AMLO negó viajes a la titular de Economía para ver el T-MEC, pero a Cancillería le aprobó todos
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AMLO negó viajes a la titular de Economía para ver el T-MEC, pero a Cancillería le aprobó todos

Presidencia no justificó en ningún caso la autorización o rechazo de los viajes de comisión ni indicó los criterios seguidos, tras ser obligada por transparencia a dar acceso a 200 solicitudes recibidas tan solo en mayo.
Cuartoscuro
12 de diciembre, 2019
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En mayo pasado, en medio de la negociación del T-MEC y con la amenaza latente de Estados Unidos de imponer aranceles a la importación de acero mexicano y canadiense, la Ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, convocó a una reunión en Toronto para analizar la situación. La secretaria de Economía de México, Graciela Márquez Colín, pretendía asistir, pero al pedir permiso a Presidencia, un requisito creado días antes para cualquier comisión oficial al extranjero, su solicitud fue rechazada.

“Por instrucciones del Sr. Presidente de la República, Lic. Andrés Manuel López Obrador, le informo que la petición en comento NO HA SIDO AUTORIZADA”, fue la única explicación que recibió Márquez en un oficio firmado por el secretario particular del presidente, Alejandro Esquer Verdugo.

Pero mientras la encargada de Economía se quedó en México, quien sí fue autorizado para ir a Canadá fue un representante de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). Márquez había indicado en su petición que iría dos días y se haría acompañar por el subsecretario para América del Norte de la SRE, Jesús Seade Kuri. Los documentos muestran que él, uno de los negociadores del T-MEC, sí pudo viajar a Canadá y Estados Unidos durante dos semanas. Las aprobaciones a SRE fueron una constante.

Lee: Científicos del Cinvestav deberán pedir permiso a AMLO para viajar al extranjero

Animal Político tuvo acceso a más de 200 solicitudes de viajes al extranjero hechas en mayo por funcionarios de diversas dependencias, la mayoría de las cuales fueron rechazadas, sin más argumentos que la no autorización presidencial.

El 3 de mayo de 2019, López Obrador firmó un memorándum con diversas medidas de austeridad que en el punto 9 señalaba: “Toda comisión al extranjero deberá ser solicitada por escrito, justificada y autorizada por el Titular del Ejecutivo Federal”.

La instrucción causó polémica, sobre todo entre los científicos que reclamaron que los viajes a congresos o estancias de intercambio en otros países son parte de su carrera, pero al recibir un sueldo de dinero público, la medida los limitaría.

Aunque semanas después se aclaró que el requisito solo se aplicaba a quienes tienen puestos de “mandos y enlaces”, algunos viajes fueron frenados desde los Centros de Investigación y se pudo comprobar la autenticidad de un oficio que se filtró en redes sociales que negaba a dos académicas ir a hacer trabajos a Guatemala y Panamá.

Entérate: Viajes de investigadores del Conacyt se restringieron para evitar “turismo político”: AMLO

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) mandó en ese mes nueve solicitudes de comisiones al exterior, y todas fueron rechazadas.

A Economía se le negó cualquier viaje a su titular y a todos sus subalternos, de 26 solicitudes que hizo en total. Por ejemplo, días después del episodio del acero, solicitó que la subsecretaria de Comercio Exterior fuera a Washington DC, para reunirse con la Cámara de Comercio de Estados Unidos, congresistas y el representante comercial de ese país, por una medida que limitaba la importación de tomate mexicano y estaba afectando a los productores.

La respuesta fue negativa.

Incluso viajes que no serían financiados o lo serían mínimamente con dinero mexicano, Presidencia decidió no aprobarlos. Es el caso del entonces comisionado del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social, Francisco Garduño, que junto a dos representantes del Sistema Penitenciario Federal estaba invitado a conocer el modelo de prisiones de las ciudades italianas de Roma y Palermo.

“Los gastos del viaje y estancia estarán a cargo del Ministerio de Justicia-Sistema Penitenciario de Italia”, aclaraba su solicitud.

La respuesta, también en ese caso, fue que la petición “no fue autorizada”.

