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Cuartoscuro

Ley que prohíbe bolsas en CDMX opera con reglas provisionales, por ahora no habrá multas

Desde el primer día del 2020 entro en vigor la ley que prohíbe las bolsas de plástico pero aún faltan normas complementarias.
Cuartoscuro
15 de enero, 2020
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La CDMX cumple 15 días con la prohibición de las bolsas de plástico de un solo uso y aún hace falta una normativa técnica.

Además, aunque se había anunciado que a partir de este miércoles se multaría a los comercios que dieran bolsas a sus clientes, esto aún no aplicará pues solo habrá revisiones a los establecimientos y se les invitará a dejar de usar bolsas.

El decreto de la Ley de Residuos Sólidos de la Ciudad de México publicado en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México señala la prohibición de la comercialización, distribución y entrega de bolsas de plástico al consumidor, “excepto las compostables, siempre y cuando cumplan con las especificaciones de compostabilidad establecidas a través de las normas ambientales”.

Dice también que “las bolsas compostables deberán integrarse en un plan de manejo que garantice su adecuada gestión y composteo”.

Lee: CDMX prohíbe venta de plásticos de un solo uso

Sin embargo, aunque la Ley ya entró en vigor todavía está pendiente la norma técnica de compostales que detallará el manejo que se hará de este material.

La directora General de Evaluación de Impacto y Regulación Ambiental de la Sedema, Andrée Lilian Guigue Pérez, señala que quien debe asegurarse de que la mayoría de estas bolsas compostables lleguen a ser compostadas es quien las produce.

“Se les autoriza producir bolsa compostable porque tienen un plan de manejo que es viable y está certificado”, dice la funcionaria a Animal Político.

Guigue Pérez asegura que ninguna bolsa se degrada por sí sola y las bolsas compostables se vuelven composta si se llevan a una planta de tratamiento y “esto es la diferencia entre una que se composta y las que se convierten en microplásticos”.

La funcionaria dijo que las normas ambientales de la ciudad se trabaja en grupos de trabajo instalados luego de una convocatoria pública, por lo que llevará tiempo su creación.

“Todo este proceso lleva un tiempo importante, algunas se han llevado entre 8 y 14 meses. Pero eso no va a restringir que de manera inmediata estemos trabajando con los industriales que dicen tener producción de compostables, lo vamos a hacer de manera inmediata con lineamientos temporales”, dijo Guigue Pérez.

“Lo que acordamos con la industria es que mientras la norma técnica de compostables es publicada como debe de ser y discutida con los actores que están participando vamos a aceptar las solicitudes de estas empresas que dicen fabricar bolsas compostables siempre y cuando haya una certificación que garantice que en efecto son bolsas compostables”.

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Guigue Pérez asegura que “ninguna bolsa se degrada por sí sola, hay que llevarlos a procesos controlados para que podamos tener esta degradación, las bolsas de plástico no importa del origen que tengan, tardan en degradarse desde los 100 hasta los 500 años dependiendo de su consistencia”.

De acuerdo con la funcionaria las bolsas compostables se vuelven composta si se llevan a una planta de tratamiento y “esto es la diferencia entre una que se composta y las que se convierten en microplásticos”.

Las sanciones no van dirigidas a la ciudadanía

Los comercios que no acaten la medida se harán acreedores a multas de entre 42 mil a 170 mil pesos, según datos de la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México.

Sin embargo, Guigue Pérez asegura que “el objetivo de la prohibición no es aplicar sanciones sino que erradiquemos de nuestra cotidianeidad el plástico de un solo uso, de ahí que se hayan prohibido en un primer momento las bolsas que conocemos como de acarreo en la que nos daban nuestras cosas cuando compramos”.

De acuerdo con la funcionaria la aplicación de sanciones es posible desde el momento en que la Ley entró en vigencia pero lo que actualmente se está haciendo es una campaña con el propósito de comenzar a informar a la ciudadanía y evitar la etapa de las sanciones.

“Lo que queremos ahorita es que a nadie le haga falta información y que las personas cumplan la disposición legal por convicción pues esto es algo que va más allá de los intereses pues estamos hablando del bien del planeta”, mencionó.

