¿Qué causó el choque en el Metro? Esto es lo que se sabe hasta ahora
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Cuartoscuro

¿Qué causó el choque en el Metro? Esto es lo que se sabe hasta ahora

Autoridades esperarán resultados de peritaje para informar el motivo del choque; aseguran que ambos trenes estaban en condiciones para operar.
Cuartoscuro
11 de marzo, 2020
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A más de 12 horas del accidente registrado en el Metro de la Ciudad de México, que dejó un usuario fallecido y decenas de personas heridas, las autoridades capitalinas desconocen las causas que lo provocaron.

Hasta el mediodía de este miércoles, y con base en la información del STC Metro y del gobierno de la CDMX, esto es lo que se sabe.  

El choque de trenes se registró a las 11:37 de la noche del martes en la estación Tacubaya de la Línea 1 del Metro.

Lee: Una persona muerta y 41 heridos por choque de trenes del Metro en la estación Tacubaya

A 20 minutos de finalizar servicio, el tren No. 33 que se dirigía hacia Observatorio, por razones desconocidas, se deslizó en reversa e impactó contra el tren No. 38 que estaba detenido en la estación Tacubaya.

Un usuario que viajaba en el tren que provocó el choque dijo a Milenio TV que el motor se apagó, se encendieron las luces de emergencia y el tren avanzo de reversa hasta la colisión.

El impacto provocó la muerte de un usuario y lesiones en 41 personas, de las cuales 25 fueron atendidas en el lugar, y 16 requirieron traslado a un hospital.

La persona fallecida ya fue identificada y se está a la espera de que sus familiares reconozcan el cuerpo.

En conferencia de prensa, la directora del Metro, Florencia Serranía, detalló que al momento solo 4 de las 16 personas siguen hospitalizadas pero fuera de peligro.

Desconocen causas

Serranía detalló que ambos trenes son del año 1983 pero que estaban al día en cuanto a servicio y mantenimiento.

Aseguró que aún no tienen información sobre las causas del choque, y que las cajas negras de los trenes ya se encuentran en la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, donde le harán los peritajes correspondientes.

El resultado de éstos podría tardar días o semanas.

Recordó la pendiente que existe entre ambas estaciones, sin aclarar si ésta pudo ser un factor o no para el percance.

Lee: Tras choque de trenes, Metro no dará servicio de Observatorio a Chapultepec; habrá RTP gratis

Serranía explicó que el choque fue tan aparatoso debido a que ninguno de los dos trenes, por el modelo que son, cuentan el mecanismo antichoque que tienen los más actuales.

Dicho sistema “absorbe cualquier tipo de impacto y evita que un tren se monte en el otro”, como ocurrió en este caso. 

De acuerdo con la funcionaria, hace un par de horas los trabajadores lograron desmontar los convoyes y ahora la prioridad es restablecer el servicio lo más pronto posible.

“Al parecer la estructura no sufrió daños y estamos trabajando para restablecer el servicio para las primeras horas de mañana”.

Aunque se insistió en el tema, Serrania no quiso dar detalles sobre el actuar de los dos conductores y ofreció a los medios una visita para que conozcan las formas de conducción y los protocolos a seguir en este tipo de casos.

Peritaje imparcial

La secretaria de gobierno de la Ciudad de México, Rosa Icela Rodríguez, informó que además de las investigaciones que realizará el STC Metro, se contrató a una certificadora internacional de origen alemán.

“Esta certificadora es independiente y hará su investigación de manera autónoma”, aseguró Rosa Icela. 

La secretaria dijo que prefieren no especular en este tema y esperar a los resultados de la certificadora alemana y de las investigaciones hechas por el STC, con la finalidad de que los usuarios “tengan certeza de que el Metro es seguro”.

Lee: El jueves podría restablecerse servicio en Metro; hoy hubo largas filas y RTP saturados

Tanto Rosa Icela como Serranía aseguraron que será una investigación imparcial y que los resultados se darán a conocer en el momento en que se tengan.

Corte al servicio y unidades insuficientes

Tras el choque de los trenes, el Metro anunció que las estaciones Observatorio, Tacubaya, Juanacatlán y Chapultepec permanecerán cerradas hasta nuevo aviso.

De las 5:00 horas de este martes y hasta las 00:00 horas del miércoles, 45 unidades de la Red de Transporte Público (RTP) ofrecen servicio a los usuarios en dichas estaciones mientras que concluyen las labores de limpieza, reparación e investigación.

Apenas habían pasado un par de horas cuando los usuarios padecieron el corte del servicio. Las unidades de RTP fueron insuficientes para los miles de usuarios.

Andrés Lajous, Secretario de Movilidad de la Ciudad, afirmó que la afectación por el cierre de la estación sería de 70 mil personas aproximadamente.

Ante esto, camionetas de la Secretaría de Seguridad Ciudadana apoyaron en el traslado de usuarios de Tacubaya a Observatorio.

