Entre inconsciencia y pesadillas: un mexicano con COVID-19 en NY
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Entre la inconsciencia y las pesadillas por la fiebre: un mexicano con COVID-19 en Nueva York

Joan estuvo hospitalizado 13 días con un cuadro grave de COVID-19. Él cuenta mexicano cómo fueron esos días en EU.
22 de abril, 2020
Comparte

“Creo que ya es hora”, le dijo Joan a su esposa Irene, en mitad de la madrugada del 28 de marzo. “Hora de qué”, le inquirió ella. Él no supo responder. “Me sentía tan mal, tenía tanta fiebre que creo que me estaba despidiendo. Sentía que me moría”, dice él, casi tres semanas después.

Irene aprovechó para llevarlo al hospital. Joan llevaba 14 días con síntomas de COVID-19 pero no había querido ir a una institución de salud. “Escuchaba que una vez entrando, tú familia ya no sabía de ti. Después sólo se enteraban de que te habías muerto. Así pasó con mi patrón, por eso no quería ir”, dice el hombre.

Entérate: Salud registra 145 muertes más por COVID-19, nuevo máximo en un día; son ya en total 857 defunciones

Joan M. Solís es mexicano, nació en Puebla, pero vive en Estados Unidos desde hace 20 años. Ahora tiene 41 y radica en New Jersey, a 45 minutos de Nueva York, donde trabajaba como cantante de ranchero, banda y norteñas, en un restaurante y en fiestas. Todavía convaleciente él y su esposa narran por teléfono su experiencia frente al nuevo coronavirus.

En Estados Unidos el primer caso de COVID-19 quedó registrado de forma oficial el 23 de enero. “Es solo una persona que vino de China y lo tenemos bajo control. Todo va a estar bien”, afirmó el presidente Donald Trump, en una entrevista con el canal estadounidense CNBC.

Alrededor de mes y medio después, el país se había convertido en el nuevo epicentro mundial de la pandemia, con Nueva York como foco rojo. Pero Joan siguió con su rutina de ir allá seis días por semana a cantar en un bar y a recoger a su esposa, también cantante.

“Es que uno no lo cree, no se lo toma en serio. Yo no me lo creía, pensé que no me iba a contagiar o que no sería grave. Acá no nos pararon. El presidente no paró la actividad a tiempo. La gente siguió saliendo y mire”, explica.

El cantante cree que fue en una de esas idas a Nueva York donde se contagió. La primera señal que tuvo del virus fue un dolor de garganta, por ahí del 14 de marzo. No se quiso alarmar. La molestia no era diferente a otras que había sentido alguna vez por una infección cualquiera. Tomó tés y remedios caseros para esos malestares, como las gárgaras de agua con sal.

En lugar de sentir alivio, lo que le invadió fue el frío. Un frío que empezó en los pies y le recorrió todo el cuerpo. Fue la antesala de la fiebre elevada, que ya no lo dejaba ni dormir.

Joan recurrió a las pastillas para controlar la temperatura alta y los dolores. Su esposa le ponía paños y lo cuidaba, pero todo iba peor. Hasta la madrugada en la que, casi a punto de perder el sentido, dijo “creo que ya es hora”.

“Me estaba despidiendo, me sentía ya tan mal que me estaba despidiendo, pero Irene aprovechó para llevarme al hospital”, explica “Cuando llegamos no me querían recibir. Me dijeron que sólo ingresaban a los adultos mayores y yo estaba joven, eso pese a que estoy seguro que me tambaleaba”.

Querían regresarlo a casa

Joan no lo recuerda con claridad. En algún momento alguien le dijo que lo pasarían a un carpa donde le tomarían una muestra. Pero no se acuerda por la fiebre y la debilidad. Irene, en cambio, tiene grabado en la memoria lo que ocurrió.

Ahí estaba, con su marido casi inconsciente sin que quisieran recibirlo en una institución de salud.

“Les dije que no podía llevarlo así de regreso, que tenía 14 días con síntomas y se estaba agravando, que yo no sabía ya qué más hacer. Conozco gente que se ha muerto en su casa, un conocido, un muchacho de 29 años, no quiso ir al hospital y lo encontraron muerto en su domicilio. A otros los regresaron y se murieron; por eso yo me puse a convencerlos”, recuerda.

Las presiones tuvieron su efecto. Joan fue ingresado. Le dijeron que se despidiera de su esposa y lo llevaron a la carpa, donde le tomaron la muestra para hacerle la prueba de COVID-19. Dice que le introdujeron un hisopo de unos 10 centímetros por la nariz y le rasparon. Después lo pasaron a la sala de espera. A los 30 minutos lo llamaron por su nombre y quedó formalmente hospitalizado.

“Los primeros días estaba casi inconsciente, estaba viviendo por segundos, parecía que sólo por momentos. Mis hijos me pasaban por la mente. Pero me sentía tan mal que yo decía, Dios, ya llévame. Pedía perdón y decía que estaba listo”, cuenta Joan.

