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Foto: Elizabeth Cruz

Sin becas, pero con ingenio: atletas con discapacidad hacen de todo para entrenar y llegar a Tokio 2020

La Conade admitió que no hay presupuesto suficiente para apoyar económicamente a todos los deportistas con alguna discapacidad.
Foto: Elizabeth Cruz
15 de diciembre, 2019
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Cuatro años después de un accidente en el que perdió la pierna, Gustavo Estrada volvió a sentir “mariposas” en el estómago cuando se calzó la prótesis y dio sus primeros pasos sin la ayuda de las muletas.

“Caminé diez metros y me caí diez veces”, ríe el joven de un barrio de Iztapalapa, en la Ciudad de México.

Después de cada tropiezo, Gustavo narra que se levantó una y otra vez, hasta que las dos piernas, la de hueso y músculos, y la de titanio y amortiguadores, comenzaron a moverse a la misma velocidad con la que el corazón bombeaba sangre y el aire entraba y salía de su organismo por la fatiga del esfuerzo.

Fueron solo unos segundos, pero esta vez no era un sueño: Gustavo podía correr.

Lee: ‘Es desalentador’: Conade redujo becas de atletas olímpicos y paralímpicos ganadores de medallas

“Corría y lloraba al mismo tiempo -recuerda aún con la emoción en sus ojos negros-. Nunca imaginé que lo volvería a hacer”.

Ese día, algo tan sencillo como sentir de nuevo el golpe del aire en la cara al movimiento orquestado de un par de piernas, despertó en Gustavo una pasión que desconocía hasta ese entonces: el atletismo.

Los movimientos torpes comenzaron pronto a tornarse ágiles y seguros. Y de los diez metros del primer día pasó a su primer kilómetro. Luego a los cinco, diez, 15, así hasta que, con mucho entrenamiento, alcanzó la primera meta: correr en competiciones estatales.

Ahora, dice mientras se ajusta el cabello en un moño que luce al estilo ‘samurai’ y completa unos estiramientos antes de iniciar su entrenamiento cotidiano en el Centro Nacional de Alto Rendimiento (CNAR), en la mente tiene fijo otro sueño: escalar de nivel y representar a México en unos Juegos Paralímpicos.

Aunque la historia no es tan bonita como se lee. Gustavo ya participó en competiciones nacionales, pero no tiene más apoyo que la ayuda de la empresa que, de manera altruista, le donó la costosa prótesis de titanio -que se asemeja a la que popularizó el exatleta paralímpico sudafricano Oscar Pistorius-, y la guía de Emmanuel Badillo, su entrenador. Todo lo demás, es decir, el equipamiento, el calzado, la alimentación, el transporte en combis a los entrenamientos, los viajes a las competiciones, y un largo etcétera, corre por su cuenta.

Por ello, el joven alterna los entrenamientos diarios con su trabajo en un taller mecánico, que complementa a su vez con la venta de paletas a bordo de los microbuses que circulan por su barrio en Iztapalapa, donde esquiva los asaltos en una de las demarcaciones más violentas de la capital mexicana.

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“He buscado apoyos para seguir compitiendo, pero no abren las puertas”, lamenta Gustavo, quien asegura que vendió algunas pertenencias para conseguir dinero.

“Me dicen que en el Gobierno no hay presupuesto -añade el joven, que mete ambas manos en los bolsillos de la sudadera gris que viste, y a continuación explica que también pidió apoyos que no llegan a las autoridades de su alcaldía, en Iztapalapa.

“Tras el accidente, pude quedarme en el piso y dejarme ir -reflexiona con la mirada fija en la pierna de titanio-. Pero algo tan doloroso me cambió la vida para bien. Ahora, gracias el atletismo estoy saliendo adelante. Por eso no me importa si me dicen que no hay apoyos. Seguiré entrenando hasta que llegue mi oportunidad”.

