En una semana asesinan a activistas en Zacatecas, Guanajuato y Morelos
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Especial

Semana trágica para el activismo en México: tres asesinados en Guanajuato, Morelos y Zacatecas

En los últimos días fueron asesinados Paulina Gómez, Isaac Herrera y Karla Camarena, tres personas que dedicaron su vida a la defensa de la tierra y los derechos humanos.
Especial
Comparte

“Las personas no aparecen muertas. A las personas se las encuentran asesinadas”. Raúl Ruiz de Colunga, representante del Círculo Diverso de México, habla sobre el asesinato de Karla Valentina Camarena, activista trans asesinada a balazos el domingo en Guanajuato. La violencia no ha disminuido en México a pesar de la pandemia de coronavirus y la última semana fue especialmente trágica para los defensores. 

En apenas siete días murieron en circunstancias violentas tres activistas. El 22 de marzo, en El Salvador, Zacatecas, fue hallado el cuerpo de Paulina Gómez, “guardiana del territorio sagrado de Wirikuta, y amiga del pueblo wixárika”.

Lee: Muerte de dos defensores prende alerta sobre Reserva de la Mariposa Monarca

Un día después, el 23 de marzo, en Jiutepec, Morelos, fue asesinado a balazos Isaac Medardo Herrera Avilés, abogado y defensor del territorio.

Y el 30 de marzo, también a balazos, asesinaron en Guanajuato a Karla Valentina Camarena, que dedicó buena parte de su vida al reconocimiento de la identidad.

Una mujer polifacética

El asesinato de Karla Camarena tuvo lugar cuando salía de un local de su propiedad, conocido como La Valentina, ubicado en San Felipe, Guanajuato. Ahí fue perseguida por una camioneta y, posteriormente, atacada a balazos.

Animal Político preguntó a la Fiscalía General de Justicia de Guanajuato sobre los detalles de la investigación. Su respuesta fue que el fiscal general, Carlos Zamarripa, asignó un grupo especial de la Agencia de Investigación Criminal de Guanajuato para que coadyuve con la unidad de homicidios en la investigación del asesinato. 

Según reportaron fuentes cercanas a la mujer, 15 días antes del ataque fue asesinada otra compañera de trabajo

Tampoco se informó sobre si en la investigación se iba a aplicar una perspectiva de género.

Guanajuato es un estado que no reconoce el cambio de identidad en las personas trans. Esta había sido una de las principales reclamaciones de Karla durante toda su vida. De hecho, hace tres años, viajó con otras 40 personas transexuales a la Ciudad de México para tramitar su cambio de identidad sexogenérica, según recuerda Raúl Ruiz de Colunga.

Tras su asesinato, la mujer volvió a enfrentar esa falta de reconocimiento. Según denunció Rubí Suárez Araujo, activista trans y antigua regidora en el ayuntamiento de Guanajuato, la fiscalía habló de “víctima de sexo masculino” cuando reportó sobre el asesinato de la activista trans. 

“Ella se enfocó mucho en el tema de la identidad de género y luchó a lo largo de varios años, impulsando una agenda que se llamó Identidad Trans Guanajuato”, dice Súarez Araujo, que participó hace tres años en esta iniciativa.

Lee: Poco presupuesto, deforestación y defensores asesinados: las deudas ambientales de México en 2019

“Era una mujer muy comprometida, muy empática, que siempre lucho con el tema de la discriminación”, señala Araujo, que compartió departamento con la víctima en el pasado.

La vida de Valentina fue polifacética. Ejerció como youtuber, fue activista, estuvo afiliada el PRI y también trabajó en locales nocturnos. 

“Uno de sus grandes proyectos era ayudar a las personas de la diversidad con problemas familiares”, explicó Raúl Ruiz de Colunga. En su momento, la activista trató de construir un refugio en Salamanca, Guanajuato. Pero el proyecto “quedó a medias”. 

“Sería bueno que alguna institución lo retomara”, dijo Ruiz de Colunga.

