Estudiantes en paro contra el acoso rechazan clases virtuales por COVID-19
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Estudiantes y profesores de Ciencias Políticas que están en paro contra el acoso rechazan clases virtuales por COVID-19

Estudiantes, profesores y los propios consejeros técnicos estudiantiles de la Facultad desconocen la decisión de clases virtuales en medio de una toma de instalaciones contra el acoso sexual que lleva siete semanas.
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25 de marzo, 2020
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Estudiantes y profesorado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM han publicado cartas y reunido firmas para rechazar que el Consejo Técnico haya sugerido a los profesores que por la contingencia de COVID-19, utilicen las tecnologías para continuar con las clases y evaluaciones. El problema es que la Facultad lleva casi dos meses sin clases no por la enfermedad, sino porque está tomada por alumnas en contra del acoso sexual.

Leer más: UNAM ya considera falta grave la violencia de género; pero no endurece sanciones

Una de las iniciativas con más apoyo es una carta que hasta este martes a las 6 de la tarde llevaba 900 firmas (8% de los 11 mil alumnos), con nombre, apellidos, carrera y número de cuenta, a la que Animal Político tuvo acceso, y que considera que la propuesta de clases virtuales “es una acción irrespetuosa e insensible a la toma de las paristas”.

Además, reclama que el Consejo Técnico también indicó que quienes no quieran tomar las clases en línea, recibirán instrucciones para dar de baja las materias.

“Es una manera de las autoridades de responsabilizar a los estudiantes por la pérdida de un semestre, del cual ya han transcurrido siete semanas, y que es el resultado de la falta de respuesta de Rectoría a las demandas de los planteles y facultades que sostienen el paro”, señala.

El documento no surgió al interior del paro, sino de diversos estudiantes de la Facultad, que primero hicieron pronunciamientos por carrera y luego se unieron en un reclamo conjunto. Al menos en tres ocasiones han enviado esta carta a las autoridades directivas, con las firmas actualizadas cada vez, sin que haya habido respuesta.

Entérate: UNAM responde a pliego petitorio de alumnas de Prepa 9: Promete ‘seguimiento puntual’ a denuncias por acoso

La FCPyS declinó dar entrevistas a Animal Político y remitió a un nuevo comunicado publicado este miércoles, en el que rechazó que haya habido abstenciones o votos en contra en la sesión del Consejo Técnico del 19 de marzo. Reiteró el acuerdo de dar clases en línea, que serían de manera voluntaria y optativa, aunque señaló que quien no quiera tomarlas tendrá que darse de baja del semestre, que originalmente estaba paralizado por la toma de instalaciones contra la violencia machista.

La dirección de la Facultad rechazó las acusaciones de que con esta acción se está invisibilizando el reclamo de las mujeres contra la violencia de género. En contraste, lamentó que profesores han sido “víctimas” de ataques y descalificaciones a partir de su apoyo a las clases en línea.

A diferencia de la respuesta que ha tenido a las denuncias de acoso, en las que pide que las mujeres víctimas sean las que acudan a presentar denuncias formales, en este caso de ataques a los profesores pidió “a las personas que incurrieron en estas prácticas intimidatorias” que expresen sus inconformidades por los canales institucionales de la Universidad.

Por último, señaló que se convocará a una nueva sesión extraordinaria del Consejo Técnico “en cuanto existan condiciones”.

La propuesta de clases virtuales

El pasado jueves 19 de marzo se realizó una sesión extraordinaria de Consejo Técnico de la FCPyS “para analizar y debatir la situación e impacto del COVID 19”, según consta en la circular que está publicada en la página del plantel. En ella, no se menciona nunca la toma de instalaciones en curso, sino una “situación de incertidumbre derivada de la pandemia”.

Enumera siete acuerdos tomados: usar la tecnología para los procesos de enseñanza y aprendizaje, hacer ajustes al calendario considerando la evolución de la emergencia sanitaria, invitar a la comunidad académica a aprovechar la ventaja de las tecnologías de la información para retomar el cumplimiento de los programas de estudio, considerar la evaluación de las asignaturas cursadas de manera voluntaria, señalar que los alumnos pueden solicitar la cancelación de su inscripción al semestre actual, brindar apoyo institucional técnico para el uso de recursos digitales, y por último, señala que “a partir del próximo lunes 23 de marzo iniciarán estos procesos educativos”.

Los Consejos Técnicos se integran por miembros de la Dirección, profesores y estudiantes.

Sin embargo, este martes 24 de marzo, las Consejerías Técnicas Estudiantiles por carrera emitieron un pronunciamiento desconociendo la legitimidad de la votación del 19 de marzo y pidiendo una nueva sesión extraordinaria para rectificar la decisión de impartir clases en línea.

