Baja ligeramente la ocupación hospitalaria por COVID-19 en CDMX
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Cuartoscuro

CDMX reporta una ligera baja en la ocupación hospitalaria, pero no es una tendencia: Sheinbaum

"Seguimos en emergencia sanitaria, no relajemos las medidas para evitar más contagios y evitar saturación en las próximas semanas", pidió la funcionaria.
Cuartoscuro
22 de mayo, 2020
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La jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, informó que en los últimos días ha habido una ligera baja en la ocupación hospitalaria por la pandemia de COVID-19, sin embargo, aún no se puede decir que sea una tendencia ni que signifique una disminución en el pico epidemiológico.

“Tiene que ver tendencia, por eso en los semáforos pusimos dos semanas de tendencia, creció menos en los últimos días y ayer hubo un ligero decremento (ocupación hospitalaria), pero no podemos decir que ya estamos en el tema de la disminución hasta que esto no se constate, debemos esperar como una semana, semana y media”, dijo.

“Seguimos en emergencia sanitaria, no relajemos las medidas para evitar más contagios y evitar saturación en las próximas semanas”, pidió la funcionaria en conferencia de prensa.

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Sheinbaum descartó que haya un sobrecupo en la demanda hospitalaria para pacientes con coronavirus, ya que hay 727 camas con ventilador y una ocupación del 60%.

Indicó que las camas de intubación pasaron de 1, 704 a 1, 808, de ayer para hoy, y los incrementos se registraron en las instituciones de la Secretaría de Salud federal, la Secretaría de la Defensa y la Secretaría de Marina.

En cuanto al incremento en la capacidad de camas de hospitalización general, es decir, camas sin ventilador, pasaron de 4,147, el 21 de mayo, a 4, 432, este viernes. El incremento se registró en las instituciones de la Secretaría de Salud federal, con 258 camas extras; la Sedena con 37 camas más; aunque la Semar tuvo una reducción de 10 camas.

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La llegada de respiradores automáticos, dijo, permitió aumentar la capacidad hospitalaria.

Sostuvo que se buscará contar con un total de dos mil camas para pacientes que requieran intubación en el Valle de México, pero no será necesario que el gobierno capitalino solicite más.

“Ya no vamos ampliar la adquisición, hay una parte de renta de ventiladores, otra parte de adquisición, una primera compra y esta segunda compra.”Hay otros ventiladores del Insabi que se están adquiriendo y de las instituciones del IMSS, ellos están haciendo un balance entre los estados de la República, el ISSSTE también, gracias a ello no es necesario hacer otra adquisición por parte de la Ciudad de México”, mencionó.

La Ciudad de México acumula 16, 758 casos confirmados, de los cuales 1, 754 son personas fallecidas y diagnosticadas por COVID-19.

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Lucie Vildnerova

'Salí de vacaciones de Polonia y terminé quedándome toda la pandemia en Colombia porque acá encontré familia'

Joanna Zdanowska, una polaca de 47 años, era una de las turistas que estaba en Colombia cuando empezó la cuarentena. Y se quedó a gusto porque, según dice, encontró familia en un pequeño pueblo de la costa caribeña del país.
Lucie Vildnerova
4 de enero, 2021
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Joanna Zdanowska, una polaca de 47 años, era una de las turistas que estaba en Colombia cuando empezó la cuarentena por la pandemia de coronavirus.

A diferencia de cientos de extranjeros que volvieron a su país, elladecidió quedarse en un país cuya naturaleza enamora con facilidad.

Su relato, presentado en este texto que resultó de una conversación con BBC Mundo, es prueba de que el virus, además de trágico, abrió la puerta para muchas experiencias e historias positivas.


En agosto de 2020, cuando en Colombia anunciaron el fin de la cuarentena estricta, nosotras ya nos queríamos quedar donde estábamos. No queríamos que nada cambiara.

Mis amigos turistas y yo, que vinimos a América Latina a viajar antes de que empezara la pandemia, encontramos en Palomino, en la Costa Atlántica colombiana, un hogar.

Palomino es un pequeño pueblo muy cerca de una hermosa playa llena de palmeras que se prolonga por varios kilómetros.

En marzo, apenas empezó todo, yo no quise irme a Polonia, como hicieron algunos de mis compañeros, porque tenía la esperanza de que pronto podría seguir viajando.

Pero luego pasaron dos semanas y prolongaron la cuarentena. Y dos más. Y más. Y así hasta que nos quedamos ocho meses en un pueblo al lado de la playa sin poder nadar en el mar.

