Estudiantes en paro contra el acoso rechazan clases virtuales por COVID-19
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Facebook FCPyS UNAM

Estudiantes y profesores de Ciencias Políticas que están en paro contra el acoso rechazan clases virtuales por COVID-19

Estudiantes, profesores y los propios consejeros técnicos estudiantiles de la Facultad desconocen la decisión de clases virtuales en medio de una toma de instalaciones contra el acoso sexual que lleva siete semanas.
Facebook FCPyS UNAM
25 de marzo, 2020
Comparte

Estudiantes y profesorado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM han publicado cartas y reunido firmas para rechazar que el Consejo Técnico haya sugerido a los profesores que por la contingencia de COVID-19, utilicen las tecnologías para continuar con las clases y evaluaciones. El problema es que la Facultad lleva casi dos meses sin clases no por la enfermedad, sino porque está tomada por alumnas en contra del acoso sexual.

Leer más: UNAM ya considera falta grave la violencia de género; pero no endurece sanciones

Una de las iniciativas con más apoyo es una carta que hasta este martes a las 6 de la tarde llevaba 900 firmas (8% de los 11 mil alumnos), con nombre, apellidos, carrera y número de cuenta, a la que Animal Político tuvo acceso, y que considera que la propuesta de clases virtuales “es una acción irrespetuosa e insensible a la toma de las paristas”.

Además, reclama que el Consejo Técnico también indicó que quienes no quieran tomar las clases en línea, recibirán instrucciones para dar de baja las materias.

“Es una manera de las autoridades de responsabilizar a los estudiantes por la pérdida de un semestre, del cual ya han transcurrido siete semanas, y que es el resultado de la falta de respuesta de Rectoría a las demandas de los planteles y facultades que sostienen el paro”, señala.

El documento no surgió al interior del paro, sino de diversos estudiantes de la Facultad, que primero hicieron pronunciamientos por carrera y luego se unieron en un reclamo conjunto. Al menos en tres ocasiones han enviado esta carta a las autoridades directivas, con las firmas actualizadas cada vez, sin que haya habido respuesta.

Entérate: UNAM responde a pliego petitorio de alumnas de Prepa 9: Promete ‘seguimiento puntual’ a denuncias por acoso

La FCPyS declinó dar entrevistas a Animal Político y remitió a un nuevo comunicado publicado este miércoles, en el que rechazó que haya habido abstenciones o votos en contra en la sesión del Consejo Técnico del 19 de marzo. Reiteró el acuerdo de dar clases en línea, que serían de manera voluntaria y optativa, aunque señaló que quien no quiera tomarlas tendrá que darse de baja del semestre, que originalmente estaba paralizado por la toma de instalaciones contra la violencia machista.

La dirección de la Facultad rechazó las acusaciones de que con esta acción se está invisibilizando el reclamo de las mujeres contra la violencia de género. En contraste, lamentó que profesores han sido “víctimas” de ataques y descalificaciones a partir de su apoyo a las clases en línea.

A diferencia de la respuesta que ha tenido a las denuncias de acoso, en las que pide que las mujeres víctimas sean las que acudan a presentar denuncias formales, en este caso de ataques a los profesores pidió “a las personas que incurrieron en estas prácticas intimidatorias” que expresen sus inconformidades por los canales institucionales de la Universidad.

Por último, señaló que se convocará a una nueva sesión extraordinaria del Consejo Técnico “en cuanto existan condiciones”.

La propuesta de clases virtuales

El pasado jueves 19 de marzo se realizó una sesión extraordinaria de Consejo Técnico de la FCPyS “para analizar y debatir la situación e impacto del COVID 19”, según consta en la circular que está publicada en la página del plantel. En ella, no se menciona nunca la toma de instalaciones en curso, sino una “situación de incertidumbre derivada de la pandemia”.

Enumera siete acuerdos tomados: usar la tecnología para los procesos de enseñanza y aprendizaje, hacer ajustes al calendario considerando la evolución de la emergencia sanitaria, invitar a la comunidad académica a aprovechar la ventaja de las tecnologías de la información para retomar el cumplimiento de los programas de estudio, considerar la evaluación de las asignaturas cursadas de manera voluntaria, señalar que los alumnos pueden solicitar la cancelación de su inscripción al semestre actual, brindar apoyo institucional técnico para el uso de recursos digitales, y por último, señala que “a partir del próximo lunes 23 de marzo iniciarán estos procesos educativos”.

Los Consejos Técnicos se integran por miembros de la Dirección, profesores y estudiantes.

