Feliz y contaminada Navidad: se activa fase 1 de contingencia ambiental
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Feliz y contaminada Navidad: se activa fase 1 de contingencia ambiental

De acuerdo con la Comisión Ambiental de la Megalópolis, durante la madrugada se incrementaron los niveles de contaminación tras la quema de juegos pirotécnicos, y otros materiales, así como fogatas.
Cuartoscuro
25 de diciembre, 2019
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Debido a que este miércoles de Navidad es muy mala la calidad del aire en gran parte del Valle de México, con un nivel máximo de 155 puntos de contaminantes, la Comisión Ambiental de la Megalópolis (Came) activó la Fase 1 de contingencia por partículas suspendidas.

En su reporte de las 11 de la mañana, informó que el Valle de México registra muy mala calidad del aire, con 155 puntos de PM2.5 en Nezahualcóyotl, y la Ciudad de México tiene su mayor índice en Iztapalapa con 115 puntos.

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La Secretaría del Medio Ambiente del Estado de México informó que se activaron las acciones de contingencia ambiental Fase II.

De acuerdo con la Comisión Ambiental de la Megalópolis durante la noche del día 24 de diciembre y la madrugada del día 25 de diciembre se presentaron emisiones extraordinarias generadas principalmente por la quema de juegos pirotécnicos, fogatas y quemas de otros materiales que incrementaron los niveles de contaminación por PM2.5 en toda la Zona Noreste del Valle de México.

Humo, polen y hasta piel muerta; las partículas contaminantes que a diario respiramos en la CDMX

“Lo anterior, junto con la presencia de una inversión térmica de superficie y de un sistema de alta presión que afecta al centro del país desde hace varios días, dificultaron la dispersión de contaminantes”, detalló en un comunicado.

Hasta las 11:00 horas el nivel de contaminación en el Valle de México alcanzó los 155 puntos de partículas PM2.5, y el Simat indicó que se espera que en las próximas horas, las concentraciones de ese contaminante sigan incrementándose.

“Estamos en fase preventiva del índice PM2_5. Evita hacer actividades cívicas, culturales y de recreo, así como hacer ejercicio al aire libre entre las 13:00 y 19:00 horas”, detalló el Sistema de Monitoreo Atmosférico.

Entre las las medidas y recomendaciones mientras se mantengan estos altos índice contaminantes se encuentra prohibir la quema de materiales y residuos, intensificar la vigilancia y el combate de incendios en zonas agrícolas y forestales, y exhortar a productores de ladrillo, cerámica y fundición en hornos artesanales que deberá reprogramar la cocción de sus productos.

Para reducir la generación y exposición a partículas cuando se está en interiores, se recomienda no prender velas ni quemar leña, carbón u otros materiales.

Se recomienda no fumar, en especial en espacios cerrados, y reducir el uso del vehículo particular, compartir el auto y utilizar el servicio de transporte público.

Al medir la contaminación del aire se habla de partículas menores a 10 micrómetros (PM10) tan pequeñas que en el grosor de un cabello cabrían más de cinco partículas una tras otra y las menores a 2.5 micrómetros (PM2.5), de las cuales habría al menos 20 en el mismo cabello.

Durante esta época las condiciones meteorológicas reúnen bajas temperaturas, es decir, existe mayor frecuencia de inversiones térmicas y de frentes fríos, estas situaciones impiden la dispersión de contaminantes, generando un incremento en la concentración de partículas PM10 y PM 2.5, y con ello la posibilidad de presentarse una Contingencia Ambiental Atmosférica.

A lo anterior, se suman acciones y prácticas que llegan a ser nocivas para la salud y dañinas al medio ambiente, como el aumento en el uso vehicular, el uso de pirotecnia, la quema de llantas, residuos y pastizales, el incendio de fogatas

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Ante estas condiciones la recomendación es que niños, adultos mayores, personas con intensa actividad física o con enfermedades respiratorias y cardiovasculares, limiten los esfuerzos prolongados al aire libre.

Se recomienda a los deportistas sustituir las actividades de gran esfuerzo físico por otras de menor esfuerzo, reducir el tiempo de ejercicio y no ejercitarse cerca de vías de tránsito intenso.

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"El COVID no es una pandemia": científicos creen que es una sindemia (y qué significa)

El hecho de que la enfermedad se exacerba cuando interactúa con otras condiciones de salud que prevalecen en grupos desfavorecidos social y económicamente ha llevado a algunos científicos a pensar que estamos frente a una sindemia.
10 de octubre, 2020
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Con el correr de los meses, las medidas para evitar la propagación del covid-19 se han ido endureciendo o flexibilizando en distintas partes del mundo según el aumento o disminución de los casos.

Mientras que muchos países en Europa están volviendo a restringir actividades sociales y ordenando cuarentenas después de registrar un número récord de casos, Nueva Zelanda, por ejemplo, pasó a su nivel de alerta más bajo.

Sin embargo, esta estrategia para lidiar con el coronavirus es, en opinión de numerosos científicos, demasiado limitada para detener su avance.

“Todas nuestras intervenciones se han centrado en cortar las vías de transmisión viral, para controlar la propagación del patógeno”, escribió recientemente en un editorial Richard Horton, editor jefe de la prestigiosa revista científica The Lancet.

Pero la historia del covid-19 no es tan sencilla.

