Estudiantes protestan y cierran universidad del Bienestar por incertidumbre
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Estudiantes protestan y cierran universidad del Bienestar por incertidumbre académica

Alumnos señalan que una de las razones para iniciar el paro es porque tienen miedo de que todo sea un fraude. 
20 de febrero, 2020
Comparte

Alumnos de la escuela de Derecho Ponciano Arriaga, que forma parte de las 100 Universidades del Bienestar Benito Juárez, iniciaron un paro de labores el lunes 17 de febrero en demanda de certeza en los procesos académicos, luego de cambios a la currícula, despido de profesores, y falta de reglamentos hasta para la titulación. 

Se trata de una de las universidades que creó y sostenía el partido Morena desde 2016, pero que a partir de 2019 se integró al principal proyecto de educación del presidente Andrés Manuel López Obrador: poner en operación 100 universidades en todo el país. 

universidad del bienestar

Su pliego petitorio consta de 21 puntos, entre ellos la emisión de constancias oficiales que avalen los estudios, garantía de libertad de expresión, y acceso universal a las Becas Jóvenes Escribiendo el Futuro de Educación Superior. Foto: Alejandro Ponce.

Alumnos explicaron a Animal Político que el paro fue la culminación de una serie de inconformidades por las decisiones de la directora del plantel, Verónica Castro, y de la coordinadora nacional del programa, Raquel Sosa, pero sobre todo porque tienen miedo de que todo sea un fraude. 

“Nos genera mucha incertidumbre porque invertimos tiempo, incertidumbre, nos desgastamos, hacemos mil sacrificios para terminar en tiempo y resulta que cuando llega el momento de finalizar, no hay nada seguro para titularnos”, dice América López, alumna de la escuela. 

Este jueves decenas de alumnos marcharon del Ángel de la Independencia al Zócalo capitalino para exigir que sus estudios tengan valor oficial y registro en la SEP, además de la salida de Verónica Castro y Raquel Sosa.

Ser de gobierno les quitó calidad 

El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el partido creado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, abrió 19 universidades públicas en la Ciudad de México, Oaxaca, Tabasco, Yucatán y Campeche desde 2016, mismas que eran administradas como una “asociación civil” y mantenidas con la donación de un porcentaje del salario de diputados y senadores de la agrupación política. 

La Escuela de Derecho Ponciano Arriaga, una de las universidades impulsadas por el gobierno del presidente López Obrador, se fue a paro el pasado lunes. Foto: Alejandro Ponce.

La Universidad Ponciano Arriaga fue una de las tres universidades que sí obtuvieron el Reconocimiento de Validez de Estudios (RVOE) emitido por la SEP al acreditar que tenían instalaciones adecuadas en un edificio de dos pisos en el Centro Histórico, un plan de estudios de calidad y profesores con el perfil académico necesario. El director era Netzaí Sandoval y entre los maestros estuvieron Bernardo Bátiz, Jaime Cárdenas, Juan Luis González Alcántara Carrancá, entre otros. 

Lee más: SEP negó validez a universidades de Morena por incumplir con la ley

La carrera de Derecho estaba orientada a los Derechos Humanos y con el Registro de Validez, los estudiantes egresarían con un título universitario reconocido por la Secretaría de Educación Pública. Por eso es que más de 600 estudiantes que forman la matrícula en tres turnos encontraron en esta escuela -que no aplica exámenes de admisión- una opción para estudiar una licenciatura. 

Los estudiantes piden la destitución de Raquel Sosa, así como de la directora del plantel, Verónica Castro Flores, una vez concluida la auditoría e investigación respecto de la operación de la escuela. Foto: Alejandro Ponce.

Sin embargo la situación cambió a partir de la decisión de que serían parte del Gobierno Federal. Los cambios subsecuentes en lugar de mejorar sus condiciones fueron en detrimento de la calidad, aseguran los estudiantes. 

El primer cambio fue renunciar al RVOE, es decir, la universidad dejó de pagar derechos del mismo por cada alumno matriculado y examen extraordinario realizado en la escuela. Esto porque al ser absorbidas por el gobierno Federal en automático forman parte de las instituciones de Educación Superior de la SEP. 

Apenas el 20 de diciembre, un año después del lanzamiento del Programa de Universidades del Bienestar, se registró como institución educativa a la Universidad Ponciano Arriaga ante la Dirección General de Profesiones de la SEP, con la clave 090886, según el oficio de trámite obtenido por este medio, pero eso ni siquiera fue informado a la comunidad, ni tampoco saben cuáles son los reglamentos que derivarían de ello. 