Entre las razones, exponen que no se envió con suficiente anterioridad a los consejeros la propuesta de sesión con los temas a abordar; que tres días antes se canceló una junta de la comisión de género por la contingencia sanitaria, pero se fomentó la realización de la sesión que aprobaría las clases en línea.

Aseguran también que se había acordado que una comisión de las Mujeres Organizadas de la facultad estuvieran presentes, pero las autoridades no atendieron esa petición, y por ello los consejeros estudiantiles se abstuvieron de votar; en contraste, denuncian que sí levantaron la mano a favor de las clase virtuales los consejeros técnicos-académicos, que según el reglamento interno, no pueden votar.

“Por esta razón, negamos nuevamente que hubo ‘consenso’ y repudiamos los comunicados que coordinaciones, centros y otros departamentos de la facultad han estado circulando, los cuales buscan desinformar a la comunidad”, señalaron.

Por todo esto, exigen una nueva sesión extraordinaria para “discutir e impugnar la impartición de clases en línea”, ya que “la comunidad ha demostrado su oposición a esta medida”, y enlistan 12 cartas redactadas por distintos grupos de estudiantes y profesores. 

La comunidad académica también rechaza propuesta

Por su parte, el profesorado también ha emitido cartas denunciando que ha recibido correos electrónicos de la universidad con “un claro intento de presión para que el personal académico realice estas clases virtuales”.

En una de ellas, tachan de ambiguo el comunicado enviado por el Consejo, ya que planteó iniciar las clases el 23 de marzo sin que haya un nuevo calendario del semestre, y les pidió implementar un método educativo de inmediato, para el cual no tienen preparación ni planeación.

“El comunicado omitió que la Facultad está tomada para visibilizar la violencia de género, problema que una vez más no es nombrado como tal”, reclama.

“Condenamos el uso de una pandemia como es el COVID-19 para dar clases en línea en estas circunstancias en las que se omite intencionadamente qué nos llevó a no tener clases, y expresamos que no participaremos en dicha propuesta”.

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Un maestro contó a Animal Político que varias veces en el semestre había solicitado a la Dirección información cómo se estaban atendiendo las demandas contra la violencia de género al interior del plantel, sin tener respuesta, y este sábado repentinamente, después de la iniciativa para las clases virtuales, él y toda la plantilla académica recibieron un correo en el que se presumen “las acciones en materia de género que ha llevado a cabo la Administración”, algunas como resultado de los acuerdos alcanzados con la Asamblea Separatista, la organización que mantiene tomadas las instalaciones, en noviembre pasado, cuando se realizó el primer paro en esta facultad.

Entre ellas, nombrar una titular de la Unidad de Género, crear la Unidad Jurídica Especializada en asuntos de género, y programar cursos y talleres para personal académico y administrativo. También informa que desde 2016 se han atendido 90 denuncias, pero enumera menos de 50 sanciones, de las que solo 33 fueron definitivas y las demás, suspensiones provisionales, amonestaciones o procedimientos alternativos.

Quitando esas acciones, resumidas en dos de seis párrafos que tiene el comunicado, el resto se enfoca en asegurar que la Facultad sí ha sido sensible a los reclamos de violencia de género y menciona que la actual toma de instalaciones de las Mujeres Organizadas de la FCPyS no tiene pliego petitorio, sino que es en solidaridad con otros planteles que están en paro.

Otra carta de profesoras y profesores de la Facultad, que desde el 20 de marzo tenía 55 firmas, lamenta que el posicionamiento emitido por el Consejo Técnico de la Facultad replique el discurso de rectoría ante la pandemia por el nuevo coronavirus, en el que se ha invisibilizado la existencia de paros en varios planteles, y manifiesta su preocupación por los riesgos sanitarios que puedan enfrentar las chicas que permanecen en las instalaciones, además de los riesgos que ya han enfrentado por denunciar el acoso sexual.

Posted by Martín López Gallegos on Monday, 23 March 2020

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Rusia y Ucrania: las extremas medidas de seguridad que buscan proteger al presidente Putin

Cientos de guardaespaldas que lo vigilan día y noche, un chequeo exhaustivo de lo que come y toma, y la ausencia de los teléfonos inteligentes son algunas medidas que se toman para resguardar la seguridad del presidente ruso.
23 de marzo, 2022
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Nada es improvisado en la vida de Vladimir Putin.

Cada paso que da el presidente de Rusia es vigilado de cerca por cientos de guardaespaldas que lo acompañan las 24 horas del día.

Su comida es preparada sigilosamente y todo lo que bebe debe ser chequeado previamente por sus asesores más cercanos.

Y es que el antiguo oficial de la KGB —el servicio de seguridad soviético— sabe muy bien de las amenazas que hay a su alrededor, sobre todo en tiempos de guerra.

