Naomi, mujer trans, fue asesinada en CDMX; hay dos militares ligados al caso
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Naomi, mujer trans, fue asesinada en CDMX; hay dos militares ligados al caso

Naomi Nicole García huyó de su casa hace doce años. El 24 de marzo fue asesinada en la colonia Guerrero. Dos militares están ligados a su muerte

Naomi Nicole García tenía doce años cuando salió de Las Choapas, Veracruz, todavía como un muchacho. Doce años después, Naomi, “La Soñaré”, regresó a su tierra como mujer trans, trabajadora sexual y asesinada, con un disparo en la frente que el maquillaje logra disimular con dificultad.

En medio de la alerta por COVID19, otro asesinato de una mujer transexual nos recuerda que México sigue enfermo de violencia y que tampoco hay vacuna para esta pandemia. En 2019, 49 integrantes de este colectivo sufrieron una muerte violenta, según datos de ProDiana A.C. Y Naomi no es la primera víctima de este año.

“Ella buscaba que la quisiera su familia. Que la aceptara como lo que es”, dice Scarlett Vargas Gutiérrez, mujer trans, también sexoservidora, que compartió cuarto con la fallecida en un hotel del centro entre marzo y septiembre de 2019.

Son las nueve de la mañana del jueves, 26 de marzo, y cinco compañeras despiden a la mujer en una funeraria García, en la colonia Algarín de la Ciudad de México.

Lee: Jessica, mujer trans de Guatemala, denuncia que le negaron un empleo por extranjera y su ‘condición física’ 

Aquí está la familia que Naomi construyó en sus doce años de exilio en la capital: mujeres trans, trabajadoras sexuales, personas vulnerables a las que la ciudad esconde en habitaciones de hotel en las que viven y trabajan en callejones donde a veces las matan.

Con el ataúd en el centro, una mujer y un hombre se abrazan, con gesto cansado, derrumbados en un sofá negro. Llevan aquí casi toda la noche. En el exterior, las calles cada vez están más vacías, por miedo al virus, pero en el velatorio la sala es pequeña, así que no hay sana distancia que valga. Al lado de la pareja, otra mujer colocha entrelaza sus manos, distraída. En momentos así, uno nunca sabe qué hacer con las manos. Una rubia-teñida-exuberante observa el ataúd blanco de pie sobre sus tacones, mientras presume lo bien que le ha quedado el maquillaje. No era un trabajo fácil, disimular un disparo a bocajarro. Mientras, una quinta habla por teléfono para conocer los últimos detalles de la fiscalía.

En dos mesitas, a ambos lados de los sofás, hay restos de comida, unas papas, envoltorios de lo que parecen que fueron hamburguesas, cigarrillos apagados y alguna botella de anís vacía.

México es, según el Observatorio de Personas Trans Asesinadas, el segundo país más peligroso para este colectivo, seguido de Brasil. Un informe de la organización Letra S recoge que, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, un total de 261 mujeres trans fueron asesinadas.

“Homicidio calificado”

Han pasado dos días desde que Naomi pasó a formar parte de la larga lista de mujeres trans que mueren en circunstancias violentas. Ocurrió el martes sobre las cuatro de la madrugada en la colonia Guerrero, en una zona de alta presencia de trabajadoras sexuales. Según los testimonios recabados por Kenya Citlali Cuevas, activista y directora de Casa de las Muñecas Tiresias AC, hubo una discusión y dos sujetos corretearon a la víctima cuando la joven cayó con dos impactos de bala, uno de ellos, directo en la cabeza.

Los dos tipos huyeron en un vehículo rojo hasta que tuvieron un accidente y fueron arrestados. Actualmente se encuentran en el Reclusorio Sur, donde fueron ligados a proceso por “homicidio calificado”, lo que implica que se hace “referencia a que pertenece a un grupo vulnerable al ser parte de comunidad LGBTI pero no es perspectiva de género”, según fuentes del Poder Judicial de Ciudad de México.

