Sarampión: a qué se debe el nuevo brote y quiénes deben vacunarse
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

Sarampión en México: a qué se debe el nuevo brote y quiénes deben vacunarse

En 2020 suman 73 personas contagiadas, una cifra que supera el pico más alto, registrado en 2004; expertos explican a qué se debe el incremento.
Cuartoscuro
27 de marzo, 2020
Comparte

La última epidemia de sarampión en México ocurrió en 1989-1990 con 89 mil 163 casos y aunque la incidencia ha ido a la baja con la aplicación del Programa de Vacunación Universal desde 1990, el país aún no alcanza la meta de 95% de cobertura en vacunación, lo que implica la aparición de brotes, coinciden especialistas.

En 2018 hubo 20 casos de sarampión y en 2017 y 2016 no hubo casos. El pico más alto había ocurrido en 2004 con 64 infectados. Sin embargo, en 2020, este 27 de marzo, se han confirmado 73 contagiados en el Valle de México.

Lee: Aumentan los casos de sarampión en la CDMX

Expertos coinciden en que la razón a este incremento necesariamente está relacionado con la vacunación, al tratarse de una enfermedad prevenible precisamente por existir una vacuna.

¿Quién debe vacunarse?

El sarampión es un virus que provoca fiebre, conjuntivitis, tos y pequeñas manchas con centro blanco o blanco azulado en la mucosa del vestíbulo de la boca, y es sumamente contagiosa.

Cada persona con sarampión puede contagiar hasta 18 personas, mientras que COVID-19, por ejemplo, el contagio es de 3 personas, explica el epidemiólogo Jorge Baruch, de la Clínica del Viajero de la UNAM.

La diferencia radica en que las partículas del sarampión sí pueden circular en el aire, aún a una distancia de 6 metros, mientras que el COVID-19 se contagia por contacto directo, de ahí la recomendación al distanciamiento de personas y lavado de manos constante para esta última.

A esto se agrega que las ronchitas aparecen cuatro días después de la infección, por lo que en ese periodo la propagación puede incrementar pues los pacientes hacen actividades cotidianas antes de presentar síntomas.

Por ello, afirma la doctora Carmen Espinosa, pediatra infectóloga, la manera de evitar el contagio es la vacunación, en los niños, como marca el esquema de vacunación para niños de un año y el refuerzo a los seis años, pero también para los adultos que no hayan recibido la vacunación completa y que nunca hayan enfermado de sarampión.

Lee: Cofepris tiene retenidos dos embarques de vacunas contra el sarampión, confirma López-Gatell

 “Tenemos que revisar la cartilla de vacunación. Es lo más importante. Si tengo dos dosis, siempre y cuando la primera dosis ocurrió después del primer año de vida, estoy protegido”, explica la especialista.

El problema es para los nacidos antes de 1990, cuando las vacunas se aplicaban a niños menores de un año, y después se descubrió que esto no tenía efectividad pues el sistema inmune aún no está maduro. Por ello, a partir de 1992, el esquema de vacunación incluyó la vacuna de sarampión para después de 12 meses.

“Todas las personas que tuvieran menos de dos dosis en su esquema de vacunación sí tendrían que ponerse una dosis ahorita”, como recomienda la Organización de la Salud (OMS), explica la doctora Espinosa.

Pero en el caso de los adultos tendrían que buscar la vacuna en el sector privado, debido a que el sistema público de salud sólo prevé vacunas gratuitas para niños de 1 y 6 años en hospitales y centros de salud.

Sin embargo, no todos los adultos podrían vacunarse. El doctor Baruch asegura que no es recomendable la vacunación para mayores de 50 años debido a que existe la posibilidad de “efectos adversos” debido al envejecimiento del sistema inmune.

Prevenir la infección de sarampión es indispensable porque 1 de cada 10 niños puede presentar infección de oídos, en caso de agravar a neumonía y en 1 de cada 1,000 padecer encefalitis (inflamación de cerebro) y uno o dos de cada 1,000 fallecen. Además, puede provocar aborto espontáneo o nacimientos prematuros. 

Si bien ha ido en aumento la aplicación de vacunas en el país, hasta 2018 la cobertura de vacunación infantil básica fue de 86.9%, de acuerdo con información de la Secretaría de Salud.

El epidemiólogo Jorge Baruch asegura que “el brote de sarampión se debe al bajo porcentaje de esquemas de vacunación completos. Para disminuir el riesgo de presentar un brote, los gobiernos deben de asegurar un esquema de vacunación por arriba del 95%, de lo contrario, pasa esto”.

Aunque esa es una recomendación de la Organización Mundial de la Salud y fue la meta al inicio del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, no se ha alcanzado, ni siquiera por la existencia del Programa de Vacunación Universal dese 1990.

A ello se suma que en 2018 hubo desabasto de vacunas contra el sarampión, por lo que más de 770 mil niños no recibieron las dosis que les correspondían en ese año. 

Por la infección en la Ciudad de México, la Secretaría de Salud liberó un lote de 168 mil dosis de vacunas triple viral e inició un cerco sanitario en las alcaldías de Álvaro Obregón, Tlalpan, Xochimilco, Tláhuac y Gustavo A. Madero, que consiste en desplegar brigadas de vigilancia epidemiológica donde preguntan casa por casa la presencia de enfermos, posibles contactos y aplican vacunas o completan esquemas de vacunación.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Por qué algunas personas contraen COVID entre la primera y segunda dosis de la vacuna

Aunque varios países vayan avanzados en la vacunación, el virus sigue avanzando. Los expertos recomiendan seguir protegiéndose incluso después de ser inoculado.
10 de marzo, 2021
Comparte

La enfermera Maria Angélica Sobrinho, de 53 años, fue la primera en ser vacunada contra la covid-19 en la ciudad de Bahía en Brasil. Unos días después, empezó a mostrar síntomas y se le diagnosticó una infección por coronavirus.

