Bajos salarios, desigualdad y machismo, los rivales de las futbolistas en México
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Liga MX Femenil (Imago7)

Bajos salarios, desigualdad y machismo, los rivales de las futbolistas en México

Esta es la primera parte de un reportaje sobre las condiciones laborales que enfrentan jugadoras de la Liga MX femenil, a tres años de su inicio.
Liga MX Femenil (Imago7)
16 de enero, 2020
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Cheyli corre por el lado derecho del campo. Es el minuto 5 del primer tiempo. Un desborde acerca a los Lobos BUAP a la portería y luego un rebote deja el balón botando, cerca del manchón de penalti. Cheyli tiene el arco de frente. Patea a un costado de la portera y lo logra. ¡Es gol! El 1-0 que ayudó a la victoria de su equipo .

Esa anotación fue en 2018, en el estadio de Cruz Azul Hidalgo, cuando tenía 21 años. Uno de sus momentos más felices en el futbol. Su primer gol como jugadora profesional en México, después de hacer sacrificios y superar escollos, no solo deportivos, también personales.

Cheyli es originaria del municipio de San Juan Bautista Tuxtepec, Oaxaca. Ella cuenta que comenzó a jugar futbol con hombres porque de niña no muchas mujeres se atrevían a hacerlo. Después, al crecer el futbol femenil en el mundo, llegó la oportunidad de ser jugadora profesional en México. Un sueño cumplido, dedicarse al deporte que ama.

Pero pronto encontró dificultades. No solo debía dedicarse a mejorar su habilidad como jugadora. Se topó con la desigualdad, el machismo, un bajo salario y ahora la incertidumbre de quedarse sin equipo.

Al iniciar un nuevo torneo, ella y otras tres jugadoras de la Liga MX Femenil —algunas de forma anónima, por temor a represalias—, accedieron a contar a Animal Político las principales dificultades, carencias e injusticias que han enfrentado como mujeres y futbolistas profesionales, en un deporte que siempre ha sido dominado por hombres.

Entérate: México tiene la peor brecha salarial de la región, mujeres trabajan más que los hombres y ganan menos

El presidente de la Liga MX, Enrique Bonilla, también explicó en entrevista los retos y avances que a su parecer ha tenido la liga profesional femenil, a tres años de su formación, y en un contexto en que las mujeres en México han salido a las calles para reclamar un alto a la violencia, acoso y desigualdad en su contra.

Foto: Liga MX Femenil (Imago7)

Foto: Liga MX Femenil (Imago7)

Mala logística y sin bonos

Cheyli se mudó a Puebla hace más de cuatro años para estudiar la carrera de Fisioterapia. Allí encontró la oportunidad de integrarse al equipo femenil de los Lobos BUAP.

En julio de 2018 la mediocampista debutó profesionalmente, pero casi un año después su equipo fue vendido, por lo que tuvo que buscar un nuevo club.

Encontró una oportunidad con las Tiburonas del Veracruz, donde solo jugó un semestre debido a que el equipo jarocho fue desafiliado, por problemas de adeudos.

El torneo pasado, el entonces capitán de los Tiburones, Carlos Salcido, reveló que las jugadoras del equipo femenil no tenían siquiera agua para hidratarse durante los entrenamientos, ni un nutriólogo que las ayudara con su alimentación.

Cheyli confirmó las malas condiciones y que la logística para las jugadoras en Veracruz nunca fue una prioridad. A falta de canchas para entrenamiento propias, ellas tenían que utilizar las instalaciones del Centro de Alto Rendimiento de la Federación Mexicana de Futbol (CAR) en Veracruz.

“Todo lo que dijo Carlos (Salcido) es una realidad. Había momentos que no nos llegaba la hidratación y nos avisaban que nosotras teníamos que llevar nuestra propia agua (…) al entrenar no teníamos un lugar dónde cambiarnos porque en el CAR solo tenían baños generales, pero no vestidores para nosotras, por lo que terminábamos la práctica y era todo el tiempo que podíamos estar ahí”, relata.

El caso de Veracruz no fue aislado. El torneo pasado también salió a la luz que las jugadoras de Centellas del Necaxa tuvieron que viajar durante 10 horas en autobús de Aguascalientes a la Ciudad de México y jugar contra América una hora después de llegar, porque su directiva no quiso pagar avión u hospedaje en la capital.

Cheyli cuenta que con Veracruz el único viaje que hicieron en avión fue a Tijuana, para enfrentar a las Xolas, y todos los demás fueron en autobús, a pesar de las largas distancias a diferentes estados.

