Una ley de Salud Mental que violaría derechos de PCD avanza en Senado
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Ley de Salud Mental que vulnera derechos de personas con discapacidad avanza en el Senado

Esta iniciativa de ley tiene elementos de violaciones de derechos humanos y perpetúa un modelo que ha fracasado.
Foto: Pixabay
Por Katia D’Artigues / YoTambién
28 de marzo, 2020
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Una nueva iniciativa de Ley de Salud Mental fue aprobada en la comisión de Salud del Senado esta semana. Lo que plantea es preocupante, caduco y violatorio de derechos humanos de personas con discapacidad psicosocial. En la emergencia de COVID-19, preocupa que el gobierno no hable de salud mental

Esta semana la comisión de salud del Senado aprobó por unanimidad, sin discusión de por medio ni consulta a la sociedad civil, una Ley general de Salud Mental que preocupa. Presentada por los senadores Alejandra del Carmen León Gastélum, Joel Badilla Peña, Cora Cecilia Pinedo Alonso, Nancy de la Sierra Arámburo y Geovanna del Carmen Bañuelos y Miguel Ángel Lucero Olivas esta iniciativa de ley -que aún no se aprueba en el pleno- tiene elementos de violaciones de derechos humanos hacia personas usuarias de salud mental en México y perpetúa un modelo que ha fracasado.

Hablamos con Diana Sheinbaum, de Documenta, AC, organización que al saberlo, redactó una carta que buscó firmas de adhesión para parar el intento de que avance esta ley.

Pensemos en personas que no tienen mayor referencia de salud mental. ¿Qué es lo que más preocupa de esta iniciativa que ya pasó en comisiones?

Que perpetua o continua impulsando un modelo de atención donde las personas usuarias del sistema de salud ven limitados sus derechos fundamentales, como el derecho a decidir sobre su propio tratamiento. En esta nueva iniciativa, un familiar podría decidir sobre el tratamiento de una persona con alguna condición de salud mental e incluso internarlo en contra de su voluntad.

Hay preocupaciones fundamentales en torno a este tipo de decisiones donde no se toma en cuenta a las personas que requieren estos servicios y eso es un modelo que existe en méxico en la actualidad y que esta ley parece seguir avalando.

Lee más: ¿Estrés laboral? Ahora la empresa donde trabajas es responsable de tu salud mental

¿Hay alternativas para que esto no sea así? ¿Qué ley o modelo del mundo recomendarías checar para pasar de un sistema donde se niega la voluntad a una persona con una condición mental a otro donde puede participar?

La ley fundamental es el marco de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad. Es una Convención ratificada e impulsada por el Estado Mexicano y que, por nuestra misma Constitución, tenemos que implementar. Ese es el marco.

No sólo es violatorio del Artículo 12, sobre la capacidad jurídica, sino también del 14, donde no se puede privar de la libertad a una persona por tener una discapacidad.

Lo que pasa en los sistemas de salud es que, por presentar un diagnóstico psiquiátrico o una condición de salud mental, el camino que se elige es el internamiento, ¡como si fuera la única alternativa terapéutica! Siempre nos cuestionamos a quién le podría parecer que la privación de la libertad o el encierro es un recurso terapéutico.

Entiendo las implicaciones de la Convención, pero, ¿dónde encuentras buenos ejemplos a nivel mundial donde se hagan tratamientos dentro de la comunidad? ¿Cómo podríamos pasar de este modelo viejo que quiere perpetuar esta iniciativa a otro?

El eje de la atención a la salud mental en este país por muchos años ha sido el hospital psiquiátrico y es un modelo de asilo. Es un modelo de alta especialidad, que tiene que ver con el internamiento y en muchos casos con la ruptura de lazos comunitarios y familiares.

La transición que se puede dar, más allá del marco normativo, quizá no con una reforma legislativa, es lograr, en la práctica que los servicios de salud mental se den integrados al primer nivel de atención.

Que si vives en Comala, en Jalisco, en Guanajuato en cualquier lugar de la México y tienes acceso a un centro de salud, ese centro tenga servicio de salud mental, acceso a tratamientos y atención indicada. Que las familias no tengan que trasladarse en un viacrucis tremendo que termina en un hospital psiquiátrico de alta especialidad que solo se encuentra en grandes Ciudades como la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey. (En total solo hay 39 hospitales psiquiátricos en el país)

Hoy el tratamiento de la salud mental se da como especialidad y en un hospital psiquiátrico. Pugnamos porque se creen alternativas y servicios integrados a la red primaria de atención a la Salud.

Es decir, democratizar el derecho a la salud mental en cualquier clínica.

Exacto y lo que nos preocupa de generar una Ley de Salud mental es que sigue separando la salud mental de la salud física, ¡como si fueran separados! Todos sabemos que no hay salud sin salud mental. Hemos pugnado es por mejorar el capítulo de salud mental dentro de la Ley General de Salud, atendiendo esta idea de que la salud implica ambas cosas.

