Yucatán se niega a acatar orden de adecuar salón para niña con discapacidad
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Yucatán se niega a acatar orden de adecuar salón para niña con discapacidad

En diciembre pasado, un juzgado ordenó a una primaria de Yucatán habilitar un salón para una niña con discapacidad, pero la escuela busca que se modifique la sentencia.
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15 de enero, 2020
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El gobierno de Yucatán se negó a acatar una sentencia que lo obliga a garantizar la accesibilidad en instalaciones escolares a una niña con discapacidad, y presentó un recurso de revisión, en búsqueda de que un Tribunal Colegiado la modifique.

A través de un comunicado, los abogados que asesoran legalmente a la niña y su familia, informaron que en la sentencia, el Juzgado Cuarto reconoció que la Escuela Primaria “Rodolfo Méndez de la Peña” carece de las medidas necesarias para garantizar la accesibilidad de personas con discapacidad.

Asimismo, destacaron que las autoridades han violado el derecho humano a la educación de la niña, que no solo implica asistir a la escuela, sino poder hacerlo en condiciones de igualdad.

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La sentencia se dio a conocer el pasado 15 de diciembre, cuando el Juzgado Cuarto concedió un amparo a la niña de diez años con talla baja, a la cual distintos médicos le han indicado que no debe subir escaleras ni hacer deportes para evitar daños irreparables en su formación ósea.

A pesar de que su madre solicitó a las autoridades que reacomodaran su salón en la planta baja, para evitar riesgos a su salud, sin embargo, los directivos de la escuela le obligaron a tomar clases en un segundo piso.

Como medidas de reparación, el juzgado ordenó a la escuela debía adoptar todas las medidas necesarias para que la niña y cualquier otro alumno con discapacidad puedan tener plena accesibilidad a sus clases.

De acuerdo con la abogada Ángeles Cruz Rosel, cuando inició el juicio, la Secretaría de Educación de Yucatán argumentó que la niña siempre estuvo en la planta baja, a pesar de que en el expediente del caso se acreditó que ello no era verdad.

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Al presentar el recurso de revisión, la dependencia de gobierno negó haber violado los derechos de la estudiante, y pidió que se modifique la sentencia para remover las medidas estructurales que le ordenaron.

Por su parte, el también asesor jurídico del caso, Miguel Anguas Rosado, indicó que solicitarán al Tribunal Colegiado que no se modifique la sentencia.

Los abogados esperan que se tenga una sentencia definitiva en los siguientes seis meses.

“Se adoptaron las medidas necesarias”

Autoridades de la primaria “Rodolfo Menéndez de la Peña” afirmaron haber puesto en marcha medidas para la inclusión de niñas y niños con discapacidad desde el momento en que la Secretaría de Educación de Yucatán tuvo conocimiento de la situación con la menor de edad que demandó al plantel.

De acuerdo con las autoridades escolares, “se adoptaron todas las medidas necesarias para erradicar las barreras estructurales que pudieran existir en el plantel”.

A continuación reproducimos la postura que la primaria “Rodolfo Menéndez de la Peña” hizo llegar a Animal Político:

Desde el momento en que la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (Segey) tuvo conocimiento de la situación en la escuela primaria “Rodolfo Menéndez de la Peña”, se pusieron en marcha las medidas pertinentes para dar respuesta y seguimiento al caso a través de la Dirección de Educación Primaria, la Dirección de Educación Especial y la Dirección Jurídica.

Además, se realizaron visitas al plantel junto con la Dirección de Planeación, Dirección de Administración y Finanzas y personal del Instituto para la Inclusión de las Personas con Discapacidad del Estado de Yucatán (IIPEDEY) para que emitieran sus observaciones y recomendaciones sobre las condiciones del plantel en materia de diseño universal.

También, se programaron fechas para llevar a cabo jornadas de capacitación al personal de la escuela en el tema de derechos de niñas y niños con discapacidad, así como un taller de acciones para la inclusión de las personas con discapacidad dirigido a docentes, padres y madres de familia.