Estas mismas fuentes confirmaron que los detenidos son militares. Animal Político preguntó a un vocero de la Secretaría de la Defensa Nacional sobre el caso, pero al cierre de la nota no había obtenido respuesta.
Nadie ha explicado todavía qué ocurrió, qué se dijeron, cuál fue la secuencia de los hechos para que la noche terminara con una mujer tirada en el suelo con una bala en la cabeza y dos militares arrestados y acusados de apretar el gatillo.

Las autoridades sanitarias llevan semanas pidiendo a la gente que se quede en casa debido a la pandemia. Pero allí estaban, a las 4 de la madrugada, dos militares y una trabajadora sexual.

Dice Scarlett que las chicas viven al día, que si no salen a la calle no comen y que en esa perspectiva no hay disyuntiva posible.

Comenta Rocío, también sexoservidora, que toman sus precauciones, que se trata de no irse con alguien si parece “mugroso”.

Dice Kenya que la orden de quedarse en casa a muchos trabajadores ha significado que estos pasen mucho tiempo en casa. Y terminen por salir a la calle buscando sexo.

Doce años sin ver a sus familiares

La historia de Naomi refleja todo el estigma, la marginación y el dolor al que se enfrentan los hombres y mujeres que deciden hacer la transición de género. También, la soledad. Es una historia de pocos detalles. De sufrir mucho y hablarlo poco. Y también de reír, y beber, y darse a la mala vida sin mesura.

“No tenía mucho contacto con sus familiares. Tenía doce años sin verlos”, dice Noé Chávez Almada, taxista que conoció a la joven dos años atrás. “Era alegre, buena amiga, buena compañera”, afirma. En los últimos tiempos, dice, la vio desmejorada, deprimida. “Se había agarrado a las drogas”, dice.

El taxista sabe las amenazas a las que se enfrenta el colectivo trans al que no le queda otra alternativa que el trabajo sexual.

Según la Encuesta sobre Discriminación por Motivos de Orientación Sexual e Identidad de Género 2018 realizada por el Conapred, siete de cada diez mujeres y hombres trans dijeron haber sufrido actos de discriminación durante los últimos doce meses. Acceder a un trabajo no resulta fácil para este colectivo. Así que la calle o la estética suelen ser las dos opciones para no morir de hambre.

“Se arriesgan mucho. No sabes qué persona te puedes encontrar. Se meten a los automóviles, no saben qué psicópata se vayan a encontrar”, dice Chávez Almada.

Las cinco personas que asisten al velorio apenas tienen detalles sobre la vida de la muerta. Coincidieron durante las horas de trabajo, se conocían, seguro compartieron alguna botella y alguna noche de confidencias. Pero hay temas que no se tocan.

“Lo que ella buscaba en la vida era que la quisiera la familia, que la aceptara como es, una mujer transexual”, dice Scarlett. “Cada vez que le tocaba el son (de su familia), se ponía muy triste. Me decía “hermana, no me toques ese son”. Y claro, hay que respetar. No le insistía de hablar de su familia. Pero yo le vi con los ojos húmedos con ese tema”, afirma.

“Era muy reservada”, dice Kenya Cuevas, de Casa de las Muñecas, que reconoce que apenas conocía a la víctima pero que, con su asociación, se hizo cargo de velar el cuerpo y devolverlo a la madre, con la que logró contactar. “Ser reservado es normal en la comunidad trans. Nos enfrascamos en el dolor. Queremos investigar qué le gustaba, qué comía, pero son cosas que no tenemos. Porque rentamos una habitación, convivimos en el trabajo, en las condiciones de droga o de alcohol, y eso genera una amistad diferente a otra que sea libre de sustancias”, dice.

“El tema de la familia se queda al fondo sin que nadie lo toque”, explica.

Existe consenso al vincular la huida de Naomi de Veracruz con su condición sexual. Es un relato tristemente común. Un niño que sabe que su cuerpo no se corresponde con lo que siente. Unos padres que no logran comprenderlo. Tradiciones, rigideces y mucho dolor por ambas partes hasta que el muchacho se marcha y se corta la comunicación.

