IMSS y CDMX acuerdan más seguridad, y mejorar instalaciones hospitalarias de la capital
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Especial

IMSS y CDMX acuerdan más seguridad, y mejorar instalaciones hospitalarias de la capital

El gobierno de Sheinbaum buscará implementar las acciones de senderos seguros en los alrededor de inmuebles del IMSS, como el Hospital La Raza.
Especial
Por Redacción Animal Político
14 de enero, 2020
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Regularizar el patrimonio del IMSS, ponerse al día con el impuesto predial, aprovechar algunos inmuebles para cuestiones culturales, así como agilizar las licencia de demolición de otros que resultaron afectados por los sismos de septiembre de 2017, además de promover una mayor seguridad en los alrededores de las principales instalaciones del Seguro Social son parte de los acuerdos alcanzados entre el director general del instituto, Zoé Robledo, y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum.

Ambos funcionarios encabezaron la firma de un Convenio Marco de Coordinación, que tiene como objetivo establecer bases de coordinación para trabajar de forma conjunta en la atención de asuntos en materia de infraestructura y entorno urbano, incorporación y recaudación, seguridad y patrimonio inmobiliario a fin de mejorar los servicios de los derechohabientes y de los usuarios de la Ciudad de México.

En materia de seguridad, Sheinbaum adelantó que se buscará implementar las acciones de senderos seguros en los alrededor de inmuebles del IMSS, como el Hospital La Raza y Siglo XXI.

Adicionalmente de que se trabaja en coordinación con el IMSS en diferentes rubros respecto a la regularización de los inmuebles que tiene el Seguro Social en la urbe. Por ejemplo, este año se concretará el proyecto para que uno de los edificios del IMSS ubicado en la colonia Buenos Aires pueda transformarse en un Punto de Innovación, Libertad, Arte, Educación y Saberes (PILARES).

En tanto, Robledo, destacó que en materia de formalización de empleo en la capital, el convenio permitirá generar nuevas condiciones y establecer el diálogo con los empleadores a fin de evitar la omisión y el subregistro, que afecta al trabajador que se jubila y no ve reflejado en su pensión lo que trabajó durante años, ello por las estrategias de subcontratación mal entendidas y que proliferaron antes.

Además IMSS y gobierno dela CDMX trabajarán en la regularización del patrimonio inmobiliario del instituto para resolver pendientes históricos así como solventar la deuda en el pago del impuesto predial de algunos inmuebles; regularizar los usos de suelo y agilizar la expedición de licencias para la demolición de inmuebles dañados en el sismo del 19 de septiembre de 2017, como la Unidad de Medicina Familiar (UMF) No. 21 de Troncoso, y el Hospital General de Zona (HGZ) No. 25 de Zaragoza.

 

El IMSS en la CDMX

En la Ciudad de México el Seguro Social cuenta con 22 Unidades de Medicina Familiar con 397 consultorios; seis hospitales con mil 33 camas en el segundo nivel, además de nueve Unidades Médicas de Alta Especialidad, las cuales representan el 25 por ciento del total del tercer nivel de atención de todo el país.

Al 31 de diciembre 2019, se tienen registrados ante el Instituto 3 millones 470,048 puestos de trabajo en la Ciudad de México, cifra que representa el 17% del total nacional de 20 millones 421,442 

La variación del empleo en 2019 en la capital del país fue de 59,207 puestos, equivalente a un incremento a una tasa anual de 1.7%. Al 31 de diciembre 2019, el salario base de cotización de trabajadores afiliados al IMSS, registrados en la entidad, alcanzó un monto de $471.4 (mientras que a nivel nacional es de $378.10), lo que representó un crecimiento anual nominal de 6.1%. Este incremento anual es el más alto registrado para un mes de diciembre de los últimos diez años.

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Elecciones en EU: los votantes a quienes no les gustan ni Trump ni Biden

A medida que aumentan los esfuerzos para convencer a los votantes indecisos, no todos están contentos con la opción que se les ofrece.
13 de septiembre, 2020
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Post it con caras tristes y una pregunta

Getty Images
No todos están contentos con los candidatos a las elecciones de Estados Unidos.

