Puerta Violeta, la estrategia del gobierno de AMLO para mujeres víctimas de violencia
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Puerta Violeta, la estrategia del gobierno de AMLO para mujeres víctimas de violencia

A un año de gobierno, no se ha abierto más que una Puerta Violeta y en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2020 no se creó ninguna partida para esa estrategia ni algún nuevo programa de violencia de género.
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6 de diciembre, 2019
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Un portón morado y un letrero enorme del mismo color que dice “Puerta Violeta” destacan entre comercios de la calle 6 de diciembre, en pleno centro de Nicolás Romero, Estado de México. Todavía están vacíos el segundo y tercer piso del edificio, sin personal, ni escritorios, y no hay ni línea de teléfono, pero la planta baja ya ofrece trabajadora social, psicóloga y asesora jurídica a mujeres víctimas de violencia.

Con eso bastó para que el 15 de noviembre fuera inaugurada por la Secretaría de Gobernación (Segob) como la primera sede de una estrategia que supuestamente busca que el Estado asuma la responsabilidad en el tema, en lugar de que sean Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) quienes brindan opciones de atención integral y refugio a mujeres que salen huyendo de una situación de violencia, como ha sido durante las últimas dos décadas.

Mientras tanto, esas organizaciones sociales vieron cómo este año cerró el único refugio que había en Guanajuato, porque no le aprobaron el subsidio con el que funcionaba, y otro en Aguascalientes ha reducido a la mitad sus atenciones por primera vez porque le recortaron el presupuesto.

En febrero, el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió “no transferir recursos del Presupuesto a ninguna organización social, sindical, civil o del movimiento ciudadano, con el propósito de terminar en definitiva con la intermediación que ha originado discrecionalidad, opacidad y corrupción. Todos los apoyos para el bienestar del pueblo se entregarán de manera directa a los beneficiarios”, según publicó en una circular.

En varias conferencias insistió en que también para este tema se iban a entregar los apoyos directos, pero eso desató una ola de críticas sobre lo ineficiente que sería dar dinero a mujeres que necesitan protección inmediata y distintos apoyos —psicológico, legal, de reintegración social—, por lo que el gobierno cotrrigió y mantuvo los subsidios a organizaciones, que salen de una partida de la Secretaría de Salud, aunque con la advertencia de que Segob absorbería el tema.

A un año de gobierno, no se ha abierto más que una Puerta Violeta y en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2020 no se creó ninguna partida para esa estrategia ni algún nuevo programa de violencia de género. Así que las directoras de asociaciones civiles tienen la incertidumbre de si el próximo año van a seguir accediendo a esos fondos como hasta ahora y si se los van a reducir para usarlos en los centros de gobierno.

En 2019, el Congreso asignó 346.5 millones de pesos para los refugios, que se distribuyeron a través del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva mediante una accidentada convocatoria, que se suspendió ante la orden de no dar dinero a organizaciones, luego fue reabierta con normalidad, aunque la entrega de dinero se atrasó hasta julio.

Para 2020, se conserva la partida para refugios y tendrá un aumento, pero aún no está definido el monto final. La diputada Wendy Briceño, presidenta de la comisión de Igualdad de Género, explicó en entrevista que aunque ya se aprobó el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), falta el desglose específico de montos que se publica posteriormente en los analíticos presupuestarios. Calcula que terminará en un incremento de 50 o 60 millones de pesos, por lo que superará los 400 millones.

Tanto la diputada como la directora de la estrategia de Puertas Violetas, Alicia Leal, dijeron a Animal Político que la distribución de dinero se mantendrá como hasta ahora a las organizaciones de sociedad civil a través de Salud. Pero esa Secretaría respondió al ser consultada que “el Congreso definirá si será mediante convocatoria o si se asigna a otra unidad que no sea Equidad de Género”.

