Sin becas, pero con ingenio: atletas con discapacidad hacen de todo para entrenar y llegar a Tokio 2020
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Foto: Elizabeth Cruz

Sin becas, pero con ingenio: atletas con discapacidad hacen de todo para entrenar y llegar a Tokio 2020

La Conade admitió que no hay presupuesto suficiente para apoyar económicamente a todos los deportistas con alguna discapacidad.
Foto: Elizabeth Cruz
15 de diciembre, 2019
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Cuatro años después de un accidente en el que perdió la pierna, Gustavo Estrada volvió a sentir “mariposas” en el estómago cuando se calzó la prótesis y dio sus primeros pasos sin la ayuda de las muletas.

“Caminé diez metros y me caí diez veces”, ríe el joven de un barrio de Iztapalapa, en la Ciudad de México.

Después de cada tropiezo, Gustavo narra que se levantó una y otra vez, hasta que las dos piernas, la de hueso y músculos, y la de titanio y amortiguadores, comenzaron a moverse a la misma velocidad con la que el corazón bombeaba sangre y el aire entraba y salía de su organismo por la fatiga del esfuerzo.

Fueron solo unos segundos, pero esta vez no era un sueño: Gustavo podía correr.

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“Corría y lloraba al mismo tiempo -recuerda aún con la emoción en sus ojos negros-. Nunca imaginé que lo volvería a hacer”.

Ese día, algo tan sencillo como sentir de nuevo el golpe del aire en la cara al movimiento orquestado de un par de piernas, despertó en Gustavo una pasión que desconocía hasta ese entonces: el atletismo.

Los movimientos torpes comenzaron pronto a tornarse ágiles y seguros. Y de los diez metros del primer día pasó a su primer kilómetro. Luego a los cinco, diez, 15, así hasta que, con mucho entrenamiento, alcanzó la primera meta: correr en competiciones estatales.

Ahora, dice mientras se ajusta el cabello en un moño que luce al estilo ‘samurai’ y completa unos estiramientos antes de iniciar su entrenamiento cotidiano en el Centro Nacional de Alto Rendimiento (CNAR), en la mente tiene fijo otro sueño: escalar de nivel y representar a México en unos Juegos Paralímpicos.

Aunque la historia no es tan bonita como se lee. Gustavo ya participó en competiciones nacionales, pero no tiene más apoyo que la ayuda de la empresa que, de manera altruista, le donó la costosa prótesis de titanio -que se asemeja a la que popularizó el exatleta paralímpico sudafricano Oscar Pistorius-, y la guía de Emmanuel Badillo, su entrenador. Todo lo demás, es decir, el equipamiento, el calzado, la alimentación, el transporte en combis a los entrenamientos, los viajes a las competiciones, y un largo etcétera, corre por su cuenta.

Por ello, el joven alterna los entrenamientos diarios con su trabajo en un taller mecánico, que complementa a su vez con la venta de paletas a bordo de los microbuses que circulan por su barrio en Iztapalapa, donde esquiva los asaltos en una de las demarcaciones más violentas de la capital mexicana.

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“He buscado apoyos para seguir compitiendo, pero no abren las puertas”, lamenta Gustavo, quien asegura que vendió algunas pertenencias para conseguir dinero.

“Me dicen que en el Gobierno no hay presupuesto -añade el joven, que mete ambas manos en los bolsillos de la sudadera gris que viste, y a continuación explica que también pidió apoyos que no llegan a las autoridades de su alcaldía, en Iztapalapa.

“Tras el accidente, pude quedarme en el piso y dejarme ir -reflexiona con la mirada fija en la pierna de titanio-. Pero algo tan doloroso me cambió la vida para bien. Ahora, gracias el atletismo estoy saliendo adelante. Por eso no me importa si me dicen que no hay apoyos. Seguiré entrenando hasta que llegue mi oportunidad”.