Foto: Elizabeth Cruz

No hay dinero ni para pagar la factura de la luz

Cuando a Gustavo le dijeron que no había dinero no le estaban mintiendo. La propia directora de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), la exatleta y medallista olímpica Ana Gabriela Guevara, dijo públicamente en julio de este año que la Comisión estaba en “números rojos” y que no tenía fondos ni para pagar servicios tan básicos como la factura de la luz.

La situación límite, dijo Guevara, se debió a dos factores: uno, a que en 2019 hubo una reducción de presupuesto, por lo que se tuvieron que ajustar gastos y reducir personal. Y dos, a la corrupción de gobiernos pasados.

“Los atletas iban a la dirección (de la Conade), tocaban la puerta, y se les daba lo que pedían. Había una discreción brutal para boletos, campamentos, acompañantes, y era un gasto excesivo. Hoy no lo tenemos y nos obliga a ajustarnos”, subrayó Guevara.

Antes incluso, en junio de este año, la Conade ya había advertido que estaba haciendo una “reestructuración” en el procedimiento de asignación de becas debido a que detectó inconsistencias de deportistas que ya no están activos o que no cumplían con los resultados que la normatividad indica, “y que aún así siguieron recibiendo el apoyo, sin un sustento técnico que lo respalde”.

Por ello, se ajustó la entrega de becas y también el monto, que se vio reducido a dos mil pesos mensuales, lo cual, en palabras de la propia Guevara ante la prensa, fue entendido y aceptado por algunos deportistas, mientras otros se dedicaron a “hacer su berrinche” en los medios.

Poco después, en septiembre, el Gobierno Federal trató de paliar el impacto de los recortes con una medida llamativa: invirtió parte del dinero que obtuvo de las subastas de inmuebles que pertenecían al crimen organizado en premiar a los atletas que ganaron medallas en los Juegos Parapanamericanos de Lima, en Perú.

En total, el presidente Andrés Manuel López Obrador repartió 100 millones de pesos en becas y estímulos para 184 atletas y 46 entrenadores.

Ahora, una vez superada la crisis por los recortes de este año, la Conade tendrá por primera vez en siete años un aumento de recursos: la Cámara de Diputados le aprobó 2 mil 783 millones de pesos para el próximo 2020, hasta mil millones de pesos más que este 2019, aunque este aumento también puede estar condicionado por los próximos Juegos Olímpicos que se diputan en Tokio el próximo verano.

Aún así, a pesar del aumento del presupuesto, y de las becas del presidente, muchos atletas tienen que seguir recurriendo al ingenio para generar los recursos que les permitan entrenar y llegar a competiciones internacionales.

Atleta con down vende pulseras para seguir entrenando

Todos los domingos, Kevin Macías, un atleta de alto rendimiento con síndrome de down, se calza unos tenis y se pone una gorra de los Raiders de Oackland, para subirse con su abuela a una combi en el Estado de México y viajar hora y media hasta Reforma.

Allí, en la estación del metrobús Chapultepec, junto a la Torre Mayor, improvisan un puesto de pulseritas y bolsas con chocolates sobre una banca.

Al llegar, Kevin sale disparado al encuentro de quienes pasean por Reforma para mostrarles su cartulina amarilla, en la que explica que, si compran sus productos, lo apoyan para seguir con su sueño de ser atleta.

“Estoy tan orgullosa de él…”.

Dolores García, abuela de Kevin, suspira con una sonrisa maternal mientras prepara las bolsitas con chocolates que su nieto, en su afán por repartirlas rápidamente, a veces las regala al público.

“Me da orgullo todo lo que ha logrado -añade la mujer-, y las ganas que le pone para seguir con su ilusión de ser atleta en un mundo con tanta discriminación”.

Lee: Detectan irregularidades en compras y gastos de la Conade

Kevin empezó a hacer deporte a los ocho años, cuando un doctor le advirtió que tenía sobrepeso. Disciplinado, el muchacho le pidió a su abuela que lo inscribiera de inmediato en un curso de natación, pero, una vez inscrito y con el bañador y el gorro listo, los instructores le dijeron que no podían recibirlo.

