Estados firmaron acuerdos con el Insabi, pero sin adherirse, ¿qué implica?
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Cuartoscuro Archivo

Estados firmaron acuerdos con el Insabi, pero sin adherirse, ¿qué implica?

Gobernadores que pertenecen a diferentes partidos pidieron firmar convenios alternos con el nuevo Instituto, aquí la explicación de cuáles son las diferencias.
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3 de febrero, 2020
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El viernes pasado venció el plazo legal para que los gobiernos estatales confirmaran si se adherían o no al nuevo Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi). Nueve decidieron que firmarían los convenios de coordinación, pero como no adheridos -todos de partidos contrarios a Morena-, ¿qué significa eso y qué impacto tendrá para la población de esos estados?

La diferencia principal es que los no adheridos conservan la responsabilidad de administrar los servicios y la infraestructura de salud estatal. Las entidades que van con el Insabi bajo esta modalidad son: Aguascalientes, Baja California Sur, Chihuahua, Guanajuato y Tamaulipas (del PAN), además de Jalisco (MC), Michoacán (PRD), Coahuila (PRI) y Nuevo León (independiente).

Entérate: Gobernadores del PAN le dan el sí al Insabi; servicios de salud no se van a centralizar, advierten

Para decidir si se adherían o no al nuevo Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), que sustituye al extinto Seguro Popular, los gobernadores panistas pidieron establecer mesas de trabajo con autoridades de la Secretaría del ramo.

El jueves y viernes pasado, Jorge Alcocer, titular de la dependencia, Hugo López Gatell, subsecretario de la misma y Juan Ferrer, director del Insabi, se reunieron con Martín Orozco, representante de la Asociación de Gobernadores de Acción Nacional (Goan), con el diputado panista Éctor Jaime y con Gloria Molina, secretaria de Salud de Tamaulipas.

Al salir de la reunión, Orozco explicó que aunque presentaron un plan a la Secretaría de Salud con 19 puntos para construir un acuerdo alterno al Insabi, que llamaron de no adhesión, en realidad muchos de estos se repetían para caer en dos temas: cómo se va a distribuir el presupuesto para los servicios de salud gratuitos a la población no asegurada, y evitar la centralización de los mismos.

El mandatario confirmó que la variante principal para los no adheridos es que en estos estados los servicios de salud no se van a centralizar. “Seguimos teniendo la operación y la infraestructura del sector salud”.

Esto significa, explicó, “que nosotros conservamos en los estados la operación de los servicios, esta no se centraliza, pero todas las reglas de operación, de cómo se va a dar la atención en salud, van a ser las mismas en los 32 estados, bajo el mismo esquema. Por ejemplo, la gratuidad progresiva se va a dar en los 32 estados al mismo tiempo y habrá las mismas certificaciones de hospitales, todo igual, todos estaremos bajo el mismo modelo”.

Es decir, habrá un solo sistema de salud para todo el país, pero dos acuerdos de coordinación con el Insabi, el de estados adheridos y no adheridos.

En los primeros el Insabi va a ser el que administre los recursos y será el responsable de los servicios de salud en la entidad: se encargará de la infraestructura, de ver que no falten los médicos, del abasto de medicamentos, y el estado se va a dedicar a darle la atención en salud a la población. El Insabi se encarga de que esté todo, y la entidad solo ofrecerá los servicios, los operará.

En el caso de los no adheridos, estos seguirán siendo los responsables de garantizar los servicios de salud, los seguirán administrando, la responsabilidad total recaerá en la entidad, pero la federación les dotará de los recursos de ley y tendrán que rendirle cuentas.

El diputado panista Ector Jaime lo explicó así: un estado que firme la adhesión total, cederá la administración y las decisiones fundamentales a la federación, como nombrar a los directores de las instituciones, las jurisdicciones.

“Todo eso lo va a entregar al Insabi, y los hospitales en lugar de llamarse Instituto de Salud Pública de Campeche, por ejemplo, se llamarán Hospital General del Insabi. ¿Qué hospital es ese? El mismo de antes. ¿Qué médicos son? Los mismos. La diferencia es que va a estar operado desde el centro. Eso no va a pasar en los gobiernos panistas”.

Aunque en un principio se habló de que todos los estados gobernados por el PAN estaban negociando en bloque y parecería que tomarían la misma decisión, el Insabi confirmó a Animal Político que Durango, Querétaro, Quintana Roo (PAN-PRD), Yucatán y Nayarit (PAN, PRD, PT y PRS) van como sí adheridos al Insabi.

