Condonación de impuestos y seguros: medidas de países por COVID-19
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
AFP

Fondos ciudadanos, condonación de impuestos y seguros de desempleo: medidas de ayuda que aplican países por COVID-19

Gobiernos de países en crisis anunciaron la creación de fondos directos para los ciudadanos, exoneración de impuestos para las empresas o aplazamiento del pago de hipoteca.
AFP
18 de marzo, 2020
Comparte

Fondos directos para los ciudadanos, exoneración de impuestos para las empresas o garantía de que no poder pagar la hipoteca no te hará perder tu casa. Estas son algunas de las medidas implementadas por diferentes países para hacer frente a la epidemia por coronavirus COVID-19.

Leer más: 3 crisis internacionales que el COVID-19 está eclipsando (y una de ellas está en América)

Estados Unidos: cheques directos a los ciudadanos

En un primer momento, el presidente Donald Trump planteó reducir las cotizaciones sociales temporalmente para que los estadounidenses dispongan de más fondos después de impuestos y retenciones. Sin embargo, ahora se impone otra propuesta: inyectar fondos directamente a los ciudadanos a través de cheques que empezarían a cobrarse en dos semanas, según el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.

La Casa Blanca tiene previsto un plan de estímulo financiero de 850 mil millones de dólares que todavía tiene que ser aprobado por Congreso y Senado. Además del apoyo económico directo a las familias, el proyecto prevé medidas para favorecer a las pequeñas empresas y salvar a las aerolíneas, duramente golpeadas por la crisis causada por la pandemia y a las que se ayudaría con 50 mil millones.

Este proyecto se sumaría a la denominada “Ley de Ley de Respuesta al Coronavirus Familias Primero”, que garantizará el acceso gratuito a las pruebas para todos los ciudadanos, incluso a los que no tienen seguro. Según la encuestadora Gallup, al menos el 10% de las familias en EUA no están aseguradas.

Otras medidas son el incremento de las dotaciones para programas de asistencia alimentaria, seguro de desempleo y bajas por enfermedad, así como Medicaid, el programa de apoyo en Salud para los que tienen menos recursos.

Con la declaración de Estado de Emergencia, el gobierno liberó otros 50 mil millones que irán a estados y municipios.

Estados Unidos tiene, hasta este 17 de marzo, 6 mil 233 casos y 106 muertos con COVID-19.

Brasil: adelantar el pago a trabajadores y perdonar impuestos a empresas

El gobierno de Jair Bolsonaro ha destinado 83 mil 400 millones de reales (casi 400 mil millones de pesos) para un fondo de apoyo económico y social. La mitad de esa cantidad estará destinada a apoyar a los más desfavorecidos y adultos mayores. Por ejemplo, los pensionistas cobrarán por adelantado una paga extra de fin de año que se conoce como su salario número 13.

Las políticas brasileñas están centradas en adelantar apoyos que los ciudadanos ya iban a recibir a lo largo del año.

Se eliminan los impuestos a los suministros médicos relacionados con el COVID-19 y se destina una partida a clínicas de salud pública.

Además, se ingresará a la población con más carencias algunas ayudas sociales por anticipado y se liberarán ahorros retenidos en los fondos de garantía social.

Para los empresarios, Bolsonaro anunció que suspenderá por tres meses ciertos impuestos laborales.

Brasil tiene 301 contagios y un fallecido.

COVID-19: Italia sufre 368 muertes en un solo día; en China bajan los contagios

Italia: exención de impuestos a cambio de no despedir

El gobierno italiano aprobó el lunes un paquete de 25 mil millones de euros (27.5 millones de dólares) para paliar el impacto económico de la pandemia. Italia lleva en cuarentena desde hace 10 días y miles de personas han perdido su empleo.

Uno de los principales objetivos del decreto “Cura Italia” es, precisamente, proteger el trabajo.

Por eso habrá un fondo del Estado destinado a trabajadores que sigan con contrato a pesar de que su empresa pare la actividad. Habrá un fondo de garantía salarial que podrán utilizar las compañías para pagar a sus empleados. A cambio, no podrán despedir en dos meses. Además, la cuarentena se equiparará a una enfermedad.

Las empresas están exentas de pagar a la Seguridad Social durante los próximos tres meses y aquellas que tuvieron que cerrar por orden del gobierno no pagarán impuestos en marzo.

Al mismo tiempo, los autónomos recibirán 600 euros por el trabajo perdido, aunque solo el mes de marzo. Los pagos a la administración por parte de los trabajadores por cuenta propia se suspenden hasta el 30 de junio.