Sin embargo, este martes 24 de marzo, las Consejerías Técnicas Estudiantiles por carrera emitieron un pronunciamiento desconociendo la legitimidad de la votación del 19 de marzo y pidiendo una nueva sesión extraordinaria para rectificar la decisión de impartir clases en línea.

Entre las razones, exponen que no se envió con suficiente anterioridad a los consejeros la propuesta de sesión con los temas a abordar; que tres días antes se canceló una junta de la comisión de género por la contingencia sanitaria, pero se fomentó la realización de la sesión que aprobaría las clases en línea.

Aseguran también que se había acordado que una comisión de las Mujeres Organizadas de la facultad estuvieran presentes, pero las autoridades no atendieron esa petición, y por ello los consejeros estudiantiles se abstuvieron de votar; en contraste, denuncian que sí levantaron la mano a favor de las clase virtuales los consejeros técnicos-académicos, que según el reglamento interno, no pueden votar.

“Por esta razón, negamos nuevamente que hubo ‘consenso’ y repudiamos los comunicados que coordinaciones, centros y otros departamentos de la facultad han estado circulando, los cuales buscan desinformar a la comunidad”, señalaron.

Por todo esto, exigen una nueva sesión extraordinaria para “discutir e impugnar la impartición de clases en línea”, ya que “la comunidad ha demostrado su oposición a esta medida”, y enlistan 12 cartas redactadas por distintos grupos de estudiantes y profesores. 

La comunidad académica también rechaza propuesta

Por su parte, el profesorado también ha emitido cartas denunciando que ha recibido correos electrónicos de la universidad con “un claro intento de presión para que el personal académico realice estas clases virtuales”.

En una de ellas, tachan de ambiguo el comunicado enviado por el Consejo, ya que planteó iniciar las clases el 23 de marzo sin que haya un nuevo calendario del semestre, y les pidió implementar un método educativo de inmediato, para el cual no tienen preparación ni planeación.

“El comunicado omitió que la Facultad está tomada para visibilizar la violencia de género, problema que una vez más no es nombrado como tal”, reclama.

“Condenamos el uso de una pandemia como es el COVID-19 para dar clases en línea en estas circunstancias en las que se omite intencionadamente qué nos llevó a no tener clases, y expresamos que no participaremos en dicha propuesta”.

Te puede interesar: Graue acepta que UNAM no ha atendido violencia y anuncia creación de Comisión de Igualdad de Género

Un maestro contó a Animal Político que varias veces en el semestre había solicitado a la Dirección información cómo se estaban atendiendo las demandas contra la violencia de género al interior del plantel, sin tener respuesta, y este sábado repentinamente, después de la iniciativa para las clases virtuales, él y toda la plantilla académica recibieron un correo en el que se presumen “las acciones en materia de género que ha llevado a cabo la Administración”, algunas como resultado de los acuerdos alcanzados con la Asamblea Separatista, la organización que mantiene tomadas las instalaciones, en noviembre pasado, cuando se realizó el primer paro en esta facultad.

Entre ellas, nombrar una titular de la Unidad de Género, crear la Unidad Jurídica Especializada en asuntos de género, y programar cursos y talleres para personal académico y administrativo. También informa que desde 2016 se han atendido 90 denuncias, pero enumera menos de 50 sanciones, de las que solo 33 fueron definitivas y las demás, suspensiones provisionales, amonestaciones o procedimientos alternativos.

Quitando esas acciones, resumidas en dos de seis párrafos que tiene el comunicado, el resto se enfoca en asegurar que la Facultad sí ha sido sensible a los reclamos de violencia de género y menciona que la actual toma de instalaciones de las Mujeres Organizadas de la FCPyS no tiene pliego petitorio, sino que es en solidaridad con otros planteles que están en paro.

Otra carta de profesoras y profesores de la Facultad, que desde el 20 de marzo tenía 55 firmas, lamenta que el posicionamiento emitido por el Consejo Técnico de la Facultad replique el discurso de rectoría ante la pandemia por el nuevo coronavirus, en el que se ha invisibilizado la existencia de paros en varios planteles, y manifiesta su preocupación por los riesgos sanitarios que puedan enfrentar las chicas que permanecen en las instalaciones, además de los riesgos que ya han enfrentado por denunciar el acoso sexual.

Posted by Martín López Gallegos on Monday, 23 March 2020

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

El COVID-19 llega a la Isla de Pascua, uno de los lugares más remotos del planeta

A más de 3.500 kilómetros de las costas del continente americano, Rapa Nui -su nombre ancestral-, un diminuto punto en el vasto mapa de agua del Pacífico, registró esta semana su primer caso de covid-19.
Getty Images
27 de marzo, 2020
Comparte

Los moais, los viejos guardianes de Isla de Pascua, no sirvieron esta vez de protección: el coronavirus también ha llegado allí, a uno de los lugares habitados más remotos del planeta.