Los días siguientes fueron peor. Como llevaba muchos días medicándose, los médicos determinaron que su hígado resultaría afectado y le suspendieron los fármacos para la fiebre y el dolor.

En uno de esos días le dieron el resultado de la prueba de COVID.

Era positivo.

Su familia, Irene y sus hijos de 11 y 10 años, tenían síntomas leves de la enfermedad, pero nunca les hicieron el análisis. “Aquí en New Jersey no hay muchas pruebas. Se las hacen solo a los que van graves a los hospitales. A nadie más”, dice ella.

En el hospital y sin fármacos para controlar la fiebre, Joan recuerda que tenía pesadillas. “Eran horribles. Ya no quería ni dormir. Me empezaron a poner hielo en la cabeza, en las axilas y la cintura para bajarme la temperatura. Al cuarto o quinto día me empezó a faltar el aire, sentía que me asfixiaba. Me tuvieron que poner oxígeno, pero sin entubarme”.

Casi no podía moverse. “Con hacer un poco de fuerza, un movimiento, se acentúa la falta de oxígeno y el dolor en el cuerpo. No queda más que estar inmóvil”, recuerda.

Fue hasta el noveno día que se empezó a sentir mejor. Cedió la fiebre. De a poco, respirar era ya menos sofocante. Al decimotercer día en el hospital lo dieron de alta. Era 10 de abril. Volvió casa, pero se mantuvo aislado en un cuarto.

Muchos otros no corrieron con su suerte. La Secretaría de Relaciones Exteriores reportó el 17 de abril un total de 311 mexicanos fallecidos en Estados Unidos por COVID, 258 de ellos en Nueva York.

Allá nadie te habla para informarte

Ninguno de los otros tres integrantes de la familia de Joan se agravó. Irene no entiende por qué él sí si no tenía condición de riesgo previa. Pero agradece que los demás de la familia no tuvieron que ser hospitalizados.

Aunque la pesadilla para ellos tampoco fue menor. “Joan entró en el hospital y no lo vi más. Dos días no supe nada de él. Allá nadie te llama del hospital para decirte cómo está tu familiar. Tuvimos noticias hasta que mi hija llamó y sólo le dijeron que estaba estable. Tuvimos que conformarnos con eso hasta que él pudo usar su celular y comunicarse con nosotros”.

La mujer subraya que nunca pensó que eso les pudiera pasar. “Él es joven, sano, jamás pensé que se pusiera tan mal. Jamás pensé que pasáramos por eso. Fue terrible. Limpiamos bien el cuarto de él y montamos un altar. Nos metíamos a orar, a llorar, después los niños se iban a ver la televisión o a jugar y yo me ponía a llamarle a todo mundo a ver cómo estaban, a decirles que se cuidaran”, dice.

La pareja explica que han muerto varios de sus conocidos. “Ha sido muy triste todo. Familias que se han quedado incompletas. De un amigo murió ya su esposa y él se quedó solo con dos niños. Muchos no han podido ni despedirse. Ha sido terrible”, asegura Irene con la voz quebrada.

Mientras se recupera, el matrimonio explica que solo dejan la seguridad de la casa para cuestiones básicas. Joan dice que se siente como un caballito recién nacido al que se le doblan las piernas después de la baja de peso y el saldo de la debilidad de un mes en cama.

Solo se ha subido al auto para acompañar a Irene a llevar un par de despensas a las puertas de las casas de dos familias amigas que siguen en cuarentena lidiando con el coronavirus.

No saben cuándo todo volverá a la normalidad. Pero están tranquilos porque lograron ahorrar.

“Podemos vivir bien con eso varios meses. Claro, dosificando. Y pues se pueden ir los ahorros pero al menos no tenemos una situación tan crítica”, dice quién

Desde New Jersey, todavía terminando de ponerse en pie, los dos mandan un mensaje a México: “que se lo crean, que se cuiden, que se queden en casa. Uno cree que no pasa nada, hasta que pasa, hasta que un familiar está en el hospital y los amigos empiezan a caer, entonces ya es tarde, por favor, allá todavía están a tiempo, cuídense”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

La ciudad que hará tests a todas las mascotas con síntomas de COVID-19

La capital de Corea del Sur, Seúl, introduce estas medidas apenas unas semanas después de que un gato diera positivo, el primer caso de coronavirus registrado en un animal en el país.
13 de febrero, 2021
Comparte

En la capital de Corea del Sur, la distancia social no solo se aplica a las personas, sino también a sus mascotas. Y si tienen coronavirus, deben cumplir una cuarentena.

El gobierno metropolitano de Seúl acaba de lanzar un plan a gran escala para someter a pruebas de coronavirus a todos los perros y gatos domésticos que muestren síntomas, como fiebre o dificultades respiratorias.