En la recta final de una elección polémica en Estados Unidos, los partidarios de Donald Trump y Joe Biden están haciendo un último esfuerzo para mostrar su respaldo y convencer a los votantes indecisos.

Pero no todo el mundo está contento con las alternativas que se les ofrecen.

A menos de dos meses para el final de la campaña, los dos partidos principales han promocionado la contienda de noviembre como “la elección más importante de nuestra vida” y anunciaron récords de recaudación de fondos en las últimas semanas.

Los observadores políticos predicen un gran aumento en la participación general, pero muchos votantes aún no están seguros de si votarán por el presidente en funciones Donald Trump, el candidato demócrata Joe Biden o por cualquier otra persona.

Estoy desilusionado con esta elección”, dice Samian Quazi, un enfermero psiquiátrico de 32 años de edad residente en Houston.

“Realmente no tenemos buenas opciones. Ninguno de los candidatos está abordando realmente ningún problema ni ofrece ninguna esperanza para que este país mejore la vida de las personas”, añade.

Imagen de promoción con Joe Biden y Donald Trump

BBC
Ni Joe Biden, ni Donald Trump

Quazi ha votado regularmente en elecciones anteriores. Dijo que lo hizo por los candidatos del Partido Demócrata en las elecciones presidenciales de 2016 y los comicios de mitad de período de 2018, pero se ha vuelto desconfiado después de ver perder a su candidato preferido, el izquierdista Bernie Sanders, en las primarias del Partido Demócrata a principios de este año.

“Fue un ejemplo de los poderes fácticos que controlan el acceso a los medios en este país sin querer ver amenazados sus intereses económicos”, analiza.

Me pregunto si Estados Unidos todavía está tratando de ser una democracia, cuando en realidad es una plutocracia”, dice Quazi.

“Cuando se trata de cambios económicos y estructurales reales que posiblemente podrían amenazar el control que tienen sobre nuestro país, hay una reacción dura y expulsan a cualquiera que materialmente pudiera cambiar nuestras vidas”, opina.

Poca participación

La desconexión política en Estados Unidos ha llevado a bajas tasas de participación de votantes en relación con el resto del mundo, en elecciones recientes en el rango del 50-60%.

Pegativas de Yo voté en inglés.

Reuters
La participación de la gente en las elecciones en Estados Unidos es baja en comparación con otros países.

La participación general de votantes entre los países de la OCDE es de aproximadamente el 70% e incluso muchos países en desarrollo tienden a ver tasas de participación más altas que las observadas en la mayoría de las elecciones estadounidenses.

Aproximadamente el 64% votó en las elecciones de 2008 entre Barack Obama y John McCain, pero la participación cayó a un mínimo de 20 años durante las elecciones de 2016 a solo el 55%.


Candidatos de otros partidos para las elecciones presidenciales de 2020

Jorgensen_Hawkins_West_De-La-Fuente_Blankenship

Getty/Reuters
  • Jo Jorgensen, Libertarian Party (Partido Libertario)
  • Howie Hawkins, Green Party (Partido Verde)
  • Kanye West, Birthday Party (Partido Fiesta de Cumpleaños)
  • Rocky De La Fuente, Alliance and Reform Parties (Partido Alianza y Reformas)
  • Don Blankenship, Constitution Party (Partido de la Constitución)

Según un estudio publicado en febrero por la organización sin fines de lucro Knight Foundation, de tendencia izquierdista, casi la mitad de los votantes elegibles, o cerca de 100 millones de personas, no participan en las elecciones.

“Es un grupo muy grande y es la mitad del país, por lo que es diverso”, dijo Eitan Hersh, profesor asociado de ciencias políticas en la Universidad de Tufts y asesor académico del informe de la Fundación Knight.

“La falta de compromiso tiene que ver con que la gente no se sienta conectada con el sistema electoral y no piensa que es importante“, agrega.

Algunos países con mayor participación, como Bélgica y Chile, implementaron alguna forma de voto obligatorio, que tuvo un impacto dramático en la participación.

Un hombre con mascarilla inserta su voto en un buzón del correo para las elecciones en Estados Unidos.

Reuters
Existen varios factores que hacen que la gente vote menos en Estados Unidos.

Otros, como Australia y Alemania, han conquistado a nuevos votantes mediante el registro automático de votantes u otro tipo de iniciativas.