Él mismo sabe lo difícil que es la vida en Guanajuato para el colectivo LGBTI. Según relata, a finales de 2019 decidió, junto a su esposo, abandonar México y pedir refugio en Canadá, debido a las extorsiones y el secuestro sufridos. 

Por el momento, todos los interrogantes sobre el caso están abiertos. Rubi Araujo insiste: “que el crimen no quede impune”.

De las leyes al activismo

A Isaac Medardo Herrera Avilés, de 58 años, lo mataron hombres armados en su casa de Jiutepec, Morelos, en la noche del 23 de marzo. La víctima era abogado y había acompañado procesos de defensa del territorio durante los últimos 20 años. Dejó una pareja y tres hijos. 

Durante mucho tiempo, Herrera Avilés formó parte de la defensa del predio de los Venados, un terreno de 56 mil hectáreas, con árboles autóctonos, que estaba amenazado por la construcción inmobiliaria.

Recuerda Mónica Romero, compañera en el colectivo de vecinos en defensa del predio, que la víctima llegó a las leyes tarde, pasados los 30. “Sabía que muchas de las situaciones que tenían que ver con los procesos sociales tenían su fundamento para detenerlos por la vía jurídica. Por ahí inició en la intención de querer tener más conocimiento”, explica.

A partir de ahí comenzó su labor activista, en los tribunales y en las calles, en defensa de los recursos naturales.

Por un lado, para evitar la destrucción de un manantial y, por el otro, para proteger el predio del Venado. 

Hasta el momento, había tenido éxito en ambas.

El predio es propiedad de la empresa Casas Ara, que tenía previsto levantar 400 viviendas y talar buena parte de los árboles. Durante los últimos 15 años, la compañía ha tratado de llegar a acuerdos con los diferentes presidentes municipales, según explica Romero. En todos estos procesos, los opositores han denunciado prácticas corruptas.

Lee: Caso Samir Flores: Un año de coraje y miedo a encontrarse en la calle con un asesino impune

El trabajo de Medardo Avilés era clave, buscando entre los expedientes para encontrar resquicios legales con los que poder frenar las obras. 

Durante un tiempo ejerció como comisariado ejidal y, a su vez, participaba en un despacho de abogados en Cuernavaca. 

“Era un hombre de principios, de fuertes convicciones, como poca gente”, dice Romero, que afirma que la víctima comenzó con el activismo a los 18 años, siempre centrado en evitar el avance del cemento. 

“Cuando entró el PAN, aquí en Morelos se encargó de entregar el territorio a empresas”, dijo.

Sin pistas sobre quién está detrás del asesinato, Romero hace dos apuntes. El primero, que el modus operandi es igual al utilizado en febrero de 2019 contra Samir Flores, activista contra el Plan Integral Morelos en Amilcingo.

Por otro lado, denuncia el papel de medios locales en los que se llegó a señalar al propio hijo como presunto autor material de los disparos. “No queremos ese tipo de desinformantes”, denunció, tras señalar que los activistas temen ser la próxima víctima y que, al ataque, se le sumen las campañas de desprestigio.

Paulina, defensora del pueblo wirikuta

A estos dos asesinatos se le suma el hallazgo, el 22 de marzo, del cuerpo de Paulina Gómez Palacio Escudero, de 50 años y defensora del pueblo wirikuta, que se ubica en los terrenos desérticos entre San Luis Potosí y Zacatecas. 

La Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) de Zacatecas confirmó el hallazgo del cuerpo en el municipio de El Salvador Zacatecas. La mujer había sido reportada como desaparecida dos días atrás.

Según la necropsia, la víctima murió por un disparo, por lo que se ha abierto una carpeta de investigación por posible feminicidio. 

Un día antes, los policías habían localizado el vehículo en el que Gómez Palacio se desplazaba y encontraron restos de sangre. Además, lograron arrestar a un hombre que trató de atacarles con un cuchillo y que, según los agentes, portaba 20 mil pesos en metálico.

La mujer había salido con 23 mil pesos para realizar unos pagos a trabajadores. 