Mientras que la directora de la Red Nacional de Refugios, Wendy Figueroa, dijo que en las mesas de trabajo que han tenido sobre cómo se van a articular ahora sociedad civil y gobierno, se ha hablado de cambiar ese dinero de Salud a “otra dependencia”, pero les preocupa que eso pueda entorpecer el proceso de entrega. También les han dicho que de esa misma bolsa saldrá el dinero para las Puertas Violetas, a lo cual se oponen, porque ya de por sí resulta insuficiente para los albergues existentes.

Además, la Red cuestiona lo que se ha planteado como una estrategia novedosa de homologación del modelo de refugios y creación de oficinas abiertas 24 horas, siete días a la semana, para canalizar toda la atención, debido a que ya tienen un modelo homologado y las oficinas centralizadas ya existen en diversas ciudades con los Centros de Justicia para las Mujeres de gobiernos locales.

La primera Puerta Violeta de gobierno, en Edomex

A Karla la golpeó su ahora expareja y padre de uno de sus hijos apenas un día antes, por eso está en la Puerta Violeta de Nicolás Romero. Y sin embargo, sale de ahí más bien con una ligera sonrisa de tranquilidad. De inmediato le dieron una orden de restricción, números de seguridad a los cuales llamar si el hombre se acerca, una patrulla que pasa por su casa cada cierto tiempo, y un día después, solo vino a entregar un oficio para que empiece el proceso de tramitar la pensión alimenticia.

“Yo cuando me separé del papá de mi hijo el grande, hace unos años, fui al MP de aquí y me dijeron: ‘No, es que tienes que ir al de lo familiar en Atizapán’. Fui a Atizapán y me dijeron: ‘No, es que ya no vives con él, regresa al MP de Nicolás Romero’. Y al final en ningún lado me ayudaron. Fue súper cansado y preferí dejarlo, y él a la fecha no me da nada. Y ahorita con esto sí fue súper rápido. Me dijeron que máximo 15 días ya va a estar lo de la pensión”, cuenta a Animal Político.

Ella todavía no se había enterado de que se inauguró este lugar, pero su vecino sí. Había decidido terminar su relación sentimental y correr de su casa a su pareja, que entonces se brincó la barda y se metió a golpearla. El vecino intervino y la llevó a la Puerta Violeta, donde le dieron atención psicológica, la valoró un médico que confirmó la agresión, y la acompañaron a levantar la denuncia en el Ministerio Público especializado en género, que está a solo dos cuadras de ahí.

En tan solo dos semanas desde que abrió, esta oficina ha recibido a alrededor de 30 mujeres, de acuerdo con la asesora jurídica Verónica Luna, y aunque finalmente no lo tomaron, a dos se les ofreció ser trasladadas a un refugio.

Porque el mismo día que se inauguró este lugar, que funciona como “puerta externa”, también se creó una “puerta interna”: una casa en una ubicación que es confidencial y tiene seguridad policial, con todo lo necesario para recibir hasta a 50 personas, entre mujeres y su hijas e hijos, que no interrumpirían su ciclo escolar gracias a maestros puestos por el Estado, donde las familias podrán permanecer hasta seis meses hasta sentirse seguras y tener un nuevo plan de vida.

Este es un ejemplo de lo que el gobierno quiere crear para atender a víctimas de violencia machista. Pero este modelo es justo el que han tenido por dos décadas las organizaciones de la sociedad civil, actualmente con 67 espacios en todo el país: 28 Centros de Atención Externa, 30 refugios, 4 casas de emergencia y 5 casas de transición (espacios que dan acogida solo en el momento) que atienden a 20 mil mujeres al año.

De hecho, ya existía una Puerta Violeta en el área metropolitana de Monterrey, Nuevo León, de la asociación Alternativas Pacíficas con corresponsabilidad del municipio de Escobedo. Su fundadora, Alicia Leal, fue invitada a trabajar a la Secretaría de Gobernación para replicar la estrategia, con el cargo de directora general de Protección Integral en la Unidad de Apoyo al Sistema de Justicia.

