Pagar a Fucam o esperar en hospitales: opciones para mujeres con cáncer
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

Pagar en Fucam o esperar en hospitales públicos, las opciones para mujeres con cáncer

Quienes llegaron a la fundación después del 31 de diciembre de 2019 ya no podrán recibir atención gratuita, la mayoría no tiene para pagar cuotas de recuperación y no saben qué hacer ni a dónde ir.
Cuartoscuro
27 de febrero, 2020
Comparte

Martha supo este martes que tiene cáncer. Así se lo confirmaron en la Fundación de Cáncer de Mama (Fucam) después de hacerle una biopsia, por la que debió pagar 1,200 pesos.

El médico le dijo que necesitaba practicarle más estudios para recomendarle un tratamiento, pero que estos se los cobrarían.

“Le dije que ya no tenía dinero. Y fue allí que el médico me dijo que entonces fuera al Hospital Juárez o al Instituto Nacional de Cancerología”.

Te puede interesar | “Cáncer no, vida sí”: Pacientes de Fucam exigen se regrese el apoyo del gobierno a la fundación

El médico le advirtió a Martha que su cáncer debía atenderse rápido. “Yo ahorita no sé ni a dónde tengo que ir. No sé ni a qué hospital de los públicos que dicen me convendría acudir. Le pregunté al médico si en alguno podría llegar directo a urgencias para que me atendieran rápido y me dijo que no, que debo ir y sacar cita, como todos”.

Martha llegó a Fucam con la esperanza de encontrar una buena atención médica y además gratuita, después de tener un mal diagnóstico que agravó su problema. Hace año y medio se sintió una bolita en su seno derecho, como no tiene seguridad social, acudió al consultorio de una farmacia, y hasta se hizo una mastografía, pero el médico le dijo que no era nada grave, que todo era una cuestión hormonal.

La bolita en su pecho siguió creciendo y empezó a causar molestias. Martha se preocupó. Una conocida le recomendó acudir a la Fucam. Le comentó que ahí atendían bien y rápido, que el trato era amable y cálido y todo gratuito.

Pero Martha se encontró con que eso era antes del 1 de enero de 2020. A partir de este año el Fucam cobra cuotas de recuperación a las pacientes, porque salió del esquema de servicios subrogados al gobierno federal, por el cual el extinto Seguro Popular le transfería presupuesto para atender a las pacientes sin costo alguno para ellas.

Solo quienes hayan llegado a la fundación antes del 31 de diciembre de 2019 tendrán atención gratuita, el resto si quieren atención sin costo deberán ir a los hospitales públicos, en el caso de la Ciudad de México, al Hospital General de México, al Juárez o al Instituto Nacional de Cancerología.

A Martha le preocupa lo que le dicen otras personas enfermas de cáncer, que en los hospitales públicos la atención es tardada, que no es buena y que no es igual de cálida que el Fucam.

“Sí estoy muy preocupada. Además del golpe de saber que tengo cáncer, es ahora el golpe de pensar qué hacer, por lo pronto mañana me voy al Instituto de Cancerología”.

Con la misma doble preocupación están otras mujeres que salen de Fucam con el rostro lánguido y la mirada extraviada. Isela es otra de ellas. Vino desde Chiapas para recibir atención médica. Ya sabe que tiene cáncer. Entre los estudios que le hicieron en otros lados y la biopsia que le practicaron en Fucam, a donde llegó por primera vez el 10 de enero de 2020, ya ha gastado cerca de 6 mil pesos.

“El 5 de marzo tengo reunión aquí en la fundación con los médicos, me van a decir qué tipo de tratamiento requiero y cuánto me costaría. No quiero imaginarme la cantidad. Lo más seguro es que no pueda pagarla, aunque sea una cuota mínima. Trataré de irme a un hospital público, pero no nos dicen a cuál nos conviene ir, ni si podemos acudir con alguien en específico o qué hacer”, dijo Isela.

A ella la escucha Esperanza. Está sentada en una de las bancas colocadas afuera de la fundación para los familiares de los pacientes. Comentó que es su hermana la que tiene cáncer de mama. Justo en ese momento está adentro en una nueva consulta. Han venido desde Poza Rica, Veracruz, para conseguir atención médica, pero se topan con lo mismo, van a necesitar dinero para pagar.

“Ya nos cobraron 2 mil 400 pesos por dos biopsias, una en cada seno de mi hermana. Ya le dijeron que sí es cáncer, pero apenas le van a decir qué tipo de tratamiento requiere y cuánto nos costaría. Ella me dice que si es mucho dinero que entornes así la dejemos, porque sabe que no tenemos y no quiere cargarnos el peso, pero no, cómo la vamos a dejar morir”. Esperanza dice esa última frase y se le salen las lágrimas.

