Ibero investigará denuncias de acoso sexual expuestas en 'tendedero'
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Archivo / Cuartoscuro

Ibero investigará de oficio denuncias de acoso sexual expuestas en “tendedero”

Algunos profesores reaccionaron en contra de que se permitan denuncias anónimas, pero otros respaldaron el ejercicio de las alumnas como un reflejo de la violencia de género que se vive en el país.
Archivo / Cuartoscuro
27 de marzo, 2020
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La Universidad Iberoamericana se comprometió a investigar de oficio los casos de presuntos acosadores sexuales que hayan sido mencionados más de cuatro veces en denuncias públicas expuestas la semana pasada en los pasillos del campus Santa Fe, en el llamado “tendedero Cuelga a tu abusador”, donde las alumnas pegaban papeles con sus historia de violencia de género.

Es la primera escuela que anuncia esta acción, de las muchas que en el último año han tenido ejercicios similares de “tendederos” con denuncias anónimas, tanto públicas como privadas, en la Ciudad de México y en los Estados.

Tal es el caso de la UNAM, en la que hay al menos al menos siete planteles que están en paro contra el acoso y la respuesta de las autoridades ha sido que es imposible actuar si no hay denuncias formales ante instituciones internas.

Lee: Alumnas del ITAM protestan por retiro de tendedero de denuncias; escuela pide acusar formalmente

Representantes de la Unión de Mujeres Activistas (UMA), que organizaron el tendedero, explicaron en entrevista con Animal Político que al ser una asociación estudiantil formalmente constituida, tuvieron interacción con la rectoría desde el principio para hacer actividades feministas durante marzo, ya que el 8 es Día Internacional de la Mujer, como dicho muro de denuncias.

El tendedero se instaló el miércoles 11 de marzo y se acordó que permaneciera por varios días hasta ser retirado con un acto simbólico, que ya no fue posible porque se suspendieron las clases presenciales ante la emergencia sanitaria por el COVID-19.

“Íbamos a quitar todo el tendedero y llevarlo en una caja a la Procuraduría de Derechos Universitario como para decir: esto es lo que está pasando aquí dentro de tus instalaciones y te regresamos la responsabilidad que te pertenece”, señalaron.

Las jóvenes —que pidieron no dar sus nombres porque hablan a nombre de la mesa directiva de la organización— contaron que Rectoría las mandó llamar y temieron que les pidieran quitar el tendedero, pero la respuesta fue de apertura: les solicitaron sistematizar la información sobre qué tipo de violencia es más común y quiénes la ejercen, para darle seguimiento, además del compromiso de que se abrirían carpetas de investigación contra los más mencionados.

Todavía no tienen los resultados finales, pero el tendedero juntó alrededor de 900 denuncias. Calcularon que los casos con varias repeticiones son menos de 15; una de ellas recordó haber visto varias veces a unos cuatro alumnos y tres profesores.

El rector de la Ibero, David Fernández Dávalos, detalló en entrevista varias acciones a tomar a raíz de la manifestación pública de mujeres de la comunidad universitaria.

“Vamos a investigar de oficio los casos más señalados y creíbles que aparecieron en el tendedero. Fue un ejercicio importante y no podemos pasar de largo frente a él. Tampoco podemos tomar sanciones sin más; pero cuando hay señalamientos creíbles o numerosos, tenemos que investigar los casos, porque nos interesa generar un ambiente seguro para todas y todos en la universidad”, afirmó.

Otra acción es el ofrecimiento de acompañar a quienes quieran denunciar formalmente sus casos particulares, con sus coordinadoras y coordinadores, para intervenir con fundamento jurídico.

Se multiplican denuncias en el último año

El rector comentó que las denuncias de violencia de género se han multiplicado conforme hay mayor sensibilidad del tema.

En 2018, por ejemplo, habían tenido alrededor de 17 casos resueltos, y para el año siguiente, subieron a casi 30. En cambio en los tres meses que lleva apenas 2020, ya están llegando a los mismos números.