Por un lado, dice Horton, está el SARS-CoV-2 (el virus que provoca el covid-19) y por otro, una serie de enfermedades no transmisibles. Y estos dos elementos interactúan en un contexto social y ambiental caracterizado por una profunda inequidad social.

Bangladesh

Getty Images
El contagio es mucho mayor en comunidades empobrecidas que no pueden cumplir con las normas de higiene y distancia social.

Estas condiciones, argumenta Horton, exacerban el impacto de estas enfermedades y por ello debemos considerar al covid-19 no como una pandemia, sino como una sindemia.

No se trata de un simple cambio de terminología: entender la crisis de salud que estamos atravesando desde un marco conceptual más amplio abre el camino para buscar soluciones más adecuadas.

Uno más uno es más que dos

El término sindemia (un neologismo que combina sinergia y pandemia) no es nuevo.

Fue acuñado por el antropólogo médico estadounidense Merrill Singer en los años 90 para explicar una situación en la que “dos o más enfermedades interactúan de forma tal que causan un daño mayor que la mera suma de estas dos enfermedades”.

“El impacto de esta interacción está además facilitado por condiciones sociales y ambientales que juntan de alguna manera a estas dos enfermedades o hacen que la población sea más vulnerable a su impacto”, le explica Singer a BBC Mundo.

La interacción con el aspecto social es lo que hace que no se trate sencillamente de una comorbilidad.

Merrill Singer

Merrill Singer
Singer acuñó el término “sindemia” en los años 90.

El concepto surgió cuando el científico y sus colegas investigaban el uso de drogas en comunidades de bajos ingresos en EE.UU., hace más de dos décadas.

Descubrieron que muchos de quienes se inyectaban drogas sufrían de una cantidad de otras enfermedades (tuberculosis, enfermedades de transmisión sexual, entre otras), y los investigadores se empezaron a preguntar cómo éstas coexistían en el cuerpo, y concluyeron que, en algunos casos, la combinación amplificaba el daño.

En el caso del covid-19, “vemos cómo interactúa con una variedad de condiciones preexistentes (diabetes, cáncer, problemas cardíacos y muchos otros factores), y vemos un índice desproporcionado de resultados adversos en comunidades empobrecidas, de bajos ingresos y minorías étnicas“, explica Singer.

Y enfermedades como la diabetes o la obesidad —que son factores de riesgo para el covid-19— son más comunes en individuos de bajos recursos, añade en conversación con BBC Mundo Tiff-Annie Kenny, investigadora de la Universidad Laval, en Canadá, y quien trabaja en el Ártico con poblaciones afectadas por la inseguridad alimentaria, el cambio climático y condiciones de vivienda que dificultan cumplir con las recomendaciones sanitarias como lavarse las manos o mantener la distancia social.

¿Pero no es el este el caso de la mayoría de enfermedades? ¿No tienen la mayoría de las veces un impacto mayor en los grupos con menos acceso a salud, alimentación, educación e higiene? ¿No se potencian casi siempre cuando se combinan con otra o con una condición médica de base?

En cuanto a la interacción biológica, no es necesariamente siempre así, destaca el científico.

Cementerio en La Paz, Bolivia

Getty Images
La pandemia de covid-19 no se resuelve únicamente por la vía médica, creen los científicos que analizan la situación actual desde el marco conceptual de la sindemia.

“Hay evidencia creciente de que la influenza y el resfriado común son contrasindémicos. Es decir: la situación no empeora. Si una persona está infectada con los dos (virus), una (de las enfermedades) no se desarrolla”.

Y en cuanto al aspecto social, el elemento clave en el caso de una sindemia es que añade la interacción de las enfermedades.

Cambio de estrategia

Analizar la situación a través de la lente de la sindemia, dice Kenny, nos permite pasar de la aproximación de la epidemiología clásica sobre el riesgo de transmisión, a una visión de la persona en su contexto social.

Es una postura compartida por muchos científicos que creen que para frenar el avance y el impacto del coronavirus es crucial poner atención a las condiciones sociales que hacen que ciertos grupos sean más vulnerables a la enfermedad.

“Si realmente queremos acabar con esta pandemia cuyos efectos han sido devastadores en la gente, en la salud, en la economía, o con futuras pandemias de enfermedades infecciosas (hemos visto venir una detrás detrás de otra con cada vez mayor frecuencia: sida, ébola, SARS, zika y ahora covid-19), la lección es que tenemos que abordar las condiciones subyacentes que hacen posible una sindemia”, opina Singer.

“Tenemos que abordar los factores estructurales que hacen que a los pobres les resulte más difícil acceder a la salud o a una dieta adecuada”, agrega.

“El riesgo de no hacerlo es enfrentarnos con otra pandemia como la de covid-19 en el tiempo que tome que una enfermedad existente se escape del mundo animal y pase a los humanos, como ha sido el caso del ébola y el zika, y que continuará ocurriendo a medida que sigamos invadiendo el espacio de las especies salvajes, o a raíz del cambio climático y la deforestación”.

El editor de The Lancet Richard Horton es concluyente: “No importa cuán efectivo sea un tratamiento o cuán protectora una vacuna, la búsqueda de una solución para el covid-19 puramente biomédica fracasará”.

Y concluye: “A menos que los gobiernos diseñen políticas y programas para revertir disparidades profundas, nuestras sociedades nunca estarán verdaderamente seguras frente al covid-19”.


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