Para las familias con hijos de menos de 12 años se destina un bono de 600 euros (15 mil pesos) a quienes tuviesen que contratar a alguien para el cuidado y permisos especiales con la mitad del sueldo. En el caso de los sanitarios, el bono aumenta al doble.

Las familias con una renta inferior a 30 mil euros (760 mil pesos) al año o quienes hayan visto reducidos sus ingresos al menos en un 33% tendrán una moratoria de 18 meses en el pago de la hipoteca.

El gobierno podrá confiscar hoteles para convertirlos en hospitales de emergencias y los dueños de los alojamientos serán indemnizados.

Italia registra 27 mil 980 casos y 2 mil 158 muertos.

Te puede interesar | Quedarse sin empleo en Madrid y París o perder una estancia: el impacto del COVID-19 en mexicanos en el exterior

Francia: cese de facturas de gas, luz, agua y alquiler para empresas en problemas

El presidente francés, Emmanuel Macron, declaró la “guerra” contra el coronavirus COVID-19 y anunció una serie de medidas económicas para salvar a las empresas. París destinará 300 mil millones de euros para ayudas a las compañías.

Entre los planes propuestos está que el Estado asumirá los créditos bancarios contraídos. Se aplazan las cotizaciones e impuestos directos marzo y el gobierno se hará cargo de dos meses de salario para las empresas que hayan tenido que hacer un ERTE (Expediente Regulación Temporal de Empleo, una fórmula por la cual los trabajadores van al paro durante un período debido a la falta de producción de la compañía).

También habrá un fondo de solidaridad para las pequeñas empresas cuya facturación haya sido anulada o mermada.

Macron anunció el cese de las facturas de agua, luz, gas y alquiler para las empresas con dificultades.

Otra consecuencia de la crisis es que reformas como la de la ley de pensiones quedan en suspenso.

España: moratoria en el pago de hipotecas de primera vivienda

El gobierno español anunció un plan por el que movilizará 200 mil millones de euros que vendrán del ámbito público, pero también privado. Con los fondos se quiere abrir una línea de crédito que impida la bancarrota de las empresas. Además, se han diseñado planes de protección para los más vulnerables.

Habrá un fondo de 600 millones de euros para servicios sociales. Se garantizarán los suministros de agua, luz, gas y telecomunicaciones. Habrá una moratoria en el pago de las hipotecas para la primera vivienda de personas con dificultades o que hayan perdido el empleo a causa del coronavirus.

Los trabajadores que sean enviados a casa por un ERTE tendrán prestación por desempleo, incluso los que no tuviesen derecho a ella. Además, las estas prestaciones no computarán para el desempleo después. Las empresas que opten por este modelo y no por el despido no pagarán cuotas a la Seguridad Social.

Las empresas deberán fomentar el trabajo en casa y los trabajadores tendrán derecho a reorganizar o reducir su jornada para el cuidado de familiares.

España registra 11 mil 681 casos y 525 fallecidos.

Argentina: pagos extra a familias y adultos mayores.

Argentina también presentó un plan de choque. Entre las medidas que plantea están la exención de pago de contribuciones a los sectores afectados. Además, se garantizará el empleo de los que trabajan en empresas afectadas por la crisis y se reforzará el seguro de desempleo.

Se eximirá el pago de contribuciones patronales a los sectores afectados de forma crítica por la emergencia.

A las familias se les entregará un pago de la Asignación Universal por Hijo y de la Asignación Universal por embarazo y se aplazará el pago de la deuda con la Seguridad Social hasta mayo.

Se otorgará un pago extra de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y Asignación Universal por Embarazo (AUE). Y se postergará el pago de las deudas de abril y mayo con la Seguridad Social.
Se fortalecerá las provisiones en comedores comunitarios y espacios dedicados a sectores vulnerables.

Se prevé también un plan de inversión para reactivar la economía promoviendo el gasto en construcción y turismo.

Además se establecerán precios máximos para bienes básicos o medicamentos durante un período de 30 días prorrogable.

Argentina registra 79 casos por COVID-19.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

¿Es posible saber cuál país está haciendo lo correcto ante la COVID-19?

