'¿Van a reparar el mercado, o qué va a pasar?': comerciantes de La Merced en la incertidumbre tras incendio
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Carlo Echegoyen

'¿Van a reparar el mercado, o qué va a pasar?': comerciantes de La Merced en la incertidumbre tras incendio

Los locatarios rechazan de antemano que el gobierno les diga que deben ser reubicados. "Aquí está mi puesto, y de aquí no me voy a salir”, dice uno de los comerciantes afectados.
Carlo Echegoyen
9 de enero, 2020
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“Diga lo que diga el dictamen de seguridad, de aquí no nos movemos”.

Mireya Ochoa es locataria en la nave principal de La Merced, uno de los mercados más grandes y populares de la Ciudad de México, que la Nochebuena del pasado 24 de diciembre sufrió un incendio -el segundo en apenas siete años- que dejó dos personas muertas y devoró los puestos de trabajo de más de 800 comerciantes.

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Mireya, que prepara tacos y antojitos para venderlos en un carrito ambulante que improvisó tras la “pérdida total” de su local, explica que este viernes esperan tener un encuentro con las autoridades del gobierno capitalino, para que les den “certidumbre” sobre cuál va a ser el destino del Mercado.

Quieren saber, dice mientras cubre de salsa verde unos tacos de costilla, cuál es el veredicto del dictamen de seguridad estructural que encargó la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, luego de que el pasado 27 de diciembre anunciara que revisarían las columnas y la bóveda de la parte incendiada, para determinar si es seguro o no abrir al público este inmueble que, de por sí, arrastra más de 60 años de antigüedad.

Los comerciantes viven con la incertidumbre de qué pasará con su futuro. Foto: Carlo Echegoyen

Los comerciantes viven con la incertidumbre de qué pasará con su futuro. Foto: Carlo Echegoyen

“Las autoridades nos tienen que decir si van a reparar el Mercado o… qué va a pasar”, dice Mireya que, como el resto de los locatarios, niega rotunda con la cabeza cuando escucha las palabras “demolición”, “reubicación”, o “desalojo”.

“Si el dictamen viene negativo y dice que nos tenemos que salir de aquí, los compañeros tendremos que reunirnos para tomar otras decisiones…”, añade la comerciante, que deja unos puntos suspensivos flotando en el ambiente aún impregnado del fuerte olor a cables quemados y en el que las marcas de tizne en muros y columnas muestran que las llamas alcanzaron varios metros de altura.

Cuestionada por cuáles serían esas decisiones que tomarían, Mireya prefiere no entrar en detalles. Pero sí completa los puntos suspensivos con una sentencia: “Lo que es seguro, es que no pensamos dejar nuestros espacios, ni nuestros locales. De aquí no nos van a mover”.

Por eso, para evitar el desalojo, la comerciante que viste un delantal azul oscuro y debajo un chaleco para combatir las bajas temperaturas de la capital cuenta que desde la noche del 24 de diciembre los locatarios se unieron para impedir que el personal de Protección Civil acordonara la zona siniestrada, organizaron guardias nocturnas, y tomaron la iniciativa de hacer ellos mismos buena parte de las labores de limpieza y de remoción de escombros.

“Lo que es seguro, es que no pensamos dejar nuestros espacios, ni nuestros locales”, dicen los comerciantes. Foto: Carlo Echegoyen.

Todo, con el fin de volver a abrir sus locales de fruta, comida, o de piñatas, lo antes posible y tratar así de amortiguar las pérdidas.

“Nada se salvó del incendio, nos quedamos en ceros”

La organización entre locatarios de la que habla Mireya, que también se dio durante el incendio, cuando colaboraron con los Bomberos formando largas cadenas humanas para apagar, literal, a cubetazos las llamas, parece que ha dado resultados. El Mercado vuelve a tener vida. Muchos locatarios reabrieron sus puestos, o están terminando de pintar sus negocios para limpiarles la cara, y el hormigueo de clientes comienza muy lentamente a recorrer los laberínticos pasillos del viejo inmueble.

Sin embargo, aún falta mucho para recuperar la normalidad, matiza Ricardo Puga, que vocifera que vende frutas tropicales a buen precio.

