Alegatos, acusaciones y una carta: los momentos de la audiencia de Rosario Robles
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Archivo Cuartoscuro

Alegatos, acusaciones y una carta: los momentos de la audiencia de Rosario Robles

El costoso viaje a París y la ‘Fake-licencia’: así fue la audiencia de Rosario Robles donde defensa y Fiscalía cruzaron acusaciones.
Archivo Cuartoscuro
12 de diciembre, 2019
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Vestida con pantalón y blusa de color beige, Rosario Robles se presentó este 12 de diciembre a su audiencia de apelación entre largos bostezos por la desmañanada -eran las ocho y a ella la despertaron horas antes para su traslado desde el penal de Santa Martha Acatitla- y frotándose las palmas de las manos en una mañana gélida en la Ciudad de México. 

Acompañada por su hija Mariana Moguel, y otros integrantes de una nutrida familia que llenaron la sala de la audiencia del Reclusorio Norte, Rosario tomó asiento rodeada de sus abogados, y tras acomodarse un mechón de cabello negro que le caía sobre la mejilla, comenzó a escuchar con el semblante serio la argumentación de Epigmenio Mendieta, uno de sus defensores.

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“El juez Felipe de Jesús Delgadillo Padierna violentó el debido proceso y decretó de manera injustificada la prisión preventiva contra Rosario Robles”, señaló el defensor, en referencia a la decisión que el juez de la causa tomó el pasado mes de agosto, cuando mandó a prisión preventiva a la extitular de Desarrollo Social y de la Sedatu, argumentando que había riesgo de fuga por la imputación de la Fiscalía en el caso de corrupción conocido como La Estafa Maestra. 

Durante aproximadamente una hora y media que duró la audiencia, Cristina Porras Odriozola, la magistrada que tendrá que decidir en los próximos tres días hábiles si mantiene, revoca, o modifica la prisión preventiva, escuchó a la defensa y a la Fiscalía en mitad de un silencio que solo interrumpió con constantes llamadas de atención para que abogados y fiscales no se engancharan en descalificaciones mutuas.

Situación que fue imposible, puesto que, aunque la audiencia de apelación de este jueves no era para presentar pruebas a favor ni en contra de Rosario Robles, ésta se convirtió por momentos en un juicio final donde ambas partes buscaban convencer a una magistrada que les reiteraba una y otra vez que allí no se decidiría sobre la inocencia o culpabilidad de la imputada.

Pero las advertencias no surtieron gran efecto y los jaloneos fueron constantes. 

La defensa lanzó el primer ataque: acusó a la Fiscalía de utilizar una licencia de conducir falsa de Rosario Robles para argumentar ante el juez Delgadillo Padierna que ésta había mentido sobre su domicilio, pues la exfuncionaria dijo vivir en Coyoacán, y la supuesta licencia señala que su domicilio está en la calle Tennyson de la delegación Álvaro Obregón, misma que no existe; motivo por el que denunciaron al Ministerio Público por usar presuntamente documentación falsa.

“Es una ‘Fake-licencia’”, dijo Rosario Robles dirigiéndose a la magistrada.

“Señoría, ya ve que ahora hay ‘Fake news’ -le explicó en tono informal-. Pues esta es una ‘Fake-licencia”. 

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El viaje por París

Por su parte, el agente del Ministerio Público contraatacó utilizando el argumento de la defensa de que no hay riesgo de fuga porque Rosario Robles “no tiene dinero”, pues sus cuentas están bloqueadas por la autoridad. 

“¿Rosario Robles no tiene dinero?”, reviró irónicamente el fiscal. “¿De verdad solo tiene 20 mil pesos?”, volvió a preguntar haciendo referencia a uno de los dichos de la defensa, de que una de las cuentas bloqueadas de Robles tenía esa cantidad. 

“¿Y, entonces, cómo pudo hacer un viaje por Europa, por Francia e Italia? -cuestionó el fiscal, para añadir que Robles, antes de recibir el citatorio para comparecer ante la justicia, tenía proyectado un viaje de dos meses con su hija Mariana Moguel para visitar, entre otros lugares, París, Francia.

“¿Quién puede permitirse un viaje así con esa cantidad de dinero?”, insistió el agente, que también preguntó a Robles cómo puede pagar entonces a su nutrido equipo de abogados: “¡Aquí, en esta audiencia, tiene hasta cuatro despachos de abogados presentes!”.

Además, el fiscal utilizó sin nombrarlo el caso del exgobernador de Veracruz Javier Duarte para atacar a Rosario Robles. 