Dominic Wilkinson, profesor de Ética Médica de la Universidad de Oxford, nos ayuda a entender el complejo proceso de tomar decisiones en un contexto como el actual, en el que “la ciencia no nos puede decir qué hacer”.
Getty Images
6 de septiembre, 2020
Comparte

“La ciencia no nos puede decir qué hacer”, reflexiona Dominic Wilkinson, profesor de Ética Médica de la Universidad de Oxford, en Inglaterra.

“La ciencia tiene que estar en el centro de la toma de decisiones, pero no te puede decir, por sí sola, qué decisión tomar. Eso se debe hacer sobre la base de la ética“, le dice el doctor a BBC Mundo.

Wilkinson fue consultado en el artículo: “The philosophy of COVID-19: is it even possible to do the ‘right thing’?” (“La filosofía de COVID-19: ¿es posible hacer lo ‘correcto’?)”, publicado en el sitio de la universidad británica.

En el texto se reflexiona sobre el hecho de que en los últimos seis meses, en todos los continentes, autoridades y científicos han estado tratando de determinar qué se debe hacer frente a la pandemia.

“Por primera vez, en mucho tiempo, las consideraciones filosóficas se han convertido en materia de debate político y de conversaciones cotidianas“, indica el blog del que está a cargo Sarah Whitebloom.

“¿Es correcto privar a la gente de su libertad o no; dictar el comportamiento personal o no; cerrar las fronteras o no; para proteger la vida o el servicio sanitario o la economía o no?”, pregunta.

Entre opciones

En ese artículo, el investigador resalta que nuestro conocimiento sobre la COVID-19 ha ido cambiando con el paso de los meses y eso es clave a la hora de tomar decisiones y de juzgarlas.

Profesor Dominic Wilkinson

Cortesía: Dominic Wilkinson
Como profesor, Wilkinson se especializa en ética médica y como médico, en neonatología.

“Entonces” -se plantea en el texto- “¿cómo interpretamos los intentos de los países para abordar la pandemia? ¿Alguien está haciendo lo correcto?”

Según el profesor Wilkinson, ‘No hay una única respuesta correcta, depende de cómo sopesas tus opciones. Debes distinguir entre varias cosas'”.

¿Serían todas las decisiones igualmente validas? “No” -responde- pues hay que tomar en cuenta el contexto: algo que podría ser correcto de implementar en un país, puede no serlo en otro.

Además, pese a la incertidumbre propia de un virus cuyas características y efectos seguimos descubriendo, hay opciones que son erróneas.

Por ejemplo, “recomendar intervenciones no basadas en evidencia (como la cloroquina) podría verse como opciones ‘moralmente incorrectas‘”.

La pandemia nos ha puesto cara a cara con dilemas éticos muy complejos.

“Hay muchos paralelismos con las profundas y difíciles preguntas que enfrentan los países cuando están en guerra“, señala Wilkinson.

La prioridad tiene que ser “salvar vidas”, destaca el profesor que conversó con BBC Mundo.

La entrevista ha sido editada por razones de claridad y concisión.


En términos de qué es correcto hacer. ¿Qué desafíos nos está presentando esta pandemia?

El desafío fundamental es lo que están enfrentando los gobiernos.

En cierto sentido, son problemas con los que las sociedades tienen que lidiar todo el tiempo: cómo equilibrar las diferentes y, algunas veces, contrapuestas necesidades de su población.

Un placa de los pulmones

Getty Images
Aunque nuestro conocimiento sobre el virus Cov-2 ha aumentado sustancialmente desde que se desató el brote hace seis meses, aún hay incógnitas que se están tratando de responder.

Lo que hace que la cuestión de la pandemia sea tan grave es la escala del problema y la necesidad de hacer concesiones muy difíciles.

Eso implica hacer sacrificios y buscar soluciones intermedias entre el bienestar de unos y de otros. Por ejemplo: entre las personas en riesgo de contraer COVID-19 versus otros miembros de la sociedad y los efectos en su bienestar desde la perspectiva económica y de empleo.

En adición, hay desafíos muy grandes debido a la incertidumbre que existe. Una de las razones que hace esta pandemia tan compleja es que los problemas que está suscitando no son los problemas estándar con los que los gobiernos están acostumbrados a encarar.

Obviamente, las enfermedades infecciosas y los temas de salud pública son asuntos con los que los gobiernos están relativamente familiarizados, aunque no siempre sean simples de enfrentar.

Pero estamos ante una nueva amenaza que trae muchos desafíos e incertidumbre sobre los beneficios, así como también sobre los costos, de las distintas maneras de responder a ella. Por ejemplo: las diversas formas de confinamiento y de distanciamiento social.

