Discurso completo al inicio de la Caminata por la Verdad, la Justicia y la Paz de Sicilia y LeBarón
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Discurso completo al inicio de la Caminata por la Verdad, la Justicia y la Paz de Sicilia y LeBarón

La caravana fue convocada por el poeta y activista Javier Sicilia.
23 de enero, 2020
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La caminata por La Paz, la Justicia y la Verdad, encabezada por Javier Sicilia y la familia LeBarón, arrancó este jueves en Cuernavaca, Morelos, rumbo a Coajomulco, la primera etapa antes de llegar a la Ciudad de México.

Este es el mensaje integro que se leyó antes de iniciar la caminata:

En medio de un mundo lleno de ruido, de violencia, donde la velocidad de los medios de comunicación banalizan la palabra, donde los intereses políticos y las redes sociales se utilizan muchas veces para distorsionar, mentir, difamar y ocultar franjas enteras de lo real, donde la muerte, a fuerza de horror, quiere normalizar su presencia entre nosotros hasta reducir nuestra vida a un mugido bovino, a un rastro, a un campo de concentración, es necesario recuperar la palabra, darle su lugar, encontrar su sentido y respirar su oxígeno. Hacerlo sólo es posible en el silencio y el paso del caminar que obliga a la escucha, a la memoria y a la reflexión.

Hace casi 9 años, el 5 de mayo de 2011, a raíz del asesinato de mi hijo Juan Francisco y de seis personas más, en Morelos, cuando el país tenía apenas 40 mil asesinados y 10 mil desaparecidos, salí, junto con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), de este mismo monumento que simboliza la paz, hacia al zócalo de la Ciudad de México en busca de la justicia, la paz y la dignidad que la guerra desatada por el entonces Presidente Felipe Calderón contra el narcotráfico, había llenado de sangre, de desaparecidos y fosas. Nos acompañaba entonces el país entero –la izquierda, la derecha, las víctimas invisibilizadas y revictimizadas por el gobierno.

A lo largo de casi dos años de una protesta y una propuesta noviolenta, logramos darle no sólo voz y nombre a la víctimas, sino crear una Ley, aún insuficiente, para atenderlas. Pero no logramos detener el horror. Calderón continuó con su estrategia de guerra e impunidad, que multiplicó el crimen y que el gobierno de Peña Nieto mantuvo. Tuvimos entonces que padecer la desaparición de los 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa para darnos cuenta que el horror se había hecho más hondo.

Lee: ‘No hemos logrado detener el horror’: inicia la caminata de Sicilia y LeBarón hacia Palacio Nacional

La nación salió nuevamente a las calles. Por desgracia, y pese al trabajo realizado por diversos colectivos, la atención nacional redujo la tragedia humanitaria a los 43 estudiantes desaparecidos, la sociedad volvió a desmovilizarse y la “Verdad Histórica” sepultó otra vez en el horror la exigencia de verdad, justicia y paz que todas las víctimas de la nación no hemos dejado de exigir.

Al concluir el sexenio de Peña Nieto, el país tenía 130 mil asesinados, que se sumaban a los 102 mil 850 del gobierno de Calderón, y, en cifras oficiales, a los más de 40 mil desaparecidos, a las más de 2 mil fosas clandestinas y a una cantidad aún no contabilizada de inhumaciones ilegales realizadas por el propio Estado, como las que se descubrieron en Tetelcingo y en Jojutla, Morelos, durante esos dos gobiernos.

El 14 de septiembre de 2018, ya como presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT)–símbolo de la deuda de Estado con las víctimas que se remonta hasta la masacre del 68–, no sólo reconoció la dimensión de la tragedia humanitaria y la emergencia nacional, heredada de las anteriores administraciones, sino que de cara a las víctimas y a la sociedad se comprometió a hacer de la agenda de verdad, justicia y paz la prioridad de su gobierno, y crear con ella una sólida política de Estado. Allí mismo, el presidente solicitó que se le ayudara a diseñarla para enfrentar la profunda crisis en su integralidad.

