AMLO prepara indultos, ¿a quién se los han concedido otros presidentes?
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AMLO prepara indultos, ¿a quién se los han concedido otros presidentes?

El presidente López Obrador dijo que “gente mayor, enfermos, mujeres, indígenas” y el exgobernador Mario Villanueva serían beneficiados con indultos para salir de la cárcel.
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26 de diciembre, 2019
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El presidente Andrés Manuel López Obrador señaló este 24 de diciembre en su conferencia matutina que preparaba algunos indultos para que salgan de la cárcel, según dijo, “gente mayor, enfermos, mujeres, indígenas” y el exgobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva, aunque este último con prisión domiciliaria.

La figura del indulto es diferente a la de la amnistía, ya que no se aplica a todos los que cumplan una condición que va a perdonarse de ser considerada delito, sino individualmente a personas ya juzgadas para que sean liberadas, directamente por orden presidencial, y en varias ocasiones se ha concedido a personas consideradas presas políticas.

Está establecido en la Constitución mexicana en el artículo 89, sobre las facultades del presidente, “conceder, conforme a las leyes, indulto a los reos sentenciados por delitos de competencia de los tribunales federales”.

López Obrador no sería el primer presidente en conceder indultos; en este siglo, esa figura se ha usado 13 veces, de acuerdo con un documento de la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal obtenido vía transparencia. Enrique Peña Nieto otorgó un solo indulto en su sexenio; Felipe Calderón, cuatro y Vicente Fox, ocho.

¿A quiénes indultaron?

El último caso de indulto y único de Peña ocurrió tras años de polémica por el encarcelamiento del indígena tzotzil y activista chiapaneco Alberto Patishtán Gómez. Acusado de encabezar una emboscada en la que murieron siete policías, había sido condenado en 2002 por los delitos de lesiones y homicidio calificados, robo, portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército y delincuencia organizada, a 60 años de prisión.

Durante años se pidió su liberación por irregularidades en el proceso, como que demostró que durante la emboscada él estaba en otro lugar, o que fue detenido sin orden de aprehensión. Su caso fue llevado hasta la Suprema Corte de Justicia, que lo rechazó, y los tribunales locales ratificaron la sentencia.

En el primer año de gobierno de Peña, el Congreso hizo reformas legales para que una de las razones para el indulto fuera que hubo violaciones a los derechos humanos de un reo. Un día después de aprobadas, el 31 de octubre de 2013, Patishtán fue liberado mediante indulto presidencial.

Calderón dio cuatro indultos a personas acusadas de robo calificado, insubordinación en el Ejército, malversación y violación.

Este último caso fue el más sonado. Antonio Ortega Gallardo estuvo cuatro años en la cárcel acusado de violar a dos adolescentes en la Ciudad de México, pero había sido juzgado teniendo como única prueba un retrato hablado dado por las víctimas. Tras otros ataques sexuales, se identificó que el violador era otro, y el presidente indultó a Ortega en 2011.

En su primer año como presidente, Calderón concedió un indulto a un hombre condenado a casi tres años de prisión por robo calificado. Otros dos indultos fueron para personas juzgadas en tribunales militares: uno en 2009 a una subteniente acusada de insubordinación y condenada a un año de prisión, y otro en 2011 (que no se publicó en el DOF) a un ciudadano juzgado por malversación y condenado a siete años de cárcel.

De los ocho indultos concedidos por Fox, cinco fueron a militares a los que les conmutó la pena de muerte por 20 años de prisión, tras actos de insubordinación que derivaron en la muerte de un superior o un abuso de autoridad en el homicidio de un inferior. Otro fue también a una militar, teniente profesora, a la que le perdonó un año de prisión por una insubordinación de palabra.

El primer indulto de ese sexenio fue concedido a un miembro del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), conflicto en Chiapas que Fox había prometido resolver en 15 minutos. En marzo de 2001, indultó al luchador social Arturo Pérez Velázquez, que había sido condenado por portación de arma de fuego y delincuencia organizada.