Si el animal da positivo, debe quedarse en casa. No es necesario que la mascota sea enviada a un centro de aislamiento ya que no hay evidencia de que el coronavirus pueda propagarse entre humanos y mascotas, dijo Park Yoo-mi, funcionaria de control de enfermedades en una conferencia de prensa virtual.

Si los dueños de la mascota están hospitalizados con covid-19, se encuentran muy enfermos o son demasiado mayores para cuidarla, ésta será puesta en cuarentena en una instalación administrada por la ciudad.

En Corea del Sur, los pacientes de covid-19 cumplen la cuarentena en instalaciones gubernamentales, a menos que necesiten tratamiento hospitalario.

Park recordó a los residentes que deben mantener a sus mascotas “al menos a dos metros de las personas y de otras mascotas cuando las paseen”.

El anuncio se produce semanas después de que el país informara sobre su primer caso registrado de coronavirus en un animal, un gato encontrado en una instalación religiosa de Jinju, al sur de Seúl, según informó Yonhap, la principal agencia de noticias de la nación asiática.

Las autoridades sanitarias sospechan que una madre y una hija que se alojaban en ese centro pudieron haber transmitido el virus al gato. Ambas dieron positivo por coronavirus.

¿Pueden las mascotas transmitir el virus?

Los expertos dicen que es muy poco probable que un perro o un gato puedan transmitir el virus a las personas, aunque las investigaciones han demostrado que los gatos pueden ser portadores del virus y transmitirlo a otros gatos, así como ocurre con la gripe de los humanos.

Mujer esperando un tren con dos perros

ED JONES/Getty Images
No se tienen evidencias de que los perros puedan contagiar el coronavirus a los humanos.

Por ahora, no ha habido casos registrados de mascotas que transmitan a otras personas el coronavirus que causa el covid-19 a los humanos, y lo mismo sucedió durante el brote de 2013 de SARS, un virus que se comportaba de manera muy similar.

Todavía hay dudas sobre cómo se contagian las mascotas, por lo que es recomendable seguir el consejo de lavarse las manos con agua y jabón antes y después de tocarlas.

Rachael Tarlinton, pofesora de virología veterinaria de la Universidad de Nottingham, Inglaterra, le dijo a la BBC que es “teóricamente posible” que puedan contagiarse cuando una persona infectada les acaricia o toca su pelaje, “pero hasta ahora no hemos visto que esto suceda en ningún caso”.

La Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales en Reino Unido (RSPCA, por sus siglas en inglés), aconseja evitar besar a la mascotas como medida preventiva.

A nivel mundial, varias mascotas y animales salvajes dieron positivo por el virus, aunque son casos aislados.

Hubo perros que dieron positivo en Hong Kong, aunque no se conocen casos de mascotas que se hayan enfermado gravemente de covid-19.

El mes pasado, dos gorilas en el zoológico Safari Park de San Diego, en California, EE.UU., contrajeron el virus de un cuidador, el primer caso conocido de infecciones en simios.

Cafetería en Seúl, marzo 2020

ED JONES/Getty Images
Los gatos pueden ser portadores del virus y transmitirlo a otros gatos.

También se encontró el virus en otros animales salvajes, incluidos leones y tigres en el zoológico del Bronx, en Nueva York, EE.UU., y leones en el zoológico de Barcelona, España.

¿Qué más dicen los expertos?

“Si el resultado de la prueba de detección del virus que causa el covid-19 de su mascota es positivo, aísle a su mascota de todos los demás, incluidas otras mascotas”, se lee en la web en español de los CDC, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

“Hay solo una pequeña cantidad de mascotas con infección por el virus que causa la covid-19 confirmada”.

“Algunas mascotas no manifestaron ningún signo de enfermedad, pero las que sí se enfermaron tuvieron síntomas leves y se les pudo cuidar en casa. Ninguna murió a raíz de la infección”, agregan.

También señalan que “todavía seguimos aprendiendo acerca de la forma en la que el virus que causa el covid-19 puede afectar a los animales”.

Perro y gato en una casa

Getty Images
Los especialistas piden mantener la calma y advierten que se necesita investigar más la transmisión y contagio del virus en animales.

Por otra parte, el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria de la Organización Panamericana de la Salud (PANAFTOSA-OPS/OMS) y Protección Animal Mundial (World Animal Protection) emitieron en septiembre un comunicado en el que aseguran que “los perros y gatos domésticos no son una amenaza durante la pandemia del nuevo coronavirus”.

También pidieron a los dueños de los animales que “mantengan la calma” y rogaron que no abandonen a sus mascotas.

“Nuestro mensaje es simple: hasta la fecha, no hay evidencia científica de que los animales de compañía (perros y gatos) sean una fuente de infección para los humanos. No hay evidencia de que los perros se puedan enfermar, y la infección en gatos se está investigando”.

“Las recomendaciones con animales siguen siendo lavarse las manos antes y después de interactuar con ellos y sus pertenencias, así como practicar el distanciamiento si usted está enfermo“.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=8B-mGZ9rNPk

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.