¿Vapear o no vapear en tiempos de COVID? He ahí la cuestión
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¿Vapear o no vapear en tiempos de COVID? He ahí la cuestión

Hay preocupación de las autoridades es que exista una infección de coronavirus al respirar el “vapor” exhalado por los llamados vaperos.
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Por Redacción Animal Político
17 de abril, 2020
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Ver a alguien hacer una gran nube de vapor en estos tiempos de pandemia puede resultar intimidante para quienes desconocen el mecanismo de un cigarro electrónico. Sin embargo, el temor a contagiarse de COVID-19 al respirar aerosol ambiental es un miedo aún infundado.

De acuerdo con la Asociación por la Reducción de Daños del Tabaquismo (ARDT), la principal preocupación de las autoridades es que exista una infección de coronavirus al respirar el “vapor” exhalado por los llamados vaperos.

Según el documento “Vaping and SARS-CoV-2 and COVID-19”, distribuido por esta asociación, “la clave es entender cómo se compara el flujo aerodinámico de este aerosol con el de los otros dos aerosoles biológicos (aliento exhalado y estornudo o tos)”.

El principal argumento es que no puede haber contagio de COVID-19 a través de e-líquidos que contienen el virus debido a que “ningún patógeno puede sobrevivir a temperaturas de 180-220°C” y esa es la cantidad de calor necesaria para generar el aerosol en los cigarros electrónicos.

Para hacer frente a la campaña de desinformación sobre el uso de estos dispositivos, el documento de la asociación hace varias referencias a estudios de universidades y declaraciones de instituciones públicos de salud en países como Inglaterra, donde el uso de cigarro electrónico está autorizado.

Por ejemplo, cita la declaración de Rosanna O’Connor, directora del Tobacco, Alcohol and Drugs de Public Health England, quien recientemente dijo que no hay evidencia de contagio (de COVID-19) a través del vapor exhalado por los usuarios de cigarrillos electrónicos.

Fumadores y exfumadores ante el COVID-19

Al evaluar los riesgos en los vapeadores ante el coronavirus hay que considerar que la mayoría son exfumadores o aún fumadores activos. Los vapeadores con un largo historial previo de tabaquismo podrían presentar afecciones observadas en pacientes vulnerables, por fumar previamente. 

La ARDT refiere a una investigación realizada en China para identificar la severidad de los síntomas de COVID-19 entre fumadores, en la que resultó que de 67 casos en situación crítica con cuidados intensivos, ventilación mecánica o muerte, 25.8% eran fumadores. 

Aunque estos análisis deben aún revisarse frente a otras muestras, los científicos presentan sus resultados para entender la evolución de la enfermedad. En el caso de los fumadores, de las estadísticas en China resultó que el mismo porcentaje de pacientes fumadores podrían presentar síntomas leves o agravados. Aquí los datos: de 926 casos reportados sin afectación severa, 11.8% eran fumadores, y 173 casos con síntomas severos, 11.8% eran fumadores también.

“Evidentemente, fumar contribuye al desarrollo de las condiciones identificadas de vulnerabilidad, tales como padecimientos cardiovasculares, diabetes, o enfermedades pulmonares crónicas. Aún así, los datos duros mostraban una proporción de fumadores más baja que la esperada”, explica el documento distribuido por al ARDT.

La asociación subraya que los ex fumadores que continúan consumiendo nicotina con dispositivos electrónicos mejoran sus biomarcadores y sus condiciones respiratorias y cardiovasculares, por lo que es probable que tengan un mejor pronóstico bajo la posible progresión de COVID-19.

Recomendaciones a los usuarios de cigarro electrónico

La ARDT advierte que un vapeador o cualquier persona infectada con coronavirus esparcirá más virus por su respiración normal que por vapear, por lo que explica que los usuarios de cigarro electrónico no requieren medidas de protección más estrictas que las previstas para el resto de la población vulnerable a presentar complicaciones en caso de contagio.

Sin embargo, advierte que lo vapeadores que ya no fuman no deberían volver a hacerlo. En tanto que a los “usuarios duales” les recomiendan convertirse en  vapeadores exclusivos para reducir los riesgos a la salud asociados con el cigarro combustible.

Además invitan a los vaperos a evitar las grandes nubes en público, aún en exteriores abiertos. Esto debido a que el desconocimiento sobre los cigarros electrónicos entre los no fumadores podría provocar altercados.

La recomendación es a usar dispositivos de baja potencia y vapear de manera discreta. No vapear en espacios interiores de uso público y tratar de mantener una distancia de al menos 2 metros de otras personas al vapear en exteriores.

Esto sumado a mantener medidas extremas de higiene con los dispositivos y desinfectarlos regularmente.

En caso de presentar síntomas de COVID-19, como cualquier otro paciente deberán guardar la cuarentena como indican las autoridades de salud y en caso de síntomas exacerbados acudir a los servicios de urgencias asignados para atención de coronavirus.