Estábamos en un hostal y todos los restaurantes y bares estaban cerrados. No había nada para hacer.

Con el tiempo se fueron yendo los turistas y solo quedamos algunos pocos. Pero con los días fuimos conformando una familia de unas quince personas con una relación muy íntima con los dueños de los hostales donde estábamos.

Salí de vacaciones de Polonia y terminé quedándome toda la pandemia en Colombia porque acá encontré familia.

Atrapada a gusto en Colombia

En 2019, decidí tomarme un año sabático porque me aburrí de Polonia, donde además tengo un apartamento que genera renta y me permite viajar tranquila.

Estuve en México y Cuba. Luego tenía el plan de viajar dos meses por Colombia, un país que recomiendan mucho para el turismo. Me quedé 10 meses y sigo contando.

Cuando viajas conoces muchas personas, pero normalmente los ves máximo una semana. Pero cuando vives con alguien seis meses, se genera una relación única.

Turistas en Palomino

Joanna Zdanowska
Los turistas que se quedaron en Palomino toda la cuarentena se convirtieron en miembros y colaboradores de la comunidad.

Porque ninguno trabajaba, entonces pasábamos todos el día juntos. Nos sentimos como en vacaciones permanentes.

Cada día había actividades con la gente local para apoyarnos unos a otros. Nos cocinaban. Algunos trabajaban para los hostales, otros aprendieron a surfear, había una chica que empezó a dar clases de español por internet.

En la casa donde yo me quedé, por ejemplo, había una familia de venezolanos con dos niños que descubrieron que nosotras las tratábamos mejor que sus padres. Entonces pasaban el día con nosotras. Yo les compré libros y les leía cuentos. Les mostraba videos en YouTube. Ahora los niños dicen que nosotras somos sus madres. Eso te rompe el corazón.

Lo que aprendí

Lo mejor de haberme quedado tanto tiempo aquí fue que pude conocer bien a la gente del pueblo, una experiencia que no tiene nada que ver con uno ve en el sector turismo.

Una de las experiencias más extraordinarias que tuve fue cuando fui a un pueblo de arhuacos, un grupo de indígenas que viven en la Sierra Nevada de Santa Marta y han tenido muy poco contacto con culturas occidentales.

Tuvimos que salir a las 4 de la mañana. Nos dijeron que eran 8 horas caminando pero cuando levábamos 9 horas aún no llegábamos. Pensamos que este lugar no existía. A las 10 horas finalmente llegamos, sin poder hablar del cansancio. Y nos quedamos ahí con nuestras hamacas.

Nos dieron su casa más grande. Nos quedamos tres días.

Joanna Zdanowska

Joanna Zdanowska
Joanna dice que los tres días que estuvo en un pequeña villa de indígenas le cambió su forma de pensar.

Esta experiencia cambió mi pensamiento, descubrimos algo que puede ser obvio pero nunca lo habíamos vivido: que no necesitamos nada para ser feliz.

Nos cobraban 50 dólares por cada uno de nosotros cinco. Cuando vimos las condiciones en las que viven los indígenas, decidimos no negociar nada, porque duermen en el suelo, cocinan en el fuego, no hay electricidad, ni gas, todo es muy básico; comen solo cosas que tienen ahí en su finca: yuca, plátano, arroz.

Son cosas muy básicas que me enseñaron mucho y me dieron ganas de seguir viajando, y quizá buscar aprovechar mi experiencia de 14 años en la televisión polaca en alguno de estos países. Creo que es buen momento para vender producciones que ya están listas y no necesitan más que subtítulos o doblaje.

Palomino

Joanna Zdanowska
Palomino es uno de los tantos paraísos de Colombia.

Con mi familia no necesito tener contacto físico. Lo único que me hace falta es ver al hijo de mi hermana, que solo vi cuando tenía un año. Pero hablamos mucho.

Y ahora la situación en Polonia es muy fuerte: en coronavirus Colombia y Polonia son países vecinos. Pero, además, ahora el gobierno en mi país es muy conversador y tengo la impresión de que estamos como hace 30 años: no aceptan la sociedad LGTBI, el aborto es tema de guerra, millones de personas están en la calle protestando.

Además allá es invierno. Y no es que me haya acostumbrado al clima de acá. Cuando hace 38 grados me molesta. Pero estar solo en chancletas y vestido corto en lugar de cinco kilos de ropa te relaja. Y eso me gusta de Palomino.


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