COVID-19: Dependencias permiten trabajo en casa, aunque cada una a su modo
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COVID-19: Dependencias permiten trabajo en casa a empleados con más riesgo, aunque cada una a su modo

Distintas dependencias permiten realizar su trabajo desde casa a empleados en situación vulnerable ante el coronavirus.
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20 de marzo, 2020
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“Dorian” tiene cáncer y está en el último tramo de su tratamiento con quimioterapia. “Ya estoy bastante bien, con buenos resultados”, celebra.

De pronto, el exterior se volvió una amenaza absoluta, pues sus defensas son débiles y más vulnerables ante el coronavirus.

“Mi riesgo es mayor que el resto de la gente”, observa.

Entérate: Estados envían a descansar a sus trabajadores vulnerables por COVID-19

Para ir a su trabajo en la Secretaría de Educación Pública debía tomar el microbús, intentando protegerse con un tapabocas. Sabe conducir, precisa, pero su padecimiento se lo impide.

“Mi caso es más peligroso y es lo que me tenía muy nervioso. Me daba mucho miedo, estuve con tapabocas toda la semana pasada y ésta”.

Ahora, “Dorian” está tranquilo. Desde este jueves, la SEP permitió a trabajadores en condición de vulnerabilidad no asistir a la oficina y trabajar desde casa, como medida preventiva ante la pandemia de COVID-19.

“Me da muchísima tranquilidad. Estoy haciendo el mismo trabajo, no estoy haciendo menos, no se trata de que seamos irresponsables, hay una ética de cada profesional”, expone en entrevista telefónica desde su casa.

“Estoy haciendo hasta más trabajo”, apunta, “porque estoy en el teléfono, en la tablet, en mi computadora, en los chats”.

“Dorian” no es el nombre real de este servidor público con 20 años de carrera en la SEP, pero solicitó proteger su identidad. Otros trabajadores de la dependencia con enfermedades crónico-degenerativas y autoinmunes, así como adultos mayores y mujeres embarazadas, también gozan del beneficio de trabajar desde casa.

La SEP es una de las seis instituciones federales que ya han tomado algunas medidas para permitir realizar su trabajo desde casa a trabajadores en situación vulnerable ante el coronavirus.

Las otras instituciones que se han sumado a esta política de prevención son las Secretarías de Hacienda y Crédito Público (SHCP), del Trabajo y Previsión Social (STPS) y de Relaciones Exteriores (SRE), así como el Infonavit, según constató Animal Político mediante diversas consultas a las áreas de comunicación social de las dependencias.

Desde el pasado martes, la Dirección General de Recursos Humanos de Hacienda giró un oficio interno a los coordinadores administrativos y responsables de área, en el que les informó que las y los funcionarios públicos en condición de vulnerabilidad “no deberán presentarse a laborar hasta nuevo aviso”, según la circular 376-153.

Ante la falta de una directriz desde la Secretaría de Salud, que no ha emitido una instrucción general de reforzar los lineamientos de prevención para reducir el contacto social, las medidas adoptadas por la Administración Pública Federal han sido disímiles y sin coordinación.

Por ejemplo, en la STPS y el Infonavit se concedió el permiso de “home office” a funcionarios con edades desde los 60 años, mientras que en la SHCP y la SRE es a partir de los 65 años.

En esas instituciones se extendió el beneficio a personas con enfermedades crónico-degenerativas y autoinmunes, así como a mujeres embarazadas, pero, en el caso de la STPS, se incluyó también a trabajadoras en etapa de lactancia.

En el Infonavit se concedió el permiso a las y los funcionarios que tengan a su cargo el cuidado de menores de 13 años de edad debido al cierre de escuelas, una medida que no adoptaron las otra cuatro instituciones.

“La instrucción es que todos los que tenemos más de 60 años nos fuéramos a nuestras casas desde el día de ayer (miércoles) y hasta nuevo aviso, y las personas que son menores de 60 años van a hacer guardias de aquí a que se defina si todos nos vamos”, indicó una funcionaria de mando medio de la STPS y quien hace un mes tuvo influenza.

“Por el transporte público, el Metro, el Metrobús, es un peligro estar arriesgando a la gente, sobre todo a los adultos mayores, creo que tenían que irse incluso desde la semana pasada”, añadió.