A partir de ese momento, víctimas, organizaciones, academia y expertos, trabajaron durante varios meses con la Secretaría de Gobernación para crearla. La agenda, con los documentos que hoy llevamos con nosotros, se desechó sin que aún sepamos por qué –la Segob nunca dio explicación. En su lugar, el presidente López Obrador profundizó la presencia del ejército en las calles, con el nombre de Guardia Nacional –una guardia que se ha usado para reprimir migrantes–, generó unas políticas sociales destejidas de las instituciones que la sociedad civil creó para construir la justicia (la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, la Comisión Nacional de Búsqueda y la CNDH), instituciones que están desarticuladas, mal atendidas y cuestionadas, y eslóganes como “abrazos y no balazos” y “perdón y olvido”.

Recuerdo que en 2011, cuando el MPJD se dirigía hacia el Senado de la República para presionar a los legisladores de entonces a que aprobaran la Ley General de Víctimas, algunos actuales miembros de Morena –muchos de ellos ahora funcionarios de gobierno–, nos aguardaban en el Ángel de la Independencia. Aludiendo a mi manera de abrazar y besar a la gente –el Presidente me debe aún un beso–, nos gritaban: “Con besos y abrazos no se paran los madrazos”.

Mis besos y abrazos no tenían entonces ni tienen ahora esa función. Fueron y siguen siendo un signo que llamaba y llama a la unidad, a la fraternidad, para que juntos, como hermanos de esta patria ensangrentada, poniendo entre paréntesis nuestras diferencias, construyéramos y construyamos una sólida política para enfrentar el horror, una política que el presidente asumió aquel 14 de septiembre de 2018 y que se trabajó con la Segob.

Los balazos no ponen fin a la sangre –lo demostraron de manera espantosa las administraciones de Calderón y Peña Nieto. Pero tampoco los abrazos que entonces, sin entenderlos, miembros de Morena me reprochaban, y que ahora, sin tampoco entenderlos, defienden como estrategia de paz.

La prueba más clara en su espanto de esa política de abrazos, son los 34 mil 582 homicidios y feminicidios acaecidos durante el año que acaba de terminar, la desaparición de cientos o miles más que, según la reactualización de la Comisión Nacional de Búsqueda de Desaparecidos, supera ya la cifra de 61 mil y que los Colectivos de familiares de desaparecidos afirman que es mucho mayor. Estas cifras, sumadas a la cifra de víctimas oficiales de los dos gobiernos anteriores (las víctimas, recordemos, son deudas de Estado) dan el escalofriante número de alrededor de 300 mil asesinados, más el de 61 mil desaparecidos, sin tomar en cuenta el número de torturados y desplazados que probablemente frisan el millón.

Hoy ese horror nos ha reunido nuevamente en este monumento del que hace 9 años partimos para convocar a la palabra, nuestra “última bocanada de oxígeno”, e intentar de nuevo detener el horror y evitar que el país se hunda en una barbarie sin retorno.

Esa palabra que las víctimas no hemos dejado de escuchar desde nuestro dolor, de decir desde nuestro sufrimiento, de susurrar desde nuestra indignación, dice que para que México vuelva a recuperar el sentido es necesario, primero, reconocer con toda responsabilidad y seriedad la dimensión de la emergencia nacional y de la tragedia humanitaria que padecemos y que día con día se ahonda.

Es decir, develar las verdades de las violencias que tienen destrozado al país. México está en llamas, sus caminos anegados de sangre y fosas, sus instituciones cooptadas por redes de complicidad política-económica con el crimen –los casos de Genaro García Luna, de Javier Duarte, de Emilio Lozoya, del Chapo Guzmán y de la Estafa Maestra, entre muchos otros– son apenas la punta del iceberg que nos permite asomarnos a su profundidad abisal que se mide en cientos de miles de asesinados y desparecidos, en cientos de miles de mujeres violentadas y asesinadas, en decenas de miles de migrantes tratados sin la dignidad que los seres humanos tienen, en zonas del territorio nacional dominadas por el crimen, en tierras indígenas devastadas y en un estado de indefensión y miedo de sus poblaciones.