Sobre ir a un hospital público dice que sí, que si deben ir, pero les preocupa lo mismo: ¿cuánto tiempo tardarán en atender a su hermana y si la atención será buena?

Atención gratuita en otros hospitales

La Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (CINSHAE) confirmó a Animal Político que en el caso de la Ciudad de México las pacientes que hayan llegado a Fucam a partir del 1 de enero de 2020 recibirán atención, sin ningún problema ni pero, en los hospitales Juárez, General de México y el Instituto Nacional de Cancerología.

La recomendación es que lleven su documentación, sobre todo el expediente médico que deben entregarles en Fucam, con la evidencia histopatológica del diagnóstico. Pero para Martha, Isela y la hermana de Esperanza aún hay dudas sobre si el servicio que prometen en los hospitales públicos será bueno, cálido y gratuito como lo era hasta hace un par de meses en el Fucam.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

5 razones por las que las reuniones a través de Zoom son tan agotadoras

El esfuerzo emocional para parecer interesado y la concentración en las palabras de cabezas gigantes que nos miran en una pantalla durante las reuniones de video es para muchas personas un proceso bastante agotador.
Getty Images
11 de mayo, 2020
Comparte

Para muchos de nosotros, trabajar desde la casa durante la crisis del coronavirus ha significado pasar mucho tiempo en aplicaciones de reuniones de video, como Zoom. Los efectos de esto nos han tomado por sorpresa.

Tener cabezas gigantes que nos miran de cerca durante largos períodos puede ser desagradable para muchos de nosotros. Además de que podemos pensar que debíamos habernos arreglado el cabello o maquillado o quitado la piyama.

Pero ¿por qué son más agotadoras las reuniones online que las que se realizan cara a cara?

La gente siente que tiene que hacer más esfuerzo emocional para parecer interesada y, en ausencia de otras claves no verbales, la intensa concentración en las palabras y contacto visual sostenido es agotador.

Reuniones cara a cara

Las reuniones en persona no solo tratan de intercambiar conocimiento, también son rituales importantes en la oficina. Los rituales reconfortan, nos tranquilizan, y son esenciales en los edificios para mantener la interacción.

Tener cabezas gigantes viéndonos de cerca durante largos períodos puede ser desagradable para muchos de nosotros

Getty
Tener cabezas gigantes que nos miran de cerca durante largos períodos puede ser desagradable para muchos de nosotros.

5 razones por las que las reuniones a través de Zoom son tan agotadoras

Las reuniones cara a cara también son mecanismos importantes para la comunicación de actitudes y sentimientos entre socios empresariales y colegas.

Las emociones preceden y siguen todas nuestras conductas, e influyen en el manejo de la toma de decisiones.. A menudo se hacen sondeos sobre los asuntos sensibles para poder notar las sutilezas y mostrar empatía.

¿Por qué las reuniones de Zoom son diferentes?

Nuestros cerebros solo pueden hacer pocas cosas a la vez de forma consciente, porque tenemos una memoria funcional limitada.

En contraste, podemos procesar mucha más información de forma inconsciente, como lo hacemos con el lenguaje corporal.

Las reuniones online incrementan nuestra carga cognitiva debido a que varias de sus características ocupan gran parte de nuestra capacidad consciente.

1. Nos perdemos mucho de la comunicación no verbal

Nuestros sentimientos y actitudes se transmiten en gran parte con señales no verbales como expresiones faciales, el tono y registro de la voz, gestos, postura y la distancia entre los comunicadores.

Reunión en la Casa Blanca entre Ron de Santis y Donald Trump, con otros asistentes.

Reuters
En las reuniones en persona, el lenguaje no verbal nos aporta muchas pistas.

En una reunión cara a cara procesamos estas señales en gran parte de forma automática y al mismo tiempo podemos oír a la persona que habla.

Pero en una conversación por video, necesitamos trabajar más duro para procesar las señales no verbales. Poner más atención en esto consume mucha energía. Nuestras mentes están juntas cuando nuestros cuerpos sienten que no lo están.

Esta disonancia, que hace que la gente tenga sentimientos conflictivos, es agotadora.

Asimismo, en las reuniones cara a cara dependemos mucho de las señales no verbales para hacer juicios emocionales, como analizar si una declaración es creíble.

Automáticamente recibimos información, como por ejemplo si una persona se mueve nerviosamente.

Depender predominantemente de la información verbal para inferir emociones es agotador.

2. ¿Y si los niños se meten en la reunión?