Foto: Elizabeth Cruz

No hay dinero ni para pagar la factura de la luz

Cuando a Gustavo le dijeron que no había dinero no le estaban mintiendo. La propia directora de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), la exatleta y medallista olímpica Ana Gabriela Guevara, dijo públicamente en julio de este año que la Comisión estaba en “números rojos” y que no tenía fondos ni para pagar servicios tan básicos como la factura de la luz.

La situación límite, dijo Guevara, se debió a dos factores: uno, a que en 2019 hubo una reducción de presupuesto, por lo que se tuvieron que ajustar gastos y reducir personal. Y dos, a la corrupción de gobiernos pasados.

“Los atletas iban a la dirección (de la Conade), tocaban la puerta, y se les daba lo que pedían. Había una discreción brutal para boletos, campamentos, acompañantes, y era un gasto excesivo. Hoy no lo tenemos y nos obliga a ajustarnos”, subrayó Guevara.

Antes incluso, en junio de este año, la Conade ya había advertido que estaba haciendo una “reestructuración” en el procedimiento de asignación de becas debido a que detectó inconsistencias de deportistas que ya no están activos o que no cumplían con los resultados que la normatividad indica, “y que aún así siguieron recibiendo el apoyo, sin un sustento técnico que lo respalde”.

Por ello, se ajustó la entrega de becas y también el monto, que se vio reducido a dos mil pesos mensuales, lo cual, en palabras de la propia Guevara ante la prensa, fue entendido y aceptado por algunos deportistas, mientras otros se dedicaron a “hacer su berrinche” en los medios.

Poco después, en septiembre, el Gobierno Federal trató de paliar el impacto de los recortes con una medida llamativa: invirtió parte del dinero que obtuvo de las subastas de inmuebles que pertenecían al crimen organizado en premiar a los atletas que ganaron medallas en los Juegos Parapanamericanos de Lima, en Perú.

En total, el presidente Andrés Manuel López Obrador repartió 100 millones de pesos en becas y estímulos para 184 atletas y 46 entrenadores.

Ahora, una vez superada la crisis por los recortes de este año, la Conade tendrá por primera vez en siete años un aumento de recursos: la Cámara de Diputados le aprobó 2 mil 783 millones de pesos para el próximo 2020, hasta mil millones de pesos más que este 2019, aunque este aumento también puede estar condicionado por los próximos Juegos Olímpicos que se diputan en Tokio el próximo verano.

Aún así, a pesar del aumento del presupuesto, y de las becas del presidente, muchos atletas tienen que seguir recurriendo al ingenio para generar los recursos que les permitan entrenar y llegar a competiciones internacionales.

Atleta con down vende pulseras para seguir entrenando

Todos los domingos, Kevin Macías, un atleta de alto rendimiento con síndrome de down, se calza unos tenis y se pone una gorra de los Raiders de Oackland, para subirse con su abuela a una combi en el Estado de México y viajar hora y media hasta Reforma.

Allí, en la estación del metrobús Chapultepec, junto a la Torre Mayor, improvisan un puesto de pulseritas y bolsas con chocolates sobre una banca.

Al llegar, Kevin sale disparado al encuentro de quienes pasean por Reforma para mostrarles su cartulina amarilla, en la que explica que, si compran sus productos, lo apoyan para seguir con su sueño de ser atleta.

“Estoy tan orgullosa de él…”.

Dolores García, abuela de Kevin, suspira con una sonrisa maternal mientras prepara las bolsitas con chocolates que su nieto, en su afán por repartirlas rápidamente, a veces las regala al público.

“Me da orgullo todo lo que ha logrado -añade la mujer-, y las ganas que le pone para seguir con su ilusión de ser atleta en un mundo con tanta discriminación”.

Lee: Detectan irregularidades en compras y gastos de la Conade

Kevin empezó a hacer deporte a los ocho años, cuando un doctor le advirtió que tenía sobrepeso. Disciplinado, el muchacho le pidió a su abuela que lo inscribiera de inmediato en un curso de natación, pero, una vez inscrito y con el bañador y el gorro listo, los instructores le dijeron que no podían recibirlo.