Sobrinho no es la única persona que ha pasado por esto. En varios países del mundo se han reportado casos de otros pacientes que durante el intervalo de al menos 21 días entre la primera y la segunda dosis han contraído la enfermedad.

Es algo han aprovechado quienes difunden noticias falsas y bulos en las redes sociales para afirmar que los productos base de las vacunas podrían llegar hasta a matar.

Por ello, antes de alarmarse o compartir este tipo de informaciones, es preciso tener mucho cuidado y entender lo que está pasando.

Entonces ¿cómo es posible dar positivo por covid-19 entre la primera y segunda dosis de la vacuna?

Protección incompleta

Varias de las vacunas que ya se administran en distintos países requieren dos dosis para asegurar la protección completa, como la de Pfizer, Oxford/AstraZeneca, Coronavac, Moderna o Sputnik V.

El tiempo entre una dosis y otra varía según el fabricante. Pfizer recomienda dejar pasar 21 días y la Universidad de Oxford unos tres meses, por ejemplo.

Personal médico preparando una dosis de SinoVac.

Getty Images
Muchas de las vacunas que ya se administran requieren dos dosis para conseguir la protección máxima.

Ninguna vacuna disponible es capaz de proteger antes de que hayan pasado 14 días desde que se aplicó primera dosis, ya sea contra la covid-19 u otra enfermedad”, aclara la doctora Isabella Ballalai, vicepresidenta de la Sociedad Brasileña de Inmunizaciones.

Con independencia de la tecnología, las vacunas suelen contener antígenos, unas sustancias que interactúan con el sistema inmune y crean los anticuerpos necesarios para combatir una futura invasión vírica.

La cuestión es que este proceso tarda un tiempo en completarse: las células inmunitarias necesitan reconocer los antígenos, “interactuar” con ellos y crear una reacción satisfactoria. Este trabajo suele tomar unas dos semanas.

Por ello es necesario que el paciente que reciba una primera dosis siga protegiéndose con el uso de mascarillas, el distanciamiento social y el lavado frecuente de manos entre otras medidas.

“Recibir las dos dosis tampoco implica estar liberado para tener una ‘vida normal’. Por lo que sabemos, la vacuna protege contra las consecuencias más graves de la covid-19, pero las personas inmunizas podrían seguir transmitiendo el virus a otros”, complementa Ballalai.

Si la vacunación también ralentizará la propagación del virus se está investigando en los estudios preliminares de los primeros meses de campaña.

Por lo tanto, mientras el virus continúe circulando a niveles altos y no haya una gran parte de la población vacunada, la recomendación es seguir las medidas de control y respetar las restricciones.

Panel informativo sobre el uso correcto de mascarillas en un aeropuerto.

Getty Images
A pesar de ir vacunados, es preciso seguir respetando las restricciones y medidas que impongan las autoridades.

Imposibilidad científica

Otro bulo que circuló recientemente señalaba la posibilidad de que la propia vacuna cause covid-19.

Pero eso, dice Ballalai, es absolutamente imposible.

“Los inmunizadores están hechos con virus inactivados y ni siquiera de milagro podrían causar la enfermedad“, dice la especialista.

Este, por cierto, es un mito que aparece cada año durante las campañas contra el virus de la influenza, que suele circular en otoño e invierno.

“El sujeto recibe la vacuna y unos días después presenta síntomas de gripe. Entonces llega a creer que la culpa es de la dosis aplicada”, apunta Ballalai.

De nuevo, la explicación está en el tiempo que se necesita para que proteja: mientras el sistema inmunológico no cese la producción de anticuerpos, el riesgo de infectarse con influenza (o coronavirus, en el ejemplo actual) es alto.

CoronaVac, la vacuna china, está hecha con virus inactivos, un modelo utilizado en la ciencia durante muchas décadas.

Como su nombre lo indica, los coronavirus presentes en ampollas se someten a un proceso con sustancias químicas y cambios de temperatura que lo inactivan y eliminan cualquier posibilidad de que invadan las células y se repliquen en nuestro organismo.

Ampollas de CoronaVac.

Getty Images
La vacuna CoronaVac se basa en virus inactivos y es imposible que produzcan la enfermedad en el organismo.

Cuidados y recomendaciones

También es importante saber que los efectos adversos de las vacunas son poco frecuentes, pero posibles.

“El individuo puede tener fiebre, malestar y un poco de dolor”, ejemplifica Ballalai.

Si el malestar no desaparece después de unos días o se vuelve más intenso, es importante buscar consejo médico.

Se debe al hecho de que estos síntomas incluso pueden ser causados ​​por el efecto de las vacunas, pero también son característicos del propio covid-19 y sería importante descartarlos.

Con más de 200 millones de dosis de vacunas contra la covid-19 administradas por el mundo y la rapidez con que se sigue inoculando en ya varios países, de momento no hay noticias sobre efectos colaterales preocupantes que justifiquen la paralización de las campañas.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=PdtPAfO8A2o

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.