Destituyen a director de secundaria del Edomex tras protesta de alumnas
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Destituyen a director de secundaria del Edomex tras protesta de alumnas contra acoso

Las estudiantes aseguran que solo quieren justicia y respeto, así como la expulsión de los alumnos que las han acosado. Si no obtienen respuesta, buscarán a la SEP.
Cuartoscuro
26 de febrero, 2020
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La Secretaría de Educación del Estado de México destituyó a Omar Soberanis Galeana, director de la Escuela Secundaria Técnica Industrial y Comercial (ESTIC) 52 Jaime Torres Bodet, en Cuautitlán, Estado de México, tras las protestas de alumnas que aseguran llevan años sufriendo acoso sexual dentro de las instalaciones.

La dependencia advirtió que se sancionará sin distinción alguna todo tipo de conducta que pretenda dañar el buen desempeño de las escuelas en la entidad.

El lunes el director, Omar Soberanis Galeana,  dijo que son ellas las culpables, y las ha ignorado varias veces.

Este miércoles las alumnas se organizaron para protestar nuevamente afuera de las escuela a las 7 am.

Sin embargo los maestros de la secundaria no dejaron que se realizara la manifestación y las obligaron a entrar a la escuela.

La inconformidad estalló a partir de este domingo 23 de febrero, una de las niñas descubrió que su exnovio estaba en un grupo de Facebook de compañeros del salón de 2° E, en cual se compartían fotos que le tomaban a las chicas bajo la falda cuando estaban sentadas.

Ella tomó capturas de pantalla y empezó a avisarle a sus amigas, que también lo fueron difundiendo. Entonces otra chica de 3° E las contactó para decirles que un alumno había tomado un video debajo de la falda de la maestra de Artes, que incluso cuando ella lo vio, se puso a llorar.

Así que el lunes 24 de febrero, al volver a clases, fueron a hablar con sus orientadores para denunciar la situación.

“Dicen que el director se empezó a reír y les dijo que eran cosas de niños. La verdad ese fue nuestro enojo, por el comentario y las actitudes que el director tomó ante esta situación”, cuenta una de ellas a Animal Político. No se reproduce su nombre ni el de otras cinco chicas que dieron su testimonio, por privacidad al ser menores de edad.

A la hora que se realizaba un homenaje a la bandera, dicen, el director solo hizo que los niños señalados por compartir las fotos ofrecieran una disculpa. Fue entonces cuando hizo el comentario que fue compartido en redes sociales, que ellas “provocaban ese tipo de situaciones”.

Indignadas, las chicas volvieron a organizarse para hacer una protesta este martes. Ahí se sumó la mayoría de las estudiantes, que son poco menos de la mitad de los 800 alumnos que tiene la escuela.

La respuesta, sin embargo, las indignó otra vez, pues el director les dijo que ellas permitían el acoso porque no lo habían denunciado, aunque así lo hicieron el lunes, apenas enterarse.

Después de eso, volvieron a organizar una reunión con cuatro alumnas y luego con algunos padres de familia, además de maestros, entre los que estaba la que supuestamente había llorado cuando vio su video, pero se posicionó de su lado, lo que las tiene desconcertadas y molestas.

Según las chicas, la actitud del maestro ya fue diferente que cuando había hablado solo con las jóvenes. Ante los adultos aseguró que ellas habían malinterpretado sus palabras. Pero le señalaron que su manera de expresarse no había sido la apropiada y que él había provocado la situación de escándalo, que no tenía por qué culpar a las alumnas.

Las niñas aseguran que no solo la queja de las fotos de este domingo la llevaron a su oficina, sino muchas otras que ocurrieron antes. En entrevista con Animal Político, explicaron que le han informado de casos de acoso de maestros a alumnas o de sus propios compañeros, que incluso las nalguean cuando pasan por los pasillos.

Han acudido primero con sus orientadores, que les piden que firmen un acta con su denuncia, pero luego no pasa nada.