Probaron entonces con el karate, pero la respuesta negativa fue la misma. Así hasta que, luego de recorrer la Ciudad de México en busca de alternativas, Dolores encontró la oportunidad en la alcaldía Azcapotzalco, donde invitaron a Kevin a entrenar y a participar en carreras locales de atletismo.

Tras ganar las primeras medallas -que luce ante la cámara con una sonrisa pícara-, Kevin pasó al equipo de Emmanuel Badillo, un entrenador con años de experiencia en el trabajo con atletas especiales a los que ha llevado a competiciones internacionales, como Cinthya De Anda, que ganó para México la presea de bronce en los Parapanamericanos de Lima en la prueba de 400 metros de atletismo, y Alejandra Eloisa Mosquera, campeona mundial Down de atletismo.

Aunque Kevin no puede asistir a los Juegos de Tokio, porque no hay categorías para los deportistas Down, su reto es participar en otros eventos de talla internacional, como el Trisome Games, el equivalente a las olimpiadas Down que tendrá lugar el próximo año en Antalya, Turquía.

Pero, el dinero no alcanza. Y por eso, tiene que seguir vendiendo pulseras.

“Conade nos apoya muy poco. Lo único que recibimos son las instalaciones del Centro Nacional de Alto Rendimiento. Pero, no hay apoyos para la alimentación que debería tener un deportista de alto rendimiento”, lamenta Dolores.

“Además, hay muchas competencias para las que no hay ninguna ayuda. Somos las mamás las que tenemos que cubrir todos los gastos de inscripción a los eventos, los uniformes deportivos, el transporte, los viáticos, todo”, cuenta.

Foto: Elizabeth Cruz

“No hay suficiente presupuesto”

En entrevista con Animal Político, la Conade admitió que no hay presupuesto suficiente para apoyar económicamente a todos los deportistas con alguna discapacidad. Por ello, tienen que priorizar las becas entre los deportistas que son preseleccionados nacionales, y que ya obtuvieron ciertos niveles de resultados en competiciones como los Parapanamericanos de Lima, o el campeonato mundial Down de atletismo, que se celebró este año en Morelia, Michoacán.

No obstante, María Trinidad González, secretaria técnica de la dirección general de la Conade, subrayó que los deportistas que aún no son preseleccionados y que están entrenando para llegar a ese nivel, como Gustavo y Kevin, tienen otro tipo de apoyos, aunque no sean becas económicas.

Por ejemplo, apuntó la funcionaria, se les da acceso a las instalaciones del Centro Paralímpico Mexicano (Cepamex), que está equipado con gimnasio, canchas multiusos, un campamento de lanzamiento y tiro con arco, y una alberca semiolímpica, y se les permite el uso diario de la pista de atletismo del Centro Nacional de Alto Rendimiento. Además, se les otorga un seguro de gastos médicos y medicinas básicas, y un entrenador. Todo gratis.

“No cerramos las puertas a ningún deportista, aunque sí es cierto que tendrán que hacer un esfuerzo extra porque todavía son atletas en desarrollo”, dijo González, quien explicó que esos deportistas irán obteniendo más beneficios del Estado en la medida que vayan escalando sus resultados. Mientras tanto, los apoyos económicos tienen que priorizarse porque el presupuesto “es limitado”, insistió.

“Tenemos que priorizar. Y sabemos que esto es algo muy complicado porque todos son grandes deportistas y todos requieren de los apoyos. Pero lo cierto es que no hay recursos suficientes y por eso estamos tratando de repartirlos a partir de criterios de rendimiento deportivo”.

Esta tarea de priorizar planteó González, también ha implicado que durante la nueva gestión de Ana Gabriela Guevara se haya tenido que “reestructurar” las becas y las ayudas para evitar duplicidades -había deportistas que recibían becas de su estado y también de la Federación-, lo cual también está generando muchas quejas.

