Los mayores accidentes del Metro: cuándo, dónde y cómo ocurrieron
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Cuartoscuro

Los mayores accidentes del Metro: cuándo, dónde y cómo ocurrieron

El accidente de este martes, que dejó un fallecido, es el segundo en la historia del Metro con víctimas mortales.
Cuartoscuro
11 de marzo, 2020
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Nota del editor: Esta nota fue publicada originalmente en marzo de 2020, y fue actualizada este 4 de mayo tras el accidente en la Línea 12 del Metro. 

La noche del lunes 4 de mayo, la Línea 12 del Metro sufrió uno de los peores accidentes en la historia de ese transporte, vital para la Ciudad de México.

Una trabe de la parte elevada de la línea dorada colapsó sobre la Avenida Tláhuac, entre las estaciones Olivo y Tezonco, lo que ha dejado 25 muertos (21 fallecieron en el lugar y cuatro en el hospital) y 79 lesionados (19 mujeres y 60 hombres), entre ellos tres menores y tres adultos mayores.

La caída de la estructura provocó que dos vagones quedaran colgando y que al menos un auto que pasaba por el lugar quedara aplastado.

2020, choque en Tacubaya

El choque entre trenes en la estación Tacubaya de la Línea 1 del Metro es el tercer accidente con víctimas fatales en la historia de este transporte desde su inauguración, el 4 de septiembre de 1969.

El accidente el martes 10 de marzo de 2020 dejó un saldo de una persona fallecida y 41 lesionados, ninguno de gravedad.

La Línea 1 (Pantitlán-Observatorio) transporta en promedio más de 29 millones de usuarios al mes, es la segunda con más afluencia, solo después de la Línea 2 (Cuatro Caminos- Tasqueña).

1975, Chabacano

El lunes 20 de octubre de 1975 ocurrió el que ha sido el mayor accidente en este transporte. 

Cerca de las 10 de la mañana el tren número 10 salió de la estación Chabacano hacia la siguiente parada, Viaducto. Ahí se encontraba el tren número 8.

El tren 10 avanzó a una velocidad de 70 kilómetros por hora, cuando vio el tren 8 parado en Viaducto ya no pudo frenar y lo embistió. El accidente dejó 31 muertos y más 70 heridos de gravedad.

El conductor Carlos Fernández, fue destituido y sentenciado a 12 años de prisión pues se le encontró responsable de no frenar a tiempo.

Luego del accidente se instaló el sistema de piloto automático en los trenes.

2015, Oceanía

El 4 de mayo de 2015, un choque entre dos trenes ocurrió en la estación Oceanía de la misma Línea 5. El saldo del accidente fue de 12 personas lesionadas

De acuerdo con el entonces director del Metro, Joel Ortega, el conductor de uno de los trenes accidentados no desconectó el piloto automático y, por eso, fue incapaz de frenar a tiempo para evitar el choque con otro convoy, que estaba en la estación de Oceanía.

El Comité para la Investigación de Incidentes Relevantes (CIIR) del Sistema de Transporte Colectivo (STC) concluyó que hubo errores y omisiones por parte de un conductor y un regulador.

Por un lado, el conductor del tren 05 no cambió de pilotaje automático a modo de conducción manual, por lo cual no pudo frenar a tiempo; mientras que el regulador no evitó la salida del tren 05 hasta que el 04 desocupara completamente el andén en la estación Oceanía.

2016, Politécnico

Los dos últimos vagones de un tren que circulaba de la estación Politécnico a Instituto del Petróleo, en la Línea 5 del Metro, se descarrilaron la tarde de este miércoles 9 de marzo sin dejar personas lesionadas.

El descarrilamiento ocurrió luego de una falla en el aparato de cambio de vía, por lo que los dos últimos vagones del tren se montaron en el riel, informó el Metro, que señaló que el incidente solo ocasionó daños materiales.