La fiscalía anunció que investiga si existe alguna relación entre el feminicidio y la detención.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Gravity

Dan Price: Por qué me bajé el salario 1 MDD (y les subí el sueldo a todos mis empleados)

Dan Price no es un típico jefe. No solamente decidió bajarse el salario: se lo subió a sus empleados. Cinco años después, el empresario cuenta que la idea funcionó bien. Esta es su historia.
Gravity
2 de marzo, 2020
Comparte

En 2015, el jefe de una compañía que procesa pagos con tarjetas de crédito en Seattle, Estados Unidos, estableció un salario mínimo de US$70.000 al año para los 120 trabajadores de su compañía, y personalmente se redujo el sueldo en US$1 millón.

Cinco años más tarde dice que la apuesta valió la pena.

Dan Price estaba de excursión con su amiga Valerie en las montañas Cascade de Seattle, cuando tuvo una incómoda revelación.

Mientras caminaban, ella le dijo que su vida era un caos, que su arrendador le había subido el alquiler mensual en US$200 y que tenía dificultades para pagar sus cuentas.

Eso enfureció a Price. Valerie había estado 11 años en el ejército, dos veces en Irak, y ahora trabajaba 50 horas a la semana en dos empleos para llegar a fin de mes.

“Ella es alguien a quien el servicio, el honor y el trabajo duro simplemente la definen como persona”, cuenta el empresario.

A pesar de que Valerie ganaba alrededor de US$40.000 al año, en Seattle eso no es suficiente para pagar una casa decente.

Price estaba enojado porque el mundo se hubiera convertido en un lugar tan desigual. Y de repente se dio cuenta de que él era parte del problema.

A los 31 años, Price era millonario. Su compañía, Gravity Payments, que fundó en su adolescencia, tenía alrededor de 2.000 clientes y estaba valorada en millones de dólares.

Aunque él ganaba US$1,1 millón al año, Valerie le recordó que gran parte de su personal debía estar pasando dificultades económicas, y decidió hacer un cambio.

Una cruzada contra la desigualdad

Educado en Idaho, un estado profundamente cristiano y rural, Dan Price es optimista, generoso en sus elogios a los demás e impecablemente cortés. Y se ha convertido en un acérrimo activista contra la desigualdad en Estados Unidos.

“La gente se muere de hambre, los despiden o se aprovechan de ellos, para que alguien pueda tener un apartamento en la cima de una torre en Nueva York con sillas de oro”, lamenta.

Dan Price

Gravity
Cinco años después, Price está orgulloso de la decisión que tomó. La empresa ha crecido sustancialmente.

“Estamos glorificando la codicia todo el tiempo como sociedad”, dice Price.

Antes de 1995, la mitad más pobre de la población de Estados Unidos tenía una proporción de la riqueza nacional superior a la del 1% más rico, explica.

Pero ese año las cosas cambiaron: ese 1% pasó a ganar más que el 50% más pobre. Y la brecha continúa ensanchándose.

A subir los salarios

Price había leído un estudio de los economistas ganadores del premio Nobel Daniel Kahneman y Angus Deaton que analizaba cuánto dinero necesita un estadounidense para ser feliz.

Tras reflexionar al respecto, decidió que aumentaría significativamente el salario mínimo en Gravity.

Después de calcular los números, llegó a la conclusión de que le pagaría a sus trabajadores US$70.000 al año como mínimo.

Pero al mismo tiempo se dio cuenta de que no solo tendría que recortar su salario, sino también hipotecar sus dos casas y renunciar a sus acciones y ahorros.

Reunió a sus empleados y les dio la noticia. Price esperaba que la gente celebrara, pero al principio no pasó nada. Se produjo como una especie de anti-clímax, cuenta el empresario.

Entonces tuvo que repetir el anuncio para que la gente se convenciera de que era verdad lo que estaba pasando.

Y así fue como un tercio de los empleados duplicó inmediatamente su salario.

¿Los resultados?

Han pasado cinco años desde aquel anuncio, tiempo durante el cual su empresa se ha expandido.

