José Martín murió en México por falta de atención médica 3 meses después de ser deportado de EU
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José Martín murió en México por falta de atención médica 3 meses después de ser deportado de EU

Un michoacano con problemas en el riñón murió en Ciudad de México en junio. Apenas llevaba tres meses en el país después de 35 años en Estados Unidos. La organización Otros Dreamers en Acción (OEA) denuncian el abandono de esta población y la falta de políticas públicas.
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16 de diciembre, 2019
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José Marín Delgado Jaimes, de 54 años, murió el 24 de junio en un hospital de Especialidades Doctor Belisario Domínguez, de Ciudad de México.

Murió solo, muy lejos de su familia y de California, el lugar en el que residió durante los últimos 35 años. 

Delgado Jaimes nació en Huetamo, Michoacán, pero pasó la mayor parte de su vida en Estados Unidos, donde residen sus cinco hijos. La vida de este hombre que en su último video aparece con el pelo cano y repeinado hacia atrás, delgado y debilitado, tiene varios puntos de quiebre. Cuando fue encarcelado. Cuando cayó enfermo del riñón. Cuando fue trasladado a un centro de detención para migrantes en EUA. Cuando fue deportado. 

Entre la deportación, que tuvo lugar el 10 de abril, y su fallecimiento, apenas transcurrieron tres meses. Así lo señala la denuncia presentada en noviembre por el laboratorio jurídico de la Universidad Iberoamericana ante la Fiscalía Especializada en Materia de Derechos Humanos y la Unidad de Investigación de Delitos para Personas Migrantes de la Fiscalía General de la República (FGR). Con esta iniciativa, los abogados quieren que se investigue si las autoridades cometieron algún tipo de omisión que favoreció el fallecimiento del deportado. 

“El señor Delgado Jaimes se encontraba en una lista de espera para trasplante de riñón en Washington. Además, se encontraba en espera de una audiencia judicial ya programada para aplazar su orden de deportación y poder recibir el trasplante y los cuidados médicos que necesitaba. Sin embargo, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos, una agencia ejecutiva policial del gobierno federal de los Estados Unidos encargada del cumplimiento de las leyes de inmigración y la investigación de las actividades delictivas y terroristas de ciudadanos extranjeros que residen en los Estados Unidos, aceleró su deportación”, dice la querella.

Sus problemas renales se agravaron nada más pisar México, asegura Margarita Loredo, cofundadora de Otros Dreamers en Acción (ODA), una organización que acompaña a deportados que llegan al que fue su país, pero se encuentran con el abandono de sus instituciones. Este colectivo, fundado por retornados como ella, se encargan de atenciones de las que el Estado no se preocupa: acompañan a los recién llegados a sacar su documentación, les explican los trámites que deben realizar para, por ejemplo, recibir atención médica en el Instituto Mexicano de Seguridad Social. 

“José Delgado no contaba con ningún familiar en la Ciudad de México, no tenía recursos económicos disponibles y su familia se encontraba en Estados Unidos. Además, no había estado en México por más de 30 años por lo que no contaba con una red de apoyo ni posibilidades efectivas de asegurarse derechos mínimos, atención médica, trabajo e ingreso o vivienda”, dice la denuncia. 

“Existe una doble responsabilidad del Estado”, asegura Loredo, que censura la participación directa de México en la deportación y la falta de alternativas ofrecidas una vez Delgado James fue retornado. 

Según datos de la Unidad de Política Migratoria del Instituto Nacional de Migración, hasta el mes de septiembre un total de 176 mil 220 mexicanos fueron deportados desde EUA. El gobierno de Donald Trump debería pisar el acelerador en las expulsiones si quiere alcanzar la cifra de 2018, cuando 203 mil 669 mexicanos fueron devueltos al país. 

No hay cifras sobre cuántos de ellos llegaron enfermos. 