“Estamos buscando alternativas para que más gente tenga apoyo, aunque sea poco dinero. Por eso, la idea es quitar la duplicidad que encontramos cuando llegamos y tratar de poner como requisitos que, si ya alguien ya tiene una beca estatal, entonces deje el espacio para otro deportista que no la tiene”.

Entrenadores que no cobran

En el estacionamiento del Centro Nacional de Alto Rendimiento, en la colonia Granjas México de Azcapotzalco, junto al circuito de Fórmula 1, un grupo de diez mujeres esperan a que termine el entrenamiento vespertino de sus hijos.

Está oscureciendo y muchas de ellas platican entre sí con signos visibles de cansancio en los rostros. Hay bostezos tras una larga jornada, una más, que empezó a las siete de la mañana, cuando sus hijos e hijas arrancan el día para desayunar y acto seguido ya empiezan a prepararse para la jornada de entrenamientos.

Merle Durán, madre de Carlos Aarón Valencia Durán, un atleta con discapacidad intelectual dice que la carrera hacia el alto rendimiento deportivo es agotadora no solo para los atletas, sino también para las madres que, como ella, los acompañan a diario y los traen desde el Estado de México, Puebla o Querétaro, debido a que el único Centro Paralímpico Mexicano de alto rendimiento que existe en el país es el de la capital.

“Los pocos apoyos que nos dan son muy recortados. Nada es suficiente, porque a un chico convencional le dan un apoyo y se mueve solo, no necesita a su mamá, papá, o algún familiar. En nuestro caso, la necesidad es mayor porque siempre tenemos que andar con nuestros chicos y se dobla el costo”, plantea Merle.

En cuanto a lo señalado por la Conade, sobre priorizar las becas entre quienes vayan obteniendo buenos resultados en competiciones, la madre de Carlos critica que están en mitad de un ciclo sin sentido, puesto que, si los atletas no reciben el apoyo gubernamental, difícilmente podrán dar el salto hacia las competiciones de alto rendimiento que, a su vez, les darían el acceso a las becas.

Por su parte, el entrenador Emmanuel Badillo admite que el Gobierno Federal está haciendo un esfuerzo por premiar y estimular a los deportistas que tuvieron buenos resultados en competiciones internacionales, como la reciente de Lima.

Sin embargo, en la misma dirección que la señora Merle, matiza que hay muchos otros deportistas como Gustavo o el propio Kevin que, aunque ya tuvieron buenos resultados en competencias nacionales, se están quedando fuera de las ayudas, por lo que difícilmente podrán ir a eventos internacionales.

“Sí hay una atención de Conade, pero cuando ya se da un resultado. Sin embargo, para los atletas que vienen de abajo no hay tanto apoyo”, expone Badillo, que añade que la falta de apoyos no la sufren solo los atletas, sino también los entrenadores, aunque, en su caso, se trata de una fala de regularidad en el pago de su salario.

“El pago nunca es puntual. Te puedo decir que, de enero a la fecha, no he recibido ni un solo peso”, recalca el entrenador, aunque matiza esta es una situación añeja que viene arrastrando de gobierno anteriores.

“Trabajar así es muy difícil -hace hincapié-. Porque nos piden rendimiento con los chicos. Pero cómo quieren que rindamos si el salario no nos llega con regularidad”.

El sueño de Tokio

A unos metros de donde platica Emmanuel, en la explanada de acceso al Centro Nacional de Alto Rendimiento, Carlos Aarón Valencia, un atleta juvenil hace estiramientos ajeno a todas estas problemáticas y centrado en una sola preocupación: cómo mejorar sus tiempos en la pista.

Como muchos de sus compañeros, dice que su sueño es ir a los Juegos Paralímpicos de Tokio el próximo verano. Por ello, completa largas jornadas de entrenamientos en las que, asegura, su mayor lucha es contra sí mismo.

“Muchos días me pregunto: ‘¿Qué hago aquí? Estoy cansado y no veo resultados’”.

