¿Por qué la deforestación abre la puerta a nuevas enfermedades?
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Foto: Jorge Contreras.

¿Por qué la deforestación y la pérdida de especies abren la puerta a nuevas enfermedades?

Fragmentar ecosistemas y perder diversidad de especies son factores que contribuyen a crear “zonas de riesgo”, en donde se incrementa la posibilidad de tener brotes de enfermedades causadas por diversos patógenos.
Foto: Jorge Contreras.
Por Thelma Gómez Durán/Mongabay Latam
11 de abril, 2020
Comparte

A principios de la década de los noventa, en el área donde se unen las cuatro esquinas de Arizona, Nuevo México, Utah y Colorado comenzaron a presentarse casos de una enfermedad que, hasta ese momento, no se había reportado en el continente americano.

Los epidemiólogos no encontraban el origen y por ello buscaron a especialistas de diferentes áreas. Fueron los biólogos quienes identificaron que el Síndrome Pulmonar por Hantavirus es una enfermedad infecciosa causada por un virus que, originalmente, solo se encontraba en algunas especies de roedores, pero que ahora también afecta a los humanos.

El investigador mexicano Gerardo Suzán Azpiri, quien realizó su doctorado en biología en la Universidad de Nuevo México, recuerda este capítulo de la ciencia para ilustrar cómo se fueron colocando los cimientos de lo que hoy se conoce como ecología de la enfermedades.

Esta disciplina, entre otras cosas, busca utilizar las herramientas de diversas especialidades científicas para identificar qué detona la expansión de patógenos, en especial virus y bacterias. “Vemos a la enfermedad como un fenómeno natural que tiene una explicación ecológica y una explicación evolutiva”, explica el doctor Suzán.

Quemas y vías en medio de la Amazonía. Foto: Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS).

Quienes se dedican a la ecología de las enfermedades tienen cada vez más evidencias científicas que les permiten señalar que la deforestación, la fragmentación de hábitats y la pérdida de diversidad aumenta la presencia de patógenos emergentes, causantes de importantes problemas de salud pública.

“Estamos viendo que las dinámicas de muchos patógenos están cada vez más relacionadas con los cambios drásticos que estamos haciendo al ambiente, como la deforestación, la contaminación, la invasión de zonas naturales o la pérdida de diversidad”, explica en entrevista el doctor Gerardo Suzán Azpiri, investigador del Laboratorio de Ecología de Enfermedades de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM y quien fue presidente de la Wildlife Disease Association (WDA) para Latinoamérica entre 2017 y 2019.

Un concepto que toma fuerza

Desde mediados de la década de los años noventa, quienes impulsaron la ecología de las enfermedades advertían que la fragmentación de ecosistemas y la pérdida de diversidad de especies aumentan los riesgos para la salud no solo de la vida silvestre, también para los humanos.

Incluso, en ese entonces, varios científicos —sobre todo biólogos— comenzaron a hablar de un concepto hoy conocido como “efecto de dilución”.

El doctor Suzán explica que cuando existe un ecosistema que no ha sido perturbado, en donde coexisten en forma equilibrada la fauna y la flora del lugar, los patógenos están diluidos y, por lo tanto, no tienen condiciones para generar brotes de enfermedades.

En 2013, investigadores de la Universidad Estatal de Oregon, en Estados Unidos, encontraron que una menor diversidad de especies de anfibios provocaba que se transmitiera con mayor facilidad una enfermedad provocada por el hongo B. dendrobatidis. En la imagen, una rana Gastrotheca excubitor afectada por este padecimiento. Foto: Emmanuele Biggi.

Pero cuando se deforesta y fragmenta un ecosistema, hay especies —que junto con sus patógenos— comienzan a dominar; es ahí en donde se crea una zona de riesgo para el brote de una enfermedad.

El investigador mexicano, quien es miembro del Comité Científico de Especies Invasoras de CONABIO, menciona uno de los ejemplos que ya se han documentado: en donde existe fragmentación de ecosistemas y deforestación aumenta la presencia de ciertas especies de roedores portadoras de hantavirus. “Entre más diversidad de roedores se tienen en un ecosistema, disminuye la prevalencia del virus. La misma diversidad de especies —resalta Suzán— hace que ciertas cepas de virus se vayan regulando. Cuando se pierde la diversidad de especies se disparan las infecciones”.

