Fiscalías indagan como feminicidio solo 1 de cada 5 asesinatos de mujeres
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Fiscalías indagan como feminicidio solo 1 de cada 5 asesinatos de mujeres

Mientras estados como Nuevo León indagan como posible feminicidio el 85% de los casos de asesinatos de mujeres, otros como Guanajuato sólo tipifican así el 5% de ellos.
Cuartoscuro Archivo
Por Itxaro Arteta y Arturo Ángel
10 de febrero, 2020
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María del Pilar González, Pili, tenía 20 años y era muy bonita, dice su mamá, Olivia Llamas. Vivía en el pueblo mágico de San Miguel de Allende, Guanajuato, y ahí, tan solo a unas cuadras de su catedral neogótica y su turístico centro histórico, el pasado 22 de enero fue asesinada.

Pili salió de casa de su novio, con quien vivía, para ir a comprar leche y pan. Había estado recibiendo amenazas de su ex, quien le pegaba y la indujo a consumir drogas, pidiéndole que regresaran. Pero nunca creyó que esa noche de miércoles, él sería capaz de cumplirlas.

Entérate: Estado oculta feminicidios cometidos por crimen organizado y no investiga, acusan activistas de 23 entidades

El hombre apareció en una moto lanzando disparos al aire. Ella se echó a correr y llegó hasta la tienda, donde se resguardó detrás de un mostrador. Cuando él entró y amenazó al dueño del local con matarlo si no le decía dónde estaba, Pili salió de su escondite, cuenta su mamá. Entonces, él le dio un balazo en la cara y huyó.

La ley en Guanajuato es clara: cuando una mujer muere a manos de una persona con la que sostuvo una relación de noviazgo o convivencia se comete un feminicidio, es decir, un asesinato de una mujer donde se toma ventaja de su condición de mujer. Es un crimen más grave pues hay violencia de género. Sin embargo, la Fiscalía del estado clasificó el crimen de Pili no como feminicidio, sino como un homicidio más.

Este caso no es una excepción. En los últimos cuatro años y medio, apenas 1 de cada 5 asesinatos de mujeres en México se clasificaron de inicio como posible feminicidio. Ello, pese a que protocolos de la Corte y del Consejo Nacional de Seguridad dicen que todos deben ser indagados con la hipótesis de violencia de género.

La situación de Guanajuato es particularmente preocupante ya que ahí solo el 5% de las muertes violentas de mujeres son indagadas como feminicidio. Es grave si se toma en cuenta que en 2019 fue la entidad con el mayor número de homicidios dolosos de mujeres con 322, por encima de otros conocidos por alta violencia de género como el Estado de México o Chihuahua. Sin embargo, en el mismo año apenas reportó 18 feminicidios.

Un dato aún más extraño es el de homicidios culposos en Guanajuato, una categoría que solo debería incluir muertes causadas por un tercero, pero no de forma intencional como, por ejemplo, las que resultan de atropellamientos. La entidad tuvo el año pasado 526 homicidios culposos de mujeres, casi tres veces más que cualquier otro estado.

Es decir que, en total, murieron 866 mujeres en ese estado. 32% más que las 586 del Estado de México, a pesar de que este último tiene el triple de población.

La madre de Pili no quedó conforme con que las autoridades clasificaran el caso de su hija como otro “homicidio”. Además de la investigación de oficio que se abrió, trató de ir a poner otra denuncia por feminicidio. Pero en el Ministerio Público le dijeron que no se podía, que ya estaba la otra carpeta de investigación y así se tomaría.

Animal Político pidió información al respecto a la Fiscalía de Guanajuato, en la región a la que pertenece San Miguel de Allende, y la respuesta fue que se investiga como homicidio calificado porque fue intencional y premeditado, pero no como feminicidio porque eso tendría que ser solo por ser mujer.

“Es un hecho que tiene que ver el que sea mujer que, por el hecho de ser mujer, él la asesinó. Porque me caes mal por mujer, porque me caes mal porque tú ganas más que yo, porque eres mejor que yo… o sea, que tiene que ver estrictamente con el género”, respondió comunicación social.