Así, se adoptaron todas las medidas necesarias para erradicar las barreras estructurales que pudieran existir en el plantel. Las modificaciones fueron acordadas por un cuerpo colegiado de autoridades educativas, conformado por docentes especializados en educación inclusiva, autoridades del plantel, especialistas del IIPEDEY y personal de la Dirección Jurídica.

Las modificaciones estructurales han consistido en adecuaciones a las instalaciones sanitarias y a las áreas comunes del plantel, entre las cuales se encuentra el acceso, mismo que fue totalmente modificado para que los estudiantes puedan acceder y desplazarse por el plantel sin la necesidad de escalones.

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Cómo el COVID-19 llevó a la bancarrota a Avianca, la aerolínea más antigua de América Latina

La aerolínea más grande de Colombia, y la segunda de América Latina, solicitó acogerse a la ley de bancarrota de Estados Unidos.
12 de mayo, 2020
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En diciembre pasado, Avianca celebró sus 100 años con anuncios de nuevas rutas, conciertos en aeropuertos y vuelos y la emisión de unas estampillas conmemorativas en alianza con el gobierno de Iván Duque.

“Avianca se ha convertido en un símbolo de Colombia ante el mundo”, celebró el Ejecutivo en ese momento.

Cinco meses después, la crisis económica producida por la pandemia del coronavirus, que tiene parados al 90% de los aviones del mundo, llevó a la aerolínea más grande Colombia al default.

El domingo, cuando se cumplía el plazo de unos pagos de deuda, la empresa solicitó acogerse al Capítulo 11 del Código de Bancarrota de Estados Unidos, figura que busca defender a los acreedores en ese país y le da incentivos a las empresas con contratos allí para no tener que cerrar operaciones.

La compañía, que tiene filiales en Ecuador, Brasil y Honduras, entre otros países, anunció la liquidación de su operación en Perú, la primera consecuencia concreta de la bancarrota. La pandemia ha significado una caída del 80% en los ingresos de la empresa.

Sin embargo, con acogerse al famoso capítulo 11 Avianca espera reanudar sus vuelos cuando termine la pandemia. La bancarrota le permite mantener el control de sus operaciones y ganar cerca de un año para renegociar una deuda total estimada en US$7.000 millones.

Avianca

AFP
El 90% de los aviones en el mundo están quietos. Los de Avianca no son la excepción.

Uno de los mecanismos que se ha planteado para salvar a la empresa es un rescate del gobierno colombiano.

La idea, al parecer planteada por la compañía según filtraciones de medios locales, generó fuerte polémica en un país que intenta sobrellevar la pandemia entre pobreza, desigualdad e informalidad laboral.

Los defensores de un rescate argumentan que el impacto social y económico de la desaparición de Avianca, que consideran un “activo estratégico” para el país, sería catastrófico.

Los detractores lo ven como un premio a una compañía que ya no es colombiana -y cada tanto protagoniza escándalos de maltrato al cliente- por parte de un gobierno de tecnócratas que, dicen, “gobierna para los empresarios”.

Duque (cuya hermana, Maria Paula, es vicepresidenta de relaciones estratégicas de Avianca), quien fue elegido de la mano del sector privado, no ha ni rechazado ni aceptado la iniciativa. Pero, con la bancarrota, el debate continuará.

Historia de altibajos

Avianca emplea a 21.000 personas, de las cuales 14.000 están en Colombia. Es la segunda aerolínea más grande de la región después de la chilena Latam; tiene 176 aviones, opera a 150 destinos y hasta ahora ofrecía 5.100 vuelos semanales.

La marca está registrada en la memoria de los colombianos, en parte porque en 1973 se incendió su emblemático edificio en Bogotá y porque en 1990 los narcos derribaron uno de sus aviones.

Según Skytrax, un servicio de consultoría aeronáutica, Avianca es la mejor aerolínea de América Latina. Pero en otros portales de críticas, como Official Aviation Guide, registra como una de las que más retrasos y quejas presenta de la región.

No es la primera vez que la aerolínea se declara en bancarrota ante la justicia estadounidense, aunque esta sea, según su presidente, Anko van der Werffa, “la crisis más desafiante en nuestra historia“.

