El partido sigue: jugadoras de la Liga MX Femenil buscan ‘llevar el balón’ hacia la equidad
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Liga MX Femenil (Imago 7)

El partido sigue: jugadoras de la Liga MX Femenil buscan ‘llevar el balón’ hacia la equidad

El futbol femenil en México ha ido ganando espacios, difusión e interés entre la gente pero falta que este crecimiento se refleje en su desarrollo profesional.
Liga MX Femenil (Imago 7)
17 de enero, 2020
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A casi tres años de su inicio, jugadoras de la Liga MX Femenil han señalado su batalla contra los bajos salarios, la desigualdad y otras carencias, pero también mencionan que se trata de una Liga en crecimiento, que con el apoyo de la gente puede avanzar en una ruta positiva para las mujeres, ‘goleando’ a los estereotipos y estigmas de género. 

Actualmente en la Liga MX Femenil hay 18 equipos y están registradas alrededor de 530 jugadoras. Esa cantidad de equipos es superior a la que hay en Francia (compiten 12 conjuntos), y a la que hay en Estados Unidos (ahí son 9 clubes). 

Lee más: Bajos salarios, desigualdad y machismo, los rivales de las futbolistas en México

El futbol femenil en México ha ido ganando espacios, difusión e interés entre la gente, coinciden las jugadoras y comentaristas deportivas consultadas para este reportaje. Sin embargo, aún falta convertir eso en que ellas puedan tener un mejor desarrollo profesional.

“Te puedes quejar de sueldos y condiciones laborales, pero dentro de todo, en lo poco que lleva en comparación con las ligas europeas, la Liga MX Femenil tiene cosas rescatables como el uso de los estadios en algunos equipos (las mujeres juegan partidos en los mismos estadios que los hombres) y la presencia de la afición en ellos”, dice Ana Paola López, jugadora del Pachuca.

La delantera de las Tuzas cuenta que, hace unos meses, una directiva del Inter de Milán femenil que visitó tierras hidalguenses se dijo asombrada luego de ver la cantidad de afición que asiste al estadio. Le dijo que eso no se ve en Italia, ya que la gente no se interesa en el fútbol femenil. 

“Sí hay varias cosas de las cuales quejarse, pero también es cierto que de alguna manera la liga no va por tan mal camino”, añade Ana Paola. 

Geo González, comentarista de la cadena TUDN, cuenta que incluso personas de países como Australia, cuya selección femenil es potencia mundial, han preguntado por la estrategia implementada en México, ya que su su Liga “no se acerca para nada a la nuestra, que es más fuerte y más sólida”.

Una “industria” en desarrollo

En cuanto a los sueldos, uno de los principales temas pendientes, González considera que el debate debe centrarse, en un inicio, en exigir que las jugadoras obtengan ingresos que les permitan vivir de forma digna, por su actividad profesional. 

De momento, señala, no se puede esperar que las mujeres ganen lo mismo que los hombres, porque “el futbol femenil no está tan industrializado como el varonil”.

Aunado a lo anterior, la goleadora de Pachuca, Ana Paola López, considera que sería importante consolidar el proyecto de fuerzas básicas, con el fin de que las jugadoras lleguen al profesionalismo con varios años de preparación. 

Se ha pensado en poner escuelas para niñas, pero dependen del club (…) son pocos los equipos que están desarrollando proyectos serios de semilleros de jugadoras, porque desafortunadamente para la mayoría de los clubes el equipo femenil sigue siendo un lastre”. 

Entérate: México tiene la peor brecha salarial de la región, mujeres trabajan más que los hombres y ganan menos

Cheyli Almejo, exjugadora de Veracruz, reconoce el trabajo que se ha hecho en algunos equipos, como Pachuca y Chivas, en cuanto a la inversión y preparación de las jugadoras, y espera que en un futuro otros conjuntos sigan su ejemplo, para igualar el nivel de competitividad. 

La periodista Marion Reimers considera que aunque el crecimiento ha sido notable hasta ahora, el nivel del torneo no prosperará si solo unos cuantos equipos invierten, y el resto no lo hace, por machismo o falta de visión.