A unos escasos centímetros de donde se encuentra su puesto de mameyes, aún se aprecian los restos de la pesadilla: cascotes de concreto, cristales rotos, botellas desintegradas, cascarones de locales que ya no son más que un amasijo de hierros retorcidos, y los restos de alguna mercancía, como cebollas y pimientos carbonizados.

A 14 días del incendio que consumió unos 600 locales en el mercado de la Merced, locatarios siguen a la espera de los dictámenes periciales para saber si la estructura de la nave está en condiciones para seguir albergando a comerciantes y visitantes. En la imagen Juan Velázquez, locatario afectado. Foto: Carlo Echegoyen.

“Nada se salvó, todos nos quedamos en ceros”, lamenta Ricardo nada más iniciar la entrevista, para, a continuación, pasear la mirada por los escombros y señalar con el brazo en perpendicular que, a otros pocos metros, se alcanza a ver los rastros que dejó el otro gran incendio que ha padecido este Mercado, el que ocurrió hace siete años, en julio de 2013.

Esos escombros viejos, esos, subraya el comerciante aun con el dedo índice señalando a la vieja zona siniestrada, son el motivo por el que no quieren escuchar nada que sugiera la posibilidad de que el gobierno de la ciudad entre con excavadores y camiones Torton a demoler el viejo Mercado, o a hacer obras de remodelación.

Porque hace siete años, recalca Ricardo ahora con las manos metidas en su delantal azul y ligeramente apoyado en una caja que contiene manzanas, ya sucedió lo mismo. Tras el siniestro, las autoridades acordonaron la zona dañada, sacaron a los comerciantes, y éstos denuncian que muchos ya no pudieron regresar a sus lugares, por lo que tuvieron que reubicarse como pudieron en las banquetas y en las calles que ahora están colmadas de puestos ambulantes varios cientos de metros a la redonda, hasta llegar al Metro La Merced.

“Si nos sacan del Mercado, ¿de qué vamos a vivir? ¿Y nuestras familias?”, pregunta enojado el locatario.

Además, afuera del Mercado ya no cabe ni un alfiler, añade. Y aunque hubiera espacio, no es tan sencillo como llegar, pedir permiso, y abrir otro puesto. La competencia por arañar clientes y ganar unos pesos está dura y peligrosa, especialmente en los aledaños del Mercado en la alcaldía Venustiano Carranza, una de las zonas más violentas de la capital mexicana, y donde es recurrente que se cometan asaltos a mano armada, incluso dentro del Mercado.

“No, aquí está mi puesto, y de aquí no me voy a salir”, sentencia Ricardo, que casi emplea las mismas palabras que su compañera Mireya.

“Más bien, lo que quisiéramos es que la autoridad venga y termine de sacar todos esos escombros, y que vuelva a instalar el servicio eléctrico para tener luz, porque afecta a la clientela y dispara la inseguridad”.

Gerardo Moreno, otro comerciante, observa en cuclillas uno de los gruesos muros de acero y concreto que sostienen la bóveda que cubre al Mercado.

Con el dedo índice rasca un agujero perfectamente redondo en la estructura, producto de la extracción de material que hizo después del incendio el Instituto de Seguridad de las Construcciones, luego de que se detectara un movimiento en uno de los techos, y a partir del cual se está elaborando el dictamen de seguridad.

Entre ellos se organizan para realizar las reparaciones correspondientes. En la imagen Diego Martínez, locatario afectado. Foto: Carlo Echegoyen.

Pero, para Moreno, el problema no es la estabilidad de los muros. A fin de cuentas, plantea encogiendo los hombros, el inmueble ha soportado a lo largo de 60 años sismos de todas las clases e intensidades.

El problema, más bien, es la histórica falta de mantenimiento. Tanto de las instalaciones, como del viejo y saturado sistema de electricidad, el cual, al menos en una versión preliminar de la Procuraduría capitalina, se apuntó que pudo haber provocado el incendio por un corto circuito. Aunque muchos locatarios, fuera de grabadora, aseguran no estar convencidos de esa hipótesis.

“No queremos que nos pase lo mismo que a otros compañeros, que hace siete años los sacaron y ya nunca los volvieron a regresar, o si lo hicieron, le dieron menos espacio del que tenían. Ese es el gran temor que tenemos”, insiste Gerardo, que asegura que lo único que quieren es que la jefa de Gobierno cumpla con los compromisos que les hizo durante un recorrido dos días después del incendio, el 26 de diciembre, cuando prometió que se tomarán medidas para reordenar las instalaciones eléctricas y medidas de protección civil y de seguridad en general.