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Lo mismo ocurrió con al menos dos solicitudes de la Secretaría de Energía. Una para que una consultora viajara a Eslovenia a un curso sobre plantas nucleares, invitada y financiada por el Organismo Internacional de Energía Atómica. Otra para que un investigador del Instituto Mexicano del Petróleo fuera a una Estancia de diseño y evaluación de una biorrefinería en España, al que su organismo le cubriría los viáticos, solo con un gasto de 50 euros diarios (poco más de mil pesos) por dos semanas.

También hubo negativas a la directora de la Comisión Nacional del Agua, Blanca Jiménez, para ir a la conferencia internacional de la UNESCO en París, Francia. Y a la directora del Instituto Nacional de Cinematografía, María Novaro, junto con tres funcionarios, le fue negado el permiso en pleno festival de cine de Cannes, en Francia, por lo que regresó cuando ya se encontraba en ese país.

SRE, la que más pidió y obtuvo autorizaciones para viajar

Tan solo durante el primer mes en que se impuso el requisito de la autorización de López Obrador para comisiones oficiales fuera del país, Presidencia recibió 276 solicitudes.

Dos dependencias fueron las que más presentaron y acumularon el 41% del total: 56 de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y 56 de la de Marina (Semar).

Las de esta última están declaradas “información reservada”, junto con otras siete de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), por lo que no hay manera de saber si fueron aprobadas o rechazadas.

Pero las 56 de SRE sí fueron autorizadas. De hecho, en una sola solicitud se pedían 33 viajes de distintos funcionarios para eventos por todo el mundo y con una sola firma fueron avalados todos.

“La petición en comento SÍ FUE AUTORIZADA con la finalidad de cumplir con los propósitos en ella planteados”, fue la mínima explicación también en los casos afirmativos.

Entre esas comisiones estaban incluso algunas para las que especialistas de otras secretarías fueron rechazados, como una reunión de ONU Hábitat en Nairobi, Kenia, a la que López Obrador no permitió que fuera un representante de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), pero sí el de Exteriores.

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También fue autorizado el director de Organismos y Mecanismos Regionales Americanos para ir a Caracas, Venezuela, a continuar los acercamientos en el marco del Mecanismo de Montevideo, creado para el diálogo entre el gobierno bolivariano de Nicolás Maduro y la oposición en ese país.

Consta también el oficio de autorización al director de Comunicación Social, Roberto Velasco, para acompañar al secretario Marcelo Ebrard a Estados Unidos, quien después se haría viral con el apodo de #LordCacahuates por una foto en la que estaba consumiendo esta botana.

La siguiente dependencia con más solicitudes de comisiones internacionales fue Petróleos Mexicanos (Pemex), con 39, que recibió algunos rechazos pero varias autorizaciones.

Después, Economía envió 26 peticiones; la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y sus organismos adscritos hicieron 15; Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), 14; Energía (Sener), 11; Seguridad Pública y Policía Federal enviaron 10; el Conacyt, 9; la agencia de noticias del Estado, Notimex, mandó 8 solicitudes; Sedatu, 7; Comunicaciones y Transportes (SCT), 5; Cultura y Salud, 4 cada una, y otras dependencias hicieron tan solo una o dos.

Seis meses para transparentar la información

El 4 de junio, el presidente criticó en su conferencia matutina que los funcionarios de gobierno abusaban viajando por el mundo y reveló que en los 24 días desde que impuso la obligatoriedad de su autorización, había recibido 276 solicitudes de comisiones al exterior, aunque aclaró que no revelaría los nombres de los solicitantes y no precisó si todas habían sido rechazadas.

Animal Político había solicitado vía transparencia el 31 de mayo la lista de quiénes pidieron permiso para salir de comisión, de qué dependencia, cuándo, si habían sido aprobadas o negadas y las razones para ello.

A pesar de que cuatro días después el propio presidente hizo pública parte de esa información, la Unidad de Transparencia de Presidencia agotó el plazo de 20 días hábiles para contestar, recurrió a la prórroga y respondió hasta el 12 de julio con la lista ya difundida que no contenía más que ciudades de destino, a veces solo el país, sin la fecha de cuándo se hizo la petición y a veces sin fecha exacta para el viaje.

