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Especial

77 años de la creación del IMSS en imágenes

El instituto cumple más de siete décadas de dar atención médica y bienestar social a sus derechohabientes.
Especial
21 de enero, 2020
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El 19 de enero de 1943 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto que significó el inicio de operaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Fue durante el sexenio de Manuel Ávila Camacho que se puso en funcionamiento el instituto que en la actualidad brindar atención médica y bienestar social a más de 80 millones de mexicanos, en el régimen ordinario y el programa IMSS-Bienestar. 

Para ello, el IMSS cuenta con mil 800 unidades médicas divididas en tres niveles: mil 517 Unidades de Medicina Familiar (UMF), 258 Hospitales Generales de Zona y Regionales, así como 25 Unidades Médicas de Alta Especialidad (UMAE).

En promedio al día, en estas unidades se brindan más de 500 mil consultas, nacen más de mil niñas y niños, se atienden cerca de 55 mil urgencias médicas, se realizan más de tres mil 800 intervenciones quirúrgicas  y más de 800 mil análisis clínicos.  

Hace poco más de 77 años, cuando entró en vigor el decreto por el cual se creó el IMSS, Abel Morales Rodríguez fuera el primer trabajador-empleado registrado ante en el instituto, gracias al apoyo de la patrona-empleadora Concepción Fuentes Martínez, y se convirtieran así en símbolos de la seguridad social en México.

A esta primera cédula le siguieron muchas más ya que al terminarse el vencimiento de esa primera convocatoria, se contabilizó la emisión de más 23 mil cédulas de patrones que amparaban a 224 mil trabajadores.

Desde su nacimiento, esta institución no sólo brinda servicios de salud a sus derechohabientes y asegurados, sino también ofrece prestaciones sociales entre las que destacan la cultura, el deporte, el pago de pensiones, servicio de velatorios, guarderías, Centros de Seguridad Social y Vacacionales, entre otros.

El IMSS no sólo ha sido semillero de grandes médicos, sino también de grandes deportistas, por ejemplo, el medallista olímpico de natación, Felipe “El Tibio” Muñoz y Carlos Girón, quienes se formaron en las Unidades Deportivas de la institución. 

El Seguro Social busca mejorar los estilos de vida de sus asegurados a través la ampliación y remodelación de sus 704 instalaciones deportivas a nivel nacional, en las que se impulsan 13 disciplinas deportivas como natación, taekwondo, voleibol, basquetbol y futbol.

En 77 años, el Instituto Mexicano del Seguro Social se ha consolidado como la institución insignia en materia de seguridad social más importante de América Latina, en este cambio de rumbo, el IMSS camina hacia un Sistema Único de Salud, preventivo e integral.

Como parte de a la atención que el IMSS otorga a los mexicanos, en el año de 1979 nació el programa IMSS-Coplamar (hoy IMSS-Bienestar) para extender los servicios de salud a todo el territorio nacional.

Actualmente IMSS-Bienestar opera en 19 entidades de la República, otorga de manera gratuita servicios médicos de primer y segundo nivel a público en general no derechohabiente (12.3 millones de personas) que viven en zonas rurales o urbanas marginadas, a través de 80 unidades hospitalarias que atienden especialidades de cirugía general, gineco-obstetricia, medicina interna, pediatría, anestesiología, medicina familiar y epidemiología.

 

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COVID-19: qué es el distanciamiento social intermitente y por qué se habla de implementarlo hasta 2022

Con modelos matemáticos y datos de EU, investigadores de Harvard identificaron posibles trayectorias de la pandemia y analizaron varios escenarios.
23 de abril, 2020
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Salir y confinarse… Volver a salir y regresar al aislamiento.

Ese es sólo un escenario hipotético de lo que pudiesen ser los próximos años.

Frente a los grandes desafíos que está planteando la pandemia de coronavirus, expertos de distintas disciplinas evalúan diferentes estrategias para hacerle frente a corto, mediano y largo plazo.

Y es que una de las grandes incógnitas que existen es si el SARS Cov-2 se logrará erradicar como sucedió con la epidemia de SARS de 2002-2003 o si el microorganismo será parte de los tantos virus con los que la población tendrá que lidiar de ahora en adelante.

Dos de los frentes de batalla de la ciencia ante el coronavirus son: hallar los fármacos idóneos para tratar la enfermedad que provoca, covid-19, y la búsqueda de una vacuna.

Mientras eso se consigue, las medidas de distanciamiento social son claves para frenar la propagación del virus y reducir su impacto en los sistemas de salud.

Un modelo teórico de distanciamiento social lo analizó un grupo de investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard.

