CDMX pide a funerarias considerar toda muerte por neumonía como COVID-19
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Arturo Ángel

CDMX pide a funerarias considerar toda muerte por neumonía como sospechosa de COVID-19

Especialistas del gobierno dijeron que los hospitales están obligados a especificar en los certificados de defunción si la causa de muerte fue por COVID-19.
Arturo Ángel
31 de marzo, 2020
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Autoridades sanitarias del gobierno de la Ciudad de México pidieron a las funerarias de la capital que desde ahora consideren toda defunción por neumonía como caso sospechoso de COVID-19, y sigan un protocolo de seguridad que incluye usar equipo de protección al manipular el cuerpo y recomendar la no velación de este y su rápida cremación.

Esto luego de que, en una reunión privada con especialistas de la Agencia de Protección Sanitaria del Gobierno capitalino a la que Animal Político tuvo acceso, miembros de la Asociación de Propietarios de Funerarias y Embalsamadores reclamaron que han recibido cuerpos de personas con cuadros clínicos similares a los del coronavirus, pero donde los certificados de defunción solo refieren de forma genérica “neumonía”.

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Los especialistas del gobierno explicaron que los hospitales están obligados a especificar en los certificados de defunción si la causa de muerte fue por COVID-19, pero reconocieron que puede haber fallas por negligencias o por situaciones particulares como que el fallecimiento ocurra antes de recibir los resultados de una prueba, o que el deceso se de en una casa y no se siguen procesos adecuados para certificar la muerte.

“Ustedes saben que hay cosas que pasan como que la persona viene con un diagnóstico incorrecto, o equivocado y muchas veces un diagnóstico falseado y eso pasa, lo conocen mejor que yo. Entones la recomendación clara es que se maneje todo cuerpo como sospechoso de coronavirus” dijo el doctor Alan Moreno.

Los representantes de las funerarias aceptaron la recomendación, pero pidieron a la Coordinación de Servicios de Salud que ordenen a los directores de hospitales que se cumpla con el registro por escrito de los casos sospechosos de COVID-19, sobre todo para sustentar ante los familiares que el cuerpo que reciben es de riesgo.

El doctor Moreno respondió que ya se están dando pláticas a nivel hospitalario para sensibilizar a los médicos en la importancia de reconocer los casos como “sospechosos de coronavirus” aunque no haya prueba que lo confirme.

“Hay hospitales que a veces sí tienen ciertas deficiencias en ciertas cosas y es bien importante que el hospital les comunique a ustedes (funerarias) si les van a pasar un caso sospechoso de coronavirus. Sobre todo si el cuadro es el de neumonía. Se está haciendo el acercamiento para que no caigan en eso (no avisar si es al menos sospechoso) porque es un error garrafal que expone tanto a la familia como a las funerarias y a todos” dijo el especialista.

¿En qué consiste el protocolo de seguridad?

En la reunión los especialistas explicaron que el manejo de un cuerpo bajo protocolo de coronavirus exige medidas estrictas que van desde el equipo de protección que hay que utilizar, hasta las recomendaciones para su traslado y tratamiento, y procesos de desinfección. Todo ello con la finalidad de prevenir contagios.

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Recordaron que, si bien el contagio puede darse directamente vía aérea a través de estornudos o gotas de saliva, este también puede darse en superficies de contacto como el papel o plástico donde el virus se mantiene activo hasta por cinco días, por lo que es importante extremar los cuidados.

El equipo de protección

Al momento de manipular el cuerpo de la persona fallecida, el personal de la funeraria y los embalsamadores deben utilizar al menos: dobles guantes, mascarillas de filtración N95 o FFP2 (cubrebocas convencional no sirve), googles o lentes de seguridad para evitar salpicaduras y batas impermeables de manga larga.

Todos esos elementos deben ser eliminados inmediatamente después de su uso y no ser reutilizados.

Tratamiento y traslado

En el manejo del cadáver deben seguirse estrictas normas sanitarias desde su preparación hasta la entrega.