Tras interponer un recurso de revisión de la respuesta, la Oficina de Presidencia aseguró en agosto que había hecho una “búsqueda exhaustiva, amplia y razonable” y no encontró ningún documento que respondiera a la solicitud como se había planteado.

Entonces el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI) requirió más datos a Presidencia, que en septiembre trató de defenderse para no entregarlos e incluso acusó al Instituto de estarse excediendo en su facultad para allegarse de información adicional y decidir si la queja era válida.

“Al requerir información adicional a este Sujeto Obligado, se estaría yendo más allá de lo permitido por la Ley de la materia”, alegó Presidencia.

Pero el INAI le contestó que es el órgano garante de la transparencia y que entre sus facultades está solicitar pruebas y hacer las diligencias necesarias para defender el derecho a la información de los ciudadanos. Así que elevó el asunto al pleno, el órgano de decisión del INAI, que el 9 de octubre decidió que si Presidencia no tenía un documento específico que concentrara los permisos de viaje y su aprobación y rechazo, como se solicitó, tenía que dar acceso a todos los documentos al respecto.

El periodo para cumplir esta orden del INAI era de 10 días, pero Presidencia tardó todavía un mes en entregar una lista más detallada y anunciar que permitiría una consulta en persona de los documentos, excepto de 63 considerados “información reservada”. Por primera vez transparentaba qué dependencia había hecho cada petición.

La consulta fue agendada para el 21 de noviembre, es decir, más de seis meses después de la solicitud de información original, pero como ésta se formuló en mayo, solo se dio acceso a los documentos de mayo. Un funcionario de Presidencia prestó a Animal Político una carpeta con dichos papeles para revisarlos. A los 45 minutos se informó que el tiempo de consulta había terminado.

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#YoSoyAnimal

'El día que le dije a mi novio que era una persona no binaria'

Katje van Loon tuvo la idea de celebrar un Día Internacional de las Personas No Binarias, a mitad de camino entre el Día Internacional de la Mujer y el Día Internacional del Hombre.
14 de julio, 2022
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Hace 10 años, Katje van Loon escribió una publicación en su blog en la que pedía la creación del Día Internacional de las Personas No Binarias el 14 de julio, exactamente a medio camino entre el Día Internacional de la Mujer y el Día Internacional del Hombre. Katje le ha contado a la corresponsal de género e identidad de la BBC, Megha Mohan, por qué es importante que el día se haya convertido en una realidad.

Hay un meme que aparece de vez en cuando sobre un pájaro al que han llamado pingüino toda su vida. Un día, el pájaro se encuentra con un médico que le dice: “No eres un pingüino, eres lo que se llama un cisne“. El cisne se siente aliviado. De repente, toda su vida cobra sentido.

Yo tuve mi momento cisne en 2011, cuando tenía unos 20 años.

Mi abuela acababa de morir y yo estaba en su apartamento organizando sus cosas. Tratando de distraerme, entré en internet y, pasando de un página a otra, me encontré con la entrada en Wikipedia sobre identidades de género.

Fue aquí donde leí por primera vez la definición de “no binario”. En esos párrafos, aprendí sobre personas que no siguen las normas binarias de género, personas que sienten que existen en un espacio intermedio fuera de las definiciones de hombre y mujer.

“Esto soy yo”, pensé. “Soy una persona no binaria. Esto es lo que he sido toda mi vida. Y nunca he tenido las palabras para describirlo”. Empecé a llorar. Sabía que tenía que contárselo a mi novio.

La chica más fuerte

El teatro era mi asignatura favorita en la escuela secundaria. Me gustaba todo, incluso acarrear las cosas pesadas que habíamos utilizado al final de la clase. Me señalaban como la “chica más fuerte de la clase de teatro” cuando me tocaba guardar las piezas pesadas del set junto con los chicos.

Así que allí estaba yo, moviendo atrezzo con los chicos, identificada como diferente a las otras chicas. Pero, extrañamente, esta era de las pocas veces en las que ser diferente era un motivo de orgullo para mí en lugar de una vergüenza.

De alguna manera, yo era como mi madre. La gente decía que mi madre era una mujer “guapa”, y mucho más tarde me di cuenta de que en realidad lo decían como un insulto para referirse a su aparente falta de feminidad.

