Caminata por la Paz: “La lucha no termina aquí; acabará cuando encontremos a nuestros familiares”
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Caminata por la Paz: “La lucha no termina aquí; acabará cuando encontremos a nuestros familiares”

Familiares de víctimas llegaron a la CDMX con la petición de ser escuchados por las autoridades y sin el afán de crear un conflicto político.
27 de enero, 2020
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José Manuel Galván, de 67 años, cuyo sobrino Iván Lorenzoni Mendiola fue asesinado hace poco más de un año para robarle sus tenis, camina la mañana del domingo con su bastón metálico por Reforma, en la Ciudad de México. 

Decenas de kilómetros después de que el pasado jueves saliera de Cuernavaca en la Caminata por la Paz convocada por el poeta y activista Javier Sicilia y por la familia Lebarón, el hombre dice que claro que está exhausto. Aunque, de inmediato, matiza con una sonrisa franca que la emoción de haber completado el trayecto en memoria de su sobrino y de tantos miles de víctimas de la violencia es mayor que el dolor de sus pies agotados. 

Por su parte, Sandra Jazmín Luna, que tuvo que hacer de detective para buscar por su cuenta y riesgo pistas del paradero de su esposo Juan Serafín Hernández, dice procurando no alzar mucho la voz para no romper la solemnidad de la marcha que transcurre en silencio, que en su interior siente una mezcla de sensaciones difícil de explicar: cansancio por el peso del asfalto recorrido, tristeza por el motivo de la caminata, y satisfacción por haber completado un largo trayecto en el que las víctimas se escucharon, se abrazaron, y salieron fortalecidos para continuar con las búsquedas de sus seres queridos. 

caminata por la paz

Este domingo culminó la Caminata por La Verdad, la Justicia y la Paz, luego de cuatro días de recorrido, desde Cuernavaca a la Ciudad de México. Foto: Alejandro Ponce.

Sin embargo, cuando apenas quedan unos metros para poner punto final a cuatro días de marcha, los familiares de las víctimas se encuentran con un último obstáculo: a un costado de la explanada del Zócalo, frente a Palacio Nacional, un numeroso grupo de manifestantes les bloquean el paso. 

Al interior de la Caminata por la Paz, los organizadores se desgañitan pidiendo que nadie entre en provocaciones y que la caminata siga su curso en silencio, como lo hizo desde que a las 9.30 de la mañana partiera desde la Estela de Luz. 

El contingente pausó para gritar “Paz, Verdad, Justicia” en diez ocasiones en cada uno de los ‘antimonumentos’ del recorrido. Foto: Alejandro Ponce.

Pero las escenas de tensión se disparan en cuanto los dos grupos se encuentran cara a cara. 

“Es un honor estar con Obrador”, ruge un bloque de manifestantes favorables al actual Gobierno Federal de México, impidiendo el paso de la Caravana durante varios minutos, bajo el sol corrosivo del mediodía. 

“Fuera chayoteros”, exigen otras personas que portan pancartas que rezan “Basta de mentiras Sicilia”. Mientras que otros gritan consignas como ‘No somos bots’, y otros más lanza a la familia Lebarón, de origen mexico-estadounidense, insultos como “vendepatrias”, o los increpan pidiéndoles que se marchan a su país. 

Finalmente, tras empujones, gritos, y la aglomeración de cámaras y de periodistas en busca de la foto de la jornada, la caminata logra encontrar un hueco por el que escabullirse y puede acceder sin mayores incidentes al templete que tenían preparado a un costado del zócalo, junto a la Catedral Metropolitana. 

Allí, Adrián Lebarón pide en su discurso la unidad de los mexicanos para combatir la violencia. “Juntos le ganaremos al miedo”, grita en el alegato final de su mensaje. Mientras que Javier Sicilia dedica duras palabras al presidente López Obrador, a quien acusa de haber dado la espalda a las víctimas de la violencia. 

“Hoy no estás presente por graves prejuicios hacia las víctimas, a los que redujiste a un show”, dice Sicilia, ante la rechifla generalizada del grupo de manifestantes que, a unos pocos metros del templete, gritan sonoros “¡Fuera, fuera!”. 

Tras los discursos, una comitiva de la Caravana entrega en Palacio Nacional al gabinete de Seguridad un documento de propuestas de reforma de justicia transicional, mismo que también dejaron una hora antes, en torno a las 11 de la mañana, en el Senado de la República; donde legisladores de Morena, el Partido Verde, Encuentro Social, y Partido del Trabajo, no estuvieron presentes para recibir a las víctimas. Según tuiteó después Ricardo Monreal, jefe de la bancada morenista, fue invitado al encuentro, pero no pudo asistir porque tenía otros “compromisos previos” que atender. 

Una comitiva de la Caminata ingresó al Senado para entregar su propuesta de justicia transicional, misma que fue recibida por legisladores. Foto: Alejandro Ponce.