En este país se ha priorizado temas de enfermedades crónicas, degenerativas, pero la salud mental ha sido invisibilizada en las leyes, políticas públicas, presupuestos. La transformación urgente tendría que caminar por hacer accesible los servicios de salud mental a toda la población.

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Hacerlo siempre pero más en estos tiempos de ansiedad, aislamiento y crecimiento de la violencia por Covid-19, ¿no? ¿Estás viendo intentos por dar alternativas sobre salud mental en esta coyuntura?

No desde el gobierno. Veo el impulso general de la sociedad que se ha adelantado al gobierno como base a lo que ha sucedido en otros países: la sociedad ha decidido tomar medidas incluso más drásticas y severas de lo que ha decidido el gobierno. En el tema de salud mental es similar. La sociedad civil, los mecanismos de apoyos que existen que han salido a hablar del tema, pero el gobierno sigue invisibilizando el tema de la salud mental.

No sólo por Covid, genera una preocupación por las personas más sensibles al aislamiento y la falta de apoyos. Hemos vivido muchos años en un contexto de violencia extrema, de violencia intrafamiliar, de tasas de homicidio enormes, de suicido entre jóvenes, y esto debe atenderse desde una perspectiva de salud mental de la población.

Todos estos son datos muy preocupantes que hablan del fracaso del sistema de salud mental en en este país. Llevamos décadas pugnando por cambiar el modelo. México ha firmado y ratificado declaraciones de cómo el sistema basado en psiquiatría / hospital psiquiátrico ha fracasado. No sólo por ser un espacio de violación de derechos humanos, sino porque al querer ser una alternativa de tratamientos de atención y apoyo se convierte también en un espacio de violación de derechos que atenta aún más contra la salud mental.

¿Esta iniciativa de ley que ya se votó en comisiones fue consultada?

No, no lo fue. Nuevamente. Es muy frustrante que hace 3 años hicimos un grupo para parar una iniciativa similar de ley de Salud mental. Se paró. Mandaron una carta los relatores de discapacidad y de salud. Tres años después estamos ante un escenario igual o peor. Otra vez movilizándonos para enfrentar estas ocurrencias legislativas sin ningún conocimiento de las obligaciones que tiene el Estado Mexicano con respecto a provisiones de salud.

Esta entrevista se publicó originalmente en YoTambién.mx

Puedes leerla aquí.

 

 

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Los países donde más aumentó la pobreza extrema durante la pandemia (y los dos donde insólitamente bajó)

Pese a que la economía de América Latina sufrió una contracción de 7.7% en 2020 en medio de una de las peores recesiones de las últimas décadas, hubo dos países que lograron disminuir el nivel de pobreza y extrema pobreza.
21 de mayo, 2021
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Con la pandemia de covid-19 se disparó la pobreza y la extrema pobreza en Latinoamérica.

Eso, a pesar de los paquetes de estímulo fiscal con que los gobiernos trataron de mitigar los efectos más devastadores de la crisis.

En la mayoría de los casos, los gobiernos se endeudaron para inyectar fondos de emergencia en los sistemas de salud y entregar ayudas directas a las familias más vulnerables y a las empresas más afectadas por una recesión que hizo que la actividad económica cayera 7,7% en 2020.

La pobreza llegó a su nivel más alto en los últimos 12 años, afectando a un 33,7% de la población, es decir, uno de cada tres latinoamericanos lo está pasando muy mal.

Pero el mayor retroceso histórico ocurrió entre los “pobres extremos”, aquellos que no pueden cubrir sus necesidades básicas de alimentación.

La pobreza extrema alcanzó su mayor nivel en las últimas dos décadas: 12,5% de la población, según las proyecciones hechas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal.

Una estadística que quizás no dice mucho, pero que en la práctica es sinónimo de hambre.

Una de cada ocho personas se va a la cama con el estómago vacío. La mayoría no tiene agua potable, ni electricidad. Con suerte consigue un techo improvisado para cubrirse de la lluvia o el sol.

Y uno de los efectos más graves de vivir con hambre está relacionado con las secuelas que deja a largo plazo, como el irreparable deterioro en el desarrollo cognitivo y físico de los niños.

Niño en la calle, México

Getty Images
“Todo lo que se había avanzado en este siglo para disminuir la extrema pobreza se perdió durante la pandemia”, dice Alberto Arenas.

“Todo lo que se había avanzado en este siglo para disminuir la extrema pobreza se perdió durante la pandemia”, le dice a BBC Mundo Alberto Arenas, director de la División de Desarrollo Social de la Cepal.

¿Dónde aumentó más la pobreza extrema?

El aumento de la pobreza extrema depende de la situación en la que se encontraba el país al momento en que llegó la pandemia, qué tan grave fue la situación de salud pública y de qué manera reaccionó el gobierno para enfrentar la crisis, señalan expertos.