“Hoy pueden decir que vienen a dar la cara, pero eso no es suficiente, Señoría. Sabemos que hay helicópteros que pueden llevar a una persona rápidamente a Guatemala”, insinuó el agente, en clara referencia a Duarte, quien un día aseguró en una entrevista en un medio de comunicación que daría la cara ante la justicia por las acusaciones de desvíos de recursos públicos por el caso de Las Empresas Fantasma de Veracruz, documentado por Animal Político, y a las horas ya se encontraba en paradero desconocido y a la fuga, hasta que fue detenido meses después en Guatemala. 

“Lo que sucedió fue que ella (Rosario Robles) vino aquí con la confianza de que no le iba a pasar nada, tal vez por las declaraciones de su antiguo jefe (el expresidente Peña Nieto), cuando le dijo: ‘No te preocupes, Rosario’”, insistió el fiscal en su exposición, en la que también acusó a Robles de contar con una “red de apoyo” de funcionarios y exfuncionarios “que la podrían ocultar”. 

“Estamos hablando de 5 mil millones de pesos. Es dinero suficiente para que alguien la pueda ayudar a ocultarse”, recalcó el Ministerio Público, haciendo referencia a la acusación original que imputa a Robles, que es el presunto delito de ejercicio indebido de la función pública que tuvo como consecuencia un presunto daño al erario por más de 5 mil millones de pesos en el caso de La Estafa Maestra. 

Entérate: Rosario Robles defiende su inocencia ante el juez y pide seguir su proceso en libertad

“¿Soy un trofeo?”

A pesar de los esfuerzos de la magistrada por cortar el intercambio de acusaciones, el termómetro en la sala de audiencias ya había subido varios grados. Aunque, Rosario seguía teniendo frío. 

“Señoría, ¿puedo levantarme para ponerme mi chamarra? Me estoy congelando”, preguntó la exfuncionaria. 

Rosario se puso de pie y dejó a la vista una silueta delgada, que tapó con un abrigo muy diferente a la elegante gabardina de marca y al vestido blanco que lucía recién llegada de Europa para encarar su primera audiencia, cuando, maquillada y con tacones, bajó de una camioneta y se presentó ante los medios asegurando que daba la cara con la frente en alto y agarrando el toro por los cuernos. 

Acto seguido, escuchó a la magistrada que le informaba que la audiencia se cerraría con su alegato final, y tomó asiento de nuevo para empezar a leer un discurso que llevaba anotado en una libreta de la que tomó cuatro hojas adornadas con dibujos juveniles de pintalabios y corazoncitos, y frases como ‘U never takes a day off’ –Tú nunca te tomas un día de descanso-. 

Durante 10 minutos, Rosario leyó la carta que había escrito en prisión con letra clara, subrayados, y algún que otro tachón, y pronunció un discurso repleto de pausas enfáticas y de gesticulación con las manos. 

Por momentos, Rosario hizo gala de su dominio de la oratoria como funcionaria veterana tratando de ganarse la complicidad de la magistrada, a la que le preguntó si también era madre como ella para atacar uno de los argumentos del juez Delgadillo Padierna sobre el posible riesgo de fuga.

“¿Cómo puede decir el juez que no tengo arraigo (en la Ciudad de México)? Tengo una casa en la que he vivido los últimos 25 años. Y, de manera especial, usted, como mujer y como madre, sé que me entenderá muy bien cuando digo que no hay mayor arraigo en un lugar que nuestros hijos. Ellos son nuestra principal raíz”, dijo Robles a la magistrada, que la observaba en silencio. 

Finalmente, tras lamentar la paradoja de que se le acusa por omisiones en irregularidades que habrían cometido terceros funcionarios en el caso de La Estafa Maestra, ella es la única vinculada a proceso que enfrenta su caso en la cárcel, mientras varios de esos terceros que ya fueron vinculados continúan su caso en libertad. 

“¿Soy un trofeo para exhibir un supuesto combate a la corrupción?”, preguntó enfáticamente Rosario Robles, mientras, en la sala contigua a la audiencia, los reporteros se afanaban a transcribir la frase que minutos después abrió los encabezados de buena parte de los periódicos de México. 

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Tsunamis en el Ártico: la nueva y peligrosa amenaza del cambio climático

Geólogos advierten que Alaska está en puertas de un deslizamiento de rocas tan grande que puede ser capaz de provocar un tsunami no visto nunca antes.
28 de octubre, 2020
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Hielo en Alaska

Getty Images
Millones de toneladas de roca pueden deslizarse hasta el océano por el derretimiento del permafrost.

Barry Arm es una estrecha brecha de costa en el sur de Alaska.

No es muy grande si se la compara con el extenso borde de Norteamérica que colinda con el océano Pacífico, pero el lugar provoca una particular preocupación.

En Barry Arm, advierten geólogos, se puede llegar a producir un deslizamiento de hielo y roca capaz de desatar un tsunami catastrófico para la región.

Y ese sería solo uno de los posibles efectos del cambio climático que amenazan a Alaska y otras regiones del Ártico.