Pero ni la falta de becas, ni el desánimo tampoco pueden con él, asegura. Y su entrenador Emmanuel tiene mucho que ver con eso.

“Él me ayuda a superar esos momentos de bajón -cuenta Carlos con una sonrisa tímida-. Me dice que, aunque haya dificultades, sí puedo lograr mi meta. Y sé que lo puedo lograr, y por eso sigo entrenando. Para dejar huella y mañana decir: yo lo logré”.

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Género fluido: "Ahora sé quién soy"

Para algunas personas, la identidad y la expresión de género no son fijas, sino que pueden cambiar, incluso a diario.
27 de septiembre, 2022
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Carla Hernando, de 26 años, nunca sintió que encajara en un género en particular. Después, cuando la covid-19 se afianzó en marzo de 2020, tuvo mucho tiempo a solas para reflexionar sobre su identidad.

El trayecto continuó durante el mes del Orgullo en junio, cuando Hernando encontró un artículo y un documental sobre identidades de género no binarias, de la publicación Time Out Barcelona, que abrieron aún más su mente a las posibilidades que existen más allá del género binario de “mujer” u “hombre”.

“ está muy por detrás en términos de género”, cree Hernando, quien reside en Barcelona, y usa los pronombres “elles” y “ella”.

“No sabía lo que significaba no binario. Me he sentido completamente diferente toda mi vida“. Pero cuanta más educación recibió sobre el rango de posibilidades fuera del género binario de “mujer” u “hombre”, más sintió que se relacionaba con ello.

Esa experiencia fue la puerta de entrada a otro descubrimiento: el término “género fluido”. Hernando sintió que era una descripción aún más adecuada para su identidad de género.

“Un día me despierto y me siento más femenina, y tal vez quiera usar una blusa corta y ponerme aretes. Y luego hay momentos en los que pienso, ‘necesito mi faja (del pecho) para minimizar (la apariencia de mis senos)’, porque me siento así”, dicen.

La experiencia vivida de la fluidez de género (usar una faja un día y un atuendo más femenino al siguiente) es lo que finalmente ayudó a Hernando a descubrir que el término se aplicaba a ellos.

El concepto “fluidez de género” logra describir mejor la forma en la que algunas personas sienten que encajan fuera del género binario.

El término reconoce que el género no tiene que ser fijo y quita énfasis a la necesidad de alinearse con un género específico, un concepto del que cada vez más personas se alejan, a medida que proliferan las conversaciones sobre formas alternativas de expresar y experimentar el género.

La fluidez de género se ha vuelto aún más visible a medida que celebridades como Miley Cyrus, Ruby Rose y Cara Delevingne la abrazan ante el ojo público.

Persona de género fluido

Getty Images

El término es difícil de definir con precisión, ya que describe una gran variedad de personas y experiencias, dicen los expertos.

“Hay tantas formas de navegar por la fluidez de género como personas con fluidez de género”, dice Liz Powell, una psicóloga de fluidez de género en Filadelfia, que trabaja con muchos clientes de género fluido.

Pero en su base, explica, la fluidez de género permite que las personas adopten su identidad y expresión un día a la vez, en lugar de sentirse atadas a una única etiqueta de género general.

Para muchas personas que tienen género fluido, el descubrimiento del término ha sido liberador, ayudándoles a entenderse a sí mismos y la forma en que viven.

El género “no es un punto fijo”

El origen de la fluidez de género tiene sus raíces en la noción de fluidez sexual: la idea de que existen orientaciones sexuales más allá de heterosexuales, bisexuales u homosexuales, y pueden cambiar a lo largo de la vida de una persona.

“En muchos sentidos, nuestras definiciones de fluidez de género que usamos ahora están tomadas del lenguaje que nos ayudó a comprender la fluidez sexual”, dice Lisa Diamond, profesora de Psicología y Estudios de Género en la Universidad de Utah, EE.UU., quien comenzó a estudiar el tema en la década de 1990.