Lee: ‘La misoginia se sienta junto a mí’: estudiantes de la Libre de Derecho protestan contra el acoso

Para Fernández Dávalos, eso demuestra mayor confianza en las instituciones con las que cuentan, y más sensibilidad con el tema. También por ello, otra acción planteada tras el tendedero es ampliar los cursos de perspectiva de género que se dan a personal académico y administrativo.

“Nos parece que ahora hay nuevos oídos para escuchar. Hemos visto que la comunidad universitaria se sensibilizó y que ahorita es más oportuno el clima para formarnos en el tema. Tenemos que reflexionar, profundizar y poner remedio, aquí y fuera de la universidad, en la sociedad en general”, comentó.

Por último, se comprometió a fortalecer el Comité de Género con el que cuenta la universidad, al incorporar más psicólogas y personal para acortar el tiempo para las quejas, ya que reconoció que a veces han sido lentos.

Según las alumnas consultadas,  el personal no se daba abasto y los tiempos rondaban los dos meses.

Las jóvenes de la UMA, que congregan a 110 integrantes, señalaron que la comunidad estudiantil en general no sabe que existe un departamento de Género y una Procuraduría de Derechos Universitarios para hacer denuncias, por lo que hablar del tema sirvió para que también se diera más difusión a estas opciones.

Reconocieron que la Universidad sí se ha esforzado por mejorar y ha reformado su Protocolo de Género, ya que había quejas de chicas que primero tenían que ir con una secretaria, luego a otra oficina y en el camino eran desmotivadas.

Ahora, en cambio, ya tienen una manera directa de presentar sus quejas, y se permite que las denuncias incluyan al grupo de amigos que protege a un agresor.

Durante el tendedero, uno de los estudiantes con más de 10 denuncias se acercó a intimidar a las alumnas, dijo que reconocía la letra de quienes habían escrito los papeles e incluso amenazó con publicar información de ellas, además de que hablaría con un abogado.

Otro joven también se acercó a decirles que eso estaba mal y que así no actuaban las feministas internacionales, y un maestro quiso argumentar que eso no procedía porque no eran denuncias formales.

El rector Fernández dijo desconocer si hubo algún tipo de amenaza, pero si la hubiera, ofreció a las estudiantes dirigirse directamente a las autoridades para brindarles protección.

Profesores: a favor y en contra

Días después, el 20 de marzo, se dio a conocer una carta encabezada por dos académicos, José Sols Lucia y César Villanueva Rivas (quien tuvo varias denuncias en el tendedero), dirigida a la Universidad Iberoamericana Asociación Civil (UIAC) y titulada “A la justicia a través de la justicia”, para expresar su protesta por la afectación a sus derechos fundamentales.

Lee: Alumnas de Cecyt 13 denuncian acoso; dicen que autoridades tratan de evitar el paro

Pidieron actualizar el protocolo de atención a la violencia de género para tener “cero tolerancia” a esas conductas, pero también para que se prohíba denunciarlas con acciones como el tendedero y reclamaron el derecho al “debido proceso”.

“Debe hacerse una prohibición explícita sobre actividad que suponga la denuncia anónima de miembros de nuestra comunidad para que se ajuste a los procedimientos regulares y legales propios de nuestra universidad”, demandaron.

También exigieron una aclaración pública a las autoridades universitarias por haber permitido el tendedero y no haber hecho nada por quitarlo, y procedimientos para resarcir el daño supuestamente causado a los acusados, a su honorabilidad moral y profesional, su buena fama, el bienestar de sus familias y carreras profesionales y hasta su salud psíquica.

En respuesta, otros profesores y profesoras también redactaron una carta titulada “Otras formas de buscar la justicia”, en la que cuestionaron que la primera ignore “el momento social, el hartazgo y la premura por cambiar la situación estructural de sometimiento que las mujeres viven”.

Lamentaron que haya surgido un reclamo por posibles denuncias falsas, “aun cuando está comprobado que son un porcentaje mínimo en relación a los actos de violencia de género que sí se llevan a cabo”, y criticaron que los discursos enfocados en el honor y la reputación de los acusados son “profundamente patriarcales, y dejan de lado el dolor de las víctimas”.