Esa palabra dice también que ya no hay tiempo para esperar, sino tiempo de poner como prioridad de la nación esa sólida política de Estado con la que el Presidente se comprometió el 14 de noviembre de 2018 en el CCUT y llamar en torno a ella a la unidad de la nación para que juntos todos (gobiernos, cuya responsabilidad es de la misma magnitud que la del Presidente, víctimas, organizaciones sociales, iglesias, gobiernos, partidos, universidades, sindicatos, empresas, medios de comunicación y ciudadanos) nos avoquemos a esa tarea. La verdad, la justicia y la paz, no puede ni debe reducirse a la seguridad y a la atención de casos como hasta ahora se ha hecho.

Es tarea de todos, y la política de Estado que debe coaligarnos y que sólo puede asumir y convocar el presidente, requiere –lo repetimos una vez más y tal y como se había acordado con la Segob en 2018– de mecanismos extraordinarios que permitan iluminar las verdades del horror en todo el país y hacer la justicia que las instituciones ordinarias, desbordadas y atravesadas por redes de complicidad con el crimen, no pueden llevar a cabo. Solo con la verdad y la justicia del tamaño de la tragedia y la emergencia nacional que padecemos podremos aspirar a la reconciliación y la paz.

Esa palabra dice, por último, que es necesario detener los megaproyectos hasta garantizar el derecho de los pueblos indígenas a consultas previas, libres e informadas, apegadas a estándares internacionales, y fortalecer las autonomías indígenas y los municipios para retejer desde abajo el tejido social y la seguridad.

Con esa palabra hoy, casi 9 años después, salimos de nuevo rumbo a Palacio Nacional, al ritmo de nuestras piernas y del aliento de nuestra respiración, para que en la serenidad del caminar, le demos un espacio a la escucha, a la memoria, a la reflexión; para que el sentido de la palabra que, como dice el poeta, se encuentra entre el horror del tiempo que vivimos y la luz de la conciencia que ilumina, permita pronunciarlo desde el corazón, como en este momento lo hemos hecho; para que el presidente pueda escucharla, sentirla y comprenda que no somos sus enemigos, sino enemigos de la violencia que, con nuestro andar y nuestra palabra, lo llamamos a unir a la nación y a construir con todas y todos una sólida política de Estado basada en la verdad y la justicia. Verdad y justicia amplias, no de casos aislados. Sin verdad jamás habrá justicia ni paz ni seguridad ni reconciliación, ni la amnistía con la que el presidente sueña (sin verdad ni justicia, hoy la amnistía significa impunidad y olvido). Lo único que habrá es más infierno.

Llegaremos a Palacio Nacional el domingo 26 de enero. Esperamos que el Presidente escuche y, poniendo entre paréntesis mi persona –no se trata de mí, sino de la palabra que llevamos con nosotros y cuyo sentido la poesía custodia–, nos reciba y asuma en ese recibimiento y el beso que me debe, el inicio de esa verdad, de esa justicia y de ese llamado a la unidad nacional que asumió el 14 de noviembre de 2018 y a los que en este caminar lo convocamos.

23 de enero de 2020

Movimiento Por la Paz Justicia y Dignidad 

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Vacunas contra la COVID: las fortalezas y debilidades de las nueve candidatas más adelantadas

Los anuncios recientes de Pfizer y Moderna han sido buenas noticias en la batalla contra la pandemia de coronavirus. Pero estas no son las únicas farmacéuticas que han avanzado en la fabricación de vacunas.
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22 de noviembre, 2020
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La comunidad científica recibió con gran entusiasmo las buenas noticias sobre la vacuna contra el coronavirus desarrollada por las compañías farmacéuticas Pfizer y BioNTech: un 95% de efectividad, ningún efecto secundario preocupante y buena protección para personas mayores de 65 años y de diferentes razas y etnias.

La efectividad se midió utilizando a los 170 voluntarios de los ensayos clínicos de Fase III que fueron diagnosticados con covid-19, pues al comparar los resultados los científicos constataron que la gran mayoría de participantes infectados pertenecían al grupo al que se le había administrado un placebo, es decir, una sustancia sin efecto terapéutico.

Esto significa que la gran mayoría de voluntarios inmunizados parecen haber sido protegidos del Sars-CoV-2, el coronavirus responsable de la pandemia.