Lee: Gobierno federal promete crear (ahora sí) las universidades del Bienestar en 2020

Como parte de la transición para ser una institución gubernamental, encabezada por Raquel Sosa, también decidieron cambiaron la currícula, eliminaron el enfoque de Derechos Humanos y le quitaron coherencia al plan general, lo que afectó sobre todo a los alumnos de la primera generación inscritos en 2016 y que concluyeron la carrera en 2019. 

“Eliminaron materias y eso afectó hasta nuestro promedio. También nos pusieron materias que ya habíamos visto en otros trimestres y no hay reglamentos para la titulación”, asegura Karime Villarreal, estudiante de octavo semestre.  

A partir de 2019 ni siquiera tuvieron un calendario escolar organizado, sobre la marcha cambiaron la temporalidad de estudios al pasar de trimestres a semestres, con periodos de vacaciones de meses.

“Al principio sabíamos cuándo iniciábamos clases, periodos de exámenes, vacaciones, pero en esta transición no hay claridad, no hay ni calendario oficial, no sabemos cuando terminamos clases”, afirma América. 

Otro problema es la titulación. Al conseguir el RVOE se estableció que las opciones de titulación incluían promedio de excelencia o realización de tesis, pero con el nuevo proyecto no les han dicho cómo será. 

“Nos dijeron que habría que hacer un proyecto integrador, pero no definen qué es un proyecto integrador, y tampoco el resto de opciones y requisitos de titulación. Empezamos con una educación de calidad, pero ahora todo es incertidumbre”, explica América. 

A esto se suma que las políticas para los maestros también cambió: la nueva administración les exigió trabajar tiempo completo, lo que derivó en renuncias de aquellos con otros trabajos. Y los que se quedaron, se les duplicó la carga de trabajo al hacerse cargo de más materias que, incluso, no dominan. 

También dejaron de tener recursos suficientes hasta para pagar servicios de limpieza y vigilancia. De un momento a otro el personal de intendencia dejó de ir, por eso los estudiantes comenzaron a organizar jornadas de limpieza, y por la falta de seguridad, sufrieron robos de proyectores y equipos de cómputo. 

El paro se mantiene indefinidamente, organizado en el auditorio de la escuela. Foto: Alejandro Ponce.

Pero su principal demanda no es siquiera por más recursos, sino “una educación de calidad”, por la “legalidad y certeza jurídica”, porque “aunque algunos digan que somos escuelas patito, los patito son los que administran, nosotros no, aquí hay estudiantes y maestros de excelencia”, asegura Gabriel Aarón Illan. 

Por eso, dice América, “no se va abrir la escuela hasta que no tengamos respuestas, pero no verbales sino de compromisos. Buscamos un acercamiento directo con el Presidente, porque quizá hay muchas cosas que él ignora y queremos visibilizar que son causas justas, son necesidades básicas. Queremos que la escuela funcione bien, como antes, como cuando inició el proyecto. Las causas justas deben ser escuchadas y si hay una verdadera transformación, la haremos todos”.

La confrontación

El despido las únicas dos personas encargadas de la administración escolar el lunes 17 de febrero fue el punto de quiebre de esta situación. La directora Verónica Castro exigió a las empleadas que firmaran su renuncia de la anterior contratación como escuela de Morena, y sin siquiera un contrato de trabajo para la nueva administración, sino convenios de participación sin prestaciones ni seguridad laboral, las empleadas se negaron a hacerlo hasta tener certeza jurídica.  

Esto provocó que Raquel Sosa fuera personalmente a despedirlas, a llevarse equipo y documentación de la Universidad. Los alumnos, al darse cuenta de la situación, además de defender a las empleadas de esa forma de despido, exigieron a Sosa que aclarara sus dudas sobre los procesos académicos. 

Te puede interesar: Universidades de AMLO buscan captar 21% de egresados de bachillerato, pero no se sabe cómo lo lograrán

Sosa intentó convencer a los jóvenes de tener paciencia y aseguró que todo estaba en orden, y que iban a “resolver” todas sus demandas. Sin embargo, ésta vez los jóvenes no quedaban conformes con otra promesa. Algunos comenzaron a proponer organizarse para conseguir una solución.  

América Esmeralda López insiste que el interés del estudiantado es la mejoría de la escuela, e insiste en mejores condiciones para el personal docente y alumnos. Foto: Alejandro Ponce.

Ella respondió que “si eso es así, este no es el programa de Universidades del Bienestar. A lo mejor es en la UNAM, en la UAM, pero en estas cosas no se resuelve porque un grupo se concentró para hacer una protesta. Háganlo por escrito”, se le escucha en videos que los mismos estudiantes grabaron. 