En realidad, aerolíneas como Delta, American y United entraron a este proceso durante la crisis posterior al 2008.

Aviones de Avianca.

Reuters
El sector aeronáutico es uno de los más perjudicados por la pandemia del coronavirus.

La última emergencia de esta magnitud para Avianca fue en 2003, cuando el proceso de renegociación resultó en la compra de la mayoría de las acciones por parte del empresario Germán Efromovich, quien aún hoy posee la mayoría, pero perdió el control de la junta.

El brasileño quiso convertir Avianca en una “aerolínea latinoamericana“, invirtió en Bogotá y San Salvador como principales centros de conexión, desarrolló aerolíneas satélite en Perú, Argentina y Brasil y se alió con la gigante estadounidense United Airlines.

La aerolínea, cuya sede fue trasladada a Panamá, se disparó durante la primera década del siglo.

Pero hacia 2017, con la desaceleración de la economía latinoamericana, reflotaron los problemas: las operaciones en Brasil resultaron un fracaso y la empresa tuvo que acogerse a una ley de quiebras; la crisis en Argentina contrajo la demanda por vuelos internos de bajo precio; y un viejo y profundo conflicto con el sindicato aeronáutico en Colombia significó retrasos, protestas y el despido de decenas de pilotos en 2018.

Germán Efromovich

AFP
Germán Efromovich ha sido la cabeza de Avianca desde 2003 pero en los últimos años perdió su posición en la junta.

“Antes de los años 80 el mercado global estaba compartimentalizado y no había política de cielos abiertos”, dice a BBC Mundo el economista Salomón Kalmanovitz.

“Pero eso cambió en los 90, se abrió una competencia plena, bajaron los precios y Avianca nunca pudo adaptarse a ese nuevo escenario”.

“Entre 2003 y 2015 tuvieron buen desempeño y eso le dio alas para expandirse, pero la crisis la castiga muy duro porque se creyó el cuento de que la bonanza de esa época, generada por el auge de las materias primas, los bajos impuestos y la apertura total, era para siempre”, agrega.

Kalmanovitz, que escribió una columna de El Espectador criticando el rescate estatal, recuerda que Avianca siempre ha tenido una participación, a veces mayoritaria, de empresarios extranjeros.

Menos colombiana que su reputación

Avianca fue creada el 5 de diciembre de 1919 y se llamó Sociedad Colombo-Alemana de Transportes Aéreos (Scadta). Los impulsores eran tres alemanes y seis colombianos que hacían parte de un grupo de inversionistas en Barranquilla, la ciudad portuaria en el norte de Colombia más cerca del Canal de Panamá.

Para entonces, la única aerolínea rentable del mundo era la holandesa KLM.

Según una investigación del historiador Luis Eduardo Rosemberg, la llegada del nazismo al poder en 1933 tuvo cierto impacto en Scadta, porque el gobierno alemán quiso utilizarla como parte de su estrategia geopolítica en la región.

Algunos de los fundadores alemanes de la empresa, además, parecían mostrar simpatía con el nacional-socialismo.

A finales de los años 30, según registros de la época, el gobierno estadounidense presionó al presidente colombiano Eduardo Santos para que nacionalizara Avianca y despojara a los alemanes de su participación en la empresa.

Fue así como, en junio de 1940, la compañía pasó a llamarse Avianca. Era una empresa colombiana cuyo principal accionista, sin embargo, era el gobierno estadounidense a través de Pan Am Airlines.

Con el tiempo la participación accionaria fue cambiando, pasó por el portafolio de los principales millonarios de Colombia y, en 1975, quedó en manos de la empresa más poderosa del país en ese entonces: el Grupo Santo Domingo, dueños de cervecerías, canales de televisión y servicios aduaneros, entre otras cosas.

“Avianca gozó durante años del proteccionismo del Estado, que limitaba la competencia, le dio el monopolio del correo y la rescataba cuando necesitaba, pero cuando llegó el libre mercado en los 80 y 90, nunca supo adaptarse”, concluye Kalmanovitz.

Bajo las riendas de los Santo Domingo, en 2003, Avianca cayó en bancarrota. Y ahora, con el coronavirus, la historia se repite.


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