Putin está liderando la invasión de su país a Ucrania y esto supone algunos riesgos adicionales hacia su seguridad.

Pero… ¿Quiénes están realmente a cargo de protegerlo? ¿Y cuáles son las algunas de las medidas que se toman para mantenerlo a salvo? Aquí te contamos lo que se sabe al respecto.

Extenso equipo de seguridad

Dentro de los múltiples servicios de seguridad que operan actualmente en Rusia, hay uno que está especialmente dedicado a proteger al presidente y a su familia: el Servicio de Seguridad Presidencial de Rusia.

Este escuadrón depende del Servicio Federal de Protección de Rusia (FSO), que tiene su origen en la antigua KGB, y que también protege a otros funcionarios de alto rango rusos, entre ellos, al Primer Ministro, Mikhail Mishustin.

De allí vienen los hombres vestidos de negro con auriculares en las orejas que le hacen sombra al presidente día y noche.

Según Russia Beyond, un medio de propiedad del gobierno ruso, cuando estos agentes lo acompañan en actividades al exterior, se organizan en cuatro círculos.

El círculo más cercano está compuesto por sus guardaespaldas personales.

El segundo círculo está integrado por guardias que pasan desapercibidos entre el público. El tercero, rodea el perímetro de la multitud, evitando que entren personas sospechosas.

Y el cuarto y último, son francotiradores situados en los techos de los edificios circundantes.

Un francotirador del FSO ubicado en una de las paredes del Kremlin, en el centro de Moscú.

Getty Images
Un francotirador del FSO ubicado en una de las paredes del Kremlin, en el centro de Moscú.

Estos agentes también lo acompañan cuando Putin se traslada de un lugar a otro.

“A Putin no le gustan los helicópteros; se suele trasladar con una caravana masiva, con motociclistas, muchos autos grandes negros, camiones, etc. Para este tramo, se bloquea cualquier dron que pueda haber en el espacio aéreo y se detiene el tráfico”, explica a BBC Mundo Mark Galeotti, experto en seguridad rusa y director de Mayak Intelligence, una consultora que se dedica a analizar los asuntos de seguridad de este país.

El Servicio de Seguridad Presidencial de Rusia es apoyado por la Guardia Nacional de Rusia, o Rosgvardia, que fue formada por el propio Putin hace solo seis años y que algunos la han calificado como una suerte de “ejército personal” del mandatario.

Es independiente de las Fuerzas Armadas rusas y, aunque su misión oficial es asegurar las fronteras, combatir el terrorismo y proteger el orden público, entre otras, en la práctica una de sus tareas más importante es proteger a Putin de eventuales amenazas.

“Todos saben que son en gran medida guardaespaldas personales de Putin”, dice a BBC Mundo Stephen Hall, académico experto en Rusia de la Universidad de Bath, Reino Unido.

“Y el presidente está muy protegido por ellos y por el resto de los servicios de seguridad”, añade.

Viktor Zolotov, un antiguo guardaespaldas de Putin, dirige la Guardia Nacional.

Getty Images
Viktor Zolotov, un antiguo guardaespaldas de Putin, dirige la Guardia Nacional.

Actualmente, quien dirige la Guardia Nacional es Viktor Zolotov, un antiguo guardaespaldas de Putin. Él es un aliado leal al presidente y en los últimos años ha aumentado en alrededor de 400.000 los efectivos que forman parte de esta fuerza de seguridad.

“Es un número enorme, las unidades de seguridad para presidentes como el de Estados Unidos no están ni cerca de esa cifra”, indica Hall.

¿Qué medidas se toman para proteger a Putin?

Aunque es difícil saber hasta qué punto llegan las medidas que buscan proteger a Putin, el propio Kremlin y expertos en seguridad rusa han entregados algunas luces al respecto.

Uno de los asuntos que es tratado con más precaución es la comida.

De acuerdo con Mark Galeotti, ante el temor de envenenamiento, Putin cuenta con un catador personal que chequea todo lo que el mandatario va a comer.

El presidente Putin en una cena oficial.

Getty Images

“Es parte de un estilo que más se acerca a un monarca medieval que a un presidente moderno”, le dice a BBC Mundo.

Además, cuando viaja fuera de Rusia, el equipo del presidente se encarga de todo lo que consume.

“Se llevan toda la comida y bebida que él va a consumir. Así, por ejemplo, si hay un brindis oficial con champaña, él toma de la botella que su equipo le trae, no de la del resto”, explica Galeotti.

Stephen Hall, por su parte, afirma que sus guardaespaldas personales observan de cerca cómo le cocinan para evitar cualquier riesgo.