Probaron entonces con el karate, pero la respuesta negativa fue la misma. Así hasta que, luego de recorrer la Ciudad de México en busca de alternativas, Dolores encontró la oportunidad en la alcaldía Azcapotzalco, donde invitaron a Kevin a entrenar y a participar en carreras locales de atletismo.

Tras ganar las primeras medallas -que luce ante la cámara con una sonrisa pícara-, Kevin pasó al equipo de Emmanuel Badillo, un entrenador con años de experiencia en el trabajo con atletas especiales a los que ha llevado a competiciones internacionales, como Cinthya De Anda, que ganó para México la presea de bronce en los Parapanamericanos de Lima en la prueba de 400 metros de atletismo, y Alejandra Eloisa Mosquera, campeona mundial Down de atletismo.

Aunque Kevin no puede asistir a los Juegos de Tokio, porque no hay categorías para los deportistas Down, su reto es participar en otros eventos de talla internacional, como el Trisome Games, el equivalente a las olimpiadas Down que tendrá lugar el próximo año en Antalya, Turquía.

Pero, el dinero no alcanza. Y por eso, tiene que seguir vendiendo pulseras.

“Conade nos apoya muy poco. Lo único que recibimos son las instalaciones del Centro Nacional de Alto Rendimiento. Pero, no hay apoyos para la alimentación que debería tener un deportista de alto rendimiento”, lamenta Dolores.

“Además, hay muchas competencias para las que no hay ninguna ayuda. Somos las mamás las que tenemos que cubrir todos los gastos de inscripción a los eventos, los uniformes deportivos, el transporte, los viáticos, todo”, cuenta.

Foto: Elizabeth Cruz

“No hay suficiente presupuesto”

En entrevista con Animal Político, la Conade admitió que no hay presupuesto suficiente para apoyar económicamente a todos los deportistas con alguna discapacidad. Por ello, tienen que priorizar las becas entre los deportistas que son preseleccionados nacionales, y que ya obtuvieron ciertos niveles de resultados en competiciones como los Parapanamericanos de Lima, o el campeonato mundial Down de atletismo, que se celebró este año en Morelia, Michoacán.

No obstante, María Trinidad González, secretaria técnica de la dirección general de la Conade, subrayó que los deportistas que aún no son preseleccionados y que están entrenando para llegar a ese nivel, como Gustavo y Kevin, tienen otro tipo de apoyos, aunque no sean becas económicas.

Por ejemplo, apuntó la funcionaria, se les da acceso a las instalaciones del Centro Paralímpico Mexicano (Cepamex), que está equipado con gimnasio, canchas multiusos, un campamento de lanzamiento y tiro con arco, y una alberca semiolímpica, y se les permite el uso diario de la pista de atletismo del Centro Nacional de Alto Rendimiento. Además, se les otorga un seguro de gastos médicos y medicinas básicas, y un entrenador. Todo gratis.

“No cerramos las puertas a ningún deportista, aunque sí es cierto que tendrán que hacer un esfuerzo extra porque todavía son atletas en desarrollo”, dijo González, quien explicó que esos deportistas irán obteniendo más beneficios del Estado en la medida que vayan escalando sus resultados. Mientras tanto, los apoyos económicos tienen que priorizarse porque el presupuesto “es limitado”, insistió.

“Tenemos que priorizar. Y sabemos que esto es algo muy complicado porque todos son grandes deportistas y todos requieren de los apoyos. Pero lo cierto es que no hay recursos suficientes y por eso estamos tratando de repartirlos a partir de criterios de rendimiento deportivo”.

Esta tarea de priorizar planteó González, también ha implicado que durante la nueva gestión de Ana Gabriela Guevara se haya tenido que “reestructurar” las becas y las ayudas para evitar duplicidades -había deportistas que recibían becas de su estado y también de la Federación-, lo cual también está generando muchas quejas.