En el caso de Naomi, ocurrió cuando tenía doce años. Con esa edad llegó a la Ciudad de México y desde entonces comenzó con el trabajo sexual. Al principio, en la calle, porque ni un peso tenía para resguardarse en algún cuartucho. Después, en hoteles. Al tiempo, quién sabe cuánto, llegó el alcohol, la cocaína, la piedra.

“Empezó a ganar dinero, pero desgraciadamente cayó en la drogadicción y el alcoholismo”, dice Scarlett.

A las doce del mediodía, un coche fúnebre salió desde Ciudad de México con destino Las Choapas, Veracruz. Allí, una madre esperaba, confusa. “Ella está desconcertada”, dice Kenya. “Tenía doce años de que se marchó de su casa. Se salió de hombre todavía. Yo le expliqué a la mamá que era una mujer trans, que había hecho su vida como mujer trans, que ejercía el trabajo sexual”, añade.

Iniciada la carpeta de investigación, la activista solo espera que haya “justicia” para Naomi. Pero que las autoridades no incluyan la perspectiva de género no es, en su opinión, un buen comienzo.

Fue la propia Kenya la que, tras el asesinato de su amiga Paola Buenrostro en 2016, consiguió que por primera vez un homicidio se calificase como “transfeminicidio”.

Así que advierte: “no nos van a callar”.

Es jueves por la tarde y se encuentra de camino a Veracruz, acompañando el féretro de su compañera hasta la casa de su familia. Al lugar del que Naomi salió como muchacho con doce años y regresa, muerta, como la mujer que siempre quiso ser.

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"No soy yo, es mi tiroides": la montaña rusa emocional de las mujeres con problemas hormonales

Esta glándula es "la batería" del cuerpo y provoca síntomas, muchas veces ignorados o mal diagnosticados, tanto si funciona mucho como si funciona poco. El 80% de las personas que sufren estos síntomas son mujeres.
7 de abril, 2022
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Quiero acostarme con mi pareja, pero mi libido dice no. Quiero levantarme pronto, hacer mil cosas, pero ya no puedo hacer las cosas como antes. Quiero leer un libro, pero la neblina mental lo impide. Quiero estar tranquila, pero algo me hace gritar al que tengo enfrente, patalear, rabiar. Quiero bajar de peso, lo intento, me esfuerzo, pero no puedo. Quiero estar feliz, tengo motivos, pero algo, como un succionador de energía y alegría se interpone. Quiero bajarme de esta montaña rusa de síntomas y emociones.

Laura, Eirene y Loreta viven en países tan dispares como Chile, España y Croacia, pero, según cuentan a BBC Mundo, el párrafo anterior resume buena parte de lo que han vivido en los últimos años. También pasaron por un largo camino hasta dar con lo que tenían.

“Con 17 años empecé a tener síntomas locos. Vértigos, un zumbido en el oído, me sentía muy mal al entrenar. Pensaban que era epilepsia. Después de medio año de pruebas, vieron que era la tiroides”, cuenta Loreta.

El caso de Eirene empezó por problemas estomacales en 2009, endoscopias, gastroscopias, colonoscopias, una doctora que le dijo que se estaba inventando una enfermedad, hasta que, en la década siguiente, le dieron su diagnóstico.

Laura escuchó cómo un médico le decía que estaba gorda porque “los venezolanos lo están porque comen muchas arepas” y ha visto a siete u ocho médicos para encontrar un tratamiento que no le suponga un shock hormonal.

Las tres tienen hipotiroidismo autoinmune.

Una mariposa que controla tu energía

La tiroides es una glándula con forma de mariposa ubicada en el cuello. Su trabajo es producir hormonas esenciales para ayudar al cuerpo a usar energía, mantenerse caliente y mantener el funcionamiento correcto del cerebro, corazón, músculos y otros órganos.