Nos sentimos ansiosos sobre nuestro espacio de trabajo remoto y controlamos eventos que podrían hacernos quedar mal ante nuestros colegas.

En una conversación por video, necesitamos trabajar más duro para procesar las señales no verbales

Getty
En una conversación por video, necesitamos trabajar más duro para procesar las señales no verbales

¿Se verá mal mi trasfondo en la pantalla Zoom revelando mi tendencia de almacenar cosas?

Y ninguno de nosotros quiere parecerse a la presentadora de televisión y experta en modas Trinny Woodall que estaba haciendo una transmisión en vivo cuando su pareja entró en pantalla caminando desnudo por el cuarto.

3. No hay cómo ponerse al día con las conversaciones de pasillo

En persona, a menudo nos encontramos con gente camino a una reunión y nos ponemos al día o discutimos nuestras opiniones antes de comenzar. Vamos por café, y el simple acto de caminar hacia una sala diferente nos motiva.

Pero en la casa, quizás estamos trabajando en una tarea y después entramos a Zoom, a menudo sin tomar un descanso.

Además, se sabe que caminar mejora la creatividad, lo que subraya la importancia de las discusiones mientras caminamos hacia la reunión o cuando nos movemos durante la reunión o en las ahora populares reuniones de pie.

Pero con las llamadas de Zoom no podemos caminar. Y dónde nos reunimos también importa.

Una mujer en una gran sala con un monitor al fondo

EPA
El lugar desde el que participamos en la videoconferencia también es importante.

El ambiente físico actúa como un andamio cognitivo. Atribuimos ciertos significados a las salas de reunión y estas sutilezas cambian nuestra conducta.

4. Mirar nuestra propia cara es estresante

El énfasis que se pone en las señales faciales y la capacidad de verse a uno mismo pueden actuar como factores estresantes. Ver nuestras expresiones faciales negativas (como enojo y disgusto) puede llevar a emociones más intensas que cuando vemos expresiones faciales similares en los demás.

5. ¿Me escuchas o estás congelado?

El silencio en las conversaciones de la vida real es importante y crea un ritmo natural.

Pero en una llamada de video, el silencio te provoca ansia por la tecnología. Incluso un retraso de 1,2 segundos en la respuesta online puede hacer que la gente perciba a la persona que habla como menos amistosa o enfocada.

Videoconferencia de Zoom

Reuters
Ver nuestros propios gestos puede distraernos del tema central de la reunión.

Además, la frustración con las personas que abren y cierran su micrófono, el retraso de las conexiones y el ruido de fondo significan que la reunión rara vez fluye sin contratiempos.

No todo está perdido con Zoom

En el lado positivo, la ansiedad social se correlaciona positivamente con los sentimientos de bienestar que provoca estar online. Así que para la gente que aborrece las reuniones físicas, las reuniones en internet podrían ser un respiro bien recibido.

Y a pesar de que el creciente enfoque en la información verbal de las reuniones de video puede ser mentalmente más agotador, esto también podría tener ciertos efectos secundarios potencialmente positivos al reducir los prejuicios de las señales sociales y emocionales.

Por ejemplo, ciertos factores físicos están vinculados al dominio social, como la altura. Pero estos factores son menos aparentes en las reuniones de video, lo cual puede llevar a un creciente énfasis en los méritos de los argumentos.

Videoconferencia de Zoom

Getty Images
No todas las videollamadas tienen por qué ser estresantes.

¿Cómo podemos reducir la fatiga?

Con las predicciones de que la “nueva forma normal” de trabajar será muy diferente de la antigua, al parecer Zoom llegó para quedarse.

Hay varios pasos que podemos dar para reducir los efectos negativos de las reuniones a través de video.

Primero, hay que considerar si la reunión necesita llevarse a cabo. En algunos casos, las plataformas para compartir documentos con comentarios detallados pueden reducir la necesidad de reunirse.

Limitar el número de reuniones de Zoom en un día puede ayudar, así como usar el correo y los mensajes.

A veces, el teléfono es mejor. En el teléfono solo tenemos que concentrarnos en una voz y podemos caminar, lo cual puede ayudar a pensar.

* Libby Sander es profesora auxiliar de conducta organizativa de la Escuela de Negocios Bond de la Universidad de Bond, y Oliver Bauman es profesor auxiliar de la Escuela de Psicología de la Universidad de Bond, Australia.Su artículo fue publicado originalmente en The Conversation cuya versión en inglés se puede leer aquí.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=Zh_SVHJGVHw

https://www.youtube.com/watch?v=GBKVVMpGtnc

https://www.youtube.com/watch?v=zdkwo02LwCs

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.