“No hace falta defender el discurso patriarcal dominante, ya lo hace la cultura que habitamos  a través del sistema social que legitima, valida y ampara esas manifestaciones de violencia. En ese sentido, las denuncias falsas son excepcionales, lo común es que esas violencias estén normalizadas. Por otra parte, si existen denuncias falsas, eso no invalida el ejercicio del ‘tendedero’, sino al contrario: hace patente la necesidad de visibilizar las violencias que viven las mujeres y la necesidad de contar con los mecanismos adecuados para prevenir, sancionar y erradicar dichas violencias”, señalaron.

Aplaudieron la decisión de la Universidad de permitir que las alumnas se expresaran de esa manera, de acuerdo con sus principios jesuitas de dar voz a los más vulnerables y oprimidos. Por último pidieron procesos de reconciliación, que no puede haber sin justicia, por lo que invitaron a una reflexión comunitaria sobre el momento histórico que se vive en torno a la situación de las mujeres.

El rector Fernández Dávalos comentó a Animal Político que respetaba ambas expresiones y no las veía como una confrontación entre hombres y mujeres, sino como dos posturas, entre quienes creen que las instituciones existentes son suficientes para atender el problema y quienes sostienen que hay que hacer más para cambiar las relaciones de género.

“Respeto la libertad de expresión, entiendo a las personas que se han sentido injustamente tratadas en el tendedero, tienen el derecho de manifestar su disgusto; pero también me parece que en este momento es necesario que las mujeres sigan evidenciando el estatuto de desigualdad al que están sometidas en el funcionamiento social”, afirmó.

Animal Político buscó a los promotores de la primera carta pero su respuesta fue que no darían entrevistas porque se trataba de un tema interno de la Universidad Iberoamericana.

Los de la segunda carta informaron que hasta el miércoles llevaba más de 300 firmas de mujeres y hombres preocupados por la situación del alumnado y por el contexto de violencia de género del país.

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La creciente rivalidad entre dos monarquías que está haciendo subir los precios del petróleo

Una ruptura pública entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos provocó el abandono de las conversaciones entre las naciones exportadoras de petróleo más grandes del mundo.
8 de julio, 2021
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Una amarga división pública entre los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita por las cuotas de producción de petróleo esta semana provocó el abandono de las conversaciones entre las naciones productoras de petróleo más grandes del mundo y dejó a los mercados de energía en el limbo, llevando los precios del petróleo a un máximo de seis años.

Las 23 naciones de la OPEP+, que comprende el grupo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y productores aliados como Rusia, tuvieron que posponer sus negociaciones indefinidamente.

La decisión generó temores sobre la estabilidad de un grupo que ha manejado hábilmente los suministros durante los últimos 18 meses para hacer frente a la crisis económica mundial relacionada con el coronavirus.

El problema comenzó la semana pasada, cuando Emiratos Árabes Unidos rechazó una propuesta de los líderes de la OPEP en Arabia Saudita y Rusia para extender las restricciones de producción por otros ocho meses.

Torre de petróleo

Reuters
La OPEP y sus aliados aún deben fijar una fecha para su próxima reunión sobre cuotas de producción de petróleo

Emiratos Árabes Unidos quería renegociar su línea actual (el nivel a partir del cual se calculan los recortes o aumentos de producción) para dar libertad para extraer más petróleo. Sin embargo, Arabia Saudita y Rusia se opusieron a hacerlo.

Las negociaciones dieron un giro habitual cuando los ministros de energía de los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, que son aliados cercanos, hicieron públicas sus diferencias.

“La ruptura ha sido una sorpresa, pero quizás la pelea fue inevitable”, dice Ben Cahill, investigador principal del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington.

“La capacidad de producción de Abu Dabi no va acorde con su cuota en la OPEP. Ha invertido mucho dinero para aumentar su producción. Y ahora la demanda está incrementando. Es por eso que los emiratíes se han sentido frustrados durante el último año por su incapacidad para aumentar la producción”, añade.