Teléfonos inteligentes

Otra de las medidas que buscan protegerlo es el bloqueo de los teléfonos inteligentes dentro del Kremlin.

El propio presidente ruso ha confirmado que no usa estos aparatos.

En 2020, en una entrevista con la agencia estatal de noticias rusa TASS, lo admitió señalando además que, si se quería conectar con alguien, existía una línea oficial para hacerlo.

Sus asesores también lo han admitido. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, ha dicho en repetidas ocasiones que Putin no usa móbiles pues “no tiene demasiado tiempo”.

Pero lo cierto es que entre las razones que explican la reticencia de Putin a usar esta tecnología es que desconfía profundamente de Internet.

En el pasado, de hecho, ha indicado que Internet es un “proyecto de la CIA” —la agencia de inteligencia estadounidense— y ha llamado a los rusos a no realizar búsquedas por Google pues considera que los norteamericanos están monitoreando toda la información.

“Putin apenas usa Internet, es bien sabido que no le gustan los teléfonos. Y bueno, seamos honestos, desde el punto de vista de la seguridad, Putin tiene toda la razón. Los teléfonos inteligentes no son muy seguros”, señala Galeotti.

Ante esto, el académico afirma que Putin se informa a través de archivos de papel que le entregan sus asesores.

El presidente ruso no usa teléfonos inteligentes.

Getty Images
El presidente ruso no usa teléfonos inteligentes.

“Comienza su día con tres documentos informativos de seguridad. Uno es de lo que está pasando en el mundo, otro es de lo que está pasando en Rusia y, el tercero, es sobre lo que está sucediendo dentro de la élite”, comenta.

“Para él, esta es la información más importante y la que va a definir su día”.

“Recuerdo haber hablado con diplomáticos y personeros del ministerio de Relaciones Exteriores que me dijeron estar frustrados porque si ellos tienen una información que choca con la de sus servicios de inteligencia, Putin tenderá a asumir que sus espías tienen la razón y que los diplomáticos están equivocados”, agrega.

Aislamiento y pandemia

Actualmente, el acceso a Vladimir Putin es extremadamente limitado.

Los pocos líderes que se reúnen con él, deben hacerlo respetando varios metros de distancia. Recordada es la cita con su homólogo de Francia, Emmanuel Macron, quien debió sentarse en el otro extremo de una larga mesa.

Parte de estas medidas son herencia de la pandemia de coronavirus que terminaron por aislarlo aún más.

La reunión entre Putin y Macron

Getty Images

Según el servicio ruso de la BBC, entre las medidas que se han implementado durante este período se encuentran: una cuarentena obligatoria de dos semanas a cualquier persona que quiera verlo; riguroso régimen de control médico, que incluye periódicos test PCR, para todos quienes lo rodean; y la reducción casi total de su asistencia a eventos públicos.

El 15 de marzo recién pasado, el secretario de prensa del gobierno ruso, Dmitry Peskov, confirmó que todas las medidas anti-covid relacionadas con la seguridad de Putin continúan intactas hasta que los “expertos” lo “consideren apropiado”.

Y es que en Rusia su salud personal es vista como un asunto de seguridad nacional.

En entrevista con el programa Today de BBC Radio 4, el general James Clapper —que supervisó la CIA, el FBI, la NSA y se desempeñó como uno de los principales asesores del presidente Barack Obama— confirmó que Putin ha estado aislado.

“Putin ha estado en gran medida aislado, particularmente en los últimos dos años con la pandemia, y lo que agrava es el hecho de que tiene muy pocas personas que realmente tienen acceso a él, lo que hace que sea muy difícil recopilar inteligencia en la que tienes fe y confianza”, dijo.

Una visión similar tiene Galeotti. “Putin vive muy aislado. El círculo de personas que lo rodea ha disminuido drásticamente“, indica.

Vladimir Putin bajándose de un auto junto a su guardaespaldas.

Getty Images

“Ya no viaja por el país y su aparición en eventos públicos es bastante inusual. Los guardias de seguridad son de las pocas personas con las que Putin tiene una relación personal”, señala.

Según Galeotti, esto explica, en parte, por qué muchos de ellos han sido nombrados posteriormente en altos cargos (como es el caso de Viktor Zolotov, en la Guardia Nacional).

Algunos analistas en inteligencia afirman que las extremas medidas de seguridad que rodean a Putin se explican en parte por una “paranoia” genuinamente rusa.

Otros, dicen que el mandatario, con su experiencia en la KGB, sabe mejor que nadie lo importante que es resguardar su propia seguridad.

Sea como sea, todo indica que su protección y aislamiento solo va en aumento. Y que, tal como dice Galeotti, en el Kremlin se hacen las cosas “como Putin quiere que se hagan”.


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