Fox indultó a otros dos activistas sociales en febrero de 2002, los pescadores michoacanos Leocadio Ascencio Amaya y Aurelio Guzmán Mateo, que llevaban un año presos, de una condena de 20, acusados de privación ilegal de la libertad de funcionarios de Medio Ambiente que habían acudido a Pátzcuaro a imponer una veda de pesca.

Las normas legales para conceder indultos han tenido diversas modificaciones en la historia de México, aunque siempre ha existido, por lo que en la segunda mitad del siglo pasado solo Carlos Salinas lo utilizó al conceder tres perdones en sus primeros años como presidente, por los delitos de robo.

Y antes de eso, no se había usado esa figura desde la década del 60, cuando se aplicó a personajes acusados de delitos políticos, como el famoso muralista y comunista David Alfaro Siqueiros, que en 1960, a sus 64 años, había sido encarcelado en Lecumberri por el delito de “disolución social”, y en julio de 1964 recibió el indulto mediante un decreto que reconocía que su obra pictórica implicaba “importantes servicios prestados a la Nación”.

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WhatsApp, Signal y Telegram: en qué se diferencian y cuál ofrece más privacidad

A simple vista pueden parecer muy similares, pero tienen algunas diferencias importantes. Las aplicaciones recopilan diferentes cantidades de datos de sus usuarios y tienen distintos métodos para proteger los mensajes.
14 de enero, 2021
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Mientras Signal y Telegram registran cifras récord de usuarios nuevos, WhatsApp se encuentra en el centro de la crítica por el cambio de sus términos de uso y privacidad.

La aplicación de mensajería anunció la semana pasada que compartirá diferentes datos de sus usuarios con su empresa matriz Facebook, y que esta podrá hacer lo propio con sus plataformas Instagram y Messenger.

En medio de los cuestionamientos, WhatsApp sostiene que sus nuevas condiciones, que deberán ser aceptadas por los que la usan hasta el 8 de febrero, fueron malinterpretadas.

“Queremos aclarar que la actualización de la política no afecta de ninguna manera la privacidad de los mensajes que los usuarios comparten con sus amigos y familiares”, señaló la plataforma en un comunicado emitido el lunes.

Añade que algunos de los cuestionamientos realizados son “rumores”.

Pese a esos argumentos, el largo debate respecto a qué servicio de mensajería instantánea es más seguro, se reavivó desde el cambio en WhatsApp.

Y aunque pueden parecer similares a simple vista, las tres aplicaciones tienen algunas diferencias importantes que analizamos acá.

Los datos recopilados

Lo primero que hay que saber es que, entre las tres plataformas de mensajería de las que más se habla en los últimos días, existen niveles distintos de datos que son recopilados.

Y es un asunto central porque esa es la información que WhatsApp puede compartir con Facebook y las otras aplicaciones que esa compañía posee.

WhatsApp y Facebook

Getty Images
La controversia comenzó cuando WhatsApp anunció que compartiría sus datos con Facebook.

“WhatsApp posee muchos metadatos, que es la información que se obtiene de cualquier mensaje que enviamos, como la marca del teléfono, la hora del mensaje, tu ubicación y otros. Con ello puede saber mucho de sus usuarios”, explica Cristian León, responsable del programa de innovación de la organización civil Asuntos del Sur, con sede en Argentina.

El experto en derechos digitales le indica a BBC Mundo que esta aplicación de mensajería, que es la más popular en el mundo, tiene un código de programación cerrado y por ello tiene poca transparencia sobre lo que recopila.

En la página web de WhatsApp están detallados los datos que obtiene y la información que una persona le brinda al aceptar sus términos de uso. Además del nombre, número de teléfono y contactos, están detalles del uso de la plataforma (tiempo o rendimiento, por ejemplo), transacciones desde la aplicación, marca y modelo del dispositivo o tipo de conexión, entre otros.