Los autores exploran en el caso de Estados Unidos, uno de los países más golpeados por el coronavirus, varios escenarios, entre ellos el de establecer periodos de distanciamiento social intermitente que pudieran extenderse hasta 2022.

Vigilancia permanente

Una científica procesa muestras de personas infectadas con coronavirus

Getty Images
Es importante desarrollar terapias efectivas contra el virus señala el estudio publicado en la revista especializada Science.

Stephen M. Kissler, Christine Tedijanto, Edward Goldstein, Yonatan H. Grad y Marc Lipsitch son los autores del estudio que fue publicado en la revista especializada Science.

“Es urgente poder entender el futuro de la transmisión del síndrome respiratorio agudo severo -coronavirus 2 (SARS-CoV-2)”, indican.

Teniendo en cuenta distintos factores (como estación del año, cierta inmunidad) y datos de Estados Unidos, los científicos analizan posibles escenarios de propagación del virus hasta 2025 y hacen varias estimaciones:

“Proyectamos que los brotes recurrentes de SARS-CoV-2 durante el invierno probablemente ocurrirán después de la onda pandémica inicial más grave”, señalan.

Para evitar que una segunda ola o resurgimiento del brote tenga un impacto dramático en los servicios hospitalarios -reflexionan- “el distanciamiento social prolongado o intermitente podría ser necesario” hasta 2022.

Un cartel en el piso lee: "Párate aquí"

Getty Images
Las medidas de confinamiento podrían mantenerse hasta 2024

El robustecimiento de los sistemas de atención médica así como también el desarrollo de terapias efectivas contra el virus, “mejorarían el éxito del distanciamiento intermitente y acelerarían la adquisición de la inmunidad colectiva”.

Así mismo, los autores plantean la necesidad de realizar “”con urgencia estudios serológicos longitudinales para determinar el alcance y la duración de la inmunidad al SARS-CoV-2″.

“Incluso en el caso de una eliminación aparente, la vigilancia del SARS-CoV-2 debe mantenerse ya que un resurgimiento del contagio podría ser posible hasta 2024”.

¿En qué consiste?

Uno de los planteamientos claves de los autores es qué pasará cuando las cuarentenas o medidas de distanciamiento social se empiecen a levantar.

Un edificio de apartamentos con personas en cuarentena asomadas al balcón

Getty Images
¿Qué pasará cuando las cuarentenas o medidas de distanciamiento social se empiecen a levantar?

“Cuando el distanciamiento social se relaje y al aumentar la transmisibilidad del virus en otoño, puede producirse un intenso brote invernal, que se superponga a la temporada de gripe y supere la capacidad de atención de los hospitales”, explican.

Para el doctor Fernando Rodríguez, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), es importante tener en cuenta que el planteamiento de los investigadores de la Universidad de Harvard es un ejercicio de “modelización teórica, (…) no hay evidencia directa”.

Hacen un análisis, no una propuesta. De hecho, ellos mismos hacen énfasis en que no respaldan una medida o política en particular, sino que su objetivo es identificar posibles trayectorias de la pandemia.

“(Lo que plantean) es que la forma más práctica de controlar la epidemia, de hacerlo lo antes posible, con los menores costes para la sociedad y, sobre todo, protegiendo los sistemas sanitarios, es confinarnos durante un tiempo, abrir la mano para que aumenten las infecciones y eso permitiría que las personas fueran poco a poco desarrollando la inmunidad del rebaño y cuando los contagios fueran muy altos, volvernos a confinar y así sucesivamente”, señala Rodríguez en diálogo con BBC Mundo.

De acuerdo con el académico, el argumento que los científicos utilizan es que ese método permitiría que la gente llevase una vida relativamente normal y que la actividad económica se reanudase, al tiempo que se generaría la inmunidad colectiva, también llamada inmunidad de rebaño.

Inmunidad del rebaño

Ese concepto hace referencia a cuando un número suficiente de individuos de una población adquiere inmunidad contra una infección y, al desarrollarla, detiene eficazmente su propagación.

Personas en la calle, algunas con mascarillas, durante el brote de coronavirus en Londres, antes de la orden de confinamiento

Getty Images
La teoría es que un considerable número de personas se infecten y desarrollen inmunidad.

Y con esa lógica y en el contexto actual, la inmunidad no se daría a través de una vacuna sino de tener la enfermedad: más gente se infecta, más gente se recupera y se vuelve inmune. Eso ayudaría a crear una resistencia y los brotes irían disminuyendo. Eso dicen quienes apoyan esta teoría.

“Poco a poco nos iríamos contagiando y con 60%, 70% de la población infectada, recobraríamos rápidamente la normalidad”, explica el profesor de la institución española.

