo Giovanni Velázquez. 

“Los mismos miembros de la tribu no la veían como una extranjera, como una yori, que solo iba a su territorio a sacar conocimiento para volverse una académica reconocida. Raquel hacía sus investigaciones para ellos mismos, para que conocieran su historia y la usaran para seguir sus luchas”, dice Velázquez.

Apenas la noche del 21 de octubre estuvo en Loma de Bácum, uno de los ocho pueblos Yaqui. Fue a contarles sobre cómo el gobierno y el Ejército se llevaban a los miembros de la tribu, por 1899, a trabajar a las haciendas de tabaco de Valle Nacional, en Oaxaca, como mano de obra, en uno más de los abusos que ha vivido este pueblo. 

A Raquel le dolían esas injusticias. “La deuda hacía el pueblo yaqui es inconmensurable”, solía decir y lo dejaba escrito en sus post en Facebook o en Twitter. 

Otro de sus amigos cercanos, el jesuita Conrado Zepeda, dice que para ella era fundamental demostrar las injusticias en su contra: cómo fueron segregados, sistemáticamente asesinados, llevados de Sonora hasta Yucatán para frenar su lucha como pueblos indígenas, y vincular eso con la actualidad. 

Tanto sabía Raquel de ellos, que hasta los mismos miembros de la tribu la buscaban cuando querían fundamentar en la historia de su pueblo alguna demanda, alguna lucha. 

“Cuando necesitábamos información, siempre recurríamos a ella, Raquel con gusto la buscaba y nos la enviaba, por correo o por Whatsapp, y así fundamentábamos muchas de nuestras acciones”, recuerda Anabela Carlón, abogada yaqui. 

Amor mutuo

Raquel Padilla era profesora investigadora en el Centro INAH Sonora. Nació en Hermosillo. Tenía 53 años. Era doctora en Etnología por la Facultad de Humanidades de la Universidad de Hamburgo. Estudió también al pueblo indígena mayo, pero su enamoramiento fue con los yaquis. 

Desde adolescente, dice Zepeda, estaba interesada en las culturas indígenas, en su forma de vida, en sus luchas. Muy en línea con eso, también le gustaba la antropología, por eso se fue a estudiar la licenciatura en Yucatán. 

Allá, cuenta Giovanni Velázquez, encontró a los descendientes de los yaquis que desplazaron a la península (desde 1802) para desarraigarlos de su tierra y parar sus luchas por defender el territorio. Ahí se encontró con el rastro de esa injusticia y empezó su enamoramiento con la tribu. 

Ella no solo los conocía muy bien, entendía su mundo, compartía su idea de que la tierra no se vende, y de que el desarrollo no son megaproyectos ni más empresas ni más dinero. 

Comprendía que para los yaquis vale más su territorio, su pueblo, su forma de vida y con ellos defendía esa posición. “En todas nuestras luchas recientes, ahí estaba haciendo la defensa, ya sea con documentos, con activismo, organizando, pero siempre dispuesta a apoyarnos”, dice Carlón. 

Raquel estuvo en las luchas recientes contra proyectos como el Acueducto Independencia y contra el gasoducto de la empresa IEnova

Padilla también compartía con los yaquis las fiestas. Era una mujer muy bienvenida y apreciada por la tribu. “Venía mucho a las comunidades, a las fiestas grandes, era madrina de quinceañeras, de bautizos. La invitaban y ella siempre gustosa estaba por acá”, cuenta la abogada. 

La pareja sentimental de la investigadora, presunto responsable del asesinato, era miembro de la tribu yaqui. Zepeda dice que le sorprendió que lo señalaran. “No tenía noticia de que fuera violento o de que Raquel viviera agresiones”. 

Sin embargo, la representante en Sonora del OCNF, Silvia Núñez, señala que han estado documentando el caso y recabando testimonios de los vecinos. “Tenemos información de que Raquel había terminado con esta persona ya, pero apenas hace un par de días habían reanudado la relación. Esto es algo que es un patrón, hay muchos casos de feminicidio en los que el agresor al sentir que puede perder a la víctima, la asesina”. 

Núñez relata que los testimonios de los vecinos refieren que Raquel Padilla llegó a una de las dos casas que tenía en Sonora, en la comunidad de El Sauz, en el municipio de Ures, acompañada por uno de sus hijos. Al parecer no pretendía tardarse, porque le pidió esperar en el automóvil. Adentro de la casa estaba su pareja sentimental. 

“El niño escuchó un grito de su madre y entró a la vivienda. Encontró al sujeto apuñalando a Raquel. Se escondió en el baño y luego logró correr hacia la casa de una vecina. Mientras el presunto homicida al parecer trato de suicidarse, ahora está en el hospital”.    