Otras dependencias federales consultadas afirmaron que no han implementado medidas de este tipo porque la Secretaría de Salud aún no lo ha solicitado.

Se trata de las Secretarías de Gobernación (Segob), de la Función Pública (SFP) y de Bienestar, así como del Instituto Nacional de Migración (INM).

“Hasta el momento seguimos operando normalmente, siguiendo las indicaciones de la Secretaría de Salud, con las medidas de prevención pertinentes que recomienda”, indicó el área de comunicación de la SFP.

“Los protocolos los establece Salud para todas las dependencias públicas. No hemos recibido ninguna instrucción al respecto”, informó por su parte el área correspondiente de Gobernación.

Por su parte, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) autorizó desde este viernes que sus trabajadores de 60 años en adelante, quienes tengan enfermedades crónicas y personas inmunosuprimidas podrán permanecer a laborar desde su casa.

Mediante un oficio firmado por el titular de la dependencia, Román Meyer, también se ordena ausentarse al personal que presente síntomas semejantes a los del coronavirus, como fiebre alta, dolor de garganta, tos seca y resfriado.

La SRE toma la delantera

Desde el miércoles, la Dirección General de Recursos Humanos de la Cancillería ordenó a las coordinaciones administrativas elaborar un programa de guardias, para reducir la concurrencia del personal al centro de trabajo.

Se ordenó que la salida de todos los funcionarios sea a las 18:00 horas, y se recomendó remplazar las reuniones de trabajo presenciales por las videoconferencias.

También se solicitó suspender el servicio social, las prácticas profesionales y el programa de Jóvenes Construyendo el Futuro, en los que colaboran más de 600 personas.

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#YoSoyAnimal

Cómo calcular la edad humana de tu perro (y por qué la regla de los 7 años no funciona)

Pero esa regla matemática no es tan exacta como muchos creen. Te contamos cómo se puede saber de manera más precisa la edad de estos animales en "años humanos".
17 de enero, 2020
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Si tu perro ha estado vivo y pateando por una década, generalmente se cree que ha envejecido tanto como lo habría hecho un humano de 70 años.

Este factor de conversión, de que cada año de vida de un perro representa siete humanos, proviene de dividir la esperanza de vida humana, que es de alrededor 77 años, entre la esperanza de vida canina (cerca de 11).

La suposición es que cada año que vive un perro es equivalente a 7 años humanos. Pero una nueva investigación sugiere que las cosas no son tan simples.

Y si observamos algunos hitos básicos del desarrollo, se nos hace claro el porqué.

Por ejemplo, la mayoría de las razas caninas alcanzan la madurez sexual entre los 6 y los 12 meses; el extremo superior de ese rango corresponde, según la conversión tradicional, a una edad humana de 7 años.

Y en el otro extremo del espectro, aunque inusual, se sabe que algunos perros viven por más de 20 años. Bajo la regla de conversión que se suele utilizar, esto equivaldría a 140 años humanos.

Para complicar aún más las cosas, la esperanza de vida de los perros depende significativamente de la raza. Los perros más pequeños suelen vivir significativamente más tiempo, lo que sugiere que envejecen más lentamente que los perros más grandes.

Todo esto plantea la siguiente pregunta: ¿qué entendemos exactamente por edad?

Mujer acariciando a su mascota.

Getty Images
Nuevas ideas sugieren que nuestras mascotas se mueven más rápido cuando tienen una edad intermedia.

Edad biológica vs edad cronológica

La forma más obvia de describir la palabra edad es simplemente “el tiempo transcurrido desde tu nacimiento”. Esta es su definición cronológica.

Sin embargo, existen otras definiciones. La edad biológica, por ejemplo, es un concepto más subjetivo, que se basa en evaluar los indicadores fisiológicos para identificar el desarrollo de un individuo.

Estas incluyen medidas como el “índice de fragilidad” (encuestas que tienen en cuenta el estado de enfermedad de un individuo), deficiencias cognitivas y niveles de actividad.

Luego están los biomarcadores de envejecimiento más objetivos, como los niveles de expresión génica (los genes producen proteínas a diferentes velocidades en diferentes etapas de la vida) o el número de células inmunes.