Según la funcionaria “el periodo informativo va a continuar hasta que tengamos mayor conocimiento de la disposición y no existe un periodo establecido para empezar a sancionar”.

Lee: Alista tu canasta: no habrá más bolsas de plástico en la CDMX a partir de 2020

Sin embargo, Guigue Pérez aclaró que actualmente ya se están recopilar todas las denuncias de la ciudadanía sobre en dónde les están entregando bolsas de plástico y actuar en consecuencia.

“Lo primero que hacemos es buscar esos establecimientos con denuncias y los invitamos a que se restrinjan de estar dando bolsas, esta actividad nos ha dado muchos elementos para saber que muchos de los grandes comercios están cumpliendo la disposición legal”.

Los ciudadanos que observen este tipo de prácticas de parte de los establecimientos los podrá denunciar en Dirección General de Evaluación de Impacto y Regulación Ambiental de la Sedema o en el Instituto de Verificación Administrativa (Invea).

Guigue Pérez agregó que “la visita de inspección es un acto administrativo”, que “tiene que ser en función de una serie de reportes que nos están haciendo y lo que vamos a ver es si se está infligiendo, en caso de que sea así se aplica una sanción que va desde una multa económica hasta la clausura del lugar comercial”

“Lo que más nos ocupa es seguir informando a todas las personas porque no queremos que por falta de conocimiento se vean afectados los comercios que también son fuente de empleo y parte de la economía de la ciudad”, señaló Guigue Pérez.

¿Las bolsas biodegradables son la solución?

Gabriela Jiménez Casas, ecologa y encargada de difusión del Instituto de Ecología (IE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explicó que el problema no es que una bolsas sea reciclable o no, sino el uso que se le da.

“Por lo general lo que hace la gente es que la usa y la tira aunque esté buena. Una buena bolsa de plástico se puede lavar y se puede usar varias veces. El problema es el abuso que hacemos todos de las bolsas, del plástico y de todo”, dijo la especialista.

La experta explicó que “nos están metiendo muchas cosas que llaman plásticos biodegradables, pero son entre comillas porque al menos el 50% siguen siendo plasticos y muchas veces esas cosas que dicen que son biodegradables no se degradan solo por echarlos a la tierra”.

La especialista señaló que este tipo de materiales tienen que pasar por un proceso industrial para que pueden ser desintegrados, y este proceso se puede convertir en nuevo problema a largo plazo porque la cantidad de agua y energía utilizada en esas máquinas puede rebasar el beneficio.

Miguel Rivas, especialista de Greenpeace México, explicó que lamentablemente los plásticos biodegradables compostables solo se compostan bajo ciertos parámetros de presión, temperatura, humedad que no son las que uno podría tener en una composta casera. “Tampoco tirándola al medio ambiente esto se va a deshacer y se va a reintegrar a los ciclos de la naturaleza y es ahí la clave del problema”.

Rivas contó que para muchos industriales la compostadora la tiene que construir el Estado, pero para él la solución es muy simple: “si ellos van a poner esas cosas en el mercado son ellos quienes tienen que hacerse cargo junto con el consumidor sobre cómo generar la cadena de recuperación para que se composte”.

De acuerdo con Rivas “las bolsas biodegradables compostables vuelven a lo mismo porque van a terminar en los basureros y le da a la gente la falsa idea de que con su uso puede redimirse de esta contaminación pensando que lo hacen ecológicamente bien cuando en realidad es más de lo mismo”.

Prohibir la distribución de bolsas no soluciona el problema

De acuerdo Rivas no sólo prohibiendo las bolsas vamos a lograr algo, pues las bolsas son uno de los muchos articulos prescindibles que podríamos ahorrarnos.

“Nada va a cambiar si no cambia el modelo de producción y consumo en general que hoy nos entrega todo envuelto en plástico pero eso tiene que ser a nivel federal” dice el experto de Greenpeace.

En este sentido Miguel Rivas contó que Greenpeace junto con la Alianza México sin plástico están promoviendo una serie de modificaciones para la prevención del sistema integral de los residuos que tiene como puntos centrales: reconocer la responsabilidad de quienes fabrican y ponen en el mercado los productos, prohibiciones a lo innecesario, programas de educación e información en los mismo envases sobre cómo estos perjudican y cómo se puede realizar su adecuado acopio.