Las razones para considerar que un asesinato contra una mujer fue por ser mujer, es decir, “feminicidio”, en realidad están en el Código Penal del estado. Son siete y basta con que se cumpla una de ellas, entre las que están “que exista o haya existido con el activo relación íntima de convivencia, de confianza, noviazgo, parentesco, matrimonio o concubinato”, “que haya existido amenazas, acoso, lesiones o violencia en el ámbito familiar, laboral o escolar o cualquier otro”, o “que su cuerpo sea expuesto o arrojado en un lugar público”.

A pesar de que Pili fue asesinada por su exnovio, con amenazas previas y en la vía pública, no se consideró feminicidio.

“Todavía anoche estuve llorando. Todavía no puedo creer cómo llegó este hombre y tomó la decisión de decir: hasta aquí vivió Pilar”, lamenta su madre.

Una constante nacional

El caso de Pili es solo una muestra de lo que ocurre en todo el país con la clasificación de los casos de muertes de mujeres. En los últimos cuatro años y medio un total de 14 mil 152 mujeres fueron asesinadas en México. Son casos que según disposiciones legales deben indagarse de inicio como posibles feminicidios. Pero en la realidad, solo uno de cada cinco casos es clasificado e investigado de esta forma.

El cruce de datos oficiales de homicidios de INEGI actualizados a junio de 2019 y las estadísticas de feminicidio del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública confirman lo anterior y evidencian disparidades notorias. Mientras hay estados como Nuevo León que indagan como posible feminicidio el 85% de casos, otros como Guanajuato sólo tipifican el 5% de ellos.

Investigadoras y abogadas expertas en el tema advierten que, si bien no todos los homicidios de mujeres son feminicidios, los datos confirman que existe una subestimación del fenómeno que ignora criterios de la Corte, y que prueba una clasificación discrecional de parte de las fiscalías que además de afectar el esclarecimiento de casos que sí son feminicidios, impide retratar la dimensión del problema. De ello, y de los datos estado por estado, se profundizará en una segunda entrega de este texto.

De acuerdo con las cifras de INEGI, de enero de 2015 a junio de 2019 se registró la muerte por causas violentas de 14 mil 153 mujeres. En el 30% de estos casos la mujer fue asesinada dentro de su propia casa, un porcentaje que duplica al de los hombres.

Los códigos penales locales y el código federal establecen que los homicidios de mujeres que ocurren en ciertas circunstancias (como en un contexto familiar o cometidos por la pareja o una persona cercana) son crímenes más graves, pues se aprovecha la condición en que las víctimas se encuentran por el hecho de ser mujeres. Y por tanto deben ser indagados como feminicidio.

Criterios de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia como el emitido tras los casos Mariana Lima y Karla Pontigo, entre otros, establecen que en todo homicidio de mujeres en condiciones de violencia debe verificarse la posible comisión de un feminicidio. El artículo 357 del Código Penal Federal señala: “En caso de que no se acredite el feminicidio, se aplicarán las reglas del homicidio”.

Incluso un acuerdo del Consejo Nacional de Seguridad publicado en el Diario Oficial de la Federación en febrero de 2018 estableció que todas las muertes violentas de mujeres deben ser indagadas por las fiscalías con protocolos de feminicidio.

Pero los datos que las fiscalías aportan al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad arrojan, en el mismo lapso de los datos de INEGI, un registro de 3 mil 233 mujeres víctimas de posible feminicidio en carpetas de investigación iniciadas por el Ministerio Público.

Lo anterior significa que solo un 22.84% de los asesinatos de mujeres, una quinta parte, son clasificados inicialmente como feminicidio y por tanto indagados como tales. El resto quedan clasificados como homicidios dolosos convencionales.

Conteos independientes muestran más feminicidios

Ante la duda de un subregistro de feminicidios, han surgido en México esfuerzos independientes de la sociedad civil por contabilizarlos. Y el resultado es que mientras las cifras oficiales son de 1 feminicidio por cada 5 homicidios, estos conteos alternativos dan una proporción contraria.

María Salguero y Frida Guerrera son dos activistas que desde 2016 recopilan en medios de comunicación cada noticia sobre la muerte violenta de una mujer y, de acuerdo con lo que establece el artículo 325 del Código Penal Federal, determinan si un caso cumple con los supuestos para que hubiera sido considerado feminicidio.

Guerrera, que diariamente revisa 50 medios nacionales y locales, contabilizó el año pasado 2 mil 331 vidas arrancadas —como pide llamarlas— de mujeres, de las cuales 2 mil las consideró feminicidios. Es decir, 4 de cada 5.