Animal Político preguntó al Instituto Nacional de Migración (INM), la Secretaría de Relaciones Exteriores (SER) y el Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME) sobre los programas de apoyo a los repatriados. Las diferentes instituciones se pasaron la pelota la una a la otra, sin especificar cómo ayudan a un colectivo que tiene una gran relevancia. En la última década se registraron más de tres millones de deportaciones de mexicanos desde Estados Unidos.

A pesar de la retórica xenófoba con la que llegó Donald Trump a la Casa Blanca, los números más elevados de la última década se los lleva Barack Obama, que en 2009 expulsó a 601 mil 356 mexicanos. 

Las deportaciones se han reducido cerca de dos tercios desde entonces. Sin embargo, Loredo percibe dos fenómenos: que ahora se habla mucho más de las devoluciones y que no existen políticas públicas que atiendan las necesidades del colectivo.

“Se asumen muchas cosas por parte del estado que no son correctas. Se asume que tienes familia, que tienes una casa, que tienes un lugar donde ir. Pero no es cierto”, dice Loredo. Ella misma retornó a México en 2008, harta de que su condición de irregular fuese una traba para hacer su vida diaria. Junto a Jill Anderson, fundó ODA en 2016 como espacio de unión para la comunidad de repatriados.

Dinero en efectivo del que nadie se hace responsable

José Marín Delgado Jaimes es un ejemplo extremo de la soledad del deportado. Un mexicano que hizo su vida en Estados Unidos, que fue obligado a retornar a un país que no conocía y que murió sin apenas recursos.

Según consta en la denuncia ante la FGR, Delgado Jaimes fue trasladado el 10 de abril desde el centro de detención de Tacoma, donde había permanecido los últimos cuatro años, hasta Ciudad Juárez, en la frontera. Junto a él se encontraba, entre otros, Eladio Clemente Pacheco, un oaxaqueño de 35 años al que lo deportaron después de seis años encerrado en la cárcel para extranjeros en situación irregular.

Delgado James y Pacheco tienen varias cosas en común. 

Ambos pasaron un tiempo en prisión antes de ser trasladados a Tacoma. Delgado Jaimes por una acusación familiar (“acoso sexual”, dice su compañero). Sus acompañantes de ODA afirman que él siempre sostuvo su inocencia y que se vio forzado a declararse culpable por malos consejos de un abogado de oficio. Pacheco, acusado de “violencia doméstica”, aunque él asegura que fue “una discusión normal”.

Ambos tenían problemas de salud. El primero, la enfermedad renal que terminaría por matarlo e hipertensión. El segundo, una afección cardíaca para la que, según afirma, todavía no ha logrado tratamiento dentro del sistema mexicano.

Por último, los dos fueron trasladados de Ciudad Juárez a Ciudad de México en un vuelo comercial. 

Pacheco relata que la expulsión se llevó a cabo con engaños. “A él nunca le dijeron que le iban a deportar”, dice. El oaxaqueño asegura que una mujer del consulado de México en Seattle les prometió que tendrían apoyo. “Todo era mentira”, se queja.

Los engaños, según esta versión, prosiguieron en frontera, cuando la expulsión era un hecho. “Nos dijeron que nos llevarían a Puebla, donde tendríamos tratamiento. No fue verdad”, afirma.

Finalmente, ambos recalaron en el aeropuerto de Ciudad de México. Ahí les esperaba un funcionario del Instituto Nacional de Migración llamado Héctor Castillo. Según la denuncia interpuesta ante la fiscalía, este les hizo entrega de 9 mil pesos en metálico y les condujo a Constitución de 1917. Alcoholismo y Drogadicción A.C, un centro de rehabilitación ubicado en Iztapalapa que, en ocasiones, también acoge a recién llegados de EUA.

“No nos dio recibo de nada”, dice Pacheco.

Fuentes del INM confirmaron la pertenencia de Castillo a la institución que dirige Francisco Garduño. Sin embargo, negaron que exista protocolo alguno por el que sus funcionarios entreguen dinero en efectivo. 