Doctora inspecciona el cuello de una mujer

Getty Images
El hipotiroidismo es más frecuente y está infradiagnosticado

“Es como la batería del cuerpo. Si funciona mucho o poco, hay síntomas”, cuenta a BBC Mundo la endocrinóloga Paloma Gil. Si funciona poco, aparece el hipotiroidisimo y se siente “como un juguete al que se le acaban las pilas, se cansa más fácilmente“; si funciona demasiado, se produce hipertiroidismo y la persona puede estar “como si alguien le huiera dado una dosis extra de cafeína, acelerado”.

Ambos, hipo e hipertiroidismo, tienen multitud de sintomas: caída de pelo, pérdida de energía, cambios de humor repentinos, pérdida o ganancia de peso, cambios en la menstruación, en la piel, olvidos y neblina mental.

“El problema es que son inespecíficos”, comenta el doctor Francisco Javier Santamaría, miembro de la Sociedad Española de Endocrinología. Por ejemplo, en el caso del hipotiroidismo “se puede confundir con tener una mala racha o una depresión”.

El hipotiroidismo es más frecuente y, cuenta Santamaría, está infradiagnosticado. “La incidencia es de más o menos un 10% de la población que la sufre. La mitad de ellos no está diagnosticado”. Es una dolencia principalmente femenina: “El 80% de las personas que padecen de tiroides son mujeres”.

“No somos un órgano separado de un cuerpo”

Un tratamiento muy habitual es la levotiroxina, una pastilla que regula el desajuste de la tiroides. “Una vez que se ponen las hormonas bien se puede hacer una vida normal“, explica la doctora Gil.

Dubujo de dos personas que cargan un celular con muy poca batería

Getty Images
Muchas mujeres con hipotiroidismo aseguran que se cansan mucho y se les hace difícil estar al 100 %

Pero no ocurre así con Loreta, Eirene y Laura, que, aunque están bajo control médico y con tratamiento, siguen teniendo síntomas.

“A veces estoy deprimida, todo te cansa mucho. Es difícil combinar esta enfermedad con el ritmo de vida actual”, se queja Loreta, mientras que Laura, una persona muy activa, tiene días que debe trabajar tumbada en la cama. “Trato de hacer todo lo mejor que puedo, sin presión. Pero es muy difícil estar bien a 100%”, añade Eirene.

Loreta ha visto su condición agravarse, tiene nódulos y puede que le extirpen parte de su tiroides. “El médico (el actual) me dijo que había cosas que me pasaban, como no poder enfocarme, no poder mantener una conversación, eran por esto. Siempre me digo ‘yo no soy así. Es mi tiroides'”.

“Normalmente la mayoría de los pacientes, el 80 o 90% se normaliza. Pero hay casos que no llegan a estar 100% normal”, apunta el doctor Santamaría.

“Hay casos que son más complejos. La mayor parte de los hipotiroidismos son de tipo autoinmune y, aunque tomes medicación, esta autoinmunidad sigue afectando a otros órganos”, sostiene el doctor Santamaría.

Esto significa que nuestro sistema acaba atacándose a sí mismo. “Produces anticuerpos y atacas a otras cosas, vas contra el folículo del pelo, te da vitíligo, problemas en el intestino…”

Además, apunta Santamaría, la hormona tiroidea afecta a todo, incluso al sistema nervioso: “Hay mucha labilidad emocional, irritación. Aunque hayas corregido la tiroides, puede persistir esa clínica (síntomas).

En definitiva, muchos pacientes no encuentran respuestas.

Un camino autodidacta

Las tres pacientes entrevistadas por BBC Mundo acusan que el problema es que no hay tantos médicos actualizados ni tampoco hay un tratamiento integrativo de la tiroides. “Todo está relacionado, no somos un órgano separado del cuerpo”, dice Eirene.

Loreta, Eirene y Laura sintieron que no estaban recibiendo todas las respuestas que necesitaban. Las tres emprendieron un camino autodidacta de libros, videos, cursos, lleno de informaciones contradictoriasy soluciones a base de ensayo-error.