En el hospital todos los orificios del cuerpo deben ser cubiertos con algodón impregnado de una solución desinfectante para posteriormente envolvérsele en una sábana o tela antifluido sin retirar catéteres, sondas o similares. Ello con la finalidad de prevenir salpicaduras altamente contagiosas.

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Para el traslado deberán usarse dos bolsas especiales de una especificación técnica denominada “150 micras”. El cuerpo envuelto se coloca en la primera bolsa la cual debe ser rociada con desinfectante por dentro y por fuera. Posteriormente se coloca la segunda bolsa que también debe ser rociada de la misma forma.

Al momento de salir del hospital las bolsas con el cuerpo deben colocarse dentro de un féretro cerrado. El vehículo utilizado debe ser sanitizado después de cada servicio de traslado no solo en el área de la carroza sino en el volante, palanca de velocidades, asientos, ventanas y demás partes claves del auto.

Incineración y no velación

Los especialistas indicaron a las funerarias que deben indicar a los familiares – de forma enfática- la recomendación de incinerar un cadáver confirmado o sospechoso de COVID-19 en vez de inhumarlo. Ello con la finalidad de prevenir contagios.

Para agilizar este proceso la Secretaría de Salud capitalina autorizará que los cuerpos puedan ser cremados incluso antes de 12 horas posterior al fallecimiento, y no necesariamente después de ese lapso como ocurre en casos convencionales.

En el área de crematorios el personal responsable de abrir el féretro debe rociarlo con una solución de cloro concentrado antes de abrirlo y después de ello. En ninguna circunstancia el ataúd puede ser reutilizado.

Si la familia se resiste a una cremación y se decide proceder con la inhumación esta debe llevarse a cabo bajo estrictas medidas sanitarias y el personal que se encargue de embalsamar el cadáver debe protegerse con el equipo ya mencionado anteriormente.

Los especialistas fueron enfáticos en pedir a las funerarias que se recomiende no velar el cuerpo pues ello representa un riesgo alto de contagio. Lo deseable, en todo caso, es proceder de inmediato con el entierro

En el caso no recomendado de que se decida velar al cuerpo, el personal de las funerarias debe restringir el espacio a menos del 50% de la capacidad que pueda albergar la instalación, prohibir en lo posible el ingreso de menores y personas de la tercera edad, colocar gel desinfectante, mantener sana distancia, entre otros.

Y reiteraron que, por ningún motivo, debe mantenerse un ataúd abierto ni permitir que personas se acerquen al mismo.

Cuidando la funeraria

Los técnicos de salubridad también emitieron recomendaciones generales al personal de las funerarias para mantener sus instalaciones libres de contagio, en la medida de lo posible.

Entre ellas se encuentra la limpieza diaria de todas las instalaciones utilizando soluciones con cloro, evitar el uso de sistemas de ventilación interconectados entre distintos lugares, garantizar que las salas se encuentren ventiladas cada una por su cuenta.

Las carrozas y demás vehículos deben ser desinfectados después de cada uso con una solución a base de cloro o alcohol. Los sanitarios deberán contar con agua potable, jabón líquido, toallas desechables y un rótulo que promueva el lavado de manos.

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Las 2 causas científicas por las que se cayeron las Torres Gemelas tras el impacto de los aviones el 11 de septiembre de 2001

El violento choque de dos aviones contra los edificios más altos de Nueva York fue el comienzo de una secuencia de horror que redujo a escombros los emblemáticos colosos de acero y concreto.
7 de septiembre, 2021
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MITEl 11 de septiembre de 2001 dos aviones Boeing 767 embistieron las Torres Gemelas, que con sus 110 pisos eran los edificios más altos de Nueva York.

El primer avión chocó contra la torre norte a las 8:45 de la mañana. El edificio ardió durante 102 minutos y luego, a las 10:28 a.m. se derrumbó en solo 11 segundos.