A más de 3.500 kilómetros de las costas del continente americano, Rapa Nui -su nombre ancestral-, un diminuto punto en el vasto mapa de agua del Pacífico, registró esta semana su primer caso de covid-19.

Y a diferencia de lo que ha pasado en casi toda América Latina, no se trató de un turista que se contagió en su viaje por Europa o Asia.

“Tenemos un caso positivo (…) que no es posible trazar, que no corresponde a una persona que llegó de alguna otra parte recientemente a Isla de Pascua, sino que es un caso originado localmente“, indicó en una conferencia de prensa el ministro de Salud de Chile, Jaime Mañalich.

El anuncio del primer caso de coronavirus generó un temor casi generalizado entre la población de Rapa Nui, no solo por encontrarse en un lugar de difícil acceso y con limitados recursos médicos.

“El hecho de que haya sido una persona local, sin contacto con visitantes a la isla, solo hace pensar que la enfermedad puede estar más extendida de lo que sabemos”, le cuenta a BBC Mundo Pedro Edmunds, alcalde de Isla de Pascua.

“Estamos en peligro como nunca en la historia. En este momento estamos en una gran cueva oscura”, afirma.

Incertidumbre en los casos

Según explicó con anterioridad a BBC Mundo el epidemiólogo Tolbert Nyenswah, profesor de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos), el hecho de que no sea posible vincular un caso con alguien que vino del extranjero, significa que el virus ya pasó la fase inicial de los contagios.

Es decir, que ha comenzado a expandirse dentro la comunidad.

Pero según las autoridades de Rapa Nui, las preocupaciones van más allá: el primer caso confirmado presentó los primeros síntomas y acudió al único hospital existente en la isla el pasado 11 de marzo.

El resultado de sus análisis, sin embargo, no se confirmó hasta dos semanas después.

“Fue un tiempo en el que se pudieron haber contagiado más personas y todo porque en la isla no tenemos cómo realizar las pruebas, tenemos que mandar las muestras al continente, pero como ahora tampoco tenemos vuelos, no las podemos mandar”, explica Edmunds.

Moais

Getty Images
La isla reportó su primer caso esta semana.

De acuerdo con el alcalde, la isla había recogido hasta esta semana más de 30 muestras de casos sospechosos que aún no han podido confirmar.

“No hay cómo enviar las otras muestras para saber si tenemos más casos o no, solo estamos sospechando. Deberíamos tener más casos. Estimamos que en este momento debe haber más de un centenar”, afirma.

Según el gobierno chileno, un avión de las Fuerzas Armadas tenía previsto llevar reactivos a la isla para que pudieran hacer allí los test de coronavirus.

Pero en opinión de Edmunds ya es tarde y Rapa Nui necesita a estas alturas más que kits de pruebas para enfrentar un potencial brote.

Una situación delicada

Leo Pakarati, un activista local que comenzó a utilizar sus redes sociales para llamar la atención sobre la situación en la isla, asegura que la llegada del coronavirus ha generado conmoción y desconcierto en la población local por el temor a que pueda afectar a algunos de los sectores más vulnerables -e importantes- de la tradición rapanui.

“Especialmente porque los viejos -los Koro y Nua, así les llamamos acá- son muy importantes en nuestra cultura”, cuenta a BBC Mundo.

Pero según coinciden Pakarati y Edmunds el mayor riesgo no está solo en que pueda afectar a los ancianos o a los más vulnerables, sino que la isla no cuenta con infraestructura médica para hacerle frente a un potencial brote.

En Rapa Nui hay un solo hospital, el Hanga Roa, que debe prestar servicios a las más 10.000 personas que las autoridades creen que habitan actualmente la isla (en el último censo de 2017 era más de 7.600).

Tenemos únicamente tres ventiladores respiratorios en toda la isla. Si llegamos a tener solo cinco o seis casos que se agraven, esto se nos escapa de las manos porque apenas tenemos para tres”, afirma Edmunds.

Y trasladar a los potenciales enfermos no parece ni siquiera una opción a considerar: Chile está a cinco horas en avión y el territorio más cercano, las Islas Pitcairn, en la Polinesia, está a más de 2.000 km al oeste.

El alcalde explica, además, que la isla no cuenta con internistas o especialistas en cuidados intensivos que puedan asistir a los enfermos que necesiten asistencia especial, ni tampoco epidemiólogos que puedan ayudar a diseñar una estrategia contra el brote.