“La Merced sigue en pie”

Diego Martínez, otro comerciante veterano de La Merced, dice que aún no se repone del golpe que le asestó sin aviso el incendio.

Con espátula en mano, cubos de agua con químicos, y el apoyo de sus hijos, el comerciante trata de limpiar los restos carbonizados de su local de semillas rascando una y otra vez las paredes de concreto que quedaron en pie, mientras que la persiana y la jaula metálica que estaba en el techo de su puesto quedaron inservibles.

“Más o menos, limpiar todo esto, y cambiarlo todo, cuesta 170 mil pesos, mínimo”, asegura el ingeniero Agustín Martínez, que se encuentra de visita en el Mercado. “Y eso, sin contar con el mobiliario que hay que comprar para poder operar”, advierte.

Algunos comerciantes permanecen al margen de sus locales con muy poca mercancía esperando poder reponerse en poco tiempo. Foto: Carlo Echegoyen.

Ante el elevado presupuesto que le acaban de dar, el locatario sonríe incrédulo y se lleva las manos a la cintura.

“¿Y con ese prepuesto, usted cree que me van a servir de algo los 2 mil 500 pesos del gobierno?”, pregunta irónico Diego, en alusión a los recursos del seguro de desempleo que el Gobierno de la ciudad va a poner a disposición de los damnificados, como un apoyo.

“Ese dinero no me va a servir de nada”, responde Diego a su propia pregunta. Por eso, apesadumbrado, dice que está valorando la posibilidad de dejar como está el puesto y buscar alternativas en otro lado. Máxime, ante la incertidumbre de qué pasará con el dictamen de seguridad estructural y con la suerte que correrá el Mercado en las próximas semanas.

Aspectos del interior del mercado en donde quedaron vacíos y marcados con pintura los espacios que ocupaban los locales que fueron consumidos por el fuego. Foto: Carlo Echegoyen.

De vuelta con Mireya, ella comenta que prefiere ser más optimista. También ha tenido que invertir en la recuperación de su local, del que salen ruidos de fuertes martillazos. Y sus ventas también se desplomaron drásticamente: de vender a diario 50 comidas, ahora vende 15, si es buen día. Pero cree firmemente que, entre todos, conseguirán que el Mercado vuelva a ser el de antes, o incluso mejorado.

“La Merced sigue en pie. Así sea con tablones, o como podamos, pero seguimos de pie. Y por eso, pedimos el apoyo de la gente, para que sigan viniendo a comprar. Porque con ese dinero, nosotros vamos a poder invertir, y, poco a poco, levantaremos otra vez a nuestro Mercado”, asegura la comerciante, que prepara más tacos en espera de clientes.

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Ómicron: 3 incógnitas y 3 cosas que sabemos sobre la nueva variante de COVID que preocupa al mundo

La variante más mutada del coronavirus hasta la fecha, ya ha provocado la vuelta de algunas restricciones y genera preocupación mundial. En BBC Mundo te contamos lo que se sabe y lo que se desconoce de ella.
6 de diciembre, 2021
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Ómicron, la última variante de SARS-CoV-2 en ser detectada y la más mutada hasta la fecha, es el foco de atención de autoridades sanitarias, gobiernos y población a nivel global.

Preocupa que, por ser tan diferente a la versión original identificada por primera vez en Wuhan, China, sea más contagiosa, letal o burle el efecto de vacunas y tratamientos.

Es muy pronto para saber hasta qué punto debemos preocuparnos, advierten los científicos, quienes piden prudencia mientras se conocen más detalles.

Distintas proyecciones apuntan a que en un período de dos semanas podríamos tener información más consistente sobre ella, aunque los primeros reportes indican que podría aumentar el riesgo de reinfección.

Te explicamos tres aspectos que ya conocemos sobre la nueva variante y lastres incógnitas que más preocupan a los expertos.

¿Qué sabemos?

1. Es la variante más mutada hasta la fecha

No caben dudas: lo que más alarma a las autoridades de salud es el alto número de mutaciones de ómicron.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) la ha definido como “variante de preocupación”, la categoría del listado conocido de SARS-CoV-2 en que también se encuentran alpha, beta, gamma y delta.