“Yo traté de declarar sobre un acoso de un profesor y le dije a mi orientadora. Me dijo que lo iba a comentar con el director. Esperé días, semanas y meses, y hasta la fecha no me han dicho nada”, detalló una de ellas sobre el maestro Sergio, de Matemáticas y Educación Física. “El profesor en varias veces me acariciaba, me tocaba el cabello, y sentía miradas en mi cuerpo de parte suya. Hubo una vez que estaba apuntando lo que él dictaba y él pasó y me arrimó su miembro”.

“También una de mis compañeras declaró que un niño la tocaba y fue con la orientadora, y la orientadora le dijo lo mismo que a mí y hasta la fecha no han hecho nada”, agregó.

En otro caso, un joven se dio cuenta de que otro estaba grabando a su hermana, así que le pegó y el caso terminó en la oficina del director. Pero ya ahí, el director primero se puso a revisarle la falda, si no la tenía doblada, y la conclusión fue que le dijo a la chica que por qué llevaba la falda tan corta.

Leer más: UNAM ya considera falta grave la violencia de género; pero no endurece sanciones

Historial de acoso

El caso se volvió viral gracias a que los videos los retomó y publicó una exalumna de esa secundaria, Karen García, que estudió ahí entre 2003 y 2005. Ella dice que desde esa época había acoso, pero en ese entonces ni se les ocurría decir algo.

“El señor de intendencia, que todavía está el mismo, vendía paletas, por ejemplo, y tenía su refrigerador en un pasillo, entonces ahí metía a las niñas y las tocaba. En ese tiempo pues no decíamos nada, no te atrevías”, recuerda.

“Cuando yo iba en tercero sí quisimos alzar la voz porque teníamos un profesor de Matemáticas, que cuando nosotras nos acercábamos al escritorio a calificar alguna tarea o algo así, el profesor metía su mano al pantalón y se tocaba. Era como… un poco una burla, porque a los niños les parecía algo gracioso, pero para nosotras las niñas era un terror tener que acercarnos a ese maestro”.

Las chicas aseguran que solo quieren justicia y respeto, que sean expulsados los alumnos que las han acosado. No han pensado en más protestas, pero si no obtienen respuesta, considerarían buscar a la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Por ahora siguen indignadas, pues además de los regaños públicos que se vieron en internet, el director también las intimidó cuando hablaron con él en su oficina.

“Nos dijo que ya lo que habíamos provocado era muy grande y que estábamos sus 24 años de carrera y los cuatro años que lleva en la escuela, en la institución Jaime Torres Bodet. Y de hecho nos pidió que así como lo que hicimos, teníamos que remediarlo de una u otra forma porque estábamos manchando su nombre. Disculpen la palabra pero se me hizo algo estúpido, ya que es como que solamente quiere limpiar su nombre, ¿y nosotras qué, nosotras nos vamos a quedar así?”, reclaman.

La escuela no ha anunciado nada en su página oficial de internet, mientras que de Facebook, desapareció, después de anunciar lo siguiente:

“En atención a los protocolos para la prevención, detección y actuación en caso de acoso escolar del gobierno del estado de México, este perfil será dado de baja”.

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Consecuencias del covid-19: 'Mi fatiga no se parecía a nada que hubiera experimentado antes'

La fatiga crónica es uno de los síntomas que experimentan miles de pacientes recuperados de covid-19, incluso aquellos que no estuvieron tan enfermos como para estar hospitalizados. Jade cuenta cómo fue su caso.
22 de septiembre, 2020
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Jade Gray-Christie

Zoë Savitz/BBC News
Jade Gray-Christie nunca fue hospitalizada, pero meses después de haberse recuperado sufre fatiga crónica.

Si has leído noticias de personas con coronavirus que experimentaron síntomas “permanentes”, puede que la historia de Jade Gray-Christie te resulte familiar. Ella tenía síntomas “leves” y no fue hospitalizada, pero su vida dio un vuelco desde que se enfermó en marzo.