Quizás sin notarlo mucho, cada día, todos hemos estado envueltos en consideraciones filosóficas debido a la pandemia. ¿Por qué ocurre eso?

La pandemia ha resaltado ciertos asuntos éticos que son muy difíciles y que ameritan soluciones de compromiso, concesiones.

Una mujer frente a una pantalla

Getty Images
Varias economías ya han empezado a sentir los efectos de la crisis que desató la pandemia.

Algunos de ellos se presentan en tiempos de normalidad, pero quizás de una forma no tan visible o dramática.

Por ejemplo, evaluar el costo en la economía, en términos de dinero, y la cuestión de las vidas que son salvadas, es un planteamiento con el que están muy familiarizados los gobiernos. No es una pregunta muy cómoda de responder, pero a la que están acostumbrados todo el tiempo:

‘¿Cuánto dinero invierto en mejorar las carreteras para prevenir accidentes de tránsito? ¿Cuánto invierto en fármacos o en el sistema sanitario en general para mejorar la salud de las personas y evitar muertes?’

Le tienen que poner un precio a la cantidad que están dispuestos a pagar para salvar una vida.

Personas fuera de un hospital

Getty Images
En muchos países, gran parte de la atención médica se ha concentrado en atender a las personas afectadas por la COVID-19.

La misma pregunta, en esencia, se invoca cuando los gobiernos tienen que tomar decisiones sobre cómo intentar balancear los beneficios potenciales de salvar vidas versus el costo económico.

Obviamente, podrías salvar el máximo número de vidas manteniendo a todos los países en confinamientos totales hasta que haya una vacuna disponible. Pero eso va a provocar un costo económico muy grande y, la medida en sí misma, va a cobrarse vidas en diferentes maneras.

Existe evidencia de que las crisis económicas por sí solas acarrean graves consecuencias sanitarias, incluyendo: efectos en las tasas de pacientes con cáncer, personas con enfermedades mentales, suicidios.

Este tipo de cálculos son los que tienen que hacer los gobiernos todo el tiempo, pero en el contexto de esta pandemia se hacen muy visibles.

¿Cuán difícil es para quienes diseñan las políticas públicas tomar decisiones basados en un virus del cual aún se desconocen muchos aspectos porque es muy nuevo?

Es tremendamente difícil.

Hay dos tipos de incertidumbres: la científica y médica, que tiene que ver con el virus: que pasaría si los gobiernos no hacen nada, cuántas vidas se podrán en riesgo, que sucedería si se toman acciones, cuán efectiva será la vacuna cuando esté disponible.

Y está la incertidumbre ética: cómo actuar frente a esta amenaza.

En ese contexto, los diferentes gobiernos tomarán decisiones distintas y no sabremos hasta dentro de muchos años, cuando veamos hacia atrás, qué país hizo la elección que resultó siendo ventajosa, pero ahora es muy difícil saber cuál es la decisión correcta.

En el artículo de la Universidad de Oxford, usted señala que en el actual contexto, algunas decisiones son tomadas de buena fe. ¿Es eso suficiente?

Desde el punto de vista de la ética, todo lo que podemos hacer es tomar decisiones con la información que tenemos.

Médicos en un hospital

Getty Images
Dilemas éticos y filosóficos que siempre han enfrentado médicos, legisladores y líderes políticos ahora son parte de las conversaciones de muchos ciudadanos en todo el mundo.

Cuando me refiero a tomar decisiones de buena fe, es hacerlo sobre la base de las motivaciones y las intenciones correctas y con la información con la que se cuenta.

Puede pasar que la información que tienes es incorrecta, que las estimaciones de las diferentes opciones terminen siendo erróneas, pero no puedes tomar decisiones sobre la base de información que desconoces.

Algo que tienes que hacer es tomar en cuenta la posibilidad de que puedes estar equivocado. Por eso, los gobiernos tienen que mirar un abanico de diferentes resultados potenciales y la incertidumbre que rodean las estimaciones.

Esa es una de las razones por las cuales no se trata simplemente de seguir la ciencia porque la ciencia no da una sola respuesta sobre lo que pasará o cuál podría ser el efecto de una particular acción.

Se trata más bien de una gama de diferentes posibilidades y sobre la base de eso, tomar las decisiones.

En el artículo se plantea que los esfuerzos internacionales buscan preservar la vida. “¿Pero la vida de quién? ¿un enfermo que sufre de COVID-19, un paciente con cáncer, una persona que pierde su trabajo?” Es un dilema inmenso para enfrentar en tan corto periodo de tiempo desde que comenzó el brote ¿no?