Salguero, creadora del Mapa de Feminicidios, que geolocaliza cada muerte violenta de una mujer desde 2016, registra que al menos el 58% de los homicidios podrían ser considerados feminicidios.

Algo similar considera el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), que agrupa a 43 organizaciones de todo el país que documentan y dan acompañamiento a casos de este delito. Su directora, María de la Luz Estrada, explica que cuando ya ven los casos en terreno, con todo el contexto y detalles de cómo ocurrió el homicidio que proporciona la familia o piden a la Fiscalía, se dan cuenta de que más de la mitad de homicidios dolosos tienen características de feminicidio, pero ni el 25% se investiga así.

“Realmente no sabemos cuántos feminicidios hay”, es la conclusión de Salguero.

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Vacuna contra COVID-19: "Ahora mismo no hay evidencia de que funcionen, sólo sabemos que se ven prometedoras"

Paul Offit tiene una experiencia de décadas en el campo de las inmunizaciones; sobre la creación de una vacuna contra COVID-19 cree que necesitamos "ser realistas" y manejar las expectativas.
Getty Images
29 de julio, 2020
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Una persona siendo vacuna

Getty Images
Decenas de grupos de investigación llevan a cabo estudios para desarrollar una vacuna. Esta foto fue tomada en Sudáfrica, donde se realiza un ensayo clínico.

“Ser realistas”, “manejar las expectativas”, “humildad”, son algunas de las ideas que el doctor Paul Offit está tratando de introducir en la conversación global sobre las vacunas contra el coronavirus.

El científico estadounidense no sólo habla sobre la base de su experiencia como director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital de Niños de Filadelfia, sino a la luz del largo camino que recorrió para crear, junto a dos colegas, una vacuna contra el rotavirus, la causa más común de diarrea intensa en niños y bebés en todo el planeta.

En medio de la pandemia de covid-19, que ha causado 15 millones y medio de casos y más de 600.000 muertes en decenas de países, es difícil no emocionarse cuando se escuchan noticias de un nuevo desarrollo en la búsqueda de una vacuna.

Pero Offit, profesor de vacunología y pediatría y especialista en inmunología, hace una advertencia: “Necesitamos ser realistas. En circunstancias normales cuando las compañías fabrican una vacuna no sacan comunicados de prensa en los ensayos clínicos de fase 1, ni para estudios pequeños de rango de dosis de fase 1. Tampoco lo hacen para estudios que involucran a 45 personas”.

“En cambio, esperan hasta llegar a los ensayos de fase 3, el ensayo clínico grande, prospectivo controlado de placebo, que es cuando, de hecho, pueden hacer comentarios sobre si la vacuna funciona”, le dice a BBC Mundo.

“Ahora mismo no tenemos evidencia de que esas vacunas de las que se habla funcionen, sólo sabemos que se ven prometedoras”.

“Debemos calmarnos y esperar hasta ver más información antes de golpearnos el pecho por lo maravillosas que son estas vacunas”.

Offit también es uno de los miembros del comité creado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), conocido como Accelerating COVID-19 Therapeutic Interventions and Vaccines (ACTIV).

Se trata, según el NIH, de una asociación pública y privada que busca establecer una estrategia de investigación que priorice y acelere el desarrollo de los tratamientos y las vacunas más prometedoras para combatir el covid-19 y que reúne a organismos estatales como el Departamento de Salud, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA), entre otros, y a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), representantes de la academia, organizaciones filantrópicas y varias compañías biofarmacéuticas”.

“Corta vida”

Científicos y compañías farmacéuticas en varios países están trabajando contrarreloj y a toda máquina para desarrollar una vacuna contra la covid-19.

Paul Offit

Frederick M. Brown/Getty Images
El médico Paul Offit tiene una experiencia de décadas en los campos de la inmunología y las enfermedades infecciosas.

En ese contexto, el experto ha dicho que “necesitamos manejar las expectativas”.

¿A qué se refiere?, le preguntamos.

“Pienso que si somos lo suficientemente afortunados podríamos tener vacunas para mediados del próximo año”, indica.

“Es probable que esas vacunas puedan inducir inmunidad”, pero -advierte- puede llegar a ser de “corta vida e incompleta”.