El tema de los viajes no es el único donde jugadoras reclaman malas condiciones, también hablan de desigualdad en los bonos que mujeres y hombres reciben de los clubes por obtener buenos resultados deportivos —en el torneo que recién terminó, hubo polémica porque jugadoras de Rayadas presuntamente no recibieron los bonos prometidos y solo les dieron iPads por ser campeonas, a diferencia de los hombres cuando fueron campeones— y por supuesto en los salarios, un tema clave.

Una jugadora de un equipo de la capital del país, que prefirió no dar su nombre, contó que su conjunto ha llegado por lo menos dos veces a la liguilla desde que ella está en sus filas, y la directiva no les ha dado bonificación alguna, como la que le prometen a los hombres.

Ana Paola López, jugadora del Pachuca, lamenta que las mujeres no puedan obtener los mismos premios.

La delantera considera que una razón que propicia la desigualdad en este rubro es que las jugadoras desconocen qué pueden pedir en sus contratos, debido a que sus sueldos todavía no les permiten tener un representante o asesoría legal.

Los hombres, agrega, siempre pagan por asesoría legal y por esta razón “ellos pueden ganar bonos hasta por respirar”.

La delantera asegura que en las cuatro liguillas a las que han accedido las Tuzas, incluso una llegando a la final contra Chivas, no han recibido bono, mientras que los hombres en ese mismo lapso solo entraron una vez a liguilla “y sabemos que sí les dieron bono”.

Sobre este tema la directora deportiva de Chivas femenil, Nelly Simón, dijo que está al tanto de que no todos los equipos pagan avión a sus jugadoras, les dan un autobús propio y cancha de entrenamiento, como en Chivas. Considera que cada club va a una velocidad distinta, dependiendo su capacidades económicas, y confía en el compromiso de las directivas para lograr, en la medida de sus posibilidades, una equidad de género entre hombres y mujeres.

Marion Reimers, comentarista y periodista deportiva, difiere de esta posición. Considera que sí hay dinero disponible, lo que falta es disposición. “No creo que sea un tema de recursos, ya que hasta Veracruz tuvo para pagar una deuda de 120 millones de pesos para permanecer en la Liga (ese pago la realizó en mayo de 2019) pero no para invertir en las chavas”.

La brecha salarial

En 2017 el sitio Sportingintelligence publicó el estudio Global Sports Salaries Survey, en el que realizó un análisis comparativo entre los salarios de las y los futbolistas en diversas ligas del mundo.

Según dicho listado, la liga de futbol femenil mejor pagada es la D1 Feminine, de Francia, donde cada jugadora percibe 49 mil 782 dólares anuales, lo equivalente a unos 936 mil pesos, es decir, casi 78 mil pesos al mes.

Son las mejor pagadas, aunque hay una gran brecha con los hombres de la liga en Francia. El sueldo promedio de los hombres por cada torneo (las cifras en el caso de los hombres son por torneo o por temporada, no de ganancias anuales) es de un millón 227 mil dólares. Es decir, ellas ganan en un año apenas el 4% de lo que reciben ellos.

En el caso de la Frauen-Bundesliga, de Alemania, el sueldo promedio anual de cada jugadora es de 43 mil 730 dólares, equivalentes a unos 822 mil pesos, más de 68 mil pesos mensuales. Los jugadores hombres de la Bundesliga perciben un millón 631 mil dólares por torneo jugado. Ellas ganan apenas el 2.38% de esa cantidad.

Respecto a la Liga estadounidense, la NWSL, las jugadoras tienen ingresos anuales promedio de 27 mil 54 dólares, unos 42 mil 409 pesos mensuales.

Los jugadores hombres de EU tienen un ingreso promedio, por torneo jugado, de 327 mil dólares, situación que ha provocado que, en los últimos años, las jugadoras estadounidenses se unan para exigir mejores condiciones.

En el caso de la Liga MX femenil, según el mismo estudio, el sueldo promedio mensual de las jugadoras es de 3 mil 420 pesos, apenas el 0.63% de lo que ganan los hombres.

En la Primera División de México, el sueldo mensual promedio para ellos ronda los 540 mil 456.50 pesos, y los que menos ganan perciben como mínimo 25 mil pesos mensuales.

Entre los jugadores mejor pagados de la Liga MX, según el sitio Transfermarkt, están el delantero francés de Tigres, André Pierre Gignac, y el portero mexicano del América, Guillermo Ochoa, quienes tienen un sueldo aproximado de 5 y 4.5 millones de dólares anuales, respectivamente. Es decir, al año reciben alrededor de 94 millones de pesos y al mes casi 8 millones de pesos.