A ella pertenecen las variantes del virus que se transmiten con más facilidad, que son más virulentas o disminuyen la eficacia de las medidas de protección o de las vacunas y tratamientos disponibles.

Tabla de principales variantes de Sars-CoV-2 monitoreadas por la OMS

BBC

El profesor Tulio de Oliveira, director del Centro de Innovación y Respuesta a Epidemias en Sudáfrica, país donde se detectó por primera vez, dijo que posee una “constelación inusual de mutaciones” y que es “muy diferente” a otras variantes que han circulado.

En total tiene más de 50 mutaciones, más que la delta, que hoy domina en el mundo.

“Pero no es el número de mutaciones lo que importa, sino la posición de esas mutaciones”, le advierte a BBC Mundo el virólogo Julian Tang, de la Universidad de Leicester, en Reino Unido.

La mayoría de las mutaciones de ómicron se encuentran en la proteína de espiga y el dominio de unión del receptor, dos zonas que intervienen en cómo el patógeno entra y se adhiere a nuestras células.

Los cambios son tan numerosos que entre los científicos existe el temor de que nuestros cuerpos no reconozcan al virus si entramos en contacto nuevamente con él, incluso estando vacunados.

2. Está más extendida de lo que se pensaba

La variante fue detectada por primera vez en Sudáfrica, lo cual no implica que surgiera allá.

Es uno de los países del continente que cuenta con mayor capacidad técnica para la detección de variantes.

Varias naciones han impuesto severas restricciones sobre este país y otros en el sur de África.

Pero a pesar de estas restricciones, ya se han registrado casos en varios de los países que horas antes habían cancelado vuelos o impuesto nuevas medidas de control a pasajeros procedentes de esta zona.

Bélgica, el primer país en Europa en descubrir un caso en su territorio, informó que se trataba de un turista que llegó el 11 de noviembre procedente de Egipto.

Gráfico de la variante Ómicron

BBC

La variante fue identificada por primera vez el 9 de noviembre, apenas dos días antes.

En Reino Unido hay algunos casos registrados de los que no se conoce un historial de viaje en común, lo que podría ser indicio de transmisión comunitaria.

Decenas de países, incluidos varios en América Latina como México, Chile o Brasil, ya están confirmando también sus primeros casos de la variante.

3. La necesidad de altas tasas de vacunación

Los científicos lo han advertido desde el principio: no dominaremos al virus si el mundo entero no marcha a la par en la carrera por la vacunación.

Hay mucha desigualdad en cuanto a las tasas de inmunización y los países africanos están a la cola, muy lejos de los países con más recursos.

Según Our World in Data, solo un 10% del total de población de África ha recibido al menos una dosis.

En Europa, Estados Unidos y Canadá, incluso en América Latina, este porcentaje supera el 60%.

Para hablar de niveles razonables de inmunidad, señalan los expertos, más de un 80% de la población mundial debe recibir la pauta completa.

Las vacunas han demostrado proteger no solo contra los cuadros más graves de la enfermedad, sino también tener un impacto importante en ralentizar la transmisión del patógeno.

Una persona vacunándose contra el coronavirus.

Getty Images

Una muestra grande de población sin vacunar, como sucede en la mayoría de países africanos, es caldo de cultivo para que el virus circule sin control, mute y aparezcan variantes como ómicron.

“De hecho, esta no tiene por qué ser la última variante que veremos, aunque tampoco quiere decir que cada nueva variante implique ser más o menos peligrosa que las anteriores”, contextualiza para BBC Mundo el biólogo José Manuel Bautista, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid.

Entonces ¿cuáles son las 3 principales incógnitas?

1. ¿Será esta variante la más peligrosa de todas?

La OMS advirtió este lunes que el riesgo que plantea ómicron podría ser “muy alto”.

Para saber si es más peligrosa habría que ratificar los análisis preliminares del organismo, que apuntan a que conlleva un mayor riesgo de reinfección y transmisión.

Científicos en Sudáfrica han detectado y reportado un surgimiento de personas que se contagian con coronavirus en múltiples ocasiones.

Esto puede ser indicio de que la nueva variante evade parte de nuestra inmunidad. Se basa en análisis rápidos y no definitivos, pero encajaría dentro de las preocupaciones sobre cuán mutada está esta variante.

