Madres, víctimas, estudiantes e indígenas ‪juntas en la marcha del #8M
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
La equipa editorial

Madres, víctimas, trabajadoras, estudiantes e indígenas caminaron‬ ‪juntas en la histórica marcha del #8M‬

La mayoría eran mujeres que marchaban por primera vez, algunas muy jóvenes o incluso quienes eran madres o abuelas. Amigas que se organizaron en pequeños grupos o que ahí encontraron compañía para caminar juntas
La equipa editorial
Por La equipa editorial
9 de marzo, 2020
Comparte

Antes de la hora de la cita, a las 14:00 horas, la explanada del Monumento a la Revolución ya estaba abarrotado. Esa fue la primera muestra de que la participación sobrepasaría la expectativa, que esta se convertiría en una inédita marcha en la Ciudad de México y fue encabezada por mujeres este 8 de marzo. 

Si bien la exigencia de todas era el alto a todos los tipos de violencia que tiene la expresión extrema en el feminicidio, también se volvió un espacio de acompañamiento entre mujeres que caminaron juntas porque todas han sido agredidas de alguna manera solo por haber nacido mujer. 

También había alegría por ese acompañamiento al hacer suyo el espacio público que tantas veces las ha ofendido. Su presencia ahí estaba haciendo historia. Según datos del gobierno local, fueron 80 mil mujeres en la marcha. 

Aunque en terreno la participación sobrepasaba a cualquier otra manifestación realizada en la Ciudad. Incluso la multitudinaria que congregó a 50 mil personas en octubre de 2014, en la protesta por la desaparición de 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa, ocurrida días antes. 

En la marcha de este domingo, mientras el primer contingente encabezado por madres de mujeres víctimas de feminicidio salió poco después de las 14 horas, los últimos grupos salieron casi tres horas después. 

Solo eran dos kilómetros de recorrido, pero mientras la cabeza de la marcha ya se encontraba en el Zócalo el punto final de llegada, los grupos aún no salían del Monumento a la Revolución, el punto de partida. 

El número de mujeres concentradas antes de empezar la marcha era tal que la señal de internet y teléfono estaba caída debido a la saturación, cosa no había ocurrido en otras manifestaciones. La saturación mantuvo la señal intermitente durante toda la ruta que abarcó avenida Juárez, la calle 5 de mayo y la plancha del Zócalo. 

Hubo contingentes de organizaciones que han salido a las calles en otras ocasiones como las Constituyentes, o más organizadas por una agenda específica como el aborto legal de Marea Verde o la Asamblea Feminista Autónoma e Independiente. 

También trabajadoras de Pemex o estudiantes de Facultades de la UNAM, la Asamblea Feminista Chilenas en CDMX o mujeres indígenas, todas llevando pancartas que las identificaba como parte de esos grupos.

Sin embargo, la mayoría eran mujeres que marchaban por primera vez, algunas muy jóvenes o incluso quienes eran madres o abuelas. Amigas que se organizaron en pequeños grupos o que ahí encontraron compañía para caminar juntas. Llevaban playeras moradas, pañuelos verdes y pancartas, iban en sus bicicletas. 

Esta vez, a diferencia de otras manifestaciones, la organización y participación era de mujeres de a pie, sin representar grupos o partidos políticos, sino a su propio enojo, hartazgo y desesperación por la violencia que viven a diario. 

Porque en este país se cometen 10 feminicidios cada día, por eso el grito era: “Vivas nos queremos”. “Ni una más ni una más ni una asesinada más”. Por eso las pancartas decían: “Somos las voces de las que ya no están” o “justicia para las víctimas de feminicidio del Estado de México”. 

También el reclamo al gobierno, sin banderas partidistas, sino con pancartas que advertían que “la indiferencia del gobierno nos está matando”, o “la impunidad también mata”. Otras más gritaron: “Queremos justicia, no queremos rifa”, en referencia a la rifa del avión alentada por el presidente Andrés Manuel López Obrador. 

Otro contingente más de mujeres vestidas de negro y con el rostro cubierto rompían vidrios y hacían pintas en las paredes y vallas que el gobierno de la Ciudad puso para proteger monumentos. Ahí quedaron los nombres de Fátima, Indrid, el reclamo de la existencia de un “Estado patriarcal”, de que “los policías no nos cuidan, nos violan” o “nos queremos vivas”. 