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Stealthing: la nueva legislación de California que prohíbe el retiro no consensuado del condón durante el sexo

El gobernador de California, Gavin Newsom, promulgó hace unos días una ley bipartidista que prohíbe la extracción no consensuada del condón, una práctica conocida como "stealthing".
12 de octubre, 2021
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Hace unos 30 años, solo unos meses después de comenzar a trabajar como prostituta, Maxine Doogan quedó embarazada.

La joven había estado con un nuevo cliente en un salón de masajes en Anchorage, Alaska, cuando se dio cuenta de que el hombre se había quitado el condón subrepticiamente durante el acto sexual.

Conmocionada, corrió al baño. Cuando regresó, el cliente se había ido.

Doogan, que entonces tenía veintitantos años, fue a una clínica de salud cercana para una ronda de pruebas de infecciones de transmisión sexual y luego dio un agradecimiento en silencio por cada resultado negativo.

Seis semanas después, sin embargo, tuvo que practicarse un aborto.

Le costó alrededor de US$300 y, después del procedimiento, no pudo trabajar durante un mes.

Lo que hizo el cliente estuvo mal. Pero hasta donde ella sabía, no era ilegal.

“Simplemente no había recursos contra algo así”, dijo.

Ahora, en un estado de EE.UU. sí lo hay.

Nueva ley

El gobernador de California, Gavin Newsom, promulgó hace unos días una ley bipartidista que prohíbe la extracción no consensuada del condón, una acción conocida como “stealthing“.

La nueva legislación agrega la práctica a la definición civil estatal de agresión sexual, lo que convierte a California en el primer estado de EE.UU. en ilegalizarla.

La ley les da a las víctimas un remedio legal claro para el asalto que Doogan, quien ahora vive en San Francisco, sufrió hace décadas.

Y los defensores dicen que marca un cambio radical para otros sobrevivientes que, a diferencia de Doogan, ahora podrían tener su día en la corte.

“Queríamos asegurarnos de que no solo sea inmoral, sino ilegal”, dijo la asambleísta de California Cristina Garcia, quien presentó el proyecto de ley.

Cristina Garcia

Getty Images/BBC
Cristina Garcia llevaba años abogando por la ley.

Garcia ha estado trabajando versiones de esta legislación durante años.

En 2017 y nuevamente en 2018, presentó un proyecto de ley que habría convertido el stealthing en un delito penal y permitido a los fiscales pedir condenas de cárcel para los perpetradores.

Estos proyectos de ley murieron antes de nacer o no consiguieron una audiencia en el Congreso estatal.

Ahora, esta nueva versión, que enmienda solo el código civil, fue aprobada por los legisladores de California sin oposición.

El contenido

Los sobrevivientes pueden demandar a los infractores por daños, pero no se pueden presentar cargos penales.

“Sigo pensando que esto debería estar en el código penal”, le dijo Garcia a la BBC.

Si se rompió el consentimiento, ¿no es esa la definición de violación o agresión sexual?“, planteó.

Los analistas legislativos han dicho que el stealthing podría considerarse un delito menor de agresión sexual, aunque no se menciona explícitamente en el código penal.

Pero la nueva ley de Garcia elimina cualquier ambigüedad en los reclamos civiles que, según los expertos, facilitarán a los sobrevivientes la persecución de sus casos.

Alexandra Brodsky

Getty Images/BBC
Brodsky’s 2017 paper is now widely credited for bringing the term “stealthing” into popular use

“Podemos empezar a hablar de ello de una manera en la que tengamos un lenguaje común”, dijo Garcia.

La legisladora dice que se sintió inspirada para llevar el tema del stealthing a la Cámara después de leer un artículo de investigación de la Facultad de Derecho de Yale de 2017 de la entonces estudiante Alexandra Brodsky, a quien ahora se le atribuye ampliamente haber llevado el término al uso popular.