“A todas luces el futbol femenil es una industria en desarrollo, es un negocio que da y que puede crecer, un negocio que en México ya ha dado los primeros indicios de que puede ser algo muy importante, pero desafortunadamente hay una resistencia grande al cambio y al avance, y la raíz de eso es el machismo”, refiere. 

Reimers agrega que la prueba de que la Liga MX Femenil está a la alza es que otros países, como España y Estados Unidos, han volteado a verla por su crecimiento futbolístico y de afición. “Entonces lo único que hace falta es poner en evidencia a quienes siguen resistiéndose a invertir, y hacer crecer este proyecto”. 

Promesa de crecimiento

El presidente de la Liga MX, Enrique Bonilla, augura un buen futuro a la Liga Femenil y acepta que en el tiempo que lleva se ha desarrollado a una velocidad que no esperaban.

Bonilla resalta el impacto que ha tenido con la afición. 

Como ejemplo, menciona la asistencia de aficionados a la final del Apertura 2019 entre Tigres y Monterrey, la cual fue de 38 mil aficionados, “una cantidad que no se registra ni en las mejores ligas”. 

Los 38 mil aficionados en el Tigres contra Monterrey superan por mucho a los 10 mil 227 espectadores que presenciaron, el 27 de octubre de 2019, la final la National Women’s Soccer League (NWSL), de Estados Unidos, entre North Carolina Courage y Chicago Red Stars. 

La cifra de asistencia a los partidos en México puede consultarse semana tras semana en la página de la Liga MX Femenil. En lo que va del Clausura 2020, con dos jornadas jugadas, la asistencia total a los partidos ha sido de 32 mil 076 aficionados. El equipo con la asistencia más alta ha sido el Club Atlético de San Luis, con 3 mil 487 y 5 mil 890 aficionados en sus dos primeros partidos.  

La jugadora de las Tuzas, Ana Paola López, cree que la asistencia sería mayor si los partidos fueran más accesibles para la afición, ya que los horarios y días estelares de los fines de semana están reservados para los hombres. Además, Ana Paola pide que haya transmisión de los partidos en televisión abierta, y que no solo sean por cable, como hasta ahora. 

Aunque no dio cifras específicas Geo González, de TUDN, señala que el rating de la Liga MX Femenil se ha mantenido o mejorado torneo tras torneo, a pesar de que los horarios a veces son complicados. 

Según la comentarista, los mejores registros se han tenido en los juegos de la Liguilla.

“También depende mucho del partido que se juegue (…) ahora el lunes se ha convertido en el día del futbol femenil y la afición ya va reconociendo cuáles son los juegos interesantes (…) es un proyecto que se piensa seguir apoyando, porque los equipos ofrecen un buen  un ritmo e intensidad y termina siendo un espectáculo entretenido que atrapa al aficionado”, dice Geo. 

Los proyectos

Por parte de la Liga MX hay varios proyectos a consolidar en los próximos años, para impulsar el crecimiento de las jugadoras. Uno de ellos es el compromiso del Centro de Innovación Tecnológica de la Federación Mexicana de Futbol, para brindarles a ellas las mismas herramientas tecnológicas que a los hombres, a partir de este enero.

“Ya vamos a usar en ellas los sistemas de telemetría, así como los chalecos que usan los hombres para medir las distancias que recorren y otras herramientas para registrar su desempeño físico. Toda esa información se subirá a una plataforma para que ellas sean conocidas a nivel mundial”,  comenta Bonilla, presidente de la Liga MX. 

Otra de las medidas es que, en diciembre pasado, los dueños de los clubes acordaron que para la temporada 2020-2021 cada institución deberá tener su equipo femenil Sub-17. 

“Estos nos dice que se va a invertir en los clubes, se tendrán a jugadoras mucho más preparadas física y tácticamente, y esto a la larga va a ser un beneficio para el futbol mexicano”. 

De acuerdo con Bonilla, cuando finalice el presente torneo se consolidarán las jugadoras que iniciaron con el proyecto hace tres años, y sumado al arranque de la categoría Sub-17, la liga se fortalecerá y habrá mayor competencia. 

Bonilla asegura que desde el primer torneo la Liga MX le dio la debida importancia a la categoría femenil. Destaca el nombramiento, en agosto pasado, de Mariana Gutiérrez como directora de la Liga.