Pero para Greenpeace lo más importante es evitar las falsas soluciones como los bioplásticos o los biocombustibles. “Es una falsa solución porque nos hace creer que las cosas mágicamente desaparecen y en realidad solo generan más contaminación. Como es el caso de los bioplásticos que solo genera basura ecologica”.

El experto de Greeanpeace también mencionó que la solución parte en el origen: “es dejar de transformar derivados del petróleo en plásticos porque la crisis climática y la pérdida de la biodiversidad que hoy vivimos lo demanda”.

Rivas dijo que hay que tomar medidas urgentes y generar alternativas que puedan ser reusables, que se generen envases que puedan ser intercambiados, y que se cree nueva tecnología.

“Lo desechable tiene que desaparecer, es un negocio obsoleto que ya va de salida en todas partes del mundo, y tienen que dejar de amenazarlos con los empleos que se van a perder pues es una industria y como cualquier otro negocio debe innovar conforme a los tiempos que se están viviendo”, señaló.

Para la especialista del IE esta Ley no es mala, pero necesita que la sociedad sea educada en consecuencia, además de hacer otras contribuciones. Advierte que sus beneficios no se verán reflejados al menos hasta dentro de 5 años.

“Debemos tener paciencia y conciencia de que tenemos que disminuir nuestra producción de basura, no nada más de bolsas de plástico, sino de todo tipo de basura inorgánica”, comentó.

Gabriela Jiménez dijo que para hacer sostenible una zona o un ecosistema, se necesita que el ecosistema sobreviva de manera natural y que la gente que vive en ese lugar pueda vivir de lo que le da el ecosistema sin matarlo. Para eso se requiere un equilibrio.

Como ejemplo la experta señaló el bosque que habita la mariposa monarca. “La gente dejó de talar los árboles y tuvieron que pensar en otra cosa que les beneficiara sin dañar el ecosistema. Fue así como en esa zona comenzó a practicarse el ecoturismo. Ellos mismos cuidan del lugar e intentan evitar la tala clandestina”, señaló.

“Algo así tenemos que hacer aquí con los plásticos, usarlos de una manera responsable que nos beneficie a todos pero que al mismo tiempo nos ayude a cuidar el ambiente. Hay que buscar un equilibrio en el que todos salgamos beneficiados”, apuntó Jiménez.

Para lograrlo, la experta reconoció que es un esfuerzo multifactorial, y requiere de un trabajo conjunto de investigadores, académicos, gobierno, industria, sociedad civil y medios de comunicación.

Para ella, la Ley tiene que funcionar si se aplica con criterio y paciencia. “El chiste es hacer una buena campaña de concientización muy clara para que la gente lo crea y lo entienda. Es necesario que entiendan que las acciones son conjuntas y que no eres tú, somos todos”, agrega.

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Reuters

5 claves que explican por qué Evo Morales fue forzado a dejar la presidencia de Bolivia

Pese a haberse proclamado vencedor de los comicios del pasado 20 de octubre, Evo Morales tuvo que renunciar a su cargo de presidente tras casi 14 años en el poder. El mandatario estuvo bajo fuerte presión de líderes de la oposición y sus seguidores que denunciaron que hubo fraude electoral.
Reuters
11 de noviembre, 2019
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Evo Morales pasó en menos de tres semanas de declararse ganador de las elecciones a denunciar un golpe de Estado y renunciar a la presidencia de Bolivia.

“Ha habido un golpe cívico, político y policial”, denunció el presidente en el mensaje televisivo en el que anunció su dimisión.

La decisión se produjo unas horas después de que el comandante de las Fuerzas Armadas de Bolivia, general Williams Kaliman, sugiriera al mandatario que diera un paso al lado para desbloquear la crisis política.

Para los militares no parecía suficiente que el presidente llamara a nuevas elecciones tras las irregularidades detectadas por la Organización de Estados Americanos (OEA) en su auditoría.