En Estados Unidos, sin embargo, votar y registrarse para votar son más una responsabilidad individual.

Durante las últimas décadas, muchos estados han dado prioridad a mejorar el acceso a las urnas, lo que incluye permitir el registro de votantes el mismo día, mantener abiertos los lugares de votación por más tiempo y ampliar las opciones de votación anticipada o por correo.

¿Por qué la gente no va a votar?

Según Hersh, la enorme importancia que se le da a mejorar el acceso de los votantes y a eliminar otras barreras estructurales no tiene un impacto significativo en la participación de los votantes.

Las razones de por qué hay bajas tasas de participación “tiene mucho más que ver con lo que le importa a la gente y lo que los motiva”.

Él predice que, a medida que la política en Estados Unidos se vuelve más nacionalizada y partidista, más personas pueden desvincularse del proceso político.

“Solía ocurrir que los votos para una legislatura estatal no estaban muy correlacionados con los votos para presidente, porque son temas diferentes”, describe.

Partidarios de Trump y Biden.

Reuters
Hay estadounidenses a quienes no les gustan ni Trump ni Biden.

“En esta era votar por alguien que se postule para el concejo municipal podría ser un referéndum sobre Trump en la cabeza de la gente”, opina.

Señala que hacer de la política una lucha entre el bien y el mal está desvinculado de la realidad de dirigir un gobierno.

Mucha gente simplemente no está interesada. Al igual que en cualquier deporte, cuanto más se centra en una rivalidad, más divertido es para las personas a las que les gusta ese deporte, pero a otros les parece una parte extraña de la vida que no es para ellos”, compara.

“Votar de buena fe”

Hrant Papazian, de 52 años, es una de esas personas a quienes no le interesa ir a votar

Como inmigrante armenio que creció en el Líbano durante una guerra civil que duró tres décadas, Papazian cumplió 18 años en California y ha vivido allí desde entonces, pero nunca ha votado.

Afirma que votar puede hacerte sentir bien y empoderado, pero cree que el status quo siempre permanecerá intacto.

“No tengo ganas de seguirle el juego. No creo que alguna vez se nos ofrezcan candidatos que estén interesados en la salud de la sociedad. No puedo imaginar que el sistema produzca políticos por los que yo pueda votar de buena fe”, afirma.

Hrant Papazian

Courtesía Hrant Papazian
Hrant Papazian no confía en el sistema político.

Papazian, que trabaja como profesor de informática de secundaria, sabe que su opinión sobre la votación suena radical, pero se mantiene firme en su resistencia a un sistema político que, según él, está en declive.

Se supone que la democracia mejorará, pero creo que es lo contrario, empeora con el tiempo. Y cuanto más grande es el país, más heterogéneo es, menos sostenible es. Nos estamos dividiendo en tribus más pequeñas y eso hace nos sea más fácil de controlar y mantenernos en este camino que va cuesta abajo lentamente”, analiza.

“La única forma de lograr un cambio real es que boicoteemos”, sugiere.

“No habrá grandes cambios”

Algunos votantes primerizos ya están desilusionados con el sistema.

Grace Link, de 20 años, es una estudiante universitaria de Wisconsin. Quiere votar en su primera elección presidencial, pero no está contenta con sus opciones.

“Es muy fácil ver cuando el dinero y el poder dentro de un partido entran en juego para callar a los jóvenes”, advierte.

“Básicamente, nos sentimos culpables de votar por Joe Biden y por quien elija el Partido Demócrata cuando, durante la temporada de primarias, los jóvenes fueron ignorados de manera abrumadora“, asegura.

Grace Link

Courtesía Grace Link
Grace Link dice que no hay representación para los jóvenes.

Link argumenta que la nominación de Joe Biden refleja un sistema que prioriza las necesidades de los votantes blancos de clase alta por sobre otros, incluidos los votantes jóvenes con una creciente deuda de préstamos estudiantiles como ella.

“Gran parte de su discurso, especialmente hacia los jóvenes, es que pueden empujar (a Biden) más a la izquierda, mientras que con Trump no pueden hacerlo. En el corto plazo, los próximos cuatro años pueden ser mejores, pero en el largo plazo, no habrá grandes cambios“, concluye.


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