La dificultad es que no hay manera de evitar tomar decisiones. No hacerlo o no actuar es una resolución en sí misma.

Personas aplaudiendo

Getty Images
Al inicio de pandemia, muchos ciudadanos en todo el mundo coincidieron con sus gobiernos en la necesidad de quedarse en casa.

Dado el número de decisiones que los gobiernos tienen que tomar y de lo cambiante de la situación que están enfrentando, es inevitable que no opten por algo determinado.

Y podrían llegar a tomar resoluciones que serán criticadas y que podrían terminar siendo, a la luz del conocimiento adquirido con posterioridad, no las mejores opciones.

Por eso, tienen que estar preparados para cambiar de idea, para revisar sus puntos de vista a medida que la ciencia evoluciona y para admitir que tomaron una decisión que no fue la mejor.

Muchas personas podrían pensar que, como se trata de una pandemia, la ciencia debería indicar qué se debe hacer, pero usted señala: “La ciencia no puede decirnos a qué valores debemos darle peso”. ¿A qué se refiere?

Cuando hablamos sobre lo que deberíamos hacer, sólo llegaremos a una respuesta con una serie de hechos y un conjunto de valores éticos.

Un ensayo clínico

Getty Images
“La ciencia tiene que estar en el centro de la toma de decisiones pero no te puede decir, por sí sola, qué decisión tomar. Eso se debe hacer sobre la base de la ética”, indica Wilkinson.

La ciencia no genera valores éticos, la ciencia nos ayuda a entender los hechos.

Cuando queremos actuar en relación a ellos: ¿qué deberíamos hacer?, aparecen los valores éticos.

Por esa razón la ciencia no nos puede decir qué hacer o que deberíamos hacer, la ciencia sólo nos puede decir qué pasaría si actuamos de determinadas maneras.

Nosotros tenemos que decidir cómo balancear diferentes valores éticos que podrían estar en riesgo: cuál es el más importante, a cuál le vamos a dar prioridad, cuál precio estamos dispuestos a pagar y cuál no, y, entonces, tomar una decisión.

Considero que es profundamente engañoso sugerir que la ciencia, en sí misma, es la base de la toma de decisiones.

La ciencia tiene que estar en el corazón de la toma de decisiones pero no te puede decir, por sí sola, qué decisión tomar. Eso se debe hacer sobre la base de la ética.

Usted señaló que “el momento más complicado aún está por venir”, pues nos esperan más decisiones éticas difíciles que van más allá de los confinamientos, por ejemplo: quiénes recibirán las primeras vacunas. “No sabemos todavía qué tolerará la gente, qué harán”. En relación a eso, hay personas que sienten que los confinamientos han afectado sus derechos. ¿En este contexto, es difícil llegar a la decisión con la que todos estemos satisfechos?

La política está familiarizada con la idea de que no puedes complacer a todo el mundo.

Dos mujeres se saludan con una ventana de por medio

Getty Images
Las medidas para evitar la propagación del coronavirus han tenido impacto en los diferentes grupos de edad.

Uno de los aspectos interesantes es que en las fases iniciales de la pandemia, en muchos países, hubo un amplio apoyo hacia las acciones tomadas por los gobiernos, en algunos casos dramáticas y con un impacto significativo en las vidas de las personas.

Pero algo que se está volviendo evidente es que a medida que pasa el tiempo, parte de ese apoyo se ha disipado y hay más división sobre lo que debe pasar: algunos están a favor de continuar con las restricciones para evitar otras olas (de contagios); otros creen que los gobiernos no pueden seguir imponiendo restricciones y deben relajar las medidas para que la economía se recupere.

Esa es una de las razones por la cual los gobiernos están en una creciente presión para flexibilizar las medidas que tienen que ver con los confinamientos, pero, hasta que no haya una vacuna, la potencial consecuencia de eso es que hayan olas de infecciones, como hemos visto en Europa y en otras partes.

Y existe la posibilidad de que coincida, en el hemisferio norte, con el invierno, que es tradicionalmente una época difícil.

Hay una gama de razones por las cuales algunas de las decisiones más difíciles están por venir.

También ha dicho que no todas las decisiones pueden ser válidas y hace una especial reflexión sobre tratamientos que no han sido probados científicamente.

En la situación actual, los gobiernos tienen más de una opción razonable para escoger.