Respecto a cómo se van a repartir los recursos, Orozco explicó que será la siguiente semana cuando la federación les presentará las reglas para la distribución de las diferentes bolsas presupuestales. Sobre la cuestión de la gratuidad dijo que esta será progresiva también en estos nueve estados, como en todo el país.

Será el martes, durante la reunión que sostendrán los gobernadores panistas con el presidente Andrés Manuel López Obrador, en Palacio Nacional, cuando se firmarán los acuerdos correspondientes, de acuerdo a lo informado por Orozco.

¿Y los institutos nacionales y hospitales de alta especialidad?

La Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (Cinshae) confirmó a Animal Político que ya todos los directores de estas instituciones de tercer nivel han aceptado la adhesión al nuevo modelo de salud para el Bienestar.

Lo que los hospitales e institutos nacionales están aceptando es diferente al acuerdo de coordinación que deben firmar los gobiernos de los estados con el Insabi.

Las instituciones de tercer nivel no pertenecen a este, que solo incluye por ahora servicios médicos de primer y segundo nivel con gratuidad total, en contraste los institutos y hospitales de alta especialidad tienen una legislación diferente que los autoriza a cobrar cuotas de recuperación.

Por lo tanto, lo firmado por los institutos y hospitales de alta especialidad, explica el Cinshae, es un único punto de acuerdo a favor de hacer las modificaciones legales pertinentes para eliminar las cuotas de recuperación.

Este plan busca ir construyendo a lo largo del año el andamiaje legal y las formas de operación para poder ofrecer servicios gratuitos, algo que va a suceder paulatinamente, mediante un proceso que se va a implementar para cubrir todo lo necesario en términos jurídicos y presupuestales.

Y es que además, con el nuevo modelo no se tratará solo de quitar las cuotas, explicó Cinshae, sino también de evitar los gastos de bolsillo para los pacientes y sus familiares que hoy deben hacer y que se estima en alrededor de 3 mil millones de pesos, puesto que no todo lo cubren los institutos, incluso pagando la cuota. Las familias deben comprar material e insumos para la curación de los enfermos.

De manera que para hacer las modificaciones se va a implementar una encuesta de salida a las familias para estimar con precisión de cuánto es este gasto, y determinar el monto de presupuesto necesario para garantizar la gratuidad total.

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Emma Coronel y el creciente papel de las mujeres en el narcotráfico de México

Emma Coronel, esposa de "El Chapo", es la última pareja de un líder del narco mexicano en ser acusada de participar activamente en los negocios de su marido. Los roles de las mujeres en estos grupos son diversos y, en muchas ocasiones, acaban siendo víctimas de la propia violencia del crimen organizado.
25 de febrero, 2021
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La acusación de Estados Unidos que llevó a la reciente detención de la esposa de Joaquín “El Chapo” Guzmán es tajante al describir su supuesto grado de implicación en las actividades delictivas del capo.

El señalamiento judicial sobre Emma Coronel, quien enfrenta cargos de narcotráfico internacional, afirma que la joven tenía absoluto conocimiento de las operaciones del cartel de Sinaloa dirigido por su marido y que, presuntamente, participó en algunas de sus operaciones.

“Coronel entendía que los ingresos de la droga que controló durante su matrimonio con Guzmán derivaban de estos envíos (de droga a EU). De 2012 a 2014, transmitió mensajes en nombre de Guzmán para promover actividades de narcotráfico mientras él intentaba evitar su captura por parte de las autoridades mexicanas”, se lee en el documento.

La joven es incluso acusada de conspirar para que “El Chapo” pudiera escapar de una cárcel en México mediante el pago de un millonario soborno a funcionarios antes de que finalmente fuera extraditado a Nueva York y condenado a cadena perpetua.

Será la justicia la que determine la veracidad de esta investigación en la que se citan testigos cooperantes anónimos y cartas, pero a juzgar por los cargos, el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) parece tener claro que Coronel no era en absoluto ajena a los negocios de “El Chapo”.

Como supuestamente en su caso, la presencia de las mujeres en el narcotráfico y otras actividades del crimen organizado creció en los últimos años en México y, con ello, sus roles también han ido variando.

“El papel de las mujeres en general ha ido en aumento en estas organizaciones. Coronel viene además de una familia de narcotraficantes y, por la edad que tiene, no es una persona que haya podido estar de manera pasiva” ante lo que ocurría a su alrededor, le dice a BBC Mundo Alberto Islas, experto en seguridad.

Precisamente por ese entorno condicionante y por las características de un mundo absolutamente dominado por hombres, entender los motivos por el que las mujeres se implican en él resulta bastante más complejo que asociarlo a un simple y único deseo de poder y dinero.