Brodsky, que ahora trabaja como abogada de derechos civiles y es autora de Sexual Justice, que analiza cómo responder de manera justa a la agresión sexual, detalló una serie de historias en su artículo de sobrevivientes en el contexto de relaciones románticas o sexuales consensuadas.

Sus relatos a menudo comenzaban de la misma manera: “No estoy segura de que esto sea una violación, pero…”.

Las narraciones detallaban el miedo de las víctimas a las infecciones de transmisión sexual y al embarazo, así como sus intensos sentimientos de violación y traición.

Pero las y los sobrevivientes con los que habló Brodsky, muchos de los cuales informaron haber sido violados anteriormente, no describieron el stealthing como equivalente a una agresión sexual.

La gente aún no estaba haciendo esa conexión, dice Brodsky.

“Creo que una gran parte del problema era que mucha gente pensaba que era la única persona a la que le había pasado”, agrega.

Graphic of a condom

Getty Images/BBC

Pero la investigación muestra que el stealthing es “deprimentemente común”, según el análisis del comité judicial del Senado de California al evaluar el proyecto de ley de Garcia.

Demoras

Un artículo de 2019 publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina encontró que el 12% de las mujeres de entre 21 y 30 años informaron haber experimentado el stealthing.

Ese mismo año, investigadores de la Universidad de Monash en Australia encontraron que una de cada tres mujeres y uno de cada cinco hombres que tienen sexo con hombres habían sido sometidos a la práctica.

Y otro estudio de 2019 encontró que casi el 10% de los hombres informaron que se quitaron un condón durante las relaciones sexuales sin consentimiento.

En su artículo, Brodsky citó a un conocido bloguero que usó su sitio ahora desaparecido para dar consejos a otros hombres sobre cómo quitarse los condones en secreto sin llamar la atención.

Es el deber de una mujer abrir las piernas, escribieron los comentaristas, y el derecho del hombre a “esparcir su semilla”.

Stock image of condoms

Getty Images/BBC

Pero si bien ha aumentado la conciencia sobre el stealthing, la respuesta legislativa se ha retrasado.

Incluso en países donde esta práctica se ha considerado una agresión sexual, incluidos Reino Unido, Nueva Zelanda y Alemania, rara vez se enjuicia, en parte debido a las dificultades para demostrar la intención.

Esta es la ventaja de las demandas civiles: la carga de la prueba es menor que en los casos penales, y la decisión de presentar una demanda recae en los sobrevivientes, no en los fiscales.

Y tanto Brodsky como García creen que hay un significado inherente en que el estado etiquete oficialmente el stealthing como un acto ilegal.

“Imagínese lo que se sentirá cuando ellos (los y las sobrevivientes) vean que el estado de California piensa que no merecen ser tratados de esta manera“, dice Brodsky

La ley

El proyecto de ley fue apoyado por el Proyecto Legal, Educativo y de Investigación de Proveedores de Servicios Eróticos (Esplerp), una organización de defensa fundada y dirigida por Doogan.

La ley permitirá a las trabajadoras sexuales demandar a los clientes que se quiten los condones, dijo, y con suerte allanará el camino para una mayor protección legal para las trabajadoras sexuales y otros grupos típicamente marginados por el sistema de justicia penal.

“ le puede pasar a cualquiera”, advierte Doogan.

Todavía existe el problema de que los casos de agresión sexual se aborden.

Aquellos que hacen estas afirmaciones a menudo se encuentran con “escrutinio y escepticismo”, según Brodsky.

Y cuando se trata de stealthing, esta respuesta se intensifica porque, “por definición, el daño ocurre después de que han dado su consentimiento para el sexo”.

Pero la medida ha sido celebrada como un primer paso importante, especialmente después de que fracasaran los esfuerzos recientes para aprobar una legislación similar en Nueva York y Wisconsin.

“Estoy orgullosa de que California sea el primero en la nación, pero estoy desafiando a otros legisladores estatales a seguirnos rápidamente”, dijo García.

“Un estado menos, quedan 49”.


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