Por cada vidrio roto y pared pintada, las mujeres de alrededor gritaban: “Fuimos todas, fuimos todas”, o “esto no es violencia, es autodefensa”. Cada vez que se topaban con una valla o policías resguardando un edificio, la consigna era: “Cuídennos así”. También una pancarta cuestionaba la reacción de quienes llamaban a la “no violencia”: “¿Por qué te escandalizas por las que luchan, y no por las que mueren?”. 

Pasadas las 18 horas, después del mitin donde cada organización leyó su posicionamiento, miles de mujeres continuaban en el Zócalo. Algunas bailando alrededor de una hoguera y otras abrazándose después de la hazaña.

Leer más: Mujeres pintan el Zócalo con los nombres de víctimas de feminicidio y desaparición

Los incidentes de la marcha

La mayor parte del tiempo la marcha fue pacífica, pero hubo incidentes. Uno ocurrido mientras un grupo intentaba colgar una pancarta en Palacio Nacional, hubo al menos 5 detonaciones de petardos. Uno de ellos provocó quemaduras a Berenice Fregoso, fotógrafa del periódico El Universal.  

Otro más cuando en la esquina de Eje Central y Avenida Juárez, un grupo de mujeres intentó romper los vidrios del edificio de Telmex, pero mujeres policías en el lugar accionaron gas para dispersar la concentración. Segundos después detonó un petardo que quemó el cabello y brazos a una mujer, otra más en las manos y un hombre en el brazo. 

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública hubo al menos 13 personas hospitalizadas al sufrir quemaduras por petardos y otras lesiones durante la jornada de protesta de mujeres, en la capital. En total, registró 52 atenciones médicas por lesiones menores.

En tanto, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México informó por la noche que inició una carpeta de investigación derivado de la puesta a disposición de seis hombres, entre ellos un menor de edad, por su probable responsabilidad en delitos cometidos durante la marcha de este domingo. 

La Fiscalía inició la indagatoria por los delitos de ataques a la paz pública, amenazas, portación de objetos para agredir y lesiones dolosas, por lo que solicitó la intervención de peritos en las materias de fotografía, criminalística, balística, criminalística y química, y revisará las cámaras públicas y privadas, además de entrevistar a testigos de los hechos. 

Queremos conocer la historia de nuestras lectoras. Participa en esta dinámica y cuéntanos con ilustraciones, audio, texto, imágenes o video Cómo llegó a tu vida el feminismo.
Nosotras haremos una publicación con las respuestas para que se escuche la voz de todas.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Coronavirus: el lugar en América del Norte donde no ha habido casos de covid-19

Mientras los casos de coronavirus siguen aumentando en muchas partes del mundo, hay una región en Canadá que ha logrado permanecer libre del virus.
20 de octubre, 2020
Comparte
niños inuit

AFP via Getty Images
Dos niños inuit regresan de la escuela en Iqaluit.

Los casos de covid-19 están aumentando en muchas partes de Canadá, pero una región, Nunavut -un territorio del norte-, es un raro lugar en norteamérica que puede decir que sus comunidades están libres de coronavirus.

En marzo pasado, cuando las fronteras de todo el mundo se cerraban a medida que aumentaban las infecciones del coronavirus, los funcionarios de Nunavut decidieron que no tomarían riesgos.

Impusieron algunas de las regulaciones de viaje más estrictas en Canadá, prohibiendo la entrada a casi todos los no residentes.

Los residentes que regresan a su casa desde el sur primero tienen que pasar dos semanas, a expensas del gobierno de Nunavut, en “centros de aislamiento”: hoteles en las ciudades de Winnipeg, Yellowknife, Ottawa o Edmonton.

En todos los hoteles están apostados guardias de seguridad y hay enfermeras que controlan la salud de los que se aíslan.

Hasta la fecha, poco más de 7.000 residentes de Nunavut (los nunavummiut) han pasado un tiempo en estos centros como escala durante su regreso a casa.

Ha habido desafíos. Algunas personas que han sido descubiertas violando el aislamiento y se les han impuesto estadías más prolongadas.

Esto en parte ha contribuido a que haya una espera para ingresar a algunos de los centros.