Antes de la pandemia, Jade tenía una vida muy ocupada.

Esta londinense, de 32 años de edad, compaginaba un gratificante trabajo dando apoyo a jóvenes de entornos desfavorecidos con una vida social activa, e iba al gimnasio tres veces por semana.

Pero en las primeras horas de la mañana del 15 de marzo, Jade llegó a casa tras un largo día de trabajo y supo que algo no iba bien.

“Me sentía fatal. Tenía mucho calor y mucho frío, y no paraba de toser, toser y toser”, me contó en voz baja, con dificultad para respirar.

A medida que pasaron los días, Jade, que es asmática y vive sola, comenzó a sentirse peor y más asustada.

Llamó al 111 (el número de emergencias). Le enviaron una ambulancia, pero los paramédicos se negaron a entrar. “Me hablaron a través de la ventana y me preguntaron qué me pasaba”, dice ella.

Jade Gray-Christie

Zoë Savitz/BBC News
Los paramédicos no quisieron entrar a casa de Jade.

Tumbada en la cama y sin apenas poder pronunciar las palabras, Jade explicó que tenía problemas para respirar y que le dolía mucho el pecho.

Le dijeron que tenía la típica “tos covid”, pero por su edad no podían llevarla al hospital. Eres joven y tu cuerpo es lo suficientemente fuerte como para recuperarse, le dijeron.

Jade se sorprendió. “¿Qué hago con mi respiración? Soy asmática. Vivo sola, así que si pasa algo no tengo a nadie que me ayude“, les comentó.

Pero ellos le respondieron que no se llevaban a nadie menor de 70 años por si pudiera contagiar a alguien más en el hospital.

“Comprendí lo que decían, pero al mismo tiempo estaba muy mal y no sabía qué iba pasar. Por las noches sentía miedo al acostarme”, dice Jade.

Con el tiempo, parecía mejorar poco a poco. Pero cada vez que pensaba que estaba recuperándose, sus síntomas volvían.

En mayo, se sintió lo suficientemente bien como para comenzar a trabajar desde casa a tiempo parcial. Tenía dolor en el pecho y a veces se sentía cansada, pero pensó que se las podría arreglar.

Hasta que a finales de mes, algo cambió.

Durmiendo 16 horas al día

“Mi pecho volvió a empeorar. Me costaba respirar y no podía salir de la cama”, dice ella. “Mi fatiga no se parecía a nada que hubiera experimentado antes”.

Los inhaladores de Jade

Zoë Savitz/BBC News
Jade tiene un inhalador para el asma y recibió dos más para tratar la covid.

Los meses pasaron con pocas mejoras. A veces dormía más de 16 horas al día y le costaba hacer las actividades diarias para cuidar de sí misma.

Cuando hablé con Jade a fines de julio, me contó que su médico le había dicho que tenía fatiga posviral, pero no le dieron ningún consejo sobre cómo manejar sus síntomas, más allá de que estableciera una rutina para dormir y despertar.

La idea era aprender estrategias de recuperación para ayudar a mejorar su calidad de vida y estabilizar su salud.

Pero a Jade le costó entender cómo aplicarlo a su vida. Mantener una rutina le resultaba casi imposible, ya que a menudo se despertaba agotada y se volvía a dormir.

“Cuando hablé con el médico sobre mis mareos, el hecho de que me hubiera desmayado y también sobre mi fatiga, me dijo abiertamente que no sabía cómo ayudarme y que el virus todavía es muy nuevo. Esto, por supuesto, me hizo sentirme aún peor “, comenta.

“Si los médicos no podían ayudarme, ¿entonces quién?”, se preguntó.

Jade Gray-Christie usando su laptop

Zoë Savitz/BBC News
Jade se sintió desesperada; no sabía a quién pedir ayuda.

Covid “de largo plazo”

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que no comprende por completo la covid-19.