Por ello diferentes autoridades, científicos y activistas ambientales quieren llamar la atención sobre el peligro.

¿Alaska en peligro?

“Posibles efectos devastadores” es como califica Anna Liljedahl a lo que puede pasar en Alaska, que algunos científicos hablan incluso de en 12 meses o tan solo algunos años.

La geóloga le señala a BBC Mundo que su preocupación es muy grande debido a que existen condiciones para un deslizamiento mucho más grande que todos los vistos en el siglo XX.

“Se trata de fenómenos diferentes a los que conocimos antes. Y lo peor es que pensamos que se volverán cada vez más frecuentes”, señala la experta del Woods Hole Research Center de Alaska.

 

Liljedahl añade que la energía de un deslizamiento como el que considera es posible en Barry Arm puede superar al de un terremoto de magnitud 7.

“Se trata de una combinación muy peligrosa y es apenas un ejemplo de los peligros que tenemos en Alaska”, afirma.

Ante este tipo de advertencias, la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska ha querido expresar cautela y señala que monitorea de manera permanente los posibles movimientos de tierra en la zona.

La entidad señala que se generaron modelos para el estudio de la geología de la región para predecir qué tan grande podría ser un tsunami y cómo se propagaría.

Se utilizan monitores con el sistema GPS (sistema de posicionamiento global) que funcionan con energía solar para detectar el potencial de deslizamientos que son los que preceden a los eventos sísmicos.

La preocupación

El estrecho de Barry Arm se encuentra en la bahía de Prince William Sound, en el golfo de Alaska.

Se trata de una zona con frecuente presencia de pescadores y que, antes de la pandemia, también recibía turistas en cruceros.

Ártico

Getty Images
El Ártico es una de las zonas que mayores riesgos corre ante el cambio climático.

Un deslizamiento de millones de toneladas de roca tiene potencial para eliminar esas actividades económicas en el lugar por un tiempo indeterminado.

Así lo advierte Steve Masterman, director de la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska.

“El más notable de los tsunamis fue en 1958, cuando un deslizamiento de tierra generó una ola que se elevó a 1.700 pies (520 metros)”, señala el experto.

Masterman apunta que las rocas liberadas en esa ocasión eran apenas una décima parte del tamaño de un hipotético deslizamiento en Barry Arm.

Es por ello que la entidad dirigida por Masterman expresó su preocupación sobre los peligros geológicos que corren los habitantes de la zona.

Montañas de Alaska

Getty Images
Alaska puede estar a muy poco de un fenómeno climático devastador, advierten los expertos.

El paulatino del derretimiento del permafrost, la capa de suelo congelado existente en regiones como Alaska, el noreste de Canadá, Groenlandia (Dinamarca) o Siberia (Rusia), es apuntado como uno de los principales factores de riesgo de tsunamis en esa zona.

“El permafrost mantiene unida a la tierra y cuando ese hielo se convierte en agua de manera repentina cambian las condiciones y el suelo puede moverse”, explica Liljedahl.

La geóloga apunta que se trata de un asunto muy complejo porque es difícil hacer un diagnóstico de las condiciones en las que se encuentra esa capa congelada en la región, pese a las numerosas simulaciones con computadores que se realizan.

“Realmente necesitamos saber un poco más para determinar qué tan peligroso es el deslizamiento que se avecina. Por eso creemos necesario que se conozca de esta amenaza”, indica.

Liljedahl, al igual que Masterman y un grupo de científicos escribieron una carta pública a mediados de año advirtiendo del peligro de que un deslizamiento y un tsunami devastador se produzca en Alaska.

Otros peligros

Alaska no es la única región que se encuentra en peligro, explica la geóloga del Woods Hole Research Center.

También Columbia Británica, una provincia en el noroeste de Canadá, y Noruega se encuentran ante la posibilidad de deslizamientos y tsunamis por causa del cambio climático.

Terremoto Alaska

Getty Images
En 1964, Alaska vivió un terremoto que dejó decenas de muertos.

“A medida que el calentamiento global continúe derritiendo los glaciares y el permafrost, los tsunamis creados por deslizamientos de tierra están emergiendo como una amenaza mayor”, explica.

Durante el siglo pasado, 10 de los 14 tsunamis más altos registrados ocurrieron en áreas montañosas glaciares.

En 1958, el deslizamiento de tierra en la bahía de Lituya, en Alaska, creó una ola de más de 520 metros, la más alta jamás vista en la zona.

También, después de un el terremoto en Alaska en 1964, la mayoría de las muertes se debieron a tsunamis provocados por deslizamientos de tierra bajo el agua.

190 personas fallecieron aquella vez y se lo registra como el movimiento sísmico más poderoso en Estados Unidos.


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