La pérdida de diversidad no solo se ha relacionado con brotes de hantavirus, también con otros padecimientos como la enfermedad de Lyme, provocada por una bacteria que se adquiere por la picadura de una garrapata infectada y que afecta a humanos, ratones y ciervos.

El doctor Suzán aclara que el “efecto de dilución” se considera aún una hipótesis. Pero también resalta que este concepto ha tomado más fuerza en los últimos años.

El doctor Rodrigo Medellín, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM, es una de las voces científicas que consideran que “el efecto de dilución nos ha demostrado que es más universal de lo que hubiéramos pensado”.

El efecto de dilución —apunta Medellín— no solo se puede aplicar para explicar la mayor prevalencia de virus, también se ha documentado con parásitos que causan leishmaniasis o la enfermedad de Chagas.

Conservar especies en sus hábitats

En momentos en los que el mundo enfrenta la pandemia del COVID-19, en donde aún no hay claridad sobre cómo se originó el virus SARS-CoV-2, científicos dedicados a estudiar la ecología de las enfermedades, pero también aquellos enfocados a la conservación de la biodiversidad coinciden en la necesidad de reflexionar sobre cómo la salud de los humanos depende, en gran medida, de la salud de los animales y de los ecosistemas.

Los científicos señalan que en los últimos años son cada vez más recurrentes los episodios de zoonosis, enfermedades que se transmiten de animales a humanos.

Desde hace tiempo los científicos dedicados a estudiar las zoonosis y la ecología de las enfermedades advertían de la importancia de combatir el tráfico de especies silvestres, la pérdida de diversidad y la fragmentación de hábitats.

“Lo habíamos dicho cuando se presentaron brotes de enfermedades —como el SARS, el hantavirus, dengue o el zika— en ciertas regiones”, recuerda Suzán.

La doctora Selene Zárate, miembro de la Sociedad Mexicana de Virología y especialista en evolución, diversidad y dinámica de virus, también coincide en que existe suficiente evidencia que muestra que la deforestación influye en la expansión de brotes de diversas enfermedades, entre ellas las transmitidas por insectos.

El calentamiento global —resalta Zárate— es otro factor que contribuye a incrementar los problemas de salud pública. “Se ha documentado la presencia de mosquitos —que transmiten dengue u otras enfermedades— en lugares en donde antes no se encontraban”.

Deforestación provocada por el avance de la minería ilegal en Madre de Dios, Perú. Foto: Jason Houston/CINCIA WFU.

Al igual que otros científicos, la veterinaria e investigadora de Wildlife Conservation Society (WCS-Colombia), Luz Dary Acevedo, resalta que existe evidencia científica que muestra el vínculo entre la deforestación y actividades que cambian el uso del suelo con el aumento de enfermedades como la malaria, la leishmaniasis o la enfermedad de Chagas.

“Estamos acabando con el hábitat y con poblaciones de especies silvestres que son reservorios de varias enfermedades”,  señala Acevedo, quien también menciona que se ha demostrado que cuando se extrae a una especie de la vida silvestre, algunos de sus parásitos —con los que se encontraba en balance— “toman ventaja”.

La investigadora de WCS pone el ejemplo de una especie que ha estudiando en los últimos años: el tití gris (Saguinus leucopus), primate endémico de Colombia que enfrenta la fragmentación de su hábitat y que se extrae de la naturaleza para comercializarlo ilegalmente como mascota.

Lee el reportaje completo 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Qué es el efecto nocebo, la versión contraria del efecto placebo que puedes sentir con la vacuna COVID

Hasta tres cuartas partes de los efectos secundarios de las vacunas contra la COVID se deben al efecto nocebo y no a la vacuna en sí, según reporta un estudio.
25 de enero, 2022
Comparte

Cefalea, dolores musculares, fatiga.

Estos son los principales síntomas secundarios que algunas personas experimentan tras recibir la vacuna contra la COVID-19, y que figuran en todos los folletos que contienen información sobre las mismas.

¿Pero en qué medida estas molestias relativamente menores se deben a los ingredientes de las inoculaciones y no a la autosugestión?

Según un estudio del equipo del centro BIDMC de Boston, asociado a la Escuela de Medicina de Harvard, en Estados Unidos, hasta tres cuartas partes de los efectos colaterales más comunes provocados por estas vacunas se deben al llamado efecto nocebo y no a la vacuna en sí.

El efecto nocebo es la otra cara del más conocido efecto placebo: la aparición de síntomas secundarios, o el empeoramiento de una condición, que se produce cuando el paciente recibe un tratamiento que cree que le provocará dichos efectos secundarios, aunque no se le esté administrando de hecho ninguna sustancia farmacológica.