El confinamiento como el que se está llevando a cabo en muchos países reduce las infecciones y frena nuevas oleadas de casos.

“Los investigadores de Harvard lo que argumentan es que de esa forma tendríamos muy poco contagios pero tendríamos que estar así por mucho tiempo porque la gente al no infectarse, no se inmunizaría”, indica el docente de la UAM.

Un hombre cerca de un automóvil que pide fin del confinamiento

Getty Images
La longitud del confinamiento obligado ha provocado la reacción de la gente en ciertas partes de Estados Unidos.

Uno de los aspectos que contempla la estrategia del distanciamiento social intermitente es que “en el momento en que estuviésemos acercándonos a la saturación de los hospitales, nos volvamos a confinar para evitar llegar a ese punto”.

Ese escenario tiene problemas de factibilidad política, reflexiona Rodríguez.

“Es jugar un poquito con fuego porque en la medida en que el nivel de contagios se eleva, si no actuamos rápidamente confinando a la gente o si el sistema de vigilancia epidemiológica no funciona bien, podemos llegar tarde y provocar que (los centros de salud) se saturen”.

De hecho, en su análisis, los autores hacen hincapié en que en ese escenario se debe aumentar la capacidad del sistema sanitario, especialmente de cuidados intensivos, para que haya un control eficaz de la situación.

Rodríguez así como otros expertos insisten en que el estudio de Harvard es un modelo teórico, basado en simulaciones matemáticas, y que ponerlo en práctica puede llegar a ser muy complicado.

Aunque se elogia no sólo su excelencia, sino como una herramienta para las autoridades.

Aprendiendo

Cartel afuera de una tienda

Getty Images
Es posible que estemos viendo un futuro con confinamientos intermitentes.

La idea de que, tras flexibilizar las medidas de confinamiento por una epidemia, haya la necesidad de dar marcha atrás y volver a una cuarentena estricta no es nueva.

“Lo que es moderno es diseñar el desescalamiento para que hayan confinamientos intermitentes (en el futuro)”.

Debido a que el coronavirus y todas las secuelas que ha provocado es un fenómenos nuevo, “estamos haciendo experimentos naturales, estamos evaluando, sólo cuando implementamos las medidas nos damos cuenta de cuán eficaces son”.

“Sabemos que el confinamiento es eficaz, pero en ningún país se ha sabido cuántas semanas de confinamiento son necesarias para que prácticamente no hayan infecciones. Eso lo vamos aprendiendo en cada lugar”.

Y es que hay muchas incertidumbres aún de cara al coronavirus.

Pensando en el salto

De acuerdo con la doctora Rebeca Cordero, profesora de Sociología de la Universidad Europea, los escenarios que plantean que los individuos deben estar confinados durante ciertos periodos de tiempo y que puedan salir a hacer determinadas actividades en otros momentos, también tratan de responder a una necesidad de explorar formas de transición.

Hombre leyendo el periódico en una estación de trenes

Getty Images
Las personas podrían estar confinadas en ciertos períodos y salir en otros.

“No se supone que se pueda llegar a producir un salto definitivo del confinamiento al modelo de vida que teníamos anteriormente”, le indica a BBC Mundo.

Parte del equilibrio que tienen muchas personas que están encerradas reposa en sus expectativas de que eventualmente volverán a salir y “tendrán una vida plena como antes”, dice.

“Pero cuando nos dejen salir (inicialmente a los grupos sin riesgos), vamos a encontrarnos con una sociedad con gran distanciamiento social”, regida por la higiene sanitaria.

“En España se usa el término de ‘desescalada’, de ir poco a poco. Así se está haciendo en países de Europa y, en su momento, se implementó en China”.

La experta explica que se trata de ir abriendo la sociedad poco a poco a un hábitat social diferente al que teníamos.

“El distanciamiento social como una política que consiste fundamentalmente en que los individuos mantengan las distancias en público y dentro de los espacios de relación social, se va a tener que llevar a cabo una vez que se produzca la ‘desescalada’”, señala Cordero.

Y es que la mirada siempre va a estar puesta en la evolución de la pandemia.

Por ejemplo, si hay evidencia científica de que en verano el virus se pudiese desactivar un poco en España, reflexiona la socióloga, quizás se les pudiese permitir a miembros de los grupos de riesgo salir.

Pero en otoño, quizás deberán volver a la fase de confinamiento.

Y esos ciclos de confinamiento seguirán dependiendo de los avances que se consigan en tratamientos y vacunas.

En lo que parecen coincidir los expertos como los investigadores de Harvard, Rodríguez y Cordero es que es muy poco probable que pronto volvamos a la vida que llevábamos antes del surgimiento del SAR Cov-2.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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