“No tenemos Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), no tenemos Unidad de Diagnóstico Intensivo (UDI), especialistas en situaciones graves no tenemos. La isla no está preparada para esto”, afirma.

BBC Mundo intentó contactar de forma reiterada con el Ministerio de Salud de Chile para conocer su respuesta ante la crisis del coronavirus en Rapa Nui y su posición ante los señalamientos de las autoridades de la isla, pero no tuvo respuesta.

Sin embargo, tras anunciar el primer caso esta semana, el ministro de Salud aseguró que su cartera tomaría “medida adicionales” dada “la situación de fragilidad geográfica y de infraestructura sanitaria” de la isla.

La isla en cuarentena

La emergencia por el coronavirus en Isla de Pascua comenzó a sentirse incluso antes de la detección del primer caso.

El pasado 19 de marzo el gobierno de Chile suspendió todos los vuelos a Rapa Nui y decretó una cuarentena de 14 días para intentar contener la llegada del virus (aunque el primer caso con síntomas había acudido al hospital nueve días antes de esa fecha).

La medida conllevó que 740 turistas se quedaran varados allí.

“Es una situación delicada porque ellos están en riesgo y nosotros también. Hemos hecho un trabajo titánico por atenderlos, contenerlos y alimentarlos, pero no nos podemos seguir arriesgando ni a ellos ni nosotros”, afirma Edmunds.

Cráter del volcán Ranu Kau.

Getty Images
La isla recibe miles de turistas cada año.

Tras gestiones de varios días del gobierno local, la aerolínea Latam acordó realizar a partir de este jueves al menos dos vuelos para repatriar a los que deseaban regresar a sus hogares.

Pero las autoridades de Rapa Nui temen que aunque salgan los turistas, la situación sigue siendo desfavorable, dado que los contagios, aparentemente, están ya en la comunidad.

Y lo atribuyen a un mal manejo desde el continente.

“Llevábamos semanas pidiendo que se cancelaran los vuelos, que nos pusieran en cuarentena para no poner a nuestra población en riesgo, pero la respuesta fue muy tarde”, afirma el alcalde.

Moais en Isla de Pascua

Getty Images
Las autoridades de la isla temen que el virus ya se ha diseminado por las comunidades.

La Isla de Pascua, que fue anexada por Chile hace más de 130 años, tiene una larga historia de reclamos y quejas de abandono institucional hacia el gobierno de ese país y ahora la crisis por el coronavirus solo ha profundizado los cuestionamientos.

“Tenemos una autoridad nacional que no está ayudando a entender esta situación, lo que nosotros hemos pedido desde un inicio es que la isla se declare en cuarentena total y ahora que nos den acceso a los recursos para hacerle frente”, señala Edmunds.

“Hasta ahora, solo tenemos un toque de queda de 14:00 a 5:00 horas y creemos que no es suficiente. Estamos pidiendo y necesitamos un confinamiento total para evitar que el virus se siga propagando. El gobierno tienen que entender que la situación en la isla no es igual a la del continente”, agrega.

Aunque BBC Mundo no logró obtener respuesta de las autoridades sanitarias chilenas sobre el plan del Estado para contener un potencial brote en la isla, tras el anuncio del primero caso en Rapa Nui, el ministro de Salud chileno informó a los medios que la isla tendría un toque de queda que abarcaría un horario mayor que en el resto del país dada su vulnerabilidad.

Un futuro incierto

A medida que la isla se enfrente a “una amenaza nunca antes vista”, según su alcalde, los temores por el futuro se suman a los riesgos presentes por el coronavirus.

“La economía de la isla se sustenta en el turismo. Y a la gente se le acaba el dinero y los que tienen, no tienen qué comprar”, señala Pakarati.

En ese sentido considera que otro de los temores latentes está relacionado con los insumos y la alimentación, en una isla que recibe casi la totalidad de su comida desde el continente.

“El no saber cuánta gente está contaminada con el virus hace crecer la angustia y comienza el desabastecimiento, producto de ese temor”, señala.

Edmunds, por su parte, asegura que en general, ve el futuro de la isla con una visión “optimista y catastrófica”.

“Optimista porque sé que vamos a salir de esto, pero catastrófica porque sé que lo que viene va a ser muy duro para todos. Muchas familias no saben de qué van vivir, qué puede pasar en los próximos meses”, señala.

“Ahora estamos más solos que nunca… más solo que nunca en medio del océano”.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial



Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=B_Gzc2Z7uQY

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.

close
Información verificada del COVID-19 #CoronavirusFacts