Esto no implica que sea más peligrosa. Para comprobarlo será necesario que inevitablemente más gente se infecte y seguir su evolución.

En Sudáfrica, la doctora Angelique Coetzee, que fue la que descubrió la nueva variante, le dijo a la BBC que los pacientes a los que ha tratado presentan síntomas muy leves y que hasta ahora no han requerido hospitalización.

La doctora Angelique Coetzee.

BBC
La doctora Angelique Coetzee habló con la BBC desde Pretoria, capital ejecutiva de Sudáfrica.

Pero el virus puede comportarse distinto según la demografía.

“Las poblaciones de África y países europeos o norteamericanos son diferentes. Por ejemplo, en África hay mayores porcentajes de enfermedades endémicas y eso puede tener una incidencia en la gravedad o en la transmisión del virus”, explica Tang.

“Los primeros reportes desde África indican síntomas más leves y no hay reportes de daños neurológicos como pérdida de sentido u olfato”, dice Tang.

“Una nueva variante más adaptada a los humanos podría perder todas estas complicaciones que hemos visto con otras mutaciones y parecerse más a las cepas de resfriados comunes que vemos cada temporada”, continúa.

“Pero, como sucede con las vacunas, no todos somos iguales. Hay mucha heterogeneidad y el virus afecta de forma distinta a las personas”, completa Bautista.

2. ¿Burlará el efecto de las vacunas y la respuesta inmunitaria?

Con las vacunaciones avanzadas en varios países y con muchos otros aún pendientes de ponerse al día, es una de las incógnitas más preocupantes.

“La combinación de mutaciones de ómicron sugiere que hay una evolución selectiva y una presión por escapar del efecto de las vacunas, pero esto no es algo sorprendente”, dice Tang.

Prueba de coronavirus en el aeropuerto de Sídney, Australia.

Getty Images
En Australia han empezado a hacer más pruebas en los aeropuertos para identificar y aislar los casos infectados con la nueva variante de coronavirus.

El virólogo explica que escapar de la respuesta inmunitaria natural o de las vacunas es una especie de evolución lógica de cualquier patógeno.

En este caso se abrirían dos escenarios hipotéticos.

¿El más pesimista?Que sea necesaria una nueva vacuna. Desarrollarla tomaría menos tiempo que cuando se creó una desde cero al comienzo de la pandemia, pero implicaría algunos meses.

Un escenario más optimista es que, aunque nuestros cuerpos vacunados no reconozcan igual de bien al virus por sus distintas mutaciones, este sea más leve y no tenga consecuencias graves.

“Si la vacuna no protegiera contra la nueva variante, pero esta no causara una mayor gravedad, realmente no sería tan importante que las vacunas funcionaran peor”, explica Tang.

3. ¿Se volverá lavariante dominante?

Todas las variantes compiten por ser dominantes. Es el comportamiento natural de los virus.

Y para dominar, los expertos coinciden en que el virus debe ser muy efectivo al transmitirse. “Pero aún no estamos seguros si será así o no”, aclara Tang.

Es por ello que los expertos subrayan que las dos semanas que siguen seráncruciales para saber qué rumbo podría tomar esta nueva variante.

Hasta el momento, las dos variantes que han sido más eficientes en esta carrera han sido alpha y delta.

Si ómicron terminará por dominar el panorama o no, habrá que esperar para verlo. Como también para saber si será o no más leve.

Pasajeros con y sin mascarilla en el metro de Londres.

Getty Images
Las variantes compiten de forma natural por convertirse en dominantes.

Bautista advierte que si es más transmisible y no menos leve que las anteriores, al contagiar a muchas más personas el porcentaje de fallecidos o ingresados podría ser mayor.

Tang insiste en que si es más infeccioso pero menos peligroso, podría ser hasta una buena noticia: que el virus finalmente esté convirtiéndose en uno de los coronavirus comunes, como el de la gripe o el resfriado, que nos afectan cada temporada.

Se trata de un escenario que los científicos han barajado desde el comienzo de la pandemia.

Sea como fuere, Bautista concluye que “la principal advertencia que nos deja esta situación es que hay que vacunar lo más posible, mantener el uso de las mascarillas, la distancia y la ventilación”.

“Mientras no sepamos en qué se va a convertir el patógeno, hay que impedir que circule libremente”.


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