Una vez que el gabinete de Seguridad recibe el documento de propuesta, Javier Sicilia da por terminada la Caminata por la Paz que duró cuatro días. 

“Gracias a todos -dice el poeta y activista-. Y recuerden, siempre juntos, los criminales no nos tocan”.

“No venimos a pelear, solo queremos a nuestros familiares”

Un par de horas antes de que escuchara en la explanada del Zócalo insultos como “borregos”, Edith Isabel Galván, de 32 años, explica que no está interesada en los golpeteos políticos. 

La marcha estuvo convocada por el poeta Javier Sicilia, secundada por la familia LeBarón. En la foto, Julián sostiene la bandera en la glorieta de La Diana. Foto: Alejandro Ponce.

“No vengo aquí a pelear con nadie, ni a confrontarme con ninguna de las personas que se oponen a que salgamos a caminar”, subraya. “Lo único que quiero es que me escuchen las autoridades. No vengo por política, ni por protagonismo, ni por un show. Solo quiero que me regresen a mi hermano”. 

Su hermano es Adrián Galván Pérez. Tenía 19 años cuando el 16 de enero de 2012 fue secuestrado en Tlalnepantla, Estado de México. Los delincuentes llamaron por teléfono a la familia y le exigieron 750 mil pesos si querían volverlo a ver con vida. 

Ante la negativa del presidente López Obrador, quien anunció que no recibiría a la Caminata para “no hacer un show”, la frase se volvió una de las principales consignas del movimiento. Foto: Alejandro Ponce.

Edith narra que solo pudieron reunir 250 mil pesos. Pagaron. Y nunca más volvieron a saber nada de los delincuentes, ni de Adrián, que era mecánico de aviones en el Aeropuerto Internacional de Toluca. 

Ocho años después, Edith responde cuando se le pregunta si aún tiene esperanza de hallar a su hermano con vida, que ya lo único que quiere es tener certeza: “Solo pedimos saber dónde lo tiraron, o dónde lo abandonaron. Que nos lo regresen como sea. Muerto o vivo. Pero que nos lo regresen para ya dejar de tener esta incertidumbre que nos mata lentamente”. 

Al paso de la Caminata por el monumento a la Diana, Lenzo Whitman, integrante de la familia Lebarón, convoca a los ‘caminantes’ a que se quiten un zapato en honor a Mackenzie, la niña de nueve años que sobrevivió a la masacre ocurrida en noviembre pasado en Bavispe, Sonora. La niña, tras el ataque de un comando armado que asesinó a nueve integrantes de los Lebarón, consiguió huir y perdió un zapato en el camino de más de diez kilómetros que recorrió en busca de auxilio. 

Cerca de la vanguardia de la caravana está Nancy Aurora, originaria de Tlaxcala. Lo primero que dice nada más comenzar la entrevista es que, tan solo cuatro semanas atrás, jamás hubiera imaginado en sus peores pensamientos que estaría en una marcha como esta como víctima directa de la violencia. 

Su esposo, Benjamín Mendoza, de 37 años, y al que sus amigos llaman ‘La Manzana’, desapareció el pasado 16 de diciembre en Nuevo Laredo, Tamaulipas. Benjamín es chofer de autobuses turísticos. Viajaba junto a su amigo y compañero Ignacio Márquez García, ‘Nachito’, de 33 años, quien también está desaparecido.

Sicilia dio un mensaje desde un templete en el Zócalo, donde aseguró que el movimiento cumplió ya con su deber, dejando en manos del presidente la disyuntiva de una política de Estado para una verdadera transformación. Foto: Alejandro Ponce.

De lo poco que sabe, dice Nancy sujetando una larga manta de plástico con las fotografías de Benjamín y de Nacho y el emblema ‘¡Ayúdanos a Encontrarlos!’, es que su esposo le mandó su ubicación cuando iba por Monterrey a las 3 de la madrugada. Ya estaba en la parte final de un larguísimo trayecto, que inició en el sur de la frontera, en Tapachula, y que estaba previsto que terminara en la frontera norte, en Ciudad Acuña, Coahuila. 

Pero al pasar por Nuevo Laredo, la pista se pierde. 

Nancy explica que, según le dijeron las autoridades tamaulipecas, el autobús fue hallado con todo y pasaje. Pero nadie sabe qué sucedió con los dos choferes. 

“Buscamos entre los muertos, pero la esperanza es encontrarlos con vida”

Por su parte, Ceci Campos, de 34 años, cuenta que lleva ocho años enfrentando dos calvarios: el “calvario personal” de buscar a su madre Cecilia Navarro Sánchez, una maestra de la Normal de Naucalpan que tenía 52 años cuando desapareció el 2 de septiembre de 2012. Y el “calvario burocrático” de lidiar con un Ministerio Público, que para zafarse del caso les ha llegado a plantear todo tipo de teorías y conjeturas. 