Dos príncipes

Durante varios años, la relación entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos ha dado forma a la geopolítica del mundo árabe.

El vínculo personal entre el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, y el príncipe heredero de Abu Dhabi,Mohammed bin Zayed, ha sido fundamental para consolidar esta alianza.

Combatiente con balas para ametralladora

Reuters
Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos han respaldado a las fuerzas progubernamentales en la guerra civil de seis años de Yemen

Ambos hombres son vistos como gobernantes de facto de su país y tienen visiones ambiciosas.

Durante varios años hubo una profunda cooperación en cuestiones estratégicas. Formaron una coalición militar árabe en 2015 para librar una guerra contra el movimiento rebelde hutí, alineado con Irán en Yemen, e impusieron un embargo diplomático, comercial y de viajes a Qatar en 2017.

Pero las grietas en la relación comenzaron a aparecer hace dos años, cuando los Emiratos Árabes Unidos retiró la mayoría de sus tropas de Yemen, dejando a los saudíes disgustados.

En enero, los emiratíes aceptaron a regañadientes un acuerdo liderado por Arabia Saudita para poner fin al embargo de Qatar, a pese a la desconfianza que les genera Doha.

Del mismo modo, Arabia Saudita no estaba entusiasmada con la decisión de los Emiratos Árabes Unidos de normalizar las relaciones con Israel el año pasado.

Foto archivo de dos mujeres viendo un avión de Qatar Airways

AFP
Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar acordaron “dejar de lado” sus diferencias en una cumbre en enero.

Las grietas comenzaron a profundizarse en febrero, cuando Arabia Saudita emitió un ultimátum a las empresas multinacionales para que reubicaran sus sedes regionales en el reino para 2024 o perderían contratos gubernamentales.

Esto se percibió como un ataque implícito a Dubai (en los Emiratos Árabes Unidos), el centro comercial de la región.

Después de que los emiratíes bloquearan el acuerdo propuesto por la OPEP+, los saudíes parecieron tomar represalias suspendiendo los vuelos a los Emiratos Árabes Unidos.

Alegaron preocupaciones sobre las variantes del coronavirus, pero la decisión se tomó justo antes de una festividad islámica cuando muchas personas se dirigen a Dubai para tomar un descanso.

Arabia Saudita también anunció que excluiría las importaciones de zonas francas o vinculadas a Israel de un acuerdo arancelario preferencial con otros estados del Golfo, dando un golpe a la economía de los Emiratos Árabes Unidos, que gira en torno a un modelo de zona franca.

Competencia económica

La lucha en la OPEP+ se ve subrayada por una creciente rivalidad económica, con ambos países tratando de diversificar sus economías reduciendo su dependencia de las exportaciones de hidrocarburos.

Con Arabia Saudita adoptando una estrategia económica más agresiva bajo el mando de Mohammed bin Salman, el país compite ahora en sectores como el turismo, los servicios financieros y la tecnología.

“Arabia Saudita es el gigante de la región que ahora está despertando. Y, en cierto nivel, eso es motivo de preocupación para los emiratíes”, dice Neil Quilliam, miembro asociado de Chatham House en Londres.

Foto panorámica Dubai

Reuters
La posición de Dubai como centro comercial preeminente de la región está siendo cuestionada.

“En 15 a 20 años, si Arabia Saudita se transforma en una economía dinámica, sería una amenaza para el modelo económico emiratí”.

Todavía no está claro si Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos llegarán a un nuevo acuerdo con la OPEP+.

Ali Shihabi, un analista saudí cercano a la corte real, no cree que la ruptura obstaculice su relación a largo plazo, a pesar de que la postura rígida de los emiratíes fue una “sorpresa” para los saudíes, especialmente dado que habían trabajado muy duro para lograr el consenso.

“Ambas partes han tenido desacuerdos mucho mayores en el pasado”, dice.

“Todas las relaciones pasan por altibajos, incluidos Estados Unidos y el Reino Unido. Pero los fundamentos de esta relación son realmente fuertes para causar un daño permanente a esta alianza”.


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