También aseguran que el acabose fue cuando Sosa les dijo que “recordáramos que nosotros éramos los rechazados de otras universidades y que ella nos estaba dando la oportunidad de estudiar aquí y que si no la queríamos aprovechar, la iba a cerrar”, dice Casandra, lo que “es triste porque no somos los rechazados porque queramos sino porque no hay suficiente presupuesto para que nos puedan atender en otras escuelas. Aquí hay gente de excelencia”. 

Al terminar la improvisada reunión, con los alumnos congregados en el patio, Raquel Sosa y la directora del plantel, Verónica Castro, cerraron la oficina administrativa y salieron de las instalaciones. 

Los alumnos esperaron a sus compañeros de los turnos vespertino y nocturno y, en asamblea, decidieron tomar la escuela por la noche el mismo 17 de febrero. Pusieron sellos en todas las puertas de salones y oficinas con la fecha y hora del inicio de la huelga. Sólo mantienen abierto el auditorio y un baño para asegurarse de que los materiales y equipo de cómputo se mantengan intactos.  

Insisten en que su principal petición es tener una “educación de calidad y condiciones dignas”, por eso demandan la destitución de la directora porque no está defendiendo a la comunidad sino su puesto, mientras que la actuación de Raquel Sosa debería ser revisada por el Presidente porque “si una persona no está funcionando en su calidad de autoridad, se destituya”. 

Lo que piden, dice América, es diálogo, “porque por ahora nos sentimos ignorados, nos sentimos abandonados”. 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

'Hará más mal que bien’: los peligros de apresurar la vacuna contra la COVID

La FDA adelantó que podría aprobar el uso de emergencia de una vacuna contra la COVID antes de que terminen los ensayos clínicos, pero varios expertos advierten que esto sería un "grave error".
Getty Images
4 de septiembre, 2020
Comparte

El jefe de la Administración de Alimentación y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), Stephen Hahn, adelantó que podría aprobar el uso de emergencia de una vacuna contra el coronavirus antes de que terminen los ensayos clínicos, algo sobre lo que varios expertos han advertido, tildándolo de “grave error”.

En una entrevista ofrecida al medio británico The Financial Times y publicada el domingo, Hahn insistió en que, de tomarse, la decisión será “científica, médica y basada en datos”, y no una respuesta política a las presiones del gobierno estadounidense para que se apruebe una vacuna.

A finales de agosto, el presidente Donald Trump acusó a la FDA de “retrasar” la aprobación de la vacuna hasta después del 3 de noviembre, fecha en la que los votantes acudirá a las urnas para decidir quién gobernará el país durante los próximos cuatro años.

De darle luz verde antes de terminar la fase 3 de los ensayos clínicos, EE.UU. se convertirá en el tercer país en aplicar la polémica medida, después de que Rusia y China lo hicieran en agosto.

Cuando el 11 del pasado mes las autoridades rusas registraron su vacuna Sputnik V, asegurando que había demostrado ser “altamente efectiva y segura”, científicos en todo el mundo y la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) acogieron con escepticismo.

Días después, el 20 de agosto, Moscú anunció que iniciaría las pruebas clínicas en 40.000 voluntarios en distintos países.

Vacuna contra el coronavirus.

Getty Images
Rusia y China han aprobado vacunas contra el coronavirus sin culminar la fase 3 de los ensayos clínicos.

La fase 3 de los ensayos clínicos suele considerarse la más crucial, pues es la etapa en la que los investigadores tratan de ver cuán eficaz y segura es la vacuna probándola en decenas de miles de personas.

“En otras palabras, se busca la reducción real de los casos de la enfermedad en el número de personas que fueron vacunadas comparado con el mismo número de sujetos que no recibieron la vacuna”, le explicó hace semanas el doctor Ian Jones, profesor de Virología de la Universidad de Reading en Reino Unido, a BBC Mundo.

Si bien en las etapas previas también se evalúa el desempeño y la seguridad del producto, la fase 3 es la que “realmente te dice que la vacuna es capaz de prevenir que ocurra la infección”, según el virólogo británico.

“Falsas esperanzas”

Pero quizás el lado más peligroso de aprobar una vacuna antes de culminar todos los ensayos clínicos son sus posibles consecuencias.

Mijail Murashko.

Getty Images
El ministro de Salud ruso ha desestimado las preocupaciones y dudas que genera el programa de vacunas Sputnik V.

En conversación con BBC Mundo, Jones explica que hay varios problemas asociados con que la vacuna sea aprobada demasiado pronto.