Era una mujer soltera, abogada y educadora. Ella no era como las otras madres de la escuela. Se sentía tan cómoda arreglando cosas por la casa como cuando enseñaba a sus alumnos o me cuidaba a mí.

Yo era como ella al adoptar roles de género no tradicionales. Pero a diferencia de ella, yo existía en otro lugar. No era solo que no me sintiera “femenina”, o que fuera más alta y más grande y menos femenina. Era algo más que eso: la etiqueta de “mujer” simplemente no me encajaba.

Al crecer en los barrios periféricos de Vancouver, en Canadá, y luego en Hawái, me perdí en libros de fantasía, en mundos ficticios creados por escritores como Ursula K. Le Guin, habitados por personajes sin identidad de género fija.

A los 12 años comencé a escribir, creando mis propios planetas ficticios. Más de una década después pude publicar una versión muy revisada y pulida de estos mundos, la primera de una serie de novelas de ciencia ficción.

En estos imperios creativos, jugué con los roles de género; los personajes oscilaban entre tener características sexuales masculinas o femeninas. Escribir me dio la libertad para imaginar una realidad menos rígida.

Como milenial, crecí en internet. En los chats encontré comunidades de personas que hablaban sobre sexualidad y me declaré bisexual a los 14 años. Primero en internet y luego en el mundo real, las comunidades LGBT me dieron la bienvenida cuando me abrí sobre mi sexualidad, y entonces experimenté un sentimiento de pertenencia.

Expulsada de la comunidad LGTB

Más tarde, cuando tenía 20 años, me enamoré de mi novio, Nathan. Pero esto tuvo un precio. Creo que no hay forma más rápida de ser expulsada de una comunidad LGBT que la de ser una mujer bisexual que sale con un hombre.

La gente te ve como “heterosexual”, alguien que no entiende la lucha, y de repente las conversaciones y los eventos ya no te incluyen. Lo llaman el “bi-borrado”, y es un fenómeno muy real. Dejan de invitarte a cosas. Se crean grupos privados sin ti.

En mi experiencia, las personas todavía entienden la sexualidad de la forma en la que no entienden la identidad de género.

Cuando encontré la página de Wikipedia que explicaba mi identidad no binaria, Nathan fue la primera persona a la que quise contárselo, pero me daba mucho miedo.

Cuando lo vi más tarde ese día, lo dije rápidamente: “Soy una persona no binaria”.

Pausa.

“Entonces, ¿qué es lo que cambia?”, preguntó.

Otra pausa.

Puede que use pronombres diferentes“, respondí. “O que me llame de otra forma a veces”.

Me preguntó si yo era transgénero. ¿Estaba pensando en cambiar físicamente de alguna forma?

Dije que no, que no lo era.

“Está bien, intentaré recordar tus pronombres”, dijo, “pero no soy muy bueno recordando cosas”.

Ambos nos reímos, relajados, y la tensión se disipó. Le expliqué cómo, al crecer, me había sentido mal representada como esta “otra” persona, y que ahora tenía un nombre para describir lo que era, por lo que inmediatamente encajé un poco mejor en mi propia piel.

Nos comprometimos poco después y nos casamos en 2015.

La boda de Katje y Nathan.

Zemekiss Photography

Durante varios años, usé diferentes pronombres en lugar de “ella”. Me gustó especialmente “zie”, que sonaba suave y divertido. Eran términos neutros en cuanto al género que la gente usaba en internet y que no determinaban el sexo de la persona.

Durante un tiempo estuve a favor del pronombre “they” utilizado en singular (en inglés significa tanto “ellos” como “ellas”). Pero a medida que vi su uso florecer y despegar, comenzó a desagradarme, y ahora no lo soporto.

Como escritora, me tomo el lenguaje muy en serio, y he leído varios textos en los que las personas usan el pronombre “they” que me confundieron realmente sobre si se referían a un individuo o a un grupo. Algunos escritores argumentan que Shakespeare solía usar “they”, a lo que respondo: “Muy pocas personas escriben tan bien como Shakespeare”.