“Estamos buscando alternativas para que más gente tenga apoyo, aunque sea poco dinero. Por eso, la idea es quitar la duplicidad que encontramos cuando llegamos y tratar de poner como requisitos que, si ya alguien ya tiene una beca estatal, entonces deje el espacio para otro deportista que no la tiene”.

Entrenadores que no cobran

En el estacionamiento del Centro Nacional de Alto Rendimiento, en la colonia Granjas México de Azcapotzalco, junto al circuito de Fórmula 1, un grupo de diez mujeres esperan a que termine el entrenamiento vespertino de sus hijos.

Está oscureciendo y muchas de ellas platican entre sí con signos visibles de cansancio en los rostros. Hay bostezos tras una larga jornada, una más, que empezó a las siete de la mañana, cuando sus hijos e hijas arrancan el día para desayunar y acto seguido ya empiezan a prepararse para la jornada de entrenamientos.

Merle Durán, madre de Carlos Aarón Valencia Durán, un atleta con discapacidad intelectual dice que la carrera hacia el alto rendimiento deportivo es agotadora no solo para los atletas, sino también para las madres que, como ella, los acompañan a diario y los traen desde el Estado de México, Puebla o Querétaro, debido a que el único Centro Paralímpico Mexicano de alto rendimiento que existe en el país es el de la capital.

“Los pocos apoyos que nos dan son muy recortados. Nada es suficiente, porque a un chico convencional le dan un apoyo y se mueve solo, no necesita a su mamá, papá, o algún familiar. En nuestro caso, la necesidad es mayor porque siempre tenemos que andar con nuestros chicos y se dobla el costo”, plantea Merle.

En cuanto a lo señalado por la Conade, sobre priorizar las becas entre quienes vayan obteniendo buenos resultados en competiciones, la madre de Carlos critica que están en mitad de un ciclo sin sentido, puesto que, si los atletas no reciben el apoyo gubernamental, difícilmente podrán dar el salto hacia las competiciones de alto rendimiento que, a su vez, les darían el acceso a las becas.

Por su parte, el entrenador Emmanuel Badillo admite que el Gobierno Federal está haciendo un esfuerzo por premiar y estimular a los deportistas que tuvieron buenos resultados en competiciones internacionales, como la reciente de Lima.

Sin embargo, en la misma dirección que la señora Merle, matiza que hay muchos otros deportistas como Gustavo o el propio Kevin que, aunque ya tuvieron buenos resultados en competencias nacionales, se están quedando fuera de las ayudas, por lo que difícilmente podrán ir a eventos internacionales.

“Sí hay una atención de Conade, pero cuando ya se da un resultado. Sin embargo, para los atletas que vienen de abajo no hay tanto apoyo”, expone Badillo, que añade que la falta de apoyos no la sufren solo los atletas, sino también los entrenadores, aunque, en su caso, se trata de una fala de regularidad en el pago de su salario.

“El pago nunca es puntual. Te puedo decir que, de enero a la fecha, no he recibido ni un solo peso”, recalca el entrenador, aunque matiza esta es una situación añeja que viene arrastrando de gobierno anteriores.

“Trabajar así es muy difícil -hace hincapié-. Porque nos piden rendimiento con los chicos. Pero cómo quieren que rindamos si el salario no nos llega con regularidad”.

El sueño de Tokio

A unos metros de donde platica Emmanuel, en la explanada de acceso al Centro Nacional de Alto Rendimiento, Carlos Aarón Valencia, un atleta juvenil hace estiramientos ajeno a todas estas problemáticas y centrado en una sola preocupación: cómo mejorar sus tiempos en la pista.

Como muchos de sus compañeros, dice que su sueño es ir a los Juegos Paralímpicos de Tokio el próximo verano. Por ello, completa largas jornadas de entrenamientos en las que, asegura, su mayor lucha es contra sí mismo.