Telegram y Signal, explican León, recopilan mucho menos datos.

La primera requiere de sus usuarios el número de teléfono, el nombre y la lista de contactos.

Por su parte Signal se limita a pedir el número de teléfono y añadir el nombre es opcional.

Las dos tienen códigos de programación abiertos, por lo que es posible escudriñar cuáles datos son obtenidos y qué se hace con ellos.

La gran preocupación: los mensajes

Desde que comenzó la expansión de las aplicaciones de mensajería móvil en todo el mundo, la gran pregunta fue y es por la seguridad de los mensajes que son intercambiados.

Candado

Getty Images
El cifrado de extremo a extremo es una especie de candado por el que solo el emisor y receptor del mensaje pueden acceder a él.

Las plataformas fueron evolucionando al respecto y desde hace unos años que Signal y WhatsApp establecieron el cifrado de extremo a extremo como función predeterminada para todas las conversaciones de sus usuarios.

Se trata de una especie de candado que solo el emisor y el receptor del mensaje pueden abrir.

En teoría, ni siquiera las aplicaciones en las que se realizó el intercambio pueden acceder a los contenidos de las charlas.

Ni WhatsApp ni Facebook pueden leer tus mensajes ni escuchar las llamadas que haces con tus amigos, familiares o compañeros en WhatsApp. Todo lo que compartan quedará entre ustedes”, aseguró la plataforma en su comunicado del lunes.

Telegram parece tener una desventaja en este aspecto dado que el cifrado de extremo a extremo solo se activa cuando se usa el modo “chat secreto”, pero las conversaciones regulares no cuentan con esa función.

Las tres ofrecen también una modalidad cada vez más utilizada conocida como “mensajes temporales” en la que texto, fotografías, ubicaciones o documentos compartidos en una conversación se autodestruyen después de un cierto tiempo.

La diferencia es que en WhatsApp los mensajes desaparecen en los siguientes siete días, mientras que en Signal y Telegram se puede configurar el tiempo para que no quede rastro de las interacciones a los pocos segundos.

Otra diferencia es que la aplicación que es propiedad de Facebook no posee la opción de bloqueo de capturas de pantalla para las conversaciones, mientras que sus competidoras sí la incluyen.

Los usos

Si bien es lógico que la mayoría se limita a usar estas aplicaciones para mantener contacto con sus conocidos, diferentes polémicas se han producido en los últimos años.

Por ejemplo, se descubrió que Telegram era utilizado como medio de difusión de propaganda de Estado Islámico.

Telegram con propaganda

Getty Images
Se descubrió que Telegram es usado por grupos de derecha en diferentes partes del mundo para difundir su propaganda.

El grupo extremista captaba reclutas desde allí y aprovechaba los chats grupales encriptados para mantener comunicaciones y difundir videos de sus acciones.

Y desde el año pasado se conoce que es una de las plataformas que los grupos de derecha estadounidenses utilizan para divulgar sus mensajes, aunque la mayoría de ellas usan otras aplicaciones que permiten interacciones anónimas para convocar a sus actividades o divulgar teorías de conspiración.

WhatsApp también tuvo problemas y en 2019 decidió eliminar cientos de miles de cuentas sospechosas de usar su servicio para difundir pornografía infantil.

La compañía mantiene una política de tolerancia cero a la explotación sexual de menores.

La aplicación, según diferentes análisis, fue señalada de ser, junto a Facebook, uno de los mayores canales de difusión de noticias falsas en tiempos electorales en países como Bolivia, Colombia o Estados Unidos.

Signal, que tiene menos usuarios que las dos anteriores, por ahora no fue señalada de ser usado como un canal para captar reclutas o difundir información mentirosa.

Sin embargo, sí se vio en medio de algunas controversias políticas como cuando se denunció que era la aplicación que el expresidente del gobierno regional de Cataluña, Carles Puigdemont, usaba para comunicarse con uno de sus aliados durante su intento de declarar la independencia de esa región.


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