Con el tiempo, mi amor de la infancia por la escritura de fantasía se convirtió en una carrera, así como en una salida para mi mundo imaginario fuera de las normas de género.

En mi libro “Stranger Skies” (Cielos más extraños), escribo sobre una diosa que cae de los cielos a un planeta que no obedece las leyes de la física o la biología. Descubre que en ese mundo, el género está programado, se es hombre o mujer, pero el sexo es mutable. Las personas pueden cambiar su cuerpo físico a través de una pequeña ceremonia semirreligiosa. Esto permite que las parejas homosexuales puedan tener hijos biológicos sin intervención médica. Me divierto mucho explorando estos conceptos en mi escritura.

Un año después de identificarme como persona no binaria, escribí una publicación de 153 palabras en mi blog sobre por qué debería haber un Día Internacional de las Personas No Binarias. Dije que debería ser en julio, a medio camino entre el Día Internacional de la Mujer en marzo y el Día Internacional del Hombre en noviembre. Hubo algunos comentarios en el blog entonces, pero apenas se extendió por internet.

Katje haciendo pompas de jabón

Kam Abbott
Katje pasa ahora menos tiempo en internet.

Lo olvidé hasta varios años después, cuando vi que el Día Internacional de las Personas No Binarias se celebraría oficialmente el 14 de julio, el mismo día que sugerí en mi publicación. Lo iban a celebrar la organización Campaña por los Derechos Humanos, Stonewall, el sitio web del Parlamento de Reino Unido e incluso la web dictionary.com.

La gente citaba las razones que yo había dado para elegir la fecha, pero solo la página de Wikipedia sobre el género no binario mencionó mi blog como inspiración. Esto me molestó. Un pequeño reconocimiento hubiera estado bien.

Cambios

Ahora, las cosas han cambiado en mi vida. Estoy más cómoda conmigo misma. Me importa menos cuando la gente se refiere a mí como mujer o usa el pronombre “ella”.

Solía ​​​​estar muy a favor de tener un tercer marcador de género en las identificaciones, como pasaportes o permisos de conducir, como tienen en Argentina, Australia e India y han propuesto en Sudáfrica. Pero ahora no estoy tan segura. ¿Quiero que los datos de las minorías de género se recopilen en algún lugar al que los gobiernos puedan acceder fácilmente? Definitivamente no. No tengo fe en las burocracias. Puedo entender por qué puede ser importante para algunas personas en ciertos países, pero no lo es para mí.

También paso mucho menos tiempo en internet. No me siento cómoda ni en las páginas conservadoras ni en las liberales. Se fagocitan a sí mismas, a la espera de que la gente diga lo que ellos consideran que no está bien.

Solíamos llamarlo “la cultura de la denuncia“, pero ahora le han crecido más cabezas, es una bestia. Y no ayuda a nadie, y mucho menos a las personas vulnerables que quieren pertenecer a algo pero que saben que pueden ser apartadas en cualquier momento por decir algo incorrecto.

Katje en la convención Dragon Con, disfrazada de la teniente Starbuck, de la serie Battlestar Galactica.

Katje van Loon
Katje en la convención Dragon Con, disfrazada de la teniente Starbuck, de la serie Battlestar Galactica.

Puedo imaginar lo que puedes estar pensando ahora. Si no quiero ningún nuevo tipo de documento de identidad, y no necesito que respetes mis pronombres preferidos (todavía zie), ¿qué sentido tiene ser no binario? ¿Es importante tener un Día Internacional de las Personas No Binarias?

Sí, lo es.

Podemos sentirnos invisibles en un mundo que aún no ha entendido del todo lo que somos. Así que es bonito tener un día que reconozca nuestra existencia. ¿Tiene que ser un día en el que estemos en las calles marchando? No. Pero sería lindo recibir algunas flores.

Creo que ser llamada persona no binaria es importante a nivel interno. Para mí es importante tener esas palabras para describirme, y saber quién soy me permite estar más cómoda conmigo misma. Quiero que la gente sea feliz como es.

Y si tener un día te ayuda a ser feliz contigo mismo, genial. Ese es el mejor resultado que podría haber esperado de esa publicación de blog que escribí hace 10 años.


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