 

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EPA

Entre el 30% y el 50% del agua en el mundo se obtiene de manera ilegal, según estudio

La agricultura consume alrededor del 70% del agua disponible en el planeta y la forma en la que la obtiene no siempre es legítima. 3,000 millones de personas no tienen acceso a servicios de agua potable seguros y solo el 10% del agua en el mundo se destina a los hogares.
EPA
15 de septiembre, 2020
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Puede sonar difícil de creer que entre el 30% y el 50% del agua en el mundo sea “robada”.

Como también parece sorprendente que el 70% de ese recurso sea destinado para la agricultura cuando casi un tercio de la población del planeta no tiene acceso a servicios potables.

Sin embargo, diferentes estudios y expertos señalan que eso es lo que ocurre.

El agua es “robada” o desviada y en lugar de abastecer a las poblaciones se dirige al negocio del agro, según explica a BBC Mundo Adam Loch, experto en el tema de la Universidad de Adelaide (Australia).

Pero el problema no termina ahí.

El planeta desecha la tercera parte de los alimentos que produce y eso hace más injusta esta desproporción en el uso que hacemos del agua, como comenta Richard Connor, responsable del Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos.

“Es una desperdicio cuando se destina a la sobreproducción de comida”, señala a BBC Mundo.

El “gran robo”

La escasez de agua se agudizó por el cambio climático primero y después por la pandemia del coronavirus.

3.000 millones de personas no tienen acceso a redes de distribución, según la ONU, y el uso “desproporcionado” del recurso en rubros como la agricultura o la minería agrava el problema.

Represa

EPA
El agua se convirtió en un valioso recurso para la generación de electricidad.

Adam Loch señala que, a pesar de los vacíos jurídicos existentes alrededor de la propiedad y el valor del agua, se puede hablar de “robo” dado que existen actores dentro de este modelo de explotación que esquivan procedimientos legales a tal escala que entre el 30% y 50% del recurso se puede considerar sustraído.

Y en perjuicio de las poblaciones.

“Es difícil de precisar los porcentajes, pero sabemos que la agricultura es el mayor usuario a nivel mundial. Y encontramos que esa extracción o consumo en muchos casos se realiza sin que exista derecho legítimo“, explica el experto.

Loch, junto a un equipo de investigadores, publicó recientemente un ensayo titulado “Gran robo de agua”, publicado en la revista científica Nature.

En el trabajo sostienen que la incertidumbre y los cambios repentinos en el suministro de ese recurso aumentan las posibiidades de la ilegalidad de su uso.

“Por ejemplo, los períodos de sequía también pueden alterar las percepciones de las normas, la legitimidad y la equidad de las personas o entidades”, explica el investigador.

Loch añade que el fenómeno del robo del agua tiene un margen elevado de subregistro o directamente es minimizado por los estados.

Pone el ejemplo de la región andina sudamericana, donde no hay un adecuado control del consumo de los sistemas de riego y que puede ser un uso excesivo para maximizar las ganancias.

Zona árida en México

Reuters
Las regiones áridas y las que sufren largos periodos de sequía son un factor que impulsa a la extracción ilegal de agua.

Esta zona, compartida por Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela produce plantaciones de alta demanda en el mercado mundial como la quinua que, a la vez, requieren altos niveles de agua después de la siembra.

Las dificultades

Para Richard Connor el concepto del “robo de agua” se puede utilizar, pero es necesario tomar en cuenta otras figuras.

“Se puede calificar así, pero también hablar de la pérdida del recurso”, explica.

El experto indica, como ejemplo, cuando el agua es desviada a través de canales artificiales o a través de tuberías.

“Cuando esto pasa es difícil de monitorear y determinar si se trata de robo”, explica.

Connor indica que existen muchas “áreas grises” con relación a las concesiones y a la propiedad como tal del agua.

“La agricultura usa enormes cantidades del recurso y puede ser usada de fuentes no permitidas como humedales, que se supone deben ser protegidos, pero también la aprovechan de los sistemas municipales legales”, indica.

Minas en Chile

Reuters
Actividades como la agricultura y la minería demandan grandes cantidades de agua.

El relator de Naciones Unidas explica que, en el mundo, se considera un bien común el agua que se encuentra en ríos, lagos, debajo de la tierra y otros espacios naturales, pero a la vez existen usuarios individuales y compañías que logran los derechos propietarios en determinadas regiones.

“Tratar de establecer quién es el dueño del agua es como buscar al dueño de la electricidad. Es bastante difícil de definir”, concluye.

Consecuencias

Los expertos consultados por BBC Mundo coinciden en que, se trate de robo, explotación o desvío, el uso desproporcional del agua afecta directamente a las poblaciones.

Y con mayor énfasis en las regiones que sufren largas sequías o que por condiciones socioeconómicas no tienen garantizados los servicios sanitarios y potables.

Solo el 10% del agua va para uso doméstico y la inmensa mayoría que va a la agricultura genera poco valor agregado para los productos internos brutos de los países”, indica Connor.

El experto añade que, si bien no hay productividad económica significativa en la distribución del recurso a los hogares, sí se generan beneficios sociales en diferentes áreas como la salud.

“Si la gente crece con acceso a agua potable, claro que repercute en menores costos futuros para los sistemas de salud”, afirma.


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