Lo primero es que podría generar falsas esperanzas: puede que la gente se apresure a ponerse la vacuna “cuando en realidad tal vez no sea la mejor vacuna, sino la primera que está disponible“.

“Esto causaría decepción en los individuos que se inmunizaron”, añade.

Según el experto, una vacuna que no funcione tan bien como debería podría extender la idea de que (la vacuna en general, todas las que se están desarrollando contra la COVID-19) es ineficiente y suscitar desconfianza dentro de la población. “Al final, una vacuna apresurada hará más mal que bien”.

“Simplemente le quitaría valor a todas las demás vacunas. Y le daría alas al lobby antivacunas, que se aprovechará de cualquier desliz. Es perjudicial para todo el mundo“.

Más difícil ponerle fin a la pandemia

Este lunes, la científica en jefa de la OMS, Soumya Swaminathan, se unió a las advertencias de la comunidad de expertos y aseguró que autorizar una vacuna demasiado pronto y con pocos datos podría tener una variedad de consecuencias negativas.

Vacuna contra el coronavirus.

Reuters
La fase 3 de los ensayos clínicos es frecuentemente considerada como la más crucial, pero la Administración de Alimentación y Medicamentos de Estados Unidos está considerando saltársela.

“En primer lugar, hará que sea muy difícil continuar con los ensayos clínicos aleatorios”, dijo.

“Y en segundo lugar, existe el riesgo de que se introduzca una vacuna que no se haya estudiado de manera adecuada y que podría resultar que es poco eficaz y no cumple con el trabajo de ponerle fin a esta pandemia o, peor aún, que tenga un perfil de seguridad inaceptable”.

Para que una vacuna sea aprobada por la FDA, se debe haber demostrado que es segura y eficaz en función de los datos recopilados tras ser probada en miles de voluntarios.

Es un proceso de verificación que puede durar meses.

Swaminathan agregó que la aprobación del uso de emergencia de una vacuna debe realizarse “con mucha seriedad”, particularmente porque se trata de una decisión que “podría provocar efectos secundarios adversos” en algunas partes de la población.

Un pequeño riesgo de mutación

La confianza de la gente en una campaña de vacunación es crucial, por lo que aprobar una vacuna antes de que culminen todos los ensayos clínicos podría además limitar el número de personas que se dejarían inyectar.

Una niña recibiendo una vacuna.

Getty Images
Ian Jones, profesor de Virología de la Universidad de Reading, dice el objetivo es tener una vacuna que nos inmunice completamente y no una que funcione a medias.

“Se trata de una preocupación muy seria, subraya.

“Si la gente piensa que la primera vacuna en ser lanzada lo ha sido por el simple hecho de ser la primera (en desarrollarse), pero no es necesariamente la mejor, podrían considerar que no vale la pena aplicársela, lo que llevaría a no querer ser inmunizados”, prosigue.

“Pero el peligro es que no querrían inmunizarse con una vacuna que funcione mejor y que podría venir después, y eso haría que el virus siga circulando”.

Jones considera poco probable que la vacuna no funcione del todo debido a las pruebas que ya se han hecho.

Pero otro riesgo, según explica, es que el virus podría transformarse y evitar la respuesta inmune generada por la vacuna aprobada con apuro, mutar en una forma ligeramente diferente, que ninguna de las vacunas podría combatir.

“No queremos una vacuna que funcione a medias”

Sin embargo, él no cree que las preocupaciones deban centrarse en cuán segura es la vacuna, sino en su eficacia.

El virus junto a una inyección.

Getty Images
Soumya Swaminathan advierte que aprobar una vacuna sin finalizar todos los ensayos clínicos podría provocar efectos secundarios adversos en algunas partes de la población.

“No queremos una vacuna que funcione a medias, queremos una que nos inmunice completamente”.

“En realidad, pienso que todas las vacunas que están siendo probadas en la actualidad son bastante seguras y probablemente no le causarán ningún daño a quien las reciba. Pero cuando apruebas una vacuna que funciona mal, estás fijando expectativas sumamente bajas, y lo que venga después no tendrá la obligación de ser mejor”.

“Estarías abriéndole paso a una serie de genéricos que también van a funcionar mal“.

Para este virólogo británico esto es algo que se debe evitar, y para hacerlo la fase 3 del proceso debe ser culminada, probando la vacuna “en tanta gente como sea posible, para así conocer su resultado habitual con una dosis habitual“.

“Tomar atajos para lograr vacunas no es exactamente una buena idea. Sería un grave error”, concluye.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=zdkwo02LwCs

https://www.youtube.com/watch?v=FkdL3esx7t0&t=14s

https://www.youtube.com/watch?v=Fq8jbuaUW0M

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.