No solo hay brecha en los sueldos de hombres y mujeres, si no que ellas, las jugadoras profesionales en México, tienen un ingreso promedio inferior al Salario Mínimo que es de 3 mil 696 pesos mensuales (123.22 pesos diarios).

Lee más: Sueldos atrasados y descuidos de logística, lo que enfrentan jugadoras de la Liga MX femenil

De las 12 ligas femeniles profesionales (de diversos deportes) analizadas en el estudio Global Sports Salaries Survey, la Liga MX Femenil ocupó el último lugar por los bajos sueldos de las jugadoras.

En sus declaraciones sobre las condiciones laborales del equipo femenil, el excapitán jarocho, Carlos Salcido, reveló que además de las precariedades todas las jugadoras del primer equipo percibían un sueldo mensual de 3 mil 700 pesos.

La cantidad fue confirmada por Cheyli, quien además añade que sus contratos solo estipulaban el salario, “no había otro tipo de prestaciones, solo contábamos con el seguro médico de la Federación”.

Con este sueldo, ella y sus compañeras tenían que cubrir todos sus gastos, incluyendo renta y comidas, porque el club tampoco les brindaba eso.

“Es muy complicado, teníamos que recibir ayuda de nuestras familias, ya que los horarios de entrenamientos también nos impedían trabajar en algún otro lado”, platica la jugadora. En este sentido, otras dos futbolistas entrevistadas señalaron que es casi misión imposible estudiar y dedicarse al futbol profesional, debido al tiempo y las exigencias de las dos actividades, por lo que deben optar por una de ellas.

De acuerdo con un par de testimonios recabados, hay algunos clubes en los que las jugadoras ganan a partir de 2 mil pesos mensuales, como mínimo.

“Acá se manejan tres sueldos que no alcanzan para sobrevivir ni obtener cosas básicas, el primero de 2 mil pesos, el segundo de entre 8 mil y 9 mil, y el último, que solo lo ganan tres jugadoras, es de entre 17 y 20 mil pesos”, dijo una jugadora de un Club del centro del país.

Quienes tienen el sueldo más bajo, dice, son las jóvenes que suben de la división Sub-17 al primer equipo, mientras que las que ganan más son las que tienen más minutos y más tiempo en la institución.

Ana Paola López, delantera del club Pachuca, comenta que el rango de los sueldos y las condiciones laborales cambian mucho, entre un club y otro. La directiva de Pachuca, dijo, ofrece mejores salarios que hace tres años, brinda casa club a las jugadoras y tienen su propia cancha de entrenamiento, entre otras mejoras.

Sin embargo, “hay mucha disparidad en los sueldos de la femenil, la diferencia es notable entre unos equipos y otros, el rango de los sueldos va desde los 2 mil pesos hasta 40 mil, sin mencionar los casos en los que ni siquiera se les paga, como en Veracruz”, señala Ana.

Geo González, comentarista de la cadena TUDN, dice en entrevista que el debate debe centrarse, en un inicio, en exigir que las jugadoras obtengan ingresos que les permitan vivir de forma digna por su actividad profesional.

El presidente de la Liga MX, Enrique Bonilla, dijo que el tema de los salarios depende 100% de los clubes y sus directivas, y negó que haya un tope salarial impuesto por la liga.

“Hoy los clubes están apostando por el desarrollo de las jugadoras y poder dar a conocer entre la afición su calidad, pero todo es un proceso, los jugadores varoniles no cobran ahora lo que cobraban hace años”, argumenta.

Al ser cuestionado sobre la brecha con el sueldo de los hombres, el presidente de la Liga MX prefiere no opinar, porque “no tengo la información completa de lo que sucede en cada club”.

La periodista Marion Reimers plantea que para que los clubes puedan mejorar las condiciones laborales y salariales de las jugadoras, primero debe haber un verdadero interés por invertir en los equipos femeniles, porque la industria del futbol en México genera suficientes recursos para hacerlo.

“Tú le puedes pagar 2 mil 500 pesos a las jugadoras, pero si les ofreces casa club, transporte, alimentación, nutriólogo, un preparador físico especializado en futbol femenil y asistencia para trasladarse dentro de la ciudad, aunque tendrían un sueldo bajo, todo lo demás estaría cubierto, y entonces a la larga tú contarías con una futbolista profesional que podría fichar en Estados Unidos”, dice Reimers.

La periodista resalta la inversión y el trabajo que sí se está haciendo en algunos equipos para profesionalizar a las jugadoras, como Pachuca, Chivas, Xolos, Monterrey y Tigres.