Al día de hoy, Mariana es la responsable de coordinar toda la logística de la Liga, vigilar el correcto uso del presupuesto y decidir las acciones que propicien el crecimiento de la misma. 

Por su parte, la directora general de Chivas femenil, Nelly Simón, dice que el principal objetivo de su institución es profesionalizar a las jugadoras, y no solo para ser superiores a otros equipos, sino para tratar de ser un ejemplo que sea emulado por el resto de los clubes. 

“Lo más importante para nosotras es formar a las jugadoras como seres humanos, con la visión y valores de Chivas, y luego como futbolistas”.

Nelly señala que con la profesionalización tarde o temprano se logrará una igualdad de condiciones, con relación a los hombres. 

Sobre haber sido la primera mujer en ocupar un puesto directivo en un club, Nelly confía que su caso abra la puerta a muchas otras mujeres, que tienen la capacidad para ocupar estos cargos. 

Acepta que, aunque personas de otros países le han manifestado su asombro por el crecimiento de la Liga femenil, aún falta mucho por crecer, sobre todo en el nivel futbolístico, y que esto solo será posible con la profesionalización de las jugadoras y la preparación desde temprana edad. 

De cumplirse estos objetivos, menciona, la Liga MX Femenil tiene grandes posibilidades de consolidarse a largo plazo y, sobre todo, de dar un trato justo a las jugadoras. 

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'Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga'

Mike Nicolás Durán es el primer colombiano en ser reconocido como persona trans en el registro civil. Aunque su lucha aún no termina, porque le falta la cédula, el caso se ha convertido en un paradigma para esta comunidad en el país.
22 de octubre, 2021
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Mike Nicolás Durán, un jovial bogotano de 30 años que vive en Medellín, fue el primer colombiano en ser identificado como una persona transexual en el registro civil.

Tras una odisea legal de dos años que contó con la asesoría de Alejandro Diez y Manuela Gómez, abogados del grupo de sexualidad diversa del consultorio jurídico de la universidad EAFIT, el 7 de mayo de este año Mike celebró la T en la inscripción como quien se ganó la lotería.

Ahora, sin embargo, está en vísperas de saber si ganó su última batalla: que su cédula también lo identifique con una T.

“Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga para que se respete mi integridad y mi dignidad”, le dice a BBC Mundo.

El género trans en los documentos de identidad ya existe en países como Chile, México y Argentina. “Pero en Colombia, que es el país donde te piden la cédula para todo, estaba pendiente”, dice Durán.

Juli Salamanca, de la fundación Red Comunitaria Trans, celebra el caso de Mike como “un triunfo político para el movimiento trans, un paso hacia la igualdad de derechos”, pero añade que “el reto es pasar de lo simbólico a lo material, porque su implementación (para todos y todas) será una prueba para las instituciones”.

Mike Nicolás dedicó dos años a llamar, mandar cartas y radicar documentos; interpuso dos acciones legales —conocidas como tutelas— que debió impugnar e insistió de todas las formas posibles para que le reconocieran su género no binario en los documentos de identidad.

Él sabe que la lucha no es solo por su propio bien.

Mike Nicolás Durán

BBC
Mike Nicolás Durán en entrevista por Zoom con BBC Mundo.

En Colombia piden cédula para todo, desde para entrar a un edificio hasta a un banco.

Y yo, cada vez que voy a un banco, llego con el miedo de si me van a atender o no, porque cada vez que yo muestro mi cédula, la gente me mira como un bicho raro, (como pensando): “Acá dice que es mujer, pero usted parece un hombre.

Entonces sí o sí tienes que cambiar de cédula cuando haces una transición de género.

Porque, en mi caso, colocar una M tampoco está bien, porque si un policía me quiere requisar, por ejemplo, tengo que soportar que toque mis genitales.

Entonces, para proteger mi integridad y dignidad, una M o una F en la cédula no sirve: necesito la T.

Uno nunca termina de conocerse: cada día vas aprendiendo cosas nuevas. Y al irme conociendo me di cuenta que los no binarios existen, que tú puedes ser hombre con cuerpo de mujer o mujer con cuerpo de hombre sin tener que tomar hormonas o tomando.

Es decir: no hay una forma correcta de ser o no ser, porque la diversidad es algo que no se puede encerrar en un solo círculo.