Delgado Jaimes debía someterse a hemodiálisis cada tres días. Pero no disponía de documentación, ya que a los deportados los dejan en México solo con la “Constancia de recepción de mexicanos repatriados” que emite el INM y el “Certificado de Presunción de Nacionalidad Mexicana” que entrega el consulado. Ninguno de estos documentos sirve para identificarse o para acceder al sistema sanitario. Para ello es imprescindible la Clave Única de Registro de Población (CURP), y eso toma su tiempo. 

Así que Delgado Jaimes gastó rápidamente el dinero que Castillo le entregó. Cada sesión en la clínica privada Médica Santa Carmen cuesta 1,860 pesos, por lo que para el 22 de abril el deportado tenía los bolsillos vacíos y mucha urgencia. 

Sin dinero y sin apoyo, su historia a partir de entonces es la de un hombre que depende del voluntarismo para salir adelante. Duerme en el albergue de Constitución 1917, que le permite seguir ahí por un tiempo indefinido, según su vicepresidente, José Luis Gutiérrez. Recibe el apoyo de ODA para obtener su documentación y se enfrenta a un penoso peregrinaje a través de las instituciones.

La primera dificultad fue obtener su CURP y su credencial del Instituto Nacional Electoral (INE). En diversas ocasiones fue rechazado ya que las instituciones no reconocían su acta de nacimiento. Finalmente, ODA terminó interponiendo una denuncia ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred). Posteriormente también se interpuso otra denuncia ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

Finalmente, “logró la afiliación al Seguro Popular y acceder a servicios y atención médica, pero dicho esquema no cubría la hemodiálisis por lo que se mantuvo el tratamiento en la clínica privada. Durante todo el periodo siguió alojado en el albergue y centro de rehabilitación “Constitución de 1917. Alcoholismo y Drogadicción A.C”, indica la denuncia. 

Dependiente de una institución privada para su tratamiento, las últimas semanas del señor José fueron un calvario y transcurrieron entre el albergue y diversos centros hospitalarios.

El 25 de junio es hospitalizado por última vez en el Belisario Domínguez. Fallece a las pocas horas. 

Margarita Loredo, una de las pocas personas que acompañó a Delgado Jaime en sus últimos tres meses de vida, señala directamente al Estado y denuncia que su abandono no es una excepción. 

Clemente Pacheco, su compañero, teme por propia vida y dice que, tres meses después de su deportación, nadie le ha dado soluciones para su padecimiento de corazón.

Los deportados son miles, cientos de miles. Pero sin el voluntarismo de gente como Loredo, muchos están abandonados a su suerte.

 

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Rusia invade Ucrania: búnkeres, sirenas y vecinos armados en la noche más tensa en Kiev

Se decretó toque de queda hasta el lunes y las sirenas de ataque aéreo suenan por toda la ciudad, complementadas con advertencias en los vecindarios para que los residentes permanezcan en los refugios.
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27 de febrero, 2022
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La explosión de un tanque de petróleo por el impacto de un cohete ruso en Vasylkiv, a las afueras de Kiev, provocó un gran incendio en la madrugada del sábado, informaron autoridades ucranianas.

Vídeos en redes sociales muestran enormes llamas en el lugar. BBC no ha podido verificar las imágenes.

Las autoridades decretaron toque de queda hasta el lunes en la capital, donde se cree inminente una nueva ofensiva militar rusa a gran escala.

Las sirenas de ataque aéreo suenan por toda la ciudad, complementadas con advertencias en los vecindarios para que los residentes permanezcan en los refugios.

En los últimos días gran parte de la vida en la ciudad es bajo tierra, en sótanos, refugios antiaéreos y estaciones de metro convertidas en búnkeres.

Los asaltos rusos a la capital ucraniana han encontrado, hasta el momento, una gran resistencia.