De acuerdo con la SSC-CDMX, a las 45 unidades de RTP se sumaron 40 camionetas y 8 vehículos en donde se transportan los granaderos.

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Cómo evitar caer en la ‘trampa de la eficiencia’ en el trabajo

Tenemos una cantidad limitada de tiempo, sin embargo, seguimos esforzándonos para cumplir metas infinitas. ¿Por qué nos imponemos tanta presión y cómo podríamos dejar de hacerlo?
24 de agosto, 2021
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Aquí va una pregunta sencilla que podría provocar una pequeña crisis existencial. Sin necesidad de sacar una calculadora, adivina: ¿cuántas semanas vivirá una persona promedio?

La respuesta, para una esperanza de vida de unos 80 años, es 4.000. Hasta los centenarios sólo vivirán 5.200.

Si eres como yo, ese concepto podría generar una sensación de pavor, seguida de una mayor determinación de lograr lo máximo de este corto período en la Tierra. Seguro que tiene sentido embutir cuantas actividades sean posibles en cada día, para asegurarnos de cumplir nuestras metas antes de dejar esta vida.

En realidad, eso podría ser la peor cosa que pudiéramos hacer para vivir una vida llena y feliz. En su nuevo libro, “Cuatro mil semanas”, el escritor en psicología Oliver Burkeman sostiene que esto sólo conduce a decepción e infelicidad, gracias a un fenómeno conocido como la “trampa de la eficiencia”. En su opinión, nos vendría mejor ir más lento, en lugar de acelerar, si queremos sacarle el máximo a nuestra corta esperanza de vida.

La tiranía del tiempo

La ansiedad por el paso del tiempo no es exactamente exclusiva de la vida moderna. Alrededor de 29 a.C., el poeta romano Virgilio escribió “fugit inreparabile tempus” (“el tiempo vuela irrevocablemente”) lo que expresa un poco de la ansiedad por el paso de los días. Pensamientos similares sobre cómo el tiempo se nos escapa se pueden encontrar en Chaucer y Shakespeare.

Burkeman, sin embargo, cree que la peculiar preocupación de la humanidad con el tiempo -y, en particular, si lo invertimos “productivamente”- se volvió mayor con el uso común del reloj y el surgimiento de la Revolución industrial. Antes de eso, los ritmos naturales del día guiaban a la gente: “Hay que ordeñar la vacas cuando necesitan ser ordeñadas, y no podías decidir de alguna manera hacer todo el ordeño de un mes en unos cuantos días”, dice.

Producción en línea en una fábrica automotriz

Getty Images
El auge de la Revolución industrial nos volvió agudamente conscientes de la productividad y el rendimiento, añadiendo más presión en el trabajo.

Una vez la gente empezó a trabajar en molinos y fábricas, sus actividades tuvieron que ser coordinadas con más precisión, frecuentemente para optimizar el uso de las máquinas que operaban.

Eso dio paso a prestarle mayor atención a la planificación y la creación de horarios, a la vez que se entendió que nuestra productividad podría ser cuidadosamente monitoreada. Y la presión resultante, de hacer más en menos tiempo, parece haber crecido exponencialmente en la segunda mitad del siglo XX.

La industria de autoayuda se ha encargado de atender estas ansiedades, con muchos textos en las pasadas cuatro décadas ofreciendo consejos para administrar mejor el tiempo.

“La implicación de estos libros es que, con la técnica correcta, podrías cumplir casi cualquier obligación que se te atraviese. Podrías emprender cuantas ambiciones personales quisieras, con una rutina diaria perfectamente optimizada”, señala Burkeman.

La “trampa de la eficiencia”

Desafortunadamente, no siempre funciona así. Burkeman describe la obsesión con la eficiencia y la productividad como una especie de “trampa”, ya que en realidad nunca puedes escapar de la sensación de que podrías estar haciendo más.

"Es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Una mujer con cuatro brazos haciendo muchos trabajos a la vez

Considera una meta básica, como optimizar tu correspondencia de correo electrónico. Podrías pensar en alcanzar un tipo de estado zen donde no tienes nada en tu buzón al final de cada día, y contestas cada correo a medida que llega. Desafortunadamente, cada correo que envías probablemente generará más respuestas y tareas que completar, lo que puede llevar a que los mensajes se acumulen otra vez.

El hecho de que el trabajo suele engendrar más trabajo significa que muchos empleados eficientes pronto se extralimitan más allá de sus capacidades, a medida que su jefe les sigue añadiendo responsabilidades. Como Burkeman escribe en “Cuatro mil semanas”: “Tu jefe no es idiota. ¿Por qué le daría el trabajo a otra persona más lenta?”

La rutina hedonista

También hay buenas razones psicológicas que explican por qué nunca estaremos satisfechos con nuestras actividades actuales -en el trabajo como en nuestras vidas personales-, que nos llevan a estar constantemente aplicándonos más presión.