También ha habido quejas sobre la comida disponible para los confinados.

Pero, a medida que las infecciones por coronavirus se propagan por todo Canadá, y con el número de casos en aumento nuevamente, el recuento oficial de casos en Nunavut sigue siendo cero.

madre inuit

Getty Images
Una madre inuit con su hija en la isla de Baffin, Nunavut.

La decisión “bastante drástica” de introducir estas medidas se tomó debido a la vulnerabilidad potencial de la población al covid-19 y los desafíos únicos de la región ártica, explica el director de salud pública de Nunavut, el doctor Michael Patterson.

Aproximadamente 36.000 personas viven en Nunavut, limitada por el Océano Ártico al norte y los Territorios del Noroeste al oeste, en 25 comunidades esparcidas en sus dos millones de kilómetros cuadrados.

Esto es aproximadamente tres veces el tamaño de Texas.

Distancias “alucinantes”

Las distancias son “alucinantes a veces”, admite el doctor Patterson.

Es probable que el aislamiento natural sea parte de la razón de la falta de casos: solo se puede llegar a esas comunidades en avión durante todo el año.

A fines de septiembre, hubo un brote vinculado a los trabajadores que volaron desde el sur a una mina de oro remota a 160 km del círculo polar ártico.

(Esos casos se cuentan actualmente como infecciones en las jurisdicciones de origen de los mineros, lo que mantiene el recuento oficial de casos del territorio en cero).

Ese brote no tiene “casi ninguna posibilidad” de propagarse en la comunidad porque no ha habido ningún viaje entre la mina y alguna de las comunidades durante meses, dice Patterson.

Inukshuk sobre Iqaluit

Getty Images
Es probable que el aislamiento natural de Nunavut sea parte de la razón de la falta de casos.

Pero si bien el aislamiento puede ayudar, también puede crear obstáculos.

La mayoría de las comunidades no tienen la capacidad de realizar pruebas de covid-19 a nivel local, por lo que las pruebas deben recibirse y enviarse en avión.

Los resultados de las pruebas pueden tardar una semana, lo que significa que “estás realmente muy atrasado en el tiempo que te toma identificar y responder”, dice Patterson.

Se están realizando esfuerzos para aumentar la capacidad de prueba y los tiempos de respuesta para obtener resultados en el territorio.

También los recursos médicos son limitados en el norte.

El Hospital General Qikiqtani en Iqaluit, la capital, cuenta con 35 camas de cuidados intensivos y puede atender a unos 20 pacientes con covid-19, estima el doctor Patterson.

En el caso de un brote, “entre las personas que necesiten tratamiento, o necesiten ingreso, muchas de ellas terminarán teniendo que ir al sur y eso supondrá otra carga para nuestro sistema de salud”.

Riesgo de infecciones

Muchas comunidades inuit, en Nunavut y en otros lugares, corren potencialmente un riesgo mucho mayor.

Hay algunos factores en juego, incluidas las condiciones de vivienda inadecuadas e inseguras y las altas tasas de hacinamiento, una realidad demasiado común en el territorio.

La alta prevalencia de tuberculosis es otra preocupación.

Los inuit, que representan más del 80% de la población del territorio, son en general un grupo de alto riesgo para las infecciones respiratorias, incluida la tuberculosis, dice el Inuit Tapiriit Kanatami, un grupo nacional de defensa de los inuit.

niños inuit

Getty Images
Muchas comunidades inuit, en Nunavut y en otros lugares, corren potencialmente un riesgo mucho mayor de infecciones.

Los inuit tienen casi 300 veces más probabilidades de contraer tuberculosis que los canadienses no indígenas.

Debido a una experiencia familiar con esta enfermedad respiratoria, Ian Kanayuk pudo ver los peligros potenciales de covid-19.

El estudiante de 20 años y su madre contrajeron tuberculosis hace unos años. Él pasó nueve meses tomando medicamentos, su madre tuvo una larga estadía en el hospital.

Ambos están bien ahora, pero “fue realmente serio”, dice el joven.

Por ello está a favor de las medidas de distanciamiento social, los límites a las reuniones y las reglas sobre las mascarillas que se han impuesto en todo el territorio, a pesar de la falta de casos.