Por otro lado, concuerda con Bonilla en el hecho de que la Liga Femenil, en específico, debe ir creciendo poco a poco, sobre todo en el tema industria, para capitalizar el interés que ha generado, mismo que se ha comprobado en las grandes entradas registradas en diversos estadios.

“Varios equipos no se animan a invertir (en el futbol femenil) por machismo”, acusa.

Respecto a los salarios y las condiciones desiguales de bonos y traslados, entre otros, Reimers critica que a las mujeres se les inculque “un falso entendimiento de la humildad, en el que muchos dueños creen que por el simple hecho de jugar futbol ya deberían estar agradecidas”.

La periodista destaca la importancia de que todas las jugadoras se den cuenta que merecen tener buenos contratos, buenas canchas y buenas condiciones laborales.

“No es posible que ellas, que lo están haciendo bien y por amor al deporte, ganen tan poco. No tienen por qué ganarse un lugar ni el respeto de nadie, ese tiene que estar de inicio, el respeto es intrínseco, las mujeres tenemos derecho a jugar futbol bajo las mismas condiciones y punto”.

La brecha salarial por género en el futbol profesional es un tema internacional que se vio reflejado en el último Mundial femenil ganado por Estados Unidos. En dicho certamen, la FIFA entregó un premio de 30 millones de dólares para el equipo campeón, mismo que para la categoría varonil fue de 400 millones de dólares.

Ante la diferencia tan evidente, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, prometió duplicar el premio para el próximo mundial femenil, en 2023. Pero incluso esa cantidad seguiría siendo muy inferior. La gran brecha persistiría.

Foto: Liga MX Femenil (Imago7)

Foto: Liga MX Femenil

Solo 4 entrenadoras

Actualmente la Liga MX femenil se conforma de 18 equipos, de los cuales solo 4 son dirigidos por mujeres: Pumas (Ileana Dávila), Pachuca (Eva Espejo), Necaxa (Fabiola Vargas) y Tijuana (Carla Rossi).

El resto son dirigidos por hombres, aunque algunos clubes también cuentan con asistentes técnicas, preparadoras físicas, doctoras, kiniesiólogas o terapistas en sus equipos de trabajo. El número de integrantes de un cuerpo técnico, desde el entrenador o entrenadora y hasta los utileros, varía en cada equipo.

A nivel directivo solo Guadalajara y América han colocado a mujeres como directoras deportivas. En el resto de los clubes, las decisiones se toman desde la directiva del equipo varonil.

En mayo de 2019 Chivas nombró a Nelly Simón como directora deportiva, mientras que América contrató apenas hace unas semanas a Claudia Carrión para ocupar el mismo puesto. Antes de llegar al América, Claudia se desempeñaba como secretaria técnica de Pachuca femenil.

“Esta diferencia es por la brecha de género que hay en la Liga, porque sí hay muchas entrenadoras esperando una oportunidad”, opina Ana Paola López, aunque también acepta que como jugadoras siempre van a preferir la preparación que tenga el entrenador o entrenadora, más allá del género.

Este punto es apoyado por Marion Reimers, quien además agrega que debería ser requisito indispensable que el técnico o técnica tenga una especialización en futbol femenil.

Marion, quien ya tiene un título como directora técnica por la Federación Mexicana de Futbol, lamenta que en los contenidos que se abordan durante la carrera no haya una especialización en futbol femenil a pesar de que ya se cuenta con una liga profesional.

“Es importante porque hay muchas cosas que deben ser distintas, como la preparación y cuidado físico. Por ejemplo, estudios que se han hecho demuestran una correlación entre los ciclos menstruales y hormonales con las lesiones de ligamentos de las rodillas, entonces, si tú como preparador físico no sabes esto y sobrecargas de trabajo a la jugadora le puedes provocar un daño importante”, señala Reimers.

La directora deportiva de Chivas femenil, Nelly Simón, opina en entrevista que la falta de mujeres en puestos técnicos y directivos se debe a un tema de capacidad, y no de género.

“El único tema aquí, desde mi punto de vista como mujer, es que quizá las chavas tienen más confianza de acercarse y contarme cosas extra cancha, y de saber que voy a entenderlas (…) esto sí es un plus, pero insisto, no creo que sea un tema de género sino de capacidad, y aprovechar las oportunidades”.

La inferioridad en el número de entrenadoras con relación a los hombres también se vio reflejada en el Mundial femenil celebrado entre junio y julio de 2019 en Francia.