La vocera de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJE) confirmó que el caso se investiga como feminicidio y que el presunto responsable, la pareja sentimental de la víctima, ya está detenido. “Se están procesando los datos de prueba y formalizando las entrevistas al testigo, en la medida que avance la investigación se irá informando”. 

Conrado Zepeda, escribió la anoche del jueves 7 en su Facebook: “Hoy me voy a dormir con un hoyo en el corazón… descansa en paz, Raquela, me rehuso a creer que la violencia, el machismo, la antidemocracia, la desesperanza, la muerte, la ingobernabilidad, el desamor…tengan la última palabra”.

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“Mi novio murió por culpa de teorías conspirativas sobre el cáncer”

La desinformación en internet puede ser peligrosa. Aimee cree que en el caso de su novio Sean llegó a ser mortal. Aquí cuenta cómo ambos terminaron atrapados en un mundo de terapias alternativas contra el cáncer con un triste final.
BBC THREE
28 de julio, 2020
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Aimee, de 23 años, conoció a su novio Sean en una organización juvenil en Liverpool, Inglaterra. Le gustaba mucho cantar y acababa de unirse al coro.

“Solíamos hacer juntos pequeños conciertos con mi coro y la banda de música de Sean”, dice ella. “Nos lo pasábamos en grande, así fue como lo conocí: a través de la música”.

Aimee describe a Sea como la persona más divertida que ha conocido nunca: “Él era el alma de la fiesta. Le encantaba estar en el escenario y tocar su guitarra. Era conocido en Liverpool por su banda. Siempre feliz y amable”.

Aimee solo llevaba unos meses saliendo con Sean cuando a él le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin por segunda vez. Ella sabía que Sean había tenido cáncer a los 17 años y que había estado meses con quimioterapia, pero aún así fue chocante cuando se lo volvieron a diagnosticar.

En ese momento, los médicos que trataban a Sean le dijeron que tenía al menos el 50% de posibilidades de sobrevivir a largo plazo si se sometía a quimioterapia. Pero tras leer mucho en internet, Sean creyó que podría curarse del cáncer haciendo una desintoxicación y cambiando su estilo de vida, evitando así los agotadores efectos secundarios que recordaba de la quimioterapia.

Sean

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Sean tocaba en una banda de música. Aimee lo recuerda como la persona más divertida que llegó a conocer.

Sean también confió en “escáneres termográficos” (imágenes que muestran mapas de calor del cuerpo). Los tomó como una garantía de que los tratamientos alternativos estaban funcionando, aunque el sistema de salud británico (NHS) advierte de que no existen evidencias de que la termografía sea una manera efectiva de detectar o controlar el cáncer.

Aimee dice que para ella los escáneres, que se promocionaban como “libres de radiación”, le estaban dando una falsa esperanza: “Me tranquilizaron un poco, así que hasta que no ingresó en el hospital yo pensaba que estaban funcionando”.

Por desgracia, ambos se equivocaron. El autotratamiento de Sean no funcionó, y en enero de 2018 fue trasladado de urgencia al hospital.

Estaba muy, muy enfermo, visiblemente enfermo. Pero como yo había estado junto a él tanto tiempo no podía verlo. Una amiga me dijo: ‘Aimee, Sean no tiene muy buen aspecto'”.

“Yo solía responder cosas como, ‘¡oh! es la reacción de Herxheimer’, lo cual significa que vas a peor antes de ir a mejor. Eso es lo que se decía en muchos foros de medicina alternativa”.

“Hasta que no llegamos al hospital y nos dijeron, ‘a lo largo de este año, cuando pensaban que se estaba reduciendo, en realidad estaba creciendo’, no me di cuenta de que no había funcionado”.

Los médicos encontraron un tumor del tamaño de un pomelo en el estómago de Sean y otros tres más por su cuerpo. Sean murió en enero de 2019. Tenía 23 años.

"Yo no lo apoyaba ni su madre tampoco, pero poco a poco nos absorbimos por completo en ese mundo de terapias alternativas".", Source: , Source description: , Image:

“Los memes eran una fuente de ideas para tratamientos”

Poco después de que a Sean le dijeran que su cáncer había regresado, decidió rechazar la quimioterapia. Él y su novia comenzaron a ver incontables videos de YouTube y documentales, y a escuchar conferencias.

Aimee dijo que ella y Sean se sumergieron en foros y comunidades de internet dedicadas a “curar el cáncer de forma natural”.

“Al principio yo pensaba: ‘¿Cómo te vas a curar tu propio cáncer?’ Me impactó tanto que le dije: ‘La verdad es que no creo que debas hacer esto'”.

“Yo no lo apoyaba ni tampoco su madre, pero poco a poco nos absorbimos por completo en este mundo”.

Sean se hizo vegano, probó el aceite de cannabis y comenzó a hacerse enemas de café para tratar de curarse a sí mismo. Empezó a documentar su experiencia en Facebook Lives y obtuvo un gran número de seguidores.