Las tres acudieron a algo que, saben, es un privilegio: un médico privado que les dedique más tiempo y les lleve su control rutinario. Y tanto Laura como Eirene, acudieron específicamente a especialistas en medicina integral para que revisaran todos su síntomas y los trataran en conjunto.

Una mujer apoya su cabeza sobre su escritorio

Getty Images
Quienes llegan a la consulta de la doctora García aseguran que “quieren llegar a todo” y no pueden

Isabel García es médica especialista en endocrinología y nutrición con una visión integrativa. Asegura que a su consulta acuden muchas personas cansadas de dar vueltas y “dañadas por médicos a los que dicen que no se encuentan bien a pesar de que las analíticas aparezcan correctas. Ahí hay otras cosas que evaluar”.

“Las enfermedades tienen una causa, una raíz. Muchas veces no se solucionan con solo una pastilla. Hay que ver a la persona”, sostiene García y apunta que un problema es que en las facultades y en las consultas médicas “no se habla del componente emocional ni de la importancia de la alimentación y los hábitos”.

Una pequeña guía

Los tres especialistas consultados advierten que, en ningún caso, se debe tomar medicamentos o suplementos sin supervisión médica.

La doctora García promueve en su consulta la eliminación de los tóxicos, que puede ir desde algunos empastes dentales que contienen mercurio hasta reemplazar los túper de plástico por otros de cristal o los jabones líquidos por pastilla. Esto son cambios que, por el ritmo de vida, las condiciones económicas, el contexto social que se tenga no están siempre al alcance de todos.

Pero también propone cambios en la alimentación mucho más asequibles, como eliminar el azúcar y los ultraprocesados y todo aquello que considera inflamatorio, como el gluten o la leche de vaca, además de tomar el sol, esencial para la vitamina D, así como hacer ejercicio de fuerza “pero poco a poco, porque el ejercicio es algo que estresa mucho al cuerpo”.

Una mujer medita sentada en el suelo

Getty Images
El autoconocimiento, meditar y ser autocompasiva puede ayudar a llevar una enfermedad autoinmune

Por la tipología de mujeres que llegan a su consulta -“mujeres de mediana edad, que quieren llegar a todo y no les da la vida, con una carga mental y emocional fuerte”- García recomienda pequeños gestos diarios: dormir sin el teléfono móvil en la habitación, disminuir el consumo de internet, delegar y decir que no, hacer algo a nivel personal que nos motive, como meditar, ir a terapia, aprender a gestionar nuestras emociones y conectar con una misma.

“Cambiando algo de la dieta y bajando el estrés, los cambios son espectaculares”, observa la doctora García.

Conocerse mejor y ser autocompasiva

Eirene, Loreta y Laura coinciden en un proceso que califican de esencial: autoconocimiento.

“Es clave saber cuándo algo es molestia mía y cuándo son las hormonas”, dice Laura. “Conócete, escribe cada vez que sientas un cambio de humor, aprende de la enfermedad. Si no te conoces, no sabes si el casancio lo tienes porque sí, la semana estuvo fuerte, o porque hay algo yendo mal”.

También es esencial buscar redes de apoyo y explicar a nuestro entorno el problema. “Hay mucha incomprensión. Eres la floja, la rara que come raro, que no bebe alcohol”, explica Eirene, quien modificó radicalmente su dieta y estilo de vida eliminando todos los tóxicos posibles e inlcuyendo una dieta antiinflamatoria.

Laura agradece que apareciera su hipotiroidismo para darle la oportunidad de mirar hacia adentro. Y aconseja: “Esto es una enfermedad silenciosa, pero quien te grita es tu cuerpo. Escúchalo, abrázalo, sé comprensiva contigo misma y, es clave, ten autocompasión”.


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https://www.youtube.com/watch?v=8B-mGZ9rNPk&list=PLLhUyPZ7578eok-8–DpsTmkXaK8WZokl&index=26

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