Y es que la profunda crisis política que vive Bolivia tuvo su detonante en el escrutinio de las elecciones, el 20 de octubre.

Esa noche, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) suspendió por sorpresa el conteo rápido con el 83% escrutado y con una tendencia que apuntaba a que iba a haber segunda vuelta entre el mandatario boliviano y el candidato opositor, Carlos Mesa.

Al día siguiente, ese conteo rápido, denominado Transmisión Rápida de Resultados Preliminares (TREP), se reactivó con un 95% de avance y con Morales ganando en primera vuelta por un estrecho margen.

Morales

AFP
Morales anunció su renuncia en una declaración televisada junto a su vicepresidente.

Las sospechas que habían suscitado los extraños movimientos del TSE llevaron a la oposición a clamar un “fraude descarado”.

Incluso las misiones de observación de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea pidieron que hubiera segunda vuelta.

Pero Morales insistió en que él había ganado las elecciones y, en respuesta a las manifestaciones de la oposición, llamó a sus seguidores a “defender la democracia” en las calles y frenar un “golpe de Estado”.

Eso sí, también aceptó que la OEA hiciera una auditoría del escrutinio.

1. La auditoría

En pleno escrutinio el mismo día de la votación y con la oposición ya hablando de fraude, la propia misión de observadores de la OEA apuntó a la interrupción del conteo como una de las “sustanciales deficiencias” que minaban la “necesaria credibilidad y transparencia”.

El gobierno le pidió a la OEA una auditoría para despejar cualquier duda. Y hay que recordar que el candidato opositor, Carlos Mesa, quien denunciaba “fraude descarado”, rechazó en todo momento las condiciones en las que el organismo iba a revisar el escrutinio.

Mesa quedó en segundo en los comicios del 20 de octubre y desde el primer momento aseguró que Morales no alcanzó la diferencia necesaria para derrotarlo en primera vuelta.

Una casilla de votación en Bolivia.

AFP
La OEA dijo que hubo “irregularidades” en el recuento de votos iniciado la noche de la elección, el 20 de octubre.

La auditoría resultó devastadora para el gobierno. La OEA determinó que era estadísticamente improbable que Morales hubiese ganado por el margen de 10% que necesitaba para evitar una segunda ronda electoral.

La OEA asegura también que encontró actas físicas con alteraciones y firmas falsificadas. En el informe de 13 páginas se señala que en muchos casos no se respetó la cadena de custodia de las actas y que hubo manipulación de datos.

Morales respondió este domingo con una declaración ante la prensa en la que, sin mencionar a la OEA y sin señalar la fecha, llamó a nuevas elecciones.

Pero unas horas después, y con la presión de las Fuerzas Armadas en su contra, decidió dimitir.

2. El ejército y la policía en contra

En esa renuncia también parece clave el pronunciamiento del general Williams Kaliman, en nombre del alto mando de las Fuerzas Armadas bolivianas.

Sugerimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial, permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad por el bien de nuestra Bolivia”, decía Kaliman en un comunicado.

La solicitud a Morales, decía la nota, fue formulada tomando en cuenta “la escalada de conflicto que atraviesa el país, velando por la vida, la seguridad de la población, la garantía del imperio de la condición política del Estado”.

William Kaliman

Reuters
El general William Kaliman (centro) es el jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia.

Al posicionamiento de los militares a favor de la renuncia del presidente hay que sumar que desde el viernes pasado, cuando estaban a punto de cumplirse tres semanas de violencia en las calles, comenzó a extenderse por el país un “motín policial”.

Los agentes de diversas unidades, primero en Cochabamba (centro) y luego en todas las capitales departamentales, comenzaron a declararse en rebeldía uniéndose así a las protestas contra el gobierno.

Y aunque a diferencia de otros gobiernos “en problemas” en la región, Morales sigue disfrutando de un enorme poder de movilización entre sus bases, sin policía en las calles y sin apoyo de los militares, el presidente quedó en una situación de evidente debilidad.

En distintos departamentos de Bolivia, los policías decidieron amotinarse en contra del gobierno.