De los 24 equipos participantes solo 8 fueron dirigidos por mujeres: Estados Unidos (Jill Ellis); Escocia (Shelley Kerr); Alemania (Martina Voss-Tecklenburg); Francia (Corinne Diacre); Italia (Milena Bertolini); Japón (Asako Takakura); Holanda (Sarina Wiegman), y Sudáfrica (Desiree Ellis).

La final de este Mundial se jugó entre Estados Unidos y Holanda, ambos dirigidos por mujeres, resultado ganadoras las jugadoras de la selección norteamericana.

No piden lujos ni excesos, solo lo justo

Ante este panorama, las jugadoras en México solo piden que se valore su trabajo y se les ofrezcan condiciones laborales más equitativas, en relación con los hombres.

Cheyli rentaba una casa compartida con otras jugadoras en Veracruz y entre todas pagaban la renta y los servicios. Apenas si podían cubrir comidas y tener algo para pagar sus pasajes. Siempre necesitaron apoyo de sus familiares. Los 3,700 pesos no eran suficientes.

Ella incluso decidió hacer una pausa en sus estudios; o jugaba o estudiaba, y prefirió el balón y un futuro incierto, con tal de poder desarrollarse como profesional en el deporte.

Ana Paola también ha tenido que batallar para crecer. Con 23 años debutó en Pumas en 2017, y dos años después dejó a las universitarias para jugar con Pachuca, donde le ofrecieron un mejor sueldo, además de tener la oportunidad de crecer profesionalmente.

Sin embargo, Ana no lo tiene todo ganado. Aunque se siente afortunada por estar en un club que sí invierte en el equipo femenil, trabaja en sus horas libres para tener ingresos mensuales que le permitan tener una buena calidad de vida.

Al igual que Cheyli, pide a la afición que apoyen a los equipos femeniles y que vean los partidos, para que los directivos invierten más en ellas, y tengan más difusión, ya que ahora solo pocos equipos son transmitidos por televisión, y por canales de paga, además de que los horarios de sus partidos siempre están supeditados a los de los hombres. Ellos tienen prioridad.

Por su parte, Marion Reimers confía en que tarde o temprano la Liga femenil crecerá y se conseguirán mejores condiciones para las jugadoras, aunque aún falta un largo trecho.

“Todo esto solo es un megáfono de lo que está pasando en México, de que las mujeres estamos pegando fuerte, estamos creciendo. Las chavas lo están haciendo bien y la están rompiendo, a pesar de vivir un montón de opresiones y discriminaciones”.

Aunque no es una carencia que solo exista en la Liga MX Femenil, ya que ocurre en otros ámbitos profesionales, también está pendiente el que la Liga cuente con protocolos específicos en todos los equipos para que, si se presenta un hecho de este tipo, mujeres puedan denunciar acoso o agresión sexual, sin temor a represalias. Y también para los casos en que una jugadora esté embarazada, a fin de que cuente con respaldo y se respeten sus derechos laborales.

“Se habla muy poco de esto, son temas que las directivas tratan de evitar (…) en caso de embarazo no hay algo establecido pero sé que se apoya a la jugadora y puede regresar una vez que haya tenido a su hijo o hija”, comenta una jugadora de Pumas.

En el caso de Pachuca, Ana Paola López detalla que la entrenadora Eva Espejo logró crear, con el aval del director deportivo, Marco Garcés, un protocolo interno “para tratar y cuidar a jugadoras que se lleguen a embarazar, con el fin de que no le pongan fin a su carrera futbolística, y que cuenten con el apoyo del club durante el embarazo para poder regresar a jugar después del parto”.

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Fukushima: cómo son los pueblos fantasma con desechos radiactivos en los que nadie puede vivir

Miles de personas no han podido regresar a sus lugares de origen; otros, ni siquiera encuentran razones para volver.
13 de marzo, 2021
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Un terremoto, un tsunami y la explosión de una planta nuclear. El 11 de marzo de 2011 en Japón comenzó una catástrofe que, 10 años después, sigue marcando una huella de desolación.

Ese día el país sufrió el terremoto más fuerte de su historia, y ese fue solo el inicio de una triple tragedia.

Un sismo de magnitud 9, con epicentro a 130 km de la costa de la ciudad de Sendai, sacudió la isla durante 3 minutos.

El terremoto desató un tsunami de 15 metros de altura, que a su vez embistió la planta de energía nuclear Fukushima Daiichi.

En total, el tsunami inundó un área de 560 km2. Arrasó con pueblos, autos y puertos y dejó cerca de un millón de edificios destruidos.

Alrededor de 19.000 personas murieron.

Fukushima

Getty
El terremoto causó devastación en la costa este de Japón.