En entrevista con Animal Político, presume que este esquema ha tenido tan solo un 1% de reincidencia de mujeres que vuelven a ser violentadas, pero ningún caso de feminicidio después de que han sido atendidas ahí. Por eso se busca replicarlo en la mayor cantidad de municipios del país.

El objetivo, detalla, es integrar distintas instituciones y programas que ya existen para las mujeres, incluidos los albergues de sociedad civil, a través de una oficina de alcance municipal que sea fácilmente identificable por las víctimas, para que desde ahí se coordine todo, con capacidad para atender a aproximadamente a 250 usuarias al mes.

“Lo que queremos es que los municipios integren a la sociedad civil organizada en un momento dado. ¿Por qué? Porque los servicios para los refugios, lo que requieren las mujeres es un modelo de atención y de protección integral más flexible que lo que puede muchas veces operarse desde un municipio. Por poner un ejemplo: una mujer de un municipio no puede ser atendida por una instancia de otro”, comenta.

Está programado que este mes abran otras dos Puertas Violetas en Ciudad Juárez, Chihuahua, en Puruándiro, Michoacán, y ya hay avances en Coahuila, Colima, Tabasco, Quintana Roo, Veracruz y San Luis Potosí, además de los seis espacios originales que hay en Nuevo León y, ahora, el de Edomex, según adelantó en la conferencia matutina del presidente del 25 de noviembre, Día Internacional de la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres.

El Estado de México tiene las tasas más altas de este problema. De enero a octubre pasado registró 95 feminicidios, 53%de las mujeres han sido agredidas por su pareja, y es la única entidad con dos alertas de género, una decretada en 2015 por feminicidios y otra en 2019 por desapariciones. Pero lo que llevó a que ahí se abriera la primera Puerta Violeta, es que ya tenía parte del camino andado gracias a la 13 regiduría del municipio, encargada de temas de género, que ocupa la panista Rocío Echeverría.

En abril empezó a trabajar en la creación de una Agencia del Ministerio Público Especializada en Violencia Familiar, Sexual y de Género (AMPEVFSYG), que abrió en septiembre, y en una casa de transición, que son las que reciben de emergencia a familias violentadas por máximo 72 horas.

Cuando Echeverría se reunió con Leal, la ahora funcionaria federal le propuso mejor crear el refugio y una oficina de atención externa, acorde con el plan de Puertas Violetas.

Pero esta oficina no trabaja 24/7, como se propuso, sino de 9 a 6 de la tarde y solo de lunes a viernes. Para atenciones urgentes en la madrugada o día no laborable, hay una línea telefónica, el 01-800-10-84-053.

El municipio de Nicolás Romero puso las instalaciones de la Puerta; el gobierno federal, equipamiento, como camas y utensilios para el refugio; y el estatal se encargará de la operación. Por lo tanto, los gastos de mantenerlo y sueldos de quienes ahí trabajan los pagará presupuesto del Estado de México.

En cada caso, según explica Leal, eso dependerá del acuerdo que se firme con el estado y con cada municipio. Mientras que los refugios de organizaciones civiles seguirán teniendo presupuesto de una partida de la Secretaría de Salud.

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La matanza de Tlatelolco: qué pasó el 2 de octubre de 1968 en México

Las protestas estudiantiles comenzaron a intensificarse conforme se aproximaban los Juegos Olímpicos y esa no era la imagen que el gobierno de México quería proyectar.
2 de octubre, 2020
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La historia que derivó en una masacre empezó con una pelea de estudiantes en el centro de Ciudad de México.

El grupo antimotines de la policía capitalina, conocido como Cuerpo de Granaderos, intervino para calmar la riña. Pero lo hizo de manera brutal.

Golpeó a decenas de estudiantes y testigos de la pelea. Persiguió a los jóvenes hasta las escuelas donde buscaron refugio y también allí agredió a alumnos y profesores que impartían clase.

Era el 23 de julio de 1968. En esa época la policía mexicana tenía fama de cometer abusos, pero la agresión a los estudiantes fue excesiva.