“Muchos días me pregunto: ‘¿Qué hago aquí? Estoy cansado y no veo resultados’”.

Pero ni la falta de becas, ni el desánimo tampoco pueden con él, asegura. Y su entrenador Emmanuel tiene mucho que ver con eso.

“Él me ayuda a superar esos momentos de bajón -cuenta Carlos con una sonrisa tímida-. Me dice que, aunque haya dificultades, sí puedo lograr mi meta. Y sé que lo puedo lograr, y por eso sigo entrenando. Para dejar huella y mañana decir: yo lo logré”.

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¿2019 o 2020? Cuándo termina realmente esta década

Nadie discute que una década es un período de 10 años. Ahora ¿cuándo empieza y cuándo acaba? Los consultamos con especialistas.
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31 de diciembre, 2019
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Se acerca el fin del año y tal vez ya estés preparando los festejos para despedirlo y darle la bienvenida a uno nuevo.

Pero si estás pensando que con el final de 2019 también se termina una década, puede que tengas que hacer las cuentas de nuevo, al menos lingüística y matemáticamente hablando.

Esta es una confusión que inundó las redes sociales este mes y que incluso llevó a la Real Academia Española a salir a aclararlo.

¿Se termina una década con 2019 y empieza una nueva en 2020?

Consultamos a especialistas (aunque te adelantamos que no hay respuestas concluyentes).

Una cuestión matemática

Bloques de madera con años impresos.

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Las redes sociales se sumaron al debate sobre si con 2019 termina o no una nueva década.

El debate comenzó cuando a principios de diciembre un usuario en Twitter preguntó a la RAE si la próxima década empieza el 1 de enero de 2020 o de 2021.

La RAE respondió que la nueva década empezará en 2021 porque “cada década comienza en un año acabado en 1 y termina en un año acabado en 0”.

“Así, la primera década del siglo XXI es la que va de 2001 a 2010; la segunda, de 2011 a 2020, etc.”, añade la RAE citando al Diccionario Panhispánico de dudas.

https://twitter.com/edusadeci/status/1204858432307826688

Pero la respuesta no agradó a muchas personas del público cibernético en Twitter.

“He vivido una mentira toda mi vida”, escribió una usuaria.

“¿Entonces todo el mundo erró al celebrar el nuevo milenio en 2000?”, publicó otro.

La explicación de la RAE coincide con la de las matemáticas.

“La RAE lo deja bastante claro y es una cuestión matemática. La década no empieza con el año 0. Se empieza a contar desde el año 1“, le dice a BBC Mundo Eugenio Manuel Fernández Aguilar, físico y divulgador científico español.

“Si contamos para atrás, tenemos el -1, con lo cual nos saltamos el año 0. Al saltarnos el año 0, si contamos 10, vamos del 1 al 10, no del 1 al 9. Entonces una década termina en el 10. Y la segunda década es del año 11 al 20”, añade.

Década vs. decenio

Almanaque con reloj de arena.

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Existe una sutil diferencia entre década y decenio que podría contribuir a la confusión.

Todo parece indicar que la confusión de si la década termina o no en 2019 surge porque no significan lo mismo los conceptos de década que de decenio.

Si bien ambas palabras significan “período de 10 años consecutivos”, decenio se usa para designar el período de 10 años comprendido entre dos años cualesquiera.

“Decenios son 10 años y nosotros los podemos empezar por donde se nos dé la gana“, refuerza el físico Fernández.

“Es muy frecuente expresar los decenios tomando como límites años que terminan en la misma cifra (1578-1588) pero hay que saber que esta costumbre implica una inexactitud, ya que esos límites comprenden, en realidad, 11 años y no 10, pues en el cómputo se incluye tanto el primer año como el último”, aclara el Diccionario Panhispánico de Dudas (PDP) de la RAE.

Mientras, década designa en especial el período de 10 años referido a cada una de las decenas del siglo (años 10, 20, 30, etc.).