Las imágenes eran devastadoras. Mientras tanto, la planta nuclear se convertía en una bomba de tiempo.

El agua del mar inundó los generadores que mantenían la planta refrigerada y con ello dejaron de funcionar. Esto causó que los reactores se sobrecalentaran y se produjeran tres fuertes explosiones.

Las personas que vivían en un radio de 20 km alrededor de la planta se vieron obligadas a abandonar sus hogares y huir del material radiactivo que se liberó.

En el primer año tras la explosión, más de 160.000 personas abandonaron sus hogares. Hoy, unas 40.000 no han regresado.

Fukushima

Reuters
Las explosiones destruyeron los reactores de la planta nuclear de Fukushima.

Los lugares que abandonaron se volvieron pueblos fantasma, creando un paisaje desconcertante.

En algunos lugares solitarios el tiempo parece detenido. En otros, en medio de las construcciones ruinosas, la vegetación y los animales salvajes, contaminados de radiación, han regresado a lugares de donde habían sido expulsados por los humanos.

Map: Japón

Hoy el gobierno de Japón mantiene una área de 360 km2 donde a las personas no se les permite regresar debido al riesgo que representa la radiación.

A esta vasta extensión se le conoce como la “zona de difícil retorno”.

Pero incluso en los pueblos donde, según las autoridades, ya es seguro vivir, pocas personas han regresado.

FUTABA

EPA
El gobierno mantiene una area de 360 km2 donde está prohibido vivir.

En 10 municipios donde se han levantado las órdenes de evacuación tras el accidente, solo ha regresado el 26,8% de la población, según le dice a BBC Mundo Yasunori Igarashi, investigador en el Departamento de Radioactividad Ambiental en la Universidad de Fukushima.

Este 25 de marzo, Japón tiene planeado iniciar el recorrido de la llama de los Juegos Olímpicos que en 2020 fueron pospuestos debido a la pandemia de coronavirus.

FUTABA

EPA
Las construcciones abandonadas, como esta en Futaba, han quedado a merced del tiempo.

Como símbolo de resistencia y recuperación, la antorcha comenzará su recorrido en la prefectura de Fukushima, pasando por pueblos como Tomioka, Futaba, Namie y Okuma, donde el gobierno ha invertido millonarios esfuerzos por atraer residentes, pero a donde pocas personas han vuelto.

La silenciosa radiación

Durante estos 10 años el gobierno de Japón ha trabajado en limpiar el suelo tóxico en las áreas afectadas, haciendo rellenos o almacenándolos en miles de bolsas negras alrededor del área de Fukushima.

También ha utilizado más de un millón de toneladas de agua para limpiar y enfriar los reactores derretidos.

Tomioka

EPA
Este es un estante de revistas en un concesionario de autos en Tomioka.

Las autoridades de Japón, reportes de Naciones Unidas y estudios independientes han mostrado que los niveles de radiación en varias zonas de Fukushima son bajos y representan poco riesgo.

Pero los efectos de la exposición a bajos niveles de radiación durante un largo plazo todavía son materia de debate entre los ciéntificos.

“No hay una línea clara donde podamos decir que determinada tasa de dosis te va a matar”, dice Kathryn Higley, profesora de ciencias nucleares en la Universidad Estatal de Oregon, citada en un reportaje de Scientific American.

FUTABA

EPA
Las autoridades recolectan el suelo contaminado en miles de bolsas negras.

Azby Brown, investigador de Zafecast, una iniciativa dedicada a medir los niveles de radioactividad en varias partes del mundo, le dice a BBC Mundo que incluso lugares como Hong Kong, o ciudades de Europa y Estados Unidos donde la vida transcurre con normalidad, tienen mayores niveles de radiación que Fukushima.

Consultados por BBC Mundo, el Ministerio de Agricultura de Japón sostiene que “toda la producción agrícola de Japón, incluyendo la de Fukushima, que se distribuye en los mercados es segura para el consumo humano”.

futaba

EPA
Una tienda abandonada en Futaba.

Otras organizaciones, sin embargo, mantienen que la realidad es distinta.

Un reporte publicado por Greenpeace a principios de marzo, sostiene que, de acuerdo a sus mediciones, en algunas zonas los niveles de radiación permanecen por encima de los permitidos por el gobierno, incluso en áreas que ya se han habilitado para la vida humana.

Pueblos fantasma

La desconfianza en el gobierno, el miedo a la radiación, la poca infraestructura y la falta de oportunidades, han dificultado que más personas regresen a Fukushima.

Fukushima

Reuters
Algunas zonas deshabitadas se han habilitado para almacenar el suelo radiactivo.