La velocidad a la que aumenta la edad biológica depende de factores genéticamente heredados, de la salud mental y también del estilo de vida.

Por ejemplo, si has estado consumiendo mucha comida chatarra y fumando cigarrillos en lugar de ejercitarte y alimentarte de manera saludable, es probable que tu edad biológica supere tu edad cronológica.

O bien, podrías ser un hombre de 60 años con el cuerpo de uno de 40, si has llevado una vida saludable.

La vida de un perro

Perro celebrando su cumpleaños.

Getty Images
En lugar de celebrar la edad cronológica, una medida mucho más precisa de envejecimiento es observar los niveles de metilación en el ADN de un perro.

Cuando se trata de comparar edades de animales entre especies, la edad biológica es mucho más útil que la cronológica.

Saber que un hámster tiene seis semanas de edad no te da una buena imagen de en qué etapa de su vida se encuentra, incluso si sabes que la esperanza de vida de un hámster es de solo tres años. Por el contrario, el conocer que un hámster ha alcanzado una edad en la que puede reproducirse ofrece una imagen mucho más precisa de su nivel de madurez.

Los autores del nuevo estudio sobre el envejecimiento de los caninos sugieren que una forma sensata de medir la edad biológica es a través de los llamados “relojes epigenéticos”, cambios en el empaque de nuestro ADN que se acumulan con el tiempo en todos los mamíferos.

En particular, la “metilación”, la adición de grupos metilo (un átomo de carbono unido a tres átomos de hidrógeno) al ADN, parece ser un buen indicador de la edad.

Muchos marcadores fisiológicos prominentes, como el desarrollo de los dientes, parecen ocurrir en los mismos niveles de metilación en diferentes especies.

Cachorro jugando con un hueso.

Getty Images
En su primer año de vida, los cachorros crecen tan rápido que envejecen el equivalente a 31 años humanos.

La nueva fórmula

Al hacer coincidir los niveles de metilación en perros perdigueros de labrador y humanos, los investigadores lograron una fórmula para asignar la edad del perro a su equivalente humano.

Esa fórmula es: edad humana equivalente = 16 x ln (edad cronológica del perro) + 31.

“ln” representa una función matemática conocida como el logaritmo natural. La función logarítmica es bien conocida en las escalas no lineales para la energía liberada durante los terremotos (Richter) o para medir el sonido (decibelios).

Es útil para medir cantidades cuyos tamaños varían en muchos órdenes de magnitud. Incluso es posible que una experiencia logarítmica del paso del tiempo explique por qué percibimos que el tiempo se acelera a medida que envejecemos.

Perro disfrazado de pirata.

Getty Images
En ocho años calendario, un perro habrá envejecido aproximadamente el equivalente a 64 años para una persona.

1 año humano corresponde a 31 caninos

Un atajo útil puede ser recordar que el primer año del perro equivale a 31 años humanos. Luego, cada vez que la edad cronológica del perro se duplica, el número de años humanos equivalentes aumenta en 11.

Por lo tanto, ocho años representan tres “duplicaciones” (de uno a dos, de dos a cuatro y luego de cuatro a ocho) dándole al perro una edad equivalente a 64 (eso es 31 + 3×11).

La mayoría de los amantes de los perros ya habrán sospechado que la relación de edad entre humanos y perros no es lineal, habiendo notado que, inicialmente, sus mascotas maduran mucho más rápido de lo que sugiere la regla de los siete años.

Un refinamiento más sofisticado de la regla de los siete años ha sugerido que cada uno de los primeros dos años del perro corresponde a 12 años humanos, mientras que todos los años posteriores cuentan para cuatro equivalentes humanos.

En la práctica, los nuevos conocimientos moleculares sobre la conversión de la edad de un humano a la de un perro de la ley logarítmica sugieren que los perros se mueven a una edad intermedia incluso más rápido de lo que la mayoría de sus dueños sospechaba que podían.

Y vale la pena tener en cuenta que cuando descubras que Rex ya no persigue la pelota como lo hacía antes, es que probablemente tenga más edad de la que creías.

*Este artículo fue escrito por Christian Yates, profesor titular de Biología Matemática en la Universidad de Bath.

Puedes leer el artículo original en The Conversation aquí

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