Dieciocho minutos después del primer choque, a las 9:03 a.m., el segundo avión impactó la torre sur. El rascacielos resistió en llamas durante 56 minutos, tras lo cual, a las 9:59 a.m., colapsó en 9 segundos.

“Luego del increíble sonido del edificio colapsando, en pocos segundos todo se volvió más oscuro que la noche, sin sonido, y no podía respirar”, recuerda Bruno Dellinger, un sobreviviente que trabajaba en el piso 47 de la torre norte.

“Estaba convencido de que estaba muerto, porque el cerebro no alcanza a procesar algo como esto”, dice Dellinger en su testimonio compartido por el Museo y Monumento Conmemorativo del 11 de septiembre en Nueva York.

Trayectoria aviones

BBC

El saldo fueron 2.606 personas muertas.

Torres Gemelas

Getty
Las torres resistieron varios minutos antes de venirse abajo.

¿Por qué se cayeron las torres?

“La respuesta aceptada por toda la gente seria es que las torres se vinieron abajo porque fueron objeto de un ataque terrorista“, le dice a BBC Mundo el ingeniero civil Eduardo Kausel, profesor emérito en el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Justo después de los ataques, Kausel fue el líder de una serie de estudios y publicaciones en las que expertos del MIT analizaron las causas de los derrumbes desde el punto de vista estructural, de ingeniería y arquitectónico.

La respuesta de Kausel encierra una serie de fenómenos físicos y químicos que desataron una catástrofe que nadie, para ese entonces, era capaz de imaginar.

Combinación fatal

Los estudios del MIT, que se publicaron en 2002, coinciden en gran parte con los hallazgos del reporte que el gobierno de Estados Unidos le encargó al Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST, por sus siglas en inglés) para averiguar por qué se cayeron las torres, y cuya versión final se publicó en 2008.

Torres Gemelas

Getty
En 2001 las Torres Gemelas eran los edificios más altos de Nueva York.

Tanto el MIT como el NIST concluyen que las torres se derrumbaron debido, principalmente, a la combinación de dos factores:

• El severo daño estructural que causaron los choques de los aviones en cada edificio

• La cadena de incendios que se expandieron a lo largo de varios pisos

“Si no hubiese habido incendio, los edificios no se habrían derrumbado”, dice Kausel.

“Y si hubiese habido únicamente incendio, sin el daño estructural, tampoco se habrían venido abajo”.

“Las torres tenían mucha resistencia”, dice el ingeniero.

El informe del NIST, por su parte, afirma que existen documentos oficiales que indican que las torres estaban diseñadas para soportar el impacto de un avión Boeing 707, que era la aeronave comercial más grande que existía al momento de ser diseñadas.

Torres Gemelas

Getty
Las torres quedaron reducidas a escombros.

Los investigadores del NIST, sin embargo, advierten que no encontraron información sobre los criterios y los métodos que se utilizaron para llegar a esa conclusión.

Lo que sí está claro es que, juntos, el impacto y el incendio, produjeron un desenlace fulminante: el colapso de ambas torres.

Cómo estaban construidas las torres

Las Torres Gemelas tenían un diseño que era estándar en la década de los 60, cuando comenzaron a ser construidas.

Cada edificio tenía en el centro un núcleo vertical de acero y hormigón, que albergaba los ascensores y las escaleras.

Cada piso se formaba con una serie de vigas de acero (horizontales) que partían desde ese núcleo y se conectaban con columnas de acero (verticales) para formar las paredes exteriores del edificio.

El entramado de vigas distribuía el peso de cada piso hacia las columnas, mientras que cada piso, a su vez, servía como un soporte lateral que evitaba que las columnas se torcieran, lo que en ingeniería civil se conoce como pandeo.

Torres Gemelas

Getty
Las torres tenían una columna central a partir de la cual salían las vigas que se conectaban con las columnas exteriores.

Toda la estructura de acero estaba recubierta por hormigón, que funcionaba como un protector de vigas y columnas en caso de incendio.