“Con ‘incompleta’ me refiero a que las vacunas protegerán contra la enfermedad moderada y severa, pero podrían no hacerlo contra la enfermedad que se desarrolla de forma leve”.

Y quizás tampoco puedan proteger contra las infecciones que no desencadenan síntomas.

La protección contra la covid-19 que se manifieste de forma moderada o grave podría ayudar a evitar hospitalizaciones y más muertes, explica, pero el virus podría seguir provocando síntomas leves en algunas personas y, hasta cierto punto, causando contagios.

“Pienso que la protección podría durar sólo seis, nueve meses, un año y eso requerirá que la gente sea sometida a una dosis de refuerzo el año siguiente”.

La importancia de la fase 3

De acuerdo con Offit, en términos de seguridad, los ensayos clínicos de fase 3 están planeados para que se realicen en aproximadamente unas 30.000 personas.

Tomando en cuenta ese escenario, la vacuna se le suministraría a unas 20.000 personas y a las otras 10.000 se les daría un placebo.

Una jeringa

NurPhoto via Getty Images
Se calcula que 200 grupos de científicos, en diferentes países, buscan una vacuna contra la covid-19.

Con lo que arrojen las pruebas de las 20.000 personas, asegura el experto, se podría garantizar que la vacuna potencialmente no tendría ningún efecto secundario grave poco común y ese sería un paso fundamental para decidir si se aprueba.

“Pero 20.000 personas no son 20 millones de personas. Creo que cuando vacunas a decenas de millones o cientos de millones de personas, puedes descubrir efectos adversos graves que desconocías”.

Por eso es crucial que haya sistemas y mecanismos en funcionamiento para que se pueda detectar cualquier problema y reaccionar rápidamente.

“No quieres sacrificar seguridad por velocidad y no lo haremos si probamos (la vacuna) en, al menos, 20.000 personas antes de aprobarla”, indica.

De esa manera, el riesgo se puede mitigar hasta cierto punto.

Saltarse etapas

¿Existe algún riesgo de que en el desarrollo de las vacunas contra covid-19 se omitan algunas etapas del proceso que generalmente se sigue?, le pregunta BBC Mundo.

Una calle

Getty Images
El uso de mascarillas, el confinamiento y el distanciamiento social son algunas de las medidas implementadas para evitar los contagios de coronavirus, mientras llega la vacuna.

“El tiempo promedio que lleva fabricar una vacuna es de alrededor 15 a 20 años“, responde.

Y evoca su experiencia con la vacuna de rotavirus que desarrolló junto a los doctores Fred Clark y Stanley Plotkin, conocida como RotaTeq, “que ha sido aprobada para su uso desde 2006”, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).

“La vacuna que hicimos en el Hospital de Niños (de Filadelfia) tomó aproximadamente 26 años. (Ese tiempo) no es algo inusual“, añade.

“Ahora estamos intentando fabricar una vacuna en un año y medio. Por definición, habrán etapas que se omitirán o se truncarán”.

Pero eso no necesariamente es algo negativo. Y explica en qué circunstancias “no es peligroso”:

Siempre y cuando se hagan los ensayos clínicos de fase 3, considero que estaremos bien”.

Offit hace referencia a los planes anunciados por algunos investigadores de poner a prueba las vacunas en ensayos que involucren a 30.000 voluntarios.

“Eso nos dará tanta información como la que normalmente se tendría en el proceso (convencional) de (desarrollar) una vacuna”.

Es posible que se salten algunas etapas iniciales, pero una vez las pruebas de la fase 3 muestren datos convincentes, “estaremos, al menos, tan informados como normalmente lo estaríamos sobre una vacuna”, en términos de seguridad y efectividad.

Pruebas en animales

De acuerdo con el docente, no siempre es esencial probar las vacunas en animales.

Un mono en una jaula

Getty Images
A lo largo de la historia de las vacunas, los animales han sido unos aliados.

“Con nuestra vacuna pasamos 10 años trabajando con modelos de animales para intentar demostrar conceptualmente que, de hecho, en animales experimentales la vacuna protegía”.

Pero, reflexiona: ¿ratones o personas?

Y cuenta la famosa frase de un investigador de vacunas: “Los ratones mienten y los monos exageran”.

“Nunca sabrás realmente si algo es efectivo hasta que lo implementas en las personas”.