“Una vez me dijeron: tu mamá se fue a España, se cambió la cara, y engordó 10 kilos”, dice Ceci, que asegura que los investigadores de la fiscalía mexiquense le enseñaron la fotografía de una persona para sustentar tal afirmación. Lo que no pudieron explicarle, matiza con una ironía cargada de dolor y hastío, es cómo su supuesta madre de la fotografía, además de cambiarse la cara, “se achicó 20 centímetros de estatura”. 

El contingente estuvo liderado, la mayor parte del tiempo, por familiares de personas desaparecidas, quienes exigen a las autoridades esclarecer sus casos. Foto: Alejandro Ponce.

Ahora, ya próxima a terminar la caminata, Ceci comenta que marchar junto a tantas otras víctimas ha sido una experiencia reconfortante. Aunque la lucha por encontrar a su madre, y la de cientos de personas de la Caravana, no termina ni mucho menos cuando lleguen a Palacio Nacional. 

“Esto no se acaba aquí, con esta marcha. Se acabará el día que encuentre a mi madre -recalca-. Y aunque la busque entre los muertos, la esperanza será siempre encontrarla con vida”.  

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Identifican dos medicamentos que reducen la mortalidad entre pacientes más graves de COVID

Expertos de Reino Unido identificaron en estudios clínicos dos antiinflamatorios que reducen de forma relevante la mortalidad de los pacientes más graves de coronavirus.
8 de enero, 2021
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Expertos en Reino Unido identificaron dos medicinas capaces de reducir en una cuarta parte las muertes entre los pacientes más enfermos de covid-19.

Se trata de dos medicamentos antiinflamatorios –tocilizumab y sarilumab– administrados por goteo, que salvan una vida por cada 12 personas que reciben el tratamiento, según dicen los investigadores que han llevado a cabo una prueba en las unidades de cuidados intensivos del Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés).

Los expertos dicen que los suministros ya están disponibles en todo el Reino Unido, por lo que se pueden usar de inmediato para salvar cientos de vidas.

Hay más de 30.000 pacientes con covid-19 en los hospitales del Reino Unido, un 39% más que en abril.

Además de salvar más vidas, los tratamientos aceleran la recuperación de los enfermos y reducen en aproximadamente una semana el tiempo que los pacientes en estado crítico deben pasar en cuidados intensivos.

Ambos parecen funcionar igualmente bien y su efecto favorable se suma al que ya se logra con un medicamento esteroide barato llamado dexametasona.

Aunque los medicamentos no son baratos -cuestan alrededor de entre US$1.000 y US$1.350 por paciente- los expertos señalan que la ventaja de usarlos es clara y destacan que su precio es menor que el costo por día de una cama de cuidados intensivos, de alrededor de US$2.700.

“Por cada 12 pacientes que trata con estos medicamentos, esperaría salvar una vida. Es un gran efecto”, afirman el profesor Anthony Gordon, investigador principal del Imperial College de Londres.

Una caja de dexometasona.

Getty Images
El efecto favorable de estos medicamentos se une a los beneficios que se consiguen con el uso de la dexometasona.

En el ensayo REMAP-CAP realizado en seis países diferentes, incluido Reino Unido, con alrededor de 800 pacientes de cuidados intensivos:

  • Casi 36% de los pacientes con covid-19 de cuidados intensivos que recibieron atención estándar murieron
  • Los nuevos medicamentos redujeron esa cifra en una cuarta parte, a 27%, cuando se administraron dentro de las 24 horas posteriores al ingreso de los pacientes a cuidados intensivos

“El hecho de que ahora exista otro medicamento que puede ayudar a reducir la mortalidad de los pacientes con covid-19 es una noticia muy bienvenida y otro avance positivo en la lucha continua contra el virus”, dijo el profesor Stephen Powis, director médico nacional del NHS.

El Secretario de Salud y Atención Social de Reino Unido, Matt Hancock, también celebró el hallazgo. “Los resultados de hoy son otro avance histórico en la búsqueda de una salida a esta pandemia y, cuando se agreguen al arsenal de vacunas y tratamientos que ya se están implementando, jugarán un papel importante en la derrota de este virus”, señaló.

El Secretario de Salud y Atención Social de Reino Unido, Matt Hancock

Getty Images
El Secretario de Salud y Atención Social de Reino Unido, Matt Hancock, consideró el hallazgo como un avance histórico hacia el fin de la pandemia.

Los fármacos reducen la inflamación, que puede acelerarse en los pacientes con covid-19 y causar daño a los pulmones y a otros órganos.

Los expertos están aconsejando a los médicos que los administren a cualquier paciente con coronavirus cuya condición se esté deteriorando, a pesar de recibir dexametasona, y necesite cuidados intensivos.

El tocilizumab y el sarilumab ya han sido agregados por el gobierno a la lista de productos cuya exportación está restringida, que prohíbe a las empresas comprar medicamentos destinados a pacientes de Reino Unido y venderlos a un precio más alto en otro país.

Los hallazgos de esta investigación aún no han sido sometidos a una revisión por parte de otros expertos ni han sido publicados en una revista médica.


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