Las fuerzas armadas ucranianas informaron a través de una publicación de Facebook este sábado que una unidad del ejército logró repeler a las fuerzas rusas cerca de su base en una calle importante de la ciudad.

Muchos civiles ucranianos han recibido armas de fuego para defenderse en caso necesario y se organizan en los barrios para fabricar cócteles molotov con los que recibir a las tropas rusas.

Civiles voluntarios fabrican cócteles molotov en la capital ucraniana

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Civiles voluntarios fabrican cócteles molotov en la capital ucraniana

El ejército también afirmó que logró evitar un intento de aterrizar tropas rusas aerotransportadas en un aeropuerto al sur de Kiev, informando incluso de que un gran avión que transportaba tropas había sido derribado. La BBC no pudo verificar esta información.

“Los invasores querían bloquear el centro de nuestro Estado… Quebramos su plan”, agregó el presidente, Volodymyr Zelensky.

Mientras tanto, los combates continúan cerca de otras ciudades ucranianas.

El presidente reconoció que las fuerzas rusas habían infligido bajas y sostuvo que “el enemigo también ha sufrido bajas muy graves”. La BBC no ha podido verificar esta afirmación.

Según el ministro de Salud de Ucrania, Viktor Lyashko, un total de 198 ucranianos, incluidos tres niños, han muerto en medio de la invasión rusa.

Momento en que un misil alcanza un edificio en Kiev este 26 de febrero.

Reuters
Momento en que un misil alcanza un edificio en Kiev este 26 de febrero.

Otras 1.115 personas resultaron heridas, entre ellas 33 niños, escribió en su página de Facebook.

Por su parte, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OCHCR, por sus siglas en inglés) contabilizó el sábado 64 civiles muertos y 176 heridos en todo el país, así como más de 160.000 desplazados.Indicó que los daños en viviendas e infraestructuras han dejado a cientos de personas sin acceso a agua y electricidad.

Explosiones y misiles en Kiev

La capital de Ucrania está bajo un toque de queda impuesto por el alcalde Vitali Klitschko desde las 17:00 horas (15:00 GMT).

Vista de la ciudad de Kiev, al anochecer del 26 de febrero de 2022.

Getty Images

Kiev vivió este sábado su peor amanecer desde que Rusia comenzó la invasión del territorio vecino el pasado 24 de febrero.

Zelensky había pronosticado en las últimas horas del viernes que anticipaba “una noche dura”. Y los residentes de Kiev pasaron otra larga y ansiosa noche en refugios antiaéreos y sótanos.

Durante las primeras horas del sábado se empezaron a escuchar explosiones en la capital a medida que las fuerzas rusas se acercaban a la ciudad.

Un misil alcanzó un bloque de viviendas en la ciudad, dejando al menos cuatro apartamentos destruidas.

Un edificio de apartamentos en Kiev dañado según reportes por un misil este sábado.

Reuters
Un edificio de apartamentos en Kiev dañado, según reportes, por un misil este sábado.

Yuri Shevchuk -que tiene 49 años y vive en la zona desde hace más de 20 años- examinaba los daños con aire de incomprensión. “No sé cómo explicar lo que siento”, le dijo a la BBC. “Es la primera vez en mi vida que veo tal nivel de daño, en mi ciudad y en tiempos de paz”.

Y suplicó ayuda militar de Occidente: “Tenemos una necesidad urgente de misiles antiaéreos, misiles antitanque y necesitamos municiones”.

Las autoridades que dos personas murieron debido al impacto del misil. El Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania dijo que seis personas también resultaron gravemente heridas.

Más temprano, el alcalde había informado que 35 personas resultaron heridas en los combates nocturnos en la ciudad, entre las que se incluyen dos niños. Todavía no está claro si se refería solo a civiles.

“No hay tropas rusas en la ciudad”, afirmó, y agregó que la gente debería permanecer en los refugios ya que se esperan más ataques aéreos.

Funcionarios de Defensa de Reino Unido dijeron que las tropas rusas han avanzado y se sitúan a 30 km de la ciudad.