Cuatro días después, estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) organizaron una marcha contra la violencia policial.

Pero la caminata, a la que se sumaron miembros del Partido Comunista Mexicano, fue reprimida por los granaderos.

A partir de ese momento empezó un movimiento estudiantil que en pocas semanas creció rápidamente. La UNAM, el IPN y otras universidades del país se declararon en huelga.

Las autoridades reportaron autobuses quemados y el estallido de artefactos explosivos. Decenas de jóvenes fueron detenidos y en el Zócalo, la plaza central del país, se desplegaron tanquetas y decenas de militares.

Cientos de estudiantes fueron detenidos tras la masacre de Tlatelolco en 1968.

Colección Justina Lori
Cientos de estudiantes fueron detenidos tras la masacre de Tlatelolco en 1968.

El Ejército ocupó las instalaciones de la UNAM y el IPN, pero no logró contener el movimiento agrupado en el Consejo Nacional de Huelga (CNH).

El rector de la Universidad Nacional, Javier Barros Sierra, renunció en protesta por la invasión a la autonomía universitaria.

El movimiento sólo fue contenido hasta la tarde del 2 de octubre. Ese día se había convocado una nueva marcha de protesta que partiría de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.

Cientos de soldados rodearon el sitio. Cuando los estudiantes anunciaban que se cancelaba la caminata para evitar violencia, inició una balacera contra la multitud.

Cincuenta años después, aún no está claro dónde empezaron los disparos. Tampoco se sabe realmente cuántas personas murieron o fueron heridas.

Pero el ataque se convirtió en un parteaguas en la historia del país. Desde el 2 de octubre de 1968 México fue otro, social y políticamente distinto al del día anterior.

La década anterior

Plaza de las tres culturas

Getty Images
La masacre tuvo lugar en la Plaza de las Tres Culturas de la Ciudad de México

Esta es la historia que se recuerda cada año durante el aniversario de la masacre.

Pero se habla poco del entorno social y político que había en el país por esos años, que motivó el acelerado crecimiento del movimiento estudiantil de 1968.

Un momento que explica también la fuerte reacción del gobierno del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Desde los años 50 y en la siguiente década, en el país se registró una serie de movimiento de médicos, ferrocarrileros, electricistas, campesinos y estudiantes.

En todos los casos, las protestas fueron disueltas por policías y militares.

Los sobrevivientes de la masacre recuerdan al movimiento estudiantil como "alegre, creativo".

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM
Los sobrevivientes de la masacre recuerdan al movimiento estudiantil como “alegre, creativo”.

Las movilizaciones estudiantiles de 1968 fueron consecuencia de ese largo proceso, explica Gilberto Guevara Niebla, uno de los fundadores del CNH.

“El movimiento de 68 no se comprendería si no se considera que en esa época existía un régimen autoritario y represivo”, le dice a BBC Mundo.

“Sobre todo en los años 60 hubo una sucesión de intervenciones militares en las universidades, que fue creando un ambiente de descontento y de malestar entre la juventud”.

Ese 1956, por ejemplo, los estudiantes del IPN protagonizaron una huelga que terminó con la ocupación militar de sus instalaciones. La vigilancia de los soldados permaneció durante un año.

Otro caso fue la huelga de 1963 en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, también disuelta por el Ejército.

Tlateloco

Colección Justina Lori
El rector de la UNAM en 1968, Javier Barrios Sierra.

Dos años más tarde, hubo una serie de paros y marchas de médicos y enfermeras en demanda de mejor salario. A las protestas se sumaron también estudiantes de la carrera de medicina.

Esos acontecimientos estaban muy presentes en el ánimo de los estudiantes en 1968, recuerda Rolando Cordera quien fue consejero por la Escuela de Economía ante el CNH.

Tlateloco

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM
La UNAM, el IPN y otras universidades del país se declararon en huelga.

“En algunos que se convirtieron en dirigentes de la movilización existía algún tipo de memoria”, le dice a BBC Mundo.