Muchos de sus antiguos habitantes, que ya establecieron su vida en otro lugar, no encuentran razones para regresar.

Por eso, ya sea porque aún son parte de la “zona de difícil retorno” o porque aunque ya esté permitido pocos quieran vivir ahí, durante una década muchos pueblos han permanecido sin presencia humana.

“Es deprimente”, dice Brown, quien durante años ha recorrido la zona.

Fukushima

Reuters
Una década después del desastre nuclear, muchas zonas siguen inahabitadas.

En estos pueblos fantasma aún se pueden ver objetos que dejaron las personas, pero también las casas, los negocios y las escuelas en ruinas.

Otros pueblos, que solían ser lugares apacibles, ahora son sitios donde se almacenan desechos radiactivos.

“No hay manera de ir a estos lugares y no sentir tristeza”, dice Brown.

Una sensación similar describe Toru Hanai, un fotógrafo que varias veces al año durante la última década ha recorrido estos lugares abandonados.

Okuma

Azby Brown – Safecast
Esta es una calle solitaria y en ruinas en Okuma.

“Cuando veo esas ciudades donde el tiempo se ha detenido, fácilmente me puedo imaginar qué tipo de personas vivían ahí”, le dice Hanai a BBC Mundo.

“Pero aunque pueda imaginarlo, lo único que veo son ruinas”, añade, “eso causa mucha tristeza”.

En 2019, por ejemplo, el gobierno anunció la reapertura de Okuma, un pueblo que antes de la catástrofe tenía 10.000 habitantes.

Sin embargo, solamente un 2% de esa población ha regresado, y la mayoría son ancianos, según un reporte de la cadena NPR de septiembre de 2020.

En Tomioka, otro pueblo de la prefectura de Fukushima, la escuela secundaria tiene solo 13 estudiantes.

NAMIE

EPA
Una escual abandonada en Namie.

En Namie, también en la prefectura de Fukushima, hoy solo viven 1.500 personas, donde antes de marzo de 2011 vivían 21.000.

Para el profesor Igarashi, ese es uno de los asuntos más preocupantes de Fukushima.

“La mayoría de las personas que han regresado son ancianos”, dice.

“¿Cómo mantendremos nuestras ciudades que cada vez son más reducidas?”.

“Me preocupa que en 10 años muchas de las casas quedarán vacías y se convertirán en hogar para animales salvajes”.

“Creo que este es un problema incluso mayor que la radiación“.

Fukushima

Reuters
Lo que eran lugares apacibles ahora son ruinas.

Jabalíes radiactivos

Cuando los humanos abandonaron Fukushima, la naturaleza recuperó su territorio.

Con el paso de los años, animales como perros salvajes, mapaches, zorros, macacos y jabalíes han vivido a sus anchas en zonas que antes de la evacuación estaban habitadas por personas.

Quienes viven en zonas rurales se las deben ingeniar para mantener a los animales lejos, ya que muchas veces invaden sus granjas y pueden resultar peligrosos.

Además, como es el caso de los jabalíes, que se cuentan por miles, se han estado alimentando de plantas y pequeños animales contaminados de cesio producto de la radiación.

Fukushima

Reuters
En las áreas abandonadas de Fukushima la naturaleza ha recuperado su territorio.

Eso hace que no sean aptos para el consumo humano, aunque la carne de jabalí sea un plato muy popular en Japón.

El gobierno ha proveído trampas y cercas eléctricas para mantener a raya a los jabalíes, mientras otros se dedican a cazarlos, pero su población sigue aumentando.

“Para ellos somos los intrusos, así que atacarán sin dudarlo“, dice Hanai.

Los habitantes de la zona saben que no deben comer esos jabalíes, pero aun así, algunos lo siguen haciendo, según comenta Brown.

Fukushima

Getty
Los animales salvajes merodean las zonas poco habitadas.

El investigador recuerda el caso de un hombre que, sin que su esposa lo supiera, llevaba varios días comiendo la carne de un jabalí que había atropellado en la carretera.

Brown se enteró de lo que ocurría cuando al hombre le detectaron altos niveles de cesio en su cuerpo.

“No se lo cuentes a mi esposa”, recuerda Brown que le dijo el hombre.

“Es la naturaleza humana”, dice Brown. “Puedes implementar todo tipo de regulaciones y monitoreos, pero así se comportan las personas, somos humanos”.

Fukushima

Getty
Los jabalíes están contaminados por los materiales radioactivos.

Vivir con la radiación

Quienes han regresado a sus pueblos saben que la radiación es parte de sus vidas.