Roles diversos

Según el informe de 2020 “Mujeres y crimen organizado en Latinoamérica: más que víctimas o victimarias”, las mujeres “no solo ejercen una multiplicidad de roles, sino que oscilan fluidamente entre la condición de víctimas y objetos y la de protagonistas y sujetos activos de las acciones criminales”.

No obstante, el informe de la Universidad del Rosario en Colombia e InSight Crime identifica que la mayoría de mujeres en estos grupos asumen roles criminales de baja responsabilidad que los líderes hombres les delegan.

Cartel de El Chapo

AFP
La mayoría de mujeres en el crimen organizado asumen roles de baja responsabilidad que los líderes hombres les otorgan.

Estos papeles abarcan desde trabajo en cultivos de droga, como “mulas” para transportar sustancias, en la organización logística y financiera o en labores de microtráfico o “narcomenudeo”, entre otras.

Sin embargo, y aunque son una clara minoría, el estudio destaca que también hay mujeres “que ejercen distintos papeles por voluntad propia, que pueden ser protagónicos y a veces de liderazgo”.

En el caso de México, uno de los nombres más reconocidos es el de Enedina Arellano Félix, a quien en su momento las autoridades mexicanas consideraron la única mujer al frente de una organización de narcotráfico por ser jefa del cartel de Tijuana.

Conocida como “La jefa” o “La narcomami”, llegó a esa posición después de que casi todos sus hermanos varones —fundadores del cartel— perdieran la vida o fueran capturados por las autoridades.

Otro caso muy popular es el de Sandra Ávila Beltrán o “La reina del Pacífico”, a quien se le acusó cuando fue detenida en 2007 de ser una pieza clave en las operaciones del cartel de Sinaloa.

Sin embargo, ella siempre negó tener influencia en el negocio del narcotráfico y algunos creen que, más por sus actividades, cobró más fama realmente por creerse que inspiró la novela “La reina del sur”, algo que su autor Arturo Pérez-Reverte negó.

libro de Sandra Avila

BBC
Ávila relató su historia en el libro “La reina del Pacífico: es la hora de contar”.

También está Leticia Rodríguez Lara, conocida como “La reina de la Riviera Maya”, quien controló esta zona turística y se enfrentó para defender su mercado contra el Cartel Jalisco Nueva Generación de “El Mencho”.

O Ignacia Jasso, “La Nacha”, una de las mujeres pioneras en el narcotráfico en México al dedicarse al tráfico de drogas en el estado de Chihuahua desde 1930.

Víctimas y relaciones sentimentales

“Es cierto que, y probablemente venga de la evolución de la igualdad de género en los últimos años, hay un empoderamiento ‘para mal’ de mujeres que van tomando liderazgo en estructuras criminales” en pequeñas o medianas bandas, le dice a BBC Mundo Sandra Romandía, periodista mexicana especializada en temas de narcotráfico.

Sin embargo, la experta destaca que en un gran número de casos hay un factor fundamental a la hora de entender el estatus de estas mujeres en el crimen organizado: sus relaciones familiares o sentimentales.

Así, son muchas las esposas, madres o hijas a las que se ha señalado por haberse implicado en el negocio de líderes de carteles o incluso haberlo asumido después de que estos murieran o fueran detenidos, como Enedina Arellano.

Lo vimos por ejemplo poco antes de la detención del líder del cartel de Santa Rosa de Lima, José Antonio Yépez “El Marro”, cuando su madre, hermana y prima fueron también arrestadas como presuntas operadoras financieras del grupo criminal pero fueron liberadas tras denunciar tortura.

En muchas ocasiones, novias o esposas de líderes acaban convirtiéndose en víctimas subordinadas a los hombres al ser utilizadas, por ejemplo, para ayudarlos a cometer delitos.

Según el informe de Insight Crime, el encarcelamiento de mujeres en América Latina por delitos asociados al crimen organizado, en especial el narcotráfico, aumentó en la última década.

En México, la población carcelaria femenina general creció un 56% entre 2010 y 2015, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía recopilados por el informe.

Carcel en Mexico

Getty Images
El número de mujeres en prisión en México creció un 56% entre 2010 y 2015.

“Está documentado que no todas, pero muchas de las mujeres que cumplen condena por delitos de drogas, lo hacen por lealtad a sus parejas o por amenazas de ellos“, destaca Romandía.

Según la experta, muchas de estas situaciones surgen un esquema machista en el que las mujeres tienen miedo a decir que no, lo que tiene más que ver con la estructura de valores del propio género “y no tanto como un deseo de poder de ellas” para adentrarse en ese negocio.