La plantilla de empleados se duplicó y el valor de las transacciones que procesa la firma ha pasado de US$3.800 millones anuales a US$10.200 millones.

Hay otras métricas de las que Price está aún más orgulloso.

Dan Price y su madre

Gravity
En Gravity los empleados tienen un salario mínimo de US$70.000 al año.

“Antes de adoptar la medida de pagar un salario anual mínimo de US$70.000, en el equipo nacían entre cero y dos bebés al año”, explica.

“Y desde el anuncio han nacido más de 40 bebés”.

Según Price, más del 10% del personal de la compañía ha podido comprar su casa propia, en una de las ciudades más caras de EE.UU. para quienes pagan arriendo. Antes la cifra era inferior al 1%.

La cantidad de recursos que los empleados están poniendo voluntariamente en sus propios fondos de pensiones se ha más que duplicado. Y un 70% de los empleados dice que ha pagado sus deudas.

Duramente criticado

A pesar de esos resultados, Price recibió muchas críticas. Junto con cientos de cartas de apoyo y portadas de revistas que lo etiquetaron como “el mejor jefe de Estados Unidos”, muchos de los propios clientes de Gravity objetaron lo que veían como una declaración política.

Incluso algunas personas externas a la empresa lo tildaron de comunista. Y al interior de la firma también hubo reacciones contrarias.

Dos empleados de alto rango renunciaron en señal de protesta porque no estaban de acuerdo con que el personal que tenía los salarios más bajos recibiera un aumento de la noche a la mañana, argumentando que se volverían perezosos y que la compañía perdería competitividad.

Nada de eso ocurrió.

Un regalo sorprendente

Price cuenta que se siente decepcionado y triste porque esperaba que el ejemplo de Gravity inspirara cambios de gran alcance en el mundo de los negocios en EE.UU.

Y aunque algunas firmas han tenido iniciativas similares (como PharmaLogics en Boston o Rented.com en Atlanta), él se imaginaba un impacto mayor.

“Estaba equivocado”, reconoce. “Realmente he fallado en ese sentido. Y esto ha cambiado mi perspectiva sobre las cosas, porque realmente creía que era posible transformar el rumbo de la descontrolada desigualdad de ingresos”.

A nivel personal, la decisión salarial que tomó Price tuvo un profundo efecto en su vida.

Dan Price acepta un auto Tesla.

YouTube
Los empleados le regalaron un auto Tesla al empresario para agradecerle por la forma en que maneja la compañía.

Antes de reducir sus ingresos, el empresario era el cliché de un joven millonario blanco del sector tecnológico. Vivía en una hermosa casa con vistas al Puget Sound de Seattle y bebía champán en restaurantes caros.

Pero después del cambio, puso su casa en alquiler en AirBnB para mantenerse a flote y transformó su estilo de vida.

Un día, un grupo de empleados se cansó de verlo aparecer en el trabajo en un Audi de 12 años y se juntaron en secreto para comprarle un Tesla.

“Sentí que era la mejor manera de decir gracias por todos los sacrificios que él ha hecho y cualquier cosa negativa con la que haya tenido que lidiar”, cuenta en un video Alyssa O’Neal, una de las empleadas que participó en la iniciativa.

Cuando Price recibió el regalo, se puso a llorar.

Price mantiene su salario

Actualmente Price sigue recibiendo el salario mínimo de Gravity.

Dice que se encuentra más satisfecho de lo que estaba cuando ganaba millones, aunque no todo ha sido fácil. “Hay desafíos todos los días”, apunta.

“Tengo la misma edad que Mark Zuckerberg y tengo momentos oscuros en los que pienso: ‘Quiero ser tan rico como Mark Zuckerberg y quiero competir con él para estar en la lista de Forbes. Y quiero estar en la portada de la revista Time, ganando mucho dinero’. Todas estas cosas codiciosas son tentadoras “.

“No es fácil rechazarlo. Pero mi vida es mucho mejor“.

(*Basado en un artículo de Stephanie Hegarty, periodista de la BBC).

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.

close
Información verificada del COVID-19 #CoronavirusFacts