Cada una de las 10 décadas de cada siglo comienza en un año acabado en 1 y termina en un año acabado en 0; así, la primera década del siglo XX es la que va de 1901 a 1910; la segunda, de 1911 a 1920; la tercera, de 1921 a 1930, etc., detalla el PDP.

Siluetas de hombres y mujeres debajo del año 2020.

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La RAE y las matemáticas coinciden en que una nueva década comienza en 2021.

“Un problema que tenemos los hispanohablantes es que decimos los años 20 o los años 80 y uno tiene en mente que empieza en 1920 o 1980. Pero aquí no nos estamos refiriendo a la década sino al decenio. No es lo mismo decenio que década”, insiste Fernández.

“Desde el punto de vista matemático, una década se cuenta desde el 1 y no desde el 0. Esta década en la que estamos la empezamos a contar en 2011 realmente y termina en 2020”, resume.

Pero ¿qué es una década oficialmente?

En BBC Mundo consultamos a la Organización Internacional de Normalización, (ISO, por sus siglas en inglés), y sus estándares sobre tiempo y fecha.

Cabe aclarar que en el mundo occidental se usa el calendario gregoriano (que el papa Gregorio puso en práctica en 1582 y posteriormente fue adoptado por muchos países).

Esto significa que un año, como 2019, está dividido en 12 meses que a su vez contienen un total de 365 días.

Y lo concreto es que cuando se empieza a contar no existe el año 0 en el calendario gregoriano.

https://www.youtube.com/watch?v=KD1_rWvZnzg

Pero en ISO 8601, una forma internacionalmente aceptada de representar fechas y horas usando números, se utiliza el sistema astronómico de numeración del año calendario.

Esto quiere decir que el año 0 corresponde al 1 (antes de Cristo) del calendario gregoriano, y el año 1 corresponde a 1 (después de Cristo).

Entonces “según ISO, la década se define como 10 años a partir de un año donde el número puede ser completamente divisible por 10”, explica Ronald Tse, uno de los editores de los estándares de ISO 8601.

“Esto significa que del año 0 al año 9 es una década, del año 10 al 19 es una década y del año 2010 al 2019 es una década“, añade Tse en un correo electrónico a BBC Mundo.

Por lo tanto para ISO, el año 2020 es el comienzo de una nueva década.

Una mano sostiene un reloj.

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Pero ISO asegura que la década comienza en 2020.

Al ser consultado sobre la contradicción entre las definiciones de década de la RAE e ISO, el especialista opina que “no hay un vínculo necesario de que una década del año gregoriano coincida con la de una década del año ISO 8601”.

“Hay muchas definiciones de la década, lingüísticamente, matemáticamente y en general culturalmente, pero ISO 8601 utiliza una definición única para la década, que es una en la que el primer año de la década es 0, y el último año de la década es 9”, enfatiza Tse.

“Se alínea con la definición de década cuando hablamos de, por ejemplo, los años “80”, dice con respecto a la explicación de la RAE.

Una mujer con ropa de los años ochenta.

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La década de los años 80 va desde 1980 a 1989.

Una confusión que se repite

No es la primera vez que esta discusión sale a la luz.

Cada 10 años surgen los debates sobre si termina o empieza una década. Y también sucedió lo mismo con el cambio del milenio en el año 2000.

“Hace 10 años pasó lo mismo. Así que el que celebra el fin de la década está equivocado. Y es una cuestión matemática por no tomarse el trabajo de pensar un poco”, dice por su parte el físico Fernández.

El fin de una década “es cuando termina el 2020, no cuando empieza”, resume.

Aunque según ISO, para el fin de esta década solo le quedan días.

Personas festejan la llegada de 2021.

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Y tú, ¿cuándo celebrarás el fin de la década?

Así las cosas, dependerá de cada uno qué definición adopta.

Pero si de organizar celebraciones se trata, tal vez se pueda utilizar ambos criterios y celebrar dos veces.


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https://www.youtube.com/watch?v=SZY7ugs_DvI

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