“Aunque los modelos de animales te pueden guiar para saber cuán probable es que una vacuna funcione y te pueden orientar para conocer qué parte de la respuesta inmune es la que probablemente predecirá la protección, nunca sabrás sobre una vacuna hasta que se la pones a la gente”.

Una investigadora

Boston Globe via Getty Images
Una de las vacunas cuya evolución se ha dado a conocer es la desarrollada por la compañía Moderna, en Estados Unidos. Esta foto es de una de las investigadoras del laboratorio.

“No sabemos”

Offit ha dicho que es importane que las compañías dejen de decir cuándo “saldrá” la vacuna porque en realidad no lo saben.

“Deberíamos ser humildes sobre cuánto no sabemos”, insiste.

“Cuando este coronavirus surgió por primera vez en noviembre de 2019 en Wuhan, (…) creo que la gente pensó que actuaría como el virus del MERS o el virus del SARS, pero no fue así”.

También se pensó que se comportaría como otros coronavirus humanos, lo que tampoco sucede.

Este virus, explica el doctor, “hace una serie de cosas que ninguno de esos virus hace: se propaga fácilmente durante los meses de verano, afecta el funcionamiento de los vasos sanguíneos y causa una variedad de inflamaciones de los mismos, llamada vasculitis”, por citar dos ejemplos.

También puede llegar a causar una enfermedad inusual en los niños llamada MIS-C (síndrome multisistémico inflamatorio), “la cual, hasta donde yo sé, nunca se ha demostrado que la cause un virus”.

“Simplemente sigue sorprendiéndonos y es apenas el comienzo. Creo que pronto habrá más sorpresas, pues es un virus difícil de caracterizar, de anticipar“.

Y la comunidad científica está tratando de vencerlo de diferentes maneras.

Una de ellas es a través de varias estrategias de vacunas, “que nunca antes se han utilizado y con las cuales no tenemos experiencia, pero de las cuales estoy seguro de que también vamos a aprender”.

“Creo que deberíamos ser lo suficientemente humildes como para darnos cuenta de que el próximo año o en los siguientes dos años, aprenderemos algunas cosas que desearíamos haber sabido ahora”.

Volverla universal

El experto, quien también es autor de varios libros, cree que hay una alta probabilidad de que la vacuna que se desarrolle necesitará de dos dosis.

Vacuna

Getty Images
Otro desafío que se asoma, una vez se haya desarrollado la vacuna contra covid-19, es hacerla accesible a todos.

Hacerla universal será un desafío sin precedentes, no sólo por el número de dosis que se requerirán sino porque cada región del planeta tendrá su propio ritmo de producción.

Offit pone como ejemplo Estados Unidos.

“Si se va a administrar solo a grupos de alto riesgo y se trata de una vacuna de dos dosis, se necesitarán 250 millones de dosis”, calcula.

“Francamente, creo que estas vacunas irán saliendo lentamente durante un período de años antes de que realmente podamos inmunizar a un número crucial de personas”.

Y si se tiene en consideración que la respuesta inmune pudiera ser de corta vida, “hay que ofrecer dosis de refuerzo, lo que se traduce en más dosis”.

La experiencia del rotavirus frente al coronavirus

El doctor explica que la primera vez que se tuvo conocimiento de los rotavirus fue en la década de los años 40 y se identificó como causantes de una enfermedad en los animales (mamíferos).

“Supimos que los rotavirus provocaban una enfermedad en los humanos a inicios de la década de los 70”.

Rotavirus

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“Las dos causas más frecuentes de diarrea moderada a grave en países de ingresos bajos son los rotavirus y Escherichia coli”, señala la OMS.

La primera vacuna contra el rotavirus estuvo disponible en 1998, pero estuvo en el mercado sólo 10 meses porque los científicos la vincularon con un problema intestinal llamado invaginación intestinal, que podía tener consecuencias fatales.

“Era un virus con el que teníamos décadas de experiencia. Sin embargo, nos sorprendió el hallazgo de la obstrucción intestinal”.

“Ahora, estamos ante un virus con el que tenemos menos de un año de experiencia y ya nos ha sorprendido”.

“Creo que es justo decir que podrían haber más sorpresas frente a nosotros y simplemente considero que la gente debe ser más consciente de eso”.

Y hace una última reflexión:

“Esperamos que los avances lleguen sin costo, que los milagros lleguen sin costo, asumimos que no hay curva de aprendizaje, pero siempre la hay”.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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