Getty Images
En distintos departamentos de Bolivia, los policías decidieron amotinarse en contra del gobierno.
Policías amotinados en La Paz

Reuters
En la capital de Bolivia, La Paz, también hubo amotinamiento de policías durante el fin de semana.

3. Presión en la calle

La oposición a Morales apostó desde el primer momento a la movilización callejera para forzar la mano del presidente.

Con huelgas y paros por todo el país, Bolivia se convirtió en una gran batalla campal entre partidarios del presidente y sus detractores.

La paralización del conteo rápido de resultados la noche de las elecciones disparó las manifestaciones de calle.

Getty Images
La paralización del conteo rápido de resultados la noche de las elecciones disparó las manifestaciones de calle.

Pero a diferencia de las crisis políticas que vivió el país durante el mandato de Morales, las protestas se hicieron fuertes esta vez en la ciudad de La Paz, otrora uno de los bastiones de Evo.

Universitarios y clases medias salieron noche tras noche a enfrentarse a la policía y a los poderosos sindicatos y “movimientos sociales” (entre ellos mineros y cocaleros) llegados a la sede de gobierno para defender al presidente.

Los heridos han sido centenares. Aunque solo se han reportado tres muertos, algo que parece poco dada la intensidad de la violencia de los enfrentamientos y teniendo en cuenta que los mineros usan dinamita en la protesta.

Así, un presidente que llegó al poder hace casi 14 años tras una larga trayectoria de protestas como líder de los sindicatos de productores de hoja de coca, se vio cercado por quienes pasaron de reclamarle una segunda vuelta ante Carlos Mesa a exigir su renuncia.

4. Radicalización de la oposición

Y es que la oposición hacía tiempo que había dejado atrás la exigencia de una segunda vuelta entre Morales y Mesa y venía pidiendo la renuncia del mandatario.

El endurecimiento de las posturas de la oposición vino de la mano del creciente protagonismo del presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho.

El presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho.

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El presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, exige la renuncia del gobierno y del Congreso.

Con Camacho llevando la voz cantante, los opositores ya no se conformaban ni siquiera con la renuncia de Morales.

Y más tras conocerse la auditoría. Camacho pasó a exigir entonces exigen que dimitieran el presidente y todo su gobierno, también los senadores y diputados, además de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y el Tribunal Constitucional.

Todo, para dejar el país en manos de una junta de notables que designe un nuevo TSE que celebre nuevas elecciones en un plazo de 60 días.

“La OEA nos ha demostrado que el fraude era tan obvio que por la resistencia del pueblo boliviano, no podía ocultarlo. El presidente Evo Morales ha cometido delitos”, dijo Camacho este domingo.

5. La re-re-reelección

Y si se puede decir que las denuncias de fraude y las protestas se dispararon con el escrutinio electoral, la crisis política que vive Bolivia tiene un trasfondo mucho mayor y que pasa por el mero hecho de que el presidente fuera candidato a la reelección, otra vez.

Morales gobierna Bolivia desde el 22 de enero de 2006. La Constitución boliviana dispone que solo dos mandatos presidenciales continuos son permitidos, pero Morales ya iba por el tercero.

El 20 de octubre, el presidente buscaba asegurarse un cuarto mandato que le habría permitido gobernar hasta 2025.

Evo Morales.

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Pese a perder el referéndum para buscar un cuarto mandato, Morales logró luz verde del Tribunal Constitucional para postularse de nuevo.

Para lograr estos fines, el presidente tuvo que cobijarse en fallos del Tribunal Constitucional para habilitarse como candidato.

Y es que el 21 de febrero de 2016, más de la mitad del país votó en contra de una posible nueva reelección del dirigente cocalero.

Gracias al Tribunal Constitucional y al reconocimiento del Tribunal Supremo Electoral, ambas entidades acusadas en Bolivia de ser funcionales al gobierno, Morales logró ser candidato una vez más.

Las protestas empezaron hace tres semanas, pero ya se veía venir que este nuevo intento de reelección iba a ser el más difícil que afrontaría desde su primera victoria presidencial hace 14 años.

Lo que no muchos vaticinaban era un desenlace como el que ahora Bolivia entera presencia con la caída de Morales.


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