Las vigas y las columnas, además, estaban recubiertas por una delgada capa aislante a prueba de fuego.

Impacto, fuego y aire

Ambas torres fueron golpeadas por modelos distintos de aviones Boeing 767, que son más grandes que un Boeing 707.

El impacto, según el informe del NIST, “dañó severamente” las columnas y desprendió el aislamiento contraincendios que recubría el entramado de vigas y columnas de acero.

“La vibración del choque hizo que el recubrimiento antifuego del acero se fracturara, con lo cual las vigas quedaron más expuestas al fuego“, explica Kausel.

Así, el daño estructural le abrió camino a las llamas, que a su vez iban causando más daño estructural.

Torres Gemelas

Getty
Gran parte del combustible se quemó durante la bola de fuego que se produjo al momento del impactó de los aviones.

Mientras eso ocurría, las temperaturas, que llegaban a los 1.000 °C, hacían que los vidrios de las ventanas se dilataran y se rompieran, con lo cual entraba aire que servía de alimento al fuego.

“El fuego se autoalimentó de aire y por eso se propagó“, dice Kausel.

“Bombas voladoras”

Los datos oficiales estiman que cada avión cargaba cerca de 10.000 galones de combustible (más de 37.850 litros).

“Eran bombas voladoras”, dice Kausel.

Gran parte de ese combustible se quemó durante la bola de fuego que se formó en el momento del impacto, pero también hubo mucho combustible que se derramó a los pisos inferiores de las torres.

Eso hizo que el fuego se expandiera, encontrando a su paso varios objetos inflamables que le permitían seguir avanzando.

Torres Gemelas

Getty
El fuego causó daños severos a las columnas de las torres.

Ese incendio descontrolado tuvo dos efectos principales, explica el ingeniero del MIT.

Primero, el intenso calor hizo que se dilataran las vigas y las losas de cada piso. Esto causó que las losas se separaran de sus vigas.

Además, la dilatación de las vigas también empujó las columnas hacia afuera.

Pero luego hubo un segundo efecto.

Las llamas comenzaron a ablandar el acero de las vigas, volviéndolas maleables.

Eso hizo que lo que antes eran estructuras rígidas, ahora parecieran cuerdas que al arquearse comenzaron a impulsar hacia adentro las columnas a las que estaban unidas.

“Eso fue fatal para las torres”, señala Kausel.

Colapso

En ese momento ya estaban todos los ingredientes para desencadenar el colapso.

Torres Gemelas

Getty
El calor del fuego dilató las vigas, que a su vez empujaron las columnas.

Las columnas ya no estaban totalmente verticales, debido a que las vigas primero las empujaron hacia afuera y luego las halaron hacia adentro, así que comenzaron a pandear.

Así, según el informe del NIST, las columnas iniciaron el colapso arqueándose, mientras las vigas a las que estaban conectadas tiraban de ellas hacia adentro.

El análisis de Kausel, por su parte, añade que, en alguno casos, las vigas halaron tan fuerte de las columnas que destrozaron los pernos que las ataban a las columnas, lo que causó que estos suelos se derrumbasen y los escombros fueran causando sobrepeso en los pisos inferiores.

Esto produjo un estrés adicional a la capacidad de las ya debilitadas columnas.

El resultado fue una caída en cascada.

Torres Gemelas

Getty
Las paredes se derrumbaron “como quien pela un banano”.

Una vez que el edificio entró en caída libre, explica Kausel, el colapso expulsó progresivamente el aire que había entre los pisos, lo que causó un viento fuerte hacia la periferia.

Esto hizo que el derrumbe quedase envuelto en una nube de polvo, y que las paredes externas se derrumbasen hacia afuera, como quien pela un banano, dice el experto.

Ambos edificios se esfumaron en cuestión de segundos, pero el fuego entre los escombros siguió ardiendo durante 100 días.

Veinte años después, el horror y el dolor que causaron los atentados aún no se apagan.


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