“Solíamos pensar que la gente venía en dos formas, heterosexuales y homosexuales… luego nos dimos cuenta de que hay algunas personas que sienten que no encajan en ninguna de las dos categorías“.

Eso dio origen al término bisexual, pero, como explica Diamond, tampoco funcionaba para todo el mundo.

“Otros dijeron: ‘Eso no me queda bien porque no tiendo a permanecer en una categoría de manera completamente consistente con el tiempo'”, señala Diamond.

“La fluidez sexual fue una forma de tratar de describir y explicar ese fenómeno de cambio, desarrollo, oscilación, crecimiento y sensibilidad a los contextos ambientales… Rápidamente descubrimos que el mismo problema se aplica al género”.

Portada de National Geographic

Twitter
El género está dando lugar a múltiples reflexiones.

Todas las personas con las que BBC Worklife habló para este artículo describieron la fluidez de género de maneras ligeramente diferentes, pero todas llegaron a la misma idea: que el género “no es un punto fijo”, como dice Powell, sino más bien flexible y capaz de cambiar dependiendo de varios factores, tanto dentro del yo interno de una persona como de su entorno externo.

Por ejemplo, ciertos entornos pueden dictar cómo se expresa una persona con fluidez de género, dice Erin Davis, profesora de Sociología en Cornell College en Iowa, EE.UU.

Tal vez un ambiente de trabajo tradicional pueda hacer que una persona con fluidez de género se presente más femenina o masculina para encajar con sus colegas, sugiere.

Al igual que Hernando, Powell se viste diferente según cómo se sienta en un determinado día o momento.

Al mismo tiempo, sin embargo, Powell dice que las normas sociales de género también influyen en cómo deciden vestirse para presentar mejor su identidad de género.

“Para mí personalmente, porque tengo un cuerpo muy curvilíneo… si uso ropa que sea femenina, la gente simplemente me verá como una mujer y no me sacará de la categoría de mujer”, explica Powell.

Para retratar mejor que no son simplemente una mujer, Powell tiende a vestirse con atuendos más masculinos, de modo que sea más probable que otros reconozcan su fluidez de género.

Sin embargo, Davos dice que es importante tener en cuenta que la expresión de género de alguien en un día determinado no necesariamente tiene que reflejar cómo percibe su propia identidad de género en general.

Por ejemplo, en los días en que Hernando se presenta exteriormente más femenina, no necesariamente se identifica con ser mujer.

Vivir como género fluido

Mucho antes de enterarse de la fluidez de género, Hernando, a quien se le asignó el sexo femenino al nacer, se sentía diferente de quienes se identificaban como hombre o mujer.

Incluso en la infancia, dicen, su madre recordó que Hernando “quería ser un niño”.

Sin embargo, a medida que Hernando crecía, se dieron cuenta de que su género no era tan simple como “querer ser un niño”.

Pero sin un nombre para describir cómo se sentían, se quedaron con la opción predeterminada: mujer.

“Sentía que supuestamente tenía que ser una mujer, pero tal vez eso significaba que era una mujer más masculina”, dicen. “Tampoco me sentía cómodo con eso, así que era una constante que no encajaba en ninguna parte”.

Ahora, Hernando siente “libertad” en “no darle forma al género”, dicen. Expresan esa libertad tanto en su forma de vestir como en su forma de relacionarse con los demás.

Hernando ha notado que hay menos suposiciones automáticas de que deba representar un cierto rol de género entre conocidos, y pueden comunicar mejor lo que quieren o necesitan.

En el pasado, por ejemplo, si un hombre cisgénero se dirigía a ellos como una “chica muy bonita”, Hernando dice que podrían haber seguido el juego e incluso tratar de actuar de manera más femenina.

Persona de género fluido

Getty Images

Hoy, Hernando responde a tales comentarios indicando su identidad de género y pronombres preferidos. Si la persona no respeta eso, es una bandera roja para Hernando y se mantienen alejados.