Dice que los plazos de recuperación típicos son de dos semanas para pacientes leves, y hasta ocho para los que están graves, pero reconoce que hay personas como Jade que continúan teniendo síntomas durante más tiempo.

En tales casos, dice la OMS, los síntomas pueden incluir fatiga extrema, tos persistente o intolerancia al ejercicio. El virus puede causar inflamación en los pulmones, los sistemas cardiovascular y neurológico, y el cuerpo puede tardar mucho en recuperarse.

La experiencia de Jade le ha ocurrido a otras decenas de miles de personas,y se conoce como “covid de largo plazo”.

Barbara Melville, administradora de un grupo de apoyo en Facebook para este tipo de pacientes, explica que muchos de ellos dicen que no tienen acceso al cuidado y apoyo que necesitan, que no les toman en serio o que les dicen que sus síntomas son causados por ansiedad.

Short presentational grey line

BBC

Cómo conservar la energía si tienes fatiga

  • Para lidiar con la fatiga, los terapeutas ocupacionales usan “las tres pes”: planificación, pacing (ritmo) y priorización
  • Esto implica identificar estrategias para facilitar las cosas y gestionar la energía de forma más eficaz
  • Por ejemplo, si la ducha es agotadora, inténtalo en otro momento del día o siéntate en lugar de quedarte de pie
  • Divide las actividades en tareas más pequeñas y distribúyelas a lo largo del día
  • Planifica de 30 a 40 minutos de descansos entre actividades

Lauren Walker, Royal College of Occupational Therapists, Reino Unido

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BBC

¿Dónde deja esto a los pacientes? Para muchos es una cuestión de paciencia.

En el caso de Jade, su salud sigue con altibajos, pero ahora recibe sesiones de fisioterapia y de terapia ocupacional en la clínica covid del centro hospitalario University College Hospital de Londres.

Sus jefes han sido un gran apoyo, lo cual ha marcado la diferencia. Le dijeron que habían visto muchos casos similares.

“Fue un gran alivio,”, dice ella, tras haber pasado muchos meses sintiendo que tenía que demostrar que lo que le estaba ocurriendo no estaba “todo en su cabeza”.

Al final, recibió una carta confirmando su diagnóstico de covid-19 esta semana.

Jade planea ahora trabajar desde casa por el resto del año, con horas y responsabilidades reducidas, y le han aconsejado que divida su día, trabajando en períodos de dos horas con pequeños descansos en el medio.

Está contenta de poder volver al trabajo y de tener su mente activa.

jade en la puerta de su casa

Zoë Savitz/BBC News
A la joven inglesa le gusta haber vuelto a trabajar.

Barbara Melville advierte que no todos los empleadores son tan comprensivos y afirma que ha leído muchas historias en su grupo de apoyo de personas obligadas a regresar al trabajo demasiado pronto.

“Tienen miedo de no poder alimentar a sus familias. El descanso y la regulación del ritmo de vida son un privilegio“, comenta a la BBC.

Otros le han dicho que sufren discriminación en el trabajo porque no pueden proporcionar pruebas de que tenían la enfermedad, a pesar de que no hubo tests disponibles durante meses, y no se les dieron los ajustes que necesitaban para trabajar de manera segura.

Sin embargo, tiene la esperanza de que esta crisis lleve a un cambio cultural en cómo se trata a las personas que viven con problemas de salud a largo plazo.

“La covid ha puesto de relieve las desigualdades y esta es una oportunidad para empezar a hacer algo“, señala.

Jade dice que tras haberse enfermado sintió realmente que su vida se acababa. Solo cuando comenzó a recibir apoyo, atención y comprensión las cosas comenzaron a cambiar para ella.

Ahora siente que puede encontrar una manera de hacer frente a su nueva normalidad.

Fotografía de Zoë Savitz

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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https://www.youtube.com/watch?v=zdkwo02LwCs

https://www.youtube.com/watch?v=FkdL3esx7t0&t=14s

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