Así fue como me di cuenta de que, si la ciencia me reconoce como persona trans, ¿por qué el Estado no lo hace?


Un decreto de 2015 les dio a las personas trans la posibilidad de cambiar la referencia a su género en sus documentos, pero las trabas en el proceso burocrático han impedido que la ley se cumpla.

Además, la T no estaba tipificada en el sistema de la Registraduría Nacional del Estado Civil y, en el caso de Mike, varias veces les dijeron a los abogados que no podían cambiar todo un sistema de registro nacional por una sola persona.

“Tenemos que continuar haciendo una veeduría para que las instituciones reconozcan las implicaciones de la T en el registro de nacimiento en áreas como la salud, educación, el servicio militar, entre otras”, dice Salamanca, la activista trans.


Algo que me gusta de mí ahora es mi voz, porque no es tan femenina ni tan masculina. A veces es un poco más lo uno y a veces más lo otro. Esa es la diversidad que a mí me gusta y me representa.

Para nosotros no hay nada más importante que nos reconozcan e identifiquen tal y como somos: no como hombres que ahora son mujeres o mujeres que ahora son hombres, sino como personas trans, punto.


Mike nació en Bogotá bajo el nombre de Eliana Mayerli. Allí tuvo a su primer hijo a los 15 años, luego tuvo otros dos y pasó 11 años con el padre de ellos.

Desde niño ha tenido una enfermedad cerebral y otra en los ojos. Y cuenta que fue por eso, además de por su proceso de transición de género, que dejó el trabajo al que se dedicó por una década: la vigilancia.

Hoy estudia inglés con una beca con la intención de irse a vivir a Canadá y tiene esposa: Linda María Cáceres, una estilista a la conoció casi al tiempo que empezó a tomar hormonas, en 2019.

Cáceres, así como los abogados de EAFIT, ha sido un acompañamiento clave en todo el proceso y le ha insistido en seguir luchando por sus derechos a pesar de todos los obstáculos legales y de salud.


Estuve 11 años viviendo una vida que quizás no quería, porque estaba ocultando mi propia identidad, hasta el punto de que explotó y la depresión me empezó a ganar. Llegué a pensar que me quería suicidar.

Eso, pensé, les podía generar problemas a mis hijos, y por eso hace siete años tomé la decisión de irme para Medellín.

Apenas llegué acá salí como lesbiana. La gente me dejó de llamar Eliana y apareció una nueva persona que se llamaba Mayerli.

Pero a medida que pasó el tiempo me di cuenta de que me gustaba más lo masculino, un estilo más brusquito, más de niño.

Y mi pareja de ese momento, una mujer, me decía que no me cortara el cabello. Pero sobrepuse el amor propio, me corté el cabello y empecé una nueva vida con el nombre de Mike Nicolás.

Cuando les quise contar a mis hijos de mi transición y la posibilidad de hacerme las cirugías, el mayor me dijo que él ya sabía que yo quería ser hombre. Me dijo que era normal, porque toda la gente cambia.

Eso fue el impulso más importante para tomar la decisión de cambiar.


Por la histerectomía —una cirugía para extirpar el útero— y una mastectomía con la que se le removió el tejido mamario, Durán no pagó un peso, gracias a que son tratamientos incluidos en el paquete de su prestador de salud.

En Colombia, así como en varios países de América Latina, la ley exige a las entidades de salud pública brindar el servicio de cambio de sexo, incluyendo el tratamiento hormonal.

Mike, a pesar de haber tenido que pelear contra la burocracia, logró hacer su transición en apenas un par de años y sin tener que pagar.


La presión social por mantener mi vida como era fue muy fuerte: me decían que era bonita, que lo mío era un problema psiquiátrico, que estaba poseída, que esto era una obra de satanás.

Me han dicho tantas cosas, que si yo fuera débil, me habría hecho daño a mí mismo o me habría echado para atrás. Yo digo que por eso es que muchos trans se suicidan.

Pero al final yo fui cogiéndole gusto, un sabor, a que la gente me mirara como el raro en la calle, porque me siento original, me siento diferente.

Ya no tengo problema con que me digan que estoy loco, que estoy endemoniado, porque esa es la forma de que la gente se eduque y entienda que los trans somos parte de la sociedad.


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