“Y, en muchos casos, no es más que una inercia de seguir el negocio familiar porque es lo que les dejó el esposo, y es lo que saben hacer”, agrega la coautora del libro “Narco CDMX”.

Feminicidios y crimen organizado

Según datos del servicio de emergencias 911 en México del pasado mes de agosto, en torno al 60% de los asesinatos de mujeres hasta entonces en 2020 estarían relacionado con el crimen organizado.

Pero eso no quiere decir que todas las mujeres estén involucradas en ello. En ocasiones, de nuevo, se convierten en una especie de víctimas colaterales de las actividades ilícitas de sus parejas.

Cartel en manifestacion contra violencia de genero en CDMX

AFP
Hasta el 60% de los asesinatos de mujeres durante los primeros meses de 2020 en México estaban relacionados con el crimen organizado.

“Algunas son asesinadas simplemente porque tienen un parentesco o son pareja sentimental de alguien del grupo contrario. También algunos usan los cuerpos de las mujeres para mandar mensajes amenazantes a sus rivales”, le dice a BBC Mundo la investigadora María Salguero.

Salguero, creadora del Mapa de Feminicidios en México en el que recopila desde hace años todos los que se registran en el país, dice que estas muertes vinculadas al crimen organizado se mantuvieron también en pandemia, lo que demostró que “no todas las mujeres estaban siendo asesinadas por sus parejas en el confinamiento”.

La experta no niega que haya mujeres involucradas directamente en narcotráfico, pero incluso en estos casos, alerta que muchas veces hay causas relacionadas directamente con su género que explican su decisión.

“Casi siempre hay historias de desigualdad detrás de ellas. Siendo narcomenudistas, pueden ganar como un dólar por paquete que venden. Son mujeres vulnerables que a veces tienen que sacar adelante a la familia, no encuentran trabajo… y se involucran en estos grupos, muchas veces motivadas también por el entorno”, explica.

“Buchonas”

La realidad de muchas de estas mujeres descrita por los expertos, por tanto, dista mucho de la imagen de lujo o glamour que muestran algunas películas o series de televisión sobre “reinas del narco”.

El concepto de la narcocultura es el que exalta la violencia del narcotraficante y todo el dinero ganado con su negocio criminal, mientras que sus mujeres pueden ser vinculadas al mundo del crimen organizado casi como objetos que los hombres utilizan para exhibir su poder y éxito.

Tequila de El Chapo

AFP
El nombre de “El Chapo” fue incluso registrado como marca por una de sus hijas para producir tequilas, joyas y otros artículos y como modo de atraer la atención de cierto público.

Estas mujeres, conocidas popularmente como “buchonas”, presumen con orgullo de ser la pareja de un líder criminal y de la vida de lujo que eso les permite llevar en forma de joyas, autos de lujo u operaciones quirúrgicas para lucir cuerpos esculturales.

Esa cultura del derroche y de ostentación del dinero suele ser más habitual entre parejas sentimentales de mandos medios o medios-bajos de grupos criminales.

Pero llama mucho la atención que Coronel, siendo esposa de uno de los capos más buscados del mundo como lo fue “El Chapo”, tuviera una presencia tan mediática y pública.

En los últimos meses, promocionaba empresas entre su casi medio millón de seguidores en Instagram. Intentó crear una marca de ropa y accesorios de lujo con el nombre de su marido e incluso apareció en un programa de televisión enfocado en la vida de personas o familiares vinculados en algún momento con carteles.

“Su actitud y falta de discreción fue desafiante e, indudablemente, con ese protagonismo en medios estaba cruzando líneas rojas en términos de tolerancia de las autoridades”, le dice a BBC Mundo Javier Oliva, analista y experto en seguridad de la Facultad de Ciencias Sociales y Políticas de la UNAM.

Coronel

Getty Images
Coronel tenía una presencia mediática muy poco habitual entre parejas de grandes capos del narcotráfico.

El hecho de que las mujeres en el crimen organizado no sean aún tan conocidas responde, indudablemente, a que su presencia es todavía anecdótica en comparación con los hombres. Pero Romandía pronostica cambios.

“Aún no hay un liderazgo de mujer que esté poniendo en jaque a las autoridades. Pero sí probablemente lo empezaremos a ver en los próximos años, por el papel importante que algunas están tomando en bandas de menor tamaño”, dice.

“Aún no han tenido una exposición mediática muy evidente como para que se cree un personaje o una leyenda alrededor de ellas… pero acabará ocurriendo”, concluye la periodista.


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