Humo y llamas en el horizonte de Kiev.

Reuters
Humo y llamas se ven en el horizonte en un bombardeo cerca de Kiev, mientras Rusia continúa su invasión en Ucrania.

Más temprano este sábado, Zelensky advirtió a los ucranianos que “no pueden permitirse perder” Kiev.

El presidente difundió un video desde las calles de la ciudad.

“Hay mucha información falsa en redes que dice que le pedí al ejército que deponga las armas y que estamos evacuando”, dice.

“Estoy aquí. No depondremos las armas. Defenderemos nuestro Estado“.

Mapa de lugares clave de Kiev, capital de Ucrania

BBC

En otros lugares, las tropas y los blindados rusos continúan su lento avance a lo largo de una serie de rutas.

El Ministerio de Defensa de Rusia confirmó este sábado que han capturado la ciudad de Melitopol, una ciudad de tamaño medio, con 150.000 habitantes, ubicada cerca del clave puerto ucraniano de Mariupol, al sur del país.


Una “guerra por necesidad” para Putin

Paul Adams, corresponsal de Asuntos Diplomáticos de la BBC

Funcionarios occidentales aseguran que el ejército de Ucrania ha sido eficaz hasta ahora a la hora de frenar el avance ruso en la capital, Kiev.

Pero les preocupa que los rusos, impacientes por imponer una victoria rápida, puedan recurrir a medidas más drásticas.

“Mi temor es que si no cumplen con sus plazos y objetivos… usarán la violencia indiscriminadamente”, dijo uno de estos funcionarios.

“El problema es que se haya comprometido de la manera en que lo ha hecho. Para él, esto ya no es una guerra por elección propia, sino una guerra por necesidad”.


Temor más allá de la capital

El miedo y las precauciones no son exclusivos de Kiev.

“Escribo estas líneas desde un refugio antibombas varios pisos bajo tierra junto a una multitud de personas, cuatro perros y un conejo como mascota”, cuenta desde la ciudad ucraniana de Dnipro, la cuarta más grande del país, Sarah Rainsford, corresponsal de la BBC en Europa del Este.

“El personal del hotel pasó corriendo y golpeando las puertas poco después de la medianoche antes de llevarnos escaleras abajo a gran velocidad.

“Antes, habíamos visitado a Hanna Syva y su familia en un bloque de apartamentos gigante al otro lado de la calle”, detalla.

Una mesa con varios objetos, un peluche y armamento.

Sarah Rainsford
El esposo de Hanna sacó su arma y la depositó junto a un gran peluche en el alféizar de la ventana.

“Hanna es madre de dos niños y parece optimista, pero reconoce que está sonriendo para no preocupar a sus hijos”, explica Rainsford..

“Ayer lloraron, están muy nerviosos, así que no puedo darme el lujo de tener miedo”, le dice Hanna a la periodista.


“Es nuestro deber apoyar a Ucrania”

Alemania enviará 1.000 armas antitanque y 500 misiles tierra-aire “Stinger” a Ucrania, confirmó este sábado el gobierno de Berlín.

Soldados en Kiev.

Reuters

La medida marca un cambio importante de su política de larga data de prohibir las exportaciones de armas a las zonas de conflicto.

“En esta situación, es nuestro deber apoyar a Ucrania lo mejor que podamos en su defensa contra el ejército invasor de Vladimir Putin”, dijo el canciller Olof Scholz.

Alemania también levantó su bloqueo a la entrega de armas letales de fabricación alemana a Ucrania a través de terceros países, lo que podría permitir un aumento de la asistencia militar europea a Ucrania, ya que muchas armas en Europa son, al menos en parte, de fabricación, lo que significa que Berlín tiene algo que decir sobre su uso y exportación.

Mientras, la OTAN envía tropas a Europa del Este para tranquilizar a los aliados y disuadir a Rusia, pero dijo que no mandará soldados a Ucrania.


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