“Antes de nosotros hubo otros mexicanos que habían reclamado más o menos lo mismo: cumplimiento de la ley, respeto a los derechos y la Constitución”.

“Vivíamos un mar de estímulos”

Pero el enojo por las intervenciones militares y la decisión de las autoridades para disolver las protestas son una parte de la historia tras el movimiento de 1968.

Ese año en Europa ocurrió una serie de protestas estudiantiles, sobre todo en Francia. Un elemento que influyó en México, pero su impacto fue menor a lo que sucedía en Estados Unidos, recuerda Guevara Niebla.

En ese país había una intensa oleada de protestas contra la guerra en Vietnam, la lucha por los derechos civiles de algunas minorías así como un creciente proceso de liberalización sexual y feminismo.

“Coincidieron muchos factores”, recuerda el fundador del CNH. “A través de la televisión sabíamos lo que ocurría en Estados Unidos y con los jóvenes de Francia”.

Manifestación de estudiantes en julio de 1968.

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM.
“Los estudiantes del 68 en México se unieron a un reclamo internacional frente al orden existente en aquel tiempo”, dijo Rolando Cordera.

“Los estudiantes de México vivíamos en un mar de estímulos que jugaron un papel decisivo para explicar la revuelta estudiantil”.

Rolando Cordera recuerda. “Los estudiantes del 68 en México se unieron a un reclamo internacional frente al orden existente en aquel tiempo”.

“En el caso nuestro era un orden muy autoritario, que no respetaba las movilizaciones de reclamo social”.

Con tal escenario el movimiento estudiantil creció en poco tiempo. A las primeras manifestaciones, en julio de ese año, acudieron cientos de jóvenes.

Al paso de los meses aumentó el número de asistentes. En la llamada Marcha del Silencio, el 13 de septiembre, participaron más de 150.000 personas.

Tlatelolco

Getty Images
La matanza fue un parteaguas en la historia de México.

No todos eran estudiantes. El movimiento logró el respaldo de sindicatos, grupos de vecinos y hasta amas de casa. Las protestas se extendieron por varias ciudades del país.

Las demandas del CNH también cambiaron. Al inicio era la disolución del cuerpo de granaderos, eliminar de las leyes el delito de disolución social y castigo a los responsables de agredir estudiantes.

Luego el pliego petitorio incluyó la liberación de todos los presos políticos, y un diálogo público y abierto del Consejo Nacional con el gobierno federal.

Juegos Olímpicos

Más allá de la creciente inconformidad, ¿por qué ocurrió la masacre en Tlatelolco?

Hubo varios elementos, coinciden algunos historiadores. Ese 1968 México era sede de los Juegos de la XIX Olimpiada, programada para empezar el 12 de octubre de ese año.

Semanas antes del evento llegaron periodistas enviados por medios internacionales. Además sería la primera vez que los Juegos Olímpicos se transmitirían por satélite a todo el mundo.

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM
Las protestas estudiantiles comenzaron a intensificarse conforme se aproximaban los Juegos Olímpicos y esa no era la imagen que el gobierno de México quería proyectar.

Para ese momento, las protestas estudiantiles eran más intensas. Muchos periodistas empezaron a cubrir las movilizaciones.

No era la imagen de país que pretendía enviar el gobierno de Díaz Ordaz. Además, el presidente estaba convencido que los estudiantes formaban parte de una especie de conjura comunista en contra de los juegos.

La decisión fue enviar un mensaje contundente para terminar con la rebeldía de varios años, señala Guevara Niebla.

“Después de 1968, Díaz Ordaz declaró que al enfrentar el conflicto se habían agotado los recursos políticos y se tuvo que acudir a la fuerza”, recuerda.

“Lo que se quería era destruir de un solo golpe el movimiento estudiantil para dar paso a las Olimpiadas. La represión tuvo lugar diez días antes de que empezaran, estaban obligados a sofocar las protestas, pero lo hicieron de una manera brutal”.

Soldados en la UNAM.

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM.
La represión fue brutal.

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