Los humanos tenemos un molesto hábito de acostumbrarnos a los cambios positivos en nuestras vidas -el fenómeno conocido como la “rutina hedonista”-.

Podrías pensar que una promoción en el trabajo sería una recompensa adecuada por todo tu esfuerzo, pero los estudios demuestran que muchas veces no te hace más feliz que tu actual cargo. No importa cuán productivo se es, ni cuánto se logra, siempre querrás más para ti.

La noción de la trampa de la eficiencia de Burkeman también me hace recordar un estudio de la Universidad de Rutgers, en EE.UU., y de la Universidad de Toronto, en Canadá. A unos participantes le pidieron hacer una lista de 10 actividades que los haría sentirse mejor en sus vidas -sugestionándolos para pensar en la felicidad como una meta activa-. Después, ellos mismos registraron puntajes inferiores en un cuestionario sobre su bienestar actual que los participantes a los que antes se les había pedido que dijeran de qué estaban agradecidos en ese momento.

Una exploración más profunda encontró que la reducción de felicidad estaba vinculada al sentido de que el tiempo de alguna manera se estaba esfumando: en lugar de hacer que los participantes se sintieran positivos y proactivos, el pensar en todas esas actividades les había hecho más agudamente conscientes del poco tiempo que en realidad tenían para logarlo todo.

Un hombre con un proyecto personal pinta un cartel

Getty Images
Si tratas de hacer menos con tu tiempo y te enfocas en terminar una sola tarea, podrás dar pasos más amplios.

Escapando de la trampa

Al fin de cuentas, Burkeman piensa que nuestro implacable impulso de productividad es un intento inútil de escapar la cruda realidad de nuestras 4.000 semanas en la Tierra. “Es seductor tratar de pasar el tiempo mejorando tus rutinas y rituales, pero eso simplemente contribuye a evitar enfrentar la verdad de lo finitos que somos”, afirma. “Y es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo-“.

En opinión de Burkeman, todos podríamos reducir nuestra ansiedad si sólo aceptáramos nuestra capacidad limitada de lograr todo lo que quisiéramos en la vida.

Tiene unos cuantos consejos prácticos.

El primero parecería obvio, pero frecuentemente lo olvidamos: necesitamos limitar el número de objetivos que queremos alcanzar a la vez.

Podrías priorizar el mudarte de casa y escribir un libro, por ejemplo, mientras te das cuenta de que las clases de piano tendrán que esperar. Aunque pueda ser descorazonador abandonar algo que es muy importante para ti, serás capaz de dar pasos más grandes hacia las metas que has escogido, que si tratas de cumplir demasiadas cosas simultáneamente.

Puedes intercambiar metas, naturalmente, a medida que tu vida progresa -una vez te hayas mudado, por ejemplo, habrá espacio en tu horario para aprender el piano-. Pero en general, Burkeman sostiene que seríamos más felices si tomamos la decisión consciente de poner en espera algunos proyectos, en lugar de tener la continua sensación de que no estamos cumpliendo con falsas expectativas.

“Simplemente te estás reconciliando con ser un humano finito”, indica.

"Cuando enfrentas esta realidad , es de verdad muy liberadora"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Un hombre frente a un piano y un escritorio levantando los brazos en una expresión de felicidad

En el trabajo del día a día, Burkeman también aboga por tener una “lista de labores cumplidas” -más o menos paralela a la “lista de labores por hacer” que empieza vacía cada mañana, pero se va llenando con cada tarea que cumples-.

Muy importante es que muchas de esas tareas pueden haber sido distracciones que nunca hubieras incluido en tu lista de labores por hacer, pero que, sin embargo, fueron importantes cumplir. De esta manera, la práctica te ayuda a reformular tu carga laboral para que tengas una mayor sentido de logro, en vez de estresarte por las cosas que todavía no has acabado de hacer.

No obstante, Burkeman reconoce que le resulta difícil cambiar su propia actitud mental y aceptar los límites de lo que puede lograr en sus 4.000 semanas -pero vale la pena perseverar-.

“Cuando enfrentas esta realidad, es de verdad muy liberadora”, dice. “Te das cuenta de que has estado peleando una batalla inútil”.

El libro de Oliver Burkeman “Cuatro mil semanas” (Four Thousand Weeks) está publicado por la editorial Farrar, Straus and Giroux en EE.UU., y por Bodley Head en Reino Unido. En Twitter se le encuentra en @oliverburkeman.

David Robson es autor de “La trampa de la inteligencia: por que la gente lista hace tonterías” (The Intelligence Trap: Why Smart People Make Dumb Mistakes). Su próximo libro es “El efecto de la expectativa: cómo tu actitud mental puede cambiar tu mundo” (The Expectation Effect: How Your Mindset Can Change Your World) que saldrá en 2022. Se le encuentra en Twitter en @d_a_robson.


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