Tienen claro a qué zonas no deben ir y algunos de ellos, que no confían en los datos del gobierno, tienen sus propios medidores de radiación.

En la prefectura de Fukushima hay varios centros donde la gente recibe educación acerca de la radiación y los materiales radioactivos.

“Como investigador imparcial, te puedo asegurar que esos centros no están dedicados a la propaganda, sino a enfatizar la seguridad respecto a los materiales radioactivos”, dice Igarashi.

Tomioka

EPA
Esta es la vitrina de una tienda de modas en Tomioka.

“Yo diría que la mayoría de la gente que vive en Fukushima llevan una vida normal“, dice Brown.

“Pero tienen que estar constantemente atentos a la radiación“, añade.

Los residentes de estas zonas constantemente deben medir que los alimentos que consumen no tengan altos niveles de radiación, por ejemplo.

“Es un estrés permanente para ellos”, dice Brown, “les preocupa si a ellos o a sus hijos les dará cáncer”.

Los pescadores y los agricultores, uno de los sectores afectados por el desastre, se han vuelto especialistas en seguridad de alimentos, dice Brown.

“Los pescadores te dicen: ‘yo no soy científico pero…’, y te dan una explicación técnica acerca de la absorción del cesio dependiendo de cada especie…ellos saben todo esto”.

Fukushima

EPA
Las autoridades dicen que es seguro comer los alimentos producidos en Fukushima.

“Es genial que lo sepan, es triste que lo hayan tenido que aprender, pero es genial que lo sepan“, dice el experto.

Por su parte, el profesor Igarashi considera que el problema de la radiación puede ser controlado.

“No estoy diciendo que la radiación sea segura, pero con una buena comprensión del problema, los niveles de exposición pueden disminuirse y no hay necesidad de estar demasiado temerosos”, dice.

“Algunas personas que no saben nada de radiación aún piensan que con solo venir a Fukushima se van a quemar y les va a dar cáncer. Eso es muy desafortunado”.

El fotógrafo Hanai, que conoce la zona y suele conversar con los residentes, lo resume con una paradoja:

“En Fukushima no hay nadie que no le tema a la radiación, pero si le temen, no pueden vivir”.

Fukushima

Getty Images
En Fukushima las personas se acostumbraron a medir los niveles de radiación en sus alimentos.

El futuro

El proceso total de descontaminación de la planta de Fukushima puede tomar décadas, entre 30 y 50 años.

“Creo que no podemos esperar cambios dramáticos en los próximos años”, dice Igarashi, pero añade que está seguro de que con el tiempo la cantidad de material tóxico se reducirá.

Entre quienes han regresado a la zona han surgido iniciativas que Brown califica como positivas.

Entre ellas, menciona el proyecto de unos 40 granjeros que están haciendo agricultura de alta tecnología, con sensores y procesos automatizados.

Itate

Azby Brown – Safecast
En esta granja en Itate se cultivan vegetales sin rastros de cesio.

Brown también menciona que el conocimiento que se ha logrado en seguridad de alimentos, en un futuro podría dar pie al surgimiento de una nueva industria en el lugar.

Fukushima también se han convertido en un prometedor epicentro para la generación de energía renovable con varias plantas solares y eólicas.

Mientras el gobierno continúa sus esfuerzos por revitalizar la región y convencer a que más personas regresen a las áreas que han ido habilitando dentro de la zona de difícil retorno, también enfrenta el reto de recuperar la confianza de los japoneses en la energía nuclear.

“El gobierno y las empresas de servicios públicos siguen diciendo que la energía nuclear es la fuente de energía más barata, pero la gente ya no confía en ella”, dice Tatsu Suzuki, ingeniero nuclear y profesor en la Universidad de Nagasaki, citado en un reportaje de la cadena NPR.

“Es imposible pensar que la energía nuclear es la más barata, si se incluye el costo del desmantelamiento, el costo de Fukushima”.

Fukushima

Azby Brown – Safecast
Un festival callejero en el pueblo de Odaka.

“Es un problema social y ético“, dice Suzuki. “El costo de separar familias, perder sus tierras, perder sus trabajos… ¿cómo se miden todos estos impactos?”.

Para el fotógrafo Hanai, lo más importante de esta tragedia es tener claro que esto “no fue un desastre natural, sino un desastre provocado por el hombre“.

“No creo que podamos regresar a como era antes del desastre, eso es muy triste…por eso quiero que mucha gente sepa acerca de Fukushima, para que nunca se vuelva a repetir“.


Todas las imágenes están sujetas a derechos de autor.


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