“Hablábamos entre nosotros sobre teorías de la conspiración, discutíamos sobre ellas y consolidábamos nuestras creencias”, agrega Aimee.

Memes sin referencias sobre su origen compartidos en la comunidad online se convirtieron en fuente de ideas para tratamientos, reforzando sus puntos de vista.

Meme sobre la industria farmacéutica

INSTAGRAM
“La industria farmacéutica no crea curas; crea CLIENTES”, se lee en este meme.

“Creo que la gente no se daba cuenta del papel tan importante que jugaron los memes y ese tipo de cosas; verlos sin pensar en la pantalla del celular nos hacía reforzar de cierta manera lo que pensábamos día tras día”.

Por ejemplo: “Las cerezas neutralizan la acidez en el cuerpo y matan células cancerígenas”, se lee en una publicación de Instagram.

En cuanto a por qué se creían información de internet no respaldada científicamente, Aimee dice que era “en parte porque queríamos tener esa esperanza”.

“De cierta manera nos estábamos agarrando a ello. Era tan convincente la forma en la que estaba escrito y cómo hablaban de ello personas carismáticas… Eran muy buenos y simplemente parecía verdad“.

“Me sentí traicionada por ese mundo de terapias alternativas”

Aimee dice que siente mucha rabia por los dos años en los que su novio pudo haber recibido tratamiento en el hospital y no lo hizo.

“Lamentaba la vida que podríamos haber tenido juntos, pero también trataba de ser fuerte por él y de no mostrar que me sentía triste”.

“El mundo de las terapias alternativas se aprovecha de las personas cuando están en su punto más vulnerable“.

“Me sentí tan traicionada por ese mundo… Cuando me di cuenta por primera vez de que había sido radicalizada, fue como una crisis de identidad. No podía creer lo que acababa de ocurrir”.

Meme sobre cómo acabar con el cáncer

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“Mata de hambre al cáncer”, se lee en esta infografía. En los gráficos se recomienda no comer carne procesada, ni azúcar, ni edulcorante, ni lácteos, ni organismos genéticamente modificados, ni aceites hidrogenados.

No fue hasta que Sean no se estaba muriendo que Aimee no pensó que las terapias alternativas no curarían su cáncer.

“No le vi durante un mes -a petición de él- porque él se sentía un poco abatido y le avergonzaba lo débil que estaba y no quería que lo viéramos así. Obviamente, a mí no me importaba. Pero recuerdo ir a verle y cómo me impactaba”.

Ella rememora cómo se sentaba junto a Sean cuando él estaba en cuidados paliativos: “Tenía una cama de hospital en casa, yo le agarraba la mano y trataba de hablar sobre cualquier cosa para distraer su mente”.

“Él siempre solía pedirme que le diera masajes porque estaba muy muy dolorido. Y yo bromeaba preguntándole cuándo me iba a dar masajes él a mí”.

En julio del año pasado, seis meses después de la muerte de Sean, Aimee escribió un mensaje privado en Instagram: “Mis opiniones sobre los tratamientos alternativos contra el cáncer han cambiado, creo que le costaron la vida a Sean“.

Aimee y su novio Sean

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Sean murió con tan solo 23 años.

Layla, una amiga de la universidad de Aimee, recuerda haber seguido la experiencia de Sean a través de internet y le escribió para averiguar más sobre tratamientos alternativos contra el cáncer.

Ahora que ha hecho un documental para BBC Three sobre Sean, dice: “Parece que todo el mundo en Liverpool estaba siguiendo la historia de Sean. Siempre era algo positivo, el periódico local publicó un artículo diciendo que había superado su pronóstico”.

“Pero de repente Sean desactivó todas sus cuentas en redes sociales y solo hubo silencio”.

Layla recuerda pensar que un día, como periodista, le gustaría compartir la historia de Sean: “Pensé que el mundo sabría que puede que logres curarte sin el método convencional, pero la trágica realidad es que esa no fue la historia que aquí se contó, y cuando el propio Sean se dio cuenta ya era demasiado tarde“.

Aimee quiere advertir a otros sobre los peligros de la desinformación, especialmente para quienes han sido diagnosticados recientemente con cáncer.

“Solo quiero que la gente realmente piense en la historia de Sean . Este es el documental que Sean hubiera necesitado ver hace dos años”.

Es demasiado tarde para Sean, pero Aimee cree que el gobierno podría evitar que otros pierdan a sus seres queridos de la misma manera.

“Hay que hacer algo sobre las terapias alternativas y la información falsa en internet porque es muy peligroso”.

Lee el artículo original en inglés en BBC Three


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https://www.youtube.com/watch?v=Sgamt2D5CMs

https://www.youtube.com/watch?v=OPBtbIkRIUc

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