Y aunque el estudio, en el que participan más de 43.000 personas repartidas por Sudáfrica, Alemania, Argentina, Brasil, Estados Unidos y Turquía, continuará durante varios meses, estos hallazgos preliminares servirán para que Pfizer y BioNTech soliciten una autorización de emergencia para su producto a la FDA, la agencia reguladora de los Estados Unidos, “en los próximos días”.

La de Pfizer y BioNTech no es la única candidata al borde de la aprobación.

En un comunicado difundido esta semana, el laboratorio Moderna informó que su inmunizador había registrado una tasa de efectividad del 94%.

Y nuevos anuncios de otras empresas parecen inminentes.

Pero, ¿cuáles son las fortalezas y debilidades de cada competidor en esta carrera por una vacuna? Ha llegado el momento de conocerlos.

1. BNT162 (Pfizer y BioNTech)

Por lo que se sabe hasta el momento, la vacuna BNT162 es una de las más avanzadas y debería ser aprobada por Estados Unidos en las próximas semanas.

Esta utiliza la tecnología conocida como ARN: es decir, contiene una pequeña secuencia genética creada en el laboratorio que “enseña” a las propias células del cuerpo humano a producir proteínas similares a Sars-CoV-2. A partir de ahí, el sistema inmunológico reconoce la amenaza y crea una respuesta que protege al cuerpo de futuras infecciones.

Gráfico sobre la vacuna.

BBC

Cabe destacar que los resultados anunciados por Pfizer y BioNTech aún necesitan ser publicados en alguna revista científica y evaluados por expertos independientes.

Pero si son consistentes, representarán un cambio de paradigma en la ciencia, pues la suya sería la primera vacuna genética de la historia.

¿Cuál es la ventaja de esto? Primero, son mucho más fáciles y rápidas de producir. Luego, los requisitos de laboratorio y equipo son menores en comparación con los inmunizadores que tenemos hasta ahora.

Pero el mayor inconveniente es la necesidad de mantener las dosis a una temperatura inferior a 70° C para evitar que la sustancia pierda su efecto. Esto puede convertirse en un obstáculo importante en regiones remotas o muy cálidas.

En entrevistas recientes, los representantes de Pfizer dijeron que están pensando en soluciones y tecnologías para garantizar una temperatura tan baja, menor incluso que el más frío invierno en la Antártida.

Otro problema sería la disponibilidad de este inmunizador en los países en desarrollo.

Por ahora, por ejemplo, y a pesar de la participación de Brasil en las pruebas, no existe ningún arreglo para la compra o transferencia de tecnología al país. E incluso si el gobierno brasileño y las dos empresas cierran un acuerdo, las primeras dosis solo llegarían a Brasil a partir del primer trimestre de 2021, pues otras naciones ya se han garantizado los primeros lotes.

Vacunación

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Dadas las limitaciones en el número de dosis, las primeras vacunas aprobadas estarán restringidas a algunos grupos, como profesionales de la salud, ancianos y personas con enfermedades crónicas.

2. mRNA-1273 (Moderna)

Esta candidata también forma parte del grupo de vacunas basadas en ARN. El reciente anuncio de Moderna, por su parte, se basó en 95 participantes en ensayos clínicos diagnosticados con covid-19. Los resultados muestran que 90 de ellos eran del grupo placebo, lo que sugiere una tasa de efectividad del 94%.

También hay otras buenas noticias relacionadas con esta primer informe: el inmunizador no causó ningún evento adverso notable y generó una respuesta constante del sistema inmunológico incluso en los ancianos o en personas con enfermedades crónicas. También parece prevenir casos graves que requieren hospitalización e intubación.

Antes de solicitar la aprobación, sin embargo, el fabricante de medicamentos debe esperar un poco más para completar el objetivo de 150 eventos (es decir, 150 participantes infectados de covid-19) para tener datos más sólidos. Esto debería suceder en las próximas semanas.

Comparado con el competidor Pfizer y BioNTech, el producto de Moderna tiene la ventaja de almacenarse a menos de 20° C. Esta es una temperatura mucho más fácil de garantizar con los congeladores que tenemos actualmente.