Personas con mascarillas

Getty Images
Existe evidencia científica de que el uso de mascarillas ayuda a frenar la propagación del coronavirus.

Para algunas naciones, puede ser razonable continuar con la decisión de mantener el número de casos muy bajo con la implementación de medidas restrictivas.

También pueden haber otros países que se inclinen por medidas más flexibles.

El decir que hay potencialmente más de un enfoque razonable no significa que cualquier enfoque es aceptable.

Claramente hay algunas respuestas que no son razonables y que debemos rechazar, incluyendo las que se apartan significativamente de una comprensión científica de lo que se pone en riesgo o de lo que puede ser útil.

Por ejemplo, quienes rechazan las mascarillas o quienes sugieren medidas que no tienen una base científica o que la ciencia ha demostrado que son perjudiciales.

Considero que es importante criticar cuando gobiernos o personas que hablan en público recomiendan cosas que son irrazonables.

Usted ha dicho que es muy difícil saber qué países están haciendo lo correcto en medio de estas dramáticas circunstancias y que sólo en varios años se podrán saber cuáles fueron las mejores estrategias. ¿Por qué hay que esperar años?

Estando en plena pandemia, es difícil conocer todos los impactos de las decisiones que estamos tomando, algunos no serán visibles por años.

Planeta

Getty Images
De acuerdo con Wilkinson, el tiempo es clave para poder evaluar el impacto de las medidas que se están tomando en plena pandemia.

Las comparaciones entre países, por ejemplo, sólo se harán patentes con el tiempo.

Cuando veamos todas las diferentes consecuencias en la salud de los pacientes -excluyendo quienes hayan sufrido covid-19- se verá el impacto en quienes sufren de cáncer, quienes no recibieron algún tratamiento, quienes desarrollaron enfermedades mentales o quienes sufren problemas de salud debido a la recesión económica.

Esos efectos no se sabrán hasta después de un tiempo, cuando tengamos suficiente información para juzgar.

Es decir, en su opinión, es casi imposible saber quién está haciendo lo correcto.

Así es. Vale la pena señalar que se puede distinguir entre una decisión correcta y un proceso correcto para tomar esa decisión.

Una trabajadora de la salud

Getty Images
La pandemia encontró a algunos países mejor preparados que otros para lidiar con sus efectos.

En las decisiones que se han tomado de una manera transparente, el público puede ver por qué los gobiernos están optando por determinadas alternativas, que se trata de decisiones guiadas por la evidencia científica y que son susceptibles a los cambios que se producen en la ciencia y a la incertidumbre que puede conllevar.

Eso es muy importante.

Que son decisiones que están abiertas a las revisiones y al cambio de opinión en el futuro en caso de que varíe la información.

Todas esas características son positivas en el proceso de toma de decisiones y los países en los que se han dado esos elemento, creo que tendrán una mejor probabilidad de justificar sus decisiones, incluso si, en retrospectiva, se les pueda cuestionar por haber tomado las decisiones equivocadas.

Desde la perspectiva de un doctor dedicado a la ética médica, ¿qué lecciones le está dejando esta pandemia?

Uno de los aspectos más sorprendentes es que algunos países se habían preparado extremadamente bien para tomar decisiones difíciles en el contexto de una pandemia, habían hablado con su población con anticipación y les habían dicho:

‘Si alguna vez nos enfrentamos a una pandemia de gripe realmente grave, ¿qué les gustaría que hiciéramos si tuviéramos que tomar decisiones relacionadas, por ejemplo, con los respiradores: ¿quién debería utilizarlos?”

Hace cinco o diez años, comunidades en algunos estados de Estados Unidos participaron en discusiones sobre esas decisiones. Eso las puso en una posición muy fuerte cuando llegó la pandemia para decir: ‘Está bien, ya tuvimos una discusión. Tenemos preparadas algunas pautas, ahora podemos implementarlas’.

Creo que la dificultad cuando estás en el ojo de la tormenta es que no hay una manera significativa de promover conversaciones hipotéticas con la comunidad, porque el desafío es reaccionar y muchas veces se hace de forma instintiva porque ya la tienes al frente.

Y eso podría llevar a que no se tomen las mejores decisiones.

Creo que una de las lecciones importantes es que debemos prepararnos para amenazas muy sustanciales como esta.

A algunos países les ha ido bien en esa preparación y a otros menos bien.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=RaH9rA2Kdxw

https://www.youtube.com/watch?v=0fHkEolNWFc

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.