El doctor Patterson asegura que las medidas todavía son necesarias porque “aunque los centros de aislamiento están ahí, éstos no son perfectos”.

También hay algunas exenciones al aislamiento obligatorio fuera del territorio, por ejemplo, para ciertos trabajadores críticos.

Pero incluso sin casos comunitarios, la pandemia ha afectado al territorio de manera similar a como ha afectado a las personas que viven en todo Canadá.

Kanayuk, al igual que muchos estudiantes universitarios en otras partes del mundo, está decepcionado de tener que estudiar de forma remota desde su casa en Iqaluit, y no en Ottawa, la capital nacional, donde planeaba asistir en persona al Nunavut Sivuniksavut, un programa para jóvenes inuit de todo el país.

“Es descorazonador no poder ir”, dice.

Iqaluit, Canada.

Getty Images
Más de 80% de los residentes de Nunavut son inuit.

También está el desafío adicional de que las lentas velocidades de internet en el territorio afectan el aprendizaje remoto.

La pandemia también ha saturado a un sistema de correo que estaba bajo presión, lo que ha provocado frustraciones por las largas colas para recoger paquetes.

La oficina de correos de Iqaluit ya era una de las más concurridas de Canadá, ya que muchos residentes dependen de la entrega gratuita de Amazon a la ciudad ártica.

Esa oficina de correos ha experimentado durante la pandemia un aumento en el número de paquetes “más allá de lo que podríamos haber anticipado”, indicó Correos de Canadá en un comunicado.

Desde que las estrictas medidas entraron en vigor en Nunavut en marzo, ha habido cierta relajación de las regulaciones.

Con algunas condiciones, los residentes de Nunavut ahora pueden viajar a los Territorios del Noroeste y regresar sin aislarse, al igual que las personas que van a Churchill, Manitoba, para recibir tratamiento médico.

Pero tal como explica el doctor Patterson, es necesario que existan medidas para limitar el contagio cuando el virus llegue a Nunavut, ya que no cree que éste permanezca libre de covid-19 para siempre.

“No, indefinidamente no,” dice. “No habría apostado a que se quedaría así por tanto tiempo”.

Toronto

Getty Images
Algunas regiones en Canadá han impuesto restricciones en las actividades en interiores.

¿Qué ocurre en el resto de Canadá?

Canadá, en general, logró detener la ola del brote durante los meses de verano mediante confinamientos completos en primavera, hasta una reapertura durante el verano.

A fines de la semana pasada se habían registrado 191.732 casos en todo el país y 9.699 muertes.

Pero con la llegada de un clima más frío, las infecciones han aumentado considerablemente en muchas partes del país, impulsadas por las provincias altamente pobladas de Quebec y Ontario.

El número promedio de personas internadas en hospitales cada día también está aumentando en los lugares con más casos, y los funcionarios de salud advirtieron que si hay un gran aumento el sistema de salud podría potencialmente quedar abrumado.

Además, las infecciones han comenzado a resurgir en los asilos y otros centros de cuidado.

Partes de Ontario y Quebec han establecido algunas medidas de confinamiento mientras intentan controlar las infecciones, con suspensiones de eventos como cenas en interiores y cierres de gimnasios en los lugares con más casos, como Montreal y Toronto.

Otras partes de Canadá lo están haciendo mejor.

Las provincias atlánticas -las cuatro provincias al este de Quebec-, han podido limitar la propagación de infecciones y han implementado “burbujas de viajes”, con libre movimiento para los residentes y estrictas órdenes de aislamiento de 14 días para los viajeros externos.

El país todavía está rezagado en la capacidad de realizar pruebas y, a medida que los niños regresaban a la escuela, en algunas áreas se han experimentado largas colas y cambios lentos para obtener resultados.

Aproximadamente 77.000 canadienses se someten a pruebas diarias, pero el objetivo es poder realizar más pruebas.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

MAPA: Alcance global del coronavirus

Visita nuestra cobertura especial


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=-V2gDY8mttE&t

Queremos conocer la historia de nuestras lectoras. Participa en esta dinámica y cuéntanos con ilustraciones, audio, texto, imágenes o video Cómo llegó a tu vida el feminismo.
Nosotras haremos una publicación con las respuestas para que se escuche la voz de todas.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.