No hay mucha información sobre la posible llegada de esta vacuna a los países en desarrollo. Una forma de obtener el producto puede ser el Fondo Global de Acceso a Vacunas para Covid-19 (Covax), creado por la Organización Mundial de la Salud con el objetivo de distribuir dosis a países menos desarrollados. Numerosos países latinoamericanos son parte de esta iniciativa.

3. AZD1222 (Universidad de Oxford y AstraZeneca)

También probada en Brasil, esta candidata pertenece al equipo de vacunas de vectores virales no replicantes.

Esto quiere decir que se construyó a partir de un adenovirus, un tipo de virus que no daña nuestra salud. En su interior, los científicos insertaron algunos genes de Sars-CoV-2 para provocar una reacción del sistema inmunológico.

A la vacuna le ha ido bien en ensayos clínicos: la información completa del estudio de Fase II se publicó el 19 de noviembre en The Lancet y confirmó que el inmunizador es seguro y no causa efectos secundarios graves, incluso en ancianos. Otro punto a destacar es que produjo anticuerpos, una gran señal.

Queda por ver si esta producción de anticuerpos está realmente relacionada con un efecto protector contra el propio virus. Pero esta tasa de efectividad solo se conocerá en la Fase III, cuyos resultados preliminares están programados para ser publicados próximamente.

Las fortalezas y debilidades de AZD1222 están en su originalidad: hasta el momento, no existe una vacuna aprobada que utilice este tipo de metodología. Por un lado, esto puede funcionar y revolucionar el conocimiento en el campo. Por otro, es necesario esperar pacientemente los resultados para ver la efectividad y seguridad del producto.

Una ventaja de la vacuna de la Universidad de Oxford y AstraZeneca está en su disponibilidad. Entre otros, Brasil, Argentina y México ya tienen convenios para la compra y transferencia de tecnología.

A nivel mundial, los responsables de esta vacuna garantizan que tendrán capacidad para entregar 3.000 millones de unidades en 2021. Las empresas aún no han revelado si su producto necesita una refrigeración especial.

Coronavirus

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Vacunas de virus inactivado, basadas en ARN, de subunidad proteica … hay muchos tipos de armas que se están probando en la lucha contra el covid-19.

4. CoronaVac (Sinovac)

Esta vacuna china copó titulares la semana pasada, luego de la suspensión de las pruebas clínicas en Brasil por la muerte de un voluntario. La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) y el Instituto Butantan intercambiaron críticas en una serie de notas y entrevistas colectivas.

Pero pocos días después se aclaró que la muerte no había tenido nada que ver con la vacuna y se retomó el estudio con normalidad.

Dejando a un lado la polémica, la farmacéutica Sinovac también apuesta por la estrategia del virus inactivado. Los científicos utilizaron algún método, como calor o productos químicos, para desactivar el Sars-CoV-2 y que no cause infección ni se reproduzca dentro del cuerpo. Aun así, cuando se aplica en una vacuna, el virus es reconocido por el sistema inmunológico, creando una respuesta protectora.

El punto fuerte aquí es la fiabilidad. La ciencia ha estado trabajando con vacunas de virus inactivados durante casi siete décadas. Por eso ya sabemos muy bien cómo producirlas y los principales problemas que pueden aparecer por el camino.

En la dirección opuesta, el punto débil es el retraso. La fabricación requiere un rigor extremadamente alto y una planta industrial muy bien equipada. La formulación tampoco rinde mucho en dosis por litro.

El producto se encuentra en la Fase III de prueba y pronto espera completar la cantidad mínima de eventos (voluntarios infectados con covid-19) para calcular su tasa de efectividad, como sucedió recientemente con Pfizer / BioNTech y Moderna.

La refrigeración no parece ser un problema, ya que otras vacunas de virus inactivados pueden guardarse en un refrigerador convencional.

Otro punto positivo es el acuerdo entre Sinovac y el Instituto Butantan, en São Paulo, que debería facilitar el acceso a CoronaVac en Brasil y América Latina.

5. Sputnik V (Centro Gamalaya de Investigación en Epidemiología y Microbiología)

Durante mucho tiempo, la palabra que mejor definió a la vacuna Sputnik V fue misterio. Las primeras noticias de Rusia, donde se encuentra el Instituto de Investigación Gamalaya, decían que ya se encontraba en una etapa avanzada de investigación. Poco después, fue aprobada por el gobierno.