Pero también hay desafíos. Si bien sus padres finalmente aceptaron su identidad de género, Hernando todavía tuvo problemas para explicarle a su madre el concepto del uso de pronombres sin género. Y los amigos a veces hacen preguntas invasivas, como “¿Qué tipo de baño usas?”.

Además, todavía hay lugares donde Hernando no se sienten tan cómodos identificándose públicamente como género fluido.

Por ejemplo, muchos consultorios médicos aún requieren que los pacientes se identifiquen como “hombre o mujer” en los formularios de admisión. “Si voy al ginecólogo y quiero hablar con ella sobre , recibir este formulario me empieza a poner un poco ansiosa”, dice Hernando, “porque pienso, ¿entenderá lo que yo necesito decirle?”.

En general, sin embargo, Hernando dice que entenderse a sí mismos como una persona de género fluido ha sido una bendición.

“Como sé quién soy, puedo establecer límites muy claros cuando me relaciono con ciertas personas, límites que antes no ponía porque sentía que tenía que complacer a todos todo el tiempo para ser aceptada”, dice Hernando.

Por ejemplo, han podido ser más explícitos con los demás sobre lo que les resulta cómodo sexualmente. “He hecho del placer de este cuerpo una prioridad, sea cual sea el aspecto de ese placer”, dicen, una prioridad que ha facilitado encontrar parejas que muestren respeto por Hernando y los hagan sentir seguros.

Más jóvenes que expresan fluidez de género

Algunos datos indican que experiencias como la de Hernando pueden estar en aumento.

Según la investigación de Diamond de 2020, la cantidad de niños y adolescentes que reportan identidades o expresiones de género que difieren de lo que se les asignó al nacer está creciendo.

En un estudio de 2018 de más de 80.000 estudiantes de 9º y 11º grado en Minnesota, EE.UU., el 3% dijo que se veían a sí mismos como “transgénero, queer, género fluido o inseguros de su identidad de género”.

Símbolo transgénero en un semáforo

BBC
Los sentimientos sobre la identidad de género pueden surgir tan pronto como a la edad de 2 o 3 años.

En una encuesta de la revista Splinter de 2015 citada en el artículo de Diamond, en la que los investigadores encuestaron a más de 1.000 adultos jóvenes, más de la mitad de los milenials dijeron que “creían que el género existe en un espectro y no debería limitarse a categorías masculinas y femeninas”.

Sin embargo, Diamond cree que esto no indica que la fluidez de género sea un fenómeno nuevo.

“El aumento en las expresiones de fluidez de género no significa que esté ocurriendo una nueva experiencia en el mundo”, señala.

“Hay un nuevo vocabulario disponible para describir lo que ha estado sucediendo en el mundo”.

Ese vocabulario, sugiere, se ha difundido ampliamente a través de internet. “ les dio a las personas en sus sótanos que nunca habían oído hablar de transgénero o queer ni nada, desde Mozambique hasta Francia y Nebraska, de encontrar instantáneamente y sin costo financiero sus experiencias reflejadas en las voces de los demás”, dice.

“Eso era impensable para aquellos de nosotros que alcanzamos la mayoría de edad… en la era anterior a internet”.

Dado que Hernando dice que no han visto conversaciones extensas sobre la fluidez de género en Barcelona, y España en general, se han basado mucho en internet para obtener información.

En particular, han recurrido a las cuentas de redes sociales de personas no binarias o de género fluido en EE.UU. y Reino Unido, donde ven que estas conversaciones ocurren de manera más amplia y abierta.

“Parece que hay más conciencia sobre esto que aquí”, dicen, y agregan, sobre España, que “vamos por buen camino”.

A pesar de que sienten que aún queda trabajo por hacer, Hernando se encuentra en un lugar positivo, particularmente porque ya no sienten la necesidad de complacer a las personas que les asignan características de género, como quienes los llaman “chica bonita”.

Como dice Hernando, “algo realmente poderoso sucede cuando… ya no necesitas esa validación , porque estás realmente feliz con quien eres”.


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