Los países de Latinoamérica donde más subió la extrema pobreza en 2020 son: México, Honduras y Ecuador, según las proyecciones hechas por la Cepal.

Países con mayor aumento de la pobreza extrema en 2020. América Latina (en porcentajes) [ México aumentó de 10,6 a 18,3 ] [ Honduras subió de 20 a 26,1 ],[ Ecuador subió de 7,6 a 12,8 ], Source: Fuente: Proyección Cepal (comparación 2019-2020), Image:

Comparando 2019 y 2020, en México la extrema pobreza se disparó de 10,6% a 18,3%.

En Honduras el aumento fue de 20% a 26,1%, mientras que en Ecuador subió de 7,6% a 12,8%.

“Hay una relación entre la extrema pobreza y las transferencias monetarias hechas por los gobiernos”, dice Arenas, refiriéndose al dinero que el Estado le entrega directamente a las personas más vulnerables.

“Si no fuera por las transferencias monetarias los indicadores sociales serían mucho peores”, apunta, agregando que es importante mantenerlas.

La paradoja de Brasil y Panamá

Los únicos países donde bajó la pobreza y la extrema pobreza son Brasil y Panamá

Mientras en Brasil la extrema pobreza cayó de 5,5% a 1,4%, en Panamá registró una disminución de 6,6% a 6,4%.

Países donde bajó la pobreza extrema . América Latina (en porcentajes) [ Brasil cayó de 5,5 a 1,4 ] [ Panamá disminuyó de 6,6 a 6,4 ], Source: Fuente: Proyección Cepal (comparación 2029-2020), Image:

A diferencia de lo que ocurrió en aquellos países donde las ayudas fiscales fueron menores -ya sea porque no tenían más posibilidades de endeudarse o porque el gobierno tomó la decisión de seguir una política más austera-, Brasil y Panamá focalizaron gran parte de sus desembolsos en los sectores de menores ingresos.

Eso se explica, entre otras razones, porque en la región más de la mitad de los trabajadores son informales. Por lo tanto, para llegar a ellos, la manera más eficiente en esta emergencia, dicen los expertos, era optar por la política de entregarles dinero.

Paradójicamente en Brasil, donde el presidente Jair Bolsonaro tuvo por mucho tiempo una actitud negacionista frente a la pandemia, al final del día fue el gobierno que más recursos destinó a enfrentar la pandemia como porcentaje del PIB.

Una decisión aún más compleja si se considera que Brasil es el país con la mayor deuda pública de la región.

Familia caminando con comida, Brasil

Getty Images
En los dos extremos de las ayudas fiscales por la pandemia está Brasil y México: mientras Brasil destinó cerca de un 8% de su PIB, México solo gastó un 0,7% del PIB.

Y es que las decisiones de gasto de esta envergadura no solo tienen un carácter técnico.

Desde un punto de vista político, por ejemplo, mientras los programas sociales estuvieron vigentes en Brasil, la popularidad del mandatario subió.

Y en la medida que esos estímulos comenzaron a ser retirados, la popularidad del presidente comenzó a bajar.

Los paquetes de estímulo fiscal

Las ayudas fiscales en Latinoamérica variaron sustancialmente de un país a otro. Los dos extremos fueron Brasil y México: mientras Brasil destinó cerca de un 8% de su PIB, México apenas gastó un 0,7%.

Hombre en Honduras

Getty Images
El aumento de la pobreza extrema depende de cómo estaba el país en el momento en que llegó la pandemia, qué tan grave fue la situación de salud pública y de qué manera reaccionó el gobierno para enfrentar la crisis.

Esos desembolsos incluyen gasto público y medidas de alivio tributario (que se consideran como ingresos no percibidos por el fisco en relación al pago de impuestos).

Este tipo de medidas fiscales representaron en promedio un 4,5% del PIB, considerando a las mayores economías de la región, le dice a BBC Mundo Jorge Roldos, subdirector del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI.

Aparte de esos recursos, explica Roldos, los países también gastaron cerca de un 3,5% del PIB en el financiamiento de créditos “blandos” y garantías, principalmente a pequeñas y medianas empresas (que suelen llamarse medidas de apoyo a través de instrumentos de liquidez).

Niña en la calle, México

Getty Images
Los paquetes de estímulo fiscal destinados a apoyar familias, empresas y el gasto de emergencia en salud, lograron contener en parte el aumento de la pobreza y la indigencia, pero no pudieron detener su aumento.

En aquel escenario, la pobreza y la pobreza extrema se dispararon en medio de una profunda recesión económica, lo cual significa que los gobiernos recibieron menos ingresos y, al mismo tiempo, tuvieron más gastos.

El resultado ha sido un aumento de la deuda y del déficit fiscal, que probablemente se convertirán en uno de los mayores desafíos que enfrentarán los países de la región cuando acabe la emergencia.


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