Los especialistas estaban muy preocupados porque las pruebas clínicas que garantizan la confiabilidad del proceso de investigación no habían sido registradas ni publicadas en ninguna revista científica.

Desde entonces, ha surgido mucha información: la vacuna se basa en el vector viral no replicante (del mismo tipo en la Universidad de Oxford / AstraZeneca) y se está probando en unos 40,000 voluntarios en países como Rusia, Emiratos Árabes Unidos, Venezuela y Bielorrusia.

Con base en uno de estos análisis preliminares, los investigadores de la Sputnik V anunciaron una efectividad del 92%, basándose en 20 eventos registrados. Hay que esperar a que el estudio evolucione un poco más para que este ritmo se consolide.

Se especula que el inmunizador no requiere congelación, pero esa información aún no se ha confirmado.

6. JNJ-78436735 (Johnson & Johnson)

Sudáfrica, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Estados Unidos, México y Perú son los países donde actualmente se prueba la vacuna de Johnson & Johnson. Hay más de 60 mil voluntarios en estos países.

Basada en la tecnología del vector viral no replicante (el mismo utilizado por la Universidad de Oxford / AstraZeneca y la Sputnik V), parece estar un poco retrasada, ya que la farmacéutica no ha hecho anuncios de análisis preliminares. Se espera que suceda en las próximas semanas.

La principal ventaja estaría en los números: parte de los estudios de Fase III evalúa una sola aplicación de la vacuna. Los otros competidores necesitan dos dosis para tener efecto. Si este esquema funciona, podría significar ahorros de miles de millones de dólares.

Vacunas contra el covid

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Se están evaluando varias estrategias y tecnologías para crear vacunas contra el covid-19: desde métodos establecidos con virus inactivados hasta nuevas formulaciones con ARN, un código genético creado en el laboratorio.

7. NVX-CoV2373 (Novavax)

Este es el representante más avanzado de la clase de vacunas de subunidades de proteínas. En lugar de utilizar todo el virus, se desarrolló a partir de un pequeño fragmento de Sars-CoV-2 capaz de activar una respuesta inmunitaria.

En relación con los competidores enumerados anteriormente, el desempeño de Novavax tardará más en conocerse. Parte de los estudios de Fase III se llevan a cabo en el Reino Unido con 15,000 voluntarios y se esperan resultados preliminares en enero o febrero de 2021.

Hay otra parte de esta investigación que se realizará con decenas de miles de participantes en Estados Unidos. Se espera que la etapa comience a fines de noviembre o principios de diciembre.

Como el producto de Novavax es parte de Covax (ese consorcio de la OMS para la compra y distribución de dosis a países menos desarrollados), es posible que llegue a América Latina en algún momento, si todo va bien.

8. Ad5-nCoV (CanSino)

También elaborada a partir de un vector viral que no se replica (como los candidatos de la Universidad de Oxford / AstraZeneca, Sputnik V y Johnson & Johnson), fue aprobada de emergencia para su uso por personal militar chino, incluso antes de importantes estudios de seguridad y eficacia.

En las pruebas de Fase III, la Ad5-nCoV se aplica actualmente a más de 40.000 voluntarios de Pakistán, Arabia Saudita y México.

Hay poca información sobre esta vacuna así que es necesario esperar nuevos anuncios por parte de los responsables.

9. Covaxin (Bharat Biotech)

Desarrollada en India, es una de las últimas candidatas en entrar en la Fase III de ensayos clínicos. Al igual que CoronaVac, también utiliza virus inactivados en su formulación.

Como se mencionó anteriormente, existe una gran experiencia mundial en el uso de esta tecnología, aunque es costosa y requiere mucho tiempo en comparación con los métodos más modernos.

Para los ensayos, los responsables pretenden reclutar a más de 25.000 participantes en territorio indio. Según un informe de Reuters, se espera que la distribución de dosis comience a partir de febrero de 2021.

Pronto se darán a conocer más detalles sobre Covaxin.


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