Es decir, el efecto nocebo hace que el paciente sufra ciertos síntomas solo porque sabe que puede padecerlos.

No siempre está ligado a las propias expectativas o experiencias negativas, sino que podemos incorporar este conocimiento de forma inconsciente cuando vemos a otra persona sufrir una experiencia o reacción negativa, le explica a BBC Mundo Yvonne Nestoriuc, profesora del Departamento de Psicología Clínica de la Universidad Helmut Schmidt, en Hamburgo, Alemania.

Y aunque es per se independiente de la acción farmacológica de la droga, también puede interactuar con esta.

“Puede traer reacciones nuevas y adversas que no están relacionadas con el efecto de la droga, pero también puede hacer que las reacciones adversas se intensifiquen“.

“De modo que si sufres una reacción local típica de una vacuna, como la hinchazón y el enrojecimiento del brazo (en la zona del pinchazo), esto puede ser explicado por la vacuna en sí, pero puede ser más pronunciado por causa de las expectativas y experiencias previas negativas”, agrega la investigadora que no tomó parte en este estudio.

Ansiedad y expectativas negativas

Tras analizar data de 12 ensayos clínicos sobre vacunas contra la COVID, que contaron con la participación de cerca de 22 mil personas, los investigadores atribuyeron el efecto nocebo al 76% de todos los eventos adversos después de recibir la primera dosis, y cerca del 52% tras la segunda.

Mujer en la cama con dolor de cabeza

Getty Images

Cabe aclarar que el estudio se concentró en los efectos secundarios menores y no en las raras ocurrencias de coágulos o inflamación cardíaca.

Aunque se conoce poco en general sobre el efecto nocebo, el factor clave es la ansiedad y el temor que genera la vacuna, pero también la atribución errónea de diversos malestares al hecho de haber recibido la inyección.

“Se necesita hacer mucha más investigación al respecto, pero si tienes expectativas negativas y te sientes ansioso por la vacuna, entonces es más probable que experimentes efectos secundarios”, le dice a BBC Mundo la doctora Julia Haas, del Beth Israel Deaconess Medical Center, y coautora del estudio publicado en la revista JAMA Open Network.

Cómo evitar el efecto nocebo

Ya sean producto de nuestra imaginación o no no hay forma de distinguir su origen fuera de un ensayo clínico es importante tratar los síntomas de forma adecuada, descansando si sentimos fatiga o con una fármaco para aliviar el dolor de cabeza o muscular.

Es decir, “debes tratarlos de la misma manera en que los tratarías si fueran provocados por los fármacos”, le explica a BBC Mundo Ted Kaptchuk, experto en investigaciones sobre el efecto placebo de la Universidad de Harvard y autor principal del estudio.

Y Haas añade que si tomamos en cuenta también que pueden no ser el resultado de la vacuna sino parte de los malestares que nos ocurren de tanto en tanto, “podremos lidiar con ellos de forma diferente, y no resultarán tan preocupantes”.

Vacuna contra la covid-19

Getty Images
El estudio incluyó las vacunas AstraZeneca, Pfizer, Moderna, y otras que estaban en ensayos clínicos.

¿Pero hay algo que podamos hacer para evitar o minimizar el rol del efecto nocebo?

Muchos creen que los profesionales de la salud deberían brindar menos información negativa, de modo que el paciente no cuente con tantos elementos para anticiparse a los efectos adversos que pueda sufrir.

Pero tanto Kaptchuk como Hass creen exactamente lo contrario.

“Para empezar, informar a los pacientes sobre los potenciales efectos negativos es una obligación legal en la mayoría de los países del mundo y reducir esa confianza es peor que comunicar los efectos adversos”, asegura Kaptchuk, y acota que la evidencia indica que tener conocimiento sobre el efecto nocebo que puede provocar un tratamiento (en este caso la vacuna contra la COVID), puede ayudar a reducir la ansiedad y por ende el efecto en sí mismo.

“Siempre es mejor que los médicos brinden más información y más honesta. Si el público sabe de qué se trata, puede disminuir la ansiedad y la preocupación sobre la vacuna”, dice Haas.

Por ello sugieren incluir información sobre el posible efecto nocebo en el mismo panfleto que contiene información sobre la vacuna y sus efectos secundarios.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=lpzwJs97BkQ

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.